Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro X: De los vicios y virtudes, y de las naciones (parte 1 de 2)
Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.
El Libro X trata de los vicios y virtudes de toda clase de personas. Esta primera parte contiene los capítulos I a XXVI: el parentesco, las edades, los oficios y los tratantes del mercado.
Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.
Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro X (1577): tejedora con telar de cintura, vía Wikimedia Commons (dominio público).
- Prólogo
- Comienza el decimo libro
- Capítulo I — De las calidades y condiciones de las personas conjuntas por parentesco.
- Capítulo II — De los grados de afinidad.
- Capítulo III — De las personas que difieren por edad y de sus condiciones buenas y malas.
- Capítulo IV — De los oficios, condiciones y dignidades de personas nobles y generosas.
- Capítulo V — De las personas nobles,
- Capítulo VI — De los varones fuertes.
- Capítulo VII — De los oficiales plateros y oficiales de pluma.
- Capítulo VIII — De otros oficiales como son carpinteros y canteros.
- Capítulo IX — De los hechiceros y trampistas.
- Capítulo X — De otros oficiales como sastres y tejedores.
- Capítulo XI — De personas viciosas como rufianes y alcahuetes.
- Capítulo XII — De otra manera de oficiales como labradores, y mercaderes.
- Capítulo XIII — De las mugeres nobles,
- Capítulo XIV — De las condiciones y oficios de las mugeres bajas.
- Capítulo XV — De muchas maneras de malas mugeres.
- Capítulo XVI — De los tratantes.
- Capítulo XVII — De los que venden mantas.
- Capítulo XVIII — De los que venden cacao, maiz y frisoles.
- Capítulo XIX — De los que venden tortillas, tamales y pan de Castilla.
- Capítulo XX — De los que venden mantas delgadas que llaman Aiatl, y de los que venden Cactles y cotaras.
- Capítulo XXI — De los que venden colores, Tochimitl, y xicaras.
- Capítulo XXII — De los que venden frutas y otras cosas de comer.
- Capítulo XXIII — De los que hacen loza, ollas y jarros, y de los que hacen Chicuites y Petacas.
- Capítulo XXIV — De los que venden gallinas, huevos, medicinas, &c.
- Capítulo XXV — De los que venden candelas, bolsas y cintas.
- Capítulo XXVI — De los que venden Atulli, y Cacao hecho para beber, y Tequivquitl, salitre.
Libro decimo
De los vicios y virtudes de esta gente Indiana, y de los miembros de todo el cuerpo interiores y exteriores, y de las enfermedades y medicinas contrarias, y de las naciones que han venido á esta tierra.
Prólogo
Si bien se considera la predicacion del Evangelio y apostolica, hallarse ha muy claro que la predicacion de los catolicos predicadores han de ser vicios y virtudes, persuadiendo lo uno y disuadiendo lo otro, y lo mas continuo ha de ser el persuadirlos á las virtudes teologales y disuadirles los vicios á ellas contrarios; y de esto hay mucha materia en los seis libros primeros de esta Historia, y en la postilla sobre las Epistolas y Evangelios de los Domingos de todo el año que hice, y muy mas resolutamente en la Doctrina Cristiana que los doce primeros predicadores predicaron á esta gente Indiana, la cual yo como testigo de vista copilé en esta lengua Mexicana; y para dar mayor oportunidad y ayuda á los predicadores de esta nueva Iglesia, en este volumen ó libros he tratado de las virtudes morales segun la inteligencia y practica y lenguage que la misma gente tiene de ellos. No llevo en este tratado el órden que otros escritores han llevado en tratar esta materia, mas llevo el órden de las personas, dignidades, y oficios y tratos que entre esta gente hay, poniendo la bondad de cada persona y luego su maldad. Contienense tambien por el mismo estilo en este tratado ó libro todas las enfermedades á que los cuerpos humanos están sujetos en esta tierra y las medicinas contrarias; y junto á esto casi todas las generaciones que en esta tierra han venido á poblar.
Comienza el decimo libro
De la general Historia, en que se trata de los vicios y virtudes, asi espirituales como corporales, de toda manera de personas.
CarrruLO
Capítulo I
De las calidades y condiciones de las personas conjuntas por parentesco.
El padre es la primera raiz y cepa del parentesco. La propiedad del padre es ser diligente y cuidadoso, que con su perseverancia rija su casa y la sustente. El buen padre cria y mantiene á sus hijos, y dales buena crianza y doctrina, y riñelos y dales buenos consejos y buenos exemplos, y hace tesoros para ellos y guarda: tiene cuenta con el gasto de su casa, y regla á sus hijos en el gasto y provee las cosas de adelante. La propiedad del mal padre es ser perezoso, descuidado, ocioso; no se cura de nadie; deja por flojedad de hacerlo que está obligado; pierde el tiempo en valde. La propiedad de la madre es tener hijos y darles leche. La madre virtuosa es vigilante, ligera, veladora, solicita, congojosa, cria á sus hijos; tiene continuo cuidado de ellos; tiene vigilancia en que no les falte nada; regálalos, y es como esclava de todo lo de su casa; congojase por la necesidad de cada uno; de ninguna cosa necesaria en la casa se descuida; es guardadora, es laboriosa, es trabajadora. La madre mala es boba, necia, dormilona, perezosa, desperdiciadora, persona de mal recaudo; descuidada de su casa; deja perder las cosas por pereza ó por enojo; no cura de las necesidades de los de su casa; no mira por las cosas de su casa; no corrige las culpas de los de su casa, y por eso cada dia se empeora. Hay en esta gente hijos legitimos é hijos bastardos.
El hijo bien acondicionado es obediente, humilde, agradecido, reverente; imita á sus padres en las costumbres; y en el cuerpo es semejante á su padre ó á su madre.
El mal hijo es travieso, rebelde ó desobediente, loco, travieso; no acogido á buen consejo; echa á las espaldas la buena doctrina con desden; es desasosegado, desbaratado, fanfarron, vanaglorioso, mal criado, bobarron, ó tosco; no recibe ninguna buena doctrina; los buenos consejos de su padre y de su madre por una oreja le entran y por otra le salen; aunque le azoten y castiguen no por eso aprovecha.
La moza ó hija que se cria en casa de su padre, estas propiedades buenas tiene: es virgen de verdad, nunca conocida de varon, cs obediente, recatada, entendida, habil, gentil, muger honrada, acatada, bien criada, adoctrinada, enseñada de persona avisada y guardada.
La hija mala bellaca, es mala de su cuerpo, disoluta, lozana, puta, polida; anda pompeandose; ataviase curiosamente; anda callejeando; desea el vicio de la carne; andase á la flor del berro; y esta es su vida y su placer; anda hecha una loca.
Muchacho ó muchacha que sale á los suyos de generacion, noble ó generoso ó generosa, hija regalada, tierna, hermosa.
Hija mayor ó primogenita, hija segunda, hija tercera, hija postrera. No se debe ofender el lector prudente en que se ponen solamente vocablos y no sentencias en lo arriba puesto y en otras partes adelante, porque principalmente se pretende en este tratado aplicar el lenguage Castellano al lenguage Indiano, para que sepan hablar los vocablos propios de esta materia de vitiis el virtutibus.
El muchacho ó muchacha de buena condicion es diligente vivo y agudo, ligero y comedido, y discreto y obediente, que hace de buena gana lo que le mandan.
El muchacho bellaco tiene estas propiedades; es perezoso, gordiflon, bobo, necio, tosco é indiscreto, que entiende las cosas al reves, y hace las cosas al reves, inhabil, sison, alocado, loco, y siempre anda de casa en casa, y de lugar en lugar, bellaco fino ó enfermo de todas enfermedades.
Al tio, tenian por costumbre estos naturales de dejarle por curador ó tutor de sus hijos, y de su hacienda, y de su muger, y de toda la casa. El tio fiel tomaba á su cargo la casa de su hermano y muger, como la propria suya. La propiedad del mal tio cs ser desperdiciador, desbaratado; es aborrecedor y despreciador.
La tia suele ser sustentadora y bandeadora de sus sobrinas. La buena tia es piadosa, favorece á los suyos, tiene continuo cuidado de ellos, tiene real condicion; es congojosa en buscar lo necesario para los suyos. La tía mala es mal acondicionada, es brava, carienojada, rostritucrta; nadie se halla bien con ella, es desapegada, siempre mira con ojeriza, á todos estima en basura, mira con desden ó menosprecio.
De una manera llaman los hombres á sus sobrinos y de otra manera las mugeres. Los hombres dicen al sobrino Nomach, y las mugeres dicen al sobrino Nopilo Nopilotzin. La condicion del buen sobrino es comedirse á hacer lo que conviene sin que nadie se lo mande: lo que le mandan una vez, no es menester decirselo otra vez. Las condiciones del sobrino vicioso, que se cria sin padre ni madre entre sus tios y tias que no tienen cuidado de castigarle, se entienden de todo muchacho vicioso y travieso. Entre estos naturales un vocablo usan los hombres para decir sobrino que es Machtli, y otro las mugeres que es Tepilo ó Pilotl. El sobrino tiene necesidad de ser doctrinado, enseñado, castigado y azotado. El bueno tiene la condicion del buen hijo; hace los oficios humildes de casa; es paciente cuando le reprenden. El sobrino mal acondicionado es huidor, perezoso, y dormilon; escondese, sisa, hurta de lo que le dan á guardar.
El abuelo tiene las propiedades que se siguen: tiene el cuerpo duro y correoso; tiene los cabellos canos, la cabeza blanca; es impotente, inutil ó infructuoso; es como niño; está hecho tonto. El buen abuelo tiene las propiedades del buen padre. Demas de esto es caduco y de poco seso. En esta lengua para decir abuela hay vocablo particular que es Citli ó Teci. La abuela tiene hijos, nietos y tataranietos. La condicion de la buena abuela es la de reprender á sus hijos y nietos; riñelos y castigalos, y doctrinalos y enseñales como han de vivir. Las condiciones de la mala abuela son estas: es vieja, boba, tocha, de mal concierto y de malas condiciones, desperdiciadora y de mal ejemplo.
El bisabuelo es decrepito, es otra vez niño; pero el bisabuelo que tiene buen seso es hombre de buen exemplo y de buena doctrina, de buena fama, de buena nombradia; deja obras de buena memoria en vida, en hacienda, en generacion, escritas como un libro.
El bisabuelo malo es como muladar, como rincon, como oscuridad, digno de ser menospreciado ó reñido, digno de ser escarnecido, digno que los que viven lo murmuren, donde están en el Infierno todos le escarnecen y escupen: dá pena ó enojo su memoria ó su vida.
La bisabuela es de edad decrepita, es como niña en la condicion, La bisabuela buena es digna de ser loada, digna de que se le agradezca el bien que hizo á sus descendientes; glorianse los descendientes de nombrarla por su bisabuela; es principio de generacion ó de linage. La mala bisabuela es aborrecible; nadie oye de buena gana su nombre; su presencia ó su memoria provoca á náuseas Ó asco y dá enojo.
Al tatarabuelo y tatarabuela tiemblales la cabeza y el cuerpo; andan siempre tosiendo, andan ascadillaudo de flaqueza; ya están en lo último de la vejez. El buen tatarabuelo ó tatarabuela es en lugar de padre ó madre de sus descendientes; es como preciosa raiz ó fundamento; y el mal tatarabuelo ó tatarabuela es viejo ruin, raiz ruin ó desecha; hizo mala vida ó deja desabridos á los suyos.
El nieto ó nieta es amado, es querido, es estimado; procede de sus antepasados como las espinas en que nacen, ó como el ripio de la piedra que se labra, ó como los hijos de la mazorca ó hijada que se llama Zacamatl, mendrugo vivo, preciado como piedra preciosa y como pluma rica; imitador de los suyos en el gesto y en las obras. El buen nieto sigue los buenos consejos de los suyos; es imágen viva de los suyos; dá honra á los suyos con su vida; brota como flor entre los suyos. El nieto travieso deshonra á los suyos; empolvoriza la honra de los suyos; es disoluto y absoluto; no toma parecer de nadie en lo que há de decir; riese asi mismo como quiere; juzgase como se le antoja, y es fino bellaco.
Capítulo II
De los grados de afinidad.
El suegro es aquel que tiene nuera ó yerno vivos; si son muertos llamase Nicar Montlali. El suegro busca la muger para su hijo, y casa á sus hijas y tiene cuidado de sus nietos. El buen suegro tiene cuidado de dar lo quc ha menester á su yerno y á su nuera y ponerlos en su casa. El mal suegro siembra odio entre su nuera y su hijo, entre su hija y su yerno. A nadie quiere tener en casa; es escaso y avariento.
