Sahagún, Historia general — Libro II: las fiestas (parte 1 de 3)

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro II: De las fiestas (parte 1 de 3)

Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

El Libro II trata «del calendario, fiestas y ceremonias, sacrificios y solemnidades» que se hacían a los dioses. Esta primera parte contiene el prólogo, el aviso «Al sincero lector», el calendario de las dieciocho fiestas fijas (capítulos I a XIX), las fiestas movibles y los capítulos XX a XXIII, con las fiestas de los primeros meses.

Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.

Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro II (1577): guerreros águila y jaguar, vía Wikimedia Commons (dominio público).

Índice

Segundo libro

Que trata del calendario, fiestas y ceremonias, sacrificios y solemnidades que estos naturales de esta Nueva España hacian á honra de sus Dioses.

Ponense al cabo de este Libro, por via de Apendice, los Edificios, Oficios y Servicios, y Oficiales que habia en el Templo Mexicano.

Prólogo

Todos los escritores trabajan de autorizar sus escrituras lo mejor que pueden, unos con testigos fidedignos, otros con otros escritores que antes de cllos han escrito, los testimonios de los quales son habidos por ciertos, otros con testimonio de la Sagrada Escritura. A mi me han faltado todos estos fundamentos para autorizar lo que en estos doce libros tengo escrito, y no hallo otro fundamento para autorizarlo sino poner aquí la relacion de la diligencia que hice para saber la verdad de todo lo que en estos doce libros se há escrito. Como en otros Prologos de esta obra hé dicho, á mi me fué mandado por secreta obediencia de mi Prelado mayor, que escribiese en lengua Mexicana lo que me pareciese ser util para la doctrina, cultura y manutenencia de la Cristiandad de estos naturales de esta Nueva España, y para ayuda de los obreros y ministros que los doctrinan. Recibido este mandamiento, hice en lengua Castellana una minuta ó memoria de todas las materias de que habia de tratar, que fué lo que está escrito en les doce libros y la postilla y canticos, lo qual se puso de prima tijera en el pueblo de Tepepulco, que es de la provincia de Aculbuacan ó Tezcuco. Hízose de esta manera. En el dicho pueblo hice juntar todos los principales con el señor del pueblo, que se llamaba Don Diego de Mendoza, hombre anciano de gran marco y habilidad, muy experimentado en las cosas curiales, belicas y politicas, y aun idolatricas. Habiendolos juntado, propuseles lo que pretendia hacer, y pediles me diesen personas habiles y experimentadas con que pudiese platicar, ó me supiesen dar razon de lo que les preguntase. Ellos me respondieron que hablarian acerca de lo propuesto, y que otro dia me responderian, y asi se despidieron de mi. Otro dia vinieron el señor y los principales, y hecho un muy solemne parlamento, como ellos entonces lo solian hacer que asi lo usaban, señalaronme hasta diez é doce principales ancianos, y dijeronme que con aquellos podia comunicar, y que ellos me darian razon de todo lo que les preguntase. Estaban tambien allí hasta quatro latinos, á los quales yo pocos años antes habia enseñado la gramatica en el Colegio de Santa Cruz en el Tlatilulco. Con estos principales y gramaticos, tambien principales, platiqué muchos dias cerca de dos años, siguiendo el orden de la minuta que yo tenia secreta. Todas las cosas que conferimos me las dieron por pinturas, que aquella era la escritura que ellos antiguamente usaban, y los gramaticos las declararon en su lengua, escribiendo la declaracion al pic de la pintura. Tengo aun ahora estos originales. Tambien en este tiempo dicté la postilla y los cantares; eseribieronlo los latinos en el mismo pueblo de Tepepulco. Quando al capitulo donde cumplió su hebdomada el P. Fr. Francisco Toral, el qual me impuso esta carga, me mudaron de Tepepulco, llevando todas mis escrituras, fui á morar á Santiago de Tlatelulco, donde juntando los principales, les propuse el negocio de mis ocupaciones, y les demandé me señalasen algunos principales habiles con quienes examinase y platicase las escrituras que de Tepepulco traia yá escritas. El Gobernador con los Alcaldes me señalaron hasta ocho ó diez principales escogidos entre todos, muy habiles en su lengua y en las cosas de sus antiguallas, con los quales y con quatro ó cinco colegiales, todos trilingues, por espacio de un año y algo mas, encerrados en el colegio, se enmendó declaró y añadió todo lo que de Tepepulco traje escrito, y todo se tornó á escribir de nuevo de ruin letra porque se escribia con mucha priesa. En este escrutinio ó examen el que mas trabajó de todos los colegiales fué Martin Jacobita, que entonces era rector del colegio vecino de Tlatelulco del barrio de Santa Ana. Habiendo hecho lo dicho en el Tlatelulco, vine á morar á San Francisco de Mexico con todas mis escrituras, donde por espacio de tres años pasé y repasé á mis solas todas mis escrituras, y las torné á enmendar, y dividilas por libros en doce libros, y cada libro por capitulos, y algunos libros por capitulos y parrafos. Despues de esto, siendo provincial el P. Fr. Miguel Navarro, y guardian de Mexico el P. Fr. Diego de Mendoza, con su favor se sacaron en blanco de buena letra todos los doce libros, y se enmendó y sacó en blanco la postilla y los cantares, y se hizo un arte de la lengua Mexicana con un vocabulario apcendice, y los Mexicanos enmendaron y añadieron muchas cosas á los doce libros quando se ivan sacando en blanco; de manera que de primer cedazo por donde mis obras se escribieron fueron los de Tepepulco, el segundo los de Tlatelulco, el tercero los de Mexico; y en todos estos escrutinios hubo gramaticos colegiales. El principal y mas sabio fué Antonio Galeriano, vecino de Azcapulzalco; otro poco menos que este fué Alonso Vegerano, vecino de Quauhtlitlan; otro fué Martin Jacobita, de que arriba hice mencion; otro Pedro de San Buenaventura, vecino de Quauhtlitlan, todus expertos en tres lenguas, latina, española é indiana. Los escribanos que sacaron de buena letra todas las obras, son Diego de Grado, vecino de Tlatelulco del barrio de la Concepcion; Bonifacio Maximiliano, vecino de Tlatelulco, del barrio de San Martin; Mateo Severino, vecino de Suchimilco de la parte de Ullac. Desque estas escrituras estubieron sacadas en blanco con el favor de los Padres arriba nombrados, en que se gastaron hartos tomines con los escribientes, el autor de ellas demandó al P. Comisario Fr. Francisco de Rivera que se viesen de tres ó quatro religiosos paraque aquellos dijesen lo que les parecia de ellas, en el capitulo provincial que estaba propinguo; los quales las vieron y dieron relacion de ellas al definitorio en el mismo capitulo diciendo lo que les parecia, y dijeron en el definitorio, que eran escrituras de mucha estima, y que debian ser favorecidas para que se acabasen. A algunos de los definidores les pareció, que era contra la pobreza gastar dineros en escribirse aquellas escrituras, y asi mandaron al autor que despidiese á los escribanos y que él solo escribiese de su mano lo que quisiese en ellas, el qual como era mayor de setenta años, y por temblor de la mano no puede escribir nada, ni se pudo alcanzar dispensacion de este mandamiento, estubieronse las escrituras sin hacer nada en ellas mas de cinco años. En este tiempo en el capitulo siguiente fué elegido por custos custodum para el capitulo general el P. Fr. Miguel Navarro, y por provincial el P. Fr. Alonso de Escalona. En este tiempo el autor hizo un sumario de todos los libros y de todos los capitulos de los libros y los prólogos, donde con brevedad se decia todo lo que se contenia en los libros. Este sumario llevó á España el P. Fr. Miguel Navarro y su compañero el P. Fr. H. de Mendieta, y asi se supo en España lo que estaba escrito acerca de las cosas de esta tierra. Ln este medio tiempo el P. Provincial tomó todos los libros al dicho autor y se esparcieron por toda la provincia, donde fueron vistos de muchos religiosos, y aprobados por muy preciosos y provechosos. Despues de algunos años, volviendo de capitulo general el P. Fr. Miguel Navarro, el qual vino por comisario de estas partes, en censuras tornó á recoger dichos libros á peticion del autor, y despues que estubieron recogidos, de ahi á un año poco mas ó menos vinieron á poder del autor. En este tiempo ninguna cosa se hizo en ellos, ni hubo quien favoreciese para acabarse de traducir en romance, hasta que el P. Comisario General Fr. Rodrigo de Segura vino á estas partes, y los vió y se contentó mucho de ellos, y mandó al dicho autor que los tradujese en romance, y proveyó de todo lo necesario paraque se escribiesen de nuevo, la lengua Mexicana en una columna y el romance en otra, para enviarlos á España porque los procuró el Ill. Don Juan de Obando, Presidente del Consejo de Yndias, porque tenia noticia de estos libros por razon del sumario que el dicho P. Fr. Miguel de Navarro habia llevado á España como arriba se dijo. Todo lo sobre dicho hace al proposito de que se entienda, que esta obra há sido examinada y apurada por muchos y en muchos años, y se hán pasado muchos trabajos y desgracias hasta ponerla en el estado que ahora está.

Al sincero lector

Es de notar para la inteligencia del Calendario que se sigue, que los meses son desiguales de los nuestros en numero y en dias, porque los meses de estos naturales son diez y ocho, y cada uno de ellos no tiene mas de veinte dias; y asi son todos los dias que se contienen en estos meses trescientos sesenta; los cinco dias postreros del año no vienen en cuenta de ningun mes, mas antes los dejan fuera de la cuenta por valdios, Van señalados los meses de estos naturales al principio del Calendario por su cuenta y letras del A. B.C, de la otra parte contraria. Van señalados los nuestros meses por Jetras del A. B. C. y por su cuenta, y asi se puede facilmente entender cada fiesta de las suyas en que dia caia de los nuestros meses. Las fiestas movibles estan al fin del Calendario recopiladas, salen de otra manera de cuenta que usaban en el arte adivinatoria: contiene doscientos sesenta dias, en la qual hay fiestas; y como esta cuenta no vá con la cuenta del año, ni tiene tantos dias, vienen las fiestas á variarse cayendo dias diferentes en un año de otro.

Libro segundo

Capítulo I

Del Calendario de las fiestas fijas, la primera de las quales es la que sigue.

El primer mes del año se llama entre los mexicanos Allcaolo, y en otras partes Quavitleloa. Este mes comenzaba en el segundo dia del mes de Febrero, quando nosotros celebramos la Purificacion de Nuestra Señora. En el primer dia de este mes, celebraban una fiesta 4. honra (segun algunos) de los Dioses Tlaloques, y que los tenian por Dioses de la Lluvia, y (segun otros) de su hermana la Diosa del Agua Chalchiutlicue, y (segun otros) á honra del gran sacerdote ó Dios de los Vientos Quetzalcoatl, y podemos decir que á honra de todos estos. Este mes con todos los demas que son diez y ocho, tienen cada uno veinte dias.

K. L. Atlcaoalo ó Quavitleoa: en este mes mataban muchos niños, sacrificandolos en muches lugares en las cumbres de los montes, sacandoles los corazones á honra de los Dioses del Agua paraque les diesen agua ó lluvia.

A los niños que mataban componianlos con ricos atavios para llevarlos á matar, y llevabanlos en. unas literas sobre los ombros, y las literas ivan adornadas con plumages y con flores: ivan tañendo, cantando, y bailando delante de ellos.

