
por Orlando Santos
Crónica, 18 de octubre de 2026
La noticia: escritura teotihuacana en una cueva de Chalcatzingo
El 24 de septiembre, la revista Antiquity publicó un estudio de Christophe Helmke, Jesper Nielsen, Carolina Meza Rodríguez y Mario Córdova Tello sobre tres glifos pintados en rojo en la Cueva 19 de Chalcatzingo, Morelos, en la cara occidental del cerro Delgado.1 Chalcatzingo es famoso por sus relieves de estilo olmeca (c. 900–500 a. C.), pero estos glifos son muy posteriores: los autores los sitúan entre los siglos IV y VI d. C. y los identifican como parte de la escritura de Teotihuacan. Ya se conocían desde los años ochenta; el equipo volvió a documentarlos en agosto de 2022 y realzó la pintura desvaída con programas como DStretch.1,2
Uno de los glifos es un cerro con dos grandes volutas que salen de una boca: un topónimo, «Cerro que canta». Uno de los cerros vecinos se llamaba en náhuatl Cuicatepec, «cerro del canto», y el mismo topónimo aparece en los murales de Tetitla, en Teotihuacan.1 Otro glifo reúne un collar de cuentas, una prenda y un dardo, atavíos de los guerreros teotihuacanos; se ha sugerido que nombra un título militar. El tercero, un marco con estrellas, enmarca un nicho de roca ennegrecido por el fuego, donde se ha sugerido que se quemaba incienso o incluso un bulto funerario.1,2 Para los autores, con un repertorio que ya ronda los 120 signos, la escritura teotihuacana «ya no puede descartarse» como un conjunto de símbolos aislados: era una escritura de verdad.1
Otra escritura que se resiste: la epiolmeca
Teotihuacan no es la única escritura mesoamericana difícil de leer. En el sur de Veracruz y en Chiapas, en los siglos que rodean el comienzo de nuestra era, se usó la llamada escritura epiolmeca o istmeña. Sus textos se cuentan casi con los dedos. El más largo es la Estela 1 de La Mojarra, sacada del río Acula en 1986: unos 535 glifos y dos fechas de Cuenta Larga que corresponden a 143 y 156 d. C.3 El otro clásico es la Estatuilla de Tuxtla, una figurilla de nefrita con pico de ave, hallada en 1902 en Los Tuxtlas, con una fecha probable de 162 d. C.; hoy está en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, en Washington.4 Completan la lista unas pocas piezas más, como la Estela C de Tres Zapotes, algunas estelas de Cerro de las Mesas y un tiesto de Chiapa de Corzo.5

La máscara como banco de pruebas
En 1993, John Justeson y Terrence Kaufman propusieron en Science un desciframiento parcial: los textos estarían escritos en una lengua de la familia mixe-zoque, con logogramas y signos silábicos, y la estela de La Mojarra narraría un eclipse, apariciones de Venus, guerras y sacrificios. En 1997 sostuvieron que una columna recién descubierta en la estela confirmaba sus lecturas.6
Entonces apareció la máscara. Es de estilo teotihuacano, de feldespato verdoso, saqueada, de procedencia desconocida y hoy en una colección privada; en el reverso lleva un texto epiolmeca de seis columnas, el segundo más largo del corpus.7,8,9 Stephen Houston y Michael Coe la publicaron en Mexicon en 2003 y la usaron como prueba: si el desciframiento era correcto, tendría que funcionar con un texto nuevo. Su conclusión fue que no funcionaba y que la escritura seguía sin descifrarse.7,9 Justeson y Kaufman respondieron con una lectura completa de la máscara (104 signos, por su cuenta): dicen no haber tenido que corregir ninguno de los valores silábicos que ya habían propuesto y la interpretan como un texto ritual fechado a lo largo de tres años de Venus sucesivos.8 Otros especialistas siguen considerando el desciframiento no probado.5 El dibujo que abre esta crónica es el de su artículo.

Las dos noticias se tocan. La máscara es un objeto teotihuacano con una escritura del Golfo, y se ha sugerido que se hizo o se usó en Veracruz, donde han aparecido otras máscaras de ese estilo.8 Mientras los glifos de Chalcatzingo confirman que Teotihuacan escribía, la máscara recuerda lo poco que sabemos todavía de cómo se leían unos pueblos a otros.