La suegra hace de su parte para con sus hijos todo lo que se dijo del suegro. La buena suegra guarda á su nuera y celala con discrecion. La mala suegra huelga en su muera; dá mala cuenta de si; es desperdiciadora de lo suyo y de lo ageno; es infiel á su nuera.
El padre del suegro tiene todas las condiciones que se digeron del suegro. El buen padre del suegro es rico; tiene muchas riquezas que con su trabajo ha ganado. El ruin padre del suegro es ruin, pobre, mezquino, desaprovechado, y nunca sale de laceria.
La madre Señora, madre del suegro ó suegra, tiene las condiciones de la suegra. La buena madre Señora es vieja honrada, amable, venerable. La ruin Señora daña y perjudica á si y á los suyos; deja deudas hechas que despues paguen sus succesores.
El yerno es mancebo casado, es exento de la órden de los Tlamacazques y Telpuchtles. — El buen yerno cs honrado, reverenciador y amador de los suegros. El ruin yerno es desvergonzado, arañador, codicioso; hurta de la casa de su suegro lo que puede, y es amancebado.
La nuera es pedida; es muger legitima. La buena nuera no es parlera ni vocinglera; es callada, es sufrida; recibe con paciencia las reprensiones; ama y regala y halaga á su marido y apaciguale. La nuera mal acondicionada es respondona y enterriada, corajuda, colérica, braba; es furiosa, embidiosa; enojase y embravecese.
El cuñado debe ser de condicion blanda, suave; ganador, trabajador, oficial benigno y llano. El cuñado mal acondicionado es embidioso, rencoroso, encorajase y enterriase. El cuñado tiene cuñado y cuñada; tiene suegro y suegra; tiene parientes y parientas. El mal cuñado amancebase con la cuñada y amancebase con su suegra: es importuno para que le den alguna hacienda. La cuñada tiene hermano ó hermanos mayores ó hermanos menores. La buena cuñada es mansa, benigna, ayudadora; pone paz entre su cuñado y su hermano. La mala cuñada siembra rencillas entre su cuñado y su hermano. La muger dice á su cuñada Novezui: es persona que tiene parientes, es hermana mayor ó menor, és regalada ó generosa. La buena cuñada es agradecida; la mala sisa y es interesada.
Hermano mayor: lleva toda la cosa de su padre; doctrina á sus hermanos menores; relevalos del trabajo hasta que sean de edad de trabajar.
El padrastro es el que se casa con muger de otro marido que murió y dejó hijos ó hijas, á los cuales toma por entenados ó entenadas. Es perseverante en los trabajos. El mal padrastro aborrece á sus entenados; no los puede ver; deseales la muerte.
La madrastra es aquella que se casó con algun hombre que tiene hijos de otra muger. La madrastra de buena condicion trata con amor y gracia á sus entenados, y regalalos. La madrastra mal acondicionada es brava y rencorosa, mal encarada; siempre mira con ojos airados.
Entenado ó entenada, ó andado andada, es aquel que le faltó su padre ó su madre y está en poder de su padrastro ó madrastra. El buen entenado ó entenada es humilde y recogido; tiene acatamiento y reverencia. El entenado travieso es bellaco y presumido, hace del grave cuando le mandan é achacase; es murmurador ó detrabhedor; á todo menosprecia y tiene en poco.
Capítulo III
De las personas que difieren por edad y de sus condiciones buenas y malas.
El viejo es cano, tiene, la carne dura, es antiguo de muchos dias, es experto, ha experimentado muchas cosas, ganó muchas cosas por sus trabajos. El buen viejo tiene fama y honra; es persona de buenos consejos y castigos; cuenta las cosas antiguas, y es persona de buen exemplo. El mal viejo finge mentiras, es mentiroso, borracho y ladron: es caduco y fanfarron, es tocho, miente y finge.
La vieja está siempre en casa, es guarda de la casa. La vieja honrada manda á los de casa lo que ban de hacer: es lumbre, espejo y dechado. La ruin es como rincon, engaña y deshonra.
Mancebos: el varon es fuerte, recio, fornido, esforzado. El buen varon es trabajador, ligero y diligente. El ruin varon es perezoso, pesado, flojo, traidor y robador.
La muger de media edad tiene hijos é hijas y marido. La buena muger es diestra en las obras de tejer y labrar; es buena maestra de guisar la comida y bebida; labra y trabaja; es diligente y discreta. La ruin es muger tonta é imutil.
El hombre de perfecta edad es de robusto corazon, es esforzado, prudente, entendido y vivo. El buen varon de perfecta edad es trabajador, es sufrido en los trabajos. El malo es mal mandado, es atronado y desatinado.
La muger de perfecta edad es honrada y digna de ser reverenciada, es grave, muger de su Casa, nunca reposa, vividora, y esfuerzase á trabajar. La mala es bellaca, deshonesta, mala muger; putea, ataviase curiosamente, es desvergonzada, atrevida, borracha.
El mancebo de bien es gentil hombre, bien dispuesto, ligero, suelto, gracioso en hablar, donoso.
El mancebillo bien acondicionado es obediente, pacifico, cuidadoso, diligente, casto, trabajador, y vive avisada y cuerdamente.
La doncella bueña es gentil muger, hermosa, bien dispuesta, avisada; presume de la honra para guardarla; no consiente que nadie se burle con ella. La doncella virtuosa es esquiva, escondida, zelosa de si misma, casta; guardase, y tiene mucho cuidado de su honra y de su fama. La doncella deshonesta hace buen barato de su cuerpo; es desvergonzada, es loca, presuntuosa; tiene mucho cuidado de lavarse y de bañarse; tiene el andar deshonesto, requebrado y pomposo.
El muchacho bien afortunado es delicado; tiene madre y padre; es amado de ellos, bien como único hijo; tiene hermanos mayores y menores; es docil y bien mandado, y tiene reverencia á los mayores: es humilde. El mal acondicionado es bellaco, travieso é incorregible; mal inclinado y de mal corazon; fugitivo, ladron y mentiroso.
El infante ó infanta es delicado, bien dispuesto, sin tacha corporal; hermoso, bien criado, sin enfermedad ninguna del cuerpo, generoso, y criase delicadamente y con mucho cuidado. El travieso que no cuida de su generosidad es feo, desgraciado, mal acondicionado, enfermo, apasionado á diversas pasiones, y manco de los pies ó de las manos.
El niño de cinco ó seis años bonito y bien acondicionado es alegre, risueño, gracioso, regocijado salta y corre. El mal acondicionado de esta edad llora y encorajase; es encorajado y emberrecado.
Capítulo IV
De los oficios, condiciones y dignidades de personas nobles y generosas.
La persona generosa de gran linage, es de gran estima, es de gran precio, es digna de ser reverenciada y de ser temida; es persona que espanta, y digna de ser obedecida. La persona generosa y bien acondicionada es amorosa y piadosa, compasiva, liberal, imprime reverencia en los que la ven. La persona generosa mal acondicionada, es insufrible, temerosa, y quiere ser temida y reverenciada; imprime temor y espanto; es alborotadora de los suyos. Este nombre, Tlacatl, quiere decir persona noble, generosa, magnifica; y su compuesto que es Atlacatl, es contradictorio, significa persona vil y de baja suerte; y los compuestos de 'Tlacatl que se componen con nombres numerales, significan persona comun, como diciendo; Cetlacatl, una persona, hombre ó muger; Ometlacatl, dos personas, hombres ó mugeres; y diciendo Cuixtlacatl, quiere decir, es persona vil y de baja suerte; y cuando dicen Cacencatlacatl, quieren decir, es persona muy de bien, es muy noble y muy generosa. Las excelencias del Señor, Rey, ó Emperador, Obispo ó Papa, ponense por via de metafora: Ceoallo hecauhio, quiere decir, cosa que hace sombra, porque el mayor ha de hacer sombra á sus subditos: Malacaio, cosa que tiene gran circuito en hacer sombra, porque el mayor ha de amparar á todos, chicos y grandes: Puchotl, es un árbol que hace gran sombra, y tiene muchas ramas: Avevell, es de la misma manera, porque el Señor ha de ser semejante á estos árboles, donde sus subditos se amparen. El mayor ha de ser reverenciable, espantable, preciado y temido de todos. El mayor que hace bien su oficio, ha de llevar á sus subditos, unos á cuestas, otros en el regazo, otros en brazos; halos de allegar y tener debajo de sus alas, como la gallina á los pollos.
El Senador tiene estas propiedades: ser Juez y averiguar bien los pleitos: ser respetado, grave, severo, espantable, y tener presencia digna de mucha gravedad y reverencia, y ser temido de todos, El buen Senador es recto Juez, oye á entrambas partes, y pondera muy bien las causas de los unos y de los otros; da á cada uno lo que es suyo, y siempre hace justicia derecha; no es aceptador de personas; hace justicia sin pasion. El mal Senador por el contrario, es aceptador de personas, apasionado; acuestase á una parte ó es parcial, amigo de cohechos é interesado.
La persona noble de linage, es de buenos tratos, de real condicion y de honesta vida; humilde, avisado, recatado, amado de todos; pacifico, hombre cabal, sosegado, de buena y limpia vida, sabio y prudente. Por el contrario, la persona que es de buen linage y mal acondicionada, es muy entremetida, entonada é inquieta, soberbia, alocada, medio chocarrera, molesta y penosa á todos, burladora, atrevida y determinada, El verdaderamente caballero, es muy estimado, amado y de buena condicion; á todos quiere bien y tienelos en mucho, y con todos vive en paz y amor; á todos honra y les muestra benevolencia, y con todos es bien hablado.
El caballero mal acondicionado es de bajo quilate, imprudente, tonto, desatentado, precipitado ó inconsiderado en todo, y á todos es penoso, fastidioso y enojoso.
El que esilustre ó generoso, es como una piedra preciosa, ó como una joya rica, ó como una pluma preciada, y asi es digno de ser muy bien tratado y regalado, y tenido por hombre noble y generoso; al fin, de muy esclarecido linage y de los finos y mejores caballeros.
Capítulo V
De las personas nobles,
El hidalgo tiene padre y madre legitimos, y sale y corresponde á los suyos en gesto y en obras; y entre los hijos hidalgos, hay primogenito, unigenito, mayor, é hijo segundo y tercero, é hijo postrero; hay hijo hidalgo que tiene hermanos y hermanas, abuelos y abuelas; y hay hidalgos muy queridos, delicados, regalados y servidos. El buen hidalgo es obediente; imita á sus padres en sus costumbres, y es recto y justo, pronto y alegre á todas las cosas; figura ó traslado de sus antepasados. El mal hidalgo es alocado, torpe, mal acondicionado, desgraciado, perverso, infernal, deshonra y afrenta de su linage. El que desciende de personas nobles, es gentil hombre y maravilloso en sus cosas. El que desciende de buen linage y bien acondicionado, es discreto y curioso en saber y buscar lo que conviene, y en todo tiene prudencia y consideracion. El que desciende de buen linage y mal acondicionado, es soberbio y codicioso en gran manera, y quiere ser tenido en mas que los otros. La persona noble y de buen linage, siempre procura de tomar buenos exemplos y sacar buenas costumbres de los buenos. La noble persona de buen natural, es docible y remeda á los buenos, y es exemplar, y tiene otras muchas propiedades muy buenas; y por el contrario, los malos que descienden de gente noble y buen linage, son soberbios, revoltosos é incapaces de bondad alguna.
Capítulo VI
De los varones fuertes.
Entre los hombres hay estas propiedades generalmente que unos son altos y otros son chicos de cuerpo, unos son gordos y otros delgados, unos son bien dispuestos y otros no, unos de media estatura y otros no, unos de buena presencia y otros no. Las propiedades del hombre fuerte son que es amigo de guerras, es de buenas fuerzas y de gran animo y fuerte corazon. El varon que de verdad es fuerte, es esforzado, colerico, muy determinado, y pelea varonilmente; es determinado para acometer y desbaratar y matar á los enemigos sin temer á nadie y sin volver la cara á nadie, El varon cobarde por el contrario, echa á perder á los suyos, y los vende siendo él hombre doblado, malicioso, descuidado para con sus amigos y muy medroso. El hombre valiente se dice Tiacauh, es de otras condiciones, que es invencible, robusto, recio y fuerte; el que nunca vuelve atras, ni tiene en nada las fieras; el que de verdad es tal, tiene estas calidades, que con animo pelea, vence, cautiva, al fin, asuela á los pueblos de modo, que parece los va barriendo, que no queda gente, y al cabo triunfa de los vencidos. El malo y fingido Tiacauh por el contrario, es vanaglorioso, jactancioso, diciendo que es un aguila y un leon en la guerra por ser muy valiente, siendo él muy medroso. El hombre ó varon fuerte llamado Coachic, tiene estas propiedades: es el amparo y muralla de los suyos, furioso y rabioso contra sus enemigos, valentazo por ser membrudo, al fin, es señalado en la valentia; el que es tal, es dispuesto y habil para la guerra, y socorre á los suyos sin temer la muerte; á todos los desbarata y en todos hace riza, porque él pone grande animo, osadia y confianza á los suyos, hiriendo, matando y cautivando á los enemigos, sin perdonar á nadie; y el que no es tal, es afeminado y de un nonada se espanta; apto mas para huir que para seguir á los enemigos, y muy delicado, espantadizo y medroso, porque en todo se muestra cobarde y mugeril.