Quando llevaban los niños á matar, si lloraban y hechaban muchas lagrimas, alegrabanse los que los llevaban, porque tomaban pronostico de que habian de tener muchas aguas ese año.

Tambien en este mes mataban muchos captivos á honra de los mismos Dioses del Agua. Acuchillabanlos primero peleando con ellos atados sobre una piedra como muela de molino, y desque los derrocaban á cuchilladas, llevabanlos á sacar el corazon al templo que se llamaba Jopico.

Quando mataban á estos captivos los dueños de ellos que los habian captivado, ivan gloriosamente ataviados con plumages y bailando delante de ellos mostrando su valentia. Esto pasaba por todos los dias de este mes. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, las quales estan escritas á la larga en su historia, fol. 15.

Al segundo mes llamaban Tlacaxipeoaliztli. En el primer dia de este mes hacian una fiesta á honra del Dios llamado Totec, y por otro nombre se llamaba Xippe, donde mataban y desollaban muchos esclavos y captivos.

Capítulo II

K. L. Tlacaxipeoaliztli. A los captivos que mataban, arrancabanles los cabellos de la coronilla y guardabanlos los mismos amos como por reliquia. Esto hacian en el Calpul delante del fuego.

Quando llevaban los señores de los captivos á sus esclavos al templo donde los habian de matar, llevabanlos por los cabellos, y quando los subian por las gradas del Cu, algunos de los captivos desmayaban, y sus dueños los subian arrastrando por los cabellos hasta el tajon donde habian de morir.

Llegandolos al tajon, que era una piedra de tres palmos en alto ó poco mas, y dos de ancho ó casi, hechabanlos sobre ella de espaldas, y tomabanlos cinco, dos por las piernas y dos por los brazos y uno por la cabeza, y venia luego el sacerdote que le habia de matar, y dabale con ambas manos con una piedra de pedernal hecha á. manera de hierro de lanzon por los pechos, y por el agujero que hacia metia la mano y arrancabale el corazon y luego le ofrecia al sol. Hechabalé en una tinaja.

Despues de haberles sacado el corazon, y despues de haber hechado la sangre en una xicara, la qual recibia el señor del mismo muerto, hechaban el cuerpo á rodar por las gradas abajo; de alli le tomaban unos viejos que llamaban Quaquacuilti, y lc llevaban á su Calpul donde le despedazaban y le repartian para comer.

Antes que hiciesen pedazos á los captivos los desollaban, y otros vestian sus pellejos, y escaramuzaban con ellos con otros mancebos como cosa de guerra y se prendian los unos á los otros. Despues de lo arriba dicho mataban otros captivos peleando con ellos, y estando cllos atados por medio del cuerpo con una soga que salia por el ojo de una muela como de molino, y.era tan larga que podia andar por toda la circumferencia de la piedra, y dabanle sús armas con que pelease y venian contra él quatro con espadas y rodelas, y uno á uno se acuchillaban con él hasta que le vencian.

Al tercer mes llamaban Toçoztontli. En el primer dia de este mes hacian fiesta al Dios llamado Tlaloc, que es Dios de la Lluvia. En esta fiesta mataban muchos niños sobre los montes; ofrecianles en sacrificio á este Dios y á sus compañeros, para que les diesen agua.

Capítulo III

K. L. Toçoztontli. En esta fiesta ofrecian las primicias de las flores que aquel año primero nacian en el Cu llamado Jopico, y antes que las ofreciesen, nadie osaba oler flor alguna.

Los oficiales de las flores que se llaman Sochimauque hacian fiesta á su Diosa llamada Coatlycue, y por otro nombre Coatlantona.

Tambien en este mes se desnudaban los que traian vestidos los pellejos de los-muertos que habian desollado el mes pasado, é ivanlos a. echar en una cueba en el Cu que llamaban Jopico. Yvaná hacer esto con procesion y con muchas ceremonias. Yvan hediendo como perros muertos y despues que los habian dejado, se lavaban con muchas ceremonias. Algunos enfermos hacian voto de hallarse presentes á esta procesion por sanar de sus enfermedades, y dicen que algunos sanaban.

Los dueños de los captivos con todos los de su casa hacian penitencia veinte dias, que ni se bañaban ni se lavaban las cabezas hasta que se ponian los pellejos de los captivos muertos en la cueba arriba dicha. Decian que hacian penitencia por sus captivos. Despues que habian acabado la penitencia, bañabanse y lavabanse, y convidaban á todos sus, parientes y amigos y dabanles comidas, y hacian muchas ceremonias con los huesos de los captivos muertos,

Todos cestos veinte dias hasta llegar al mes que viene, se ejercitaban en cantar en las casas que llamaban Cuicacalli, no bailaban, sino estando sentados cantaban cantares á loor de sus Dioses. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, las quales están escritas á la larga en su historia.

Al quarto mes llamaban Veitozoztli. En el primer dia de este mes hacian fiesta á honra del Dios llamado Cinteutl, que le tenian por Dios de los maices. A honra de este ayunaban quatro dias antes de llegar la fiesta.

Capítulo IV

K. L. Veytozoztli. En esta fiesta ponian espadañas en las puertas de las casas: ensangrentabanlas con sangre de las orejas ó de las espinillas. Los nobles y los ricos ademas de las espadañas enramaban sus casas con unos ramos que llaman Acxoatl. Tambien enramaban á sus Dioses, á los que cada uno tenia en su casa, y les ponian flores.

Despues de esto ivan por los maizales, y traian cañas de maiz (que aun estaban pequeñas) y componianlas con flores é ivanlas á poner delante de sus Dioses á la casa que llamaban Calpulli, y tambien ponian comida delante de ellos.

Despues de hecho esto en los barrios, ivan al Cu de la Diosa que llamaban Chicomecoall, y alli delante de ella hacian escaramuzas á manera de pelea, y todas las muchachas llevaban á cuestas mazorcas de maiz del año pasado, é ivan en procesion á presentarlas á la Diosa Chicomecoatl y tornabanlas otra vez á su casa como cosa bendita, y de alli tomaban la semilla para sembrar el año venidero, y tambien ponianlo por corazon de los trojes por estar bendito.

Hacian de masa que llamaban 'Tzoalli la imagen de esta Diosa en el patio de su Cu, y delante de' ella ofrecian todo genero de maiz, y todo genero de frisoles, y todo genero de chien, porque decian que ella era la autora y dadora de aquellas cosas que son mantenimientos para vivir la gente.

Segun relacion de algunos, los niños que mataban juntabanlos en el primer mes, comprandolos á sus madres, é ivanlos matando en todas las fiestas siguientes hasta que las aguas comenzaban de veras, y asi mataban algunos en el primer mes llamado Quavitleoa, y otros en el segundo llamado Tlacaxipeoalizili, y otros en el tercero llamado Tozoztontli, y otros en el quarto llamado Veitoçoztli; de manera que hasta que comenzaban las aguas abundosamente, en todas las fiestas sacrificaban niños. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta

Al quinto mes llamaban Toxcatl. El primer dia de este mes hacian gran fiesta á honra del Dios que llaman Titlacaoa, y por otro nombre Tezcailipuca. A este tenian por Dios de los Dioses. Asu honra mataban en esta fiesta un mancebo escogido que ninguna tacha tubiese en su cuerpo, criado en todos deleites por espacio de un año, instructo en tañer y cantar, y en hablar,

Capítulo V

K. L. Toxcatl. Esta fiesta era la principal de todas las fiestas, era como Pasqua, y caia cerca de la Pasqua de Resurreccion, pocos dias despues. Este mancebo citado como está dicho, era muy bien dispuesto y escogido entre muchos. Tenia los cabellos largos hasta la cinta.

Quando en esta fiesta mataban al mancebo que estaba criado para esto, luego sacaban otro el qual habia de morir dende á un uño. Andaba por todo el pueblo muy ataviado con flores en la mano y con personas que le acompañaban. Saludaba á los que topaba graciosamente. Todos sabian que era aquel la imagen de Tezcallipuca, y se postraban delante de él, y le adoraban donde quiera que le topaban. Veinte dias antes que llegase esta fiesta, daban á este mancebo quatro mozas bien dispuestas y criadas para esto, con las quales todos los viente dias tenia conversacion canral, y mudabanle el traje quando le daban estas mozas. Cortabanle los cabellos como capitan, y dabanle otros atavios mas galanos.

Cinco dias antes que muriere hacianle fiestas y banquetes en lugares frescos y amenos. Acompañabanle muchos principales. Llegado el dia donde habia de morir, llevabanle á un Cu ú oratorio que llamaban Tlapitzaoaian. Apartabanse las mugeres y dejabanle. Llegando al lugar donde le habian de matar, el mismo se subia por las gradas, y en cada una de ellas hacia pedazos una flauta de las con que andaba tañiendo todo el año. Llegado arriba, echabanle sobre el tajon y sacabanle el corazon. Tornaban á descender el cuerpo abajo en palmas, abajo le cortaban la cabeza y la espetaban en un palo que se llama Tzonpantli. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, las quales están escritas á la larga en su historia.

Al sexto mes llamaban Etzalqualiztli. En el primer dia de este mes hacian fiestas á los Dioses de la Pluvia. A honra de estos Dioses ayunaban los sacerdotes de estos Dioses quatro dias antes de llegar á su fiesta, que son los quatro postreros dias del mes pasado.

Capítulo VI

K. L. Etzalqualiztli. Para la celebracion de esta fiesta los Satrapas de los idolos y sus ministros ivan por juncias á Citlaltepec, que se hacen muy grandes y muy hermosas en un agua que se llama Temilco. De alli las traian á Mexico para adornar los Cues. Por el camino donde venian nadie parecia, todos los caminantes se abscoudian de miedo de ellos, y si con alguno encontraban tomabanle quanto traia hasta dejarle en pelo, y si se defendia, maltratabanle de tal manera que le dejaban por muerto. Y aunque llevase el tributo para Moteguguma, se lo tomaban, y por esto ninguna pena les daban, porque por ser ministros de los idolos, tenian libertad para hacer estas cosas y otras peores sin pena ninguna. Otras muchas ceremonias hacian los Satrapas del templo en estos quatro dias, que están á la larga puestos en la historia de esta fiesta.

Allegada la fiesta de Etzalqualiztli, todos hacian una manera de puchas ó poleadas, que se llama Etzalli (comida delicada á su gusto,) todos comian en su casa y daban á los que venian, y hacian mil locuras en este dia.

Tn esta misma fiesta á los ministros de los idolos que habian hecho algun defecto en el servicio de ellos, castigabanlos terriblemente en el agua de la laguna, tanto que los dejaban por muertos, y asi los dejaban alli á la orilla del agua, de alli los tomaban sus padres ó parientes, y los llevaban á sus casas medio muertos,

En este mismo mes mataban muchos captivos y otros esclavos compuestos con los ornamentos de estos Dioses llamados Tlaloques, por cuya honra los mataban en su mismo Cu. Los corazones de estos que mataban, ivanlos á echar en el remolino ó sumidero de la laguna de Mexico que entonces se veia claramente. — Otras muchas ceremonias se hacian.

Al septimo mes llamaban Tecnilhuitontli. En el primer dia de este mes hacian fiesta á la Diosa de la sal que llamaban Vixtocioatl, Decian que era hermana mayor de los Dioses Tlaloques. Mataban á honra de esta Diosa una muger compuesta con los ornamentos que pintaban á la misma Diosa.

