Texto: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl; edición de Alfredo Chavero (México, 1892).
Esta parte reúne la dedicatoria, el prólogo al lector y los capítulos I a X de la Historia de la nación chichimeca, que don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl escribía en las primeras décadas del siglo XVII.
Prefacio
La Historia de la nación chichimeca es la que don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl escribió en castellano, en las primeras décadas del siglo XVII, sobre los pueblos que gobernaron el valle de México antes de la llegada de los españoles, y en especial sobre los señores chichimecas de Tetzcuco. Su autor, nacido hacia 1578 en San Juan Teotihuacan y muerto en 1650, era hijo de un español y de una cacica mestiza, y descendiente lejano, por la línea materna y en quinta generación, de Nezahualpilli, rey de Tetzcuco. En la dedicatoria cuenta que desde su adolescencia quiso saber las cosas de este Nuevo Mundo, cuyas historias habían quedado sepultadas con «la caída de los Señoríos y Estados de mis pasados», y que para escribirla juntó las pinturas, los anales y los cantos antiguos, y consultó a muchos principales de la tierra, de los cuales solo en dos halló «entera relación y conocimiento de las pinturas y caracteres».
En el prólogo al lector explica su método: no quiso seguir a ninguno de los autores que habían escrito antes, por la variedad y contrariedad de sus pareceres, sino a las pinturas y caracteres, pintados «al tiempo y cuando sucedieron las cosas», y a los cantos. Describe también a los escritores de los antiguos señoríos: unos llevaban los anales año por año, otros las genealogías de los reyes y señores, otros los términos y repartimientos de las tierras, y otros las leyes, los ritos y las ceremonias.
El capítulo I trata de la creación del mundo y de sus cuatro edades: la primera, Atonatiuh, «sol de agua», acabada por el diluvio; la segunda, Tlalchitonatiuh, «sol de tierra», acabada por terremotos, en tiempo de los gigantes; la tercera, Ecatonatiuh, «sol de aire», en la que poseían la tierra los ulmecas y los xicalancas y llegó Quetzalcóatl, y la cuarta, Tletonatiuh, «sol de fuego». Los capítulos II y III cuentan la venida de los tultecas, sus reyes y su caída en tiempo de Iztaccaltzin y Topiltzin, entre presagios y guerras. Desde el capítulo IV, el gran chichimeca Xólotl llega de Chicomoztoc a las tierras despobladas de los tultecas, funda su corte en Tenayocan y reparte el país entre los aculhuas, los tepanecas, los otomíes y sus propios caudillos. Los últimos capítulos siguen a sus sucesores: Nopaltzin y sus leyes, Tlotzin, que mandó cultivar la tierra, y Quinatzin, que hizo de Tetzcuco la cabeza del imperio. Esta primera parte termina con la entrada de los mexicanos en el lugar donde después se fundó México.
El editor de 1892, Alfredo Chavero, acompañó el texto con notas en que corrige o discute al autor. Advierte, por ejemplo, que Ixtlilxóchitl quería hacer descender todos los señoríos de los reyes de Tetzcuco, y que su cronología tolteca, con reinados de cincuenta y dos años, sigue una «Historia convencional», a la que opone los Anales de Cuauhtitlan. Conviene leer la obra con esas dos voces presentes: la del cronista que defiende la memoria de sus mayores y la del editor del siglo XIX.
Orlando Santos
4 de noviembre de 2026
Esta serie publica la Historia de la nación chichimeca según la edición de Alfredo Chavero, Obras históricas de don Fernando de Alva Ixtlilxochitl, tomo II (México: Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento, 1892). Se conservan la ortografía, los acentos y las grafías de 1892, así como las notas de Chavero, que se dan al final de cada sección; la nota 21 procede del manuscrito original y así se indica. Hemos aplicado la fe de erratas del propio volumen y corregido, lo mejor posible, las erratas evidentes de la edición impresa y del escaneo; las lecturas dudosas se han resuelto según el contexto.
Texto: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Historia de la nación chichimeca, en Obras históricas, ed. y notas de Alfredo Chavero, t. II (México, 1892), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles. Imagen de portada: Códice Xólotl (mapa del valle de México), Bibliothèque nationale de France, Mexicain 1-10; dominio público, vía Wikimedia Commons.
- Prefacio
- Dedicatoria
- Prólogo al lector
- Capítulo I — Que trata de la creación del mundo y sus cuatro edades, que los históricos de esta Nueva España dieron, y fin…
- Capítulo II — Que trata del origen y venida de la nación tulteca, reyes y caudillos que tuvieron y de sus poblaciones y…
- Capítulo III — Que trata de la vida y hechos de Iztaccaltzin y Topiltzin, últimos monarcas de los tultecas, en cuyo tiempo…
- Capítulo IV — Que trata de la venida y población que hizo el gran chichimeca Xolotl en las tierras de los tultecas.
- Capítulo V — Que trata de la venida de los aculhuas, tepanecas y otomíes, y de cómo Xolotl los recibió y les dió señoríos…
- Capítulo VI — De cómo el gran chichimeca dió á otros señores poblaciones y provincias.
- Capítulo VII — De lo más que sucedió en tiempo de aqueste gran monarca Xolotl hasta su fin y muerte.
- Capítulo VIII — De cómo el príncipe Nopaltzin entró en sucesión del imperio y de las cosas que sucedieron en su tiempo.
- Capítulo IX — Que trata de la vida y cosas que acaecieron en el discurso del tiempo que imperó Tlotzin.
- Capítulo X — De la entrada en el señorío é imperio de Quinatzin y venida de los mexicanos, y hijos que tuvo Acolmiztli…
Dedicatoria
Illmo. Señor:
Desde mi adolescencia tuve siempre grande deseo de saber las cosas acaecidas en este Nuevo Mundo, que no fueron menos que las de los Romanos, Griegos, Medos y otras Repúblicas gentílicas que tuvieron fama en el Universo; aunque con la mudanza de los tiempos y caída de los Señoríos y Estados de mis pasados, quedaron sepultadas sus historias; por cuya causa he conseguido mi deseo con mucho trabajo, peregrinación y suma diligencia en juntar las pinturas de las historias y anales, y los cantos con que las observaban;1 y sobre todo para poderlas entender, juntando y convocando á muchos principales de esta Nueva España, los que tenían fama de conocer y saber las historias referidas; y de todos ellos (en) dos solos hallé entera relación y conocimiento de las pinturas y caracteres y que daban verdadero sentido á los cantos, que por ir compuestos con sentido alegórico y adornados de metáforas y similitudes, son dificilísimos de entender; con cuya ayuda pude después con facilidad conocer todas las pinturas é historias y traducir los cantos en su verdadero sentido, con que he satisfecho mi deseo, siguiendo siempre la verdad; por cuya causa no me he querido aprovechar de las historias que tratan de esta materia, por la diversidad y confusión que tienen entre sí los autores que tratan de ellas, por las falsas relaciones y contrarias interpretaciones que se les dieron. Sólo me resta ahora el amparo y protección de un Príncipe tan grande como lo es V. S. I. debajo del cual saldrá á luz mi trabajo, á quien he querido ofrecer y dedicar esta Relación Sumaria de la Historia general de esta Nueva España, como á quien le pertenece y viene de derecho. Y así por esto como por la particular afición que siempre mis mayores é Yo tuvimos á las cosas de V. S. I. me han dado ánimo para osar dedicarla á V. S. I. á quien suplico humildemente la reciba y ampare el deseo y voluntad con que se la ofrece, cuya vida N. S. guarde muchos años y su Estado acreciente, como sus criados deseamos y tenemos necesidad.
Notas
1. Creo que debe decir: conservaban.
Prólogo al lector
Considerando la variedad y contrarios pareceres de los autores que han tratado las historias de esta Nueva España, no he querido seguir á ninguno de ellos; y así me aproveché de las pinturas y caracteres que son con que aquéllas están escritas y memorizadas sus historias, por haberse pintado al tiempo y cuando sucedieron las cosas acaecidas, y de los cantos con que las observaban2 autores muy graves en su modo de ciencia y facultad; pues fueron los mismos Reyes y de la gente más ilustre y entendida, que siempre observaron y adquirieron la verdad, y ésta con tanta cuenta y razón, cuanta pudieran tener los más graves y fidedignos autores y históricos del mundo; porque tenían para cada género sus escritores, unos que trataban de los Anales poniendo por su orden las cosas que acaecían en cada un año, con día, mes y hora. Otros tenían á su cargo las genealogías y descendencias de los Reyes y Señores y personas de linaje, asentando por cuenta y razón los que nacían: y borraban los que morían, con la misma cuenta. Unos tenían cuidado de las pinturas de los términos, límites y mojoneras de las ciudades, provincias, pueblos y lugares, y de las suertes y repartimientos de tierras, cuyas eran y á quién pertenecían. Otros de los libros de las leyes, ritos y ceremonias que usaban en su infidelidad; y los sacerdotes de los templos de sus idolatrías y modo de su doctrina idolátrica, y de las fiestas de sus falsos dioses y calendarios. Y finalmente los filósofos y sabios que tenían entre ellos, estaba á su cargo pintar todas las ciencias que sabían y alcanzaban, y enseñar de memoria todos los cantos que observaban3 sus ciencias é historias; todo lo cual mudó el tiempo con la caída de los Reyes y Señores, y (con) los trabajos y persecuciones de sus descendientes y la calamidad de sus súbditos y vasallos. No tan solamente no se prosiguió lo que era bueno y no contrario á nuestra santa fe católica, sino que lo más de ello se quemó inadvertida é inconsideradamente por orden de los primeros religiosos, que fué uno de los primeros daños que tuvo esta Nueva España; porque en la ciudad de Tezcuco estaban los Archivos Reales de todas las cosas referidas, por haber sido la metrópoli de todas las ciencias, usos y buenas costumbres, porque los Reyes que fueron de ella se preciaban de esto y fueron los legisladores de este Nuevo Mundo; y de lo que escapó de los incendios y calamidades referidas, que guardaron mis mayores, vino á mis manos, de donde he sacado y traducido la historia que prometo, aunque al presente en breve y sumaria relación,4 alcanzada con harto trabajo y diligencia en entender la interpretación y conocimiento de las pinturas y caracteres que eran sus letras, y la traducción de los cantos en alcanzar su verdadero sentido; la cual irá sucinta y llana, sin adorno ni ayuda de ejemplos; ni tampoco trataré de las fábulas y ficciones que parecen en algunas de sus historias, por ser cosas superfluas. Y así pido muy encarecidamente al discreto lector supla los muchos defectos que hubiere en mi modo de narrar, que lo que es la historia puede estar seguro que es muy fidedigna y verdadera, y aprobada por tal de toda la gente principal é ilustre de esta Nueva España.
