Archivos del Estado: la burocracia y los registros del tributo azteca

Archivos del Estado: la burocracia y los registros del tributo azteca

Códice Mendoza, folio 47r, Xoconochco
La provincia más lejana, Xoconochco (Soconusco), en la costa del Pacífico: plumas de quetzal, cacao, pieles de jaguar, bezotes de ámbar. Cada cantidad está escrita con números aztecas y glosada en español. Códice Mendoza, fol. 47r. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

por Orlando Santos, con la asistencia de Grok Bot (IA)

«Acuérdome que era en aquel tiempo su mayordomo mayor un gran cacique, que le pusimos por nombre Tapia, y tenía cuenta de todas las rentas que le traían a Montezuma con sus libros, hechos de su papel, que se dice amal, y tenía de estos libros una gran casa de ellos.»
— Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, cap. XCI1

Una casa llena de libros

Los aztecas tenían un sistema burocrático complejo y un método sofisticado de llevar los registros del Estado. El testimonio de Bernal Díaz es breve, pero lo dice todo: un mayordomo mayor, cuentas de todas las rentas, libros de papel de amate y una casa entera para guardarlos.

Esa casa no ha sobrevivido. Lo que sí sobrevive son copias, ecos y descendientes de aquellos libros, y con ellos podemos reconstruir, por inferencia, el aparato que los produjo.

El gobierno: del tlatoani al calpixqui

En la cima estaba el huey tlatoani, «el que habla», elegido por un consejo de altos señores entre los miembros de la casa reinante.2 Debajo, nobles, jefes militares, jueces, sacerdotes y una red de funcionarios encargados de los asuntos públicos, la guerra, el orden y, sobre todo, el tributo.

El tributo pasaba por las manos de los calpixque (singular calpixqui), literalmente «los que guardan la casa». Molina, en 1571, traduce sencillamente «mayordomo».3 Había un calpixqui en cada provincia tributaria, a menudo con ayudantes en cada pueblo; recibían los bienes, los contaban y los remitían a Tenochtitlan.4

Por encima de todos estaba el petlacalcatl, «el del cofre de petate», a quien Durán llama «mayordomo mayor» o «tesorero que tiene cargo de la hacienda real», el que recibía a los calpixque de las provincias.5 Sahagún describe también a los mayordomos y su lugar en el palacio.6 Es muy probable que el «Tapia» de Bernal fuera uno de estos altos mayordomos. Se ha sugerido que se trataba del propio petlacalcatl.7

Los calpixque no trabajaban solos. Donde el poder imperial era más frágil, había guarniciones y gobernadores militares junto a ellos. El imperio era, en palabras de Hassig, «hegemónico»: cobraba tributo sin administrar directamente cada pueblo.8 Berdan, Smith y sus colegas distinguen entre las provincias tributarias y las «provincias estratégicas», las fronterizas, que daban apoyo militar más que bienes.9

Códice Mendoza, folio 17v
Guarniciones y funcionarios del imperio. Códice Mendoza, fol. 17v (c. 1541), Bodleian Library, Oxford, MS. Arch. Selden. A. 1. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Tlacuiloque y amoxcalli

Quien pintaba las cuentas era el tlacuilo, palabra que Molina traduce a la vez como «escribano» y «pintor». Para los nahuas no había diferencia: escribir era pintar.10 La escritura combinaba imágenes, glifos de lugares y nombres, y un sistema numérico vigesimal: una bandera para 20, una pluma para 400, una bolsa para 8 000.

Los libros se guardaban en el amoxcalli, «casa de libros». Elizabeth Boone muestra cómo estos archivos sostenían no solo la contabilidad, sino también la historia oficial, que se repintaba cuando convenía.11 El ejemplo más célebre: según los informantes de Sahagún, el tlatoani Itzcóatl (r. 1427–1440) mandó quemar las pinturas antiguas, porque «no conviene que toda la gente las conozca».12 Un Estado que quema sus libros sabe muy bien lo que valen.

