Sahagún, Historia general — Libro I: los dioses

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro I: De los dioses

Fray Bernardino de Sahagún
Fray Bernardino de Sahagún (1499–1590). Retrato: anónimo, s. XVII, Museo Nacional de Historia (México) / Mexicana, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Bustamante (1829). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

Fray Bernardino de Sahagún llegó a la Nueva España en 1529 y dedicó cuarenta años a reunir, con ancianos nahuas y con sus alumnos trilingües del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, una enciclopedia del mundo mexica en doce libros. Aquí publicamos, libro por libro, el texto castellano en la primera edición impresa, la de Carlos María de Bustamante (México, 1829–1830), hecha sobre una copia del manuscrito de Tolosa. Conservamos la ortografía de Bustamante («habia», «muger», «ecsequias»). El náhuatl, que a menudo dice más y dice otra cosa, puede leerse en el Códice Florentino Digital (Getty).

El Libro I trata «de los dioses que adoraban los naturales de esta tierra que es la Nueva España», y se cierra con el apéndiz en que Sahagún confuta la idolatría.

Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Carlos María de Bustamante (México, 1829–1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, corregida por Amatl; las notas marcadas «Nota de Bustamante» son del editor de 1829. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute).

Índice

Prólogo: introducción al primer libro de la historia

El médico no puede acertadamente aplicar las medicinas al enfermo, sin que primero conozca de que humor, ó de que causa, procede la enfermedad; de manera, que el buen médico conviene sea docto en el conocimiento de las medicinas, y en el de las enfermedades, para aplicar conveniblemente á cada enfermedad la medicina contraria: puesto que los predicadores y confesores, médicos son de las almas para curar las enfermedades espirituales, conviene que tengan esperiencia de las medicinas y de las enfermedades espirituales: el predicador, de los vicios de la república, para enderezar contra ellos su doctrina, y el confesor, para saber preguntar lo que conviene, y saber entender lo que dijeren tocante á su oficio: conviene mucho sepan lo necesario para ejercitar sus oficios: ni conviene se descuiden los ministros de ésta conversion, con decir que entre esta gente no hay mas pecados de borracheras, hurto y carnalidad; pues otros muchos pecados hay entre ellos muy mas graves, y que tienen gran necesidad de remedio. Los pecados de la idolatría y ritos idolátricos, y supersticiones idolátricas y agueros, y abusiones y ceremonias idolátricas, no son aun perdidas del todo, [1] Para predicar contra estas cosas, y aun para saber si las hay, es menester saber como las usaban en tiempo de su idolatría, que por falta de no saber esto, en nuestra presencia hacen muchas cosas idolátricas sin que lo entendámos, y dicen algunos escusándolos, que son boberías ó niñerías, por ignorar la raíz de donde salen, (que es mera idolatría, y los confesores ni se las preguntan, ni piensan que hay tal cosa, ni saben el lenguage para preguntarselos, ni aun los entenderán aunque se lo digan.) Pues porque los ministros del evangelio que succederán á los que primero vinieron en la cultura de esta nueva viña del Señor, no tengan ocasion de quejarse de los primeros, por haber dejado á oscuras las cosas de estos naturales de esta nueva España,. Yo Fr. Bernardino de Sahagun, fraile profeso del órden de N. S. P. S. Francisco de la observancia, natural de la Villa de Sahagun en Campos, por mandado del muy R. P. Fr. Francisco Toral, provincial de esta provincia del santo Evangelio, y después obispo de Campeche y Yucatán, escribí doce libros de las cosas divinas, ó por mejor decir idolátricas y humanas, y naturales de esta nueva España: el primero de los cuales trata de los dioses, y diosas que estos naturales adoraban: el segundo, de las fiestas con que los honraban: el tercero, de la inmortalidad de la alma, y de los lugares adonde decian que iban las almas desde que salían de los cuerpos, y de los sufragios y ecséquias que hacian por los muertos: el cuarto libro trata de la astrología judiciaria, que estos naturales usaban para saber lá fortuna buena ó mala, que tenian los que nacian: el quinto libro, trata de los agúeros que estos naturales tenian para adivinar las cosas por venir: el libro sesto, trata de la rectórica y filosofía moral, que estos naturales usaban: el sétimo libro, trata de la filosofia natural, que estos naturales alcanzaban: el octavo libro, trata de los señores, y de sus costumbres y maneras de gobernar la república: el libro nono, trata de los mercaderes, y otros oficiales mecánicos y de sus costumbres: el libro décimo, trata de los vicios y virtudes de estas gentes, al propio de su manera de vivir: el libro undécimo, trata de los animales, aves y peces, y de las generaciones que hay en esta tierra, y de los árboles, yerbas y flores, frutos, metales y piedras, y otros minerales: el libro duodécimo se intitula, la conquista de México. Estos doce libros, con el arte y bocabulario apéndiz, se acabaron de sacar en blanco este año de 1569; aun no se han podido romanzar, ni poner las escolias según la traza de la obra: no sé lo que se podrá hacer en el año de 1570 que sigue, pues desde el dicho año, hasta casi el fin de este año de 1569, no se pudo mas entender en esta obra por el gran disfavor que hubo de parte de los que la debieran favorecer; pero como llegó á esta tierra nuestro Rmo. P. Fr. Rodrigo de Sequera, comisario general de todas estas provincias de esta nueva España, Guatemala &c. del órden de nuestro S. P. S. Francisco de la observancia, mandó que estos libros todos se romanzasen, y así en romance, como en lengua mexicana, se escribiesen de buena letra. Es esta obra, como una red barredera, para sacar á luz todos los vocablos de esta lengua, con sus propias y metafóricas significaciones, y todas sus maneras de hablar, y las mas de sus antiguallas buenas y malas, es para redimir mil canas porque con harto menos trabajo de lo que aquí me cuesta, podrán los que quisieren saber en poco tiempo nuevas de sus antiguallas, y todo el lengua ge de esta gente mexicana, aprovechará mucho toda esta obra, para conocer el quilate de esta gente mexicana, el cual aun no st ha conocido, porque vino sobre ellos aquella maldicion que Jeremías de parte de Dios fulminó contra Judéa y Jerusalén, diciendo en el capítulo 5.: «Yo haré que venga sobre vosotros.... yo traeré contra vosotros una gente muy de lejos, gente muy robusta y esforzada, gente muy antigua y diestra en pelear, gente cuyo lenguage no entenderás, ni jamás oíste su manera de hablar, toda gente fuerte y animosa, codiciosísima de matar. Esta gente os destruirá á vosotros y á vuestras mugeres y hijos, y todo cuanto poseis, y destruirá todos vuestros pueblos y edificios.» [2] Esto á la letra ha acontecido á estos indios, con los españoles, pues fueron tan atropellados y destruidos ellos y todas sus cosas, que ninguna apariencia les quedó de lo que eran antes. Así están tenidos por bárbaros, y por gente de bajísimo quilate (como segun verdad, de las cosas de policía, echan el pie delante á muchas otras naciones que tienen gran presuncion ae políticas, que sacando fuera algunas tiranías que su manera de regír contenia,) en esto poco con gran trabajo se ha rebuscado. Parece mucho la ventaja que hiciera, si todo se pudiera haber. En lo que toca á la antigüedad de esta gente, tiénese por averiguado, que mas há de dos mil años que habitan en esta tierra que ahora se llama la nueva España, porque por sus pinturas antigúas hay noticia, que aquella famosa ciudad que se llamó Tulla, hay ya mil años ó muy cerca de ellos, que fué destruida, y antes que se edificase, los que la edificaron destruyeron muchos poblados como Tullantzinco, donde dejaron muchos edificios muy notables, pues en lo que allí estuvieron, y en lo que tardaron en edificar la ciudad de Tulla, y en lo que duró en su prosperidad antes que fuese destruida, es consono á verdad que pasaron mas de mil años, de lo cual resulta, que por lo menos quinientos años antes de la Encarnacion de nuestro Redentor, esta tierra era poblada. Esta célebre y gran ciudad de Tulla, muy rica y decente, muy sábia y muy esforzada, tuvo la adversa fortuna de Troya, [3] Los Chosoltecas, que son los que de ella se escaparon, han tenido la sucesion de los romanos, y como los romanos edificaron el capitólio para su fortaleza, así los cholulanos edificaron á mano aquel promontorio que está junto á Cholula, que es como una sierra ó un gran monte, y está todo lleno de minas ó cuevas por de dentro. Muchos años despues, los mexicanos edificaron la ciudad de México, que es otra Venecia, y ellos en saber y en policía son otros venecianos. Los Tlaxcaltecas parece haber succedido en la fortuna de los cartaginenses: hay grandes señales de las antiguallas de estas gentes, como hoy dia se vé en Tula y en Tullatzinco, y en un edificio llamado Xochicalco [4] que está en los términos de Cuauhnavac, [5] y casi en toda esta tierra hay señales y rastro de edificios y alhajas antiquísimas. Es por cierto, cosa de grande admiración, que haya N. S. Dios tantos siglos ocultado una selva de tantas generales idolatrías, cuyos frutos buenísimos solo el demonio los ha cogido, y en el fuego infernal los tiene atesorados: ni puedo creer que la iglesia de Dios no sea próspera donde la Sinagoga de Satanás tanta prosperidad ha tenido, conforme aquello de S. Pablo, abundará la gracia, adonde abundó el delito. Del saber ó ciencia de esta gente, hay fama que fué mucha, como parece del libro décimo, donde en el capítulo 29 se habla de los primeros pobladores de esta tierra, y se afirma que tuvieron perfectos filósofos y astrólogos, y muy diestros en todas las artes mecánicas de la fortaleza, (la que entre ellos era mas estimada que ninguna otra virtud, y por la que subían al último grado del valer:) tenian de esto grandes ejercicios, como parece de muchas partes de esta obra. En lo que toca á la religion y cultura de sus dioses, no creo ha habido en el mundo idólatras tan reverenciadores de sus dioses, ni tan á su costa, eomo estos de esta nueva España. Ni los judíos, ni ninguna otra nacion, tuvo yugo tan pesado y de tanta ceremonia, como le han tomado estos naturales por espacio de muchos años, como parece por toda esta obra. Del origen de esta gente, la relación que dan los Vregeves, es que por el mar vinieron de hacia el norte, y cierto es que vinieron algunos vasos; de manera, que no se sabe como eran labrados, sino que se congetura por una fama que hay que tienen todos estos naturales que salieron de siete cuevas, que estas siete cuevas, son los siete navíos ó galeras en que vinieron los primeros pobladores de esta tierra, segun se colige por congeturas verisímiles. La gente primero vino á poblar esta tierra de ácia la Florida, y vino costeando y desembarcó en el puerto de Panuco, que ellos llaman Panco, que quiere decir lugar donde llegaron los que pasaron el agua. Esta gente venia en demanda del Paraiso terrenal, y traían por apellido tamoanchan, que quiere decir buscamos nuestra casa, y poblaban cerca de los mas altos montes que hallaban. En venir ácia el medio dia á buscar el paraíso terrenal no erraban, porque opinion es de los que saben, que está debajo do ja línea equinoccial; y en pensar que es algun altísimo monte tampoco yerran, porque así lo dicen los escritores, que el paraiso terrenal está debajo de la linea equinoccial, y que es un monte altísimo que llega su cumbre cerca déla luna. Parece que ellos ó sus antepasados tuvieron algún oráculo acerca de esta materia, ó de Dios, ó del demonio, ó tradición de los antiguos, que vino de mano en mano hasta ellos. Ellos buscaban lo que por via humana no se puede hallar, y nuestro Señor Dios pretendía que la tierra despoblada se poblase, para que algunos de sus descendientes, fuesen á poblar el paraiso celestial, como ahora lo vemos por esperiencia; mas ¿para qué me detengo en contar adivinanzas? pues es ciertísimo que estas gentes todas, son nuestros hermanos procedentes del tronco de Adán como nosotros, son nuestros prójimos á quien somos obligados á amar como á nosotros mismos quid quid sit. De lo que fueron los tiempos pasados, vemós por esperiencia ahora que son hábiles para todas las ártes mecánicas, y las ejercitan: son tambien hábiles para aprender todas las ártes liberales y la santa teología, como por esperiencia se ha visto en aquellos que han sido enseñados en estas ciencias; porque de lo que son en las cosas de guerra, esperiencia se tiene de ellos, que así en la conquista de esta tierra, como de otras particulares conquistas que despues acá se han hecho, cuan fuertes son en sufrir trabajos de hambre y sed, frio y sueño; cuan ligeros y dispuestos para acometer cualesquiera trances peligrosos; pues no son menos hábiles para nuestro cristianismo, sirdél debidamente fueran cultivados. Cierto parece que en estos nuestros tiempos, y en estas tierras, y con esta gente, ha querido N. S. Dios, restituir á la iglesia lo que el demonio le ha robado en Inglaterra, Alemania y Francia, en Asia y Palestina, de lo que le quedamos muy obligados de dar gracias á N. S. y trabajar fielmente en esta su nueva España.