Notas
2. Me parece que aquí el copista repite su equivocación, y que debe ser conservaban.
3. Conservaban.
4. Tanto este Prólogo como la anterior Dedicatoria, se escribieron para la Sumaria Relación, y no para la Historia Chichimeca.
Capítulo I
Que trata de la creación del mundo y sus cuatro edades, que los históricos de esta Nueva España dieron, y fin de cada una de ellas.
Los más graves autores y históricos que hubo en la antigüedad de estos naturales, se halla haber sido Quetzalcoatl el primero; y de los modernos Nezahualcoyotzin rey de Tetzcuco, y los dos infantes de Mexico, Itzcoatzin y Xiuhcozcatzin, hijos del rey Huitzilihuitzin, sin otros muchos que hubo (que en donde fuere necesario los citaré). Declaran por sus historias que el dios Teotloquenahuaque Tlachihualcipal nemoani il cahua Tlalticpaque,5 que quiere decir conforme al verdadero sentido, el Dios universal de todas las cosas, creador de ellas y á cuya voluntad viven todas las criaturas, Señor del cielo y de la tierra, etc. el cual después de haber creado todas las cosas visibles é invisibles, creó á los primeros padres de los hombres, de donde procedieron todos los demás; y la morada y habitación que les dió fué el mundo, el cual dicen tener cuatro edades. La primera que fué desde su origen, llamada por ellos Atonatiuh,6 que significa sol de agua; que con sentido alegórico significan con este vocablo, aquella primera edad del mundo haber sido acabada con el Diluvio é inundación de las aguas, con que se ahogaron todos los hombres y perecieron todas las cosas creadas.
La segunda edad llamaron Tlalchitonatiuh, que significa sol de tierra, por haberse acabado con terremotos, abriéndose la tierra por muchas partes, sumiéndose y derrocándose sierras y peñascos, de tal manera que perecieron casi todos los hombres, con cuya edad y tiempo fueron los gigantes que llamaron quinametintzocuilhicxime.
La tercera edad llamaron Ecatonatiuh, que quiere decir sol de aire, porque feneció esta edad con aire; que fué tanto y tan recio el viento que hizo entonces, que derrocó todos los edificios y árboles y aun deshizo las peñas, y pereció la mayor parte de los hombres: y porque los que escaparon de esta calamidad hallaron cantidad de monos que el viento debió traer de otras partes, dijeron haberse convertido los hombres en esta especie de animales, de donde nació esta fábula tan mentada de las Monas.
Los que poseían este Nuevo Mundo en esta tercera edad fueron los ulmecas y xicalancas; y según por sus historias se halla, vinieron en navíos ó barcas de la parte de Oriente hasta la tierra de Potonchan,7 desde donde comenzaron á poblarle; y en las orillas del río Atoyac, que es el que pasa entre la ciudad de los Ángeles y Cholula, hallaron algunos de los gigantes que habían escapado de la calamidad y consumisión de la segunda edad; los cuales siendo gente robusta y confiados en sus fuerzas y mayoría de cuerpo, se señorearon de los nuevos pobladores de tal manera, que los tenían tan oprimidos como si fueran sus esclavos; por cuya causa los caudillos y gente principal buscaron modos para poderse librar de esta servidumbre, y fué en un convite que les hicieron muy solemne: después de repletos y embriagados, con sus mismas armas los acabaron y consumieron, con cuya hazaña quedaron libres y exentos de esta sujeción y fué en aumento su señorío y mando.8
Y estando en la mayor prosperidad de él, llegó á esta tierra un hombre á quien llamaron Quetzalcoatl y otros Huemac por sus grandes virtudes, teniéndolo por justo, santo y bueno; enseñándoles por obras y palabras el camino de la virtud y evitándoles los vicios y pecados, dando leyes y buena doctrina; y para refrenarles de sus deleites y deshonestidades les instituyó el ayuno, y el primero que adoró y colocó la cruz que llamaron Quiahuiteotlchicahualizteotl y otros Tonacaquahuitl, que quiere decir: dios de las lluvias y de la salud y árbol del sustento ó de la vida. El cual habiendo predicado las cosas referidas en todas las más de las ciudades de los ulmecas y xicalancas, y en especial en la de Cholula, en donde asistió más, y viendo el poco fruto que hacía con su doctrina, se volvió por la misma parte de donde había venido, que fué por la de Oriente, desapareciéndose por la costa de Coatzacoalco; y al tiempo que se iba despidiendo de estas gentes les dijo, que en los tiempos venideros, en un año que se llamaría ce Acatl, volvería, y entonces su doctrina sería recibida y sus hijos serían señores y poseerían la tierra, y que ellos y sus descendientes pasarían muchas calamidades y persecuciones; y otras muchas profecías que después muy á las claras se vieron.9
Quetzalcoatl por interpretación literal, significa sierpe de plumas preciosas; por sentido alegórico varón sapientísimo; y Huemac, dicen unos que le pusieron este nombre porque imprimió y estampó sobre una peña sus manos, como si fuera en cera blanda, en testimonio de que se cumpliría todo lo que les dejó dicho. Otros quieren decir que significa el de la mano grande ó poderosa. El cual ido que se fué, de allí á pocos días sucedió la destrucción y asolamiento referido de la tercera edad del mundo; y entonces se destruyó aquel edificio y torre tan memorable y suntuosa de la ciudad de Cholula, que era como otra segunda torre de Babel, que estas gentes edificaban casi con los mismos designios, deshaciéndola el viento. Y después los que escaparon de la consumisión de la tercera edad, en las ruinas de ella edificaron un templo á Quetzalcoatl, á quien colocaron por dios del aire, por haber sido causa de su destrucción el aire, entendiendo ellos que fué enviada de su mano esta calamidad; y le llamaron asimismo Ce Acatl que fué el nombre del año de su venida. Y según parece por las historias referidas y por los anales, sucedió lo uno10 referido algunos años después de la Encarnación de Cristo Señor nuestro; y desde este tiempo acá entró la cuarta edad que dijeron llamarse Tletonatiuh,11 que significa sol de fuego, porque dijeron que esta cuarta edad del mundo se ha de acabar con fuego. Era Quetzalcoatl hombre bien dispuesto, de aspecto grave, blanco y barbado. Su vestuario era una túnica larga.
Notas
5. La creación nahua está representada en la primera pintura del Códice Vaticano. Allí se ve al Ometecuhtli ó Tloquenahuaque creando los cielos. Yo creo que las primeras pinturas de ese Códice, son la reproducción de parte del Teoamoxtli, libro de los nahuas en que conservaban sus primitivas tradiciones.
6. En las primeras pinturas del Códice Vaticano, están representados los cuatro soles ó edades. Para evitar errores, reproduzco aquí su orden y duración:
Atonatiuh 800 años.
Ehecatonatiuh 810 años.
Tletonatiuh 964 años.
Tlaltonatiuh 1416 años.
Los cuatro soles 3628 años. [Así en el impreso; la suma de las cuatro edades da 3990 años.]
Como la fecha del último sol corresponde al año de 217 antes de nuestra éra, resulta de antigüedad á la raza nahua 5768 años hasta la presente fecha.
Véase mi Historia Antigua, Lib. 1º Cap. 2º
7. Aquí confunde el autor las emigraciones de los mecas con las de las razas del Sur. Los pobladores que del Oriente llegaron á Potonchan, fueron los chanes, de cuya mezcla con la raza aborígene, se formó la maya-kiché. Esta raza emigró rumbo al Norte, y fué la constructora de las pirámides, llegando en el centro hasta Cholula y Teotihuacan. Esta raza está representada en la leyenda por los quinametzin, nombre que acaso pueda tener alguna relación con el de Kitemaki, primitivo de Teotihuacan. Los quiname ó vixtoti hicieron su invasión hacia el siglo décimo antes de la éra vulgar, y hasta el año de 107 de nuestra éra bajaron del N.O. los ulmecas y los xicalancas, estableciéndose bajo la dominación de aquellos, los ulmecas á orillas del Atoyac y los xicalancas en la costa según unos escritores, y en Itzocan y Atlixco según otros. Más tarde la mezcla y confusión de estas razas produjo la nonualca, á la cual encontraron los toltecas señora de Teotihuacan y Cholula.
8. La leyenda de la destrucción de los quiname expresa la preponderancia de los mecas, y la formación de la nueva raza nonualca. El origen de llamar gigantes á los quiname, fué sin duda el descubrimiento de fósiles de paquidermos, que son muy abundantes en la región del Atoyac.
9. Aquí refiere el autor la leyenda de Quetzalcoatl á la época de los ulmecas, mientras otros escritores la ponen en tiempo de los toltecas. Esto confirma que esa leyenda es puramente astronómica, y representa la aparición y desaparición periódica en el Poniente de la estrella de la tarde, á la cual los nahuas llamaban Quetzalcoatl.
10. Creo que debe decir, en lugar de uno, antes.
11. Tletonatiuh.
Capítulo II
Que trata del origen y venida de la nación tulteca, reyes y caudillos que tuvieron y de sus poblaciones y cosas acaecidas en su tiempo.