Los libros del tributo: la Matrícula y el Mendoza

Dos documentos nos dejan ver esos libros de cuentas. La Matrícula de Tributos, 16 hojas de papel amate pintadas por ambos lados, se conserva en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Probablemente es una copia, hecha hacia 1522–1530, de un original precolonial.13 Cada lámina muestra una región: los glifos de los pueblos en el margen, empezando por la esquina inferior izquierda, y en el centro lo que se debía, con sus cantidades.

Matrícula de Tributos, lámina
Una lámina de la Matrícula de Tributos: un granero de maíz, trajes de guerrero con sus escudos y, al pie, los glifos de los pueblos. Papel de amate, BNAH/INAH. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

La segunda parte del Códice Mendoza (c. 1541), pintado por orden del virrey Antonio de Mendoza, copia la Matrícula muy de cerca y le añade glosas en español. Berdan y Anawalt cuentan 38 provincias tributarias.14 Lo que se pagaba era mantas de algodón, trajes de guerrero y escudos, maíz, frijol, chía y huauhtli en grandes graneros, cacao, oro, plumas de quetzal, jade, papel, copal y pieles de jaguar.

Hasta el calendario de pagos está escrito. Según las glosas del Mendoza, las mantas se entregaban cada 80 días o cada medio año, mientras que los trajes de guerrero y los graneros se daban una vez al año. Las dos fuentes no siempre coinciden en los plazos, y los especialistas lo siguen discutiendo.15

Censos, tierras y calpulli

El tributo descansaba sobre la tierra y la gente. Zorita, oidor de la Audiencia en la década de 1550, cuenta que el principal de cada calpulli «tiene pintadas las suertes que son, y las lindes», quién las labra y cuáles están vacías, «y van renovando siempre sus pinturas según los sucesos».16

Tenemos ejemplos de esos registros. El Códice Vergara y el Códice de Santa María Asunción, pintados hacia 1540 en Tepetlaoztoc, cerca de Texcoco, son a la vez un censo y un catastro. Registran a cada jefe de familia con los miembros de su casa, y cada parcela con sus medidas y su área.17 Son posteriores a la caída de Tenochtitlan, pero su forma es indígena, y es lo más cerca que llegamos a ver un censo azteca.

Se ha sugerido que antes de la caída de Tenochtitlan hubo censos periódicos de población en todo el imperio. No sobrevive ninguno precolonial, y la idea se apoya en registros como estos y en los cronistas.18

Los registros de la justicia

También la justicia dejaba constancia. La tercera parte del Mendoza pinta a los jueces del tlatoani escuchando a los litigantes. En Texcoco, el Mapa Quinatzin muestra la sala de los tribunales, y los pleitos sobre tierras siguieron presentándose con pinturas ante las audiencias coloniales.19

El calendario y la memoria

Los aztecas tenían un calendario solar de 365 días (xiuhpohualli) y un calendario ritual de 260 días (tonalpohualli). Los dos regían las fiestas, el trabajo agrícola y la elección de días propicios, y también, como hemos visto, los plazos del tributo. Llevar bien la cuenta de los días era parte del oficio del Estado.

¿Cuerdas y ábacos?

Se ha sugerido que los aztecas usaron cuerdas anudadas, como los quipus incas, o un ábaco, a veces llamado nepohualtzintzin. Las fuentes del siglo XVI no describen ninguno de los dos para los mexicas: sus cuentas que conocemos están pintadas, con números en papel.20

La destrucción y lo que sobrevivió

La destrucción del Estado azteca y el entierro de Tenochtitlan bajo la ciudad virreinal hacen que conozcamos su aparato sobre todo por inferencia. Los libros de Tapia ardieron o se dispersaron en el sitio de 1521. Entre las décadas de 1520 y 1540, la campaña de los frailes contra las «pinturas» de la antigua religión acabó con más. Se ha sugerido que el obispo Zumárraga hizo quemar los archivos de Texcoco, aunque el episodio se discute.21

Y, sin embargo, el oficio sobrevivió. Los mismos tlacuiloque siguieron pintando para los nuevos amos, y los documentos del tributo pasaron a la escritura alfabética en náhuatl.22 En 1559, las ordenanzas de Cuauhtinchan mandaban que el escribano anotara «en el gran libro» el tributo de cada macehual, su barrio, su calpixqui y el día de la entrega.23 Es la casa de libros de Tapia, ahora en tinta y papel europeo.

