Sahagún, Historia general — Libro II: las fiestas (parte 2 de 3)

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro II: De las fiestas (parte 2 de 3)

Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

Segunda parte del Libro II: capítulos XXIV a XXXII, con las fiestas de los meses quinto (Toxcatl) a decimotercio (Tepeilhuitl).

Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.

Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro II (1577): despiertan a un hombre con el sonido de un caracol y agua en el rostro, vía Wikimedia Commons (dominio público).

Índice
  • Capítulo XXIV — De la fiesta que se hacia en las calendas del quinto mes, que se llamaba Toxcatl.
  • Capítulo XXV — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del sexto mes que se llamaba Etzalqualiztli.
  • Capítulo XXVI — De la fiesta y ceremonias que se hacian en las calendas del septimo mes que se llamaba Tecuilhuitontli.
  • Capítulo XXVII — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del octavo mes que se decia Veytecuilhuitl.
  • Capítulo XXVIII — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del noveno mes que se llamaba Tlasuchimaco.
  • Capítulo XXIX — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del decimo mes que se llamaba Xocotlvetzi.
  • Capítulo XXX — De la fiesta y ceremonias que se hacian en las calendas del undecimo mes, que se llamaba Ochpaniztli.
  • Capítulo XXXI — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del duodecimo mes que se llamaba Teutleco.
  • Capítulo XXXII — De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del decimotercio mes que se llamaba Tepeilhuitl.

Libro segundo (continuación)

Capítulo XXIV

De la fiesta que se hacia en las calendas del quinto mes, que se llamaba Toxcatl.

Al quinto mes llamaban Toxcatl. En este mes hacian fiesta y pasqua á honra del principal Dios llamado Tezcatlipuca, y por otro nombre Titlacaoan, y por otro Yautl, y por otro Telpuchtli, y por otro Tlamatzincatl. En esta fiesta mataban un mancebo muy acabado en disposicion, al qual habian criado por espacio de un año en deleites; decian que era la imagen de Tezcatlipuca. En matando el mancebo que estaba de un año criado, luego ponian otro en su lugar para criarle por espacio de un año, y de estos tenian muchos guardados para que luego sucediese otro al que habia muerto. Eseogianlos entre todos los captivos los mas gentiles hombres, y tenianlos guardados los Calpixques. Ponian gran diligencia en que fuesen los mas habiles y mas bien dispuestos que se pudiesen haber, y sin tacha ninguna corporal. Al mancebo que se criaba para matarle en esta fiesta, enseñabanle con gran diligencia que supiese bien tañer una flauta, y para que supiese tomar y traer las cañas de humo y las flores segun que se acostumbra entre los Señores y palancianos, y enseñabanle á ir chupando el humo y oliendo las flores yendo andando como se acostumbra entre los Señores y en palacio. Estos mancebos estando aun en el poder de los Calpixques, antes que se publicasen por diputados para morir, tenian gran cuidado los mismos Calpixques de enseñarles toda buena crianza en hablar y en saludar á los que topaban por la calle, y en todas las otras cosas de buenas costumbres, porque quando ya eran señalados para morir en la fiesta de este Dios por espacio de aquel año en que ya se sabia de su muerte, todos los que le veian le tenian en gran reverencia y le hacian gran acatamiento y le adoraban besando la tierra, y si por el buen tratamiento que le hacian engordaba, dabanle á beber agua mezclada con sal para que se parase cenceño. Luego que este mancebo era diputado para morir en la fiesta de este Dios, comenzaba á, andar tañiendo su flauta por las calles con sus flores y su caña de humo. Tenia libertad de noche y de dia de andar por todo el pueblo, y andaban con él acompañandole siempre ocho pajes ataviados á manera del palacio, é siendo publicado este mancebo para ser sacrificado en la pasqua, luego el señor le ataviaba con atavios preciosos y curiosos porque ya le tenia como en lugar de Dios, y entintabanle todo el cuerpo y la cara, emplumabanle la cabeza con plumas blancas de gallina pegadas con resina; criaba los cabellos hasta la cinta. Despues de haberle ataviado de ricos atavios, ponianle una guirnalda de flores que llamaban Yzquisuchitl y un sartal largo de las mismas colgado desde el hombro al sobaco de ambas partes. Ponianle en las orejas un ornamento como zarcillos de oro. Ponianle al cuello un sartal de piedras preciosas. Colgabanle un joyel de-una piedra preciosa blanca que colgaba hasta el pecho. Ponianle un barbote largo hecho de caracol marisco. Llevaba en las espaldas un ornamento como bolsa de un palmo en quadro de lienzo blanco con sus borlas y flocadura. Ponianle tambien en los brazos encima de los codos en los morcillos de los brazos unas axorcas de oro en ambos brazos. Ponianle tambien en las muñecas unos sartales de piedras preciosas que ellos llaman macuextli, que le cubrian casi todas las muñecas hasta el codo. Cubrianle con una manta rica hecha á manera de red con una flocadura muy curiosa por las orillas. Ponianle tambien ceñida una pieza de lienzo muy curiosa que ellos usaban para cubrir las partes bajas que llamaban maxtlatl. Las extremidades de este maxtlatl eran muy labradas: tanta anchura como un palmo de todo el ancho del lienzo. Colgaban estas extremidades por la parte delantera casi hasta la rodilla. Ponianle tambien unos cascabeles de oro en las piernas que iva sonando por donde quiera que iva. Ponianle unas cotaras muy pintadas, muy curiosas que las llamaban Ocelunacace. De esta manera ataviaban este mancebo que habian de matar en esta fiesta. Estos eran los atavios del principio del año. Veinte dias antes de llegar á esta fiesta, mudabanle las vestiduras con que hasta alli habia hecho pompa y lavabanle la tintura que hasta alli solia traer este mancebo, y casabanle con quatro doncellas, con las quales tenia conversacion aquellos veinte dias que restaban de su vida, y cortabanle los cabellos á la mancra que los usaban los capitanes. — Atabanle los cabellos como una borla sobre la corona de la cabeza con una franja curiosa. Atabanle á aquella atadura de los cabellos dos borlas con sus botones hechas de pluma y oro, y tochomitl, muy curiosas que ellos llamaban Aztaxelli. Las quatro doncellas que le daban por sus mugeres, tambien eran criadas en mucho regalo para aquel efecto. Ponianlas los nombres de quatro Diosas, á la una llamaban Xochiquctzall, á la otra Xilonen, y á la tercera Atlatonan, y á la quarta Vixtocioall. Cinco dias antes de llegar á la fiesta donde habian de sacrificar á, este mancebo, honrabanle como á Dios. El Scñor se quedaba solo en su casa, y todos los de la corte le seguian, y se hacian solemnes banquetes y areytos con muy ricos atavios. El primer dia le hacian fiesta en el barrio que llaman Tecanman. El segundo en el barrio donde se guardaba la estatua de Tezcatlipuca. El tercero en el montecillo que llaman Tepetzinco que está en la laguna (lquioa ontlalpia, ontlacuya, ynicontlalpia itoce). El quarto en otro montecillo que está tambien en la laguna, que se llama Tepelpulco. Acabada esta quarta fiesta, ponianlo en una canoa en que el Señor solia andar, cubierta con su toldo, y con él á sus mugeres que le ivan consolando, y partiendo de Tepelpulco navegaban hacia una parte que se llama Tlapitzaoavan, que és cerca del camino de Ystapalapan que vá hacia Chalco, donde está un montecillo que se llama Acaquilpan ó Cabaltepec. En este lugar lo dejaban sus mugceres y toda la gente y se volvian para la ciudad, solamente le acompañaban aquellos ocho pajes que habian andado con él todo el año. Llcvabanlc luego á un Cu pequeño y mal aliñado que estaba orilla del camino y fuera de despoblado distante de la ciudad una legua ó casi. Llegado á las gradas del Cu, él mismo se subia por las gradas arriba, y en la primera grada hacia pedazos una de las flautas con que tañia en el tiempo de su prosperidad, y en la segunda grada hacia pedazos otra, y en la tercera otra, y asi las acababa todas subiendo por las gradas. Llegando arriba á lo mas alto del Cu, estaban aparejados los satrapas que le habian de matar, y tomabanle y echabanle sobre el tajon de piedra, y teniendole por los pies y por las manos y por la cabeza echado de espaldas sobre el tajon, el que tenia el cuchillo de piedra metiaselo por los pechos con gran golpe, y tornandole á sacar, metia la mano por la cortadura que habia hecho el cuchillo y arrancabale el corazon y ofreciale luego al sol. Dc esta manera mataban á todos los que sacrificaban. A este nose echaba por las gradas abajo como á los otros, sino tomabanle quatro y bajabanle luego al patio, y alli le cortaban la cabeza y la espetaban en un palo que llamaban Tzonpantli. De esta manera acababa su vida este que habia sido regalado y honrado por espacio de un año. Decian que este significaba que los que tienen riquezas y deleites en su vida, al cabo de ella han de venir en pobreza y dolor. En esta misma fiesta hacian de masa que se llama Tzoalli la imagen de Vitzilobuchtli tan alta como un hombre hasta la cinta en el Cu que llamaban Vitznaoac. Hacian para ponerla un tablado, los maderos de él eran labrados como culebras y tenian las cabezas atadas á quatro partes del tablado contrapuestas las unas á las otras, de manera que á todas quatro partes habia colas y cabezas. A la imagen que hacian ponianla por huesos unos palos de mizquitl, y luego lo hinchian todo de aquella masa hasta hacer un bulto de un hombre. Hacian esto en la casa donde siempre se guardaba la imagen de Vitzilobuchili. Acabada de hacer, componianla luego con todos los atavios de Vitzilobuchtli. Ponianle una Xaqueta de tela labrada de huesos de hombres, cubrianle con una manta de neguen de tela muy rala. Ponianle en la cabeza una corona á manera de eseriño que venia justa á la cabeza, y en lo alto ivase ensanchando, labrada de pluma sobre papel. Del medio de ella salia un mastil tambien labrado de pluma, y en lo alto del mastil estaba enjirido un cuchillo de pedernal á manera de hierro de Janzon ensangrentado hasta el medio. Cubrianle otra manta ricamente labrada de pluma rica. Tenia esta manta en el medio una plancha de oro redonda hecha de martillo. Abajo ponian unos huesos hechos de Tzoalli, cerca de los pies de la imagen, y cubrialos de la misma manta que tenia cubierta, en la qual estaban labrados los huesos y miembros de una persona despedazada. A esta manta labrada de esta manera llamaban Tlaquaquallo. Otro ornamento hacian para honra de este Dios, que era un papelon que tenia veinte brazos en largo y uno de ancho, y un dedo de grueso. Este papelon lo llevaban muchos mancebos recios delante de la imagen: y para que el papelon no se quebrase llevabanle en tablado con unas saetas que ellos llamaban Teumitl, las quales tenian plumas en tres partes, cabe el casquillo, y en el medio y al cabo. Yvan estas saetas una debajo y otra encima del papel. Llevabanlas dos uno de una parte y otro de otra, llevandolas asidas ambas juntas con las manos, y ellas apretaban el papelon una por encima y otra por debajo. Acabada de componer esta imagen de la manera ya dicha, alzaban el tablado sobre que estaba puesta muchos capitanes y hombres de guerra, y unos de una parte y otros de otra ivanla llevando como en andas, y delante de ella iva el papelon, y todos los que le llevaban ivan en procesion, cantando sus cantares del mismo Dios, y baylando delante de él con gran areyto, y llegando al Cu donde le habian de subir, llevaban con unas cuerdas atado el tablado por las quatro esquinas y asian de las cuerdas para subirle de manera que fuese muy llano que á ninguna parte se acostase la imagen, y los que llevaban el papelon subian delante, y los que llegaban primero á lo alto, comenzaban á coger el papel enrollandole, asi como ivan subiendo ivan enrollandole con gran tiento para que no se quebrase ni rompiese, y las sactas ivanlas sacando y dabanlas á quien todas y juntas las tubiese hechas un haz. En llegando arriba la imagen ponianla en su lugar ó silla donde habia de estar, y el papelon que ya estaba enrollado atabanle muy bien para que no se tornase á, desenrollar, y poniansele delante del tabladillo en que estaba la imagen. Despues de haber asentado el tabladillo sobre que estaba la imagen en lo alto del Cu, y puesto el papelon enrollado junto al tabladillo, decendianse todos los que le habian subido, solamente quedaban allá los que habian de guardar, que eran los Satrapas de los ydolos; quando lo acababan de subir ya era á puesta del sol, y luego entonces hacian ofrendas á la imagen de tamales y otras comidas. Otro dia en amaneciendo, cada uno en su casa hacia ofrenda de comida á la imagen del mismo Vitzilobuchtli que tenian en su casa, y todos ofrecian sangre de codornices delante de la imagen que habian puesto en el Cu. Primero comenzaba el Señor, arrancaba la cabeza á quatro codornices ofreciendolas al ydolo recien puesto, y luego ofrecian los satrapas, y despues todo el pueblo, y en arrancando la cabeza á la codorniz arrojabanla delante del ydolo: alli andaba revoleando hasta que se moria, y los escuderos y hombres de guerra del Scñor cogian las codornices despues de muertas y hacianlas pelar y asar y salar y dividianlas entre si, parte de ellas al Señor, y parte á los principales, y parte á los satrapas, y parte á los escuderos.— Todos llevaban braseros y en el Cu encendian lumbre y hacian brasa. Llevaban tambien copalli y sus encensarios de barro como cazos agujereados y muy labrados que ellos llamaban Tlemaitli. Llevaban tambien copal de todas maneras, y como ivan procediendo en las ceremonias del servicio de aquel Dios, los satrapas llegando á cierto punto, tomaban todos brasas en sus incensarios y echaban alli el copal ó incienso, é incensaban hacia la imagen de Vitzilobuchtli, que poco antes habian puesto en el Cu. No'solamente en este lugar hacian esta ceremonia, pero tambien en todas las casas los dueños de ellas, incensaban todas las estatuas de los Dioses que en sus casas tenian. Acabado de incensar echaban las brasas en un hogar redondo dos palmos ó casi alto de tierra que estaba en medio del patio, al qual llamaban Tlezictli. En esta fiesta todas las doncellas se afeitaban las caras, y componian con plumas coloradas los brazos y las piernas, y llevaban todas unos papeles puestos en unas cañas hendidas que llamaban Tetecuitl. El papel era pintado con tinta; otras que eran hijas de señores ó de personas ricas, no llevaban papel, sino unas mantas delgadas que llamaban Canaoac. Tambien las mantas ivan pintadas de negro á manera de virgulas de alto á bajo: llevando en las manos estas cañas con sus papeles ó mantas altas andaban la procesion con la otra gentcá honra de este Dios, y tambien baylaban las doncellas con sus cañas y papeles asidos con ambas manos en derredor del fogon sobre el qual estaban dos escuderos teñidas las caras con tinta, y traian á cuestas unas como jaulas hechas de tea, en las orillas de las quales ivan hincadas unas banderillas de papel, y llevabanlas á cuestas, no asidas de la frente como las cargas de los hombres, sino atadas á los pechos como suelen llevar las cargas las mugeres. — Estos al rededor del fogon; en lo alto paraban la danza de las mugceres baylando al modo que ellos baylan. Tambien los satrapas del templo danzaban con las mugeres; cllos y ellas baylando saltaban, y llamaban á este bayle Toxcachocholua, quiere decir, saltar ó baylar de la fiesta de Toxcatl. Llevaban los satrapas unas rodajas de papel en las fiestas, froncidas á mancra de rosas de papel. Todos los satrapas llevaban emplumadas las cabezas con pluma blanca de gallina, y llevaban los labios y parte de los rostros enmelados de mancra que relucia la miel sobre la tinta de la cara, la qual siempre traian teñida de negro. Los satrapas llevaban unos paños menores que ellos usaban de papel que llamaban Amasmaxili, y llevaban en las manos unos cetros de palma, en la punta de los quales iva una flor de pluma negra por remate del cetro, y en lo bajo una bola tambien de pluma negra por remate del cetro. A este cetro llamaban Cuitlacuchtli, por razon de la bola que llevaban abajo en el remate, la parte por donde llevaban asidos estos cctros iva envuelta con un papd pintado de listas ó rayas negras, y quando estos ivan danzando llegaban al suelo con el cetro como sustentandose en él, segun los pasos que ivan dando; y los que hacian el son para baylar estaban dentro de una casa que llamaban Calpulco, de manera que no se veian los unos á los otros, ni los que baylaban á los que tañian, ni los que tañian á los que baylaban. Estos que tañian estaban todos sentados, en medio de ellos estaba el Atabal, y todos tañian sonajas y otros instrumentos que ellos usan en los areytos. Toda la gente del palacio y la gente de guerra, viejos y mozos, danzaban en otras partes del patio trabados de las manos y culebreando á manera de las danzas que los populares hombres y mugeres hacen en Castilla la Vieja. Entre estos tambien danzaban las mugeres doncellas afeitadas y emplumadas de pluma colorada todos los brazos y piernas, y llevaban en la cabeza unos capillejos compuestos en lugar de flores con maiz tostado que ellos llaman MomochiUl, que cada grano és como una flor blanquecina. Estos capillejos eran á la manera que los capillejos de flores que usan las mozas en campos por Mayo. Llevaban tambien unos sartales de lo mismo, colgados desde el hombro hasta el sobaco de ambas partes. A esta manera de danzar llaman Tlanaoa, que quiere decir abrazado, (quinaoa ni Vitzilobuchtli, abrazan á Vitzilobuchtli:) todo esto se hacia con gran recato y honestidad, y si alguno hablaba ó miraba deshonestamente, luego le castigaban, porque habia personas puestas que velaban sobre esto. Estos bayles y danzas duraban hasta la noche, quando por espacio de un año regalaban al mancebo que al principio se dijo que era imagen de Titlacaoan, y le mataban en el principio de esta fiesta. Juntamente criaban otro que llamaban Yxteucalli, y por otro nombre Tlacauepan, y por otro nombre Teicauhtzin, y andaban ambos juntos: aunque á este no le adoraban como al otro, ni le tenian en tanto. Acabadas todas las fiestas yá dichas y regocijos y ceremonias, al cabo mataban á este Tlacauepan, el qual era imagen de Vitzilobuchtli. Para acabarlo de matar componianle con unos papeles todos pintados con unos ruedos negros y ponianle una mitra en la cabeza hecha de plumas de aguila, hecha con muchos penachos en la punta, y en medio de los penachos llevaba un cuchillo de pedernal en histo, y teñido la mitad con sangre; iva adornado este pedernal con plumas coloradas. Llevaba en las espaldas un ornamento de un palmo en quadro hecho de tela rala, al qual llamaban Ycuechin, atado con unas cuerdas de algodon á los pechos, y encima del Ycuechin llevaba una taleguilla, llamabanle Patoxiu. Llevaba tambien en uno de los brazos otro ornamento de pellejo de bestia fiera, á manera del manipulo que se usa en la misa, á este llamaban Himatacax. Llevaba tambien unos cascabeles de oro atados á las piernas como los que llevan los que baylan. ste asi adornado danzaba con los otros en esta fiesta; en las danzas plebeyas iva delante guiando. Este, él mismo y de su voluntad y á la hora que queria se ponia en las manos de los que le habian de matar; aquellos satrapas que les tenian para quando los mataban los llamaban Tlatlacaanalti; en las manos de estos le cortaban los pechos y le sacaban el corazon, y despues le cortaban la cabeza y la espetaban en un palo que llamaban Tzompantli, cabe la del otro mancebo que digimos al principio. — Este mismo dia los satrapas del templo daban unas cuchilladas con navaja de piedra á los niños en el pecho, y estomago, y en los morcillos de los brazos, y en las muñecas. Estas señales parece que eran como hierro del Demonio con que herraba á sus ovejas, y los que ahora hacen todavia estas señales no carecen de macula de idolatria, si despues del bautismo la recibieron. Cada año en esta fiesta señalaban á los niños y niñas con estas señales,