En esta cuarta edad llegaron á esta tierra de Anahuac, que se dice al presente Nueva España, la nación tulteca, los cuales según parece por sus historias, fueron desterrados de su patria, y después de haber navegado y costeado diversas tierras hasta donde es ahora la California por la mar del Sur, llegaron á la que llamaron Huitlapalan,12 que es la que al presente llaman de Cortés, que por parecer bermeja le pusieron el nombre referido, en el año que llamaron ce Tecpatl, que fué en el de 387 de la Encarnación de J. C. Y habiendo costeado la tierra de Xalisco13 y toda la costa del Sur, salieron por Huatulco y andando por diversas tierras hasta la provincia de Tochtepec, que cae en la costa del mar del Norte; y habiéndola andado y ojeado, vinieron á parar en la Provincia de Tolantzinco,14 dejando en los mejores lugares y puestos alguna de la gente que traían para poblarlos. Esta nación fué la tercera que pobló esta Nueva España, contando por la primera á los gigantes, y los segundos á los ulmecas y xicalancas. Estando en el puesto de Tolantzinco contaron 104 años que habían salido de su patria; los cuales traían siete caudillos, que por sus tiempos siempre entre estos siete elegían uno que los gobernaba. El 1º de estos se llamaba Tlacomihua, aunque otros lo llaman Acatl; el 2º se llamaba Chalchiuhmatzin; el 3º Ahuecatl; el 4º Coatzon; el 5º Tziuhcoatl; el 6º Tlapalhuitz; el 7º y último Huitz.15 Los cuales después poblaron la ciudad de Tolan,16 que fué la cabeza de su monarquía é imperio, por parecerles lugar conveniente y pasar por el río.
Y á los siete años de su fundación eligieron rey y señor supremo, que fué el primero que tuvieron.17 Éste se llamaba Chalchiuhtlanetzin ó Chalchiuhtlatonac, que fué en el año que llaman chicome Acatl, el cual fué en el de 510 de la Encarnación. Este rey gobernó 52 años, en cuyo tiempo fueron los de esta nación en grande aumento y trabaron parentesco y amistad con los naturales que á la sazón había en la tierra, teniéndolos debajo de su dominio y señorío. Al cual le sucedió Tlilquechahuac Tlalchinoltzin, que entró á reinar en el año asimismo llamado chicome Acatl, que fué en el de 562, el cual reinó otros tantos y murió en el de 613 de la Encarnación, que llaman chicuacen Tochtli, y heredóle en el imperio Huetzin que reinó otros 52 años, por ser costumbre entre ellos reinar de 50 en 52 años;18 y si antes de cumplirlos moría, gobernaba la república. Este rey Huetzin murió en el de 664, y asimismo en el que llaman chicuacen Tochtli. Sucedióle después Totepeuh, que reinó otros tantos años y murió en el año llamado macuili Calli, que fué en el de 716 de la Encarnación; y por su fin y muerte entró en la sucesión Nacazxoch, el cual reinó otros tantos 52 años y acabó en el de 768, que también se llamó macuili Calli, á quien heredó el imperio Tlacomihua. Éste engrandeció y amplió mucho su imperio, hizo muy grandes y suntuosos edificios, entre los cuales fué el templo de la Rana, que colocó por Diosa de la Agua; el cual reinó 59 años, pasando y excediendo el orden de sus pasados; y murió en el año de 826, que llaman matlactloce Acatl, y por su fin y muerte le sucedió la Reyna Xiuhquentzin, que reinó 4 años y falleció en el de ome Acatl, que fué en el de 830; á la cual sucedió en el imperio Iztaccaltzin, padre de Topiltzin, en cuyo tiempo se destruyó esta nación.
Notas
12. Hueytlapallan ó Huehuetlapallan.
13. Xalixco ó Xalizco.
14. Tollantzinco.
15. Estos nombres son diferentes en las Relaciones del mismo autor. En la Relación Sucinta los llama: Zaca (acaso por Ce Acatl), Chalcatzin, Ecatzin, Cohuatzo (Cohuatzon), Tzihuacohuatl, Tlapalmetzoltzin y Metzoltzin. En las Noticias de los Pobladores los llama: Acatl, Chalcatzin, Checatl, Cohuatzon, Mazacohuatl ó Tziuhcohuatl, Tlapalhuitz y Huitz. Estas diferencias se deben atribuir á algunas interpretaciones diversas de los jeroglíficos, y principalmente á errores de los copiantes. Haciendo las debidas correcciones, resultan los siguientes nombres: Acatl, Chalcatzin, Ehecatzin, Cohuatzon, Tziuhcohuatl, Tlapalhuitz y Huitz.
16. Tollan.
17. Esta tradición de los reyes toltecas, tal como la trae Ixtlilxochitl, corresponde á la Historia convencional, acostumbrada por nuestros antiguos pueblos; y bastaría para comprenderlo, el período de cincuenta y dos años de cada reinado. Tradición era sin duda, acaso conservada en cantares, pues la recoge también Torquemada en el cap. 14 del libro 1º de su Monarquía Indiana.
Pero en contraposición, tenemos los Anales de Cuauhtitlan, que son la explicación en mexicano, hecha á raíz de la Conquista, de un jeroglífico; por lo cual merece mayor fe, así como por la lógica histórica de los acontecimientos que relata. Sacando con exactitud las fechas que corresponden á las mexicanas de aquel códice, resultan los siguientes hechos:
Los toltecas ocupan la ciudad de Mam-he-mi y la llaman Tollan en el año 674. Su gobierno fué teocrático hasta el año 700. Su primer rey fué Mixcoamazatzin, y gobernó del 700 al 765. Los dos reyes siguientes fueron Huetzin y Totepeuh, cuyo gobierno abarcó hasta el año de 887. El cuarto fué Ilhuitilmaitl, que reinó hasta 925. Se siguió la primera teocracia de los Quetzalcoatl, y gobernó Topiltzin Quetzalcoatl hasta 947. Después reinaron: Matlacxochitl hasta 982; Nauhyotzin hasta 997; Matlacoatzin hasta 1025, y Tlicoatzin hasta 1046. Siguió la teocracia de Huemac, en oposición á los Quetzalcoatl, hasta 1048; y entonces se sobrepusieron éstos, y gobernó esta tercera teocracia el segundo Quetzalcoatl, hasta 1116 fecha de la destrucción de Tollan.
18. Debe ser de 52 en 52.
Capítulo III
Que trata de la vida y hechos de Iztaccaltzin y Topiltzin, últimos monarcas de los tultecas, en cuyo tiempo se acabó su imperio.
Habiendo sucedido Iztaccaltzin en el imperio, reinó 52 años, que fué el tiempo que constituyeron sus antepasados; en cuyo discurso trató amores con Quetzalxochitzin, esposa de un caballero llamado Papantzin descendiente de la casa real; y en esta señora tuvo este rey á Topiltzin, y aunque adulterino, le sucedió en el reyno é imperio, que fué en el de 882 de la Encarnación de N. S. J., que asimismo se llama ome Acatl; por cuya causa algunos de los reyes y señores sus vasallos se levantaron contra él: unos pretendiendo para sí el imperio, pareciéndoles ser más propincuos y dignos de él, y otros en venganza del adulterio, que fueron los más señalados Coanacotzin, Huetzin y Mixiotzin, reyes y señores que eran de las provincias que caían en las costas del mar del Norte. Y es así que habiendo reinado los 52 años referidos el rey Iztaccaltzin, hizo jurar á su hijo Topiltzin, hallándose en la jura algunos de los reyes y señores que le eran amigos, como fueron Iztacquauhtzin y Maxtlatzin.
Luego que entró Topiltzin en la sucesión del imperio, hubo grandes presagios de su destrucción, y se cumplieron ciertos pronósticos y profecías que habían pronosticado sus mayores; que fueron entre otras muchas, que cuando imperase un rey que tuviese el cabello levantado desde la frente hasta la nuca, como á manera de penacho, en su tiempo había de acabarse esta monarquía tulteca. Y que asimismo los conejos en este tiempo habían de criar cuernos como venados, y el pájaro Huitzitzilin criar espolón como gallipavo; todo lo cual sucedió así, porque el rey Topiltzin tuvo el cabello como está dicho, y se vido en el tiempo de su reinado acaecer lo referido en los conejos y huitzitzilies; y acaecieron otros prodigios de que causó grande espanto y alteración al rey, y mandó juntar á los sacerdotes y adivinos para que le declarasen lo que significaba; y habiéndole dicho ser de su destrucción según por las historias parece, mandó llamar á sus mayordomos y entregarles sus tesoros, que eran los mayores que hubo en aquel tiempo, para que los retirasen en la provincia de Quiahuiztlan, temiéndose de los reyes sus contrarios: y tras de los prodigios y señales comenzó la hambre y esterilidad de la tierra, pereciendo la mayor parte de las gentes y consumiéndose de gorgojo y gusanos los bastimentos que tenían en sus trojes, y otras muchas calamidades y persecuciones del cielo, que parecía caer fuego; y fué tan grande la seca que duró 26 años, de tal manera que se secaron los ríos y fuentes.