Por eso los archivos del Estado azteca no se perdieron del todo. Sobreviven en la Matrícula, en el Mendoza, en los padrones de Tepetlaoztoc y en las ordenanzas de los pueblos, y en todos ellos se lee la misma idea que asombró a Bernal: un imperio que se gobernaba con cuentas por escrito.

Notas

  1. Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (escrita c. 1568; ed. Madrid, 1632), cap. XCI, «De la manera e persona del gran Montezuma» (texto en línea). Cf. cap. CLVII: «En los libros de la renta de Montezuma mirábamos de dónde le traían los tributos del oro…». ↩
  2. Michael E. Smith, The Aztecs, 3.ª ed. (Malden, MA: Wiley-Blackwell, 2012), cap. 6–7 (Wiley). ↩
  3. Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana (México, 1571), parte 2, fol. 11v; Online Nahuatl Dictionary, «calpixqui». ↩
  4. Frances F. Berdan y Patricia Rieff Anawalt (eds.), The Codex Mendoza, 4 vols. (Berkeley: University of California Press, 1992), vol. 1; ISBN 0-520-06234-5 (reseña de M. E. Smith, Latin American Antiquity 5, 1994). ↩
  5. Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de la Tierra Firme (c. 1579), ed. Á. M. Garibay (México: Porrúa, 1967), vol. 2, p. 307, citado por Frederic Hicks, «Subject States and Tribute Provinces: The Aztec Empire in the Northern Valley of Mexico», Ancient Mesoamerica 3, n.º 1 (1992): 1–10, doi:10.1017/S095653610000225X; definiciones en el Gran Diccionario Náhuatl, UNAM. ↩
  6. Bernardino de Sahagún, Florentine Codex, libro 8, «Kings and Lords», trad. A. J. O. Anderson y C. E. Dibble (Santa Fe: School of American Research / University of Utah, 1954); libro 8 del manuscrito en Temoa, IIB-UNAM. ↩
  7. Identificación interpretativa: Bernal no da el título náhuatl. Lo que dice es que era «mayordomo mayor» y llevaba «cuenta de todas las rentas», la función que Durán atribuye al petlacalcatl. ↩
  8. Ross Hassig, Trade, Tribute, and Transportation: The Sixteenth-Century Political Economy of the Valley of Mexico (Norman: University of Oklahoma Press, 1985); y Aztec Warfare: Imperial Expansion and Political Control (Norman: University of Oklahoma Press, 1988) (University of Oklahoma Press). ↩
  9. Frances F. Berdan, Richard E. Blanton, Elizabeth Hill Boone, Mary G. Hodge, Michael E. Smith y Emily Umberger, Aztec Imperial Strategies (Washington, D.C.: Dumbarton Oaks, 1996), esp. Smith, «The Tributary Provinces», y Berdan y Smith, «Imperial Strategies and Core-Periphery Relations» (Dumbarton Oaks; Internet Archive). ↩
  10. Molina, Vocabulario (1571), s.v. «tlacuilo»; véase Online Nahuatl Dictionary. ↩
  11. Elizabeth Hill Boone, Stories in Red and Black: Pictorial Histories of the Aztecs and Mixtecs (Austin: University of Texas Press, 2000). ↩
  12. Sahagún, Florentine Codex, libro 10, cap. 29 (Anderson y Dibble, 1961). ↩
  13. Repositorio Institucional INAH, «Matrícula de tributos»; Library of Congress / World Digital Library; micrositio INAH. Facsímil: F. F. Berdan y J. de Durand-Forest, Matrícula de tributos (Códice de Moctezuma) (Graz: ADEVA, 1980). ↩
  14. Berdan y Anawalt, The Codex Mendoza (1992), vols. 1 y 4. Ver el manuscrito: Digital Bodleian y la edición interactiva INAH, Códice Mendoza. ↩
  15. Berdan y Anawalt (1992), vol. 1, sobre la periodicidad del tributo; Smith, «The Tributary Provinces», en Aztec Imperial Strategies (1996). ↩