Capítulo VII

K. L. Tecuilhuitontli. La vigilia de esta Diosa, cantaban y danzaban todas las mugeres viejas y mozas y muchachas, é ivan asidas de unas cuerdas cortas que llevaban en las manos, la ana por el un cabo y la otra por el otro. Estas cuerdas llamaban Sochimeçatl. Llevaban todas guirnaldas de aceusios de esta tierra que se llaman Yztauhiatl, Guiabanlas unos viejos y regian al canto. En medio de ellas iva la muger que era la imagen de cesta Diosa, y que habia de morir aderezada con ricos ornamentos.

La noche antes de esta fiesta velaban las mugeres con la misma que babia de morir, y cantaban y danzaban toda la noche. Venida la mañana, aderezabanse todos los Satrapas y hacian un areyto muy solemne, y todos los que estaban presentes al areyto, tenian en la mano aquellas flores que se llaman Cempoalsochitl. Asi bailando llevaban muchos captivos al Cu de Tlaloc, y con ellos á la muger que habia de morir, que era imagen de la Diosa Vixtocioall. Alli mataban primero los captivos y despues á ella.

Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, y tambien gran borrachera. Todo lo qual está á la larga puesto en la historia de esta fiesta.

Al octavo mes llamaban Veytecuilhuitl. En el primer dia de este mes hacian fiesta á la Diosa llamada Xilonem (Diosa de los Xilotes). En esta fiesta daban de comer á todos los pobres hombres y mugeres, viejos y viejas, niños y niñas, á honra de esta Diosa. Mataban una muger á diez dias de este mes, compuesta con los ornamentos con que pintaban á la misma Diosa.

Capítulo VIII

K. L. Veytecuilhuitl. Daban de comer á hombres y mugeres, chicos y grandes, ocho dias continuos antes de la fiesta. Luego muy de mañana dabanles á beber una mancra de mazamorra que llaman Chienpinolli. Cada uno bebia quanto queria, y al medio dia ponianlos todos por orden en sus rengleras sentados, y dabanles tamales; el que los daba, dá á cada uno quantos podia abarcar con una mano, y si alguno se desmandaba á tomar dos veces, maltratabanle y tomabanle los que tenia, é ivase sin nada. Esto hacian los señores por consolar á los pobres, porque en este tiempo ordinariamente hay falta de mantenimientos. Todos estos ocho dias bailaban y danzaban haciendo areyto hombres y mugeres, todos juntos, todos muy ataviados con ricas vestiduras y joyas. Las mugeres trajlan los cabellos sueltos, andaban en cabello bailando, cantando con los hombres, Comenzabase este areyto en poniendose el sol, y perseveraban en él hasta hora de las nueve. Traian muchas lumbreras (como grandes hachas de tca) y habia muchos braseros ú hogares que ardian en el mismo patio donde bailaban. En este baile ó areyto andaban trabados de las manos ó abrazados, el brazo del uno asido del cuerpo como abrazado, y 'el otro asi mismo del otro, hombres y mugceres. Un dia antes que matasen á la muger que habia de morir á honra de la Diosa Xilonem, las mugeres que servian en el Cu, que se llamaban Cioatlamacazque, hacian areyto en el patio del mismo Cu, y cantaban los loores y cantares de esta Diosa. Yvan todas rodeadas de la que habia de morir, que iva compuesta con los ornamentos de esta Diosa; de esta manera cantando y bailando velaban toda la noche precediente al dia en que habia de morir, y en amaneciendo todos los nobles y hombres de guerra hacian areyto en el mismo patio, y con cllos bailaba tambien la muger que habia de morir, con otras muchas mugeres aderezadas como ella. Los hombres ivan por si bailando delante y las mugeres ivan tras ellos.

Despues todos asi bailando llegaban al Cu donde habia de morir aquella muger. Subianla por las gradas arriba: llegada arriba, tomabala uno á cuestas espaldas con espaldas, y estando asi la cortaban la cabeza, y luego la sacaban el corazon y le ofrecian al sol. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta.

Al noveno mes llamaban Tlasochimaco. El primer dia de este nics hacian fiesta á honra del Dios de la guerra llamado Vitzilobuchtli. — Ofrecianle en ella las primeras flores de aquel año.

Capítulo IX

K. L. Tlasochimaco. La noche antes de esta fiesta ocupabanse todos en matar gallinas y perros para comer, en hacer tamales y otras cosas concernientes á la comida. Luego de mañana, el dia de esta fiesta, los Satrapas de los idolos componian con muchas flores á Vitzilobuchtli, y despues de compuesta la estatua de este Dios, componian la estatua de los otros Dioses con guirnaldas y sartales y collares de flores, y luego componian todas las otras estatuas de los Capules y Telpuchcales, y en las casas de los Calpixques y principales y maceguales, todos componia: las estatuas que tenian en sus casas con flores.

Compuestas las estatuas de todos los Dioses, luego comenzaban á comer aquellas viandas que tenian aparejadas de la noche pasada, y dende á un poco despues de comer, comenzaban una manera de baile ó danza, en la qual los hombres nobles con mugeres juntamente bailaban asidos de las manos Y abrazados los unos con los otros, echados los brazos sobre el cuello el uno del otro. No danzaban á manera de areyto, ni hacian los meneos como en el areyto, sino ivan paso á paso al son de los que tañian y cantaban, los quales estaban todos en pie, apartados un poco de los que bailaban cerca de un altar redondo que llaman Momoztli.

Duraba este cantar hasta la noche, no solo en los patios de los Cues, pero en todas las casas de principales y maceguales, tañian y cantaban con gran voceria hasta la noche, pero los viejos y viejas bebian el Octli, pero ningun mancebo ni mozo lo bebia, y si alguno lo bebia castigabanlo reciamente. Otras muchas ceremonias se hacian que están á la larga escritas.

Al decimo mes llamaban Xocotlvetzi. En el primer dia de este mes hacian fiesta al Dios del fuego llamado Xintecutli ó Yscocauliqui. En esta fiesta echaban en el fuego vivos muchos esclavos atados de pies y manos, y antes que acabasen de morir, los sacaban arrastrando del fuego para sacar el corazon delante la imagen de este Dios.

Capítulo X

K. L. Xocotlvetzi. Durante la fiesta de Tlasochimaco ivan al monte; cortaban un arbol de veinte y cinco brazas y traianle arrastrando hasta el patio de este Dios. Alli lc escamondaban todo y le levantaban en hiesto, y estaba asi en hiesto hasta la vigilia de la fiesta; entonces le tornaban á echar en tierra con mucho tiento y con muchos pertrechos paraque no diese golpe. La vigilia de esta fiesta bien de mañana venian muchos carpinteros con sus herramientas y mondabanle y hacianle muy liso. Despues de mondado y de haberle compuesto con muchas maneras de papeles, atabanle sogas y otros mecates, y levantabanle con muchas voces y muchos estruendos y afijabanle muy bien.

Desque la viga, ó arbol estaba levantada y adornada con todos sus aparejos, luego los que tenian esclavos para echar en el fuego vivos, aderezabanse con sus plumages y atavios ricos, y teñianse el cuerpo de amarillo que era la librea del fuego, y llevando sus captivos consigo, hacian su areyto todo aquel dia hasta la noche.

Despues de haber velado toda aquella noche los captivos en el Cu, y despues de haber hecho muchas ceremonias con ellos, empolvorizabanles las caras con unos polvos que llaman Yiauhtli, paraque perdiesen el sentido, y no sintiesen tanto la muerte; atabanles los pies y las manos, y asi atados ponianlos sobre los hombros, y andaban con ellos como haciendo areyto en rededor de un gran fuego y gran monton de brasa; asi andando ivanlos arrojando sobre el monton de brasas, ahora uno y desde á un poco otro, y el que habian arrojado dejabanle quemar un buen intervalo, y aun estando vivo y basqueando, sacabanle fuera, arrastrando con qualquier garabato, y hechabanle sobre el tajon y abierto el pecho sacabanle el corazon. De,esta manera padecian todos aquellos tristes captivos. Estaba el arbol atado con muchas sogas por lo alto como la jarcia de la nao está pendiente de la gavia. En lo alto de él estaba en pie la imagen de aquel Dios hecha de masa que llaman Tzoalli, Acabado el sacrificio yá dicho, arremetian con gran impetu todos los mancebos. Otras muchas ceremonias se hacian segun á la larga está escrito adelante en esta fiesta.

Al undecimo mes llamaban Ochpaniztli. El primer dia de este mes hacian fiesta á la madre de los Dioses llamada Teteuninan ó Toci, que quiere decir nuestra abuela. Bailaban á honra de esta Diosa en silencio, y mataban una muger cu gran silencio vestida con los ornamentos que pintaban á esta Diosa.

Capítulo XI

K. L. Ochpaniztli. Cinco dias antes que comenzase este mes, cesaban todas las fiestas y regocijos del mes pasado. Entrando este mes bailaban ocho dias sin cantar y sin Teponaztli, los quales pasados salia la muger que era imagen de la Diosa que llaman Teteuninan, compuesta con los ornamentos con que pintaban á la misma Diosa, y salian gran numero de mugeres con ella, especialmente las medicas y parteras, y partianse en dos bandos y peleaban apedreandose con pellas de pachtli y con ojas de tunas, y con pellas hechas con ojas de espadañas y con flores que llaman Cempoatlsuchitl. Este regocijo duraba quatro dias.

Acabado estas ceremonias y otras de otra calidad, procuraban que aquella muger no entendiese que habia de morir, para que no llorase ni se entristeciese porque lo tenian por mal agüero. Venida la noche en que habia de morir, ataviabanla muy ricamente y hacianla entender que la llevaban para que durmiese con ella algun gran Señor, y llevabanla con gran silencio al Cu donde habia de morir. Subida arriba, tomabala uno á cuestas espaldas con espaldas y de presto la cortaban la cabeza, y luego la desollaban, y un mancebo robusto vestia el pellejo.

Este que vestia el pellejo de esta que mataban, llevabanle luego con mucha solemnidad y acompañandole de muchos captivos al Cu de Vitzilobuchtli. Alli este mismo delante de Vitzilobuchli sacaba el corazon á quatro captivos, y los demas dejabalos para que los matase el Satrapa. En este mes hacia alarde el Señor de toda la gente de guerra y de los mancebos que nunca habian ido á la guerra. A estos daba armas y divisas y asentaban por soldados para que de alli adelante fuesen á la guerra. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, que están á la larga puestas en su historia.

Al doceno mes llamaban Teutleco, que quiere decir la llegada de los Dioses. Celebraban esta fiesta á honra de todos los Dioses, porque decian que habian ido á algunas partes. Hacian gran fiesta el postrero dia de este mes, porque sus Dioses habian llegado.

Capítulo XII

K. L. Teutleco. A los quince dias de este mes los mozos y muchachos enramaban todos los altares y oratorios de los Dioses, asi los que estaban dentro de las casas como por los caminos y encrucijadas, y por esta diligencia que hacian dabanles maiz; algunos daban un chiquivitl lleno de maiz, y á otros dos ó tres mazorcas.

A los diez y ocho dias llegaba el Dios que siempre es mancebo, le llaman Tlamatzincatl, este es Titlacaoan; decian que por ser mancebo y recio caminaba mejor y llegaba primero; luego ofrecian comida en su Cu, y aquella noche comian y bebian y regocijabanse todos, especialmente los viejos y viejas que bebian vino por la llegada del Dios, y decian que le llevaban los pies con este regocijo.