Y viendo los reyes sus contrarios cuán falto estaba de fuerzas y sustento, vinieron contra él con un poderoso ejército, y á pocos lances le fueron ganando muchas ciudades hasta venir á apoderarse de la de Tula, cabecera del imperio; y aunque salieron huyendo de ella el rey Topiltzin con toda su gente, á pocas jornadas les fueron dando alcance y matando, y el primero que murió fué el rey viejo Iztaccaltzin su padre, y con él la dama Quetzalxochitl, que tenían ambos casi una edad, que, según está en las historias, eran de casi de á 150 años. Y en la provincia de Totolapan alcanzaron á los dos reyes Iztacquauhtzin y Maxtla19 (confederados de Topiltzin), en donde les dieron desastrosa muerte, por más que se defendieron; y el rey Topiltzin se perdió, que nunca más se supo de él; y de dos hijos que tenía sólo el uno, que fué el Príncipe Pochotl, lo escapó Tochcueye,20 que así se decía la ama que lo criaba en los desiertos de Nonoalco; y los pocos de los tultecas que escaparon en las montañas y sierras fragosas, y entre los carrizales de la laguna de Colhuacan. Este fin tuvo este imperio de los tultecas que duró 572 años,21 y viéndole tan arruinado los reyes que vinieron á sojuzgarle, se volvieron á sus provincias, y aunque victoriosos, muy derrotados y con pérdida de la mayor parte de sus ejércitos, que perecieron de hambre; y la misma calamidad corrió en sus tierras, porque fué generalmente la seca y esterilidad de la tierra, pareciendo ser permisión de Dios que por todas vías fuese castigada esta nación, pues de la una y otra parte apenas quedaron algunos.22
Estos tultecas eran grandes artífices de todas las artes mecánicas: edificaron muy grandes é insignes ciudades, como fueron Tolan, Teotihuacan, Chololan,23 Tolantzinco y otras muchas, como parece, por las grandes ruinas de éllas. Su vestuario era unas túnicas largas á manera de los ropones que usan los japoneses, y por calzado traían unas sandalias, y usaban unos á manera de sombreros hechos de paja ó de palma. Eran poco guerreros, aunque muy republicanos; y eran grandes idólatras. Tenían por particulares dioses al sol y á la luna; y según parece por las historias referidas, vinieron por la parte de Poniente costeando por la mar del Sur. La última y total destrucción fué en el año de 959 de la Encarnación que llaman ce Tecpatl, siendo Pontífice de la Iglesia de Dios Joannes XII, y Emperador de Alemania Othón I. y Rey de Castilla D. García.
Notas
19. Antes los llama Iztacquauhtzin y Maxtla. Este sin duda es error del copiante.
20. Tochcueye.
21. Según las épocas anteriores y la que pone al fin de este capítulo, sólo duró el imperio tulteca 456 años, aunque se cuente desde la fundación de Tula, hecha 7 años antes de la elección del primer rey; que si se cuenta desde ésta, que dice el autor en el capítulo anterior (que fué el año de 510), hasta el de 959 (que dice al fin de éste que fué la última y total destrucción), sólo pasaron 449 años. — Nota del Original.
22. Aquí el autor supone, y generalmente se repite, que Tollan fué completamente destruída y abandonada. Adelante se verá, que más tarde los reyes chichimecas tuvieron que ir sobre ella porque se había rebelado: lo que prueba que estaba habitada; y así la encontraron los españoles. Lo mismo se ha dicho de Teotihuacan; pero no solamente siguió habitada, sino que tenemos los nombres de sus señores, desde Xolotl hasta la Conquista.
23. Tollan ó Tula había sido construída por los otomíes; y Teotihuacan y Cholula por los vixtoti.
Capítulo IV
Que trata de la venida y población que hizo el gran chichimeca Xolotl en las tierras de los tultecas.
Habían pasado cinco años que los tultecas se habían destruído y estaba la tierra despoblada, cuando vino á ella el gran chichimeca Xolotl á poblarla, teniendo noticia por sus exploradores de su destrucción, que fué en el año de 963 de la Encarnación de Cristo N. S. que llaman macuili Tecpatl; el cual salió de hacia la parte septentrional y de la región y provincia que llaman Chicomoztoc, y habiendo entrado por los términos y tierra de los tultecas hasta llegar á la ciudad de Tolan, cabecera del imperio, en donde halló muy grandes ruinas despobladas y sin gente, por lo que no quiso hacer asiento en Tula, sino que prosiguió con sus gentes enviando siempre exploradores por delante, para que viesen si hallaban alguna de la gente que hubiese escapado de la destrucción y calamidad de esta nación, y cuáles eran los mejores puestos y lugares para su habitación y población. El cual llegó á un lugar que se llama Tenayocan Oztopolco, lugar de muchas cuevas y cavernas,24 que era la principal habitación que esta nación tenía; de buen temple, aires y de buenas aguas, opuesta al nacimiento del sol, cerca de la laguna que ahora se llama mexicana; que con su acuerdo y con el de los más principales de su ejército, se fundó allí su corte y principal morada, y habiendo tomado la posesión quieta y pacífica sobre toda la tierra que contenía dentro de todos los términos del imperio de los tultecas, por sí y por la de sus caudillos y capitanes (que los más principales de ellos eran seis señores que se llamaban Acatomatl, Quahuatlapal, Cozcaquauh, Mitliztac, Tecpan, Iztacquauhtlila), pobló con las gentes de su ejército, que fué el mayor número que se halla en las historias haber tenido ningún príncipe de los más poderosos que hubo antes ni después en este Nuevo Mundo: era más de un millón, y las tierras que pobló este gran ejército en su primer asiento fueron todas las que caen de la parte de adentro de las sierras de Xocotitlan, Chiuhnauhtecatl, Malinalocan, Itzocan, Atlixcahuacan, Temalacatitlan, Poyauhtlan, Xiuhtecuhtitlan, Zacatlan, Tenamitec, Quauhchinanco, Tototepec, Meztitlan, Quachquetzaloyan, Atotonilco y Quahuacan, hasta tornar á dar con la sierra referida de Xocotitlan,25 que todo ello contiene más de doscientas leguas de circunferencia; y los pocos tultecas que habían escapado de su destrucción, los dejó vivir en los puestos y lugares en donde estaban reformados y poblados cada uno con su familia, que fué en Chapoltepec, Colhuacan, Tlatzalantepexoxoma, Totolapan, Quauhquecholan, y hasta las costas del mar del Norte en Tuzapan, Tochpan, Tziuhcoac y Xicotepec, y lo mismo en Chololan, aunque algunos de ellos no pararon sino hasta la tierra de Nicaragua á donde fueron á poblar, y á otras tierras remotas, en donde no llegó con tanta fuerza la seca y calamidad referida.
Este gran chichimecatl traía por mujer á la reina Tomyauh en quien tuvo al Príncipe Nopaltzin, que ya era mancebo cuando vino á estas partes, y era uno de los más principales caudillos de su ejército; y asimismo tuvo otros dos hijos en ella que nacieron en Tenayocan en donde tenía su corte, que fueron las infantas Cuetlaxxochitzin y Tzihuacxochitzin. El cual procedía del antiquísimo linaje de los reyes teochichimecas, cuyo imperio y señorío estaba debajo del Septentrión, cuales fueron Nequametl Namacuix y otros muchos, según parece por la historia de los reyes chichimecas, y lo declara el canto que compusieron los infantes de Mexico Xiuhcozcatzin y Izcoatzin, que se intitula canto de la historia de los reyes chichimecas. Y este apellido y nombre de chichimeca lo tuvieron desde su origen, que es vocablo propio de esta nación, que quiere decir los águilas, y no lo que suena en la lengua mexicana, ni la interpretación bárbara que le quieren dar por las pinturas y caracteres, porque allí no significa los mamones (ó chupadores), sino los hijos de los chichimecas habidos en las mujeres tultecas; aprovechándose los históricos de los labios que concluyen la partícula te para poder pronunciar tepilhuan.26
Había poco más de veinte años que este gran poblador estaba poblando, cuando comenzaron á venir otros seis caudillos de su misma nación, también con cantidad de gente, que venían en su seguimiento, entrando cada caudillo un año tras otro; el primero de los cuales se llamaba Xiyotecua; el segundo Xiyotzoncua; el tercero Zacatitechcochi; el cuarto Huihuaxtzin; el quinto Tepotzoteaca; el sexto y último Itzcuintecua: á los cuales recibió y mandó poblar en las tierras y términos de Tepetlaoztoc.27 Y habiéndose reformado los tultecas que habían escapado de su destrucción y calamidad, y teniendo por su cabeza principal á Nauhyotzin, que residía en Culhuacan, suegro que vino á ser del príncipe Pochotl, acordó el gran chichimeca Xolotl de pedirles le diesen un cierto tributo y reconocimiento como á supremo y universal señor que era de esta tierra de Anahuac. Nauhyotzin en nombre de todos los demás de su nación respondió: “que la tierra la habían poseído sus mayores á quienes pertenecía; y que jamás ellos reconocieron ni pagaron tributo á ningún señor extraño, y que así ellos, aunque eran pocos y estaban acabados, pretendían guardar su libertad y no reconocer á nadie, sino tan solamente al sol y á los demás sus dioses.” Y vista por Xolotl su determinación y que por medios de paz no habían querido allanarse, lo remitió á las armas; y así despachó al príncipe Nopaltzin su hijo con razonable ejército, que fué menester poca gente, porque sus contrarios, aunque juntaron toda la más que pudieron, no eran tan aventajados en la milicia como los chichimecas. Dióse la batalla en la laguna y carrizales de Colhuacan; y aunque los culhuas tenían el campo aventajado para pelear en canoas, en pocos lances fueron vencidos y desbaratados por el príncipe Nopaltzin; y habiéndolos sojuzgado restituyó en el señorío de los culhuas á Achitometl (que á esta sazón se llamaban así los del linaje de los tultecas), con cierto reconocimiento que diesen en cada un año al gran chichimecatl Xolotl su padre. Esto acaeció en el año de 984 de la Encarnación de Cristo N. S., y en el que llaman matlactli omey Calli.28
Notas
24. Ya en este punto podemos ocurrir á pinturas jeroglíficas auténticas. El mapa Tlotzin nos presenta en primer término la llegada de las tribus peregrinas, significadas ahí por sus jefes. Estos son: Xolotl, que aquí tiene el nombre jeroglífico de Amacui expresado con una hoja de papel amatl, y su mujer, que en lugar de Tomyauh, se llama en la pintura Malinalxochitzin; Nopaltzin su hijo con su mujer Cuauhcihuatl ó Azcaxochitl; y Tlotzin con su mujer Pacxochitzin ó Icpacxochitzin.