Capítulo XXV

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del sexto mes que se llamaba Etzalqualiztli.

Al sexto mes llamaban Etzalqualixtli. En este mes hacian fiesta á honra de los Dioses del Agua ó de la Pluvia, que llamaban Tlaloques. Antes de llegar á esta fiesta los satrapas de los ydolos ayunaban quatro dias, y antes de comenzar el ayuno ivan por juncias á una fuente que esta cabe el pueblo que llaman Citlaltepec, porque alli se hacen muy grandes y muy gruesas juncias, las quales llaman Avapillin, Otalmimilli, son muy largas, y todo lo que esta dentro del agua es muy blanco; arrancabanlas en una fuente que se llama Temilco, ó Tepexic, ó Oztoc. Despues que las habian arrancado, hacianlas haces, y envolvianlas en sus mantas para llevar á cuestas, y alabanlas con sus mecapales con que las habian de llevar. Luego se partian para donde habian de ir, llevandolas entrestas y no atravesadas. — Los ministros de los ydolos, quando ivan por estas juncias y quando volvian con ellas, tenian por costumbre de robar á quantos topaban por el camino, y como todos sabian esto, quando ivan y quando volvian, nadie parecia por los caminos, nadie osaba caminar, y si con alguno topaban, luego le tomaban quanto llevaba aunque fuera el tributo del Señor, y si el que topaban se defendia, tratabanle muy mal de golpes y de coces, y le arrastraban por el suelo, y por ninguna de estas cosas penaban á estos ministros de los ydolos, por tenerles en mucha estimacion y reverencia por ser ministros de los ydolos. En llegando con las juncias al Cu donde eran menester, luego las cosian y componian contrapuestas y entrepuesto lo blanco á lo verde á manera de mantas pintadas: hacian tambien de estas juncias sentaderos sin espaldares y otros con espaldares. Para hacer estas mantas de juncias componianlas en el suelo primero, y luego cosianlas como estaban compuestas con cuerdas hechas de raices de maguey. Llegado el ayuno que llamaban Netlalocacaoalvitli, todos los satrapas y ministros de los ydolos se recogian dentro de la casa que llamaban Calmecac en sus retraimientos, recogianse en este lugar los que llamaban Tlamacaztequioaques, que quiere decir, satrapas que ya habian hecho hazañas en la guerra, que habian captivado tres ó quatro. Estos, aunque uo residian continuamente en el Cu, en algunos tiempos señalados acudian á sus oficios al Cu, Recogianse tambien otros que llamaban Tlamacazcayiaque, que quiere decir, satrapas que ya han captivado uno en la guerra. Tampoco estos residian siempre en los oficios de los Cues, mas acudian los tiempos señalados á sus oficios. Recogianse tambien otros que llamaban Tlamacazquecuicanime, que quiere decir los satrapas cantores. Estos siempre residian en los Cues, porque aun ninguna hazaña habian hecho en la guerra. Despues de estos se recogian todos los otros ministros de los ydolos que eran menores, que llamaban Tlamacaztezcahoan, que quiere decir ministros menores. Tambien se recogian otros muchachos como sacristanejos á los quales llamaban Tlamacatoton, que quiere decir ministros pequeños. Despues de esto tendian al rededor de los hogares aquellas mantas de juncias que habian hecho, á las quales llamaban Aztapilpetlatl, que quiere decir, petates jaspeados de juncias, ó blancos y verdes. Despues de haber tendido estos petates ó esteras, luego se aderezaban los satrapas de los ydolos para hacer sus oficios. Vestianse una xaqueta que ellos usaban, Xicolli, de tela pintada, y ponianse en la mano del brazo izquierdo un manipulo á manera de los que usan los sacerdotes de la yglesia, que ellos llaman Macataxtli, luego tomaban en la mano izquierda una talega con copal, y tomaban en la mano: derecha el incensario que ellos llaman 'Temaitl, que es hecho de barro cocido á manera de cazo ó sarteneja. Luego asi aderezados salianse al patio del Cu, y puestos en medio del patio, tomaban brasas en sus incensarios, y echaban sobre ellas copal é incensaban hacia las quatro partes del mundo, Oriente, Septentrion, Occidente, y Medio dia. Habiendo incensado vaciaban las brasas en los braseros altos que siempre ardian de noche en el patio, y tan altos como un estado de hombre ó poco menos, y tan gruesos que dos hombres á penas los podian abarcar. El satrapa que habia ofrecido el incienso, acabado su oficio entrabase en el Calmecac que era como sacristia, y alli ponia sus ornamentos. Luego comenzaban los satrapas á ofrecer delante del hogar unas bolillas de masa: cada uno ofrecia quatro, ponianlas todas sobre los petates de juncias y ponianlas con gran tiento para que no se rodasen ni meneasen, y si rodaba alguna de aquellas bolas, los otros acusabanle de aquella culpa, porque habia de ser castigado por ella, y asi estaban con grande atencion mirando á cada uno como ponia su ofrenda para acusarle. A estas bolillas llamaban Veutelolotli, y otros ofrecian quatro tamales, ó quatro chiles verdes. Miraban tambien mucho á los que ofrecian si traian alguna cosa de suciedad en sus mantas, como algun hilo, ó paja, ó cabello, ó pluma, ó pelo, y al tal luego le acusaban y habia de ser castigado por ello. Mirabase tambien mucho si alguno tropezaba ó caia, porque luego le acusaban al sol porque habia de ser castigado por ello. En estos quatro dias de su ayuno juntamente con sus noches todos andaban con mucho tiento por no caer en pena del castigo. Acabando de ofrecer cada dia venian unos viejos que llamaban Quaquacniltin, los quales traian las caras teñidas de negro, trasquilados, salvo la corona de la cabeza que tenia los cabellos largos al reves de los clerigos. Estos cogian la ofrenda y dividianla entre si todos estos quatro dias. Esta era la costumbre de todos los satrapas y de todos los Cues, que quando ayunaban quatro dias á la media noche una hora despertaban y tañian cornetas y caracoles, y otros instrumentos como tañendo á maytines: en habiendo tañido á maytines luego todos se levantaban, y desnudos sin ninguna cobertura ivan á donde estaban las puntas de maguey que el dia antes habian cortado y traido para aquel efecto, con pedazos del mismo maguey, y en cortando las puntas de maguey, luego con unas navajitas de piedra se cortaban las orejas, y con la sangre que de ellas salia ensangrentaban las puntas del maguey que tenian cortadas, y tambien se ensangrentaban los rostros. Cada uno ensangreutaba tantas puntas de maguey á quantas alcanzaba su devocion; unos cinco, otros mas, y otros menos. Hecho esto, luego todos los satrapas y ministros de los ydolos ivan á bañarse por mucho frio que hiciese, é yendo ivan tañendo caracoles marinos y unos chiflos hechos de barro cocido; todos llevaban á cuestas unas taleguillas atadas con unos cordelejos de Yxtli con unas borlas al cabo, y de otras colgaban unas tiras de papel pintado, cosidas con las mismas taleguillas que llamaban Yiequachtli, y en aquellas talegas llevaban una manera de harina hecha á la manera de estiercol de ratones, que ellos llamaban Yyaqualli, que era conficionada con tinta y con polvos de una yerva que ellos llaman Yietll; és como veleños de Castilla. Yva delante de todos estos un satrapa con sti incensario lleno de brasas, y con su talega de copal. Todos ellos llevaban una penca de maguey corta.en que ivan hincadas las espinas que cada uno habia de gastar. Delante de todos estos iva uno de aquellos que llamaban Quaquacuiltin, y llevaba enel hombro una tabla tan larga como dos varas, y ancha como un palmo ó poco mas. Yvan dentro de estas tablas unas sonajas, y el que la llevaba iva sonando con ellas. Llamabau á esta tabla Axochicaoaliztli, ó Nacatlquoavilt. Todos los satrapas ivan en esta procesion, solos quatro dejaban en el Calmecac, que era su monasterio, los quales guardaban entre tanto que ellos ivan á cumplir sus devociones. Estos quatro se ocupaban en cantar y tañer en una tabla y menear unas sonajas estando sentados, y este era un servicio que hacian á sus Dioses, y aun ahora lo hacen algunos. Llegados los satrapas al agua donde se habian de bañar, estaban quatro casas cerca de aquella agua, á las quales llamaban Axaucalli, que quiere decir casa de niebla. Estaban estas casas ordenadas hacia las quatro partes del mundo, una hacia el Oriente, otra hacia el Septentrion, otra hacia el Poniente, otra hacia el Medio dia: el primer dia se metian todos en una de estas, el segundo en la otra, el tercero en la tercera, el quarto en la quarta, y como ivan desnudos ivan temblando, y otros batiendo los dientes de frio: estando asi comenzaba á hablar uno de los satrapas que se llamaba Chalchiuhquacuilli, y decia Coatl y caoacaian, amoiotl y caoacaian, atapalcatl y nechie caoacaian, aztapilcue cuetlacaian, quiere decir, este es el lugar de culebras, lugar de mosquitos, Jugar de patos, y lugar de juncias. En acabando de decir esto el satrapa, todos los otros se arrojaban al agua, comenzaban luego á chapetear en el agua con los pies y con las manos, haciendo grande estruendo comenzaban á vocear y á gritar y á contrabacer las aves del agua, unos á los anades, otros á unas aves zancudas del agua que llaman Pipititi, otros á los cuervos marinos, otros á las garzotas blancas, otros á las garzas. Aquellas palabras que decia el satrapa parece que eran invocacion del Demonio para hablar aquellos lenguages de aves enel agua. Donde estos se bañaban estaban unos varales hincados; quatro dias arreo hacian de esta manera. En acabandose de bañar, salianse del agua y tomaban sus alhajas que habian traido y volvian á su monasterio desnudos y tañiendo con sus pitos y caracoles, y llegando á su monasterio echabanse todos sobre aquellos petates de juncias verdes y cubrianse con sus mantas para dormir, y unos estaban muertos de frio y otros dormian, otros velaban, algunos dormian profundamente, otros con sueño liviano, algunos soñaban, otros hablaban entre sueños, otros se levantaban durmiendo, otros roncaban, otros resoplaban, y otros daban gemidos durmiendo. Todos estaban revueltos mal echados, hasta el medio dia no se levantaban. Habiendose levantado los ministros y satrapas, luego se aderezaba el satrapa de los ydolos con sus ornamentos acostumbrados, y tomaba su incensario, é incensaba por todas las capillas y altares á todas las estatuas de los ydolos: ivan delante de él acompañandole satrapas viejos llamados Quagnacuilti: en acabando de incensar todas las partes acostumbradas, luego se ivan todos á comer, sentabanse en corrillos para comer en el suelo puestos en cuclillas como siempre suelen comer, y luego daban á cada uno su comida, como se la enviaban de su misma casa, y si alguno tomaba la comida agena ó la trocaba, castigabanle por ello: eran muy recatados y curiosos que no derramasen gota ni pizca de la comida que comian alli donde comian, y si alguno derramaba alguna gota de la mazamorra que sorbia, ó del chilmolli en que mojaban, luego le notaban la culpa para castigarle si vo redimiese su culpa con alguna paga. En habiendo acabado de comer luego ivan á cortar ramos que llamaban Acxoiatl, y donde no habian estos ramos, cortaban cañas verdes en lugar de Acxoiatl, y traianlos todos al templo hechos hacecillos, y sentabanse todos juntos y esperaban á la hora que les habia de hacer señal para que fuesen á enramar las capillas que tenian por tareas señaladas. En haciendoles la señal que esperaban, arrancaban tódos juntos con sus ramos y cañas con prisa muy diligente, y cada uno iva derecho al lugar donde habia de poner sus ramos, y si alguno erraba el puesto donde habia de poner las cañas, ó quedaba atrás de sus compañeros, y no llegaba juntamente con los otros al poner de las cañas, penabanle, habia de pagar una gallina, ó un maxile, ó una manta, y los pobres pagaban una bola de masa en una xicara puesta. Estas penas eran para el acusador. Estas penas se pagaban en los quatro dias, porque en el quinto dia ninguno se podia redimir, sino que habia de ser castigado. Llegada la fiesta todos hacian la comida que se llama Etzalli; no quedaba nadie que no la hiciese en su casa. Este Etzalli era hecho de maiz cocido á manera de arroz y era