El postrero dia de este mes era la gran fiesta porque decian que todos los Dioses llegaban entonces. La vigilia de este dia á la noche hacian encima de un petate de harina de maiz un-montoncillo muy tupido de la forma de un queso. En este montoncillo imprimian los Dioses la pisada de un pie en señal que habian llegado. Toda la noche el principal Satrapa velaba é iva y venia muchas veces á mirar quando veria la pisada.

En viendo el Satrapa la señal de la pisada, luege daba voces diciendo, llegado há nuestro Señor; luego comenzaban los ministros del Cu á tañer cornetas y caracoles y trompetas y otros instrumentos de los que entonces ellos usaban. Luego que se oian los instrmnentos acudia toda la gente á ofrecer comida en todos los Cues y oratorios: otra vez se regocijaban lavando los pies de sus Dioses como arriba está dicho.

El día siguiente decian que llegaban los Dioses viejos á la postre de todos porque andaban menos por ser viejos. — Este dia tenian muchos captivos para quemar vivos, y hecho gran monton de brasa andaban bailando al rededor del fuego ciertos mancebos disfrazados como monstruos, y asi bailando ivan arrojando en el fuego cestos tristes captivos de la manera que arriba está dicho. Otras muchas ceremonias se hacian segun se dirá adelante en esta fiesta.

Al decimo tercio mes llamaban Tepeilhuitl. En este mes hacian fiesta á honra de los montes eminentes que están por todas las comarcas de esta Nueva España, donde se arman nublados. Hacian las imagenes en figura humana á cada uno de ellos de la masa que llaman Tzoalli, y ofrecian delante de estas imagenes en respecto de estos mismos montes.

Capítulo XIII

K. L. Tepeilhuitl. Facian á honra de los montes unas culebras de palo ó de raices de arboles y labrabanles la cabeza como culebra. Hacian tambien unos trozos de palo, gruesos como la muñeca, largos, llamabanlos Ecatotonti. Asi á estos como á las culebras los investian con aquella masa que llaman Tzoal: á estos trozos los investian á manera de montes, arriba les ponian su cabeza como cabeza de persona. Hacian tambien estas imagenes en memoria de aquellos que se habian ahogado en el agua, ó habian muerto de tal muerte que no los quemaban sino que los enterraban.

Despues que con muchas ceremonias habian puesto en sus altares á las imagenes dichas, ofrecianles tambien tamales y otras comidas, y tambien les decian cantares de sus loores y bebian vino por su honra.

Llegada la fiesta á honra de los montes mataban quatro mugeres y un hombre, la una de ellas llamaban Tepoxoch; la segunda llamaban Matlalquae; la tercera llamaban Sochtecatl; la quarta llamaban Mayavel, y al hombre llamaban Milnaoall. Aderezaban á estas mugeres y al hombre con muchos papeles llenos de Uli, y llevabanlas en unas literas en hombros de mugeres, muy ataviadas, hasta donde las habian de matar.

Despues que las habian muerto y sacado los corazones, llevabanlas pasito rodando por las gradas abajo; llegadas abajo cortabanlas las cabezas y espctabanlas en un palo, y los cuerpos llevabanlos á las casas que llamaban Calpul, donde los repartian para comer: los papeles con que aderezaban las imagenes de los montes, despues de haberlas desbaratado para comer, colgabanlos en el Calpul. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta que están la larga puestas en su historia.

Al calorceno mes llamaban Quecholli, Hacian fiesta al Dios llamado Miscoall, y en este mes hacian sactas y dardos para la guerra. Mataban á honra de este Dios muchos esclavos.

Capítulo XIV

K. L. Quecholli. Quando hacian las sactas por espacio de cinco dias todos se sangraban de las orejas, y la sangre que esprimian de ellas untabanla por sus mismas sienes; decian que hacian penitencia para ir á cazar venados. Los que no se angraban tomabanles las mantas en pena. Ningun hombre se echaba con la muger en estos dias; ni los viejos ui viejas bebian pulque porque hacian penitencia.

Acabados los quatro dias en que hacian saetas y dardos, hacian unas saetas chiquitas y atabanlas de quatro en quatro con cada quatro teas, y asi hecho un manojito de las quatro teas y de las quatro saetas, ofrecianlas sobre los sepulcros de los muertos. Ponian tambien juntamente con las saetas y teas dos tamales. Estaba todo esto un dia entero sobre la sepultura, y á la noche lo quemaban, y hacian otras muchas ceremonias por los difuntos en esta misma fiesta.

A los diez dias de este mes ivan todos los Mexicanos y Tlatelulcanos á aquellos montes que llaman Cacatepec, y dicen que es su madre aquel monte. El dia quc llegaban, hacian Xacales ó cabañas de heno, y hacian fuegos, y ninguna otra cosa hacian aquel dia.

Otro dia en amaneciendo almorzaban todos, y salian al campo y hacian una ala grande, donde cercaban muchos animales, ciervos, conejos y otros animales, y poco á poco se ivan juntando hasta acorralarlos todos; entonces arremetian y cazaba cada qual lo que podia.

Acabada la caza mataban captivos y esclavos en un Cu que llaman Tlamatcinco. Atabanlos de pies y manos, y llevabanlos por las gradas del Cu arriba como quien lleva un ciervo por los pies y por las manos á matar: matabanlos con gran ceremonia. Al hombre y á la muger que eran imagenes del Dios Miscoatl y de su muger, matabanlos en otro Cu que se llamaba Miscoatuipan. Otras muchas ceremonias, d.

Al mes quinceno llamaban Panquetzaliztli. mn este mes hacian fiesta al Dios de la guerra Vitzilobuchtli. Antes de esta fiesta los Satrapas de los idolos ayunaban quarenta dias, y hacian otras penitencias asperas como era ir á la media noche desnudos á llevar ramos á los montes.

Capítulo XV

K. L. Panquetzaliztli. El segundo dia de este mes comenzaban todos á hacer areyto y á cantar los cantares de Vitzilobuchtli. En el patio de su Cu bailaban hombres y mugeres todos juntos: comenzaban estos cantares á la tarde y acababan cerca de las diez. Duraban estos bailes y cantos veinte dias.

A los nueve dias de este mes aparejaban con grandes ceremonias á los que habian de matar. Pintabanlos de diversos colores; componianlos de muchos papeles, al fin hacian un areyto con ellos, en el qual ivan una muger y un hombre pareados cantando y bailando.

A los diez y seis dias de este mes comenzaban á ayunar los dueños de los esclavos, y á los diez y nueve dias comenzaban á hacer unas danzas en que ivan todos asidos de las manos hombres y mugeres, y danzaban culebreando en el patio del dicho Cu: cantaban y tañian unos viejos entre tanto que los otros danzaban.

Despues de haber hecho muchas ceremonias los que habian de morir, descendia del Cu de Vitzilobuchtli, uno vestido con los ornamentos del Dios Paynal, y mataba quatro de aquellos esclavos en el juego de pelota que estaba en el patio, que llamaban Tentlachtli. De alli iva y cercaba toda la ciudad corriendo, y en ciertas partes mataba en cada una un esclavo; y de alli comenzaban á escaramuzar dos parcialidades: morian algunos en la escaramuza.

Despues de muchas ceremonias finalmente mataban captivos en el Cu de Vitzilobuchtli, y tambien muchos esclavos, y en matando á uno tocaban los instramentos musicales, y en cesando tomaban otro para matarle, y en matandole tocaban otra vez, y asi hacian á cada uno hasta acabarlos. — Acabando de matar estos tristes comenzaban á bailar y cantar, á comer y á beber, y asi se acababa la fiesta.

Al decimo sexto mes llamaban Atemuzuli. En este mes hacian fiesta á los Dioses de la Pluvia, porque por la mayor parte en este mes comenzaba á tronar y hacer demuestras de agua, y los Satrapas de los Tlaloques comenzaban á hacer penitencia y sacrificios para que viniese el agua.

Capítulo XVI

K. L. Atemuztli. Quando comenzaba á tronar los Satrapas de los Tlaloques con gran diligencia ofrecian copal y otros perfiunes á sus Dioses, y atadas las estatuas de ellos decian, que entonces venian para dar agua, y los populares hacian votos de hacer las imagenes de los montes que se llaman Teputli, porque son dedicadas á aquellos Dioses del agua, y á los diez y seis días de este mes todos los populares aparejaban ofrendas para ofrecer á Tlaloc, y estos quatro dias hacian penitancia, y abstenianse los hombres de las mugeres, y las mugeres de los hombres.

Llegados á la fiesta, que la celebraban el ultimo dia de este mes, cortaban tiras de papel y atabanlas á unos varales desde abajo hasta arriba, é incabanlos en los patios de sus casas, y hacian las imagenes de los montes de Tzoal. Hacianles los dientes de pepitas de calabaza, y los ojos de unos frisoles que se llaman Ayecolli, y luego les ofrecian sus ofrendas de comida y los adoraban.

Despues de haberlos velado y tañido y cantado, abrianlos por los pechos con un Tzotzopaztli, que es instrumento con que tejen las mugeres, casi á manera de machete, y sacabanles el corazon y cortabanles las cabezas, y despues repartian todo el cuerpo entre si, y comianselo. Otros instrumentos con que los tenian aparejados quemabanlos en los patios de sus casas.

Hecho esto, llevaban todas estas cenizas y los aparejos con que los habian servido, á los oratorios que llaman Ayanhcalco, y luego comenzaban á beber y á comer, y á regocijarse, y asi concluian la fiesta. Otras muchas ceremonias se quedan por decir, que están á la larga en su historia.

Al mes decimo septimo llamaban Tititl. En este mes hacian fiesta á una Diosa que llamaban Yllamatecutli, y por otro nombre Cozcamianh. A honra de esta Diosa mataban una muger, y desque le habian sacado el corazon, cortabanle la cabeza y hacian areyto con ella. El que iva delante llevaba la cabeza por los cabellos en la mano derecha, haciendo sus ademanes de baile.

Capítulo XVII

K. L. Tititl. A esta muger que mataban en esta fiesta, componianla con los atavios de aquella Diosa cuya imagen tenia, que se llama Yllamateculli, y por otro nombre Tona; quiere decir nuestra madre. Esta muger asi compuesta con los atavios que están puestos>en la historia bailaba sola: hacianla el son unos viejos, y bailando suspiraba y lloraba acordandose que luego habia de morir. Pasando el medio dia componianse los Satrapas con los ornamentos de todos los Dioses, é ivan delante de ella, y subianla al Cu donde habia de morir, echada sobre el tajon de piedra, sacabanla el corazon y cortabanla la cabeza. Tomaba luego uno de aquellos que iva adornado como Dios, y delantero de todos, y llevandola por los cabellos hacian areyto con ella. Guiaba el que la llevaba en la mano derecha, y hacia sus ademanes de baile con ella.

El mismo dia que mataban esta muger, los ministros de los ydolos, hacian ciertas escaramuzas y regocijos, corriendo unos tras otros el Cu arriba y el Cu abajo haciendo ciertas ceremonias. El dia siguiente todos los populares hacian unas talegas como bolsas con unos cordeles atadas tan largas como un brazo; henchian aquellas talegas de cosas blandas coma lana y llevabanlas escondidas debajo de las mantas, y á todas las mugeres que topaban por la calle dabanles de talegazos. Llegaba á tanto este juego, que tambien los muchachos hacian las talegas y aporreaban con ellas á las muchachas tanto que las hacian llorar. Otras muchas ceremonias se hacian en esta fiesta, que están á la larga puestas en su historia.