25. Por sublimar á Xolotl, sin duda los cantares extendieron sus conquistas á un territorio muy grande, que ni después, en su mayor apogeo, poseyeron los chichimecas. Verdad es que otras tribus mecas, desde antes, se habían avanzado hasta la región del Sur; pero los chichimecas de Xolotl solamente ocuparon la región tolteca, de Tollan á Teotihuacan, sin llegar á Cholula, y penetraron en nuestro valle hasta la ciudad tolteca de Cactenitzco, después Tetzcuco. Estaban pues limitados en nuestro valle, al Sur por los chalcas, al Poniente por los tepanecas, y no tenían ningún dominio en los lagos. Esto confirma la idea, expuesta en mi Historia Antigua, de que estos chichimecas fueron los destructores del señorío tolteca. En efecto, Xolotl ocupó á Tollan y después á Teotihuacan; pero pueblo troglodita el suyo, no se avino á la vida de la ciudad, y fué á buscar para su habitación las cuevas del Norte de nuestro valle, dejando á las ciudades con los moradores que habían sobrevivido á las guerras, imponiéndoles tributos, y nombrándoles gobernantes: así el señorío de Teotihuacan se dió á Tochintecuhtli.
26. Como los chichimecas traían lengua propia, posible es que en ella significara su nombre águilas. No podemos confirmarlo, porque esa lengua está perdida, pues después los chichimecas adoptaron por suya la mexicana. Los que han querido derivar de ésta el nombre chichimeca, han dado absurdas etimologías; y como dice aquí el autor, han querido derivarlo, de manera absurda, de una antigua pintura que llama de los mamones. Ésta nada tiene que ver con los chichimecas; forma parte de la Teogonía nahua, se refiere al árbol de leche de la mansión de los niños muertos, y puede verse en su propio lugar en el Códice Vaticano.
27. En la segunda relación de los señores chichimecas, los llama el autor: Xiotecua, Xiotzonocua, Zacatitexcotzin, Huitzihuaxtzin, Tepozotecua ó Izcuitecah.
28. Habiendo sido la destrucción de Tula en 1116, este año mexicano corresponde al 1141.
Capítulo V
Que trata de la venida de los aculhuas, tepanecas y otomíes, y de cómo Xolotl los recibió y les dió señoríos y tierras en que poblasen, casando á los dos cabezas con sus dos hijas, y de los hijos que tuvieron; y asimismo del casamiento del príncipe Nopaltzin y de los hijos que tuvo.
Había cuarenta y siete años cumplidos que Xolotl estaba en esta tierra de Anahuac poblándola, y cincuenta y dos de la última destrucción de los toltecas, que ya era el año de mil y once29 de la Encarnación de Cristo Nuestro Señor, cuando llegaron la nación de los aculhuas, los cuales salieron de las últimas tierras de la provincia de Michuacan, que eran de la misma nación de los chichimecas michhuaque, aunque venían divididos en tres parcialidades, que cada una de ellas tenían diferente lenguaje, trayendo cada una de ellas su caudillo y señor. Los que se llamaban tepanecas traían por caudillo á Acolhua, que era el más principal de los tres; el segundo se decía Chiconquauh, caudillo y señor de los otomíes, que era de las tres la más remota y de lenguaje muy extraño y diferente; y según sus historias parece que vinieron de la otra parte de aquel mar mediterráneo que llaman bermejo, que es hacia donde caen las Californias. El tercero se llamaba Tzontecomatl, caudillo y señor de los verdaderos aculhuas: los cuales se fueron á la presencia de Xolotl para que los admitiese en su señorío y diese tierra en que poblasen, el cual teniendo muy entera relación de ser estos caudillos de alto linaje se holgó infinito; y no tan solamente los admitió, sino que también les dió tierras en que poblasen los vasallos que traían, y los dos de ellos los casó con sus dos hijas, dándoles con ellas pueblos y señoríos; casando á la infanta Cuetlaxxochitzin con Aculhua y le dió con ella la ciudad de Azcaputzalco por cabeza de su señorío; y á la otra infanta Tzihuacxochitl30 la casó con Chiconquauhtli, y le dió á Xaltocan por cabeza de su señorío, que lo fué muchos años de la nación otomíe.31 A Tzontecomatl caudillo de los Aculhuas, le dió á Cohuatlichan por cabeza de su señorío, y le casó con Quatetzin, hija de Chalchiuhtlatonac señor de la nación tulteca, y uno de los primeros señores de la provincia de Chalco. Acolhua primer señor de Azcaputzalco y de los tepanecas, tuvo en la infanta Cuetlaxxochitzin tres hijos varones, que el primero se llamó Tezozomoc, el cual después de sus días le heredó en el señorío; el segundo se llamó Epcoatzin, que después vino á ser primer señor de los tlatelulcos; y el menor Acamapichtli de los tenochcas que es la nación mexicana, que después vinieron á poblar, y fueron los últimos. Chiconquauh, señor de Xaltocan y de la nación otomí, tuvo en la infanta Tzihuacxochitzin otros tres hijos. La primera se llamó Tzipacxochitzin, que casó con Chalchiuhtotemotzin, primer señor de Chalco Atenco; el segundo Macuilcoatlochopantecuhtli, que vinieron á ser primeros Señores y pobladores de la provincia de Chalco.32 El príncipe Nopaltzin que también casi á estos tiempos se casó con Azcaxochitzin, hija legítima del príncipe Pochotl, y nieta de Topiltzin último rey de los tultecas.33 (Con esta unión y matrimonio quedaron en perpetua paz y conformidad, y comenzaron á emparentar los unos con los otros); tuvo en esta señora tres hijos: el primero fué el príncipe Tlotzin Pochotl; el segundo Huixaquen Tochintecuhtli; el tercero y último Coxanatzin Atencatl. También tuvo antes de estos un hijo natural, que se llamó Tenancacaltzin.
Notas
29. Debe ser 1168.
30. En la quinta relación de los pobladores, llama el autor á las hijas de Xolotl, Cuetlaxuchi y Zihuacxuchi.
31. Los tetzcucanos buscaban el hacer descender todo señorío de Xolotl, y ponen el de los otomíes entre los que dió este caudillo; y para eso suponen que aquellos llegaron en su tiempo. Los otomíes eran más antiguos que los toltecas, era el pueblo autóctono en nuestro valle. Por lo mismo debemos desconfiar de este arribo de aculhuas y otomíes; y solamente admitir que Xolotl casó á sus dos hijas con los señores de esos pueblos.
32. Falta el nombre del tercero.
33. Éste es un punto muy importante para comprender hasta dónde llegaba la supremacía de los chichimecas. En el mapa Tlotzin, la mujer de Nopaltzin no lleva carga, como las de Xolotl y Tlotzin. Esto haría suponer que á su llegada era muy limitado su poder, y tenían por superior al señor culhua.
Capítulo VI
De cómo el gran chichimeca dió á otros señores poblaciones y provincias.
Hasta la venida de los aculhuas, ninguno de los caudillos y señores que trajo consigo el gran chichimeca, tenía señorío particular, porque los traía ocupados en las poblaciones, unas veces en unas provincias y otras en otras; y porque ya era tiempo que fuesen premiados, pues el gran chichimeca había hecho tan grandes y espléndidas mercedes á los extraños, como lo eran los señores acolhuas, acordó en el mismo año atrás referido de dar y repartir á todos señoríos y estados, conforme á la calidad y méritos de sus personas. A los señores de los seis que trajo consigo, que fueron Acatomatl, Cuauhatlapatl y34 Cozcaquauh para que juntamente con Chalchiuhtlatonac, caballero de nación tulteca, fuesen señores de la provincia de Chalco, tierra fértilísima y abundante en todas las cosas necesarias á la vida humana; y á Metliztac que era el cuarto, le dió y repartió la provincia de Tepeyacac; y á los otros dos, Tecpatl y Quauhtliztac, los hizo señores de la provincia de Macahuacan.35 A sus dos nietos hijos del príncipe Nopaltzin, fuera del sucesor, que eran Huixaquen y Cozanatzin, los envió á Zacatlan y Tenamitec para que fuesen señores de todas aquellas tierras, que caen fuera de la circunferencia de las sierras, y tierras de la Cuexteca hasta las de la Mixteca, suficiente señorío para la calidad de sus personas, porque incluye en sí muchas y muy grandes provincias, sin ningún vasallaje ni tributo al imperio, mas de tan solamente el homenaje y asistencia de la corte, cuando fuesen llamados, y ayuda y socorro de gente si se ofreciesen guerras, en favor del imperio. A todos los demás señores atrás referidos, fué con ciertas obligaciones y reconocimientos de tributo y vasallaje. La misma gracia y merced gozaron las hijas y yernos del gran chichimeca. En este mismo año cercó un gran bosque en la sierra de Tetzcuco, en donde entró cantidad de venados, conejos y liebres; y en medio de él edificó un cú que era como templo, en donde de la primera caza que cogían por las mañanas él y el príncipe Nopaltzin, ó su nieto el príncipe Pochotl,36 la ofrecían por víctima y sacrificio al sol, á quien llamaban padre y á la tierra madre, que era su modo de idolatría, y no reconocían ningún otro ídolo por dios; y asimismo de aquí sacaban para su sustento y de las pieles su vestuario;37 y estaba á su cargo esta cerca y cuatro provincias, que eran Tepepolco, Zempoalan, Tolantzinco y Tolquachiocan. Y al príncipe Tlotzin, su nieto, le dió las rentas que pertenecían al imperio, que tenían obligación á dar los de las provincias de Chalco, Tlanahuacaztlalhuic, y todo lo que contenía desde el volcán, sierra-nevada hasta donde acaba aquella cordillera, y sierras de Tetzcuco, que es corriendo desde los valles de la campiña, por la parte del Norte, hasta las tierras de la Mixteca, corriendo hacia el Sur corriendo todas aquellas llanadas y lagunas: el cual puso su asiento y corte en un lugar que se dice Tlatzalantlalanoztoc; el cual se casó con Pachxochitzin,38 hija de Quauhatlapal, uno de los Señores referidos de la provincia de Chalco, en quien tuvo seis hijos que fueron las dos primeras hembras; el tercero, y primero de los varones, fué el príncipe Quinatzin Tlaltecatzin; el segundo fué Nopaltzin Cuetlacchihui; el tercero y último Tochintecuhtli, que vino á ser el primer señor de la ciudad y provincia de Huexotzinco; y el cuarto y último fué Xiuhquetzalitecuhtli, primer señor de la ciudad y provincia de Tlaxcalan.