Advertencia al lector

Cuando esta obra se comenzó, comenzóse también á decir de los que lo supieron, que se hacía un Calepino, y aun hasta ahora no cesan muchos de preguntarme que en qué términos anda el Calepino. Ciertamente fuera harto provechoso hacer una obra tan útil para los que quieren aprender esta lengua mexicana, como Ambrosio Calepino la hizo para los que quieren aprender la lengua latina, y la significacion de sus vocablos; pero ciertamente no ha habido oportunidad, porque Calepino sacó los vocablos y las significaciones de ellos, y sus variaciones y metáforas de la leccion de los poetas y oradores, y de los otros autores de la lengua latina; autorizando todo lo que dice con los dichos de los autores, el cual fundamento me ha faltado á mí por no haber letras ni escritura entre esta gente, y así me fué imposible hacer Calepino; pero eché los fundamentos, para quien quisiere que con facilidad lo pueda hacer, porque por mi industria se han escrito doce libros de lenguage propio y natural de esta lengua mexicana, donde allende de ser de muy gustosa y provechosa escritura;, hallarse han tambien en ella todas maneras de hablar, y todos los vocablos que esta lengua usa, tambien autorizados y ciertos, como lo que escribió Virgilio, y Cicerón, y los demás autores de la lengua latina. Van estos doce libros de tal manera trazados, que cada plana lleva tres columnas, la primera, de lengua española: la segunda, la lengua mexicana: la tercera, la declaracion de los vocablos mexicanos, señalados con sus cifras. En ambas partes, lo de la lengua mexicana se ha acabado de sacar en blanco en todos los doce libros. Lo de la lengua española y las escolias no está hecho, por no haber podido mas por falta de ayuda y de favor; si se me diese la ayuda necesária en un año, ó poco mas, se acabaría todo, y cierto que si se acabase sería un tesoro para saber muchas cosas dignas de ser sabidas, y para con facilidad saber esta lengua con todos sus secretos, y sería cosa de mucha estima de la nueva y vieja España.

Libro primero, en que se trata de los dioses que adoraban los naturales de esta tierra que es la Nueva España

Capítulo I

Que habla del principal dios que adoraban, y á quien sacrificaban los mexicanos, llamado Vitcilupuchtli.

Este Dios, llamado Vitcilupuchtli, fué otro Hércules, el cual fué robustísimo, de grandes fuerzas, y muy belicoso, gran destruidor de pueblos, y matador de gentes. En las guerras era como fuego vivo muy temible á sus contrarios, y así la divisa que traía era una cabeza de dragon muy espantable, que echaba fuego por la boca; tambien éste era nigromántico ó embaidor, que se transformaba en figura de diversas aves y bestias. A este hombre, por su fortaleza y destreza en la guerra, le tuvieron en mucho los mexicanos cuando vivía. Despues que murió lo honraron como á Dios, y le ofrecían esclavos, sácrificándolos en su presencia: buscaban que estos esclavos fuesen muy regalados, y muy bien ataviados con aquellos aderezos que ellos usaban de oregeras y barbotes: [6] esto hacían por mas honrarle. Otro semejante á éste hubo en las partes de Tlaxcala, que se llamaba Camaxtle.

Capítulo II

Del dios llamado Paynal, el cual siendo hombre, era adorado por dios.

Este dios llamado Paynal, era como sota-capitan del arriba dicho; porque como mayor capitan, dictaba cuando se habia de hacer guerra á algunas provincias. Este, como su vicario, servía para cuando repentinamente se ofrecía salir al encuentro á los enemigos, porque entonces era menester que este Paynal, que quiere decir ligero ó apresurado, saliese en persona á mover la gente, para que con toda prisa saliesen á verse con los enemigos. Despues de muerto la fiesta que le hacían era, que uno de los Sátrapas [7] tomaba la imágen de este Paynal, compuesta con ricos ornamentos como Dios, y hacían una procesion con él bien larga, y todos iban corriendo á mas correr, así el que le llevaba, como los que le seguian. En esto representaban la prisa que muchas veces es necesaria para resistir á los enemigos, que sin saberlo acometen haciendo celadas,

Capítulo III

Trata del dios llamado Texcatlipoca, el cual generalmente era tenido por dios entre estos naturales de esta nueva España: és otro Júpiter.

El dios llamado Texcatlipoca, era tenido por verdadero dios é invisible, el cual andaba en todo lugar en el cielo, en la tierra, y en el infierno, y temían que cuando andaba en la tierra movía guerras, enemistades y discordias, de donde resultaban muchas fatigas y desasosiegos: decían que él mismo incitaba á unos contra otros para que tuviesén guerras, y por esto le llamaban JYecocyautl, que quiere decir, sembrador de discordias de ambas partes, y decian él solo ser, el que entendía en el regimiento del mundo, y que él solo daba las prosperidades y riquezas, y que él solo las quitaba cuando se le antojaba.

Capítulo IV

Trata del Dios que se llamaba Tlaloctlamacazqui.

Este dios llamado Tlaloctlamacazqui, era el dios de las lluvias: decian que él daba las lluvias para que regasen la tierra, mediante la cual lluvia se criaban todas las yerbas, árboles, y frutos y mantenimientos: tambien decian que él enviaba el granizo y los relámpagos, y rayos, y las tempestades del agua, y los peligros de los rios y de la mar. En llamarse Tlaloctlamacazqui quiere decir, que es dios que habita en el Paraiso terrenal, y que dá á los hombres los mantenimientos necesarios para la vida corporal: los servicios que se le hacían, están referidos en el 2. libro, entre las fiestas de los dioses.

Capítulo V

Trata del dios que se llama Quetzalcoatl, dios de los vientos.

Este Quetzallcoatl aunque fué hombre, teníanle por dios, y decian que barría el camino á los dioses del agua, y esto adivinaban, porque antes que comienzan las aguas, hay grandes vientos y polvos, y por esto decian que Quetzalcoatl dios de los vientos, barría los caminos á los dioses de las lluvias, para que viniesen á llover. Los sacrificios y ceremonias con que honraban á este dios están escritas adelante en el

2. libro. Los atavíos con que lo aderezaban eran los siguientes: una mitra en la cabeza, con un penacho de plumas, que llaman quetzalli: la mitra era manchada como cuero de tigre, la cara tenia teñida de negro y todo el cuerpo: tenia vestida una camisa como sobrepelliz labrada, y no le llegaba mas de hasta la cinta: tenia unas oregeras de turquezas, de labor mosayco; tenia un collar de oro, de que colgaban unos caracolitos mariscos preciosos. Llevaba acuestas por divisa un plumage, á manera de llamas de fuego; tenia mas, unas calzas desde la rodilla abajo de cuero de tigre, de las cuales colgaban unos caracolitos mariscos; tenia calzadas unas sandalias teñidas de negro, revuelto con margagita: tenia en la mano izquierda una rodela, con una pintura con cinco ángulos, que llaman el Joel del viento. En la mano derecha tenia un cetro á manera de báculo de obispo: en lo alto era enroscado como báculo de obispo, muy labrado de pedrería; pero no era largo como el báculo, parecia por donde se tenia como empuñadera de espada: era este el gran sacerdote del templo, [8]

Capítulo VI

Que trata de las diosas principales que se adoraban en esta nueva España.

La primera de estas diosas se llamaba civacoatl: decían que esta diosa daba cosas adversas, como pobreza, abatimiento, trabajos: aparecia muchas veces, segun creían, como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en palacio: decían tambien, que de noche voceaba y bramaba en el aire. Esta diosa se llama Civacoatl, que quiere decir muger de la culebra; y tambien la llamaban Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. En estas dos cosas parece que esta diosa es nuestra madre Eva, la cual fué engañada de la culebra, y que ellos tenian noticia del negocio que pasó entre nuestra madre Eva, y la culebra. Los atavíos con que esta muger aparecía eran blancos, y los cabellos los tocaba de manera, que tenía como unos cornezuelos cruzauos sobre la frente. Dicen tambien que traía una cuna acuestas como quien trae á su hijo en ella, y poníase en el tianquiztli entre las otras mugeres, y desapareciendo deiaba allí la cuna. Cuando las otras mugeres advertían que estaba alli aquella cuna, olvidada, miraban lo que estaba en ella, y hallaban un pedernal como hierro de lanzon con que ellos mataban á los que sacrificaban; en esto entendían que fué Civacoatl la que lo dejó allí.

Capítulo VII

Trata de la diosa que se llamaba Chicomecoatl. Es otra diosa Céres.

Esta diosa, llamada Chicomecoatl, era la diosa de los mantenimientos, asi de lo que se come como de lo que se bebe: á esta la pintaban con una corona en la cabeza, y en la mano derecha un vaso, y en la izquierda una rodela con una flor grande pintada: tenía su cucytl yvipilli y sandalias todo vermejo: debió ésta ser la primera muger que comenzó á hacer pan, y otros manjares y guisados.

Capítulo VIII

Trata de una diosa que se llamaba la madre de los dioses, [9] corazon de la tierra y nuestra abuela.