muy amarillo. Despues de hecho todos comian de ello, y daban A otros despues de haber comido; los que querian baylaban y regocijabanse; muchos se hacian saharrones disfrazados de diversas maneras y traian en las manos unas ollas de asa que llamaban Xocuicolli; andaban de casa en casa demandando etzal ó arroz. Cantaban y baylaban en las puertas y decian sus cantarejos, y á la postre decian sino me dás el arroz agujerearéte la casa. El dueño de la casa luego le daba una escudilla de arroz. Andaban estos de dos en dos, de tres en tres, de quatro en quatro, de cinco en cinco. Comenzaban este regocijo á la media noche, y cesaba en amaneciendo. En saliendo el sol aparejabanse los satrapas con sus ornamentos acostumbrados, una xaqueta debajo y encima de ella una manta delgada trasparente, que se llama Aiauhquemitl, pintada de plumas de papagayo aspadas ó cruzadas. Despues de esto ponianle á cuestas una flor de papel grande redonda á manera de rodela, y despues le ataban al colodrillo unas flores de papel tambien froncidas que sobraban á ambas partes de la cabeza á manera de orejas de papel como medios circulados: teñianle la delantera de la cabeza con color azul, y sobre el color echaban margagita. Llevaba este satrapa, colgando de la mano derecha una talega ó zurron hecha de cuero de tigre, bordado con unas caracolitas blancas á manera de campanillas. Yvan sonando las unas con las otras: á la una esquina del zurron iva colgando la cola del tigre, y á la otra los dos pies, y á la otra las dos manos. En este zurron llevaba incienso para ofrecer. Este incienso era una yerba que llaman Yiauhtli, seca y molida. Delante de este satrapa iva un ministro que llaman Quaquilli, y llevaba sobre el hombro una tabla de anchura de un palmo y de largura de dos brazas; á trechos ivan unas sonajas en esta tabla, unos pedazuelos de madero rollizos y atados á la misma tabla, y dentro de ella ivan sonando los unos con los otros. Esta tabla se llamaba Aiauhchicaoazli. Otros ministros que ivan delante de este satrapa, llevaban en brazos unas imagenes de Dioses hechas de aquella goma que salta y és negra, y la llaman Ulli: llamaban á estas imagenes Ulteteu, que quiere decir, Dioses de Ulli. Otros ministros llevaban en brazos otros pedazos de copal hechos á manera de panes de azucar en forma piramidal. Cada uno de estos pedazos de copal, llevaba en la parte aguda una pluma rica que se llama Quetzal, puesta á manera de penacho. Llamabanla á esta pluma Quetzalmijaoaiutl. Estando ordenados de esta manera tocaban las cornetas y caracoles, y luego comenzaban á ir por su camino adelante. Esta procesion se hacia para llevar á los que habian hecho algun defecto de los que se digeron atrás, al lugar donde los habian de castigar, y asi los llevaban presos en esta procesion: llevabanlos asidos por los cabellos del cogote para que no se huyesen; á algunos de ellos llevaban asidos por los maxtles que llevaban ceñidos, y los muchachos sacristanejos que tambien habian hecho algun defecto, llevabanlos puestos sobre los hombros, sentados en un sentaderuelo hecho de espadañas verdes, y los otros muchachos que eran mayorcillos llevaban asidos de la mano, y llevandolos al agua donde los habian de castigar, arrojabanles en el agua donde quiera que bailaban una laguna en el camino, y maltratabanlos de puñadas y coces y empellones, y los arrojaban y los revolcaban en el lodo de qualquier laguna que estaba en el camino. De esta manera los llevaban hasta la orilla del agua donde los habian de cabullir, la qual llamaban Totecco. Allegados á la orilla del agua el satrapa y los otros ministros quemaban papel en sacrificio, y las formas de copal que llevaban, y las imagenes de Ulli, y echaban incienso en el fuego, y otros derramaban en derredor sobre las esteras de juncia, con que estaba adornado aquel lugar. Juntamente con esto los que llevaban los culpados arrojabanlos en el agua, cuyos golpes hacian grande estruendo en el agua, y alzaban el agua echandola en alto por razon de lo que caian en ella, y los que salian arriba tornabanlos á gabullir, y algunos que sabian nadar ivan por debajo del agua á somorgujo, y salian lejos, y asi se escapaban; pero los que no sabian nadar de la manera los fatigaban que los dejaban por muertos á la orilla del agua; alli los tomaban sus parientes, y los colgaban de los pies para que echasen fuera el agua que habian bebido por las narices y por la boca. Esto acabado volvian en procesion todos por el mismo camino que habian ido: ivan en procesion y tañendo sus caracoles lacia el Cu ó monasterio de donde habian venido, y á los castigados llevabanles sus parientes á sus casas; ivan todos lastimados y temblando de frio y batiendo los dientes, asi los llevaban á sus casas para que convaleciesen. En volviendo los satrapas á su monasterio echaban otra vez esteras de juncias como jaspeadas, y tambien espadañas, y luego comenzaban otro ayuno de quatro dias al qual llamaban Netlacacaoalizili: en este ayuno no se acusaban los unos á los otros, ni tampoco comian á medio dia. En estos quatro dias los sacristanejos aparejaban todos los ornamentos de papel que eran menester para todos los ministros y tambien para si. El uno de estos ornamentos se llamaba Tlaquechpaxiotl, quiere decir ornamento que vá sobre el pescuezo: el otro se llamaba Amacuexpalli; era ornamento que se ponian tras el colodrillo, como una flor hecha de papel: el otro se llamaba Yiataztli, que era un zurron para llevar incienso; este zurron de papel comprabase en el tianquez; tambien compraban unos sartales de palo, los quales se vendian tambien en el tianquez. Acabados los quatro dias de ayuno, luego se adornaban los satrapas con aquellos atavios y tambien todos los ministros. El dia de la fiesta luego de mañana se ponian en la cabeza color azul; ponianse en la cara y en los rostros miel mezclada con tinta, y todos llevaban colgados sus-zurrones con incienso, y bordados con caracolillos blancos. Los zurrones de los satrapas mayores eran de cuero de tigre, y los de los otros menores eran de papel pintado á manera de tigre. Algunos de estos zurrones los figuraban a manera del ave que se llama Atzitzicuilotl, y otros á manera de patos. Todos llevaban sus incensarios ó incienso en los dichos zurrones. Despues de estar todos ataviados, luego comenzaban su fiesta; ivan en procesion al Cu; iva delante de todos el satrapa de Tlaloc. Este llevaba en la cabeza una corona hecha á manera de eseriño, justa á la cabeza y ancha arriba; y del medio de ella salian muchos plumages; llevaba la cara untada con Ulli derretido que és negro como tinta; llevaba una xaqueta de tela que se llama Ayatl; llevaba una carantoña fea con grande nariz, y llevaba una cabellera grande hasta la cinta: esta cabellera estaba ingerida con la caratula. Seguianle todos los otros ministros satrapas. Yvan hablando como quien reza, hasta llegar al Cu de Tlaloc. En llegando el satrapa de aquel Dios parabase, y luego tendian esteras de juncos y tambien hojas de juncias empolvorizadas con incienso; luego sobre las esteras ponian quatro chalchiutes redondos á manera de bolillas, y luego daban al satrapa un garabatillo teñido con azul: con este garabato tocaba á cada una de las bolillas, y en tocando, hacia un ademan como retrayendo la mano, y daba una buelta, y luego iva á tocar á la otra y hacia lo mismo, y asi tocaba á todas quatro con sus bolsezuelas: hecho esto sembraba incienso sobre las esteras de aquello que llaman Yiauhtli: sembrado el incienso, dabanle luego la tabla de las sonajas, y comenzaba á hacer sonido con ella, meneandola para que sonasen los palillos que en medio estaban incorporados ó atados. Hecho esto, luego se comenzaban todos á ir para sus casas y monasterios, y á los castigados llevaban á sus casas: luego se descomponian de los ornamentos quc ivan compuestos y se sentaban; y luego á la noche comenzaban la fiesta: tocaban sus teponaztles y sus caracoles y los otros instrumentos musicales sobre el Cu de Tlaloc, y cantaban en los monasterios, y tocaban las sonajas que suelen traer en los areytos: de todos estos instrumentos se hacia una fiesta muy festiva; y hacian velar toda aquella noche á los captivos que habian de matar el dia siguiente, que ellos llamaban Zoallixeliuy. Comenzaban luego á matar á los captivos; aquellos que primero mataban decian que eran el fundamento de los que eran imagen de los Tlaloques, que ivan aderezados con los ornamentos de los mismos Tlaloques que (ivan aderezados) decian eran sus imagenes, y asi los que morian á la postre ivanse á sentar sobre los que primero habian muerto. Acabado de matar á estos, luego tomaban todas las ofrendas de papel, y plumage, y piedras preciosas, y chalchiuites, y los llevaban á un lugar de la laguna que llaman Pantlitan, que es frontero de las atarazanas. Tambien llevaban los corazones de todos los que habian muerto metidos eu una olla pintada de azul y teñida con Uli en quatro partes; tambien los papeles manchados de Úlli. Todos los que estaban presentes á esta ofrenda y sacrificio tenian en las manos aquella yerba que llaman Iztaubiatl, que és casi como incienso de Castilla, y con ella estaban oxtando como quien oxta moscas sobre sus caras y de sus hijos, y decian que con esto oxtaban los gusanos para que no entrasen en los ojos, y para que no se causase aquella enfermedad de los ojos que ellos llaman Exocuillo-ó-alixtli; otros metian esta yerba en las orejas: tambien por via de supersticion traian otros esta yerba apuñada ó apretada al puño. Llegados con todas sus ofrendas y con los corazones de los muertos, metianse en una canoa grande, que era del Señor, y luego comenzaban á remar con gran prisa; los remos de los que remaban todos ivan teñidos de azul; tambien los remos ivan manchados con Ulli. Llegados al lugar donde se habia de hacer la ofrenda, el qual llamaban Pantitlan, metian la madera entre muchos maderos que alli estaban hincados en cerca de un sumidero, que alli habia, que llamaban Oiohtoc. Entrando entre los maderos, luego los satrapas comenzaban á tocar sus cornetas y caracoles, puestos de pie en la proa de la canoa. Luego daban al principal de ellos la olla con los corazones, y luego los echaba en medio de aquel espacio que estaba entre los maderos, que era aquel espacio que tomaba aquella cueva donde el agua se sumia. Dicen que echados los corazones se alborotaba el agua y hacia olas y espumas. Echados los corazones en el agua, echaban tambien las piedras preciosas; y los papeles de la ofrenda, á los quales llamaban Tetevitl, atabanlos en lo alto de los maderos que alli estaban hincados: tambien colgaban algunos de los chalchuites y piedras preciosas en los mismos papeles. Acabado todo esto, salianse de entre los maderos: luego un satrapa tomaba un incensario á manera de cazo, y ponia en él quatro de aquellos papeles que llamaban Telhuitl y encendianlos, y estando ardiendo hacia un ademan de ofrecer hacia á donde estaba el sumidero, y luego arrojaba el incensario con el papel ardiendo hacia el sumidero. Hecho aquello, volvian la canoa hacia tierra, y comenzaban á remar y aguijar hacia tierra donde llaman Tetamacolco, que este era el puesto de las canoas. Luego todos se bañaban en el mismo lugar. De alli llevaban la canoa donde la solian llevar para guardar. Todo lo sobre dicho se hacia desde media noche arriba hasta que amanecia, al romper de la mañana; y todas las cosas acabadas, todos los satrapas se ivan á lavar á los lugares donde cllos se solian lavar. Alli se lavaban todos con agua para quitar el color azul, solamente la delantera de la cabeza; y si habia alguno de los satrapas ó ministros de los ydolos que estaban acusados y habian de ser castigados, entonces, quando se lavaban con el agua azul, le traian y le castigaban como los arriba dichos. Hecho esto, luego se ivan á su monasterio, y sacaban todas las esteras de juncos verdes que habian puesto y las echaban fuera del monasterio detrás de la casa. Estas son las ceremonias que se hacian en lá fiesta que se llamaba Etzalqualiztli.