El Maestre de campo ó Capitan es de esta calidad, que para mostrar su oficio trae coleta de cabellos que cuelga atras, y bezote y orejeras, y trae siempre sus armas consigo; y el que es tal, es diestro y experimentado en la guerra y suele inventar ardides, buscar lugares y caminos contra los enemigos, y poner á todos espanto y miedo; y son muy confiados en su valentia; y el que no es tal, es muy dado al sueño, en todo descuidado, y echa á perder á todos por ser medroso y espantadizo. El Capitan General tiene por su oficio mandar en la batalla, y dar órden y manera para efectuarla y concertar los escuadrones, teniendose por grande aguila y leon, y presumiendo de ser victorioso por los buenos aderezos con que va adornado á la guerra á manera de aguila, y dando á entender que su oficio es morir en la guerra por los suyos. El buen Capitan General es vigilante y dispone bien los escuadrones, y con su industria y sagacidad inventa ardides para vencer, para lo cual manda proveer á todos de armas y de vituallas, y hace abrir caminos y hallase presente a todo, y hace sentar tiendas y sitiar el Tianquez, y señalar centinelas y repartir los soldados para desafiar, provocar, y hacer emboscadas, y para espias. El que no es tal suele ser causa de muchos males y muertes y poner á los suyos en trabajos y peligros.
Capítulo VII
De los oficiales plateros y oficiales de pluma.
El oficial que en cualquier oficio mecanico, primero es aprendiz, y despues es maestro, y de muchos oficios y de tantos que de él se puede decir que es el omnis homo. El buen oficial mecanico es de las condiciones que á él se le entiende bien el oficio en fabricar é imaginar cualquier obra, la cual hace despues con facilidad y sin pesadumbre; al fin, es muy apto y diestro para trazar, componer, ordenar, aplicar cada cosa por si á proposito. El mal oficial es inconsiderado, es engañador, ladron, y tal que nunca hace obra perfecta.
El oficial de pluma es único, habil é ingenioso en el oficio: el tal oficial si es bueno suele ser imaginativo, diligente, fiel, convenible y despachador para juntar y pegar las plumas y ponerlas en concierto, y con ellas, siendo de diversos colores hermosear la obra. Al fin muy habil para aplicarlas á su proposito. El que no es tal es tosco, es de rudo ingenio, bozal y nada vivo para hacer su oficio, sino que cuanto se le encomienda todo lo echa á perder.
El platero es conocedor del buen metal, y de él hace cualquier obra sutil é artificiosamente. El buen platero tiene buena mano, y todo lo que hace lo hace con medida y compás, y sabe apurar bien cualquier metal, y de lo fundido hacer planchuelas de oro ó de plata. Tambien sabe hacer moldes de carbon y echar metal en el fuego para fundirle. El mal platero no sabe acendrar la plata, dejala revuelta con ceniza, es astuto para sacar y hurtar algo de la plata. El buen herrero es vivo, habil, de buen juicio y sentido en sus obras, y suele hender con la tajadera, majar ó martillar, y usar de fragua y de fuelles y de carbon, y cortar el hierro de presto como si fuese alguna cera. El mal herrero es mentiroso ó burlador, perezoso, descuidado, de pocas fuerzas, y hace mal hechas sus obras por hacerlas de prisa, y hace la obra falsa allende de ser prolixo.
El Lapidario está bien enseñado y examinado en su oficio; buen conocedor de piedras, las cuales para labrarlas quitales la roca, cortalas y las junta ó pega con otras sutilmente con el betun, para hacer obras de mosaico. El buen lapidario artificiosamente labra é inventa labores, sutilmente esculpiendo y puliendo muy bien las piedras con sus instrumentos que usan en su oficio. El mal lapidario suele ser torpe ó bronco; no sabe pulir sino que echa á perder las piedras, labrandolas atolondronadas ó desiguales ó quebrandolas ó haciendolas pedazos.
Capítulo VIII
De otros oficiales como son carpinteros y canteros.
El Carpintero es de su oficio hacer lo siguiente: cortar con hacha; hender las vigas y hacer trozos y serrar, cortar ramos de árboles y hender con cuñas cualquier madero. El buen carpintero suele medir y compasar la madera con nivel y labrarla con la juntera para que vaya derecha, y acepillar, emparejar, entarugar y encajar unas tablas con otras, y poner las vigas en concierto sobre las paredes; al fin ser diestro en su oficio. El mal carpintero desparpaja lo que está bien acepillado, y es descuidado, tramposo y dañador de la obra que le dan para hacer, y en todo lo que él hace es torpe y nada curioso,
El Cantero tiene fuerzas y es recio, ligero y diestro en labrar y aderezar cualquier piedra. El buen cantero es buen oficial, entendido y habil en labrar la piedra, en desbastar, esquinar y hender con la cuña, hacer arcos, esculpir y labrar la piedra artificiosamente. Tambien es su oficio trazar una casa, hacer buenos cimientos y poner esquinas, y hacer portadas y ventanas bien hechas, y poner tabiques en su lugar. El mal cantero es flojo, labra mal, y en el hacer de las paredes no las fragua; hacelas torcidas y acostadas á una parte y corcobadas.
El Albañil tiene por oficio hacer mezcla mojandola bien, y echar tortas de cal, y emplastarla y bruñirla ó lucirla bien. El mal albañil por ser inhabil, lo que encala es atolondrado, ni es liso sino ojoso, aspero y tuerto.
El Pintor en su oficio sabe usar de colores y dibujar señalar las imagenes con carbon y hacer muy buena mezcla de colores, y sabelos moler muy bien y mezclar.. El buen pintor tiene buena mano y gracia en el pintar, y considera muy bien lo que ha de pintar, y matiza muy bien la pintura y sabe hacer las sombras, los lejos, y follages. El mal pintor es de malo y boto ingenio, y por esto es penoso y enojoso, y no responde á la esperanza del que da la obra, ni da lustre á lo que pinta, y matiza mal; todo va confuso, ni lleva compas ó proporcion lo que pinta por pintar de prisa.
El Cantor alza la voz y canta claro, levanta y baja la voz, y compone cualquier canto de su ingenio. El buen cantor es de buena clara y sana voz, de claro ingenio, de buena memoria, y canta en tenor, y cantando baja y sube y ablanda y templa la voz, entona á los otros, ocupase en componer y en enseñar la musica, y antes que cante en público primero se ensaya. El mal cantor tiene voz hueca, aspera ó ronca, es indoeto y bronco, mas por otra parte es presuntuoso y jactancioso ó desvergonzado ó embidioso, molesto y enojoso á los demas por cantar mal; es muy olvidadizo y avariento en no querer comunicar con los otros lo que sabe del canto, y es soberbio y muy loco.
El Sabio es como lumbre ó hacha grande, y espejo luciente y pulido de ambas partes, y buen dechado de los otros, entendido y leido: tambien es como camino y guia para los otros. El buen sabio, como buen medico, remedia bien las cosas y da buenos consejos y buena doctrina con que guia é alumbra á los demas, por ser él de confianza y de credito, por ser cabal y fiel en todo; y para que se hagan bien las cosas da órden y concierto, con lo cual satisface y contenta á todos, respondiendo al desco y esperanza de los que se llegan á él: á todos favorece y ayuda con su saber. El mal sabio es mal medico, tonto y perdido, amigo del nombre de sabio y de vanagloria; y por ser necio es causa de muchos males ó de grandes errores, peligroso y despeñador y engañador ó embaucador.:
El Medico suele curar y remediar las enfermedades. El buen medico es entendido, buen conocedor de las propiedades de las yerbas, piedras, árboles y raices, experimentado en las curas; el cual tambien tiene por oficio saber concertar los huesos, purgar, sangrar y sajar y dar puntos, y al fin librar de las puertas de la muerte. El mal medico es burlador, y por ser inhabil, en lugar de sanar empeora á los enfermos con el brevage que les da, y aun á las veces usa hechicerias ó supersticiones para dar á entender que hace buenas curas.
Capítulo IX
De los hechiceros y trampistas.
El Naoalli propiamente se llama brujo que de noche espanta á los hombres y chupa á los niños. El ue es curioso de este oficio bien se le entiende cualquiera cosa de hechizos; y para usar de ellos es agudo y astuto, y aprovecha y no daña. El que es malefico y pestifero de este oficio hace daño á los cuerpos con los dichos hechizos, y saca de juicio y ahoga; es embaidor ó encantador.
El Astrologo judiciario ó nigromantico tiene cuenta con los dias, meses y años, al cual pertenece entender bien los caracteres de este arte; y el tal si cs habil nigromantico conoce y entiende muy bien los caracteres en que nace cada uno, y tiene en la memoria lo que por los caracteres se representa, y por ellos da á entender lo venidero; y si es inhabil nigromantico es engañador mentiroso, amigo de hechicerias con que engaña á los hombres.
El hombre que tiene pacto econ el demonio se transfigura en diversos animales y por odio desea muerte á los otros, usando hechicerias y maleficios contra ellos, por lo cual él viene á mucha pobreza, y tanta que aun no alcanza tras que parar ni un pan que comer en su casa. Al fin en él se junta toda la pobreza y miseria que anda siempre mal aventurado.
El Procurador favorece á una banda de los pleiteantes; por quien es el negocio vuelve mucho y apela, teniendo poder y llevando salario por ello. El buen procurador es vivo y solicito, osado, diligente, constante y perseverante en los negocios en los cuales no se deja vencer, sino que alega de su derecho, apela, tacha los testigos; ni se cansa hasta vencer la parte contraria y triunfar de ella. El mal procurador es interesado, gran pedigüeño, y de malicia suele dilatar los negocios; hace alaracas, muy negligente y descuidado en el pleito, y fraudulento y tal que de entrambas partes lleva salario.
El Solicitador nunca para; anda siempre solicito y listo. El buen solicitador es muy cuidadoso, determinado y solicito en todo; y por hacer bien su oficio muchas veces deja de comer y de dormir, y anda de casa en casa solicitando los negocios, los cuales trata de buena tinta y con temor é recelo que por su descuido no tengan mal suceso los negocios. El mal solicitador es flojo y descuidado, lerdo y encandilador por sacar dinero, y facilmente se deja cohechar porque no hable mas en el negocio ó que mienta, y asi suele echar á perder los pleitos.
Capítulo X
De otros oficiales como sastres y tejedores.
El Sastre sabe cortar, proporcionar y coser bien la ropa. El buen sastre es buen oficial, entendido, habil y fiel en su oficio, el cual sabe muy bien coser, juntar los pedazos y repulgar y echar ribetes, y hacer vestidos conforme á la proporciun del cuerpo y echar alamares y caireles; al fin hace todo su poder por dar contento á los dueños de las ropas. El mal sastre usa engaño y fraude en el oficio, hurta lo que puede y lo que sobra del paño: todo lo toma para si, y cose mal, y dá puntadas largas, y pide mas de lo que es justo por su trabajo, ni sabe hacer cortesia, sino que es muy tirano.
El Hilador de tomo ó de huso en su oficio suele usar de torno y de huso, y sabe destejer lo viejo. — El buen hilador lo que hila va parejo y delgado y bien torcido, y asi hilado lo compone en mazorca y lo devana haciendo ovillos y haciendo madejuelas, y al fin en su oficio es perseverante y diligente. El mal hilador por el contrario, lo que hila es tosco y grueso; no va parejo ni bien torcido, ni va igual, sino atramojado y flojo; nada curioso en su oficio, sino descuidado, pesado y desmacalado.