Esta diosa, era la diosa de las medicinas y de las yerbas medicinales: adorábanla los médicos, y los cirujanos, y los sangradores, y tambien las parteras, y las que dan yerbas para abortar, y tambien los adivinos que dicen la buena ó mala ventura que han de tener los niños, segun su nacimiento. Adorábanla tambien los que echan suertes con granos de maíz, y los que agoréan mirando el agua en una escudilla, y los que echan suertes con unas cordezuelas que átan unas con otras que llaman mecatlapouhque, y los que sacan gusanillos de la boca y de los ojos, y pedrezuelas de las otras partes del cuerpo que se llaman tetlacuicuilique: tambien la adoraban los que tienen en sus casas baños ó temazcalis y todos ponian la imágen de esta diosa en los baños, y llamábanla Temazcalteci, que quiere decir la abuela de los baños. Todos los arriba dichos hacian cada año una fiesta á esta diosa, en la cual compraban una muger, y la componian con los ornamentos que eran propios de esta diosa, como parecen en la pintura que es de su, imagen, y todos los dias de su fiesta hacían con ella areyto, [10] y la regalaban mucho, y la albagaban porque no se entristeciese por su muerte, ni llorase, y la daban de comer delicadamente, y convidaban con lo que habia de comer, y la rogaban que comiese como á gran señora; y estos dias hacian delante de ella ardídes de guerra con vocería y regocijo, y con muchas divisas de guerra, y daban dones á los soldados que delante de ella peleaban por hacerla placer y regocijo. Llegada la hora cuando habia de morir, despues de haberla quitado la vida con otros dos que la acompañaban en la muerte, la desollaban, y un hombre ó Sátrapa vestíase su pellejo, y traíale vestido por todo el pueblo, y hacían con esto muchas vanidades. Las vestiduras y ornato de esta diosa eran que tenía la boca y barba hasta la garganta teñida con ulli que es una goma negra: tenía en el rostro como un parche redondo de lo mismo: tenía en la cabeza á manera de una gorra hecha de manta revuelta y añudada: los cabos del ñudo caían sobre las espaldas; en el mismo ñudo estaba ingerido un plumage, del cual salian unas plumas á manera de llamas: estaban colgando hácia la parte trasera de la cabeza: tenía vestido un vipilli, en la estremidad de abajo tenía una cortapisa ancha y arpada: [11] las enaguas que tenía eran blancas: tenía sus cotaras ó sandálias en los pies: en la mano izquierda una rodela con una chapa de oro redonda en el medio; en la mano derecha tenía una escoba, que es instrumento para barrer.

Capítulo IX

Trata de una diosa llamada Tzaputlatena.

Esta diosa que se llamaba Tzaputlatena, porque se decia que habia nacido en el pueblo de Tzaputla, llamábase tambien la madre de Tzaputla, porque fué la primera que inventó la resina que se conoce con el nombre de vxitl, que es un aceite sacado por artificio de la resina del pino, que aprovecha para sanar muchas enfermedades: primeramente aprovecha contra una manera de bubas ó sarna, que nace en la cabeza, que se llama quaxococuixtli, y tambien contra otra enfermedad es provechosa que nace en la cabeza que es como bubas, que se llama chaquackicháztii, sirve tambien para la sarna de la cabeza: aprovecha asimismo contra la ronquera de la garganta, contra las grietas de los pies y de los lábios; es tambien buena contra los empeines que nacen en la cara, ó en las manos: contra el Usagre [12] y contra otras muchas enfermedades es buena; y como esta muger debió ser la primera que halló este aceite, contáronla entre las diosas, y hacianla fiesta y sacrificios aquellos que venden y hacen este aceite que se llama vxitl

Capítulo X

Que trata de unas diosas que llamaban Civapipilti.

Estas diosas llamadas Civapipilti, eran todas las mugeres que morian del primer parto, á las cuales canonizaban por diosas, segun está escrito en el ó libro, en el capítulo 28: alli se asientan las ceremonias que hacían á su muerte, y de la canonización por diosa alli se verá á la larga. Lo que en el presente capítulo se trata es, de que decian que estas diosas andan juntas por el aire, y aparecen cuando quieren á los que viven sobre la tierra, y á los niños y niñas los empecen [13] con enfermedades, como es dándolas mal de perlesía, y entrando en los cuerpos humanos. Decian que andaban en las encrucijadas de los caminos, haciendo estos daños, y por esto los padres y madres, vedaban á sus hijos é hijas, que en ciertos dias del año en que tenian que descendían estas diosas, no saliesen fuera de casa, porque no topasen con ellos, y no les hiciesen algun daño; y cuando á alguno le entraba perlesía, o otra enfermedad repentina, ó entraba en el algun demonio, decian que estas diosas lo habian hecho; por esto las hacían fiesta y en ella ofrecian en su templo, ó en las encrucijadas de los caminos, pan hecho de diversas figuras: unos como

mariposas, otros como de figura de rayo que cae del cielo, que llaman Tlavitequiliztli, y también unos tamalejos que se llaman Xucuichtlamatzxoalli, y maíz tostado que llaman ellos izquitl La imágen de estas diosas tiene la cara blanquesina, como si estuviese teñida con color muy blanco como es el tizatl, lo mismo los brazos y piernas: tenian las orejas de oro, los cabellos tocados como las señoras con sus cornezuelos. El vipil era pintado de unas olas de negro: las enaguas tenian labradas de diversas colores, y tenía sus cotaras blancas.

Capítulo XI

Que trata de la diosa del agua, que la llamaban Chalchiuhtlitcue: es otra Juno.

Esta diosa, llamada Chalchiuhtliycue, diosa de la agua, pintábanla como á muger, y decían que era hermana de los dioses de la lluvia que llaman Tlaloques, honrábanla porque decian que ella tenía poder sobre el agua de la mar y de los rios, para ahogar los que andaban en estas aguas, y hacer tempestades y torbellinos en ellas, y anegar los navios y barcas y otros vasos que caminaban por el agua. Hacian fiesta á esta diosa en la que se llama Etzalqualiztli, que se pone en el 2 libro capitulo 7, allí están á la larga las ceremonias y sacrificios con que la festejaban como allí se podrá ver. Los que eran devotos á esta diosa y la festejaban, eran todos aquellos que tienen sus grangerías en el agua, como son los que la venden en canoas, y los que la venden en tinajas en la plaza. Los atavíos conque pintaban á esta diosa, eran la cara con color amarillo, y la ponian un collar de piedras preciosas, de que colgaba una medalla de oro: en la cabeza tenia una corona hecha de papel, pintada de azul claro, con unos penachos de plumas verdes, y con unas bolas que colgaban ácia el colodrillo, y otras ácia la frente de la misma corona, todo de color azul claro. Tenia sus orejas labradas de turquesas de obra mosayca, estaba vestida de un vipil y unas enaguas pintadas de la misma color azul claro, con unas franjas de que colgaban caracolitos mariscos. Tenia en la mano izquierda una rodela con una hoja ancha y redonda que se cria en la agua, y la llaman atiacuccona: en la mano derecha tenia un vaso con una cruz hecha á manera de la de la custodia en que se lleva el sacramento, cuando uno solo lo lleva, y era como cetro de esta diosa; tenia sus cotaras blancas: los señores y reyes veneraban mucho á esta diosa con otras dos que era la diosa de los mantenimientos, que llamaban Chicomecoatl, y la diosa de la sal, que llamaban Vixtocivatl, porque decian que estas tres diosas mantenian á la gente popular, para que pudiesen vivir y multiplicar. Lo demas acerca de esta diosa, se verá en el capítulo que he citado del libro 2, porque allí se trata copiosamente.

Capítulo XII

Que trata de la diosa de las cosas carnales, la cual llamaban Tlaculteutl, ó sea otra Venus.

Esta diosa tenía tres nombres: el uno era Tlaculteutl, que quiere decir la diosa de la carnalidad. El segundo nombre es Ixcuina. Llamábanla este nombre porque decían que eran cuatro hermanas, la primera era primogénita ó hermana mayor, que llamaban Tiacapan: la segunda era hermana menor, que llamaban Teicu: la tercera era la de enmedio, la cual llamaban Tlaco: la cuarta era la menor de todas, que llamaban Xucotzin, Estas cuatro hermanas decían que eran las diosas de la carnalidad. En los nombres bien significa á todas las mugeres que son aptas para el acto carnal. El tercer nombre de esta diosa es Tlaclqüani, que quiere decir comedora de cosas súcias; esto es, que segun decían las mugeres y hombres carnales, confesaban sus pecados á estas diosas cuanto quiera que fuesen torpes y súcias, que ellas los perdonaban. Tambien decían, que esta diosa Óó diosas tenían poder para provocar á lujuria, y para inspirar cosas carnales, y para favorecer los torpes amores, y despues de hechos los pecados decían que tenian tambien poder para perdonarlos, y á limpiar de ellos perdonándolos, si los confesaban á sus Sátrapas, que eran los adivinos que tenian los libros de las adivinanzas, y de las venturas de los que nacen, y de las hechicerías y agúeros, y de las tradiciones de los antiguos, que vinieron de mano en, mano hasta ellos; pues de que el penitente determinaba de se confesar, iba luego á buscar alguno de los ya dichos, delante de quien se solían confesar, y decíanle: Señor, querríame llegar á Dios todopoderoso, y que es amparador de todos [el cual se llama Yoalliehecatl, esto es, Tezcatlipoca], querría hablar en secreto mis pecados. Oído esto el Sátrapa decíale: seois muy bien venido, hijo, que lo que decís que quereis hacer, para vuestro bien y provecho es. Dicho esto, miraba luego el libro de las adivinanzas, que se llamaba Tonalamaíl, para por él saber que dia sería mas oportuno para aquella obra; y habiendo visto el dia que convenía, decíale: para tal dia vendreis, porque entónces reina buen signo para que esto se haga prósperamente. Llegado el dia que le habia mandado que volviese, el penitente compraba un petate nuevo, incienso blanco que llaman copalli, y leña para el fuego en que se habia de quemar el copalli; y si el penitente era persona principal, ó puesta en dignidad, el Sátrapa iba á su casa para confesarle (ó por ventura el penitente, aunque fuese principal, iba á la casa del Sátrapa) llegado, barría muy bien el lugar donde se habia de tender el petate nuevo para ponerse sobre él el confesor, y luego encendian fuego, y echaba el copal en el fuego el Satrapa, y hablaba al fuego y deciale: «Vos señor, que sois el padre y la madre de los dioses, y sois el mas antiguo dios, sabed que es venido aquí este vuestro vasallo, este vuestro siervo, y viene llorando, viene con gran tristeza, y viene con gran dolor; y esto es porque se conoce haber errado, haber resbalado y tropezado, y encontrado con alguoas suciedades de pecados, y con algunos graves delitos dignos de muerte, y de esto viene muy peinado y fatigado. Señor nuestro muy piadoso, que sois amparador y defensor de todos, recibid á penitencia, oíd la angustia de este vuestro siervo y vasallo.» Acabada esta oracion, el Sátrapa volvíase al penitente y le hablaba de esta manera: [14]Hijo, has venido á la presencia del dios favorecedor y amparador de todos: veniste á publicarle tus inferiores hedores y pudredumbres: vienes á abrirle los secretos de tu corazon, mira que no te despeines, mira que no te despeñes ni estravies mintiendo en la presencia de nuestro señor, desnúdate, hecha fuera todas tus verguenzas en presencia de N. Sr., el cual se llama Yoalliehecatl, esto es Tezcatlipoca. Es cierto que estás delante de él aunque no eres digno de verle, ni aunque él no te hable porque es invisible y no palpable; pues mira como vienes, que corazon traes, no dudes de publicar tus secretos en su presencia, cuenta tu vida, relata tus obras de la misma manera que hiciste tus escesos y ofendas: derrama tus maldades en su presencia, cuenta con tristeza á N. S. Dios, que es favorecedor de todos, y tiene abiertos los brazos, y está aparejado para abrazarte y para tomarte acuestas: mira que

