Códice de Madrid (Tro-Cortesiano)

El Códice de Madrid es un libro maya plegado en biombo, pintado por escribas de la península de Yucatán en el Posclásico tardío, antes de la invasión española. Es el más extenso de los cuatro libros mayas precoloniales que se conservan: 112 páginas de almanaques de 260 días para la lluvia, la siembra, la caza, las ceremonias de Año Nuevo y el cuidado de las abejas sin aguijón. En Europa estuvo partido en dos, y sus mitades se conocieron durante décadas como dos libros distintos, el Troano y el Cortesiano; están juntas en Madrid desde 1888.

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Láminas: páginas 1–21 y 57–77 (Cortesiano), fotografías de Léon de Rosny, Codex Cortesianus (París, 1883); páginas 22–56 y 78–112 (Troano), cromolitografías de Charles-Étienne Brasseur de Bourbourg, Manuscrit Troano (París, 1869–1870). Ambas en dominio público. Ejemplares digitalizados en Internet Archive: Rosny y Brasseur (Getty Research Institute).

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Quién lo hizo, cuándo y por qué

Se desconocen los nombres de quienes lo pintaron. Eran escribas mayas de la península de Yucatán. Aunque el estilo de los glifos es uniforme, se ha sugerido que en sus páginas trabajaron varios escribas, quizá hasta nueve, según el estudio paleográfico del epigrafista Alfonso Lacadena. Pintaron sobre una larga tira de papel de fibras vegetales cubierta con una fina capa de estuco blanco; el Museo de América describe ese papel como hecho de fibras de agave (maguey).

La fecha se discute. El Museo de América lo sitúa entre 1250 y 1500, en el Posclásico tardío, y su sala lo presenta como del siglo XV. Gabrielle Vail y Anthony Aveni (2004) lo fechan también en el siglo XV, y se ha sugerido, a partir de sus datos astronómicos, que algunos almanaques se refieren a los años 1436–1437. Michael Coe y Justin Kerr (1997) propusieron en cambio que se pintó después de la invasión, quizá en el siglo XVII en Tayasal (Petén), porque bajo el estuco de la página 56 hay pegado un pequeño trozo de papel europeo con escritura latina; otros creen que ese parche es una reparación posterior.

¿Para qué servía? Era un libro de trabajo de sacerdotes y adivinos. Con sus más de 250 almanaques (según el Maya Codices Database de Gabrielle Vail y Christine Hernández), todos basados en la cuenta de 260 días, sabían qué dioses gobernaban cada día y qué prometía para la lluvia, la siembra, la caza, las abejas, el comercio, la enfermedad o la guerra, y preparaban las ceremonias del año nuevo.

Las imágenes que se muestran aquí

El visor no muestra fotografías actuales del original, sino las dos ediciones del siglo XIX que lo dieron a conocer, cada una para la parte que reprodujo. Aquí se unen en el orden actual de las páginas, de la 1 a la 112, por lo que alternan el blanco y negro y el color.

Las páginas en color (22–56 y 78–112, el Troano) son las cromolitografías que publicó el sacerdote francés Charles-Étienne Brasseur de Bourbourg (1814–1874) en Manuscrit Troano (París, Imprimerie Impériale, 1869–1870). Había encontrado el manuscrito en Madrid en 1866 y lo hizo copiar a mano e imprimir en color: una copia cuidadosa, pero una copia, con diferencias de trazo y de color respecto al original.

Las páginas en blanco y negro (1–21 y 57–77, el Cortesiano) son las láminas fotográficas del Codex Cortesianus (París, 1883), que publicó el orientalista francés Léon de Rosny (1837–1914) en una tirada de solo 85 ejemplares. Son fotografías verdaderas del manuscrito tal como estaba en 1883, sin color.

De dónde viene su nombre

Lleva el nombre de Madrid, la ciudad que lo guarda. Su otro nombre, Tro-Cortesiano (Trocortesiano), une los de sus dos mitades: el Troano, por su dueño en la década de 1860, Juan de Tro y Ortolano, profesor de paleografía en Madrid; y el Cortesiano, que debe su nombre a Hernán Cortés, porque se supuso que él lo había llevado a España, algo que nunca se ha demostrado. No se sabe cómo lo llamaban quienes lo hicieron: en maya yucateco, un libro de esta clase era un ju’un.