El Tejedor ó tejedora urde y pone en telar la urdimbre, y mueve la oprimidera con los pies y juega en la lanzadera y pone la tela en los lizos. La buena tejedora suele apretar y golpear lo que teje, y aderezar lo mal tejido con espina ó con alfiler, ó tupir muy bien ó hacer ralo lo que va tupido: sabe tambien poner en telar la tela y estirarla con la medida que es una caña que estira la tela para tejerla igual: sabe hacer tambien la trama de la dicha tela. El mal tejedor es perezoso, descuidado, mal oficial, y daña cuanto teje, y hace mala tela, y lo que teje va ralo,
Capítulo XI
De personas viciosas como rufianes y alcahuetes.
El hombre perdido y alocado es desatinado y atontado en todo, lisiado en alguna parte del cuerpo, muy miserable, amigo del vino y de las cosas que emborrachan al hombre, y anda como endemoniado, que no teme ni respeta á nadie, y se pone á cualquier peligro y riesgo. El mozo desbaratado anda como hechizado y muy beodo, ó fanfarronea mucho; ni puede guardar secreto, amigo de mugeres, perdido con algunos hechizos ó con algunas cosas que sacan al hombre de juicio, como son los malos hongos y algunas yerbas, que desatinan al hombre. El viejo putañero es de poca estima y de mala fama, alocado, tonto y necio.
El Alcahuete es comparado al raton, porque anda escondido engañando á las mugeres; y para engañarlas tiene linda platica, muchos alagos y engaños con que parece embauca á las mugeres; y los engaños y embustes con que atrae son comparados á las rosas que aplacen á los hombres con su hermosura y con su buen color.
El Embaucador tiene estas propiedades; que sabe ciertas palabras con que embauca á las mugeres; y ellas por el contrario, con que engañan á los hombres; y asi cada uno de estos hace á los hombres y á las mugeres andar elevados y embelesados, ó hechizados, vanos y locos, atonitos y desvanecidos.
El Sometico paciente es abominable, nefando y detestable, digno de que hagan burla y se rian las gentes, y el hedor y fealdad de su pecado nefando no se puede sufrir, por el asco que da á los hombres. En todo se muestra mugeril ó afeminado, en el andar ó en el hablar, por todo lo cual merece ser quemado.
El Homiciano tiene estas propiedades; que es de malas entrañas y muy malicioso, bravo como un perro rabioso, sediento de derramar sangre; su estudio y cuidado es armar pleitos á otros, y ser chismero y levantar testimonios, herir y matar á otros.
El Traidor á dos partes siembra zizaña, entre dos amigos; gran chismero y mentiroso; al fin revolvedor de todos.
El Juglar suele decir gracias y donaires. El buen juglar es suave en hablar, amigo de decir cuentos, y cortesano en su habla. El mal juglar dice disparates, y es perjudicial en las palabras, y suele entremeterse en las platicas de otros, sin ser llamado para ello, y en lugar de gracias dice malicias y torpezas.
El Chocarrero es atrevido y desvergonzado, alocado, amigo del vino, y enemigo de buena fama. El buen chocarrero es suave ó gracioso en su hablar, y habil para decir muchos donaires. El mal chocarrero es tonto é inhabil para decir las gracias, y las dice fuera de proposito y de tiempo, con las cuales da mas enojo que placer á los que las oyen, por mas que ande bailando y cantando.
El Ladron por mas que hurte siempre anda pobre y miserable y lacerado, escaso y hambriento, codicioso de lo ageno, y para hurtar sabe mil modos; miente, acecha y lorada las casas y sus manos son como garabatos con que apaña lo que puede, y de pura codicia anda como un perro carleando y rabiando para hurtar lo que desea. El ladron que encantaba sabia muy bien los encantamientos con los cuales hacia amortecer ó desmayar á los de casa donde él entraba, y asi amortecidos hurtaba cuanto hallaba en casa, y aun con los encantamientos sacaba la troxe y la llevaba á cuestas á su casa; y estando en la casa donde hurtaba, estando encantados los de casa, tañia, cantaba y bailaba, y aun comia con sus compañeros que llevaba para hurtar.
El salteador es comparado á una bestia fiera, por ser bravo cruel é inhumano, sin piedad alguna; el cual usa mil modos y engaños para atraer á si á los caminantes, y asi atraidos róbalos y mátalos.
Capítulo XII
De otra manera de oficiales como labradores, y mercaderes.
El rico es recatado y de buen ingenio y tiene de comer y mucha hacienda, y en buscar y aumentarla es muy diligente. El buen rico es piadoso y misericordioso, y agradecido por los bienes que tiene, los cuales guarda y gasta á su tiempo y con ellos grangea. El mal rico es desperdiciador ó desbaratador de su hacienda, avariento y gran logrero: su oficio es emprestar dinero y pedir mas por él.
El labrador es dispuesto y recio y diligente y apto para la labranza. El buen labrador es fuerte, diligente y cuidadoso; madruga mucho por no perder su hacienda, y por aumentarla deja de comer y de dormir, trabaja mucho en su oficio, conviene á saber, en romper la tierra, cabar, desherbar, cabar en tiempo de seca, vinar, allanar lo cabado, hacer camellones, mollir bien la tierra y ararla á su tiempo; hacer linderos y vallados, y romper tambien la tierra en tiempo de aguas; saber escoger la buena tierra para labrarla; hacer hoyos para echar la semilla y regarla en tiempo de seca; sembrar derramando la semilla, agujerear la tierra para sembrar los frisoles; cegar los hoyos donde está el maiz sembrado, acombrar ó llegar la tierra á lo nacido, quitar el ballico, entresacar las cañas quebrandolas y entresacar las mazorquillas, y quitar los hijos de las mazorcas, y quitar los tallos para que crezca bien lo nacido; entresacar á su tiempo las mazorcas verdes, y al tiempo de la cosecha quebrar las cañas cogiendolas, escoger el maiz cuando está ya bien sazonado; desollar ó desnudar las mazorcas y atarlas unas con otras, añudando las camisillas unas con otras, y hacer sartales de mazorcas atando unas con otras, y acarrear á casa lo cogido y ensilarlo; quebrar las cañas que no tienen nada aporreandolas, trillar, limpiar, aventar, levantar al viento lo trillado. El mal labrador es muy negligente haragan, y á él se le hace grave y molesto todo trabajo en su oficio; es tosco, bruto, groserazo, villanazo, comilon, escaso, enemigo de dar y amigo de tomar.
El hortelano tiene de oficio sembrar semillas, plantas, árboles, y hacer eras y cabar, y mollir bien la tierra. El buen hortelano suele ser discreto, cuidadoso, prudente, de buen juicio, y tener cuenta por el libro con el tiempo, con el mes y con el año.
El ollero es robusto, ligero, buen conocedor del barro; sabe y piensa muy bien el modo y la forma de hacer ollas de cualquier suerte que quisiere. El mal ollero es torpe, tonto y necio.
El mercader suele ser regaton, y sabe ganar y prestar á logro, concertarse con los comprantes y multiplicar la hacienda. El buen mercader lleva fuera de su tierra sus mercaderias, y las vende á moderado precio, cada cosa segun su valor y como es, no usando algun fraude en ellas sino temiendo á Dios en todo. El mal mercader es escaso y apretado, engañador, parlero, porfiado, encarecedor, gran logrero, ladron, mentiroso y con mala conciencia; tiene cuanto gana y posee, y lo que gana todo es mal ganado; y en vender tiene linda platica, y alaba tanto lo que vende que facilmente engaña á los compradores,
Capítulo XIII
De las mugeres nobles,
La muger noble es muy estimada, digna de honra y reverencia, y por su virtud y nobleza en todo da favor y amparo á los que acuden á ella; y la tal si es buena tiene estas propiedades, que debajo de sus alas se amparan los pobres y los trata muy bien amparandolos; y sino es tal es apasionada, de malas entrañas, no tiene en nada á los otros por ser soberbia y presuntuosa.
La muger hidalga es muy estimada y querida de todos, honrada y reverenciada, grave y esquiva. La tal si es buena sabe bien regir su familia y mantienela, y por su bondad á todos muestra amor y benevolencia dando á entender ser noble é hidalga; y sino es tal, es mal acondicionada y de malas entrañas, mira con ojeriza y desden, es avestera y mal encarada, corajuda y pesada, y mal contentadiza.
La Señora mantiene familia, cs generosa, digna de ser obedecida, y muy cabal por tener terminos y partes de las buenas y nobles Señoras, ni hace cosa indigna de su persona y gentil muger muy honrada grave y brava. La tal si es buena, es muy lonrada y de buena fama y de mucha estima, piadosa, á todos los ama, á nadie tiene en poco, sino que á todos los regala como si fuesen sus hijos; y si es mala, es brava y de mala digestion, enojadiza, descabezada y desgraciada, inquieta, acelerada, supita y de nonada se corre, todo le dá pena.
La muger principal rige muy bien su familia y la sustenta, por lo cual merece que la obedezcan, la teman y la sirvan; y gobierna varonilmente, y es amiga de fama y honra. La tal si es buena, es sufrida, mansa, humana, constante, varonil, bien acondicionada, y gobierna tan bien como cualquier principal en paz y concordia; y si es mala cs arrojada, alborotadora, y tal que por nada suele amenazar y poner á todos gran miedo y espanto, y es tan feroz que parece que querria comer vivos á los otros.
La Señora principal gobierna y manda como el Señor. La tal si es buena rige muy bien sus vasallos y castiga á los malos; á ella se tiene respeto, pone leyes y da órden en lo que conviene y es obedecida en todo; la que es mala es descuidada y floja, deja perder las cosas por negligencia, y es exageradora, y en todo da mal exemplo, y pone las cosas á peligro y riesgo y es muy escandalosa.
La Infanta ó la doncella generosa tiene la crianza del palacio, bien acondicionada, digna de ser amada y bien tratada de todos. La que es buena es generosa y de ilustre y limpio linage, de buena vida, mansa, amorosa, pacifica, humilde y bien criada en todo. La que es mala es vil, plebeya, soberbia, al fin hace obras de macegual, muger perdida, amancebada y descuidada.
La doncella delicada es de buen linage y de buenos y honrados padres. La tal si es buena, es viva y de verguenza, zelosa de si misma, considerada y discreta; siempre se arrima á los buenos y les sirve humillandose y respetando á todos; y la que es mala no sabe guardar secreto, es muy precipitada en sus cosas y por nonada se altera y enoja facilmente, menospreciando á los otros y no respetando á nadie.
La hija de claro linage es honrada y amada de todos. La que es buena quiere bien á todos; sabe agradecer por el bien que se le hace, y muy mirada en sus cosas. La que es mala es muy loca é incorregible, torpe, desvergonzada, que facilmente afrenta á su linage. La hija noble y de buen solar y linage, es hidalga, gloria y reliquia de sus padres; y la que es buena responde bien á su linage y no deshonra á sus padres, antes bien con su bondad resucita la buena fama de sus antepasados; es pacifica, noble y amorosa, y tiene respeto á todos. La mala afrenta su linage, es de vil y baja condicion, desvergonzada, presuntuosa, disoluta y absoluta y atrevida, soberbia, fantastica, á todos menosprecia y no los tiene en nada. La muger noble y de buena ralea es de buena parte y desciende de caballeros. La que es buena sigue las pisadas de sus padres y les imita en virtudes, y da buen exemplo siguiendo lo bueno y evitando lo malo; es mansa y magnifica, y en todo muestra su nobleza y vive conforme á su genealogia, correspondiendo á su linage; es humilde, pacifica y de apacible conversacion, y muy agradecida á sus bienhechores, y enemiga de vanos loores entre las gentes, y de ser estimada; es compasiva y no menosprecia á los pobres sino antes los ama y ayuda; es elocuente, blanda y sosegada en hablar, y aunque sea bastarda es muy vergonzosa y tiene empacho de todo lo malo; es de buenas entrañas, amorosa, grave, temerosa, estimada y muy temida de todos y reverenciada. Otras muchas propiedades y virtudes tienen las buenas mugeres y que descienden de claro y noble linage, y de caballeros y Señores. Y las que son malas tienen todas las cosas contrarias y todos los vicios contrarios á estas virtudes dichas y otras muy peores á que su inclinacion mala las guia.
Capítulo XIV
De las condiciones y oficios de las mugeres bajas.
La muger popular de buenas fuerzas es trabajadora y de media edad, recia, fornida, diligente, animosa, varonil y sufrida. La que de este jaez es buena, vive bien y castamente y ninguna cosa reprensible hace, sino que cuanto obra es de buena y honrada muger y bien dispuesta, y por esto es estimada como una piedra preciosa. Y la que de estas es mala, es mal mirada, mal criada, atrevida, atontada, precipitada en sus cosas y mal considerada, que no mira bien lo que hace.