«no dejes nada por vergüenza ni por flaqueza.» Oído esto el penitente, luego hacía juramento de decir la verdad de la manera que ellos usaban jurar, tocando la tierra con la mano y lamiendo lo que se le habia pegado, y luego echaba copah en el fuego, que era otro juramento acerca de decir la verdad, y luego se sentaba delante del Sátrapa, y porque le tenia como por imágen vicario de Dios, comenzábale á hablar de esta manera. ¡O Sr. nuestro que á todos recibes y amparas, oye mis hediondeces y pudredumbres! En tu presencia me desnudo y echo fuera todas mis vergúenzas cuantas he hecho: no te son por cierto ocultas las maldades que he cometido, porque todas las cosas te son manifiestas y claras.» Dicho esto, luego comenzaba á decir sus pecados por el mismo órden que los hizo, con toda claridad y reposo, como quien dice un cantar muy despacio y muy pronunciado, y como quien vá por un camino muy derecho, sin desviar á una parte y á otra, y acabando de decir todo lo que habia hecho, comenzaba luego á hablar el Sátrapa diciendo de esta manera: «Hijo, haz hablado delante de nuestro Sr. Dios diciendo delante de él tus malas obras; ahora tambien en su nombre te quiero decir lo que eres obligado á hacer. Cuando descienden á la tierra las diosas llamadas Cimpipilti, ó cuando se hace la fiesta de las diosas de la carnalidad que se llaman Yxtuiname, ayunarás cuatro dias afligiendo tu estómago y tu boca, y llegado el dia de la fiesta de estas diosas Yxiuiname, luego de mañana ó en amaneciendo para que hagas la penitencia convenible por tus pecados, pasarás la lengua por el medio de parte á parte con algunos mimbres que se llaman teucaleacatl, ó tlacotl, y si mas quisieres pasarlas, haz por las orejas lo uno de dos, y esto harás en penitencia y satisfaccion de tu pecado, no por via de merecimiento sino en pénitencia del mal que hiciste: traspasarás la lengua por el medio, con alguna espina de maguéy, y despues por el mismo ahujero pasarás los mimbres, pasarás cada una por delante tu cara, y acabando de sacarla arrojarla has atrás de tí ácia las espaldas, y si quisieres de todas ellas hacer una, atándolas todas la una con la otra, ora sean cuatrocientas ú ochocientas las que hubieres de sacar por la lengua; [15] haciendo esto se te perdonan las suciedades que hiciste.» Y si no tiene muchos ni graves pecados el penitente dícele el Sátrapa delante de quien se confiesa: «Hijo, ayunarás, fatigarás tu estómago con hambre, y tu boca con sed, comiendo sola una vez al medio dia, y esto cuatro dias; ó le mandaba irás á ofrecer papeles á los lugares acostumbrados y harás imágenes, cubrirás con ellos las imágenes que llevares hechas segun tu devocion, y harás en su presencia la ceremonia acostumbrada de cantar y bailar en su presencia.» O le decia: «Haz ofendido á Dios emborrachándote, conviénete satisfacer al dios del vino llamado Totochti, y cuando fueres á hacer esta penitencia, irás de noche, irás desnudo sin que lleves ninguna otra cosa sino un papel delante y otro detras, para cubrir tus partes vergonzosas; y cuando hecha tu oracion te volvieres, los papeles con que vas ceñido detras y delante, arrojarlos has delante de los dioses que allí están.» Acabada la confesion y recibida la penitencia, íbase para su casa y procuraba de nunca mas volver á hacer aquellos pecados de que se habia confesado, porque decian que si otra vez reincidian en los pecados, no tenia remedio. No hacian esta confesion sino los viejos, por graves pecados como son adulterios, &c, y la razon porque se confesaban era por librarse de la pena temporal que estaba señalada á los que caían en tales pecados, por librarse de no recibir pena de muerte, ó machucándole la cabeza, ó haciéndola tortilla entre dos grandes piedras. Es de saber que los Sátrapas que oían los pecados, tenian gran secreto, que jamás decian lo que habian oído en la confesion, porque tenian que no lo habian oído ellos, sino su dios, delante de quien solo se descubrían los pecados: no se pensaba que hombre los hubiese oído, ni á hombre se hubiesen dicho, sino á Dios. Acerca de lo arriba dicho, sabemos que aun despues acá en el cristianismo, porfian á llevarlo adelante en cuanto toca á hacer penitencia y confesarse por los pecados graves y públicos, como es homicidio, adulterio &c, pensando que como el tiempo pasado por la confesión y penitencia que hacian se les perdonaban aquellos pecados en el foro judicial, tambien ahora cuando uno mata ó adultera, acógese á nuestras casas y monasterios, y callando lo que hicieron, dicen que quieren hacer penitencia, y caban en la huerta, y barren en casa, y hacen lo que les mandan, y confiésaúse de ahí á alo-unos dias, y entónces descaran su pecado, y la causa porque vinieron á hacer penitencia. Acabada su confesion, demandan una cédula firmada del confesor, con propósito de mostrarla á los que rigen, ya sea gobernador y alcáldes, para que sepan que han hecho -penitencia y confesádose, y que ya no tiene nada contra ellos la justicia. Este embuste casi ninguno de los religiosos ni de rigor entienden por donde vá, por ignorar la costumbre antigua que tenian segun que arriba está escrito; mas antes piensan que la cédala la demandan, para mostrar como está confesado aquel año: esto sabemos por mucha esperiencia que de ello tenemos. Dícese que se confesaban los viejos y de los grandes pecados de la carne. Be esto bien se arguye que aunque habian hecho muchos pecados en tiempo de su juventud, no se confesaban de ellos hasta la vejéz, por no se obligar á cesar de pecar antes de la vejéz, por la opinion que tenian, de que el que tornaba á reincidír en los pecados al que se confesaba una vez, no tenia remedio. En lo arriba dicho, no hay poco fundamento para argüir que estos indios de esta nueva España se tenian por obligados de se confesar una vez en la vida, y esto, in lumine naturali, sin haber tenido noticia de las cosas de la fé.

Capítulo XIII

Que trata de los dioses que son menores en dignidad que los arriba dichos, y el primero de estos es, el que llaman Xiuhtecutli: es otro Vulcano.

Este dios de fuego llamado Xiuhtecütli, tiene tambien otros dos nombres: el uno es Yxcocauhqui, que quiere decir cariamaríllo; y el otro es Cveealtzin, que quiere decir llama de fuego. Tambien se llamaba Viveteutl, que quiere decir el dios antiguo, y todos le tenian por padre considerando los efectos que hacía, porque quema, y la llama enciende y abrasa. Estos son efectos que causan temor; otros efectos tiene que causan amor y reverencia, como es que calienta á los que tienen frio, y guisa las viandas para comer, asando, y cociendo, y tostando, y friendo. El hace la sal y la miel espesa, y el carbon y la cal, y calienta los baños para bañarse, y hace el aceite que se llama uxitb, con él se calienta la legía y agua para labar las ropas súcias y viejas, y se vuelven casí nuevas. A este dios se le hacía fiesta cada año, al fin del mes que se llama 13 calli, [16] y á su imágen le ponían todas las vestiduras, y atavíos y plumages del principal señor: en tiempo de Mochteccuzoma hacíanla á semejanza de éste, y en tiempo de los otros señores pasados hacíanle la semejanza do cada uno de ellos, y puesto en su altar ó trono descabezaban á su presencia muchas codornices, derramaban la sangre de ellas delante de él, y tambien ofrecíanle copal como á dios, y unos pastelejos que llaman quiltamalli, hechos de bledos, y estos mismos comian por su honra: en todos los barrios, y en cada casa, antes que los comiesen los ofrecían al fuego, y antes de ofrecerlos no los comían: los Sátrapas que estaban diputados al servicio de este dios que los llamaban Yhebeyohan, que quiere decir sus viejos, todo el dia hacian areyto, ó danza, en su presencia, cantando y bailando á su modo, y tañían caracoles como cuernos, y tocaban alambores y teponaztli que son alambores de madera, y traian en las manos unas sonajas con que hacen un son al propósito del cantar: son á la manera de trebejos, ó trebecinas con que hacen callar á los niños cuando lloran y se usan en los campos. No se cocía pan en comal en este dia, y en esto se tenía cuidado de que nadie lo cociese, ni otra cosa en comal, porque ninguno se tocase del fuego por ser el primero dia en que se comían y ofrecian los tamales arriba dichos, hn esta misma fiesta, los padres y madres de los niños cazaban unos culebras, otros ranas, otros peces que se llaman joviles [17] ó lagartiilos del agua, que se llaman axolotl ó aves, ó cualquier otros ammalesjos, y éstos echábanlos en las brazas del hogar; y de que ya estaban tostados comíanlos los niños y decían, come cosas tostadas nuestro padre el fuego: y llegada la noche, los viejos y viejas todos bebian uctli, que es vino de la tierra, y del uctli que bebian derramaban, antes que bebiesen, en cuatro partes del hogar del vctli que habian de beber; y á esto decian, que daban á gustar al fuego aquella bebida, honrándole como á Dios en esto, que era como sacrificio ú ofrenda; y de cuatro en cuatro años hacíase esta fiesta muy solemne, y hacía aceyte el señor con todos sus principales delante de la casa ó templo de este dios hn esta fiesta de cuatro en cuatro años, no solamente los viejos y viejas bebian vino ó pulque, sino tambien todos los mozos y mozas, niños y niñas, lo bebian; por eso se llamaba esta fiesta pillavmo, que quiere decir fiesta donde los niños y niñas beben el vino o pulque, y daban padrinos y madrinas a los niños, y buscábanselos sus padres y madres, y dábanlos algunos dones. Estos padrinos y madrinas llevaban acuestas los niños y niñas que eran sus ahijados al templo de este dios del fuego. También lo llamaban Yxcocauhqui: allí delante de él ahujeraban las orejas á todos los niños y niñas, señalábanlos de esta señal! en presencia de sus padrinos y madrinas que les llamaban Ymavivanyntlavan. Hecho esto, comian todos juntos padres y madres, padrinos y madrinas, niños y niñas. La imagen de este dios figuraba un hombre desnudo, el cual tenía la barba tenida con la resina que es llamada ulli, que es negra, y un barbote de piedra colorada en el ahujero de la barba Tenía en la cabeza una corona de papel pintada de diversas colores y de diversas labores- en lo alto de la corona tenía unos penachos de plumas verdes, fi manera de llamas de fuego: unas bolas de pluma ácia los lados, como pendientes ácia las orejas: unas orejeras en los ahujeros de las orejas labradas de turquesas de labor mosayco- tenia acuestas un plumage hecho á manera de una cabeza de un dragon, labrado de plumas amarillas, con unos caracolitos mariscos: unos cascabeles atados á ms gargantas de los pies: en la mano izquierda una rodela con cinco piedras verdes, que se llaman chalchivites, puestas á manera de cruz sobre una chapa de oro, casi cubierta toda la rodelaen la mano derecha tenía una á manera de cetro que era una chapa de oro redonda ahujerada por el medio, y sobre ella un remate de dos globos, uno mayor y otro menor con una punta sobre el menor: llamaban á este cetro Tlachicloni, que quiere decir miradero, ó mirador, porque con él ocultaba la cara y miraba por el ahujero de enmedio de la chapa de oro,

Capítulo XIV

Que habla acerca de un dios que se llamaba Macuilxochitl, que quiere decir cinco flores; y tambien se llamaba Xochipilli, que quiere decir el principal que dá flores ó que tiene cargo de dar flores.