  16. Alonso de Zorita, Breve y sumaria relación de los señores de la Nueva España (c. 1570), en Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las posesiones españolas en América y Oceanía, t. II (Madrid, 1864), pp. 30–31 (texto en Internet Archive). Trad. inglesa: Benjamin Keen, Life and Labor in Ancient Mexico: The Brief and Summary Relation of the Lords of New Spain (New Brunswick, NJ: Rutgers University Press, 1963) (reseña, AHR). ↩
  17. Barbara J. Williams y H. R. Harvey, «Content, Provenience, and Significance of the Codex Vergara and the Códice de Santa María Asunción», American Antiquity 53 (1988): 337–351, doi:10.2307/281023; Williams y Harvey, The Códice de Santa María Asunción: Facsimile and Commentary. Households and Lands in Sixteenth-Century Tepetlaoztoc (Salt Lake City: University of Utah Press, 1997). ↩
  18. Inferencia: los registros de casas y tierras citados (nota anterior) y la descripción de Zorita muestran registros locales por calpolli. Un censo general del imperio no está documentado directamente. ↩
  19. Jerome A. Offner, Law and Politics in Aztec Texcoco, Cambridge Latin American Studies 44 (Cambridge: Cambridge University Press, 1983), ISBN 0-521-23475-1 (Google Books); Berdan y Anawalt (1992), sobre la tercera parte del Mendoza. ↩
  20. Lo que se conserva de la contabilidad mexica (Matrícula, Mendoza, Vergara, Asunción) es pictográfico. El «nepohualtzintzin» es una propuesta moderna sin respaldo documental en las crónicas; véase la ausencia del tema en Berdan y Anawalt (1992) y Smith (2012). ↩
  21. La quema de los archivos de Texcoco se atribuye a Zumárraga en tradiciones del siglo XIX (p. ej., Prescott) a partir de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl; Joaquín García Icazbalceta la rechazó en Don fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México (México: Andrade y Morales, 1881), cap. XXII, «De la destrucción de antigüedades mexicanas», donde sostiene que la quema que narra Ixtlilxóchitl la hicieron los tlaxcaltecas en 1520 (reedición en Internet Archive). Sobre la pérdida de los archivos pictóricos, Boone (2000). ↩
  22. James Lockhart, The Nahuas After the Conquest: A Social and Cultural History of the Indians of Central Mexico, Sixteenth through Eighteenth Centuries (Stanford: Stanford University Press, 1992). ↩
  23. Luis Reyes García, «Ordenanzas para el gobierno de Cuauhtinchan, año de 1559», Estudios de Cultura Náhuatl 10 (1972), pp. 286–287 (citado en el Online Nahuatl Dictionary). ↩
Fuentes
  • Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, caps. XCI y CLVII.
  • Matrícula de Tributos, BNAH/INAH (Repositorio INAH).
  • Códice Mendoza, Bodleian Library, MS. Arch. Selden. A. 1 (Digital Bodleian); Berdan y Anawalt (eds.), The Codex Mendoza (1992).
  • Sahagún, Códice Florentino, libros 8 y 10; Durán, Historia de las Indias; Zorita, Breve y sumaria relación; Molina, Vocabulario (1571).
  • Berdan et al., Aztec Imperial Strategies (1996); Hassig (1985, 1988); Hicks (1992); Smith, The Aztecs (2012).
  • Williams y Harvey (1988, 1997); Offner (1983); Boone (2000); Lockhart (1992); Reyes García (1972); García Icazbalceta (1881).
  • Imágenes: Códice Mendoza fols. 47r y 17v; Matrícula de Tributos. Dominio público, vía Wikimedia Commons.
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