La muger honrada es cabal y cuerda: la tal si es buena, es constante y firme, y no vuelve atras en sus obras, y es tal que con animo de varon sufre cualquier mal que le venga, y aun hace fuerza á si misma por no ser vencida de algun infortunio, sino todo lo que se ofrece adverso lo sufre con grande y mucha paciencia. La que de estas no es tal, es flaca y vil muger que hace caer las alas á los otros, ni da animo ni esperanza de alguna cosa, muy desconfiada que facilmente se cansa, mala en todo y de mala fama y vida.
La tejedora de labores tiene por oficio tejer mantas labradas ó galanas y pintadas. La que es buena de este oficio es entendida y diestra en su oficio, y asi sabe tirar los colores y ordenar las bandas en las mantas; en fin hacelas galanas y labradas de diversos colores: tambien tiene por oficio el saber hacer orillas de mantas, saber hacer labor del pecho del Vipil, y hacer mantas de tela rala como es la toca, y por el contrario hacerlas gruesas de hilo gordo ó grueso á manera de cotonia de Castilla. La que es mala es incapaz de este oficio, es torpe y hace mala labor, y echa á perder cualquier tela.
La hilandera tiene por oficio hacer lo siguiente: saber escarmenar y sacudir bien lo escarmenado. La que es buena hilandera sabe hilar delgado y parejo é igual, y asi tiene buena mano y es diestra en hilar: tambien sabe hacer buena mazorca en el huso y devanar ó hacer ovillo, y sabe concertar el hilo que está en la devanadera para la urdimbre, y sabe triplicar los hilos, y sabe hilar hilo grueso y flojo. La que no es tal hace tramojos y es floja y perezosa, y tal que de pura pereza no ve la hora para dejar lo que hace.
La costurera sabe coser y labrar y echar buena labor en todo lo que labra. La que es buena costurera es buena oficiala de su oficio y echa labores trazando bien primero lo que ha de hacer. La que no es tal, echa puntos largos y manosea lo que cose; hace mala labor en todo y burla y engaña á los hombres y dueños de la obra que se le encomienda.
La muger que sabe bien guisar, tiene por oficio entender en las cosas siguientes: hacer bien de comer, hacer tortillas, amasar bien, saber echar la levadura; para todo lo cual es diligente y trabajadora, y sabe hacer tortillas Hanas y redondas y bien hechas, y por el contrario hacelas prolongadas y hacelas delgadas ó hacelas con pliegues ó hacelas arrolladas con axi, y sabe echar masa de los frisoles cocidos en la masa de los tamales, y hacer tamales de carne como empanadillas y otros guisados que usan. La que es buena en este oficio sabe probar los guisados si están buenos ó no, y es diestra y experimentada en todo género de guisados. La que no es tal no se le entiende bien el oficio; es penosa y molesta porque guisa mal; es sucia y puerca, comilona y golosa y cuece mal las tortillas, y los guisados de su mano están ahumados ó salados ó acedos, y tal que en todo es grosera y tosca.
La medica es conocedora de las propiedades de yerbas y raices, árboles y piedras, y en conocerlas tiene mucha experiencia, no ignorando muchos secretos de la medicina. La que es buena medica sabe bien curar á los enfermos y por el beneficio que les hace casi vuelvelos de muerte á vida, haciendoles mejorar ó comvalecer con las curas que hace: sabe sangrar, dar las purgas, echar melecina y untar el cuerpo, ablandar palpando lo que parece duro en alguna parte del cuerpo, concertar los huesos, sajar y curar bien las llagas y la gota, y el mal de los ojos, y cortar la carnaza de ellos. La que es mala medica usa de la hechicería supersticiosa en su oficio, y tiene pacto con el Demonio, y sabe dar bebedizos con que mata á los hombres, y por no saber bien las curas en lugar de sanar enferma y empeora, y aun pone en peligro de la vida á los enfermos, y al cabo los mata; y asi gana á las gentes con sus hechizos, soplando á los enfermos, atando y desatando sutilmente á los cordeles, mirando en el agua, ó echando los granos gordos del maiz que suele usar en su supersticion, diciendo, que por ello suele conocer las enfermedades y las entiende; y para usar bien de su supersticion da á entender que de los dientes saca gusanos, y de las otras partes del cuerpo papel y pedernal de la tierra, sacando todo lo cual dice, que sana á los enfermos, siendo ello falsedad y supersticion notoria.
Capítulo XV
De muchas maneras de malas mugeres.
La puta es muger pública, y tiene lo siguiente, que anda vendiendo su cuerpo: comienza desde moza y no lo deja siendo vieja y anda como borracha y perdida, y es muger galana y pulida y con esto muy desvergonzada, y á cualquier hombre se da y le vende su cuerpo por ser muy luxuriosa, sucia y sin verguenza, habladora, y muy viciosa en el acto carnal; pulese mucho, y es tan curiosa en ataviarse que parece una rosa despues de muy bien compuesta; y para aderezarse muy bien primero se mira en el espejo, bañase, lavase muy bien y refrescase para mas agradar; suelese tambien untar con unguento amarillo de la tierra que llaman axi para tener buen rostro y luciente; y á las veces se pone colores y afeites en el rostro por ser perdida y mundanal; tiene tambien por costumbre teñir los dientes con grana y soltar los cabellos para mas hermosura; y á las veces tener la mitad sueltos y la otra mitad sobre la oreja ó sobre el hombro, y trenzarse los cabellos y venir á poner las puntas sobre la mollera como cornezuelos, y despues andarse pavoneando como mala muger, desvergonzada, disoluta é infame; tiene tambien costumbre de sahumarse con algunos sahumerios olorosos y andar mascando el Trictl para limpiarse los dientes, lo cual tiene por gala, y al tiempo de mascar suenan las dentelladas como castañetas; es andadora ó andariega, callejera y placera; andase paseando, buscando vicios, anda riendose, nunca para y es de corazon desasosiego, y por los deleites en que anda de continuo sigue el camino de las bestias, juntase con unos y con otros; tiene tambien de costumbre llamar haciendo señas con la cara, hacer del ojo á los hombres, hablar guiñando del ojo, llamar con la mano, volver el ojo arqueando, andarse riendo para todo, escoger al que mejor la parece y querer que la codicien, engañar á los mozos ó mancebos y querer que la paguen bien, y andar alcahueteando las otras para otros, y andar vendiendo otras mugeres.
La adultera es tenida por alevosa ó es traidora, por lo cual no es tenida en ninguna reputacion; vive muy deshonrada y cuentase como por muerta por cuanto tiene perdida la honra; tiene hijos bastardos, y con bebedizos se provoca á vomitos y mal parir; y por ser tan luxuriosa con todos se echa y hace traicion á su marido; engañalo en todo y traele ciego.
La muger que tiene dos sexos, ó la que tiene natura de hombre y natura de muger, la cual se llama hermafrodita, es muger monstruosa, la cual tiene supinos y tiene muchas amigas y criadas, y tiene gentil cuerpo como hombre; anda y habla como varon y vellosa, usa de entrambas naturas, suele ser enemiga de hombres porque usa del sexo masculino.
La alcahueta cuando usa alcahueterias es como un Diablo y trae forma de él, y, es como ojo y oreja de Diablo, al fin es como mensagera suya. Esta tal muger suele pervertir el corazon de otras y las trae á su voluntad á lo que ella quiere: muy retorica en cuanto habla, usando de unas palabras sabrosas para engañar, con las cuales como unas rosas anda convidando á las mugeres, y asi trae con sus palabras dulces á los hombres abobados y embelesados.
Capítulo XVI
De los tratantes.
El mercader es tratante y para mercadear tiene cuenta con los mercaderes. El buen mercader sabe multiplicar su caudal y guardar bien lo ganado: vende y compra por justo precio, es recto en todo y temeroso de Dios; sabe tambien concertarse en el precio y es bien convenible. El mal mercader muy lindamente engaña vendiendo, y regatea mas de lo que es justo; es mentiroso y gran embaucador y gran encandilador, y engaña mas de la mitad del justo precio ó da á logro. El tratante en esclavos es el mayor mercader de todos, y por ser sus riquezas los mismos hombres es muy venturoso, privado y conocido del Tezcatlipuca; al fin por tener muchos esclavos es mayor y principal de todos los mercaderes. El que de este oficio es bueno y diestro, sabe guardar sus bienes y con devocion se los pide á Tezcallipuca, y por ellos es muy agradecido, y por eso es la flor y suma de los mercaderes. Y el que es malo es desperdiciador, y cuanto gana gastalo en lo que no es necesario, y á la postre queda muy pobre y es avariento y escaso.
El que es mayor ó principal entre los mercaderes se suele llamar Puchtecatlailotlac, ó Acxotecatl, que es tanto como si digesemos, que es Gobernador de los mercaderes; y estos dos nombres y otros muchos que están puestos en la letra se atribuyen al que es mayor, principal, gobernador ó Señor, ó que es casi padre y madre de todos los mercaderes. El que es buen gobernador de estos es padre y amparo de los pobres á los cuales les socorre y favorece como padre en sus necesidades; todos le tienen reverencia y obediencia como á mayor y gobernador; el cual tiene esta propiedad, que á los que van á tratar á otros pueblos les encomienda sus mercaderias, para que allá se las vendan; y es de todos amado y respetado como principal de ellos, y gobierna y aconseja muy bien á los suyos, no dejando de castigar á los que lo merecen. Y el que es mal gobernador de estos, suele ser interesal, pedigiteño, engañador, descuidado; no quiere usar lo que es de buena gobernacion de los mercaderes.
El tratante es de esta propiedad, conviene á saber, que lleva fuera á vender sus mercaderias. El que de este oficio es bueno, es discreto y prudente, que sabe de caminos y de las distancias de las posadas para ver donde puede ir á dormir, comer, merendar ó cenar. El que no es bueno, es bozal, tonto, que camina sin saber á donde va, y de priesa y á ciegas, y asi muchas veces le acontece ir á parar en los montes, valles y despeñaderos por no saber los caminos.
El que vende piedras preciosas ó cs lapidario, es de esta propiedad, que sabe labrar sutilmente las piedras preciosas y pulirlas para hacerlas relucir, y algunas las pule con la caña maciza que llaman Metlatl y algunas lima, y algunas adelgaza. El que vende las piedras sin engaño, es buen conocedor de las piedras preciosas como son, la esmeralda fina, y perla preciosa, y azabaches, y de otras piedras pintadas y jaspeadas, y de otros muchos colores que por ser finas resplandecen ó relucen, las que tiene por buenas despues las vende á los otros segun lo que cada una puede valer, mirando la virtud y propiedad de ellas. El que vende piedras falsas es engañador, por hacer preciosas las que no lo son ó las que son comunes, que no son de estima alguna, en vender carero, y al fin las vende con palabras engañosas.
El que vende cuentas de oro, plata ó cobre, ó trata en cadenas ó collares de oro, y en sartales de las muñecas de las manos, el que es de este oficio suele ser platero. El que es buen oficial con temor y buena conciencia las vende segun que cada una suele valer moderando su precio. A él le conviene tambien hacer y vender piezas de oro anchas y redondas, y hacer camarones de oro. Y el que no es tal, suele mezclar oro bueno con oro falso, ó dorar algun metal bajo para darle lustre; con lo cual engaña á los que compran, y en el precio suele regatear mucho y en nada es convenible sino que es porfiado.
El oficial de plumas se cuenta entre los mercaderes; y el que es buen oficial tiene en mucho las plumas y las guarda y trata muy bien: su oficio es vender plumas estimadas de todos géneros de aves de todos colores, las plumas verdes y las que son muy preciadas que tienen corvada la punta y las que relumbran haciendo unas aguas como tornasol. Y el que no es tal hace plumas falsas, y las viejas nuevas con colores falsos.
El que rescata plata es mercader y tiene hacienda y oro y plata. El bueno rescata, sabe el valor del oro y plata conforme al peso y quilates, y es diligente y solicito en su oficio, y en el pesar no defrauda, antes pone mas que quita en el peso. El rescatador regaton suele engañar en lo que vende; pide mas de lo que suele valer lo que se vende y es muy porfiado y regalea en gran manera.
Capítulo XVII
De los que venden mantas.