Notas
34. En la tercera relación de los señores chichimecos lo llama el autor Cohuatlapal.
35. Amaxahuacan en la misma relación.
36. Tlotzin.
37. En el mapa Quinatzin se representa esta vida de los chichimecas. Habitan en cavernas, y se les ve, ya cazando venados ó conejos, ya asando culebras para alimentarse. Dos figuras con remos en las manos hacen suponer que comenzaron á dedicarse á la navegación y pesca en la laguna. Llevan el cabello largo y sin peinar, y los jefes lo adornan con una corona de pachtli ó heno, el amusgo del autor. Por todo vestido tienen una piel á la espalda, y cactli ó sandalias de cuero, y por armas arcos y flechas.
38. En el mapa Tlotzin llegan los emigrantes representados por sus tres jefes, y si se toma en consideración el lugar en que aparecen situadas Culhuacan y Azcaputzalco, su marcha es del Poniente al Nordeste. Llegan á Cuauhyacac, acaso el mismo Tenayocan; y se les ve viviendo dentro de la cueva. La figura tetl, piedra, que se ve sobre la caverna, nos hace creer que esto sea un signo ideográfico de Tenayocan Oztopolco. De todas maneras se observa, que la primera habitación de los emigrantes era muy limitada; lo cual es históricamente lógico, aunque no corresponda á la gran extensión que desde su principio dan los cronistas al señorío chichimeca.
Debajo del jeroglífico de Cuauhyacac, hay una leyenda mexicana, cuya traducción dice: “Todos vinieron á establecerse á Cuauhyacac; estaban aún juntos todos. De allí partió Amacui (Xolotl) con su mujer, y fué á establecerse en Cohuatlichan. De allí partió también Nopal, y fué con su mujer á Huexotla. De allí partió también Tlotli, y fué con su mujer á Oztoticpac.” Como se ve el nuevo señorío se iba poco á poco extendiendo. En la pintura se ve igualmente la ocupación de los siguientes lugares: Tzinacanoztoc y Tlatzalan: en este último está Pacxochitzin, con quien casó Tlotzin.
Capítulo VII
De lo más que sucedió en tiempo de aqueste gran monarca Xolotl hasta su fin y muerte.
Tlacotzin, hijo de Tzontecomal, señor de Coatlichan y de los aculhuas, se casó con Malinalxochitzin, la mayor de las hijas del príncipe Tlotzin Pochotl, en la cual hubo dos hijos, el primero Huetzin y la segunda Chichimecalihuatzin: el cual viéndose emparentado con la casa imperial, y que sus obligaciones eran muy grandes, y su estado y señorío muy corto, acordó de ir á visitar al gran chichimeca Xolotl, y pedirle hiciera alguna merced á su tataranieto Huetzin; y así estando Xolotl en una recreación que tenía cerca de la laguna, le representó allí su demanda, el cual entre otras muchas mercedes que le hizo, dió á Huetzin, que era entonces mancebo de poca edad, la provincia de Tepetlaoztoc que tenían poblada aquellos seis caudillos que vinieron después de recién entrado en esta tierra, que había ochenta y un años que le pagaban tributo y vasallaje, y eran de su recámara; con que se le aumentó el señorío. El tributo que estos chichimecas pagaban era conejos y liebres, venados, pieles de fieras y mantas de nequen. El príncipe Nopaltzin, que asimismo estaba á la sazón con su padre, dió orden de que su viznieto Huetzin se casase con Atototzin, la mayor de las dos infantas hijas de Achitometzin, primer rey y señor de los culhuas; y la menor que se decía Ilancueitl se casase con Acamapichtli, su sobrino, hijo de Aculhua primer señor de Azcaputzalco y rey de los tepanecas: que ambas á dos infantas eran sobrinas de la princesa Azcaxochitl su mujer: lo cual se puso por obra y se efectuó. Esto sucedió en el año de mil y cincuenta de la Encarnación de Cristo Nuestro Señor, que llaman ce Acatl.39 Los de la provincia de Tepetlaoztoc, visto que estaban opresos debajo del señorío del mancebo Huetzin, aunque le acudían con los tributos que tenían obligación, todavía lo sentían por pesada carga, y en especial Yacanex que era el caudillo principal de ellos, el cual vino á tanta demasía su desvergüenza que acometió á hacer dos cosas muy atrevidas: la una fué que así como supo los casamientos de su señor Huetzin con la infanta Atototzin, se opuso pidiéndola con violencia y amenazas al rey su padre, de que él y toda su corte se alteraron, y le respondió que no podía quebrar su palabra que tenía prometida al príncipe Nopaltzin; y en el interín que andaban con demandas y respuestas, despacharon de secreto á la infanta para entregarla á su esposo Huetzin, temiéndose de este tirano no se la sacase á fuerza de armas, porque había ido apercibido de gente y armas. La otra fué negar la obediencia totalmente á Huetzin su señor, levantando á todos los más de los chichimecas de la provincia de Tepetlaoztoc, de tal manera que el gran chichimeca Xolotl en el año de mil y sesenta y dos, que llaman 13 Acatl, por atajar alteraciones y novedades y excusar guerras, envió á llamar á Tochintecuhtli, hijo de Quetzalmacatl señor de Quahuacan, hombre valeroso y muy experto en la milicia, y con él cantidad de familias de chichimecas. Venido que fué le mandó que ante todas cosas, y por principio de las mercedes que pretendía hacerle si acudía con puntualidad á lo que le quería encargar, fuese á Xaltocan y de camino se desposase con Tomiauh, su viznieta, hija de Opantecuhtli que á la sazón era recién entrado en el señorío de Xaltocan y reinado de los otomíes, y hecho esto se fuese á Huexutla y allí se pusiese con su ejército á la defensa y amparo de Huetzin, de que desde luego le hacía señor de todas aquellas tierras, y de Teotihuacan y otros lugares: y que procurase sin derramamiento de sangre prender y matar á Yacanex y sus consortes, y donde no, ayudase á Huetzin y por fuerzas de armas los matasen. Todo lo cual puso por obra Tochintecuhtli, y se puso en el puesto de Huexutla el año siguiente de mil y sesenta y cuatro que llaman ce Tecpatl.40 El príncipe Quinatzin pasó su corte, y morada á Oztoticpac, que es en Tetzcuco y dió principio á esta ciudad en su población, dejando á su padre en Tlazalan, donde asistía; lo uno por parecerle este ser mejor puesto, y lo otro, por amparar á su sobrino Huetzin;41 que dos años antes el príncipe hizo tres cercas grandes la una por bajo de Huexutla hacia la laguna, y otra en la ciudad de Tetzcuco, que había comenzado á fundar estas dos para sembrar en ellas maíz y otras semillas que usaban los aculhuas y tultecas;42 y la otra cerca en el pueblo de Tepetlaoztoc para venados, conejos y liebres; y dió el cargo de tener cuenta de esto á dos chichimecas caudillos, que el uno se decía Ocotoch y el otro Coacuech, los cuales aunque en la una cerca les era de gusto, las otras dos de las sementeras como cosa que jamás ellos habían acostumbrado, les fué muy pesada carga; y así se confederaron con el tirano Yacanex, y con otros bandoleros, de manera que les fué forzoso al príncipe Quinatzin y su sobrino Huetzin juntar sus gentes con las de Tochintecutli primer señor de Huexutla, y acometer al enemigo en dos partes: en la una, en donde se había fortalecido con su gente que fué donde está ahora el pueblo de Chiautla. Fué Huetzin sobre él y tuvieron muy cruel batalla, en donde murieron de ambas partes mucha gente hasta que fueron vencidos los bandoleros, y su caudillo Yacanex se fué huyendo sin parar hasta Panuco, porque allí había las sierras en donde pretendieron ampararse y tenían aquella tierra. El príncipe Quinatzin al mismo tiempo con la gente que llevó, los desbarató y mató á muchos de ellos, aunque también se le escapó Ocotoch, el que los acaudillaba, uno de los dos atrás referidos, en seguimiento de Yacanex. Aunque por entonces quedó la tierra pacífica, y en las provincias remotas todas se ocupaban en poblar y aumentarse las gentes, en este mismo año tuvo también guerra Aculhua, señor de Azcaputzalco, con Cozcacuauh uno de los chichimecas rebelados, que se le habían alzado con la provincia de Tepotzotlan que pertenecía á su señorío; que después de haberlo desbaratado y vencido, se le escapó huyendo hacia la parte á donde fueron los demás. Estas batallas sucedieron á los ciento y cuarenta años después de la destrucción de los tultecas, que fueron las primeras que tuvieron los chichimecas unos con otros. En el año de mil y setenta y cinco, de la Encarnación de Cristo Nuestro Señor, que llaman matlactliomey Tecpatl falleció este gran chichimeca, monarca y padre de familias Xolotl, estando en su ciudad y corte de Tenayucan, á los ciento y doce años de su imperio, y á los ciento y diez y siete de la última destrucción de los tultecas,43 en la mayor prosperidad, paz y concordia que tuvo este nuevo mundo; al cual se le hicieron muy solemnes honras y fué enterrado su cuerpo en una de las cuevas de su morada, asistiendo á ellas la mayor parte de los príncipes y señores de su imperio.
Notas
39. Para evitar errores de cronología, vamos á poner aquí la verdadera fecha de los sucesos referidos. Entrada de Xolotl y su establecimiento en nuestro valle, año de 1120. Llegada de las otras seis tribus, año de 1129. Guerra de Xolotl á Culhuacan, año de 1141. Llegada de los aculhuas, año de 1168. Xolotl da á Huetzin el señorío de Tepetlaoztoc, año de 1207.