Al mes diez y ocho llamaban Yzcalli. En este mes hacian fiesta al Dios del Fuego que llamaban Xiuhtecntli ó Pecocauhgui. Hacian una imagen á su honra de gran artificio que parecia que echaba llamas de fuego de si; y de quatro en quatro años. En esta misma fiesta mataban esclavos y captivos á honra de este Dios, y agujereaban las orejas á todos los niños que habian nacido en aquellos años, y dábanles padrinos y madrinas.

Capítulo XVIII

K. L. Yzcalli. A los diez dias de este mes sacaban fuego nuevo á la media noche, delante la imagen de Xiuhtecutli muy curiosamente ataviada, y encendidos fuegos luego á la mañana venian los mancebos y muchachos y traian diversos animales que habian cazado en los diez dias pasados, unos de agua y otros de tierra, y ofrecianlos á los viejos que tenian cargo de guardar á este Dios, y ellos echaban en el fuego á todos aquellos animales para que se asasen, y daban á cada uno de estos mozos y muchachos un tamal hecho de bledos que ellos llamaban Vanhquiltamalli, los quales todo el pueblo ofrecia aquel dia y todos comian de ellos por honra de la fiesta, comianlos muy calientes, y bebian y regocijabanse.

En esta fiesta los años comunes no mataban á nadie, pero el año de bisiesto que era de quatro en quatro años, mataban en esta fiesta captivos y esclavos, y la-imagen de Xinhtecutli compuesta de la manera que arriba se dijo, con muchos y preciosos y curiosos atavios hacian grandes y muchas ceremonias, en la muerte de estos muchas mas, que en las otras fiestas yá dichas. Esto está puesto á la larga en la historia de esta fiesta.

Despues que habian muerto á estos esclavos y captivos y á la imagen de Yzcoçauhqui que es el Dios del fuego, estaban aparejados y aderezados muy ricamente con ricos aderezos todos los principales y Señores y personas ilustres y el mismo Emperador, y comenzaban con areyto de gran solemnidad y gravedad al qual llamaban Netecuytotiliztli; quiere decir areyto de los Señores. Este solamente se hacia de quatro en quatro años en esta fiesta. Este mismo dia muy de mañana antes que amaneciese comenzaban á agujerear las orejas á los niños y niñas, y echabanles un casquete en la cabeza de plumas de papagayos pegado con Ocutxotl que es resina de pino.

A los cinco dias restantes del año, que son los quatro ultimos de Enero y el primero de Febrero, llamaban Nemontemi, que quiere decir valdios, y tenianlos por aciagos y de mala fortuna. Hay congetura que quando agujereaban las orejas á los niños y niñas, que era de quatro en quatro años, echaban seis dias de Nemontemi, y es lo mismo del bisiesto que nosotros hacemos de quatro en quatro años.

Capítulo XIX

Estos cinco dias tenian por mal afortunados y aciagos; decian que los que en ellos nacian tenian muchos sucesos en todas sus cosas y eran pobres y miseros. Llamabanlos nemo. Si eran hombres llamabanles nemoquich, y si era muger llamabanla neucioatl. No usaban hacer nada en estos días por ser mal afortunados, especialmente se abstenian de reñir, porque decian que los que reñian en estos dias se quedaban siempre con aquella costumbre. Tenian por mal agilero tropezar en estos dias.

Estas fiestas dichas eran fijas que siempre se hacian dentro del mes ó un dia, ó dos adelante. Otras fiestas tenian movibles que se hacian por el curso de los veinte signos los quales hacian un circulo en dos cientos y setenta dias, y por tanto estas fiestas movibles caian en un mes un año, y otro año en otro y siempre variaban.

De las fiestas movibles.

La primera fiesta movible se celebraba á honra del Sol en el signo que se llama Ccoçelutl en la quarta casa que se llama Naolin. En esta fiesta ofrecian á la imagen del Sol codornices é incensaban, y en el medio mataban captivos delante de ella á honra del Sol. En este mismo dia se sangraban todos de las orejas chicos y grandes á honra del Sol, y le ofrecian aquella sangre.

La Segunda fiesta movible.—En este mismo signo en la septima casa hacian fiesta todos los pintores y las labranderas, ayunaban cuarenta dias, otros veinte para alcanzar buena ventura para pintar bien y para tejer bien las labores. —Ofrecian á este proposito codornices é incienso, y hacian otras ceremonias los hombres al Dios Chicome-sochitl, y las mugeres á la Diosa Sochiquetzatl.

La Tercera fiesta movible.—En el tercer signo que se llama Cemacail, en la primera casa hacian fiesta á las Diosas que se llaman Cioapipilti, porque decian que entonces decendian á la tierra. Ataviaban sus imagenes con papeles y ofrecianlas ofrendas.

La Quarta fiesta movible.—En el signo que se llama Cemaçatl en la segunda casa que se llama Ometochtli hacian gran fiesta al Dios llamado Yzquitecatl que es el segundo Dios del vino que eran muchos. Aderezaban en este dia su imagen muy bien en su Cu, y ofrecianle cosas de comida, y cantaban y tañian delante de él, y en el patio de su Cu ponian un tinajon de pulque é hinchianle los que eran taberneros hasta reverter, é ivan á beber todos los que querian. Tenian unas cañas con que bebian. Los taberneros ivan cebando el tinajon de manera que siempre estaba lleno. Principalmente hacian esto los que de nuevo habian cortado el maguey. La primera aguamiel que sacaban la llevaban á la casa de este Dios como primicias.

La Quinta fiesta movible.—En el signo llamado Cexochitl, en la primera casa hacian gran fiesta los principales y Señores: Baylaban y cantaban á honra de este signo y hacian otros regocijos, y sacaban entonces-los mas ricos plumages con que se aderezaban para el areyto: y en esta fiesta el Señor hacia mercedes á los hombres de guerra, y á los cantores, y á los del palacio.

La Sexta fiesta movible.—En el signo llamado Ceacatl, en la primera casa hacian gran fiesta á Quetzalcoatl, Dios de los vientos, los Señores y principales. Esta fiesta la hacian en la casa llamada Calmecac, que era la casa donde moraban los Satrapas de los ydolos, y donde se criaban los muchachos. En esta casa que era como un monasterio estaba la imagen de Quetzalcoatl. En este dia la aderezaban con ricos ornamentos, y ofrecian delante de ella perfumes y comida. Decian que este era el signo de Quetzalcoal.

La Septima fiesta movible.—En el signo que se llamaba Cemiquiztli en la primera casa hacian gran fiesta los Señores y principales á Tezcallipuca que era el gran Dios, decian que este era su signo. Como todos ellos tenian sus oratorios en sus casas donde tenian las imagenes de este Dios y de muchos otros, en este dia componian esta imagen y ofrecianle perfumes y flores y comida y sacrificaban codornices delante de ella arrancandolas las cabezas. Esto no solamente lo hacian los Señores y principales, pero toda la gente á cuya noticia venia esta fiesta, y lo mismo se hacia en los Calpules y en todos los Cues. Todos oraban y demandaban á este Dios que les hiciese mercedes, pues que él era todo poderoso.

La Octava fiesta movible.—En el signo que se llamaba Cequiauitl en la primera casa hacian fiesta á las Diosas que llamaban Cioapipilti. Estas decian que eran las mugeres que morian del primer parto; decian que se hacian Diosas y que moraban en la casa del Sol, y que cuando reynaba este signo decendian á la tierra y herian con diversas enfermedades á los que topaban fuera de sus casas, y por esto en estos dias no osaban salir de sus casas. Tenian edificados oratorios á honra de estas Diosas en todos los barrios donde habia dos calles, los quales llamaban Cioateucalli, ó por otro nombre Ciateupan. En estos oratorios tenian las imagenes de estas Diosas, y en estos dias las adornaban con papeles que llamaban Amatetevitl. En esta fiesta de estas Diosas mataban á su honra los condenados

muerte por algun delito que estaban en las carceles.

La Nova fiesta movible.—En el signo llamado Cequiavitl en la cuarta casa que se llamaba Nahuiehecatl, por ser esta casa muy mal afortunada, mataban en ella los malhechores que estaban presos, y tambien el Señor hacia matar algunos esclavos por via de supersticion, y los mercaderes y tratantes lacian alarde ó demostracion de las joyas en que trataban, sacandolas para que las viesen todos, y despues á la noche comian y bebian. Tomaban flores y aquellas cañas de perfumes, y asentabanse en sus asientos, y comenzaba cada uno á jactarse de lo que habia ganado, y de las partes remotas donde habia llegado, y baldonaba á los otros de que eran para poco, ni tenian tanto como él, ni habian ido á partes remotas como el. En esto tenian gran chacota los unos con los otros por gran rato de la noche.

La Decimo fiesta movible.—En el signo que llamaban Cemallinalli en la segunda casa llamada Omeacatl, hacian gran fiesta porque decian que este signo era de Tezcatlipuca. En esta fiesta hacian la imagen de Omacatl, y alguno que tenia devocion llevabala á su casa, para que la bendigese é hiciese multiplicar su hacienda, y quando esto acontecia teniala y no la queria dejar. El que queria dejar esta imagen esperaba hasta que otra vez reynase el mismo signo; entonces la llevaba á donde la habia tomado.

La: Undecima fiesta movible.—En el signo llamado Cetecpatl en la primera casa sacaban los ornamentos de Vitzilobuchtli, y los linpiaban y sacudian y ponian al Sol; decian que este era su sigho y el de Camaxtle. Esto hacian Tlacatecco. Aqui ponian en este dia muchas maneras de comidas muy bien guisadas como las comen los Señores, todas las presentaban delante de su imagen: despues de haber estado un rato alli, tomabanlas los oficiales de Vitzilobuchtli y repartianlas entre si y comianlas, é incensaban tambien á la imagen, y ofrecianla codornices descabezandolas delante de ella para que se derramase la sangre delante la imagen, y ofrecia el Señor todas las preciosas flores que usaban los Señores delante la imagen.

La Duodecima fiesta movible.—En el signo llamado Ceocumatli, decian que decendian las Diosas llamadas Cioapipilti á la tierra y dañaban á los niños y niñas, hiriendolos con perlesias; y 'si alguno en este tiempo enfermaba decian que ellas lo habian hecho, que se habia encontrado con ellas, y los padres y las madres estos dias no dejaban salir á sus hijos fuera de casa, para que no se encontrasen con estas Diosas de las quales tenian gran temor.

La Decimotercia fiesta movible.—En el signo que llamaban Ceitzcuintli decian que era el signo del fuego. Hacian gran fiesta á honra de Xiuhtecutli, Dios del fuego; en ella le ofrecian mucho copal, y muchas codornices. Componian su imagen con muchas maneras de papeles y con muchos ornamentos ricos. Entre las personas ricas y poderosas hacian gran fiesta á honra del fuego en sus mismas casas, Hacian convites y banquetes á honra del fuego. En este mismo signo hacian la eleccion de los Señores y Consules, y en la quarta casa de este signo hacian la solemnidad de sus elecciones con convites y areytos y dones. — Despues de estas fiestas apregonaban luego la guerra contra sus enemigos.