El que vende mantas tiene por oficio que compra junto para vender por menudo. El que sabe bien vender las mantas no usa algun fraude, sino que en venderlas es recto y justo, y en su oficio muy sosegado y convenible, y vendelas á justo y moderado precio; y las mantas que vende son las que son nuevas, recias, fornidas, y delgadas ó ralas como toca, lisas y de tela igual, anchas y largas. El que es mal tratante en esto es de mala conciencia, engañador, mentiroso, y alaba su mercaderia de mantas con palabras bien compuestas; regatea mucho disminuyendo el precio que pagan los comprantes; y las mantas que vende están dañadas ó podridas, remendadas y falsas, que las sabe remendar ó adobar con el betun de maza que echa encima para dar color y peso á las mantas; y las viejas las cuecen en legia para blanquearlas, y á algunas les echan cretal espeso encima, y despues las bruñen muy bien y parecen nuevas y buenas, y hacen otros fraudes y engaños semejantes. El mercader de las mantas suele comprarlas de los mercaderes mayores, y su oficio es tratar en las mantas de los hombres y en las camisas de las mugeres de esta tierra que se llaman Vipiles, que son galanas y muy bien labradas. El buen tratante en mantas es habil y entendido, y vendelas segun el precio y valor de cada una de ellas; y las que vende son buenas y fornidas y que duran mucho, galanas y al fin muy bien labradas. El mal tratante en las mantas no es discreto ni prudente, y en venderlas usa de engaños y mentiras, encareciendolas mas de lo que pueden valer, y las que vende, ora sean mantas, ora sean Naoas ó Vipiles, son ya traidas y viejas, renovadas y curadas como se dijo arriba, y tales que llevan falsas y postizas labores.
Capítulo XVIII
De los que venden cacao, maiz y frisoles.
El que trata en cacao suele tener gran copia de ello y tener heredades de cacao, y lo lleva fuera á vender, ó lo compra junto para vender por menor. El que es buen tratante en esta mercadurias las almendras que vende son todas gordas, macizas y escogidas, y vende cada cosa por si, á parte las que son gordas y macizas, y á parte las que son menudas y como huecas, y á parte el ripio de ellas, y cada genero de por si; las de Tochtepec, las de Guatemala, las de Guatulco, las de Xoloteco, ora sean blanquizcas, ó cenicientas, ó coloradas. El mal tratante vende las falsas porque las cuece, y aun las tosta para que parezcan buenas, y á las veces echalas en el agua para que parezcan gordas, y hacelas como cenicientas ó pardas, que son las mejores almendras para engañar: tiene tambien este modo para adobarlas, para que las que son nuevas parezcan gordas, suelelas tostar en la ceniza caliente, y despues las envuelve con greda ó con tierra humeda, para que las que parecian menudas parezcan gordas y nuevas: otro modo tienen para engañar, que en las cascaras de las almendras meten una masa negra ó cera negra, que parece ser semejante al meollo de ellas; y algunas veces los cuescos de Aguacates los hacen pedazos y redondeanlos, y asi redondeados los meten en las cascaras vacias de las almendras; y las que son menuditas ó pequeñitas todas las mezclan ó las envuelven con las otras almendras que son cenicientas ó frescas, y aun con las otras bastardas que parecen ser tambien cacaos que tienen por nombre Quauhpatlaxtli; todo lo cual hace para engañar á los compradores.
El que vende maiz suele ser labrador, solo compra de los labradores para tornarlo á vender, El que es buen tratante en este oficio, el maiz que vende es limpio, gordo sin alguna falla, recio, macizo y duro; y cada género de maiz lo vende por si, el blanco, el prieto &c. El mal tratante engaña vendiendo su maiz, y el maiz que es bueno lo envuelve con el maiz que tiene gorgojo, ó con el maiz menudo ó dañado, y el maiz que es nuevo mezclado con el de dos ó tres y aun de diez años, ó con el maiz dañado; y cuando lo vende alabalo mucho y tienelo en gran estima, poniendo encima el mejor maiz y encubriendo el ruin.
El que vende frisoles, si es buen tratante en ello, vende cada género de ellos de por si, y los aprecia segun su valor y sin engaño, y los frisoles que vende son los que son nuevos, limpios, gordos, y que no están dañados, sino tales que como cosa preciosa se pueden guardar en el arca ó en la troxe, como son los frisoles amarillos, colorados, blancos, y los menudilos y los que están como jaspeados y de otras diversas colores, y los que son muy gordos que son como habas, que se dicen en la lengua Ayecotli. El que es mal tratante de ellos engaña á los compradores en venderselos, porque siempre miente envolviendo los que son buenos con los ruines y dañados.
El que vende semillas de cenizos, vende las que son nuevas con las que son de dos ó de tres años, y las que vende son de muchos y diversos géneros, como las que van aqui nombradas. El que es mal tratante en esto vende las que son buenas mezclalas con las que están dañadas, y con otras aparentes y no verdaderas. El que vende las semillas que parecen de linaza, que se dicen Chian, vende las que son blancas ó las que están pintadas como jaspeadas, ó las que no estuvieron bien sazonadas por causa del hielo, cada una por si. El que es mal tratante de estas, las que son buenas envuelvelas con las que son aparentes y dañadas, que son unas semillas de que no se puede sacar oleo.
El que es tratante en axi, que es la pimienta de esta tierra, vende el axi de todos los géneros que van aqui nombrados, como los que son largos ó anchos, y los que no son tales, grandes y menudos, verdes y secos, y los que son del verano y los del estio, y todos los que se hacen en diversos payses, y los que se cogen despues de tocados del hielo. El que es mal tratante en esta mercaduria, vende los que están dañados y hediendo, y los redruejos y los que no están bien sazonados, sino muy verdes y chiquitos.
El que trata en tomates suele vender los que son gruesos y los menudillos, y tambien los que son de muchos y diversos géneros, segun se trata en el texto, como son los tomates amarillos, colorados, y los que están bien maduros. El que es mal tratante en esto, vende los que están podridos y machacados y los que están aun acedos ni bien maduros, que no dan sabor alguno sino que provocan las reumas.
El que vende pepitas de calabaza tiene por oficio vender todas las que son de diversas especies y las que se tuestan y se envuelven con alguna masa mezclada con sal, que son apetitosas de comer. El mal tratante en esto vende las que están podridas y dañadas, y las que amargan y las que están tostadas y demasiado saladas.
Capítulo XIX
De los que venden tortillas, tamales y pan de Castilla.
La que es oficial de hacer tamales ó los compra para venderlos, suele vender tamales de cualquier manera y género, ora sean de pescado, ó de ranas ó de gallina, ó de otra cualquier manera, como se dijo en el capitulo XIII, del &c. Libro. La que es buen oficial, hacelos bien hechos y sabrosos y limpios; y la que es mal oficial en esto, suele vender tamales mal hechos, sucios, desabridos y revueltos con otras semillas, y los que están podridos y hediondos por ser ya de muchos dias; al fin, tamales que no valen nada.
Las que venden solamente tortillas, venden tortillas de muchas maneras' como se dijo en el Libro 8.º, capitulo XIII, y otras tortillas que tienen dentro axi molido ó carne, y las que son untadas con axi y hechas pella entre la masa, y las que están untadas con Chilmole, y las tortillas de huevos, y las de masa mezclada con miel, que son como guantes, y tortillas cocidas debajo del rescoldo, y otras muchas maneras de tortillas.
El que vende cazuelas hechas con chile y tomates, suele mezclar lo siguiente: axi, pepitas, tomate, chiles verdes y tomates grandes, y otras cosas que hacen los guisados muy sabrosos: tienen tambien por oficio vender asados y carne asada debajo de tierra, y Chilmoles de cualquier género que sean y otros muchos guisados, como se dijo en el 8.º Libro.
El que es panadero tiene estas propiedades, que sabe bien cerner la larina y amasarla y sobarla, é hinchir los panes y leudarlos y hacer tortas y meter en el horno y cocer bien el pan; y el pan que vende, es blanco, bien cocido, tostado, y á las veces quemado ó moreno, y por el contrario mal cocido, y si está como ha de estar y no está avinagrado, es sabroso, suave y dulce. El que vende trigo es labrador y tiene heredades y vende trigo de todo género: blanco, amarillo, trechel, candeal, gordo y macizo y duro; y si no es labrador, compralo de los labradores para tornarlo á vender. El que usa mal de este oficio, suele vender trigo bien ruin, menudo, vano y podrido, mohoso y que tiene neguilla y helado; y el trigo bueno lo revuelve con el que es Tuin y con el vano y mal sazonado y comido de gorgojo.
El que vende la harina de Castilla suele llevar el trigo al molino, y la harina que vende es bien molida y deshojada, muy blanca como la nieve. El que es mal tratante en esto, la harina que vende es mal molida ó francolada, y para aumentarla suele mezclarla con el maiz molido que parece tambien harina.
Capítulo XX
De los que venden mantas delgadas que llaman Aiatl, y de los que venden Cactles y cotaras.
El que vende mantas delgadas de maguey suele tener lo siguiente, conviene á saber, saber tostar las ojas de maguey y rasparlas muy bien, echar masa de maiz en ellas y lavar bien la pita, y limpiarla y sacudirla en el agua; y las mantas que vende son blancas, adobadas con masa, bruñidas, bien labradas y de piernas anchas, angostas, largas ó luengas, gordas ó gruesas, tiesas ó fornidas, al fin todas las mantas de maguey que tienen labores; algunas vende que son muy ralas que no parecen sino tocas, como son las mantas muy delgadas, tejidas en hebras de Necuen, y ¡las hechas en hebra torcida; y por el contrario algunas que son gordas y bien tupidas y bien labradas, y otras bastas gruesas, ora sean de pita, ora de hilo de maguey.
El que hace cotaras suele hacer lo siguiente: coser bien las cotaras y echar suelas, y sacudir bien los hilos y torcerlos para las cotaras que se han de hacer: á él tambien le conviene tener punzon, tener suelas gordas, lavar las viejas con legia, escoger y apartar los hilos mejores, hacer calcañal de zapato, echar trabillas á los zapatos cuando ya se han de traer, hacer trenzas en los dedos ó echar el boton á las cotaras y hacer cotaras de cuero bien tupido ó hacerlas flojas ó coser junto ó ralo; y despues de hechas las bruñe bien y corta las puntas al sesgo: al fin-hace las cotaras de hilo de maguey teñido de diversos colores, y despues de cosidos ó tejidos, tienen lindas labores hechas de plumas ó de lanas teñidas: algunas hace bastas, mal hechas y cosidas. El que es regaton en este oficio es muy carero y encarecedor de las cotaras que verde, y las alaba mucho para venderlas bien. Las que son viejas adobalas ó renuevalas con algo con que parecen nuevas, y asi echalas alguna labor y buenas correas.
El que vende miel tiene magueyes y suele vender vino de la tierra, que hace de la miel de maguey, la cual cuece primero ó la hierbe; y para que nunca le falte la miel, suele plantar los hijos de los magueyes, y despues que son ya grandes caba ó agujera ó ahoya el meollo de ellos, y asi ahoyados raspalos muy bien para que mane la miel de que hace pulcre cociendola ó hirbiendola primero, é hinche cantaros ó cueros de ella para guardarla, y esto despues que tiene raices: la miel que vende es espesa, y tan espesa que parece que está cuajada; muy dulce, sabrosa, y á las veces vendela que raspa la garganta, agria ó rala que parece agua. El buen tratante en este oficio no adoba la miel con alguna cosa, sino que como es virgen asi la vende, ora sea miel de abejas, ora de otro género, blanca ó prieta. El mal tratante dañala mezclandola con cosas que la hacen espesa, como son Metzalli, que son raspaduras del meollo del maguey, y el agua mezclada con cal, con que se cuece el maiz, ó con algunas raices como son las de las: malvas y algunas semillas, las cuales molidas y mezcladas con la miel, hacenla parecer buena y espesa, ó solamente le echa agua ó legia.
El que vende algodon suele tener sementeras de él y sembrarlo; es regaton el que lo merca de otros para tornarlo á vender. Los capullos de algodon que vende son buenos, gordos, redondos y llenos de algodon. El mejor algodon y muy estimado es el que se da en las tierras de riego, y en segundo lugar el que se hace acia al Oriente. Tambien es de segundo lugar el que se da acia al Poniente. Tiene tercero lugar el que viene del pueblo que se llama Veytlalpan, y el que se da acia al Septentrion; y el de postrer lugar es el que se dice Quauhichcate; y cada uno de estos géneros de algodon se vende por si, segun su valor sin engañar á nadie. Tambien por si se vende el algodon amarillo y por si los capullos quebrados. El mal tratante en esto de cada esquina quita un poco de algodon y los capullos ó cascos vacialos é hinche tupiendolos de otro algodon, ó espeluzandolos con agujas sutilmente para que parezcan llenos. E
El que vende Chientzotzotl, que es una semilla como lentejas blancas, tiene sementera de ellas; desgranalas fregandolas entre las manos, y cada género de estas semillas segun que viene de cada pueblo vende por si: tambien vende por si las blancas y las prietas, y por si las que son macizas mal granadas ó fofas, y las que son verdes y las que son desmedradas; cada una de estas vende por si.