Capítulo XXVI

De la fiesta y ceremonias que se hacian en las calendas del septimo mes que se llamaba Tecuilhuitontli.

Al septimo mes llamaban Tecuilhuitontli. En este mes hacian fiesta y sacrificios á la Diosa de la sal que llamaban Vixtocioall: era la Diosa de los que hacen sal: Decian que era hermana de los Dioses de la Pluvia, y por cierta desgracia que hubo entre ellos y ella, la persiguieron y desterraron á las aguas saladas, y alli inventó la sal de la manera que alora se hace con tinajas y con amontonar la tierra salada; y por esta invencion la honraban y adoraban los que tratan en sal. Los atavios de esta Diosa eran de color amarillo; y una mitra con muchos plumages verdes que salian de ella como penachos altos, y tenia las orejas de oro muy fino y muy resplandeciente como flores de calabaza. Tenia el Vipil labrado con olas de agua: estaba bordado el Vipil con unos chalchuites pintados: tenia las naoas labradas de la misma obra del Vipil: tenia en las gargantas de los pies atados cascabeles de oro, ó caracoles blancos: estaban engeridos en una tira de cuero de tigre; quando andaba hacian gran sonido: Los cacles ó cotaras que llevaba, eran tejidos con algodon, y los botones de los cacles ó cotaras que llevaba eran tambien de algodon, y las cuerdas con que se ataban tambien eran de algodon floxo: tenia una rodela pintada con unas ojas anchas de la yerba que se llama Atlacuecona: tenia la rodela colgando unos rapacejos de plumas de papagayos con flores en los cabos hechos de plumas de aguila: tenia una flocadura hecha de pluma pegada de quetzatl: tambien plumas del ave que se llama Caquan, y otras plumas del ave que llaman Teuxolotl. Quando baylaba con estos aderezos, iva campeando la rodela: llevaba en la mano un baston rollizo, y en lo alto como un palmo ó dos ancho como paleta adornado con papeles goteados con Ulli; tres flores hechas de papel, una en cada tercio; las flores de papel ivan llenas de incienso; junto á las flores ivan unas plumas de quetzalli cruzadas ó aspadas. Quando baylaba en el areyto ivase arrimando al baston, y alzandole al compas del bayle. Diez dias continuaba baylando en el areyto con mugeres que tambien baylaban y cantaban por alegrarla: eran todas las que hacian sal, viejas, mozas y muchachas: ivan todas estas mugeres trabadas las unas de las otras con unas pequeñas cuerdas; la una asia del un cabo de la cuerda, las otras del otro, y asi ivan baylando: llevaban todas guirnaldas en las cabezas, lechas de aquella yerba que se llama Yztauhiatl, que és casi como inciensos de Castilla: el cantar que cantaban decian muy alto. Yvan algunos viejos delante de ellas guiandolas y rigiendo el cantar: la que iva compuesta con los atavios de la Diosa, y que habia de morir, iva en medio de todas ellas, y delante de ella iva un viejo que llevaba en las manos un plumage muy hermoso, hecho á manera de manga de cruz: llamabase este plumage Vixtopetlazotl. Este cantar comenzaban de sobre tarde, y llegaban hasta la media noche cantando. Todos estos dias andaba en el bayle y cantaba con las otras la que habia de morir: pasados los diez dias toda una noche entera baylaba y cantaba aquella que habia de morir, sin dormir ni reposar, y traianla de los brazos unas viejas y todas baylaban en esta noche: tambien baylaban y velaban los esclavos que habian de morir delante de ella, sobre los quales habia de ir á la mañana. Quando era la tiesta, aderezabanse los satrapas que habian de matar á esta muger, que llamaban como á la Diosa Vixtocioatl, y á los captivos á los quales llamaban Vixtoti. Tambien ivan compuestos con los ornamentos conformes á la fiesta, con sus papeles al pescuezo, y en la cabeza, llevaban unos plumages á cuestas hechos á manera de un pie de aguila con toda su pierna y plumas, hecho todo de pluma, presto en una cacaxtli agujereada en diversas partes, y en estos agujeros ivan hincados plumages: llevabanle ceñido con unas vendas de manta coloradas de la anchura de dos manos: el pie del aguila, llevaba las uñas hacia arriba; el muslo hacia abajo entre las uñas; el medio del pie estaba agujereado, y en aquel agujero iva metido un muy hermoso plumage. Toda la gente que miraba el areyto, tenia en las manos flores amarillas, que llaman Cempoatlsuchitl, y otros tenian las yerbas que llaman Histauhiatl en las manos: luego subian á la muger que habian de matar, que decian ser imagen de la Diosa Vixtocioatl, á lo alto del Cu de Tlaloc, y tras ella subian á los captivos que tambien habian de morir antes de ella. Estando todos arriba comenzaban á matar á los captivos, los quales muertos mataban tambien á la muger á la postre, á la qual echada de espaldas sobre el tajon, cinco mancebos la tomaban por los pies y por las manos, y por la cabeza, y tenianla muy tirada. Ponianla sobre la garganta un palo rollizo el qual tenian dos, apretandole para que no pudiese dar voces al tiempo que le abriesen los pechos: otros dicen que este era un hocico de espadarte, que es un pez marino que tiene una arma como espada en el hocico, que tiene colmillos de ambas partes: con esto la apretaban la garganta segun atrás. El quela habia de matar estaba á punto, y en estando como habia de estar, luego con dos manos la daba con el pedernal en los pechos, y en rompiendo el pecho luego la sangre salia con gran impetu, porque la tenian muy extendida y el pecho muy tieso, y luego metia la mano el mismo que la degolló y sacaba el corazon, y luego lo ofrecia al sol y lo echaban en una xicara que estaba para esto aparejada que llamaban Chalchiuhxicalli. Quando estas cosas se hacian, de la muerte de esta muger, tocaban muchas cornetas y caracoles; luego decendian el cuerpo de aquella muger, y el corazon cubierto con una manta. Acabado de hacer esto que era de mañana, toda la gente que estaba á ver este sacrificio se iva para sus casas, y todos comian y holgaban, y convidaban los unos á los otros; esto és, toda la gente que trataba en sal: bebian largamente pulcre, aunque no se emborrachaban. Pasado este dia y venida la noche, algunos que se emborrachaban reñian los unos con los otros, ó apuñabanse ó daban voces, baldonabanse los unos con los otros; despues de cansados se echaban á dormir por esos suelos á donde acertaban. Despues otro dia bebian el pulcre que les habia sobrado; llamabanle Cochuitli. Y aquellos que estando borrachos la noche antes habian reñido ó apuñado á otros, desque se lo decian estando yá en buen seso y despues de haber dormido, convidaban á beber á los que habian maltratado de obra ó de palabra, para que les perdonasen lo que mal habian hecho ó dicho, y los agraviados luego con beber se les quitaba el enojo y perdonaban de buena gana sus injurias. Aqui se acaba la relacion de la fiesta que se llamaba Tecuilhuitontli.

Capítulo XXVII

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del octavo mes que se decia Veytecuilhuitl.

Al octavo mes llamaban Veytecuilhuitl. Antes de llegar á esta fiesta, quatro ó cinco dias antes, el Señor y el pueblo hacian convite á todos los pobres, no solamente del pueblo, pero tambien de la comarca para darles de comer. Hacian una manera de brevage que ellos llaman Chianpinolli; hacian gran cantidad de brevage, mezclando agua y harina de Chian en una canoa: todos tomaban de aquel brevage con unas escudillas, niños hombres y mugeres sin quedar nadie bebian unas ó dos veces de aquellas escudillas del Chianpinolli, los que no podian acabar lo que tomaban, sus sobras: algunos llevaban otras vacijas para guardar sus sobras, y el que no llevaba en que recibir la sobra, echabansela en el regazo: nadie iva á beber dos veces, á cada uno daban una vez todo quanto podia beber, y si alguno tomaba otra vez, dabanle de vardascazos con una caña verde. Despues de haber todos bebido sentabanse y reposaban; ponianse en corrillos y comenzaban a parlar los unos con los otros, y tenian gran chacota, y entonces bebian las sobras, ó lo daban á beber á sus hijuelos. A la hora del comer que era al medio dia, sentabanse otra vez ordenadamente; los niños y niñas con sus padres y madres se sentaban. Sentada la gente, los que habian de dar la comida ataban sus mantas á la cinta, segun lo demanda la disposicion de aquel oficio ó exercicio: ataban los cabellos con una espadaña á manera de guirnalda, para que no se les pusiesen delante de los ojos: quando servian luego tomaban tamales á almaniadas, y comenzaban desde el principio de las rendes á dar tamales, y daban á cada uno todos los tamales que podian comer ó tomar con una mano: daban tamales de muchas maneras; unos llamaban Tenextamalli, otros Tacacolacio, otros Miaoatamalli, otros Xocotamalli, otros Tacacoltamalli, otros Necutamalli, otros Exococolotlacio: los que servian tenian cuidado de los niños y niñas especial; y algunos oficiales ó servidores á sus amigos y parientes daban mas tamales: nadie tomaba dos veces, y si alguno tomaba dos veces dabanle de vardascazos con una espadaña torcida, y tomabanle lo que habia tomado y lo que le habian dado: á algunos que estaban al postre no les alcanzaba nada, por tanto porfiaban de ponerse en buen lugar para que luego les diesen; los que se quedaban sin nada lloraban é irritabanse por no haber podido alcanzar nada, diciendo, de valde hemos venido acá que no nos hán dado nada; ivanse hacia los corrillos donde estaban comiendo para ver si les darian algo, y no se querian apartar de alli aunque les daban de vardascazos; entremetianse entre los otros escolandose. Ocho dias duraba este convite que hacia el Señor á los pobres; por cada año en este tiempo hay falta de mantenimientos y hay fatiga de hambre. En este tiempo solian morir muchos de hambre. Acabado este convite comenzaban luego la fiesta, comenzaban luego á cantar y baylar; luego en poniendose ellos en el patio de los Cues, donde habia gran parte de braseros altos cerca de un estado y gruesos que apenas los podian dos abarcar y estaban en rende muchos de ellos, y en anocheciendo muchos de ellos encendian fuego sobre ellos, y á la lumbre de aquel fuego y llama cantaban y baylaban. Para comenzar el areyto salian los cantores de las casas que eran sus aposentos: salian ordenados y cantando y baylando de dos en dos hombres y en medio de cada dos hombres una muger. Estos que hacian este areyto, era todo gente escogida, capitanes y otros valientes hombres exercitados en las cosas de la guerra. Estos que llevaban las mugeres entre sí, llevaban asidas las manos. La otra gente noble que no eran egercitados en la guerra no entraban en este areyto. Yvan las mugeres muy ataviadas con ricos vipiles y naoas y labrados de diversas labores y muy costosos. Unas llevaban naoas que llamaban ollo, otras que llaman Totolipletaio, otras que llaman Cacamoliuhqui, otras que llaman Ilacatziuhqui Otlazcalotl, otras que llaman Petztic; todas con sus cortapisas muy labradas; y los vipiles, unos llevaban los que se llaman Quapachpipilcac, otros que llaman Pocuipilli, otros que llaman Japolpipilcac, otros que llaman Cacallo, otros que llaman Mimichcho, otros blancos sin ningun labor: las gargantas de estos vipiles llevaban unas labores muy anchas que cubrian todo el pecho, y las flocaduras de los vipiles eran muy anchas. Baylaban estas mugeres en cabello, los cabellos tendidos, y las trenzas como suelen atar los cabellos llevabanlas atadas desde la frente hasta el colodrillo: ninguna cosa llevaban en la cara puesta: todas llevaban las caras exentas y limpias. Los hombres andaban tambien muy ataviados; traian una manta de algodon rala como red: los que de ellos eran señalados por valientes, y que podian traer bezotes, traian estas mantas bordadas de caracolitos blancos: á estas mantas asi bordadas llamaban Noclipalcuechiutli; los demas que no eran asi señalados traian estas mantas negras con sus flocaduras. Todos llevaban orejeras hechas de una materia baja, pero los que ivan delante, llevaban orejeras de cobre con unos punzantes, y los bezotes llevaban conformes á las orejeras; unos las llevaban hechas á manera de lagartijas, otros á manera de perrillos, otros quadradas ó de quatro esquinas; y los mancebos que habian hecho alguna cosa señalada en la guerra, llevaban unos bezotes redondos como un circulo, con quatro circulillos en cruz, dentro en la circumferencia que era algo ancha: todos los otros mancebos llevaban unos bezotes á manera de circulo sin otra labor: todos estos bezotes eran hechos de conchas de ostras de la mar: todos los valientes llevaban unos collares de cuero, y de ellos colgaban sobre los pechos unas borlas á manera de flores grandes, de las quales colgaban unos caracolillos blancos en cantidad: Otros llevaban otras conchas de mariscos colgadas del cuello; á estos llamaban Quaquachicti, y otros Otomin. Estos llevaban tambien unas barbas ó bezotes hechos á manera de aquella de la misma concha: otros que se tenian por mas valientes compraban unas cuentas blancas de inos mariscos que se llaman Teuchipoli. La otra gente baja se adornaban con unas cuentas amarillas, tambien hechas de conchas de marisco que son baratas y de poco valor: los de estos que habian tomado en la guerra captivos, llevaban sobre la cabeza un plumage, para ser conocidos que habian preso en la guerra algun captivo. Los capitanes llevaban unos plumages atados en las espaldas, que se conocian ser valientes, los quales plumages llamabanse Quauhatzontli, porque eran como unos arboles de que salian unas ramas labradas de hilo y pluma con unas flores en los remates que salian de unos vasitos de cuero de tigre: Otros llevaban otros plumages de otras maneras, unos que llamaban Xiloxochiquelzalli, otros que llamaban Aztegelli; y otros llevaban unos plumages que llamaban Quatototl; otros llevaban unos plumages hechos de su mano de diversos colores. En los pies, algunos llevaban atado al pie izquierdo pesuños de ciertos atados con unas correas de ciervo delgadas: ivan todos embijadas las caras de diversas maneras, unos con tinta negra hacian en los carrillos unas ruedas negras, y en la frente una raya tambien de tinta negra, que tomaba de sien á sien: sobre la tinta echaban margagita. Otros ponian una raya de tinta negra desde la una oreja hasta la otra; por la frente tambien echaban margagita: otros echaban una raya de tinta desde la punta de la oreja hasta la boca con su margagita: todos ellos llevaban cortados los cabellos de una manera hacia las sienes, rapados á navaja en la frente, un poco largos los cabellos, y en todo el delantero de la cabeza escarapuzados hacia arriba; por todo el cogote llevaban colgados cabellos largos que colgaban hasta las espaldas; en las sienes llevaban puesto color amarillo: llevaban hachas de tea encendidas delante de si; quando ivan danzando llevaban estas hachas unos soldados mancebos egercitados en la guerra que se llamaban Telpuchtequioaque: eran pesados estos hachones, hacian doblegar á los que los llevaban: iva goteando la resina y cayendo brasas de los hachones, y algunas veces algunas teas ardiendo se caian; por los lados de una parte y otra ivan alumbrando con candeleros de teas que se llaman Tlemaitl: estos llevaban unos mancebos que por su voto hacian penitencia veinte dias en el Cu; los de la una parte eran Tenucheas y de la otra parte eran Tlatlatezulcas; estos no baylaban, solamente ivan alumbrando y mirando con diligencia si alguno hacia deshonestidad mirando ó tocando alguna muger; y si alguno era visto hacer algo de esto, el dia siguiente ó despues de dos dias, le castigaban reciamente atizoneandole, dandole de porrazos con tizones, tanto que lo dejaban por muerto. El