40. Haciendo la respectiva corrección, estos sucesos pasaron en el año de 1231.
41. Aquí hace á Huitzin su sobrino, y al principio del capítulo lo hace viznieto, hijo de Malinalxochitzin hija de Tlotzin, que á su vez era hijo de Nopaltzin.
42. En el reinado de Tlotzin se introdujo la agricultura entre los chichimecas. En su lugar hablaremos de esto.
43. Aquí se contradice el autor, al decir que Xolotl murió á los 117 años de la destrucción de los tultecas, pues pone las guerras que ha referido antes, viviendo Xolotl, á los 140 años después de esa destrucción. La verdadera fecha de la muerte de Xolotl fué el año de 1232. La muy larga duración que se da á su vida, hace suponer que bajo su nombre, están representados los primeros señores chichimecas.
Capítulo VIII
De cómo el príncipe Nopaltzin entró en sucesión del imperio y de las cosas que sucedieron en su tiempo.
Acabadas las honras del gran Xolotl, luego todos los príncipes y señores juraron al príncipe Nopaltzin por su señor supremo y universal, como persona que le venía de derecho el imperio; y supo tan bien gobernarle, que en treinta y dos años que le duró el imperio no se atrevió ningún señor á desmandarse, sino que á todos los tuvo muy sujetos, y fueron en grande aumento todas las cosas y los estados y señoríos del imperio; que á esta sazón todo lo más que contienen las tierras de los chichimecas, mixtecas y michuaques, y toda la costa del mar del Sur y Norte estaba poblado. En este tiempo entró en la sucesión del reino de los culhuas Calcozametzin, que fué el tercero, por orden y confirmación de Nopaltzin; el cual demás de las leyes que sus pasados constituyeron, mandó guardar las siguientes. La primera que ninguno fuese osado á poner fuego en los campos y montañas si no fuese con su licencia y en caso necesario, so pena de muerte. La segunda, que nadie fuese osado á tomar ninguna caza que hubiese caído en redes ajenas, so pena de perder el arco y flechas que tuviese, y que en ningún tiempo pudiese cazar sin su licencia. La tercera, que ninguna persona tomase la caza que otro le hubiese tirado, aunque la hallase muerta en el campo. La cuarta, que por cuanto estaban puestos y dedicados los cazaderos de particulares amojonados, ninguna persona quitase los tales mojones pena de muerte. La quinta que los adúlteros fuesen degollados44 con flechas hasta que muriesen, así hombres como mujeres: y otras leyes, fuera de éstas, usó y estableció, que eran convenientes en aquellos tiempos para el buen gobierno de su imperio. Su nieto el príncipe Quinatzin Tlaltecatzin, que tenía su asiento y corte en la ciudad de Tetzcuco, casó con Quauhtzihuatzin hija de Tochintecuhtli primer señor de Huexutla, en la que tuvo cinco hijos; que el primero se llamó Chicomacatzin; el segundo Memexotzin, ó según otros Memelatzin; el tercero Matzicoltzin; el cuarto Tochpili; el quinto, y el menor de todos, fué el príncipe Techotlalatzin que vino á heredar el imperio por las causas que adelante se dirán. Huetzin, que casó con la infanta Atototzin, como atrás queda referido, tuvo en ella siete hijos, el primero fué Acolmiztli que le sucedió en el señorío; la segunda se llamó Coxxochitzin; la tercera Coazanac; el cuarto Quecholtecpantzin Quauhtlachtli; el quinto Tlatonal Tetliopeuhqui; el sexto Memexoltzin Itzitloliuqui: el último y séptimo Chicomacatzin Matzicolque. Éste y Tlacatlanex fueron á Huexotzinco, y Memexol á Tlaxcalan. Tochintecutli, primer señor de Huexutla,45 tuvo en Tomiacuhtzin cinco hijos que el primero se llamó Matzicoltzin, y la segunda Quauhcihuatzin, que fué reina de Tetzcuco; el tercero Quiauhtzin; la cuarta Nenetzin que casó con Acolmiztli señor de Coatlichan; y el quinto y último se llamó Yaotl. Y el segundo hijo de Aculhua, llamado Epcoatzin, se casó con Chichimecazoatzin hermana de Huetzin señor de Coatlichan, en quien tuvo dos hijos; que fué el primero Quaquauhpitzahuac, que vino á ser segundo señor de los tlatelolcas; y la segunda y última que casó con Chalchiutlatonac su primo hermano, que vino á ser primer señor de Coyohuacan. Acamapichtli, el menor de los hijos de Aculhua, tuvo en la infanta Ilancueitl tres hijos; el primero se llamó Huitzilihuitzin, segundo señor de los tenochcas y rey de los colhuas; el segundo fué Chalchiutlatonac que fué el primer señor de Coyohuacan como está referido; el tercero y último Xiuhtlatonac que lo mató Huepantecatl. Todos estos linajes y descendencias sucedieron en el tiempo que imperó Nopaltzin. Hácese mención de estos linajes por haber sido origen de lo más ilustre de la Nueva España. A los últimos tiempos del imperio de Nopaltzin lo más de ello asistía en el bosque de Tetzcuco, que ya á esta sazón se llamaba Xolotepan,46 que es lo mismo que decir templo de Xolotl, en donde daba muchos y saludables documentos á su hijo el príncipe Tlotzin, de la manera que había de regir y gobernar el imperio, que estaba en gran pujanza y sujetos á él muchos reyes y señores que estaban ya muy poderosos; trayéndole á la memoria el valor grande de su abuelo Xolotl, y de los demás sus antepasados; y todas las veces que esto hacía era con gran sentimiento, y lágrimas de sus ojos. El cual estando en la ciudad de Tenayocan, falleció el año de mil ciento y siete47 de la Encarnación de Cristo Nuestro Señor, que llaman macuili Acatl: fué sepultado su cuerpo en el mismo lugar donde estaba su padre, con gran sentimiento y dolor del imperio: á cuyas exequias y honras se hallaron muchos señores.
Notas
44. Tal vez es desollados.
45. Hay un hecho notable respecto del señorío de Huexutla, y es que le estaba unido el de Teotihuacan. En los anales manuscritos de esta ciudad encontramos que en el año 12 Acatl 1231, que estando Xolotl en Tenayocan Oztopolco, se le entregó el gobierno de Teotihuacan á Tochintecuhtli (Teotzintecuhtli?). — Acaso hasta este año fué conquistada Teotihuacan.
46. Xolotecpan, que significa palacio de Xolotl.
47. La verdadera fecha de la muerte de Nopaltzin fué el año de 1263. Su reinado se distingue por las leyes que dió para organizar una sociedad todavía entonces bárbara. De las cinco leyes que dió, cuatro se refieren á reglamentar la caza: con ellas comienza á nacer entre los chichimecas el derecho de propiedad; y prueban que la caza era su principal ocupación, pues no conocían aún la agricultura. La quinta ley se refiere al castigo del adulterio: con lo cual ya se cimentaba la familia.
Capítulo IX
Que trata de la vida y cosas que acaecieron en el discurso del tiempo que imperó Tlotzin.
Jurado que fué, y recibido en el imperio Tlotzin, una de las cosas que más puso su cuidado fué el cultivar la tierra; y como en tiempo de su abuelo Xolotl lo más de él vivió en la provincia de Chalco, con la comunicación que allí tuvo con los chalcas y tultecas, por ser su madre su señora natural, echó de ver cuan necesario era el maíz y las demás semillas y legumbres, para el sustento de la vida humana; y en especial lo aprendió de Tecpoyo Achcauhtli que tenía su casa y familia en el peñol de Xico: había sido su ayo y maestro, y entre las cosas que le había enseñado, era el modo de cultivar la tierra, y como persona habituada á ésto, dió orden de que en toda la tierra se cultivase y labrase; y aunque á muchos de los chichimecas les pareció cosa conveniente y la pusieron por obra, otros que todavía estaban en la dureza de sus pasados, se fueron á las sierras de Metztitlan y Totepec, y á otras partes más remotas sin osar levantar armas, como lo había hecho Yacanex y sus aliados; y desde este tiempo se comenzó á cultivar en todas partes la tierra, sembrando y cogiendo maíz y otras semillas y legumbres, y algodón en las tierras cálidas para su vestuario.48 El modo que tenían en la jura y coronación de los emperadores chichimecas era coronarlos con una yerba, que se dice pachxochitl, que se cría en las peñas, y ponerles unos penachos de plumas del águila real encajados en unas ruedecillas de oro y pedrería, que llamaban Cocoyahualol, juntamente con otros dos penachos de plumas verdes, que llamaban Tecpilotl; que lo uno y lo otro estaban en la cabeza con unas correas coloradas de cuero de venado: y después de haberles puesto en la cabeza las cosas referidas (que esto hacían los mayores y más ancianos señores del imperio), salían á ciertos campos en donde tenían acorraladas cantidad de fieras de todo género, con quienes peleaban y hacían mil gentilezas, y después de haber matado y despedazado, corrido, saltado, y flechádose unos á otros, y hecho otras cosas de regocijo á su modo, iban á los palacios, que eran unas cuevas grandes, en donde comían todo género de caza asada en barbacoa, y no, como algunos piensan, seca al sol, porque siempre los chichimecas usaban el fuego y era ley entre ellos, que cuando tomaban posesión de alguna tierra encendían fuego sobre las más altas sierras y montañas; como parece en las Historias lo hizo Xolotl al tiempo y cuando tomó posesión sobre ésta de Anahuac, y también les servía para hacer seña cuando tenían guerra con humo en las montañas y sierras altas. Los cuales andaban por familias, y los que no tenían cuevas, que era su principal habitación, hacían sus chozas de paja; y la caza que cazaban los de cada familia, la comían todos juntos, excepto las pieles referidas que las ablandaban, y curaban para el efecto; trayendo en tiempos de fríos el pelo adentro; y en tiempo de calores cuando son las aguas, el pelo por la parte de fuera; aunque los reyes y señores solían traer debajo de las pieles algunos paños menores de nequen muy delgados, ó de algodón los que los alcanzaron. Casaban con sola una mujer y esa no parienta en ningún grado, aunque después sus descendientes casaron con primas hermanas y tías, costumbre que tomaron de los tultecas. Y finalmente fué y ha sido la nación más belicosa que ha habido en este Nuevo Mundo, por cuya causa se señorearon de todas las demás. Y habiendo imperado Tlotzin Pochotl treinta y seis años, murió en el de mil ciento cuarenta y uno49 de la Encarnación en el que llaman ce Tochtli, y fué sepultado su cuerpo en la misma parte que estaba su padre y abuelo, hallándose en su entierro y honras príncipes y señores: y el modo de su entierro era, que así que moría, sentaban en cuclillas el cuerpo, y ataviado con las vestimentas é insignias reales, lo sacaban y sentaban en su trono, y allí entraban sus hijos y deudos, y después de haber hablado con él con llanto y tristeza, se iban sentando hasta que era hora de llevarlo á la cueva de su entierro, en donde tenían hecho un hoyo redondo, que tenía más de un estado de profundidad: allí lo metían, y cubrían de tierra. Este príncipe fué el último que tuvo su corte en Tenayocan, porque su hijo Quinatzin no quiso venir á ella, por tener la ciudad de Tetzcuco muy poblada de edificios y caserías, en donde él asistía y tenía su corte; antes se la dejó á su tío Tenancacaltzin, á quien le hizo señor de ella.