El que hace y vende las mantas que se hacen de palmas, que se llaman Yecotl de la tierra, llevalas afuera á vender y vendelas á mas de lo que valen. Las mantas que vende son de dos brazas y las que son sin costura y bien proporcionadas al cuerpo, y las que tienen las bandas como arcos de pipa, y las que son como arpilleras para envolver cosas. Estas mantas son de muchas maneras como en la letra aparece.
Capítulo XXI
De los que venden colores, Tochimitl, y xicaras.
El que vende las colores, que pone encima de un cesto grande, es de estas propiedades: cada género de color ponelo en un cestillo encima del grande, y las colores que vende son de todo género. Las colores secas, y colores molidas, la grana, amarillo, claro, azul claro, la greda, el cisco de teas, cardenillo, alumbre, y el unguento amarillo que se llama axi; y el Chapuputli mezclado con este unguento amarillo que se llama TzichHli, y el almagre. Vende tambien cosas olorosas, como son las especies aromaticas: vende tambien cosillas de medicina, como es la cola del animalejo llamado Tlacuatzi, y muchas yerbas y raices de diversas especies. Allende de todo lo dicho vende tambien el betun que es como pez y el incienso blanco y agallas para hacer tinta, y la cebadilla y panes de azul y aceche y margagita.
El que es tintorero tiene por oficio teñir la lana con diversos colores, y á las veces con colores deslavados ó falsos. La lana que vende es bien teñida y dale buen punto y tiñe de diversos colores, amarillo, verde, leonado, morado, verde oscuro, verde claro, verde fino, encarnado, con los cuales colores tiñe la lana.
El que vende las xicaras, compralas de otro para tornarlas á vender, y para venderlas bien, primero las unta con cosas que las hace pulidas, y algunas las bruñe con algun betun con que las hace relucientes, y algunas las pinta rayendo ó raspando bien lo que no está llano ni liso; y para que parezcan galanas untalas con el axin ó con los huesos de los Capotes amarillos molidos, y endurecelas ó curalas al humo colgandolas en la chimenea; y todas las xicaras vendelas, poniendo á parte ó por si las que traen de Guatemala, y las de Mexico, y las de otros pueblos: unas de las cuales son blancas y otras prietas; unas amarillas, otras pardas; unas bruñidas de encima, otras untadas con cosas que les dan lustre; unas son pintadas, otras blancas sin labor; unas son redondas, otras larguillas ó puntiagudas; unas tienen pie, otras asillas ó picos; unas asas grandes, otras como calderuelas; unas son para beber agua y otras son para beber Atol. Fuera de estas, venden tambien las xicaras muy pintadas de yzucar, y las xicaras como bacines anchas, y xicaras para lavar las manos, y xicaras grandes y redondas, y los vasos trasparentes, y las xicaras agujereadas para colar. Estas suelelas comprar de otros para tornarlas á vender fuera de su tierra.
El que trata en vender papel masalo si es de la tierra: tambien vende el de Castilla, el cual es blanco y recio, delgado, ancho y largo ó gordo ó grueso, mal hecho goroleoso, podrido, medio blanco ó pardo.
El que trata en cal quiebra la piedra de que hace cal y la cuece y despues la nata, y para cocerla ó hacerla viva junta primero toda la piedra que es buena para hacer cal y melela despues en el horno, donde la quema con harta leña, y despues que la tiene cocida ó quemada matala para aumentarla. El tal tratante unas veces vende la cal viva y otras veces muerta; y la cal que es buena sacala de la piedra que se llama Cacalotetl quemada, ó de la piedra que se llama Tepetlatl.
Capítulo XXII
De los que venden frutas y otras cosas de comer.
El que trata en fruta va por ella á donde se hace, y despues de traida llevala á otros pueblos para vender, y comprala toda junta para venderla poco á poco ó por menudo; y si tiene huerta de ella procura de plantar otras, poner los árboles de fruta, y cuando está bien sazonada cogerla para hacer dineros de ella. Vende cañas dulces, Xilotes y mazorcas verdes y las desgrana á las veces para hacer tamales y tortillas de ellas: vende tambien las mazorcas tostadas, y las tortillas de masa mezclada con miel, y los granos de maiz tostados envueltos con miel, harina de maiz tostado envuelta con miel, y las pepitas de calabazas hervidas con miel, y tajos de calabaza cocidos, y otras comidas que están en la letra: vende tambien unos erisos de fruta, una fruta como nabos que llaman Xicamas, unas raices de árboles que son como batatas y patatas silvestres, y unas raices comestibles llamadas Tocimall, y piñas fruta y Tzapotes de todas maneras, y peruetanos, ananas, mameyes, ciruelas de todas maneras, guayavas, manzanillas de la tierra, cerezas de cualquier espécie, tunas amarillas, coloradas, blancas, rosadas: vende tambien unos tomates pequeños dulces que se venden por fruta.
El que vende pescado es pescador y para pescar suele usar redes y anzuelos; y en el tiempo de las aguas espera las avenidas de los rios y toma los peces á menos trabajo; y para ganar su vida suele vender camarones y pescados de todo género: vende tambien unas sabandijas de agua menudas como arena, y las tortillas y tamales que se hacen de ellas y los huevos de pescado, y los coquillos del agua como pulgon cocidos, de que hacen tambien como unos buñuelos prietos y larguillos, y unos gusanos blancos que son buenos para aves ó pájaros.
El que trata en carne tiene ganado, caza y cria, y asi vende carne de todo género, de gallinas, de venados, de conejos ó de liebre, de ansares, de patos, de pájaros, de codornices, y la carne de aguila y de bestias fieras, y la carne del animalejo que trae sus hijos en una bolsa; y la carne de los animales como vacas, puercos, carneros y cabritos, vendela cocida ó por cocer, y la carne cecinada, y la asada debajo de tierra. El que no es fiel en esto, vende la carne que es podrida y hedionda ó aceda, y la carne magullada; y por engañar á los compradores dice que es comestible la carne de perro.
El que trata en leña tiene montes, y para cortarla usa de hachon con que la corta, raja, cercena y parte, y la pone en rimero. Vende todo género de leña, cipres, cedro, pino: vende tambien morillos, postes, pilares de madera, tablas, tajamaniles y tablazones, ora sean nuevas ora sean viejas y podridas. El que va por leña al monte, vende la leña de roble y de pino y de fresno y de madroños, y la leña que respenda y humea mucho: vende tambien leña trocada ó truncada y leña cortada á manos; las cortezas de cedros y de otros árboles secos y verdes: vende tambien xara seca y las pencas de maguey secas, y las cañas secas y los sagarnos.
Capítulo XXIII
De los que hacen loza, ollas y jarros, y de los que hacen Chicuites y Petacas.
El que hace loza vende ollas, tinajas, cantaros, cantarillos, bacines, braseros, vaxillas bruñidas, y todos los vasos de cualquier manera; cucharas, cazuelas, candeleros, unos bien cocidos y otros mal, unos resquebrados del fuego y otros medio cocidos, y porque están bien sazonados ó cocidos y tienen mal sonido, y porque parezcan bien y muy bien cocidos echales alguna color encima ó tiñelos con amarillo.
El que vende Comales, que son tortas de barro cocido, para cocer las tortillas en ellos moja muy bien la tierra y la soba y mezclala con las flores de las espadañas, y asi de ella asi beneficiada hace Comales adelgazando y allanandolos muy bien, y acicalandolos; y despues que están ya muy bien aparejados para cocerse metelos en el horno calentandole muy bien; y viendo que están bien cocidos manda apagar el fuego del horno; y asi los Comales que vende son buenos y tienen buen sonido, bien fornidos y recios; á las veces vende los que no están bien cocidos, medio prietos ó que es mala la color, que tienen mal sonido por estar quebrados, hendidos, ó resquebrados del fuego.
El que trata en los cestos, que se llaman Chicuites, primero y antes que los haga echa las cañas en el agua para que se remojen y humedezcan, y despues las quiebra, y asi quebradas ponelas en órden para hacer de ellas cestos, á los cuales echa un cordoncillo de necuen y una caña partida por medio al rededor en el hondon por defuera. Los cestos que vende son hechos de diversas maneras; unos que tienen divisiones como escritorios, y otros que tienen las orillas almenadas, y otros prolongadas, y otros que hace para poner en ellos las tortillas, unos de los cuales son bastos y otros bien hechos: vende tambien cestos grandes de cañas gruesas, y unos cestillos llanos; unos de estos son mal tejidos, flojos, gordazos, al fin mal hechos.
El que trata en petacas de mugeres unas hace cuadradas y otras largas y altas y otras rolli- Zas, ora sean de cañas, ora de palmillas, ora de cuero, ora de madera, todas bien hechas y bien tejidas.
El que tratá en sal, hacela ó la compra de los otros para revenderla; y para hacerla junta la tierra salitrosa, y juntada remojala muy bien y destilala ó cuelala en una tinaja; le hace formas para hacer panes de sal. El que revende la sal que compra de otros llevala fuera para ganar con ella, y asi no pierde ningun mercado de los que se hacen por los pueblos de la comarca, donde vende panes redondos ó largos, como panes de azucar, gordos y limpios, sin alguna arena, muy blancos sin resabio; y á las veces vende panes que tienen resabio de cal desabrida; vende tambien
las veces panes delgados arenosos; y vende tambien sal gruesa, y sal que no sala bien.
Capítulo XXIV
De los que venden gallinas, huevos, medicinas, &c.
El que trata en huevos suele criar gallinas que pongan huevos: vende tambien los huevos de patos y de codornices, buenos y recientes; y de ellos unas veces hace tortillas, y otras veces algun guisado de cazuela. El que es mal tratante en esto engaña vendiendo huevos podridos, huevos de anades y cuervos y auras y otras aves, cuyos huevos no se comen.
El que trata en vender gallinas tambien cria las aves, y á las veces compralas de otros para tornarlas á vender ora sean de la tierra ora sean de Castilla, gordas, tiernas y nuevas; pollos y gallos que tienen papada. El que es mal tratante en esto vende gallinas viejas, duras, flacas, enfermas que tienen pepita, mortecinas, hediondas.
El oficial de las navajas de la tierra, sacalas de piedra negra, con un instrumento de palo, estrivando con los pies y con las manos; y cada vez hace saltar una navaja de la misma piedra; y las navajas que asi saca, unas son para rapar la cabeza y otras para otra cosa; unas salen de la superficie y otras tienen cazo, y otras son de dos filos, y otras para raer los meollos de maguey para que manen; y algunas de estas navajas son blancas, y otras jaspeadas, y otras amarillas, y otras comunes, que son buenas para raer las sedas ó cerdas de puercos cuando los matan despues de chamuscados.
El que trata en cosas de medicina, conoce las yerbas y las raices de los árboles, piedras y el incienso de la tierra, y todas las cosas medicinales, que sean raices, que sean yerbas, de las cuales se trata en el Libro onceno de cada género por si: ponelas á parte en algun petate en el Tianquez para vender.
El que es oficial de hacer esteras tiene muchas juncias ú hojas de palma de que hace los petates; y para hacerlos, primero extiende los juncos en algun lugar llano para asolearlos, y escoge los mejores y ponelos en concierto; y de los petates que vende unos son lisos pintados y otros son de hojas de palma: de estas tambien se hacen unos cestos que llaman Colatompiatli, que son como espuertas: vende tambien unas esteras de juncias gruesas y largas: unos de estos petates sor bastos y ruines, y otros lindos y escogidos entre los demas: de los petates unos son largos y anchos y otros cuadrados y otros largos y angostos, otros pintados: hace tambien y vende unos asientos con espaldas y otros para sentarse que son cuadrados, y otros para cabeceras que son cuadrados y largos; unos pintados y otros blancos sin labor. El que no es buen oficial de esto vende esteras hechas de juncias ruines y dañadas,
El que es oficial de hacer cestos de cañas macizas, ó él los merca para venderlos poco á poco, primero hiende las cañas, y despues de partidas entretejelas: de ellas hace los cestos tejiendolas muy bien, echandoles un borde ú orilla al rededor de la boca: unos hace redondos y largos, y otros anchos y angostos, y otros que tienen asiento por pie y tapadera.