El Texto Epi-Olmeca en una Máscara de Estilo Teotihuacano. La escritura epi-olmeca era un sistema de escritura verdadero, que combinaba logogramas (símbolos que representan palabras o conceptos completos) y silabogramas (símbolos que representan sílabas). Este principio es similar al de los jeroglíficos mayas, con los que comparte una conexión ancestral lejana. La cantidad de textos epi-olmecas conocidos es muy reducida, lo que ha dificultado su desciframiento.
Teotihuacán fue una civilización compleja, posiblemente la antecesora más directa de Tula, y ha resultado difícil encontrar artefactos que contengan evidencia de una escritura formal. La evidente existencia de redes comerciales complejas implica que es necesario conservar registros.
Notas
- Christophe Helmke, Jesper Nielsen, Carolina Meza Rodríguez y Mario Córdova Tello, «Painted Teotihuacan glyphs of Cave 19, Chalcatzingo, Morelos, Mexico», Antiquity, publicado en línea el 24 de septiembre de 2026, pp. 1–19, doi:10.15184/aqy.2026.10425 (acceso abierto, CC BY-NC-ND 4.0).
- «Cave Paintings May Have Been Part of Mesoamerican Writing System», Archaeology Magazine, 1 de octubre de 2026, archaeology.org.
- «La Mojarra Stela 1», Wikipedia (consultado el 18 de octubre de 2026), en.wikipedia.org.
- «Tuxtla Statuette», Wikipedia (consultado el 18 de octubre de 2026), en.wikipedia.org; William H. Holmes, «On a Nephrite Statuette from San Andrés Tuxtla, Vera Cruz», American Anthropologist 9 (1907): 691–701.
- «Isthmian script», Wikipedia (consultado el 18 de octubre de 2026), que remite a Andrew Robinson, Lost Languages (2008), y a Christian Vonk, Yet Another “Decipherment” of the Isthmian Writing System (Bonn, 2020). en.wikipedia.org.
- John S. Justeson y Terrence Kaufman, «A Decipherment of Epi-Olmec Hieroglyphic Writing», Science 259 (1993): 1703–1711; «A Newly Discovered Column in the Hieroglyphic Text on La Mojarra Stela 1: A Test of the Epi-Olmec Decipherment», Science 277 (1997): 207–210.
- Stephen D. Houston y Michael D. Coe, «Has Isthmian Writing Been Deciphered?», Mexicon 25, n.º 6 (2003): 151–161; véase también Joe Bauman, «Secrets of old mask still hidden, duo say», Deseret News, 27 de enero de 2004, deseret.com.
- John Justeson y Terrence Kaufman, «The Epi-Olmec Text on a Teotihuacan-Style Mask with Special Reference to Ritual Practices Referred to in Epi-Olmec Hieroglyphic Texts», en Harri Kettunen et al. (eds.), Tiempo detenido, tiempo suficiente: Ensayos y narraciones mesoamericanistas en homenaje a Alfonso Lacadena García-Gallo, Wayeb Publication 1 (Couvin: Wayeb, 2018), pp. 183–263, wayeb.org (CC BY-SA 4.0).
- Martha J. Macri, «A New Drawing of the Isthmian Inscription on the Feldspar Mask Published by Houston and Coe», Glyph Dwellers, informe 38 (mayo de 2016), glyphdwellers.com.
- Helmke, Nielsen, Meza Rodríguez y Córdova Tello, Antiquity (2026); Archaeology Magazine, 1 de octubre de 2026.
- Justeson y Kaufman, Science (1993, 1997) y Wayeb (2018); Houston y Coe, Mexicon (2003); Macri, Glyph Dwellers 38 (2016); Deseret News (2004).
- Wikipedia: «La Mojarra Stela 1», «Tuxtla Statuette», «Isthmian script» (con sus referencias: Robinson 2008; Vonk 2020); Holmes (1907).
- Imágenes: dibujo de la máscara, Peter Mathews, John Justeson, Terrence Kaufman y Justin Lowry, en Justeson y Kaufman (2018), fig. 4 (CC BY-SA 4.0); Estela 1 de La Mojarra, Adrian Hernandez (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons; Estatuilla de Tuxtla, W. H. Holmes (1907), dominio público, vía Wikimedia Commons.