2 Señor salia algunas veces Á este areyto, otras veces no, como se le antojaba. Los que danzaban, unos ivan asidos por las manos, otros echaban las manos ó brazos á su compañero abrazandole por la cintura: todos llevaban un compas en el alzar del pie, y en el echar el paso adelante, y en el volver atras, y en el hacer de las vueltas: danzaban por entre los candeleros ó fogones haciendo contrapaso entre ellos: danzaban hasta bien noche; cesaban á hora de las nueve de la noche: en cesando el que tenia el atambor y teponazili, luego todos se paraban de ir á sus casas: á los muy principales ivan alumbrando con sus hachas de tca delante, y las mugeres que habian danzado, juntabanse todas en acabando el areyto, y los que tenian cargo de ellas, llevabanlas á las casas donde solian juntarse; no consentian que se derramasen ó que se fuesen con ningun hombre, excepto con los principales si llamaban algunas de ellas para darlas de comer. Tambien á las matronas que las guardaban las daban comida y mantas porque las guardaban ó llevaban á sus casas; lo que les sobraba de la comida siempre lo llevaban á sus casas. Algunos principales soldados si querian llevar alguna de aquellas mozas decianlo secretamente á la matrona que las guardaba para que la llevase: no osaban llamarlas publicamente, la matrona la llevaba á casa de aquel á donde él mandaba, de noche la llevaba y de noche salia; si alguno de estos lo hacia publicamente, erascle tenido á mal, y castigabanle por ello publicamente; quitabanle los cabellos que traia por señal de valiente, que ellos llamaban Tzotzocolli, y tomabanle las armas y los atavios que usaba: el castigo era que le apaleaban y le chamuscaban la cabeza, todo el cuerpo se le arronchaba y hacia vejigas del fuego y de los palos; luego le arrojaban por ahi adelante y decianle, anda vete bellaco aunque seas valiente y fuerte no te tenemos en nada, aunque vengan nuestros enemigos á hacernos guerra, no hacemos cuenta de ti: estas y otras palabras injuriosas le decian despues que le echaban por ahi á empellones; ivase arcadilando y cayendo, y quejandose por el mal tratamiento que le habian hecho; nunca mas volvia á danzar ni cantar; y la mmuger con quien este se habia amancebado, tambien la despedian de la compañia de las otras; nunca mas habia de danzar ni estar con las otras; ni la que tenia cargo de ellas hacia mas cuenta de ella; y el mancebo que fué castigado tomaba por muger á la que tambien fué castigada por su causa. Andados diez dias de este mes celebraban la fiesta que llamaban Veytecuillitl, en la qual á honra de la Diosa que se llamaba Xilonen, mataban una muger la qual componian y adornaban con los ornamentos de la Diosa, y decian que era su imagen, á la qual adornaban de esta manera: ponianla la cabeza de dos colores, desde la nariz ábajo de amarillo, y la frente de colorado: ponianla una corona de papel de quatro esquinas, y del medio de la cabeza salian muchos plumages, como penachos: colgabanla del cuello muchos penachos ó sartales de piedras ricas anchas, las quales le adornaban los pechos: sobre los pechos llevaba una medalla de oro redonda: vestianla de un vipil labrado imagenes del Demonio, y ponianla unas mantas semejantes al vipil; todo era curioso y rico: ponianla cotaras pintadas de unas listas coloradas: ponianla en el brazo izquierdo una rodela, y en la otra mano un baston teñido de color bermejo. Ataviada con estos atavios cercabanla muchas mugeres, llevabanla en medio á ofrecer incienso quatro partes: esta ofrenda hacia á la tarde antes que muriese: á esta ofrenda llamaban Xalaquia, porque el dia siguiente habia de morir. El uno de estos lugares se llama Tetamacolco, el otro se llama Necocyxecan, el otro se llama Atelchicacan, el quarto se llama Xoloco: estos quatro lugares donde ofrecian era en reverencia de los quatro caracteres de la cuenta de los años: el primero se llama Acatl, que quiere decir caña: el segundo se llama Tecpall, que quiere decir pedernal como hierro de lanza: el tercero se llama Calli, que quiere decir casa: el quarto se llama Tochtli, que quiere decir conejo: con estos quatro caracteres andando al rededor hasta que cada uno tubiese trece años, contaban la cuenta de los años hasta cincuenta y dos. Acabado de andar estas estaciones, toda aquella noche antes que la matasen cantaban y danzaban las mugeres, velando toda la woche delante del Cu de la Diosa Xilonen. Venida la mañana comenzaban á baylar todos los hombres de cuenta; llevaban en las manos unas cañas de maiz como arrimandose á ellas; á estas cañas de maiz llamaban Totopanitl. Tambien baylaban las mugeres juntamente con la que habia de morir, y traian emplumadas las piernas y los brazos con pluma colorada; la cara llevaban teñida con color amarillo desde la barba hasta la nariz y todas las quixadas y la frente con color colorado: llevaban todas guirnaldas de flores amarillas, que se llamaban Cempoalsuchitl, y sartales de lo mismo, las que ivan delante guiando, las quales se llamaban Cioatlamacazque, que eran las que servian en los Cues que tambien servian en sus monasterios: los hombres que ivan danzando no ivan entre las mugeres, porque las mugeres ivan todas juntas rodeadas de Xilonen que era la que habia de morir; ivan cantando y baylando. A las mugeres ivanlas tañendo un Teponaztli que no tenia mas que una lengua encima y otra debajo, y en la de abajo llevaba colgada una xicara en que suelen beber agua, y asi suena mucho mas que los que tienen dos lenguas en la parte de arriba y ninguna abajo: á este Teponaztli llaman Tecomapiloa: llevabale uno debajo del sobaco tañendole por ser de esta manera hecho; los gentilhombres ivan baylando, ivan delante y no llevaban aquel compas de los areytos, sino el compás de las danzas de Castilla la Vieja, que van unos trabados de otros y culebreando: tambien los ministros de los ydolos ivan baylando y danzando al son del mismo Teponaztli: ivan tañendo sus cornetas y sus caracoles, y quando los satrapas hacian vuelta delante de la Diosa Xilonen, sembraban incienso por donde iva á pasar, y el satrapa que habia de matar aquella muger iva con sus aparejos y á cuestas llevaba un plumage que salia de entre las uñas de un aguila, el qual plumage estaba inxerido en una pierna de aguila hechiza; y uno de los satrapas llevaba delante la tabla de las sonajas de que habemos hablado atrás: en llegando al Cu del Dios que se llamaba Cinteutl, donde habia de morir esta muger, poniase delante de ella el satrapa que llevaba delante la tabla de las sonajas que se llamaba Chiacaoaztli, y poniala enhiesta delante de ella y comenzaba á hacer ruido con las sonajas meneandola á una parte y otra, y sembraban delante de ella incienso, y haciendo esto la subian hasta lo alto del Cu: alli la tomaba luego uno de los satrapas á cuestas, espaldas con espaldas, y luego llegaba otro y la cortaba la cabeza, y acabandola de cortar la cabeza la habrian el pecho, y la sacaban el corazon y lo echaban en una xicara. Hecho este sacrificio á honra de la Diosa Xilonen, tenian todos licencia de comer gilotos y pan hecho de ellos y de comer cañas de maiz: antes de este sacrificio nadie osaba comer de estas cosas. Tambien de ahi adelante comian bledos verdes cocidos, y podian tambien oler las flores que se llaman Cemnpoalsuchitl, y las otras que se llaman Yiesuchitl. Tambien en esta fiesta hacian areyto las mugeres viejas, mozas y muchachas; no baylaba con ellas hombre ninguno: todas ivan ataviadas de fiesta, emplumadas las piernas y brazos con pluma colorada de papagayos, afeitadas las caras con color amarillo y con margagita. En esta fiesta todos comian unos tamales que se llamaban Xocotamalli, y hacian ofrendas a sus Dioses en sus casas, y los viejos y viejas bebian vino, pero los mozos y mozas no, y si alguno de los que no tenian licencia lo bebia, echabanle preso y castigabanle: los de la audiencia los sentenciaban, que llamaban Petlafulco: algunos sentenciaban con pena de muerte por beber el pulcre, y los asi sentenciados ningun remedio tenian; matabanlos delante todo el pueblo para que en ellos escarmentasen los otros, y para poner espanto á todos llevabanlos los jueces las manos atadas al tianquez, y alli hablaban á todo el pueblo que nadie bebiese el pulcre sino solo los viejos y viejas; y despues que se acababa la platica, luego daban á los que habian de morir con un baston tras el cogote y les achuchaban: los verdugos de este oficio se llamaban Quaubnochtli, Ezoaoacatl, Ticocaoacatl, Tezcacooacatl, Macateeatl, Atempanecatl. Estos no eran de los senadores sino de la gente baja que llamaban Acheacauhti; no venian por eleccion á aquel oficio sino mandados; solamente pretendian para este oficio que fuesen valientes esforzados y de buena platica: los que veian hacer esta justicia tomaban temor y escarmiento, si eran avisados, pero los que eran tochos y alocados reianse de este negocio, y burlabanse de lo que se decia; no tenian en nada el castigo ni la platica; todo lo echaban por alto, no temian la muerte. En acabando de hacer esta justicia, todos los que estaban juntos mirandola, comenzaban á derramarse é irse á sus casas, levantando mucho polvo con los pics, y sacudiendo sus mantas, no quedaba nadie en aquel lugar. Aqui se acaba la relacion de la fiesta llamada Veytecuilhuitl.

Capítulo XXVIII

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del noveno mes que se llamaba Tlasuchimaco.