La Decimoquarta fiesta movible.—En el signo llamado Ceatl, en la primera' casa de este signo hacian fiesta á la Diosa del agua llamada Chalchuihtliycue: hacianla fiesta todos los que trataban en el agua, asi vendiendo el agua como pescando, como haciendo otras grangerias que hay en el agua. Estos componian su imagen y la ofrecian y reverenciaban en la casa llamada Calpulli.

La Decimoquinta fiesta movible.—Los Señores y principales nobles y mercaderes ricos quando les hacia algun hijo ó hija, tenian gran cuenta con el signo en que nacia, y el dia y la hora en que nacia, y de esto ivan luego á informar á los astrologos judiciarios, y á preguntar por la fortuna buena ó mala de la criatura que vacia, y si el signo en que nacia era prospero luego la hacian bautizar, y si era adverso buscaban la mas prospera casa de aquel signo para bautizarla. Quando la bautizaban, convidaban á los parientes y amigos, para que se hallasen presentes al bautismo, y entonces daban comida y bebida á todos los presentes, y tambien á los niños de todo el barrio. Bautizabanle á la salida del sol en casa de su padre, bautizabala la partera diciendo muchas oraciones, y haciendo muchas ceremonias sobre la criatura. Esta fiesta tambien la usan ahora en los bautismos de sus hijos, en quanto al convidar y comer y beber.

La Decimosexta fiesta movible.—Desque los padres veian que su hijo era de edad para casarse, hablabanle de que le querian buscar su muger, y él respondia haciendoles gracias por aquel cuidado que tomaban de casarle. Luego hablaban al principal que tenia cargo de todos los mancebos que ellos llamaban Telpuchllato, y decianle como querian casar su hijo, que lo tubiese por bueno, y para esto hacianle un convite á él y á todos los mancebos que tenia á sn cargo, y para esto hacianle una platica despues de haberle dado de. comer y de beber á él y á todos los que tenia á su cargo, y en principio de la platica ponianle delante una hacha de cortar madera ó leña. Esta hacha era señal que aquel mancebo se despedia yá de la compañia de los otros mancebos porque le querian casar, y asi el Telpuchtlato iva contento. Despues de esto determinaban entre si los parientes la muger que le habian de dar, y llamaban á las casamenteras, que eran unas viejas honradas, paraque fuesen á hablar á los padres de la moza: iban dos ó tres veces y hablaban y volvian con la respuesta. En este tiempo los parientes de la moza se hablaban y concertandose de darsela, daban el si á las casamenteras. Despues de esto buscaban un dia bien afortunado de algun signo bien acondicionado quales eran Acatl, Ocumatti, Cipactli, Quauhtli. Habiendo escogido alguno de estos signos los padres del mozo, hacian saber los padres de la moza el dia en que habia de hacerse el matrimonio, y luego comenzaban á aparejar las cosas necesarias para las bodas, asi de comer como de beber, como de mantas y cañas de humo y otras cosas. Hecho esto convidaban á todos los principales, y toda la otra gente que ellos querian para las bodas. Despues del convite y de muchas platicas y ceremonias venian los de la parte del mozo á llevar á la moza de par de noche; llevabanla con gran solemnidad á cuestas de una matrona y con muchas hachas de teas encendidas en dos rengles delante de ella. Yva rodeada de ella mucha gente detrás y delante, hasta que la llegaban á la casa de los padres del mozo. Llegada á la casa del mozo, ponianlos ambos junto al hogar, que siempre lo tenian en medio de una sala lleno de fuego, y la muger estaba á la mano izquierda del varon. Luego la madre del mancebo vestia un vipil muy galan á su nuera, y poniale junto á sus pies unas naoas muy labradas, y la madre de la moza cubria con una manta muy galana á su yerno, y atábasela sobre el hombro, y poniale un maxtli muy labrado á los pies. Hecho esto, unas viejas que se llamaban Titici, ataban la esquina de la manta del mozo con la falda del vipil de la moza: asi se concluia el matrimonio con otras muchas ceremonias y comeres y beberes y bailes que despues se hacian como se contiene en la historia del matrimonio.

Otras dos fiestas tenian que en parte eran fijas y en parte eran movibles. Eran movibles por que se hacian por años interpolados. La una se hacia de quatro en quatro años, y la otra de ocho en ocho años. Eran fijas por que tenian año, mes y dia señalados. En la que se hacia de quatro en quatro años, horadaban las orejas á los niños y niñas haciendoles las ceremonias de cresca parabien y lustrabanlos por el fuego. En la que hacian de ocho en ocho años, ayunaban antes de ella ocho dias á pan y agua, y hacian un areyto en que tomaban figuras ó personages de diversas aves y animales, y decian que buscaban ventura como está escrito en el apendice del segundo libro.

Tstas fiestas movibles en algunos años echan de su lugar á las fiestas del calendario, como tambien acontece en nuestro calendario.

Capítulo XX

De la fiesta y sacrificios que hacian en las calendas del primer mes, que se llamaba Atlcaoalo ó Quavitleloa.

No hay necesidad en este segundo libro de poner confutacion de las ceremonias idolatricas que en él se cuentan, porque ellas de suyo son tan crueles y tan inhumanas que á qualquiera que las oyere le pondrán horror y espanto, y asi no haré mas de poner la relacion simplemente á la letra.

En las calendas del primer mes del año que se llamaba Quavitleloa, y los Mexicanos le llamaban Atlcaoalo, el qual comenzaba el segundo dia de Febrero. Hacian gran fiesta á honra de los Dioses del agua ó de la lluvia llamados Tlaloques. Para esta fiesta buscaban muchos niños de teta, comprandolos á sus madres: escogian aquellos que tenian dos remolinos en la cabeza y que hubiesen nacido en buen signo. Decian que estos eran mas agradable sacrificio á estos Dioses para que diesen agua en su tiempo. A estos niños llevaban á matar á los montes altos donde ellos tenian voto hecho de ofrecer. A unos de ellos sacaban los corazones en aquellos montes, y á otros en ciertos lugares de la laguna de Mexico. El un lugar llaman Tepetzingo, monte conocido que está en la laguna; y á otros en otro monte que se llama Tepepulco en la misma laguna, y á otros en el remolino de la laguna que llamaban Pantitlan. Gran cantidad de niños mataban cada año en estos lugares: despues de muertos los cocian y comian. En esta misma fiesta en todas las casas y palacios levantaban unos palos como varales, en las puntas de los quales ponian unos papeles llenos de gotas de Ulli, á los quales papeles llamaban Amatetenitl. Esto hacian á honra de los Dioses del agua. Los lugares donde mataban los niños son los siguientes: el primero se llama Quauhtepetl. A los que alli mataban componianlos con los papeles teñidos de color encarnado. Al segundo monte sobre que mataban niños, llamaban Yoaltecatl. Es una sierra eminente que esta cabe Guadalupe; ponianlos el mismo nombre del monte á los niños que alli morian que es Yoaltecatl. Componianlos con unos papeles teñidos de negro con unas rayas de tinta colorada. El tercer monte sobre que mataban niños se llama Tepetzingo. Es aquel montecillo que esta dentro de la laguna frontero del Tlatelulco. Alli mataban una niña y llamabanla Quetzalxoch, porque asi se llama tambien el monte por otro nombre. Componianla con unos papeles teñidos de tinta azul. El quarto monte sobre que mataban niños se llama Poiauhtla; es un monte que esta en los terminos de Tlaxcala y alli cabe Tepetzinco á la parte de oriente tenian edificada una casa que llamaban Ayauhcalli. En esta casa mataban niños á honra de aquel monte, y llamabanlos Poiauhila como al mismo monte que esta acullá en los terminos de Tlaxcala. Componianlos con unos papeles rayados con aceite de Ulli. El quinto lugar en que mataban niños era el remolino ó sumidero de la laguna de Mexico, al qual llamaban Pantitlan. A los que alli morian llamaban Epcoatl. El atavio con que los aderezaban, eran unos atavios que llamaban Epuepaniuhqui. El sexto lugar ó monte donde mataban estos niños se llama Cocotl. Es un monte que esta cabe Chalcoatenco. A los niños que alli mataban llamabanlos Cocotl, como al mismo monte. Aderezabanlos con unos papeles, la mitad colorados y la mitad leonados. El septimo lugar donde mataban los niños era un monte que llaman Yiauhqueme que esta cabe Atlacuioaia: ponianlos el nombre del mismo monte. Ataviabanlos con unos papeles de color leonado. Estos tristes niños antes que los llevasen á matar aderezabanlos con piedras preciosas, con plumas ricas, y con mantas y maxiles muy curiosas y labradas, y con cotaras muy labradas y muy curiosas, y ponianlos unas alas de papel como angeles, y teñianles las caras con aceite de Ulli, y en medio de las mexillas los ponian unas rodagitas de blanco, y ponianlos en unas andas con plumas ricas y con otras joyas ricas, y llevando en las andas ivanlos tañendo con flautas y trompetas que ellos usaban, y por donde los llevaban toda la gente lloraba. — Quando llegaban con ellos á un oratorio que estaba junto á Tepetzinco de la parte del occidente, al qual llamaban Togocan, alli les tenian toda una noche velando y cantabanlos cantares los sacerdotes de los ydolos para que no durmiesen, y quando ya llevaban los niños á los lugares donde los habian de matar, si ivan llorando y echaban muchas lagrimas, alegrabanse los que les veian llorar porque decian que era señal que lloveria muy presto; y si topaban en el camino algun hidropico, tenianlo por mal agüero y decian que ellos impedian la lluvia. Si alguno de los ministros del templo y otros que llamaban Quaquavilti, y los viejos se volvian á sus casas, y no llegaban á donde habian de matar los niños, tenianlos por infames é indignos de ningun oficio publico. De ahi en adelante llamabanlos Mocauhque, que quiere decir dexados. 'Tomaban pronostico de la lluvia y de la helada del año de la venida de algunas aves y de sus cantos. Hacian otra crueldad en esta misma fiesta, que todos los captivos los llevaban á un templo que llamaban Yopico del Dios Totec. En este lugar despues de muchas ceremonias ataban á cada uno de ellos sobre una piedra como muela de molino y atabanlos de mancra que pudiesen andar por toda la circumferencia de la piedra, y dabanlos una espada de palo sin navajas y una vodela, y ponianles pedazos de madero de pino para que tirasen, y los mismos que los habian captivado ivan á pelear con ellos con espadas y rodelas, y en derrocandolos llevabanlos luego al lugar del sacrificio, donde echados de espaldas sobre una piedra de altura de tres ó quatro palmos, y de anchura de palmo y medio en quadro que cllos llamaban Techcall, tomabanlos dos por los pies y otros dos por los brazos y otro por la cabeza, y otro con un navajon de pedernal con un golpe se le sumia por los pechos, y por aquella abertura metia la mano y le arrancaba el corazon, el qual luego le ofrecia al sol y á los otros Dioses, señalando con él hacia las quatro partes del mundo. Hecho esto echaban el cuerpo por las gradas abajo é iva rodando y dando golpes hasta llegar abajo. En llegando abajo tomabale el que le habia captivado, y hecho pedazos le repartia para comerlo cocido.