Su historia

No se sabe cómo salió de Yucatán ni cómo llegó a España. Reaparece en Madrid en la década de 1860, ya partido en dos. En 1866 Brasseur de Bourbourg encontró la parte mayor en casa de Juan de Tro y Ortolano y la publicó en 1869–1870 como Manuscrit Troano. En 1867 Juan Palacios ofreció la parte menor a la Biblioteca Imperial de París; después pasó al coleccionista José Ignacio Miró, que la vendió al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, una venta que se completó en 1872.

En 1880 Léon de Rosny se dio cuenta de que los dos manuscritos eran pedazos de un mismo libro, y lo defendió en el Congreso Internacional de Americanistas celebrado en Madrid en 1881; en 1883 publicó el Cortesiano. En 1888 el Museo Arqueológico Nacional compró el Troano a Luis de Tro y Moxó, y las dos mitades volvieron a reunirse. El códice pasó después al Museo de América cuando sus colecciones se separaron de las del Museo Arqueológico Nacional. En años recientes se identificó en una caja del archivo del Museo de América una última hoja suelta del códice.

Dónde está hoy

Se conserva en el Museo de América de Madrid, con el número de inventario 70300, donde se le llama Códice Trocortesiano. El museo publica su ficha en el catálogo CERES, con una fotografía del original:

Cómo leer este códice

Una guía para hojear el visor de arriba. Las páginas se citan con su numeración actual (1–112); la imagen 1 del visor es una portada que repite la página 34, así que la página n es la imagen n + 1.

Qué clase de objeto es

El original es una sola tira de papel de unos 6,5 m de largo y 22,6 cm de alto, plegada en zigzag en 56 hojas pintadas por las dos caras: 112 páginas. La parte del Troano mide 416,5 cm y la del Cortesiano 238,5 cm. Según el museo, la lectura empieza por el Cortesiano.

Quién lo leía y para qué servía

Lo leían sacerdotes y adivinos mayas, que usaban sus almanaques para escoger los días adecuados para los ritos y los trabajos y para conocer los augurios de cada día. Fray Diego de Landa describió en el siglo XVI las ceremonias de Año Nuevo de Yucatán; Victoria Bricker y sus colegas (2000) mostraron que los almanaques de las páginas 34 a 37 corresponden de cerca con lo que Landa registró.

Cómo está hecho y en qué orden se lee

Cada página se divide en franjas horizontales, por lo general dos o tres, separadas por líneas rojas. Cada franja contiene un almanaque: una hilera de signos de día y de números de barra y punto que recorre los 260 días, una escena con un dios o una figura trabajando y un breve texto en jeroglíficos. Algunos almanaques ocupan varias páginas seguidas y se leen de izquierda a derecha. Las páginas 75 y 76 forman un solo gran diagrama, y las páginas 77 y 78 quedaron encuadernadas al revés, de modo que la 78 puede leerse antes que la 77.

De qué trata: el contenido, parte por parte

Laura Elena Sotelo Santos (2002) divide el códice en secciones por tema. Entre ellas:

Secciones del Códice de Madrid según Sotelo Santos
PáginasTema
2–18La lluvia y el dios de la lluvia, Chaak
19–29La agricultura, la siembra y el maíz
30–33Lluvias dañinas
34–37Ceremonias de Año Nuevo
38–43La caza del venado
44–49Trampas y lazos
50–56Fertilidad, comercio y guerra
65–74El sol, el maíz, la lluvia y la muerte
75–78El orden del universo: los cuatro rumbos y el centro
79–100Ritos de propiciación y ofrendas
103–112Las abejas sin aguijón y la miel

Lo que se cree que trata: interpretaciones y debates

Los almanaques de las páginas 103 a 112, junto con uno de la página 80, tratan del cuidado de la abeja nativa sin aguijón (Melipona beecheii); Miguel Ángel Morales Damián (2023) cuenta treinta. Se ha sugerido que los dioses de las abejas que aparecen allí se relacionan con el dios de la miel que mencionan las fuentes coloniales. El gran diagrama de las páginas 75 y 76 sitúa los 260 días en torno a los cuatro rumbos y el centro, con una pareja de figuras en medio; se le suele comparar con la página 1 del Códice Fejérváry-Mayer. La fecha y el lugar en que se pintó siguen en discusión (véase arriba).