Al nono mes llamaban Tlasuchimaco. Dos dias antes que llegase esta fiesta toda la gente se derramaba por los campos y maizales á buscar flores, de todas maneras de flores, asi silvestres como campesinas, de las quales unas se llamaban Acocosuchitl, Vitzitzilocosuchitl, Tepecempoalsuchitl, Nestamalsuchitl, Tlacosuchitl; otras se llamaban Ocelusuchitl, Calosuchitl, Ocosuchitl, ó Ayocosuchitl, Quauhelosuchitl, Xilosuchitl, Tlaccacalosuchitl, Cempoalsuchitl, Atlacueconan; otras se llamaban Tlapalatiecueconam, Atzatxamulsuchitl; y teniendo muchas juntas de estas flores, juntabanlas en la casa del Cu donde se hacia esta fiesta. Alli se guardaban aquella noche, y luego en amaneciendo las ensartaban en sus hilos ó mecatejos; teniendolas ensartadas hacian sogas gruesas de cllas torcidas y largas, y las tendian en el patio de aquel Cu, presentandolas á aquel Dios cuya fiesta hacian: aquella misma tarde la vigilia de la fiesta todos los populares hacian tamales, y mataban gallinas y perdices, y pelaban las gallinas, y chamuscaban los perrillos y todo lo demas que era menester para el dia siguiente. Toda esta noche sin dormir se ocupaban en aparejarse las cosas: otro dia muy de mañana era la fiesta de Vitzilopuchtli; los satrapas ofrecian á este mismo idolo flores, incienso y comida, y adornaban con sartales y guirnaldas de flores: habiendo compuesto esta estatua de Vitzilobuchtli con flores, y habiendole presentado muchas flores muy artificiosamente hechas y muy olorosas, hacian lo mismo á todas las estatuas de todos los otros Dioses por todos los Cues, y luego en todas las casas de los señores y principales, aderezaban con flores á los idolos que cada uno tenia, y les presentaban otras flores poniendoselas delante, y toda la otra gente popular hacia lo mismo en sus casas. Acabado de hacer lo dicho, Juego comenzaban á comer y beber en todas las casas de dichos grandes y medianos. Llegando á la hora del medio dia luego comenzaban un areyto muy pomposo en el patio del mismo Vitzilopuchtli, en el qual los mas valientes hombres de la guerra que se llaman unos Otomin, otros Quaquachicti, guiaban la danza, y luego trás ellos ivan otros que se'llaman Tequioaque, y tras ellos otros que se llaman Telpuchiaque, y tras ellos otros que se llaman Tzachoaoan, y luego los mancebos que se llaman Telpupuchti. Tambien en esta danza entraban mugeres mozas publicas, é ivan asidos de las manos una muger entre dos hombres, y un hombre entre dos mugeres, á manera de las danzas que se hacen en Castilla la Vieja entre la gente popular, y danzaban culebreando y cantando, y los que hacian el son para la danza y los que regian el canto estaban juntos, arrimados á un altar redondo que llamaban Mumuztli. En esta danza no hacian ademanes ningunos con los pies ni con las manos, ni con las cabezas, ni hacian vueltas ningunas, mas de ir con pasos llanos al compás del son y del canto muy de espacio: nadie osaba hacer ningun bullicio ni atravesar por el espacio donde danzaban. Todos los danzantes ivan con gran tiento que no hiciesen ninguna disonancia; los que ivan en la delantera que era la gente mas ejercitada en la guerra llevaban echado el brazo por la cinta de la muger como abrazandola; los otros que no eran tales, no tenian licencia de hacer esto. A la puesta del sol cesaba este areyto, y se ivan todos para sus casas. Lo mismo hacian en cada casa cada uno delante de sus Dioses. Habia gran ruido en todo el pueblo por razon de los cantores, y del tañer de cada casa. Los viejos y viejas bebian vino y emborrachabanse y reñian unos con otros á voces, y otros se jactaban de sus valentias que habian hecho quando mozos. Aqui se acaba la relacion de la fiesta que se llamaba Tlasuchimaco.

Capítulo XXIX

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del decimo mes que se llamaba Xocotlvetzi.

Al decimo mes llamaban Xocotlvetzi. En pasando la fiesta de Tlasuchimaco, cortaban un gran arbol en el monte de veinte y cinco brazas en largo, y habiendolo cortado quitabanle todas las ramas y gajos del cuerpo del madero y dejaban el renuevo de arriba del aguijon, y luego cortaban otros maderos y hacia los concavos echaban aquel madero y echabanle encima de ellos y atabanle con maromas y llevabanle arrastrando, y él no llegaba al suelo porque iva sobre los otros maderos para que no se rozase la corteza. Quando yá llegaban cerca del pueblo salian las señoras y mugeres principales á recibirle; llevaban xicaras de cacao para que bebiesen los que le traian, y rosas con que enrosaban á los que le traian. Desque le habian llegado al patio del Cu, luego comenzaban los Tlayacanques ó quadrilleros á dar voces muy fuertemente para que se juntase todo el pueblo para levantar aquel arbol, que llamaban Xocotl. Juntados todos atabanlo con maromas, y hecho un hoyo donde habia de levantarse, tiraban todos por las maromas y levantaban el arbol con gran grito; cerraban el hoyo con piedras y tierra para que quedase enhiesto, y asi se estaba veinte dias. La vigilia de la fiesta que se llama Xocotlvetzi, tornabanlo á echar en tierra muy poco á poco para que no diese golpe, para que no se quebrase ó hendiese, y asi lo ivan recibiendo con unos maderos atados de dos en dos que llaman Quauhtomacatl, y ponianle en tierra sin que recibiese daño, y dejabanlo asi é ivanse; las maromas dejabanlas cogidas sobre el mismo madero: estabase asi toda aquella noche, y el dia de la misma fiesta en amaneciendo, juntabanse todos los carpinteros con sus erramientas y labrabanle muy derecho, quitabanle si alguna corba tenia y ponianle muy liso, y labraban otro madero de cinco brazas en largo delgado y hacianle concavo y ponianle en la punta desde donde comenzaba el guion; recogian las ramas del guion dentro del concavo del otro madero y atabanle con una soga, ciñendole desde donde comenzaban las ramas hasta la punta del guion. Acabado esto los satrapas aderezados con sus ornamentos componian el arbol con papeles, y ayudabanles los que llaman Quaquacuiltin y los que llaman Tetlepantlazqz, que eran tres muy altos de cuerpo: el uno de ellos llamaban Corooa, y al otro Cacancall, y al tercero Veicamecal. Ponian estos papeles con gran solicitud y bullicio: tambien componian de papeles á una estatua como de hombre hecha de masa de semillas de bledos: este papel con que le componian era todo blanco sin ninguna tintura ni pintura: ponianle en la cabeza unos papeles cortados como cabellos y unas estolas de papel de ambas partes desdel hombro derecho al sobaco izquierdo, y desdel hombro izquierdo al sobaco derecho; y en los brazos ponian los papeles como alas, donde estaban pintadas imagenes de gavilanes, y tambien un maxtle de papel: ponian arriba unos papeles Á manera de vipil, uno á la una parte y otro á la otra á los lados de la imagen; y en el arbol, desde los pies de la imagen, colgaban unos papeles largos que llegaban hasta el medio del arbol que andaban revoleando. — Eran estos papeles anchos como media braza y largos como diez brazas: ponian tambien tres tamales grandes hechos de semillas de bledos, sobre la cabeza de la imagen hincados entre palos. Compuesto el arbol con todas estas cosas, atabanle diez maromas por la mitad de él: atadas las maromas tiraban de ellas con gran grito, exhortandose á tirar de las maromas, y como lo ivan levantando ponianle unos maderos atados de dos en dos, y unos puntales sobre que descansase, quando yá le enhiestaban gran grito, y hacian grande estruendo con los pies; luego le echaban al pie grandes piedras para que estubiese enhiesto y no se acoslase; luego encima le echaban tierra. Hecho esto ivan todos á sus casas, nadie quedaba alli: luego venian aquellos que tenian captivos presos que los habian de quemar vivos, y traianlos alli donde se habia de hacer este sacrificio. Venian aderezados para hacer areyto; traian todo el cuerpo teñido con color amarillo, y la cara con color bermejo; traian un plumage como mariposa, hecho de plumas coloradas de papagayo; llevaban en la mano izquierda una rodela labrada de pluma blanca con sus rapacejos que colgaban por la parte de abajo: en el campo de cesta rodela ivan piernas de tigre ó de aguila dibujadas al propio; llamaban á esta rodela Chimaltepontli. Cada uno de los que ivan en el areyto, asi aderezados, iva pareado con su captivo; ivan ambos danzando á la par; los captivos llevaban el cuerpo teñido de blanco, y el maxtle con que ivan ceñidos era de papel: llevaban tambien unas tiras de papel blanco á manera de estolas echadas desdel hombro hasta el sobaco: llevaban tambien unos cabellos de tiras de papel cortadas delgadas: llevaban emplumada la cabeza con plumas blancas á manera de vilma: llevaban un bezote hecho de pluma: llevaban los rostros de color bermejo y las mexillas teñidas de negro. En este areyto procuraban perseverar hasta la noche: puesto el sol cesaban y ponian los captivos en unas casas que estaban en los barrios que se llaman Calpulli: alli estaban guardando los mismos dueños y velaban todos y hacian velar á los captivos; y á cerca de la media noche ivanse todos los viejos vecinos de aquel barrio á sus casas: llegada la media noche los señores de los esclavos, cada uno al suyo, cortaban los cabellos de la corona de la cabeza á raiz del casco delante del fuego y á honra del fuego. Estos cabellos guardaban como por reliquias y en memoria de la valentia: atabanlos con unos hilos colorados á unos penachos de garzolas, dos ó tres: á la navajuela con que cortaban los cabellos llamaban la uña del gavilan: estos cabellos los guardaban en unas petaquillas ó cofres hechos de cañas que llamaban el cofre de los cabellos: este cofre ó petaca pequeñuela llevabala el señor del captivo á su casa y colgabala de las vigas de su casa en lugar publico, para que fuese conocido de que habia captivado en la guerra: todo el tiempo de su vida lo tenia colgado. Despues de haber cortado los cabellos de la coronilla á los captivos, sus dueños dormian un poco, y los captivos estaban á mucho recaudo para que no huyesen. En amaneciendo, luego ordenaban todos los captivos delante del lugar que se llamaba Tzompanili, que era donde espetaban las cabezas de los que sacrificaban: estando asi ordenados, luego comenzaba uno de los satrapas quitarles unas banderillas de papel que llevaban en las manos, las quales eran señal de que ivan sentenciados á muerte: quitabanles tambien unos papeles con que ivan aderezados y alguna manta si llevaban cubierta; y todo esto ponianlo en el fuego para que se quemase en un pilon hecho de piedras que llamaban Quauhxicalli: todos ivan por este órden desnudandolos y echandoles fuego en sus atavios porque no tenian mas necesidad de vestiduras ni otra cosa como quien luego habia de morir. Estando asi todos desnudos, esperando la muerte, venia un satrapa aderezado cón sus ornamentos y traia en los brazos la estatua del Dios que llamaban Paynal, tambien adornada con sus atavios: llegado aquel satrapa con su estatua que traia en los brazos, subia luego al Cu donde habian de morir los captivos y llegaba al lugar donde les habian de matar, que se llama Tlacaconhcan: llegado alli luego tornaba á descender, y pasaba delante de todos y tornaba otra vez á subir como primero: los señores de los captivos estaban tambien ordenados en frente, cada uno cerca su captivo; y quando por segunda vez el Paynal subia al Cu, cada uno de ellos tomaba por los cabellos á su captivo y llevabalo á un lugar que se llama Apetlac, y alli los dejaban todos: luego descendian los que los habian de echar en el fuego y empolvorizabanles con incienso las caras arrojandoselo á puñados, el qual traian molido en unas talegas; luego los tomaban y atabanles las manos atrás, y tambien les ataban los pies; luego se los echaban sobre los hombros á cuestas y subianlos arriba á lo alto del Cu, donde estaba un gran fuego y gran monton de brasas, y llegados arriba, luego daban, con ellos en el fuego: al tiempo que los arrojaban alzabase un gran polvo de ceniza, y cada uno donde caia alli se hacia un gran hoyo en el fuego porque todo era brasa y rescoldo; y alli en el fuego comenzaba á dar vueltas y á hacer bascas el triste del captivo; comenzaba á rechinar el cuerpo como quando asan algun animal, y levantabanse vejigas por todas partes del cuerpo; y estando en estas agonias sacabanle con unos garabatos arrastrando los satrapas que llamaban Quaquacuiltin, y ponianle encima del tajon que se llamaba Techeatl, y luego le abrian los pechos de tetilla á tetilla ó un poco mas ábajo, y luego le sacaban el corazon y le arrojaban á los pies de la estatua de Xiuhtuilli, Dios del fuego. De esta manera mataban todos los captivos que tenian para sacrificar en aquella fiesta, y acabandolos de matar todos, ivase toda la gente para su Casa, y á la estatua del Dios Paynal, llevabala el mismo satrapa que la habia traido, al lugar donde solia estar; ivanle acompañando todos los viejos que estaban al servicio de aquel Dios que acabandole de poner en su lugar descendianse del Cu é ivanse á sus casas á comer. En acabando de comer, juntabanse todos los mancebos y mozuelos y muchachos. Todos aquellos que tenian bedijas en el cogote de cabellos que llamaban Quespaleque y toda la otra gente se juntaba en el patio de Xiuhteculli á cuya honra se hacia esta fiesta; luego al medio dia comenzaban á bailar y á cantar: ivan mugeres ordenadas entre los hombres. Hinchiase todo el patio de gente que no labia por donde salir estando todos muy apretados. En cansandose de cantar y bailar luego daban una gran grita y salianse del patio; ivanse donde estaba el arbol levantado; ivan quajados los caminos y muy llenos de gente, tanto que los unos se tropellaban con los otros, y los capitanes de los mancebos estaban en rededor del arbol para que nadie subiese hasta que fuese tiempo, y defendian la subida á garrotazos, y los mancebos que ivan determinados para subir al arbol, apartaban á empellones á los que defendian la subida, y luego se asian de las maromas y comenzaban á subir por ellas arriba: por cada maroma subian muchos á porfia, colgaba de cada maroma una piña de mancebos que todos subian á porfia por ellas, y aunque muchos acometian á subir, pocos llegaban arriba, y el que primero llegaba tomaba la estatua del idolo que estaba arriba hecha de masa de bledos. Tomabale la rodela y las saetas, y los dardos con que estaba armado, y el instrumento con que se arrojan los dardos que se llama Atatl: tomaba tambien los tamales que tenia á los lados, y desmenuzabalos y arrojabalos sobre la gente que estaba abajo; toda la gente estaba mirando arriba, y quando caian los pedazos de los tamales, todos extendian los brazos para tomarlos, y algunos reñian y se apuñaban por el tomar de los pedazos, á cuya gran voceria sobre el tomar los pedazos que caian de arriba; y otros tomaban los penachos que tenia en la cabeza la estatua que echaba de arriba el que habia subido: hecho esto, el que habia subido descendiase con las armas que habia tomado de arriba: en llegando abajo tomabanle con mucho aplauso, y llevabanle y subianle á lo alto del Cu, que se llama Tlacaconhcan; subianle á aquel lugar muchos viejos; allá le daban joyas ó empresas por la valentia que habia hecho; y luego todos tiraban de las maromas con gran fuerza, y echaban en tierra el arbol, y daba gran golpe en el suelo, y haciase pedazos. Hecho esto, todos se ivan á sus casas; nadie quedaba alli; y luego llevaban á su casa á aquel que habia ganado en subir primero al arbol. Ponianle una manta leonada atada al hombro y por debajo del hombro contrario como se pone la estola el diacono. Llevaba esta manta una franja en la orilla de tochonitl y pluma.