A este numen llamado Macuihochitl, teníanle por dios como al arriba dicho, que es el dios del fuego: era mas particular dios de los que moraban en las casas de los señores, ó en los palacios de los principales. A honra de este hacían fiesta, y su fiesta se llamaba Xochilhuitl, la cual se contaba entre las fiestas movibles que están en el cuarto libro que trata del arte adivinatoria. Cuatro dias antes de esta fiesta ayunaban todos los que la celebraban así hombres como mugeres, y si algun hombre en el tiempo de este ayuno tenía acceso á muger, ó alguna muger, ó hombre durante el dicho ayuno, decían que ensuciaba su ayuno, y este dios se ofendía mucho de esto, y por esto hería con enfermedades de las partes secretas á los que tal hacían, como son almorranas, podredumbre del miembro secreto, diviesos y é incordios, &c, porque tenían entendido que, estas enfermedades eran castigos de este dios por la causa arriba dicha, hacíanle votos y prometimientós para que aplacase, y cesase de afligir con aquellas enfermedades. Cuando llegaba la fiesta de este dios que se llamaba Xochilchuitl, que quiere decir la fiesta de las flores, como dicho es, ayunaban todos cuatro dias, algunos no comían chilkoaxi y comian solamente al medio dia, y á la media noche bebían una mazamorra que se llamaba Tlaquilolatulli, [18] que quiere decir mazamorra pintada con una flor puesta encima en el medio: llamábase este ayuno el ayuno de las flores: tambien los que ayunaban sin dejar el chilli, ni otras cosas sabrosas que suelen comer, comían una vez sola al medio dia. Otros ayunaban comiendo panes acimos; esto es, que el maiz de que se hacía el pan que comían, no se cocía con ca antes de molerlo, que esto es como hormentar, [19] sino molían el maíz seco, y de aquella harina hacían pan, y cocianlo en ei comal, y no comían chilli, ni otra cosa con ello; no comían mas que una vez á medio dia. Llegado el quinto dia era la fiesta de este dios: en ella uno se componía con -los atavíos de este dios, como si fuera su imagen ó persona que significaba al mismo dios: con este hacían areyto con cantáres, y con teponaztli y atambor: llegando al medio dia de esta fiesta, descabezaban muchas codornices, derramando la sangre delante de este Dios, y de su imagen: otros sangrábanse de las orejas delante de él: otros traspasaban las lenguas con una punta de maguéy, y por aquel ahujero pasaban muchas mimbres delgadas derramando sangre: tambien se hacían otras ofrendas en su templo: hacían también una ceremonia, que hacían cinco tamales, que son como panes redondos hechos de maíz, ni bien rollizos, ni bien redondos, que se llamaban pan de ayuno: eran grandes, encima de los cuales iba una saeta hincada, que llamaban Xuckimiíl, esta era ofrenda de todo el pueblo. Los particulares que querian, ofrecían en un plato de madera, cinco tamales pequeños, á la manera de los arriba dichos, Chilmolli en otro vaso: ofrecían asímismo dos pasteles que llaman tzoalü en lugar del vlli, goma negra, que otros ofrecían en unos platos de madera, y el uno de estos pasteles, y el otro vermejo: la otra gente ofrecían diversas cosas; unos ofrecían maíz tostado, otros maíz tostado con miel y con harina de semilla de bledos; otros hecho de pan con una manera de rayo, como cuando cae del cielo que llaman Xonecuilh; otros ofrecían pan hecho á manera de mariposa; otros ofrecían panes azimos que ellos llamaban yotiaxcalh; otros ofrecían unas tortas hechas de semillas de bledos; otros unas tortas hechas á manera de rodela, de la misma semilla hechas; otros hacían saetas; otros espadas formadas de la masa de esta misma semilla; otros en fin ofrecían muñecas, hechas dela misma masa. En esta misma fiesta, todos los principales y Calpíxcues de la comarca de México, que lindaban con los pueblos de guerra, traían á México los cautivos que tenian, ó comprados, ó que por sí mismos los habian cautivado, y entregábanlos á los Calpixques á que los guardásen para el tiempo que fuesen menester ser sacrificados delante de los ido los; y si alguno de estos esclavos se huían entretanto que llegaba el tiempo de su sacrificio, el mismo Cahixque que lo tenía á cargo era obligado á comprar otro y ponerle en el lugar del que se habia huido. La imagen de este dios era como un hombre desnudo que está desollado, ó teñido de vermellon, y tenia la boca y la barba pintada de blanco, y negro, y azul claro: la cara teñida de bermejo: tenía ademas una corona teñida de verde claro, con unos penachos de la misma color: unas borlas que colgaban de la corona ácia las espaldas: traía acuestas una divisa ó plumage, que era como una bandera que está hincada en un cerro, y en lo alto tenía unos penachos verdes: estaba ceñido por el medio del cuerpo con una manta vermeja que colgaba hasta los muslos, esta manta tenía una franja de que colgaban unos caracolitos mariscos: en los pies tenía unas cotaras ó sandálias muy curiosamente hechas: en la máno izquierda una rodela, la cual era blanca, y en el medio tenía cuatro piedras puestas de dos en dos juntas: tenía por último un cetro hecho á manera de corazon, y en lo alto tenía unos penachos verdes, y de lo bajo colgaban tambien otros penachos verdes y amarillos.

Capítulo XV

Que habla del dios llamado Omecatl, que quiere decir dos cañas: es el dios de los convites.

Este dios de los convites decian que tenía dominio y poder sobre los convites y convidados, que es cuando los principales hermanos convidaban á toda su parentela para darles de comer, y mantas y flores, y que bailasen, danzasen y cantasen en su casa, y cuando este regocijo se había de hacer, el que le hacía llevaba la imágen de éste dios á su casa. Llevábanla algunos Sátrapas de los que servían en su templo; decian que si nó le hacían aquella honra que se le debía hacer, se enojaba y aparecia en sueños al dueño del convite, y reprehendíale y reñíale diciendo de esta manera: «Tú mal hombre, porque no me has honrado como convenía, sabe que yo te dejaré, yo me apartaré de tí, y tú me pagarás muy bien la injuria que has hecho:» y si mucho se enojaba, mostraba su enojo con que entre la comida y bebida, mezclaba pelos ó cabellos, para dar pena á los convidados, y deshonra al señor del convite: y estos cuando comulgaban en la fiesta de este dios, enfermaban muchas veces, y cuando comian ó bebían, añuscábanse [20] con la comida ó bebida, que no la podían tragar, y yendo andando tropezaban y caían muchas veces. Cuando hacían fiesta á este dios, que era de noche, comulgaban con su cuerpo, y para esta comunion los principales y Calpixques, y los que tenian cargo de los barrios, hacían de masa una figura de un hueso grueso, redondo y largo como un codo, y llamábanle el hueso de este dios; y antes que comulgasen, comían y bebían pulque. Despues de haber comido y bebido, en amaneciendo, al que era la imágen de éste dios, le punzaban en la barriga como con alfileres, ú con cosa semejante, y lastimábanle. Hecho esto, repartían aquella figura de hueso que habian hecho de masa que llaman tzoalli, y dividíanla en tres, y comia cada uno lo que le cabía. Todos estos que aquí comulgaban, se tenian por dicho y entendido, que el año que venía en esta fiesta habian de contribuir para hacer la de dicho dios, proveyendo todo lo necesario que se habia de gastar en ella. La imagen de este númen era como un hombre que está sentado sobre un haz de juncias: tenia la cara manchada de negro y blanco: una corona de papel apretada á la frente, con una venda larga y ancha de diversos colores, la que estaba anudada ácia el colodrillo, con una lazada que parecian borlas: tenia revuelto á la corona unas cuentas de chalchivites: [21] tenia puesta una manta á manera de red, con que estaba cubierto: una franja ancha donde estaban sembradas unas flores tejidas en la misma franja: tenia una rodela junto á sí, de la que le colgaban unas borlas anchas por la parte de abajo, y en la mano derecha un cetro donde estaba una medalla redonda ahujerada á manera de clarabolla. Estaba asentada de canto sobre una mesa redonda, y en lo alto tenia un chapitél piramidal, á este cetro llamaban tlachialia, que quiere decir miradero, porque encubría la cara con la medalla, y miraba por la clarabolla.

Capítulo XVI

Que trata del dios llamado Yxtlilton, que quiere decir el negrillo, y tambien se llama Tlaltetecuin.

A este dios hacianle un oratorio de tablas pintadas como tabernáculo donde estaba so imágen. En éste oratorio ó templo, habia muchos lebrillos y tinajas de agua, todas estaban tapadas con tablas ó comales: llamaban á esta agua tlilalt, que quiere decir agua negra, y cuando algun niño enfermaba, llevábanle al templo ó tabernáculo de este dios Yxtlilton, y abrían una de aquellas tinajas, y dábanle de beber al niño de la misma y con ella sanaba; y cuando alguno queria hacer la fiesta de este dios por su devocion, llevaba su imágen á su casa. Esta no era de bulto ni pintada, sino que era uno de los Sátrapas, que se vestía los ornamentos de este dios, y cuando le llevaban íbanle incensando delante con humo de copal, hasta que llegaba esta imágen á la casa del que habia de hacerle fiesta con danzas y cantares, como ellos usaban, porque esta manera de danzar y bailar, es muy diferente de nuestros bailes y danzas. Pongo aquí la manera que tienen estas danzas ó bailes, que por otro nombre se llaman areytos, y en su lengua se llama macevalistli. Juntábanse muchos de dos en dos, ó de tres en tres, en un gran corro segun la cantidad de los que eran, llevando flores en las manos, y atavíos con plumages: hacian todos á una un mismo meneo con el cuerpo, y con los pies y manos, cosa bien de ver, y bien artificiosa: todos los meneos iban segun el son que tañian los tañedores del atambor y del teponaztli. Con esto iban cantando con gran concierto todos, y con voces muy sonoras, los loores de aquel dios á quien festejaban, y lo mismo usan ahora aunque dirijido de otra manera: enderezan los meneos con tenencias y atavios

conforme á lo que cantan, porque usan diversísimos meneos, y muy diversos tonos en el cantar; pero todo muy agraciado y aun muy místico. Ll bosque de la idolatría no está talado, [22] Llegada, como está dicho, la imágen de este dios á la casa del que la festejaba, lo primero que hacían era comer y beber, despues de lo cual comenzaban la danza y cantar del dios á quien celebraban. Despues que este dios habia bailado con los otros gran rato, entraba dentro de la casa, á la bodega donde estaba el pulcre ó vino, que ellos usaban en muchas tinajas, todas tapadas con tablas ó comales embarrados, las cuales habia cuatro dias que estaban tapadas. Este dios abría una ó muchas, y á este abrimiento llamaban tlaiacaxapotla que quiere decir, este vino es nuevo: hecho este abrimiento, él y los que le acompañaban bebian de aquel vino, y salíanse fuera al patio de la casa donde se hacía la funcion y iban donde estaban las tinajas del agua negra, que eran dedicadas á él, y habian estado cerradas cuatro dias; abrialas este mismo que era la imágen de este dios, y si despues de abiertas estas tinajas, parecia en alguna de ellas alguna suciedad, como alguna pajuela, ó cabello, ó pelo ó carbon, luego decian, que el que hacia la fiesta era hombre de mala vida, adúltero ó ladrón, ó dado al vicio carnal, y entonces le afrentaban con decirle que alguno de aquellos vicios estaba en él, ó que era sembrador de discordias ó de zizañas, afrentábanle en presencia de todós; y cuando aquel que era la imágen de este dios, salía de aquella casa, dábanle mantas, las cuales llamaban ixquen, que quiere decir abertura de la cara, porque quedaba avergonzado aquel que habia hecho la fiesta si alguna falta se hallaba en la agua negra. La manera de atavíos de este dios, se pondrá al fin de este libro.