Exclamacion del Autor. No creo que hay corazon tan duro que oyendo una crueldad tan inhumana y mas que bestial y endiablada, como la que arriba queda puesta, no se enternezca y nueva á lagrimas y horror y espanto, y ciertamente es cosa lamentable y horrible ver que nuestra humana naturaleza haya venido á tanta bajeza y oprobio, que los padres por sugestion del demonio maten y coman á sus hijos (sin pensar que en ello hacian ofensa ninguna) mas antes con pensar que en ello hacian gran servicio á sus Dioses. La culpa de esta tan cruel ceguedad que en estos desdichados niños se ejecutaba no se debe tanto imputar á la crueldad de los padres, los quales derramando muchas lagrimas y con gran dolor de sus corazones la exercitaban, quanto al crudelisimo odio de nuestro enemigo antiquisimo Satanás, el qual con malignisima astucia, los persuadió tan infernal hazaña. ¡ O Señor Dios, haced justicia de este cruel enemigo, que tanto mal nos hace y nos desea hacer, quitadle Señor todo el poder de empecer !

Capítulo XXI

De las ceremonias y sacrificios que hacian en el segundo mes, que se llamaba Tlacaxipeoaliztli.

En el postrero dia del dicho mes hacian una muy solemne fiesta á honra del Dios llamado Xippetotec, y tambien á honra de VitzilobuchUi. En esta fiesta mataban todos los captivos, hombres y mugeres y niños; antes que los matasen hacian muchas ceremonias, que son las siguientes. La vigilia de la fiesta despues de medio dia comenzaban muy solemne areyto, y velaban por toda la noche los que habian de morir en la casa que llamaban Calpulco. Aqui los arrancaban los cabellos de medio de la corona de la cabeza: junto al fuego hacian esta ceremonia. Esto hacian á la media noche quando solian sacar sangre de las orejas para ofrecerla á, los Dioses, lo qual siempre hacian á la media noche. Alalva de la mañana llevabanlos á donde habian de morir que era al templo de Vitzilobuchtli; alli los mataban los ministros del templo de la manera que arriba queda dicho, y á todos los desollaban, y por esto llamaban la fiesta Tlacaxipeoaliztli, que quiere decir, desollamiento de hombres, y á ellos los llamaban Xipeme, y por otro nombre Tototecti; lo primero quiere decir desollados, lo segundo quiere decir los muertos á honra del Dios Totec. Los dueños de los captivos los entregaban á los sacerdotes á bajo al pie del Cu, y ellos los llevaban por los cabellos cada uno al suyo por las gradas arriba, y si alguno no queria ir de su grado, llevabanle arrastrando hasta donde estaba el tajon de piedra donde le habian de matar, y en sacando á cada uno de ellos el corazon, y ofreciendole como arriba se dijo, luego le echaban por las gradas abajo, donde estaban otros Sacerdotes que los desollaban. Esto se hacia en el Cu de Vitzilobuchtli. — Todos los corazones despues de haberlos sacado y ofrecido, los echaban en una Xicara de madero, y llamaban á los corazones Quauhnochtli, y á los que morian despues de sacados los corazones los llamaban Quauhteca. Despues de desollados, los viejos que se llamaban Quaquacuilti llevaban los cuerpos al Calpulco á donde el dueño del captivo habia hecho su voto e prometimiento: alli le dividian y le enviaban á Moteccugoma un muslo para que comiese, y lo demas lo repartian por los otros principales y parientes: ivanlo á comer la casa del que captivó al muerto. Cocian aquella carne con maiz y daban á cada uno un pedazo de aquella carne en una escudilla ó caxele con su caldo y su maiz cocida, y llamaban aquella comida Tlacatlaolli. Despues de haber comido andaba la borracheria. Otro dia en amaneciendo despues de haber velado toda la noche, acuchillaban sobre la muela otros captivos como se dijo en el capitulo pasado, los quales llamaban Oaoanti. Tambien á estos los arrancaban los cabellos de la corona de la cabeza y los guardaban como por reliquias. Otras ceremonias muchas hacian en esta fiesta, que se quedan por no dar fastidio al lector, aunque todas están explicadas enla lengua. Hacian en esta fiesta unos juegos, que son los siguientes. Todos los pellejos de los desollados se vestian muchos mancebos á los quales llamaban Tototecti. Ponianse todos sentados sobre unos lechos de heno ó de ticatl ó greda; estando alli sentados, otros mancebos provocabanlos á pelear ó con palabras ó con pellagos, y ellos echaban tras los que les incitaban á pelear y los otros huian, y alcanzandolos comenzaban á luchar ó pelear los unos con los otros, y se prendian los unos á, los otros y encerraban á los presos, y no salian de la carcel sin pagar alguna cosa. En acabando esta pelea, luego comenzaban acuchillar á los que habian de morir cuchillados sobre la muela. Peleaban contra ellos quatro, los dos vestidos como tigres y los otros dos como aguilas, y antes que comenzasen á pelear levantaban la rodela yla espada hacia el sol, y luego comenzaban á pelear uno contra uno, y si era valiente el que estaba atado y se defendia bien, acometianle dos, y despues tres, y si todavia se defendia, acometianle todos quatro. En esta pelea ivan baylando y haciendo muchos meneos los quatro. Quando ivan á acuchillar á los yá dichos, hacian una procesion muy solemne de esta manera. Salian de lo alto del Cu que se llamaba Yopico muchos sacerdotes adornados con ornamentos que cada uno representaba á uno de los Dioses, eran en gran numero, ivan ordenados como en procesion, detras de todos ivan los quatro, dos tigres y dos aguilas que eran hombres fuertes, ivan haciendo ademanes de pelea con la espada y con la rodela como quien esgrime, y en llegando abajo ivan hacia donde estaba la piedra como muela, donde acuchillan los captivos, y rodeabanla todos y sentabanse en torno de ella algo redrados en sus yepales que llamaban Quechollicpalli. Estaban todos ordenados, el principal sacerdote de aquella fiesta que se llamaba Yoallaoa se asentaba en el mas honrado lugar, porque él tenia cargo de sacar los corazones á aquellos que alli morian, y en estando sentados comenzaban luego á tocar flautas, trompetas, caracoles, y dar silvos, y á cantar. Estos que cantaban y tañian llevaban todos banderas de pluma blanca sobre los hombros en sus astas largas, y sentabanse todos ordenadamente entorno de la piedra algo mas lejos que los sacerdotes. Estando todos sentados venia uno de los que tenian captivos para matar, y traia á su captivo de los cabellos hasta la piedra donde le habian de acuchillar; alli le daban á beber vino de la tierra ó pulque, y como el captivo recibia la xicara del pulque, alzabala contra el oriente, y contra el septentrion, y contra el occidente, y contra el medio dia, como ofreciendolo hacia las quatro partes del mundo, y luego bebia, no con la xicara, sino con una caña hueca chupando, y luego venia un sacerdote con una codorniz y cortabala la cabeza arrancandosela delante del captivo que habia de morir, y luego el mismo sacerdote tomaba la rodela al captivo y levantabala hacia arriba, y luego la codorniz que habia cortado la cabeza echabala tras de si. Hecho esto luego hacian subir al captivo sobre la piedra redonda á manera de muela, y estando sobre la piedra el captivo, venia uno de los sacerdotes ó ministros del templo vestido con un cuero de oso, el qual era como padrino de los que alli morian, y tomaba una soga la qual salia por el ojo de la muela, y atábale por la cinta con ella. Luego le daba su espada de palo, la qual en lugar de navajas tenia plumas de aves pegadas por el corte, y dábale quatro garrotes de pino con que se defendiese y con que tirase á sus contrarios. El dueño del captivo dejandole de esta manera ya dicha sobre la piedra, ivase en su lugar y desde alli miraba lo que pasaba con su captivo estando baylando. Luego los que estaban aparejados para la pelea comenzaban á pelear con el captivo de uno en uno. Algunos captivos que eran valientes cansaban á los quatro peleando y no le podian rendir. Luego venia otro quinto que era izquierdo, el qual usaba de la mano izquierda por derecha, este le rendia y quitaba las armas y daba con él en tierra. Luego venia el que se llamaba Yooallaoa y le abria los pechos y le sacaba el corazon. Algunos captivos viendose sobre la piedra atados, luego desmayaban y perdian el ánimo y como desmayados y desanimados tomaban las armas, mas luego se dejaban vencer y les sacaban los corazones sobre la piedra. Algunos captivos habia que luego se amortecian, como se veian sobre la piedra atados, echabanse en el suelo sin tomar arma ninguna deseando que luego les matasen, y asi los tomaban echandolos de espaldas sobre la orilla de la piedra. Aquel llamado Yooallaoan abriales los pechos y sacábales el corazon y ofrecialo al sol y echábalo en la xicara de madera, y luego otro sacerdote tomaba un cañuto de caña hueca y metialo en el agujero por donde le habian sacado el corazon, y teñiendola en la sangre tornábala á sacar, y ofrecia aquella sangre al sol. Luego venia el dueño del captivo y recibia la sangre del captivo en una xicara bordada de plumas toda la orilla. En la misma xicara iva un cañuto tambien aforrado con plumas. Yva luego á andar las estaciones, visitando todas las estatuas de los Dioses por los templos y por los Calpules; á cada una de ellas ponia el cañuto teñido con la, sangre, como dandole á gustar la sangre de su captivo. Haciendo esto iva compuesto con sus plumages y con todas sus joyas. Habiendo visitado todas las estatuas del pueblo, y habiendoles dado á gustar la sangre de su captivo, iva luego al palacio real á descomponerse, y el cuerpo de su captivo llevabale á la casa que llamaban Calpulco, donde habia tenido la vigilia la noche antes. Alli los desollaban; de alli llevaba el cuerpo desollado á su casa, y alli lo dividia y hacia presentes de la carne, porque hacia cuenta que aquella era su misma carne, porque desde la hora que le captivaba le tenia por hijo, y el captivo á su señor por padre, y por esta razon no queria comer de aquella carne, emperó comia de la carne de los otros captivos que se habian muerto. El pellejo del captivo era del que lo habia captivado, y él lo presentaba á otros para que lo vistiesen y andubiesen por las calles con él como con cabeza de lobo, y todos le daban alguna cosa al que lo llevaba vestido, y él lo daba todo al dueño del pellejo, el qual lo dividia entre aquellos que le traian vestido como le parecia. Acabado de acuchillar y matar á los captivos, luego todos los que estaban presentes, sacerdotes y principales y los señores de los esclavos comenzaban á danzar en su areyto en rededor de la piedra donde habian muerto á los captivos; y los señores de los captivos en el areyto danzando y cantando llevaban las cabezas de los captivos asidas de los cabellos colgadas de las manos derechas. Llamaban á este areyto Motzontccomaitotia, y el padrino de los captivos llamado Cuitlachueve cogia las sogas con que fueron atados los captivos en la piedra, y levantandolas hacia las quatro partes del mundo, como haciendo reverencia ó acatamiento, y haciendo esto andaba llorando y gimiendo como quien llora á sus muertos. A este espectaculo secretamente venian á mirar y á estar presentes aquellos con quienes Motecuguma tenia guerra, que eran los de la parte de los puertos de Vexotzinco, de Tlaxcala, de Nonoalco, de Cempoalla, y otras partes muchas, y los Mexicanos disimulaban con ellos para que digesen en sus tierras lo que pasaba acerca de los captivos. Hechas todas aquestas cosas se acababa la fiesta de los acuchillados sobre la piedra. Quando se hacia esta fiesta comian todos una tortilla como empanadillas que hacian de maiz sin cocer, á las quales llamaban Vylocpalli. Todos los que ivan á ver este espectáculo, hacian mochilla de estas tortillas y comianlas allá donde se hacia la fiesta. El dia siguiente todos se aparejaban para un muy solemne areyto, el qual comenzaban en las casas reales. Aderezabanse con todos los aderezos ó divisas ó plumages ricos que habia en' las casas reales, y llevaban en las manos en lugar de Ñores todo genero de tamales y tortillas. Yvan aderezados con maiz tostado, que llaman Mumuchitl, en lugar de sartales y guirnaldas. Llevaban tambien bledos colorados hechos de pluma colorada, y cañas de maiz con sus mazorcas, y pasando el medio dia cesaban los ministros del templo del areyto, y venian todos los principales señores y nobles y ponianse en orden delante las casas reales, todos de tres en tres. Salia tambien Moteguguma en la delantera y llevaba á la mano derecha al Señor de Tezcuco y á la izquierda al Señor de Tlacuba. Haciase un areyto solemnisimo: duraba el areyto hasta la tarde á la puesta del sol. Acabado el areyto comenzaban otra manera de danzas en que todos ivan trabados de las manos; ivan danzando como culebreando. En estas danzas entraban las mugeres matronas que querian y las mugeres públicas. Duraba esta manera de danzas en este lugar donde habian muerto los captivos hasta cerca de la media noche. Dilataban estas fiestas por espacio de veinte dias hasta llegar en las calendas del otro mes que se llamaba Toçoztontli.