Esta manera de manta era licito traer á los que hacian esta valentia, á los otros no. Podianlas traer en su casa y venderlas todos los que querian, pero no traerlas: aquel que habia llevado la victoria llevabanle trabados los brazos dos satrapas viejos que llamaban Quaquacuiltin, y muchos de los ministros de los idolos ivan tras ellos tocando cornetas y caracoles. Llevaba á cuestas la rodela que habia tomado en el arbol. En dejandole en su casa, volvianse al Cu donde habian salido. Esta és la relacion de la fiesta llamada Xocotlvetzi.

Capítulo XXX

De la fiesta y ceremonias que se hacian en las calendas del undecimo mes, que se llamaba Ochpaniztli.

Al onceno mes llamaban Ochpanizili. Los cinco dias primeros de este mes no hacian nada tocante

la fiesta. Acabados los cinco dias, quince dias antes de la fiesta, comenzaban á bailar un baile que ellos llamaban Nematlajo: este baile duraba ocho dias: ivan ordenados en quatro rendes y bailaban: no cantaban en este baile; ivan andando y callando, y llevaban en las manos ambas unas flores que se llaman Cempoatlsuchill, no compuestas sino cortadas con la misma rama. Algunos mancebos traviesos aunque los otros ivan en silencio, ellos hacian con la boca el son que hacia el atabal á cuyo son bailaban. Ningun menco hacian con los pies ni con el cuerpo sino solamente con las manos abajandolas y levantandolas á compás del atabal: guardaban la ordenanza con gran cuidado, de manera que nadie diserepase del otro. Comenzabase este baile hacia la tarde y acababase en poniendose el sol: duraba por ocho dias, los quales acabados, comenzaban luego las mugeres medicas viejas y mozas á hacer una escaramuza ó pelea tantas á tantas partidas en dos esquadrones: esto hacian las mugeres delante de aquella que habia de morir en esta fiesta para regocijarla para que no estubiese triste ni llorase, porque tenian mal agüero si esta muger que habia de morir estaba triste ó lloraba, porque esto decian significaba que habian de morir muchos soldados en la guerra, ó que habian de morir muchas mugeres en el parto ó de parto. Quando hacian esta escaramuza ó pelea, esta muger que estaba diputaba para morir (á la qual llamaban la imagen de la Madre de los Dioses á quien la fiesta se hacia) hacia el primer acometimiento contra el esquadron contrario: ivan acompañando á esta tres viejas que eran como sus madres que nunca se le quitaban del lado; á la una llamaban Aoa, á la otra Tlavitezqui, á la otra Xocuauhtli. La pelea era que se apedreaban con pellas hechas de aquellas hilachas que nacen en los arboles, ó con pellas hechas de hojas de espadañas, y con hojas de tunas y con flores amarillas que llaman Cempoalsuchitl. Todas ivan ceñidas y en la cintura llevaban unas calabazuelas colgadas con polvos de aquella yerba que llaman Yictl. Yvanse apedreando el un esquadron al otro, y despues el otro iva tras el otro. De esta manera escaramuzaban ciertas fiestas, las quales acabadas cesaba la escaramuza, y luego llevaban á la muger que habia de morir á la casa donde la guardaban. Esta muger llamada Toci, que quiere decir nuestra abuela, llaman asi á la madre de los Dioses á cuya honra habia de morir. sta escaramuza hacian por espacio de quatro dias continuos, los quales pasados sacaban aquella muger á pasearse por el Tianquez; ivan con ella todas las medicas acompañandola por el Tianquez. A este paseo llamaban acoceamiento del 'Tianquez, porque nunca mas habia de volver á él. Saliendo del Tianquez, recibianla luego los satrapas de la Diosa llamada Chicomecoatl y rodeabanse de ella, y ella sembraba harina de maiz por donde iva como despidiendose del Tianquez, y luego aquellos satrapas llevabanla á la casa donde la guardaban que era cerca del Cu donde la habian de matar. Alli la consolaban las medicas y parteras, y la decian, hija no os entristezcais, que esta noche ha de dormir con vos el rey, alegraos. No la daban á entender que la habian de matar porque su muerte habia de ser subita y sin que clla lo supiese; y luego la ataviaban con los ornamentos de aquella Diosa que llamaban Toci, y llegada la media noche llevabanla al Cu donde habia de morir, y nadie hablaba ni tosia: quando la llevaban todos ivan en gran silencio, aunque iva con ella todo el pueblo, y desque la habian llegado al lugar donde la habian de matar, tomabala uno sobre las espaldas, y cortabanle de presto la cabeza, y luego caliente la desollaban, y desollada uno de los satrapas se vestia su pellejo, al qual llamaban Teccizquacuille: escogian para esto el de mayor cuerpo y de mayores fuerzas. Lo primero la desollaban el muslo, y el pellejo del muslo llevabanlo al Cu de su hijo que se llamaba Tzintutl que estaba en otro Cu y vestiansele. Despues que se vestia aquel satrapa con el pellejo de aquella muger, iva á tomar á su hijo Cinteutl; luego se levantaba al canto del Cu, y luego bajaba abajo con prisa. Acompañabanle otras quatro personas que habian hecho voto de hacerle aquel servicio, y tomabanle en medio, dos de la una parte y dos de la otra, y algunos de los satrapas ivan detras de este que llevaba el pellejo vestido, y otros principales y soldados que le estaban esperando se ponian delante para que él fuese tras ellos persiguiendolos, y asi comenzaban á huir delante de él reciamente; ivan volviendo la cabeza y golpeando las rodelas como provocandole á pelear, y tornaban luego á correr con gran furia: todos los que veian esto temian y temblaban de ver aquel juego, y este juego se llamaba Cacacalli, porque todos aquellos que ivan huyendo llevaban en las manos unas escobas de cacates ensangrentadas, y el que llevaba el pellejo vestido con los que ivan acompañandole, perseguian á los que ivan delante huyendo, y los que huian procuraban escaparse de los que les perseguian porque los temian demasiado, digo mucho. Y llegando al pie del Cu de Vitzilobuchtli, aquel que llevaba el pellejo vestido, alzaba los brazos y poniase en cruz delante la imagen de Vitzilobuchtli, y esto hacia quatro veces: hecho esto volvia donde estaba la estatua de Cinteutl hijo de aquella Diosa llamada Toci, á quienes se representaba. Este Cinteutl era un mancebo, el qual llevaba puesto por caratula el pellejo del muslo de la muger que habian muerto y juntabase con su madre. Los atavios que llevaba era una caratula del pellejo metida por la cabeza, y un capillo de pluma metido en la cabeza que estaba pegado á un habito de pluma que tenia sus mangas y su cuerpo; la punta del capillo era larga, estaba hecha una rosca hacia atras, tenia un lomo como cresta de gallo en la rosca, y llamaban á este capillo Yiztlacoliuhqui, que quiere decir Dios de la helada, é iva junto con su madre ambos á la par muy de espacio, ivan al Cu de la madre Toci donde habia muerto aquella muger. Poniase en el Cu aquel que representaba á la Diosa Toci, el qual llevaba el pellejo de la otra. Todo lo dicho pasaba de noche, y en amaneciendo poniase aquel que representaba la Diosa Toci en el canto del Cu en lo alto, y todos los principales que estaban abajo esperaban aquella demostracion y comenzaban á subir con gran prisa por las gradas del Cu arriba y llevaban sus ofrendas y ofrecianselas: unos de ellos emplumabanle con plumas de aguila, aquellas blandas que estan á raiz del cuerpo, la cabeza y tambien los pies: otros le afeitaban el rostro con color colorado: otros le vestian un vipil no muy largo, que tenia delante de los pechos un aguila, labrada ó tejida en el mismo vipil: otros le ponian unas naoas pintadas: otros descabezaban codornices delante de ella: otros la ofrecian copal. Esto se hacia muy de presto, y luego se ivan todos; no quedaba nadie alli. Luego la sacaban sus vestiduras ricas, y una corona muy pomposa que se llamaba Amacalli, que tenia cinco banderillas y la del medio mas alta que las otras: era esta corona muy ancha en lo alto, y no redonda sino quadrada, y de en medio de ella salian banderillas. Las quatro banderillas ivan en quatro esquinas y la mayor iva en medio: llamaban esta corona Meyotli; luego ponian en rende todos los captivos que habian de morir, y ella tomaba uno y echabale sobre el tajon de piedra que llamaban Techcatl, y abriale los pechos y sacabale el corazon, y luego á otro y luego á otro hasta quatro, y acabando de matar estos quatro, los demas encomendaba á los satrapas, para que ellos los matasen, y luego se iva con su hijo para el Cu donde solia estar, el qual llamaban Cinteutl, ó Ytztlacoliuhqui: ivan delante de aquellos sus devotos que se llaman Ycuexoan; ivan algo delante aderezados con sus papeles, ceñido un mastle de papel torcido, y sobre las espaldas un papel fruncido y redondo como rodela: llevaba á cuestas unos plumages compuestos con algodon: en este plumage llevaba colgadas unas hilachas de algodon no torcido, y las medicas y las que venden cal en el Tianquez ivan acompañando de una parte y de la otra á la Diosa y á su hijo: ivan cantando los satrapas que se llamaban Quaquacuiltin: ivan cantando y regiendo el canto de las mugeres, y tañendo teponaztli de una lengua que tiene abajo un tecomatl. Llegando al lugar donde espetaban las cabezas en el Cu de su hijo Cinteutl, estaba alli un atabal, y aquel que llevaba el pellejo vestido, y era imagen de la Diosa Toci; ponian un pie sobre el atabal como coceandole; estaban alli esperando al hijo de esta Diosa Cinteutl, que era un mancebo recio fuerte; muchos soldados viejos y mozos tomabanle en medio, é ivan todos corriendo porque habian de llevar el pellejo del muslo de la que murió, el qual aquel que llamaban su hijo traia metido en la cabeza y sobre la cara como caratula, á un cerro que se llamaba Popotltemi, que era la raya de sus enemigos; ivan en compañia de estos muchos soldados y hombres de guerra con gran prisa corriendo. Llegando al lugar donde habia de dejar el pellejo que se llamaba Mexaiacil, muchas veces acontecia que sis enemigos salian contra ellos, y alli peleaban los unos con los otros y se mataban. El pellejo ponianlo colgado en una garita que estaba hecha en la misma raya de la pelea, y de alli se volvian y los enemigos tambien se volvian para su tierra. Acabados todos estos juegos y ceremonias á aquel que era imagen de la Diosa Toci, llevabanle á la casa que se llamaba Atempan. El Señor poniase en su trono en las casas reales; tenia por estrado un cuero de aguila con sus plumas y por espaldar de la silla un cuero de tigre. Estaba ordenada toda la gente de guerra, delante los capitanes y hombres valientes, en medio los soldados viejos y al cabo los bisoños, ivan todos delante del Señor asi ordenados, y pasaban como haciendo alarde por delante de él, haciendole gran reverencia y acatamiento, y tenia cerca de si muchas rodelas y espadas y plumages que son aderezos de la guerra, y mantas y mastles; y como ivan pasando á cada uno le mandaba dar de aquellas armas y plumages; á los mas principales y señalados lo mejor y mas rico, y asi mismo de las mantas y mastles, y cada uno en tomando lo que le habian dado, ivase á parte y aderezabase con ello: á los de en medio daban lo menos rico, y á los detras daban lo que quedaba; y como todos se viesen aderezados con las armas que labian tomado, ordenabanse otra vez y pasaban por delante del Señor armados y aderezados y hacianle grande acatamiento, cada uno como iva pasando. Acabado esto, yá estaban haciendo areyto en el patio de la Diosa Toci, y luego todos los que habian tomado las armas ivanse al areyto: estos á quienes se daban estas armas tenian entendido que habian de morir con ellas en la guerra. En este areyto no cantaban ni hacian meneos de baile, sino ivan andando y levantando y bajando los brazos al compas del atambor, y llevaban en cada mano flores. Todos los que bailaban parecian unas flores, y todos los que miraban se maravillaban de sus atavios; andaban al rededor del Cu de aquella Diosa Toci. Las mugeres que estaban á la mira de este areyto lloraban y decian: Estos nuestros hijos que van ahora tan ataviados, si de aqui á poco apregonan guerra yá quedan obligados á ir allá, pensais que volverán, mas quizá nunca mas los veremos; de esta manera se aquietaban las unas y las otras y se angustiaban por los hijos. El hombre que era imagen de la Diosa Toci, y sus devotos, y las medicas ivan bailando á parte detras de los que hacian el areyto, y cantaban en tiple muy alto en este areyto, comenzando al medio dia; otro dia hacian el mismo areyto y salian todos á él, porque el dia antes muchos no habian salido por el alarde que se hacia este dia. Salian todos los principales y los Piles, y aderezabanse muy ricamente, y el Señor iva delante con ricos atavios ataviado: era tanto el oro, que resplandecia con el sol en gran manera en todo el patio, y á la tarde acabando el areyto salian los satrapas de la Diosa Chicomecoatl vestidos con los pellejos de los captivos que habian muerto el dia antes: á estos llamaban Totolecti: estos se subian encima de un Cu pequeño que se llamaba la mesa de Vitzilopuchili: desde alli arrojaban ó sembraban maiz de todas maneras, blanco y amarillo y colorado y prieto sobre la gente que estaba abajo, y tambien pepitas de calabaza, y todos cogian aquel maiz y pepitas y sobre ello se apuñaban. Las doncellas que servian á la Diosa Chicomecoatl, á las quales llamaban Cioatlamacazque, todas llevaban á cuestas cada una siete mazorcas de maiz rayadas con ulli derretido, y envueltas con papeles blancos en una manta rica: ivan aderezadas con sus plumas en las piernas y en los brazos pegadas á manera de vilma y afeitadas con margagita: ivan cantando juntamente con los satrapas de la Diosa Chicomecoatl, los quales regian el canto. Hecho esto, luego los satrapas ivan á recogerse á sus sacristias; luego descendia un satrapa de lo alto del Cu de Vitzilopuchtli, y traia en las manos un gran altabaque de madero lleno de greda blanca y molida como harina y de pluma blanda como de algodon. Ponialo abajo en un lugar que se llama Coaxalpan: era un espacio que habia entre las gradas del Cu y el patio bajo; al qual espacio subian por quatro ó cinco gradas ó seis; y poniendo su altabaque alli estaban muchos soldados aparejados esperando, y arrancaban á huir qual por qual llegaria primero á tomar lo que venia en el altabaque, y aqui parecian los que eran mejores corredores y mas ligeros. Arremetian con el altabaque, y tomaban á puñados lo que en Él estaba, greda y pluma: en tomando volvian corriendo hacia á donde habian partido, y aquel que tenia vestido del pellejo de la muger muerta que era imagen de la Diosa Toci, estaba presente quando tomaban alguna pluma y greda. En acabando de tomar arrancaba á correr tras cllos como persiguiendolos, y todos daban gran grita; y quando hacia esta corrida el sobre dicho, como iva entre la gente huyendo, todos le escupian y le arrojaban lo que tenian en las manos, y el Señor tambien daba una arremetida, corriendo poco trecho: asi se entraban en su casa corriendo, y todos los demas hacian lo mismo, y asi dejaban todos aquel que era imagen de la Diosa Toci, excepto algunos que le seguian con algunos satrapas hasta llegar al lugar donde se habia de desnudar el pellejo, el qual lugar se llamaba Tocititlan: alli le colgaban en una garita que alli estaba; tendia él muy bien para que estubiesen tendidos los brazos; la cabeza hacia la calle ó camino. Hecho esto, se acababa la fiesta y ceremonias de Ochpanizili. Este és el fin de la relacion de esta fiesta.