Capítulo XVII

Que habla del dios llamado Opuchtli, el cual era tenido y adorado en esta nueva España.

Este dios llamado Opuchtli, le contaban con los dioses que se llamaban Tlaloques, que quiere decir habitadores del paraiso terrenal, aunque sabian que era puro hombre. Atribuíanle la invencion de las redes para pescar, y tambien un instrumento para matar peces, que le llamaban minacachalli, que es como fisga, aunque no tiene sino tres puntas en triángulo como tridente, con que hiere á los peces, y tambien con él matan áves. Tambien éste inventó los lazos para matar las áves, y los remos para remar. Cuando hacían fiesta á este dios los pescadores y gente del agua que tienen sus grangerías en las aguas, (al cual tenían por dios) ofrecíanle cosas de comer y vino, de lo que ellos usaban que se llamaba uctli, y por otro nombre se llama pulque: tambien le ofrecían cañas de maíz verdes, y flores y cañas de humo que llaman yietl, é incienso blanco que llaman copalli, y una yerba olorosa que se llama yiauhtli, y sembraban delante de él como cuando echan juncos cuando se hace procesion. Usábase tambien en esta solemnidad de unas sonajas que iban en unos báculos huecos que sonaban como cascabeles ó casi: sembraban también delante de él un maíz tostado que llaman mumuchtli, que es una manera de maíz que cuando se tuesta rebienta y descubre el meollo, y se hace como una flor muy blanca: decían que estos eran granizos, los cuales son atribuidos á los dioses del agua. Los viejos Sátrapas que tenian cargó de este dios y las viejas, decíanle los cantares de su loor. La imagen de este dios es un hombre desnudo y tenido de negro todo, y la cara pardilla tirante á las plumas de la codorniz: tenía una corona de papel de diversas cos lores compuesta á manera de rosa, que las unas ojas sobrepujaban á las otras, y encima tenía un penacho de plumas verdes que salían de una borla amarilla. Colgaban de esta corona unas borlas grandes y largas ácia las espaldas: tenía una estola verde cruzada, á manera de las que se ponen los sacerdotes cuando dicen misa: tría ceñidos unos papeles verdes que le colgaban hasta las rodillas: unas cotaras ó sandálias blancas: en la mano izquierda traía una rodela tenida de colorado, y en el medio de este campo una flor blanca con cuatro hojas á manera de cruz, y de los espacios de las hojas salían cuatro puntos que eran tambien hojas de la misma flor: tenía un cetro en la mano derecha como un cáliz, y de lo alto de él salía como un casquillo de saetas.

Capítulo XVIII

Que habla del dios llamado Xipetotec, que quiere decir desollado.

Este dios era honrado de aquellos que vivian a la orilla de la mar, y su origen lo tuvo en Zapotlán, pueblo de Xalisco. Atribuían á este dios las enfermedades siguientes. Primeramente las viruelas, las apostemas que se hacen en el cuerpo, y la sarna: tambien las enfermedades de los ojos, como es el mal que procede de mucho beber, y todas las demás que se causan en los ojos: todos los que eran enfermos de alguna de las de enfermedades dichas, hacían voto á este dios de vestir su pellejo cuando se hiciese su fiesta, la cual se llama Tlacaxipealizili, ó sea desollamiento de hombres. En ella hacian como un juego de cañas, de manera, que el un bando era de parte de este dios ó imagen del dios Totec, y éstos todos iban vestidos de pellejos de hombres, que habian muerto y desollado en esta fiesta, todos recíenles y corriendo sangre: los del bando contrario eran los soldados valientes y osados, y personas belicosas y esforzadas, que no tenían en nada la muerte, osados y atrevidos que de su voluntad salían á combatir con los otros: alli los unos con los otros se ejercitaban en el ejercicio de la guerra, perseguíanse hasta su puesto, y de allí volvían huyendo hasta su propio puesto; acabado este fuego, aquellos que llevaban los pellejos de los hombres vestidos que eran de la parte de este dios Totec, íbanse por todo el pueblo y entraban en las casas, demandando que les diesen alguna limosna por amor de aquel dios. En las casas donde entraban, hacíanlos sentar sobre unos hacecillos de hojas de tzapotes, y echábanlos al cuello unos sartales de mazorcas de maíz, y otros sartales de flores que iban desde el cuello ácia los sobácos, y poníanle guirnaldas, y dabanles á beber pulque, que es su vino. Si algunas mugeres enfermaban de estas enfermedades arriba dichas, en la fiesta de este dios ofrecían sus ofrendas segun que habian votado. La imágen de este númen es á manera de un hombre desnudo, que tiene en un lado teñido de amarillo, y el otro de leonado: tiene la cara labrada de ambas partes á manera de una tira angosta que cae desde la frente hasta la quijada: en la cabeza, á manera de un capillo de diversas colores, con unas borlas que cuelgan ácia las espaldas. Tiene vestido un cuero de hombre: los cabéllos tranzados en dos partes y unas orejas de oro: está ceñido con unas faldetas verdes, que le llegan hasta las rodillas, con unos caracolillos pendientes: tiene unas cotaras ó sandalias, y una rodela de color amarillo, con un remate de colorado todo al rededor: y tiene un cetro con ambas manos, á manera del caliz de adormidera, donde tiene su semilla, con un casquillo de saeta encima empinado.

Capítulo XIX

Que habla del dios que se llamaba Yiacatecutli, dios de los mercaderes. [23]

De este dios llamado Yiacatecutli, hay congetura que comenzó los tratos y mercadurías entre esta gente, y así los mercaderes lo tomaron por dios y le honraban de diversas maneras. Una de las cosas con que lo honraban era, que le ofrecian papel, y le cobijaban con él mismo, donde quiera que estaban sus estátuas. Tambien tenian en mucha veneracion al báculo con que caminaban, que era una caña maciza que ellos llaman vtatl, [24] y tambien usan de otra manera de báculo, que es una caña negra liviana, maciza, sin ñudo ninguno, que es como junco de los que usan en España: todos los mercaderes usaban de esta manera de báculos por el camino. Cuando llegaban adonde habian de dormir, juntaban todos sus báculos en una gavilla atados, é hincábanlos en la cabecera donde habían de dormir, y derramaban sangre delante de ellos, que se sacaban de las orejas, ó de ia lengua, ó de las piernas, ó de los brazos, y ofrecian copal, hacian fuego, y quemábanle delante de los báculos, á los cuales tenian por imágen del mismo dios, y en ellos honraban al mismo dios Yiacatecutli: con esto le suplicaban que los amparase de todo peligro. Estos mercaderes discurrían por toda la tierra, tratando, comprando en una parte, y vendiendo en otra lo que habian comprado. Tambien discurren por todas las poblaciones que están en la ribera de la mar, y la tierra adentro: no dejan cosa que no escudriñan y paséan, en unas partes comprando, y en otras vendiendo. No dejan lugar donde no buscan lo que allí se puede comprar ó vender, ni porque la tierra sea muy caliente, ni porque sea muy fria, ni porque sea muy áspera dejan de pasarla, ni de trastornarla, buscando lo que en ella hay de precioso ó provechoso para comprar ó vender. Son estos mercaderes sufridores de muchos trabajos, y osados para entrar en todas las tierras (aunque sean las de enemigos,) y muy astutos para tratar con los estraños, así aprendiendo sus lenguas, como tratando con ellos con benevolencia para atraerlos así con su familiaridad. Estos descubren donde hay las plumas y las piedras preciosas, y el oro, y las compran y las llevan á vender donde saben que han de valer mucho: tambien estos descubren donde hay pellejos de animales esquisitos y preciosos, y los venden adonde valen mucho. Tratan tambien en vasos preciosos hechos de diversas maneras, y pintados con diversas figuras segun que en diversas tierras se usan; unos con tapaderas hechas de conchas de tortugas, y cucharas de lo mismo para revolver el cacao; otros con tapaderas muy pintadas de diversas colores y figuras, hechas á manera de una hoja de vinarbol, y otros palos preciosos para revolver el cacao, [25] Si han de entrar en tierra ele guerra, primero aprenden el lenguage de aquella gente, y toman el trage de ella, para que no parezca que son estrangeros, sino que son naturales, Acontecía muchas veces que los enemigos los conocían, y los aprendian y mataban, y si uno, ó dos ó mas, se podian escapar, iban á dar aviso al señor principal de la tierra, como Moteccuzuma, ó otros sus antecesores, y llevaban de aquellas riquezas que habia en aquella tierra, y presentábanlas al señor en remuneracion de sus trabajos, para que fuese honrado en el pueblo, y tenido por valiente: poníanle un barbote de ámbar, que es una piedra larga amarilla trasparente, que cuelga del beso bajo, ahujerado, en señal de que era valiente y era noble, y esto se tenia en mucho. Estos mercaderes partíanse de sus parientes con grandes ceremonias segun sus ritos antiguos cuando iban á mercadear á tierras estrañas, y estaban por allá muchos años, y cuando volvían á sus tierras, volvían cargados de muchas riquezas, y para hacer demostracion de lo que traían, y dar relacion de las tierras por donde habián andado, y de las cosas que habian visto; convidaban á todos los mercaderes, en especial á los principales de ellos, á los señores del pueblo, y les hacían gran convite; á este convite llamábanle lavatorio de pies, y los convidados reverenciaban grandemente al báculo con que habian ido y vuelto, tenian que era imágen de aquel dios, y que le habia dado favor para volver y andar los caminos que transitó. Para hacer esta honra al báculo, se ponían en una de las casas de oracion que tenian en los barrios que ellos llamaban calpulli, que quiere decir iglesia del barrio ó parroquia. En este calpulli donde se contaba este mercader, ponian el báculo en lugar venerable, y cuando daban comida á los convidados, primeramente ponian comida y flores y ácayietl, [26] delante del báculo, y fuera del convite todas las veces que comia este mercader ofrecia primeramente comida y las demas cosas al báculo que le tenia en su oratorio dentro de su casa. Estos mercaderes despues que venian prósperos de las tierras donde habian andado, como tenian caudal, compraban esclavos y esclavas para ofrecerlos á su dios en su fiesta, el cual principalmente era Yiacatecutli, y este tenia cinco hermanos y una hermana, y á todos los tenian por dioses, y como se inclinaba su devocion, sacrificaban esclavos á cada uno de ellos en su fiesta, ó á todos juntos, ó á la hermana. El uno de los hermanos se llamaba Chicbnquiavitl, el otro Xomocuil, el otro JYacxitl, el otro Cochimetl, el otro Yacapitzaoac; la hermana se llamaba Chalmecacíoatl: á estos ó á alguno de ellos ofrecian un esclavo ó mas, sacrificandolos en so presencia, vestidos con los ornamentos de aquel dios, como si fuese su imagen. Habia una feria ordinaria donde se compraban y vendian esclavos hombres y mugeres en un pueblo que se llama Azcapotzalco, que es á dos leguas de Mexico: [27] allí los iban á escojer entre muchos, y los que compraban miraban muy bien que el esclavo ó esclava no tuviese alguna enfermedad, ó fealdad en el cuerpo. A estos esclavos hombres y mugeres despues que los compraban, criábanlos en mucho regalo y vestíanlos muy bien, dábanles de comer y beber abundantemente, y bañábanlos con agua caliente, de manera que los engordaban porque los habian de comer y ofrecer á su dios. Tambien los regocijaban haciendolos cantar y bailar á las veces sobre la azotea de sus casas, ó en la plaza: cantaban todos los cantares que sabian, hasta que se cansaban de cantar, y no estimaban en nada la muerte que les estaba aparejada. Mataban estos esclavos en la fiesta que se llama panquetzalistli, y todo el tiempo antes de llegar á aquella fiesta los regalaban como está dicho; y si entre estos esclavos habia algun hombre que parecia de buen juicio y que era diligente para servir y sabia bien cantar, ó alguna muger que era dispuesta y sabía bien hacer de comer y beber, y labrar y tejer, á estos principales los compraban para servirse de ellos en sus casas, y los escapaban del sacrificio. La imagen de este dios se pintaba como un indio que iba de camino con su báculo, y la cara la tenia manchada de blanco y negro: en los cabellos llevaba atadas dos borlas de pulmas ricas que se llamaban quetzalli; iban atadas en los cabellos de medio de a cabeza recojidos como una gavilla de lo alto de la cabeza: tenía unas orejas de oro: estaba cubierto con una manta azul, y sobre el azul una red negra, de manera que el azul se parece por las mayas de la red: tenía una flocadura ésta manta por todas las orillas en la cual estaban tegidas unas flores: tenía en la garganta de los pies unas como correas de cuero amarillo, de las cuales colgaban unos caracolitos mariscos: tenía en los pies unas cotaras muy curiosas y labrádas: tenía una rodela teñida de amarillo con una mancha en el medio de azul claro que no tiene ninguna labor; finalmente, tenia en la mano derecha un báculo como el que llevan de camino.