El buhonero vende sartales de vidrio, vende sartales de navajuelas labradas y de cristal blanco y morado y del viril y de azabache, y otras cuentas de frusleria y joyas fundidas de oro como canutillos y como bodoquillos: vende tambien las joyas de Castilla, collares ó sartales, manillas que parecen como esmeraldas ó como cristal blanco, amarillos, verdes, rubios, negros, azules, leonados, colorados, verdeoscuros, morados. Todos estos son teñidos y falsos.
El que vende espejos es de los lapidarios, porque tambien corta sutilmente piedras de espejo y las raspa con el instramento que llaman Teuxalli y las sierra con un betun hecho de estiercol de murcielagos, y pulelos con unas cañas macizas que se llaman Quetzalhutlatl. Vende espejos de dos haces, pulidos de ambas partes, y espejos de una haz solamente, y espejos concavos, todos muy buenos, y algunos de piedra blanca, y otros de piedra negra: ya estos poco se usan.
El que trata en agujas, fundelas y limpialas, acicalandolas muy bien: hace tambien cascabeles y aguijillos, punzones, clavos, hachas y destrales, azuelas y escoplos.
El que trata en la goma negra que se llama Ulli, que se derrite como torrezno, puesta en asador, y no se torna á cuajar, tiene árboles de que la saca: hace unas masas redondas, otras anchas y otras delgadas y largas de goma muy saludable. De esta se hacen las pelotas con que juegan que facilmente saltan como pelotas de viento, haciendo sonido como las mismas.
El que vende escobas valas á coger en el monte con hoces, y vendelas en el Tianquez, siendo largas, recias y limpias, y algunas cercenadas las puntas.
El que vende engrudo, primero saca las raices de que se hace, y sacadas limpialas y mojalas ó machucalas, y machucadas secalas al sol y siendo secas muelelas bien molidas; y algunas veces engaña con el engrudo porque sus raices van mal molidas, mezcladas con cañas de maiz molidas, despues que están muy bien secas y con granos del maiz, ó de frisoles bien molidos, con los cuales mezclado el engrudo parece bueno.
El que vende resina odorifera, si es buen hombre, vende la que es buena y que no tiene ninguna mixtura; y si es mal hombre, vende la que es aparente y no es verdadera, mezclada ó envuelta con harina de frisoles ó del maiz molido.
El que vende cañutos para chupar humo, primero corta las cañas y las desnuda de todas las hojas, limpiandolas muy bien, y muele el carbon muy molido, con el cual siendo mojado embarra los cañutos, y despues algunos los pinta y otros los hace dorados; algunos de estos son llanos que no llevan pintura y muy largos, bien embarrados con el carbon molido, ó bien emblanquecidos con la greda que les echan encima del carbon, ó muy relucientes con el oro con que los doran: otros hay que tienen pintura encubierta que no se vé sino cuando se van gastando con el fuego: otros están jaspeados: otros hay, donde están pintadas flores, pescados, aguilas, &c. Unos se hacen para venderlos en el Tianquez, los cuales son comunes y mal hechos y se les cae facilmente el carbon con que están embarrados. Hay muchas maneras de cestos cañutos, y se hacen de muchas y diversas maneras de yerbas olorosas molidas y mezcladas unas con otras con que los tupen muy bien de rosas de especies aromaticas, del betun llamado Chapuputli, y de hongos; de rosa llamada Poyomatli y de otras. — El Chapuputli es un betun que sale de la mar, y es como pez de Castilla que facilmente se deshace; y el mar lo echa de si con las hondas, y esto ciertos y señalados dias conforme al creciente de la luna: viene ancha y gorda á manera de manta y andanla á coger á la orilla los que moran junto á la mar. Este Chapuputli es oloroso y preciado entre las mugeres, y cuando se echa en el fuego su olor se derrama lejos. Hay dos maneras de este betun, el uno es del con que se mezcla la masa ó la resina olorosa que se mete en los cañutos con que dan buen y tras cendiente olor; el otro es de la pez que mascan las mugeres llamada Tzicili, y para que la puedan mascar mezclanla con el axin, con el que se ablanda; de otra manera no se puede mascar, antes se deshace, y por la mayor parte suelenla mascar las muchachas y mozas que ya son adultas, y las que ya son mugeres.. Pero no la mascan todas en público sino las solteras y doncellas, porque las casadas y viudas puesto caso que la masquen, pero no en público sino en sus casas. Y las que son públicas mugeres sin verguenza alguna la andan mascando en todas partes, en las plazas, en el Tianquez, sonando las dentelladas como castañetas. Las otras mugeres que no son publicas, si Jo mismo hacen, no dejan de ser notadas de malas y ruines mugeres por aquello. Y la causa porque las mugeres mascan el Tziclli es para echar la reuma y tambien para que no les hieda la boca, ó porque el mal hedor de su boca que ya tienen no se sienta y por aquello sean desechadas. Los hombres tambien mascan el TzicUi para echar tambien la reuma y para limpiar tambien los dientes, empero hacenlo en secreto; y los que son notados de vicio nefando y sin verguenza, lo mascan y tienenlo por costumbre andarlo mascarndo en público, y los demas hombres si lo mismo hacen notanlos de someticos. Este betun mezclase con el copal ó incienso de la tierra y con la resina odorifera; y asi mezclado hace buenos sahumerios.
El unguento amarillo llamado axin tiene lo siguiente, que es muy amarillo, blando y calido. Este axin se hace de unos cuquillos como moscas que nacen en el árbol que se dice Axquavill, cuyas moscas las comen y ponen huevos de que se engendran los dichos; y como van creciendo paranse redondillos, y siendo grandecillos sacudenlos del árbol y cogenlos para cocerlos; y como están ya cocidos, de ellos exprimen el axin, que es como un unguento amarillo, y los envuelven con las cascaras de mazorcas de maiz. La calidad de este axin ces ser caliente, segun dicen los que lo han experimentado, y tan caliente que parece fuego. Con él se untan los pies los caminantes para guardarlos del frio, y que no se hagan grietas. Ablanda ó aplaca la gota, potiendolo sobre la parte donde se siente tal dolor: untan tambien los labios con él para que no se hiendan; y para que sea bueno contra la gota, mezclase con una yerba que se dice Colotzitzicazili, y para que sea bueno contra el frio mezclase con el cisco porque no se derrita. Tambien es bueno contra las camaras cuando no se pueden estancar. Primero será necesario cocerlo muy bien y estando un poco blando ó tibio con el echar la melecina al enfermo que las tiene, y con esto se estaucarán facilmente las dichas camaras.
Hay un género de Tzictli que se llama por estos nombres: Tepetzictli, Tacanaltzictli, que es tanto como si digesemos Tzictli agreste. Este tambien se masca como el otro ya referido, salvo que no es negro sino amarillo como la cera amarilla. Cuando se masca no se siente algun dolor de la cabeza, antes la alegra siendole dulce ó sabroso. El otro género de Tzictli que cs el de Chapuputli, mascandose fatiga la cabeza. El Tepetzictli es una yerba, y de la raiz de ella se toma este betun.
Capítulo XXV
De los que venden candelas, bolsas y cintas.
En que trata en candelas tiene de oficio lo siguiente: saber adobar la cera, derretir, emblanquear, lavar, cocer ó hervirla; y despues que está cocida ó derretida echarla sobre el pabilo; arrollarla con tabla y sobre otra tabla; mezclar camisas de cera negra dentro de la blanca; infundir la cera y poner los pabilos. Vende tambien las candelas de cera de cualquier color que sean, blancas, amarillas, prietas, y las que son falsas y las que tienen gordo pabilo; unas de las cuales son lisas ó bruñidas, otras atolondradas, unas delgadas y otras gordas.
El que trata en bolsas, cortalas primero y coselas, y echales cerraderos de cuero ó de cordones, ora sean de cuero ora de manta; unas son anchas y grandes y capaces; y otras son angostas y chiquitas.
El oficial de cintas ó talabartes, cuando los corta, unos corta angostos y otros anchos; á todos los echa hebillas para ceñirse: otros corta angostos y gordos; otros ni muy anchos ni muy angostos; unos amarillos, otros negros, otros blancos, y otros bermejos ó colorados.
El zapatero corta primero los zapatos, y despues echales suelas y coselos, apretandolos muy bien; unos angostos y otros anchos, y otros bien hechos y pulidos que son para Señores.
El buhonero compra junto para tornar á vender por menudo, como son papel, tijeras, cuchillos, agujas, paños, lienzos, orillas ó manillas, cuentas y otras cosas muchas, que el pueblo compra junto.
La que embarra las cabezas con unas yerbas llamadas Xiuhquilitl, que son buenas contra las enfermedades de la cabeza, tiene por oficio buscar el barro negro y traerlo al 'Tianquez para ponerlo en la cabeza de los que lo quieren, y echar encima las dichas yerbas, siendo molidas y mezcladas con las hojas de un árbol que se dice Vixachi y con la corteza llamada Quauhtepuztli. A las veces vende el barro mezclado con las dichas hojas y con la corteza sin las dichas yerbas.
La que vende plumas hiladas suele criar muchas aves de que pela las plumas, y peladas envuelvelas con greda, y pela las plumas de arriba y las que están debajo, que son muy blandas como algodon, y hace todo lo siguiente: que hila pluma, hila parejo, hila á tramuezos, hila mal torcido, hila bien torcido, tuerce la pluma, hila nequen con huso con que hilan las mugeres ó tomitas, hila con torno la pluma pelada y la torcida, hila tambien la pluma de pollos, hila tambien la pluma de ansares grandes, la pluma de anades, la pluma de anades del Péru, la pluma de lavancos y la pluma de gallinas.
Y la que vende yerbas de comer, algunas de ellas las planta, y otras las coge en el campo al tiempo de las aguas; y de cualquier especie y manera que sean todas las vende, como sean comestibles; cuyos nombres están declarados en el Libro onceno capitulo siete de las yerbas comestibles; como son las hojas de las matas del chile, bledos, acederas, mastuerzo, poleo y otras yerbas buenas para comer.
Capítulo XXVI
De los que venden Atulli, y Cacao hecho para beber, y Tequivquitl, salitre.
El que vende Atul, que es mazamorra, vendelo ó caliente ó frio. El caliente se hace de masa de maiz molido ó tostado, ó de las tortillas molidas ó de los escobajos de las mazorcas quemadas ó molidas, mezclandose con frisoles, con agua de maiz aceda, ó con axi, ó con agua de cal, ó con miel. El que es frio hacese de ciertas semillas que parecen linaza, y con semilla de cenizos y de otras de otros géneros, las cuales se muelen muy bien primero; y asi el Atul hecho de estas semillas parece ser cernido; y cuando no están bien molidas hacen un Atul que parece que tiene salvados; y á la postre le echan encima, para que tenga sabor, axi ó miel.
La que vende cacao hecho para beber, muclelo primero en este modo: que la primera vez quiebra ó machuca las almendras, la segunda vez van un poco mas molidas, la tercera vez y postrera muy molidas, mezclandose con granos de maiz cocidos y lavados; y asi molidas y mezcladas les echan agua en algun vaso: si les echan poca hacen lindo cacao, y si mucha no hacen espuma; y para hacerlo bien hecho se hace y se guarda lo siguiente, conviene á saber, que se cuela, despues de colado se levanta para que chorree, y con esto se levanta la espuma y se echa á parte, y á las veces espesase demasiado: mezclase con agua despues de molido; y el que lo sabe hacer bien hecho, vende el cacao bien hecho y lindo, y tal que solo los Señores lo beben blando, espumoso, bermejo, colorado y puro sin mucha masa. A las veces le echan especias aromaticas, ó alguna agua rosada. Y el cacao que no es bueno tiene mucha masa y mucha agua, y asi no hace espuma sino unos espumarajos.
El que vende salitre amontonalo en el lugar en que hay copia de ello, y vende el que es blanco, colorado que tiene costras, ó amarillo, ó el que es menudo, y todo es vizcoso ó blandujo.
El que vende greda amasala con las manos y la cuece, y asi se hace fofa y hueca. El hieso cocido es piedra que saca de las venas donde se hace.
El que vende Piciete, muele primero las hojas de él, mezclandolas con una poca de cal; y asi mezclado, estregalo muy bien entre las manos: algunos lo hacen del incienso de la tierra; y puesto en la boca hace desvanecer la cabeza ó emborracha; hace tambien digerir lo comido, y hace provecho para quitar el cansancio.