Capítulo XXXI

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del duodecimo mes que se llamaba Teutleco.

Al doceno mes llamaban Tentleco, que quiere decir llegada ó venida de los Dioses. A quince dias andados de este mes enramaban unos altares, que cllos llaman Momoztili, con cañas atadas de tres en tres. Tenian cargo de hacer esto los mozos y muchachos que se criaban en las casas que llamaban Telpuchealli. Estos altares enramaban solamente en las casas de los Diosos, tambien enramaban los altares donde estaban las estatuas de los idolos particulares en las casas del pueblo, y dabanles por esto en cada casa un chicuihuilt de maiz, ó quatro mazorcas, y los mas pobres dabanles dos ó tres mazorcas. Llamaban á esto Cacalotl, como quien dice aguinaldo para que comiesen tostado, y no lo comian todos sino aquellos que eran yá conocidos. por diligentes y trabajadores. A los tres dias andaban enramando, llegaba el Dios que llamaban Telpuchtli y Tlamatzincatl: este llegaba primero, porque como mancebo andaba mas y era mas recio y ligero, y asi ofrecianle al tercero día, y las ofrendas que le daban eran semillas de bledos tostadas y molidas, y las revolvian con agua, y otras las revolvian con miel, y hacian quatro pellas de esta masa, y ponianlas en un plato. Esta era la ofrenda de cada uno de los que habian de ofrecer y luego las llevaban á ofrecer á aquel Dios en su Cu, y se las ponian delante: á la noche, luego comenzaban á beber pulcre; los viejos y las viejas decian que lavaban los pies al Dios Telpuchtli, que habia llegado de camino. El quarto dia quitaban los ramos que habian puesto de los altares; y el quinto dia era la fiesta de Teutleco, el dia de esta llegada de los Dioses que era el ultimo de este mes. A la media noche de este dia molian un poco de harina de maiz, y hacian un montoncillo de ella bien tupida; hacian este montoncillo de harina redondo como un queso sobre un petate. En este montoncillo de harina veian quando habian llegado todos los Dioses, porque aparecia una pisada de un pie pequeño sobre la harina, entonces entendian que eran llegados los Dioses, un satrapa llamado Tevoa, estaba esperando toda la noche, quando pareceria esta señal de la llegada de los Dioses; iva y venia cada hora muchas veces á mirar el montoncillo de la harina, y en viendo la pisada sobre la harina, luego aquel satrapa decia: Venido há Su Magestad: en oyendo los demas satrapas y ministros de los idolos esta voz, luego se levantaban y tocaban sus caracoles y cornetas en todos los Cues, y en todos los barrios, y en todos los pueblos: en esto entendia toda la gente que los Dioses eran llegados; luego todos comenzaban á ir á los Cues con sus ofrendas para ofrecer á los Dioses recien llegados, y lo que ofrecian eran aquellos tamales de semillas de bledos que habian hecho el dia antes. En acabando de ofrecer, luego se ivan á sus casas, no quedaba alli nadie, y á la noche bebian pulcre; los viejos y viejas decian que lavaban los pies á los Dioses. El dia siguiente llegaba el Dios de los Mercaderes llamado Yiaiacapitzaoac, ó Yiacatecutli, y otro Dios llamado Hiscocauzqui, ó Xiveteuctli, que és el Dios del fuego á quien los mercaderes tienen grande devocion. Estos dos llegaban á la postre un dia despues de los otros, porque decian que eran viejos y no andaban tanto como los otros. Acabado esto, luego quemaban vivos á muchos esclavos, cchandolos vivos en el fuego en un altar grande que se llamaba Tecalco, que tenia gradas por quatro partes: encima del altar andaba bailando un mancebo aderezado con una cabellera de cabellos largos, con un plumage de plumas ricas, con una corona, la cara tenia teñida de negro, con unas rayas de blanco, una que salia desde la punta de la oreja hacia lo alto de la frente, y otra que descendia desde el lagrimal del ojo hacia la mexilla, haciendo medio circulo: Traia á cuestas un plumage que se llamaba Vacalli; traia un conejo seco en él. Quando echaban algun captivo en el fuego, silvaban metiendo el dedo en la boca como lo acostumbran. Tambien otro mancebo se aderezaba como murcielago con sus alas y con todo lo demas para parecer murcielago: traia unas sonajas en cada mano la suya, que son hechas como cabezas de dormideras grandes; con estas hacian son. Habiendo echado en el fuego los captivos, luego los satrapas se ponian en procesion, compuestos con unas estolas de papel desdel hombro izquierdo al sobaco derecho, y desdel hombro derecho al sobaco izquierdo, y subian trabados de las manos á la hoguera, y daban una vuelta al rededor de ella muy de espacio, y descendian corriendo abajo; desasianse de las manos unos de los otros casi por fuerza: algunos de ellos caian de bruzas y otros de lado. Este fuego se llamaba Mamatlavicoa. Otro dia juntabanse por los barrios y por las calles, y hacian danzas trabados de las manos, pintabanse los brazos y el cuerpo con plumas de diversos colores pegandolas á la carne con resina: esto hacian chicos y grandes, y aun á los que estaban en la cuna pintaban con estas plumas, solamente á los muchachos. Esta manera de danza comenzaba desdel medio dia, y cantaban por ahi algunos cantares como querian, y danzaban de esta mancra hasta la noche, y los que querian tambien de noche: estos dias postreros eran del mes que se sigue. Esta és la relacion de la fiesta llamada Teutleco.

Capítulo XXXII

De la fiesta y sacrificios que se hacian en las calendas del decimotercio mes que se llamaba Tepeilhuitl.

Al trece mes llamaban Tepeilhuitl. En la fiesta que se hacía en este mes cubrian de masa: de bledos unos palos que tenian hechos como culebras, y hacian imagenes de montes fundadas sobre unos palos hechos á manera de niños que llamaban Hecatotonti: era la imagen del monte de masa de bledos. Ponianle delante junto unas masas rollizas y larguillas de masa de bledos á manera de bezos, y estos llamaban Yomiio. Hacian estas imagenes á honra de los montes altos donde se juntan las nubes, y en memoria de los que habian muerto en agua ó heridos de rayo, y de los que no se quemaban sus cuerpos sino que los enterraban. Estos montes hacianlos sobre unos rodeos ó roscas hechas de heno atadas con zacate, y guardabanlas de un año para otro. La vigilia de esta fiesta llevaban á lavar estas roscas al rio ó á la fuente, y quando las llevaban ivanlas tañendo con unos pitos hechos de barro cocido ó con unos caracoles mariscos. Lavabanlas en unas casas ú oratorios que estaban hechos á la orilla del agua que se llama Ayauhcalli. Lavabanlas con unas ojas de cañas verdes; algunos con el agua que pasaba por su casa las lavaban. En acabandolas de lavar volvianlas á su casa con la misma musica; luego hacian sobre ellas las imagenes de los montes como está dicho. Algunos hacian estas imagenes de noche antes de amanecer cerca del dia; la cabeza de cada nn monte, tenia dos caras, una de persona y otra de culebra, y untaban la cara de persona con ulli derretido, y hacian unas tortillas pequeñuelas de masa de bledos amarillos, y ponianlas en las mexillas de la cara de persona de una parte y de otra; cubrianlos con unos papeles que llamaban Tetcuitli; ponianlos unas coronas en las cabezas con sus penachos. Tambien á las imagenes de los muertos las ponian sobre aquellas roscas de zacate, y luego en amaneciendo ponian estas imagenes en sus oratorios, sobre unos lechos de espadañas ó de juncias ó juncos. Habiendolos puesto alli, luego les ofrecian comida, tamales y mazamorra, ó cazuela hecha de gallina, ó de carne de perro, y luego les incensaban echando incienso en wna mano de barro cocido, como cuchara grande llena de brasas; y á esta ceremonia llamaban Calonoac: y los ricos cantaban y bebian pulcre a honra de estos Dioses y de sus difuntos; los pobres no hacian mas que ofrecerles comida como se dijo. En esta fiesta mataban algunas mugeres á honra de estos Dioses de los montes; á la una de cllas llamaban Tepoxch, y á la segunda Matlalquac, y á la tercera Xochetecatl, á la quarta Mayavel, que era imagen de los magucies, el quinto era hombre y llamabanle Milnaoall: este hombre era imagen de las culebras; ivan aderezados con coronas de papel, y todos los papeles con que ivan aderezados ivan manchados con ulli derretido. El mismo atavio llevaba el hombre que llamaban Milnaoatl, que era imagen de las culebras. A estas mugeres y á estos hombres llevabanlos en unas literas; llamabase paseo de literas; traianlos como en procesion en los hombros; hombres y mugeres ivan cantando con ellos; los que llevaban las literas ó andas ivan muy bien aderezados; las mugeres con sus naoas y vipiles labrados, y afeitadas las caras. Venida la hora del sacrificio ponian en las literas á la muger y al hombre que habian de morir y subianlos á lo alto del Cu, y desque estaban arriba sacabanlos de las literas, y uno á uno echabanlos sobre el tajon de piedra y abrianlos los pechos con el pedernal; sacabanles los corazones y ofrecianlos al Dios Tlaloc; luego descendian los cuerpos traiendolos rodando por las gradas abajo poco á poco teniendolos con las manos, y llegando abajo llevabanlos al lugar donde espetaban las cabezas; alli les cortaban las cabezas y las espetaban por las sienes en unos varales que estaban echados como en la cera. Los cuerpos llevabanlos á los barrios de donde habian salido, y otro dia que se llamaba Texinilo hacianlos pedazos y comianlos; tambien entonces despedazaban las imagenes de los montes en todas las casas que los habian hecho, y los pedazos subianlos Tlapancos para que se secasen al sol, é ivanlos comiendo cada dia poco á poco, y con los papeles con que estaban aderezadas aquellas imagenes de los montes, cubrian aquellos rodeos de zacate sobre que los habian puesto, y colgabanlos de las vigas cada uno en el oratorio que tenia en su casa: un año entero estaban colgados alli hasta que llegase otra vez la fiesta: entonces tomaban los papeles juntamente con el rodeo y llevabanlos á los oratorios que se llamaban Acaucalli, y el papel dejabanlo alli y el rodeo volvianlo á su casa para hacer ofrenda á las imagenes. Aqui se acaba la relacion del mes y fiesta que se llamaba Tepeilhuitl.

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