Capítulo XX

Que habla del dios llamado Napatecutli.

Este dios Napatecutli era el dios de los que hacen esteras de juncias, y es uno de los que llaman Tlaloques. Dicen que este es el que inventó el árte de hacer esteras, y por eso lo adoran por dios los de este oficio, que hacen esteras que llaman petates, y tambien hacen sentaderos [28] que llaman icpales, y hacen cañizos de juncias que llaman tolqüextli; decian que por la virtud de este dios nacían y se criaban las juncias, juncos y cañas, con que ellos hacen su oficio; y por que tenian tambien que este dios producía las lluvias, hacíanle fiesta donde le reverenciaban y adoraban, y le demandaban que diese las cosas que suelen dar, como es agua, juncias &c. En su fiesta compraban un esclavo para sacrificarle delante de él, ataviándole con los ornamentos de este dios, como que fuese su imágen. El dia que este habia de morir, despues de compuesto como está dicho, poníanle en la mano un vaso verde lleno de agua, y con un ramo de sauce rociaba á todos, como quien echa agua bendita; y cuando entre año alguno de estos de este oficio queria por su devoción hacer fiesta á este dios, daba relacion de ello á sus sacerdotes, y todos ellos llevaban á un Sátrapa vestido con los ornamentos de este dios como su imágen, el que por donde pasaba, iba echando el agua con dicho ramo Llegado, ponianle en su lugar, y hacian algunas ceremonias en su presencia, rogándole que hiciese mercedes á aquella casa. El que hacía esta fiesta, daba de comer y beber al dios, á los que con él iban, y á todos los que habia convidado. Esto hacía en agradecimiento de la prosperidad y riqueza que ya tenia; teniendo entendido que este dios se la habia dado, y á este propósito hacía este convite, y en él se hacían danzas y cantares á su modo á honra de este dios, porque lo tuviese por agradecido, y gastaba todo cuanto tenía y decía, «no se me dá nada de quedar sin cosa alguna, con tal que sea mi dios servido de esta fiesta, y si me quiere dar mas ó dejarme sin nada, hágase como el quisiere.» [29] Dicho esto cubría con una manta blanca al que iba por imágen de este dios, y así se iba para su templo con los que habian venido con él. Ido él comian el que hacía la fiesta ó el convite, y los parientes. Estos oficiales de hacer petates y otras cosas de juncia, tenian cuidado de ataviar y componer, barrer y limpiar, y sembrar juncia en el templo del mismo dios. Tenian asímismo cuidado de poner petates y asentaderos de juncia que llaman Úpales, [30] y que hubiese allí toda limpieza, y todo atavío, de manera que ni una paja, ni otra cosa estuviese caída en el templo. La imágen de dicho dios era como un hombre que está teñido de negro todo, salvo que en la cara tenía unas pecas blancas entre lo negro: tenía una corona de papel pintada de blanco y negro, y unas borlas que colgaban desde la corona sobre las espaldas, y de las mismas borlas salía un penacho ácia ei colodrillo, que tenía tres plumas verdes. Estaba ceñido con unas faldetas que le llegaban hasta la rodilla, con unos caracolitos mariscos, y pintado de blanco y negro: tenia las cotaras blancas, y en la mano izquierda una rodela á manera de ninfa, que es una yerba de agua ancha como un plato grande. En la mano derecha tenía un báculo florido, y las flores eran de papel: tenía una banda á manera de estola desde el hombro derecho cruzada por ei sobaco izquierdo, pintado de unas flores negras sobre blanco.

Capítulo XXI

Que habla de muchos dioses imaginarios, á los cuales todos llamaban Tlaloques.

Todos los montes eminentes, especialmente donde se arman nublados para llover, imaginaban que eran dioses, y á cada uno de ellos hacian su imagen segun la idea que tenian de los tales. Tenían también imaginación de que ciertas enfermedades, las cuales parece que son enfermedades de frio, procedian de los montes, ó que aquellos montes tenian poder para sanarlas, por lo que aquellos á quienes estas enfermedades acometian, hacian voto de hacer fiesta y ofrenda á tal ó á tal monte de quien estaba mas cerca, ó con quien tenía mas devocion. Tambien hacian semejante voto aquellos que se veian en algun peligro de ahogarse en el agua de los rios, ó de la mar. Las enfermedades porque hacian dichos votos era la gota de las manos, ó de los pies ó de cualquiera parte del cuerpo, y tambien el tullimiento de algún miembro, ó de todo el cuerpo; tambien el embaramiento del pescuezo, ó de otra parte ó encogimiento de algún miembro, ó el pararse yerto. Estos tales á quienes estas enfermedades acontecian, hacian voto de hacerlas imágenes délos dioses que se siguen: á saber del dios del ayre, de la diosa del agua, y del dios de la lluvia; también la imagen del volcan que se llama Popucatepetl y la imagen de la sierra nevada, y la de un monte que se llama Poiauhtecatl, [31] ó de otros cualesquier montes á quienes se inclinabán por su devoción. El que habia hecho voto de alguno ó á algunos monde estos dioses, hacia su figura de una masa que se llama tzoalli y poaialos en figura de personas; no lo hacia él por sus manos, porque no le era lícito, sino que rogaban á los Sátrapas que eran en esto esperimentados y para esto señalados, que lo hiciesen estas imágenes á quienes habian hecho voto. Los que las hacian ponianle dientes de pepitas de calabaza, y les ponian en lugar de ojos unos frijoles negros que son tan grandes como habas, aunque no de la misma hechura, y llamanlos ayecotli: en los demás atavios ponianselos segun la imagen con que los figuran y pintan al dios del viento como á Quetzaksatl, al agua como ala diosa del agua, á la lluvia como al dios de la lluvia, y á los otros montes segun las imágenes con que as pintan. Despues de hechas estas imágenes ofrecianles papel del que ellos hacian, y era un pliego al cual le echaban muchas gotas de la goma que se llama ülh derretido; hecho esto colgaban al cuello de la imagen el papel, de manera que le cubría desde los pechos abajo, y con el remate inferior arrapaban [32] el papel. Tambien ponian estos mismos papeles goteados con ulli y colgados de unos cordeles delante de las mismas imágenes, de manera que los papeles estaban asidos los unos con los otros, y meneábalos el aire porque estaban los cordeles en que estaban los papeles colgados atados á las puntas de unos varales o báculos ene estaban hincados en el suelo, y de la punta del uno á la del otro, estaba atado el cordel o mecatl Ofrecían asímismo á estas imágenes vino, ó uctli, ó pulcre que es el vino de la tierra; y los vasos en que lo ofrecian eran de esta manera. Hay unas calabazas lisas, redondas, pecosas, entre verde y blanco, ó manchadas que las llaman tzilacayuth, que son tan grandes como un gran melón, á cada una de éstas partianla por la mitad, y sacábanle las pepitas que tenían dentro; y quedaba hecha como una taza, y enchíanla del vino dicho, y ponianlas delante de aquella imagen, ó imágenes, y decian, que aquellos eran vasos de piedras preciosas que llaman chalchivitl. Todas estas cosas dichas hacian los Sátrapas como esperimentados, y que estaban señalados para estos sacrificios. La otra gente no usaba hacer esto aunque fuese para en su casa. Despues de hechas las imágenes, aquellos por cuyo voto se hacían, convidaban á los Sátrapas para el quinto dia en que despues de hechas las imágenes se habia de hacer la fiesta, y llegado el quinto dia pasaban aquella noche velando, cantando y bailando á honra de las imágenes, y de los dioses que representaban, y ofrecían en la misma noche cuatro veces tamales, que son como unos pastelejos redondos hechos de maíz, á los que cantaban y bailaban, que eran los Sátrapas, á quienes habian hecho estas imágenes, y otros convidados para esta fiesta. A todos daban comida cuatro veces en aquella noche, y otras tantas veces tocaban instrumentos musicales que ellos usaban, que eran silvos, que hacen metiendo el dedo meñique en la boca, y tocando caracoles y flautas de las que usaban: esto hacian unos mozos juglares que usaban de hacer ésta música, y tambien á estos les daban comida. En amaneciendo, los Sátrapas descabezaban aquellas imágenes que habian hecho de masa, torciéndoles las cabezas, y tomaban toda aquella masa, y llevábanla á la casa donde estaban todos juntos los Sátrapas, que se llamaba Calmecac, y aquellos por cuyo voto se habian hecho aquellas imágenes, entrábanse luego donde estaban sus convidados. Estaban con ellos todo aquel dia, y á la tarde de parte de noche, bebian todos los viejos y viejas vino que llaman pulcre ó uctli, porque todos tenian licencia de beberlo, y despues que ya estaban medio borrachos ó del todo, se iban para sus casas; unos iban llorando, otros haciendo fieros como valientes y bailando, y pompeandose; otros iban rmendo unos con otros. Los que hacian ésta fiesta, convidaban y apercíbian para ella á los taberneros que hacian el pulcre, y ecsortábanlos para que hi. ciesen buen vino, y los taberneros procuraban de hacerlo bien; y para esto se abstenian cuatro dias de llegar á muger ninguna, porque tenian que si llegasen á muger en aquellos dias, el vino que hiciesen se habia de acedar y estragar. Absteníanse asímismo en aquellos dias, de beber el pulcre ni la miel de que se hace, ni aun mojando el dedo en ella lo llevaba á la boca, hasta tanto que el cuarto dia se ensetase con la ceremonia que arriba se dijo. Tenian por agúero, que si alguno bebia el vino, aunque fuese muy poco, antes que se hiciese la ceremonia del abrimiento de las tinajas como arriba se dijo, que se le habia de torcer la boca ácia un lado en pena de su pecado. Decian tambien que si á alguno se le secaba la mano, ó el pie, ó le temblaba la cara, ó la boca, ó los labios, ó si entraba en él algun demonio, todo esto le acontecía porque estos dioses de que aquí se trata se habian enojado con él. Despues de acabada la fiesta otro dia luego de mañana, el que la habia hecho, juntaba á sus parientes y á sus amigos, y á los de su bárrio con todos los de su casa, y acababan de comer y beber todo lo que habia sobrado de la. fiesta: á esto llamaban apeoalo, que quiere decir añadidura á lo que estaba comido y bebido, y ninguna cosa, quedaba de comer, ni de beber para otro dia. Decian que los gotosos haciendo ésta fiesta sanaban de la gota, ó de cualquiera de las enfermedades que arriba se dijeron, y los que habian escapado de algun peligro de agua, con hacer esta fiesta, cumplian su voto. Acabada toda la fiesta, los papeles y aderezos con que habian adornado estas imagenes, y todas las vasijas que habian sido menester para el convite, tomábanlo todo y llevábanlo á un sumidero que está en la laguna de México que se llama pantitlan, y allí lo arrojaban todo.