Capítulo XXII

De las fiestas y sacrificios que hacian en el postrero dia del segundo mes que se decia Tlacaxipeoaliztli.

En el postrero dia del segundo mes que se llamaba Tlacaxipeoaliztli, hacian una fiesta que llamaban Ayacachpixolo en el templo llamado Yopico. En esta fiesta los vecinos de aquel barrio estaban cantando sentados y tañian sonajas todo un dia en el dicho templo y ofrecian flores en el mismo templo. Estas flores que se ofrecian eran como primicias, porque eran las primeras que nacian aquel año, y nadie osaba oler flor ninguna de aquel año hasta que se ofreciesen en el templo ya dicho las primicias de las flores. En esta fiesta hacian unos tamales que se llamaban Tzatzapaltamali, hechos de bledos y cenizas. Principalmente hacian estos tamales los del barrio llamado Coatlan, y los ofrecian en el mismo Cu delante de la Diosa que ellos llamaban Coatlyace, por otro nombre Coatlantonan, á la qual estos maestros de hacer flores tenian gran devocion. En esta misma fiesta escondian en alguna cueba los cueros de los captivos que habian desollado en la fiesta pasada, porque ya estaban hartos de traerlos vestidos y porque ya hedian. Algunos enfermos de sarna ó de los ojos hacian promesa de ir á ayudar

esconder estos pellejos, porque los escondian con procesion y con mucha solemnidad. Yvan estos enfermos á esta procesion para sanar de sus enfermedades, y dicen que algunos de ellos sanaban y atribuianlo á esta procesion y devocion que tenian. Con grandes ceremonias se concluia esta fiesta, y con grandes ceremonias se lavaban los que habian traido los pellejos vestidos. Los dueños de los captivos y todos los de su casa no se bañaban ni lavaban las cabezas hasta la conclusion de la fiesta, casi por espacio de veinte dias. Hecho lo dicho lavabanse y bañabanse ellos, y los de su casa los que habian traido los pellejos vestidos lavabanse alli en el Cu con agua mezclada con harina ó con masa de maiz, y de alli ivan á bañarse en el agua comun, y no se lavaban ellos sino lavabanlos otros, no fregandoles el cuerpo con las manos, sino dandoles palmadas con las manos mojadas en el cuerpo; decian que asi salia la grosura del pellejo que habia traido vestido. Tambien los dueños de los captivos, los de su casa (hecho todo esto) se lavaban y jabonaban las cabezas, - de lo qual se habian abstenido veinte dias haciendo penitencia por su captivo difunto. Despues de todo lo dicho el dueño del esclavo que habia muerto ponia en el patio de su casa un globo redondo hecho de petate con tres pies, y encima del globo ponia todos los papeles con que se habia aderezado el captivo quando murió, y despues buscaba un mancebo valiente y componiale con todos aquellos papeles. Estando compuesto con todos los papeles dábale una rodela en la una mano, en la otra le ponia un baston, y salia corriendo por esas calles, como que queria maltratar á los que topase, y todos huian de él y todos se alborotaban, y en viendole decian ya viene el Tetzonpac, y si alcanzaba alguno tomabale las mantas, y todas quantas tomaba las llevaba y las arrojaba en el patio de aquel que le habia compuesto con los papeles. Despues de esto, el dueño del captivo que habia muerto ponia en el medio del patio de su casa un madero como columna, en lo qual todos conocian que habia captivado en la guerra: aquello era el blason de su valentia. Despues de esto tomaba el hueso del muslo del captivo, cuya carne habian ya comido, y componiale con papeles y con una soga le colgaba de aquel madero que habia hincado en el patio, y para el dia que le colgaba convidaba á sus parientes y amigos y á los de su barrio, y en presencia de ellos le colgaba, y los daba de comer y beber aquel dia. Hacian ciertas ceremonias con el pulcre que daba á beber, y todos este dia cantaban los cantares de su casa. Todas estas cosas pasaban dentro de veinte dias hasta llegar Veytocoztli.

Capítulo XXIII

De la fiesta y ceremonias que hacian en las calendas del quarto mes que se llamaba Veytozoztli.

Al quarto mes llamaban Veytozoztli. En este mes hacian fiesta al Dios de las mieses llamado Tzinteutl y á la Diosa de los mantenimientos llamada Chicomecoatl. Antes que celebrasen esta fiesta ayunaban quatro días, y en estos dias ponian espadañas junto á las imagenes de los Dioses muy blancas y muy cortadas ensangrentada la parte de abajo donde tiene la blancura con sangre de las orejas ó de las piernas. Este servicio hacian los mancebos y muchachos en las casas de los principales mercaderes y ricos. Ponian tambien unos ramos que se llamaban Acxoiatl. Hacian tambien delante de las Diosas ó de sus altares unos lechos de heno, y las orillas de ellos entretexianlas como orillas de petate; lo demas heno estaba todo revuelto echado á mano. Y despues de lo arriba dicho hacian muchas maneras de mazamorra, y estando muy caliente y casi hirbiendo, echabanlo en sus caxtes en la casa que llamaban, Telpuchcalli. A la mañana los mancebos y muchachos andaban por las casas donde habian enramado los Dioses y pedian limosna cada uno de por si. Ninguno andaba junto con otro, dabanles aquella mazamorra para que comiesen, y los mancebos de los Cues que llamaban Tlamaztoton, llevabanla al Calmecac, allá la comian, y los mancebos del pueblo que llamaban Telpupuchti, llevabanla al Telpuchcealli y alli la comian. Despues de esto ivan todos por los maizales y por los campos y traian cañas de maiz y otras yerbas que llamaban Mecoall. Con estas yerbas enramaban al Dios de las mieses, cuya imagen cada uno tenia en su casa, y componianla con papeles y ponian la comida delante de esta imagen, cinco Chiquivites con sus tortillas, y encima de cada Chiquivitl una rana asada de cierta manera guisada, y tambien ponian delante de esta imagen un Chiquivitl de harina de chian que ellos llaman Pinolli, otro Chiquivitl con maiz tostado revuelto con frisoles. Cortaban un cañuto de maiz verde y henchianle de todas aquellas viandas, tomando de cada cosa un poquito, y ponian aquel cañuto sobre las espaldas de la rana como que le llevaba á cuestas. Esto hacia cada uno en su casa; por esto llamaban esta fiesta Calconoanc, y despues á la tarde llevaban todas estas comidas al Cu de la Diosa de los mantenimientos llamada Chicomecoatl, y alli andaban á la rebatiña con ello y lo comian todo. En esta fiesta llevaban las mazorcas de maiz que tenian guardadas para semilla al Cu de Chicomecoatl y de Cinteutl, para que alli se hiciesen benditas. Llevaban las ma- Zzorcas unas muchachas virgenes á cuestas vueltas en mantas, no mas de siete mazorcas cada una. Echaban sobre las mazorcas gotas de aceite de Ulli, y envolvianlas en papeles. Las doncellas llevaban todas los brazos enplumados con pluma colorada, y tambien las piernas; ponianlas en la cara pez derretida que ellos llaman Chapopolli, salpicada con margarita. Quando ivan por el camino iva con ellas mucha gente rodeada de ellas, y todos las ivan mirando sin apartar los ojos de ellas, y nadie osaba hablarlas, y si por ventura algun mancebo travieso las decia alguna palabra de requiebro, respondia alguna de las viejas que ivan con ellas, y tu cobarde hablas, bisoño tu habias de hablar! Piensa en como hagas alguna hazaña para que te quiten la bedija de los cabellos que traes en el cogote en señal de cobarde y de hombre para poco, cobarde bisoño, no habias tu de hablar aqui, tan niger eres como yo, nunca has salido de tras el fuego. De esta manera estimulaban á los mancebos para que fuesen esforzados para las cosas de la guerra, y alguno de los mancebos que tomaba por si esta reprehension, respondia diciendo: muy bien está dicho, Señora, yo lo recibo en merced, yo haré lo que vind manda, é iré donde haga alguna cosa por donde me tengan por hombre. Yo tendré cuidado. Querria mas dos cacaos que á vos y á vuestro linage, poneos de lodos en la barriga; rascaos la barriga y poneos la una pierna sobre la otra y cchaos á rodar por cse polvo: alli está una piedra áspera daos con ella en la cara y en las narices para que os salga sangre, y si mas quisieredes, agujerados la garganta con un tizon para que escupais por alli: ruegoos que calleis, y os pongais en vuestra paz. Aunque de esta manera respondian á la muger que los reprehendia, era por mostrar animo, que bien quedaban lastimados los mancebos de las palabras de la muger que les habia reprehendido, y despues decian entre si, ofrezcola al diablo la vellacona, y como nos ha reprehendido tan de agudo que nos ha lastimado el corazon con sus palabras, amigos, menester es que vayamos á hacer alguna cosa, que nos tengan en algo. Despues que habian llegado al Cu las mazorcas de maiz, volvianlas á sus casas, echabanlas en el hondon de la Troxe y decian que era el corazon de la Troxe, y en el tiempo del sembrar sacabanlas para sembrar. El maiz de ellas servia para semilla. Esta fiesta hacian á honra de la Diosa llamada Chicomecoatl, la qual imaginaban como muger, y decian que ella era los mantenimientos del cuerpo para comer por la vida humana, porque qualquiera que le falten los mantenimientos se desmaya y muere. Decian que ella hacia todos los generos de maiz y todos los generos de frisoles y qualesquiera otras legumbres para comer, y tambien todas las maneras de Chia, y por esto la hacian fiesta con ofrendas de comida y con cantares y con bayles, y con sangre de codornices. Todos los ornamentos con que la aderezaban eran bermejos y curiosos y labrados; en las manos la ponian cañas de maiz, De esta manera acababan la fiesta de esta Diosa, y comenzaban con danzas la fiesta que se sigue.

Anterior
Anterior

Sahagún, Historia general — Libro II: las fiestas (parte 2 de 3)

Siguiente
Siguiente

Los signos de los días en los códices (T. T. Waterman, 1916)