Qué muestra el visor, imagen por imagen

Las imágenes del visor
ImagenPágina del códiceEdición
1Portada: repite la página 34Brasseur, 1869–1870
2–22Páginas 1–21 (Cortesiano)Rosny, 1883 (blanco y negro)
23–57Páginas 22–56 (Troano)Brasseur, 1869–1870 (color)
58–78Páginas 57–77 (Cortesiano)Rosny, 1883 (blanco y negro)
79–113Páginas 78–112 (Troano)Brasseur, 1869–1870 (color)

Lo que el visor muestra y lo que no

El visor muestra reproducciones del siglo XIX, no el original. Las páginas en color de Brasseur son copias a mano impresas en cromolitografía, con pequeñas diferencias de trazo y de color; las de Rosny son fotografías, fieles en el trazo pero sin color. Ninguna muestra la hoja hallada después en el archivo del museo ni el estado actual del códice. La página 56 es muy tenue en la edición de Brasseur. Para ver el original, consulte la ficha del Museo de América.

Ficha técnica

Nombre(s)
Códice de Madrid; Códice Tro-Cortesiano (Trocortesiano); sus dos partes, Códice Troano y Códice Cortesiano
Tipo de documento
Libro adivinatorio: almanaques rituales de 260 días para la lluvia, la agricultura, la caza, las ceremonias de Año Nuevo y el cuidado de las abejas
Cultura y región
Maya yucateca; península de Yucatán (se ha sugerido también un origen tardío en Tayasal, Petén)
Fecha
Posclásico tardío, 1250–1500 según el Museo de América (siglo XV en su sala); se ha sugerido también el siglo XVII · precolonial
Material y formato
Papel de fibras vegetales (agave, según el museo) cubierto de estuco, plegado en biombo y pintado por las dos caras
Número de páginas o láminas
56 hojas, 112 páginas; tira de unos 6,55 m de largo y 22,6 cm de alto (Troano 416,5 cm, Cortesiano 238,5 cm)
Dónde está hoy
Museo de América, Madrid, inv. 70300
Origen de las imágenes que se muestran
Léon de Rosny, Codex Cortesianus, París, 1883 (fotografías, páginas 1–21 y 57–77); Charles-Étienne Brasseur de Bourbourg, Manuscrit Troano, París, 1869–1870 (cromolitografías, páginas 22–56 y 78–112). Dominio público; ejemplares digitalizados en Internet Archive

Fuentes

  • Museo de América. «Códice Trocortesiano»: cultura.gob.es.
  • Red Digital de Colecciones de Museos de España (CERES). «Códice Trocortesiano o de Madrid», Museo de América, inv. 70300: ceres.mcu.es.
  • Gutiérrez Usillos, Andrés. «El origen del códice maya Tro-cortesiano. Un pleito, una condesa y un virrey». Journal de la Société des Américanistes 109-1 (2023), pp. 119 y ss.: doi.org/10.4000/jsa.21995.
  • Morales Damián, Miguel Ángel. «La meliponicultura maya en el Códice Trocortesiano». Arqueología Mexicana 183 (2023): arqueologiamexicana.mx.
  • Bill, Cassandra R., Christine L. Hernández y Victoria R. Bricker. «The Relationship between Early Colonial Maya New Year’s Ceremonies and Some Almanacs in the Madrid Codex». Ancient Mesoamerica 11 (2000), pp. 149–168.
  • FAMSI. «The Madrid Codex» (facsímiles de Brasseur y de Rosny): famsi.org.
  • Sotelo Santos, Laura Elena. Los dioses del Códice Madrid. México: UNAM, 2002 (citado a través de estudios posteriores).
  • Vail, Gabrielle y Christine Hernández. The Maya Codices Database: mayacodices.org.
  • «Redating the Madrid Codex» (sobre Michael D. Coe y Alfonso Lacadena). Archaeology 52:1 (1999): archive.archaeology.org.
  • Vail, Gabrielle y Anthony Aveni (eds.). The Madrid Codex: New Approaches to Understanding an Ancient Maya Manuscript. Boulder: University Press of Colorado, 2004 (citado a través de estudios posteriores).
  • Coe, Michael D. y Justin Kerr. The Art of the Maya Scribe. Londres: Thames & Hudson, 1997 (citado a través de estudios posteriores).
  • Brasseur de Bourbourg, Charles-Étienne. Manuscrit Troano. Études sur le système graphique et la langue des Mayas. París: Imprimerie Impériale, 1869–1870. Ejemplar del Getty Research Institute en Internet Archive.
  • Rosny, Léon de. Codex Cortesianus. París, 1883. Ejemplar en Internet Archive.
  • Landa, fray Diego de. Relación de las cosas de Yucatán: texto completo en amatl.