Capítulo XXII

Que habla del dios llamado Tezcatzoncatl, que es uno de los dioses del vino. [33]

El vino ó pulcre do esta tierra, siempre en los tiempos pasados lo tuvieron por malo, por razon de los malos efectos que de el se causan; porque los borrachos unos de ellos se despeñan, otros se ahorcan, otros se arrojan á la agua, donde se ahogan, otros matan á otros estando ébrios; y todos estos defectos los atribuían al dios del vino y al vino, y no al mal uso del borracho; y mas tenian, que el que hablaba mal de este vino ó murmuraba de él, le habia de acontecer algun desastre: lo mismo decian de cualquiera borracho, que si alguno murmuraba de él, ó le afrentaba, aunque dijese ó hiciese mil bellaquerías, decian que habían de ser por ello castigados, porque decían que aquello no lo hacía él, sino el dios, ó por mejor decir el diablo que estaba en él, que era este Tezcatzoncatl, ó alguno de los otros. Este Tezcatzoncatl, era pariente ó hermano de los otros dioses del vino, los cuales se llamaban, uno Yiauhteatl, otro Yzyuitecalt, otro Acolóa, otro Tlilhóa, otro Pantecatl, otro Tultecatl, otro Papaztac, otro Tlaltecaivoa, otro Vmetuchtli, otro Tepuztecalt, otro Chimapalnecatl, otro Colhoatzincatl. [34] De lo arriba dicho se colige claramente, que no tenian por pecado aquello que hacían estando borrachos, aunque fuesen gravísimos y aun se conjetura con harto fundamento, que se emborrachaban por hacer lo que tenian en su voluntad, y que no les fuese imputado á culpa, y se saliesen con ello sin castigo; y. aun ahora en el cristianismo hay algunos ó muchos que se escusan de sus pecados, con decir que estaban borrachos cuando los hicieron, y esto con pensar que la opinion errónea que tenian de antes, corre tambien en el cristianismo, en lo cual están muy engañados, y es menester avisarlos de ello, así en la confesion, como fuera de ella.

Fin del libro primero.

Apéndiz del primer libro

Comienza el apéndiz del primer libro, en que confuta la idolatría arriba puesta por el testo de la sagrada Escritura, y declara el autor suficientemente el dicho testo en lengua vulgar.

Prólogo

Vosotros «los habitadores de esta nueva España, que sois los mexicanos Tlaxcaltecas, y los que habítais en la tierra de Mechuacan, y todos los demas indios, de estas indias occidentales, sabed: que todos habeis vivido en grandes tinieblas de infidelidad, e idolatría en que os dejaron vuestros antepasados, como está claro por varias escrituras y pinturas, y ritos idolátricos en que habeis vivido hasta ahora; pues oíd ahora con atencion, y entended con diligencia la mia, que nuestro Señor os ha hecho, por solo su clemencia, en que os ha enviado la lumbre de fe catolica, para que conozcáis, que él solo es verdadero Dios, Criador, y Redentor, el cual solo rije todo el mundo; y sabed, que los errores en que habeis vivido todo el tiempo pasado, os tienen ciegos, y engañados; y para que entendais la luz que os ha venido, conviene que creáis y con toda voluntad recibáis lo que aquí está escrito, que son palabras de Dios, para que os escapéis de las manos del demonio en que habeis vivido hasta ahora, y váyais á reinar con Dios en el cielo.

Nota de Amatl. Bustamante imprimió a continuación, bajo el título «El editor», un comentario suyo y los capítulos 13 y 14 del libro de la Sabiduría en la traducción castellana de Félix Torres Amat (Sahagún los había puesto en latín, según la Vulgata). Los omitimos: el comentario es del editor de 1829, no de Sahagún, y el texto bíblico puede leerse en cualquier Biblia.

Códice Florentino, Introducción, índices y Libro I
Códice Florentino, Introducción, índices y Libro I: Los dioses (Biblioteca Medicea Laurenziana). Wikimedia Commons / Biblioteca Digital Mundial, dominio público.

Notas de Bustamante

  1. Nota de Bustamante: Temóme que resuciten donde nos descuidemos en el régimen espiritual de la nación. ↩
  2. Nota de Bustamante: Estas terribles y proféticas palabras se han puesto por epígrafe de esta obra. ↩
  3. Nota de Bustamante: El imperio Tolteca fué destruido en junio de 1116 de J. C, por los Régulos de Xalisco: fué su último rey Topilizin, La pérdida de unos y otros combatientes, fué de cinco millones, y 600 mil personas. Véase mi crónica mexicana publicada en 1822. ↩
  4. Nota de Bustamante: Cuyas antigüedades de fortificación, publicó en un cuaderno separado el sabio P. Álzate en la imprenta de Ontiveros, ano ↩
  5. Nota de Bustamante: Cuernavaca. ↩
  6. Nota de Bustamante: Barbotes, pieza de armadura antigua. ↩
  7. Nota de Bustamante: Sátrapas, lo mismo que sacerdotes, ó Teopixqui. ↩
  8. Nota de Bustamante: Véase la delación que está en el libro 12, que trata de la conquista de México, de las vestiduras de este dios, que envió de regalo Mochtecuzoma á Cortés cuando desembarcó, en el concepto de ser éste dios cuya venida esperaba, y en cuya errada idea permitió la entrada de los españoles que pudo impedir. ↩
  9. Nota de Bustamante: Centeotl, según Clavijero, ó Civeles. ↩
  10. Nota de Bustamante: ó danza: de esta palabra usa el autor con mucha frecuencia. ↩
  11. Nota de Bustamante: Que remataba en puntas ó picos como sierra. ↩
  12. Nota de Bustamante: Especie de sarna que roe la carne. ↩
  13. Nota de Bustamante: O dañan. ↩
  14. Nota marginal de Sahagún, según Bustamante: Exemplum pénitentice. ↩
  15. Nota de Bustamante: Parece que equivale á decir... harás muchas veces. ↩
  16. Nota de Bustamante: O sea HueyMicaühuitl, ó fiesta de los difuntos grandes. ↩
  17. Nota de Bustamante: Hoy Juiles ↩
  18. Nota de Bustamante: Parece que es lo que hoy llamamos punche poblano, que se compone de maíz, azúcar, leche y agua de azar. ↩
  19. Nota de Bustamante: Ó sea fermentar. ↩
  20. Nota de Bustamante: Lo mismo que atragantarse, estrecharse el tragadero como si le hubiesen hecho un ñudo. ↩
  21. Nota de Bustamante: O sea esmeraldas ordinarias: otros llaman Chalchihuitl ↩
  22. Nota de Bustamante: Es menester que los párrocos de indios, jamás olviden estas palabras. ↩
  23. Nota de Bustamante: O sea el Mercurio de los romanos. ↩
  24. Nota de Bustamante: O sea otate. ↩
  25. Nota de Bustamante: De estos hay algunos en el Museo de esta Universidad, y el Sr, obispo Pérez de Puebla poseía varios esquisitos de Tecalli y alabastro, adquiridos en la costa de Veracruz. Hanse hallado muy preciosos en las escavaciones hechas en la Isla del Sacrificio, inmediata ó dicho puerto, y otras casillas raras hechas de jaspes muy particulares, que entiendo, se hallan también en el mismo Museo. ↩
  26. Nota de Bustamante: Eran unos canutos de sahumerio de yerbas olorosas que quemaban. ↩
  27. Nota de Bustamante: Este lugar estaba de tal manera destinado á la venta de esclavos, que en él se vendieron los prisioneros que hizo Netzahualcoyotl cuando derrotó el ejército del tirano Maxtla. ↩
  28. Nota de Bustamante: Sillas poltronas ó sin respaldar como tambores forradas de cuero. ↩
  29. Nota de Bustamante: En iguales profusiones de festividades acostumbran todavía gastar los indios cuanto adquieren en un año, esto es si no quedan empeñados, y casi esclavos del amo á quien sirven. ↩
  30. Nota de Bustamante: En Jalisco llaman Equípales. ↩
  31. Nota de Bustamante: Hoy volcán de Orizaba: llamábase también antiguamente cerro de la estrella, ó Cytlaltepeque porque la erupción de fuego que despedía parecía á lo lejos de noche una estrella. Estas erupciones han cesado por falta de combustible interior; pero la cima del volcán se ha undido en gran parte: antiguamente figuraba un pilón de azúcar, hoy figura un cono truncado. Es muy temible que algún dia revienten los cerros inmediatos llamados los humeros impregnados del fuego, y tanto, que haciendo en ciertas partes de ellos escabaciones, á media vara se cuece una gallina; si tal sucede perece el valle de san Andrés Chalchicomula ↩
  32. Nota de Bustamante: Lo mismo que arrebatar. ↩
  33. Nota de Bustamante: O sea el Baco de nuestra antigua mitología ↩
  34. Nota de Bustamante: ¡Cuantas deidades tutelares tienen los borrachos! ↩
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