Notas
48. No fué en tiempo de Nopaltzin, como antes ha dicho el autor, cuando se comenzaron á hacer cercados para las siembras: hasta el reinado de Tlotzin se introdujo la agricultura. En su mapa y alrededor de su figura, se ve la siguiente leyenda, que por ser importantísima, reproduzco aquí:
“Oztoticpac era la verdadera residencia de Tlotli. Ahora bien, yendo Tlotli á cazar á Cohuatlichan, el chalca llamado Tecpoyoachcauhtli (principal misionero) vino á encontrarlo. Tecpoyoachcauhtli se asustó al ver á Tlotli con el arco tendido; y le dijo: ¿Hijo mío quieres que viva yo contigo? Pero Tlotli no lo comprende, porque es chichimeca. Pero desde entonces Tecpoyoachcauhtli acompaña á Tlotli á la caza; y le lleva los venados, los conejos, las culebras y los pájaros que hiere con las flechas. Por primera vez pone á asar la caza de Tlotli; y le hace comer por primera vez cosas cocidas, porque Tlotli comía crudo lo que mataba.”
Esto nos demuestra el estado de barbarie en que todavía entonces estaban los chichimecas: y resulta que Tlotli no se había educado en Chalco, ni Tecpoyo había sido su ayo.
Tecpoyo era un sacerdote, porque en el jeroglífico está pintado de negro; y se le ve constantemente en él junto á Tlotzin. Ahí está frente á una lumbrada, para asar una culebra clavada en un palo. Y es notable el grupo en que Tlotzin pronuncia el nombre de Quinatzin, que pone á su hijo por consejo de Tecpoyo.
Tecpoyo representa la civilización nahua que comienza á introducirse entre los chichimecas.
En otro grupo Tecpoyo le da atole á Tlotli, que jamás lo había tomado; y ya se ve ahí el metate y el comal para hacer las tortillas de maíz.
49. En 1272 dió Tlotzin la ciudad de Tetzcuco á su hijo Quinatzin; y la verdadera fecha de su muerte fué el año de 1298.
Capítulo X
De la entrada en el señorío é imperio de Quinatzin y venida de los mexicanos, y hijos que tuvo Acolmiztli señor de Coatlichan.
La ciudad de Tetzcuco tuvo principio su población en tiempo de los tultecas y se decía Cattenihco, y se destruyó y acabó con las demás de los tultecas, y después la fueron reedificando los reyes chichimecas y en especial Quinatzin que la ilustró mucho, y quedó en ella haciéndola cabeza y corte del imperio:50 pusiéronle después de la venida de los chichimecas Tetzcoco, que significa lugar de detención, como en efecto lo fué, pues en ella se poblaron casi todas las naciones que había en esta Nueva España. Quinatzin Tlaltecatzin51 después de haber dado sepultura en Tenayoacan á su padre, se vino á la ciudad de Tetzcuco con todos los señores que se hallaron en las honras y con los que después vinieron: fué recibido y jurado por supremo señor, en donde estuvo y asistía siempre. En este mismo año que murió Tlotzin entraron los mexicanos en la parte y lugar donde está ahora la ciudad de Mexico, que era en términos y tierras de Aculhua señor de Azcaputzalco, después de haber peregrinado muchos años en diversas tierras y provincias, habiendo estado en la de Aztlan, desde donde se volvieron, que es en lo último de Xalixco. Los cuales según parece por las pinturas y caracteres de la historia antigua, eran del linaje de los tultecas y de la familia de Huetzitin, un caballero que escapó con su gente y familia cuando la destrucción de los tultecas en el puerto de Chapoltepec, que después se derrotó, y fué con ella por las tierras del reino de Michhuacan hasta la provincia de Aztlan como está referido: el cual estando allí murió, y entró en su lugar Ozelopan, segundo de este nombre, el cual acordándose de la tierra de sus pasados, acordó de venir á ella, trayendo consigo á todos los de su nación, que ya se llamaban Mezitin, que los acaudillaban, juntamente con Izcahui Cuexpalatl Yopi y según otros Aztlal y Acatl; y asimismo venía con ellos una hermana suya, mujer varonil llamada Matlalatl, hasta el puerto referido; sucediéndoles en su peregrinación muchas y varias cosas que cuentan las historias, trayendo por su particular ídolo á Huitzilopochtli, con quien por medio de sus sacerdotes se regían por asegurarse de las calamidades pasadas, y estar debajo del amparo del rey de Azcaputzalco, en cuyas tierras comenzaron á poblar, y le pidieron les diese quien los gobernase; el cual les dió á dos hijos que tenía, por cuanto estaban ya divididos en dos parcialidades, que los unos se llamaban tenochcas y los otros tlatelolcas, tomando los nombres de sus parcialidades conforme á los puestos en donde estaban poblados: porque los tenochcas hallaron una águila que estaba sobre un nopal que había nacido entre unas piedras, comiendo una culebra, de donde tomaron la etimología de su nombre; y los tlatelolcas una isla, y enmedio de ella un montón de arena; á los cuales Aculhua les dió por su señor y cabeza á Epcoatzin, y á los tenochcas á Acamapichtli, que ambos eran sus hijos;52 y fueron los primeros señores que tuvieron los mexicanos, con que se ennoblecieron y fué en aumento su señorío; y así viéndose en este estado levantaron el ánimo para poderse vengar de algunos que los habían injuriado, como fué de los culhuas, que aunque eran de su misma nación les habían sido muy contrarios, y así dieron sobre la ciudad de Culhuacan una madrugada y la saquearon, sin que los vecinos de ella fuesen poderosos para defenderla; el segundo año de su fundación tuvieron guerras con Tenancacaltzin, señor de Tenayocan, y aunque no le pudieron vencer, viendo que habían dado lugar á este desacato sus propios sobrinos, como lo eran los señores mexicanos, acordó de irse á la tierra septentrional de sus pasados; y así desde este tiempo comenzaron las tiranías entre los mismos deudos unos con otros, y fueron los primeros tiranos los reyes de Azcaputzalco y los de su casa y familia, con que se fueron ensanchando á las vueltas de los tepanecas los mexicanos hasta la provincia de Atotonilco. Acolmiztli, señor de Coatlichan, en Nenetzin su mujer tuvo cuatro hijos: el primero se llamó Coxcox que heredó el reino de los culhuas; el segundo Huitzilihuitzin; el tercero Mozocomatzin, el que vino á heredar el señorío de Coatlichan. La cuarta y última fué Tozquentzin, que casó con Techotlalatzin, emperador chichimeca que fué después.
Notas
50. En el mapa Tlotzin se ve en Oztoticpac primeramente á este monarca con su mujer, y en medio una cuna con un niño que es Quinatzin: y debajo á éste ya hombre con su mujer Cuauhcihuatl. Junto á la caverna hay una bandera, que por referirse al tecuhtli, nos da la palabra tecpan ó palacio, para significar que se había puesto la corte ahí en Oztoticpac Tetzcuco.
En el mapa Quinatzin se ve á éste también en la caverna; pero ya con la corona de pachtli, símbolo de su jerarquía: y en la leyenda se dice: aquí Quinatzin.
51. El nombre de Tlaltecatzin se impuso á Quinatzin, por significar el que aplana la tierra, á causa de que él extendió el señorío tetzcucano y lo arregló debidamente, según común opinión de los escritores. Pero como en su jeroglífico se expresa ese nombre con un campo sembrado, creo que se refiere más bien á la extensión y desarrollo que dió á la agricultura.
52. Inútil es rebatir aquí los errores de Ixtlilxochitl sobre la peregrinación azteca. Bástenos decir que la ciudad de México se fundó en el año de 1312. Su primer gobierno, bajo el mando del sacerdote Tenoch, fué teocrático y duró hasta el año de 1363. Como los mexicas eran tributarios de Tezozomoc, fueron con él á la guerra de Culhuacan en 1336, y á la de Tenayocan en 1351: y así se ven estas dos victorias en la primera pintura del Códice Mendocino.
Ixtlilxochitl, por querer que todos los reyes descendieran de los de Tetzcuco, dice que Tezozomoc dió por rey á los mexicas á su hijo Acamapichtli. Otros escritores lo emparentan con los señores de Culhuacan, para hacerlo descender de los toltecas. La verdad es que era un noble mexicano á quien los mexicas eligieron por señor en el año de 1376. Los tlatelolcas sí recibieron por señor á un hijo de Tezozomoc; pero no se llamaba Epcoatzin, sino Teotlehuac.
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