Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro X: De los vicios y virtudes, y de las naciones (parte 2 de 2)
Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.
Segunda parte del Libro X: capítulos XXVII a XXIX, sobre los miembros del cuerpo, las enfermedades y sus medicinas, y las naciones que poblaron la tierra.
Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.
Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, primera página del libro X (World Digital Library), vía Wikimedia Commons (dominio público).
- Capítulo XXVII — De todos los miembros exteriores é interiores asi del hombre como de la muger.
- Capítulo XXVIII — De las Enfermedades del cuerpo humano y de las Medicinas contra ellas.
- Párrafo I — El primer parrafo es de las enfermedades de la cabeza, ojos, oidos, dientes y narices.
- Párrafo II — De las enfermedades y medicinas del pescuezo y garganta.
- Párrafo III — De las enfermedades y medicinas contrarias de los pechos, costados y espaldas.
- Párrafo IV — De las enfermedades del estómago, vientre y vexiga.
- Párrafo V — De las enfermedades y medicinas contrarias.
- Párrafo VI — De las medicinas para heridas y huesos quebrados y desconcertados.
- Capítulo XXIX — Que trata de todas las Generaciones que á esta tierra han venido á poblar.
- Párrafo I — Que trata de los Tulanos ó de los Tultecas, primeros pobladores de esta tierra, que fueron como los Troyanos.
- Párrafo II — En el que se ponen cuantas maneras de Chichimecas ha habido en esta tierra.
- Párrafo V — Donde se declara quienes eran y se llamaban Nahoas.
- Párrafo VI — De quien son los Otomies y de su manera de vivir.
- Párrafo VII — De los defectos y faltas de los Otomies.
- Párrafo VIII — De los Quaquatas, Matlatzincas y Toloques.
- Párrafo IX — De los Ocuiltecas, Macuoaques y Totonaques.
- Párrafo X — Quienes son los Guestecas y Toveiomes y Pantecas ó Panotecas.
- Párrafo XI — De los que llaman Tlalhuicas.
- Párrafo XII — De los Olmecas, Vitotis y Mixtecas.
- Párrafo XIII — De los de Michoacan, y por otro nombre Quaochpanme.
- Párrafo XIV — De los Mexicanos.
Libro décimo (continuación)
Capítulo XXVII
De todos los miembros exteriores é interiores asi del hombre como de la muger.
De este capitulo no tradujo en lengua Castellana cosa alguna el autor, porque en lugar de la traduccion de él, puso el dicho autor la relacion siguiente, la cual es digna de ser notada, y mas gustosa del que pudiera ser la declaracion del texto.
Relacion del Autor, digna de ser notada.
Despues de haber escrito las habilidades y oficios que estos Mexicanos naturales tenian en tiempo de su infidelidad, y los vicios y virtudes que entre ellos eran tenidos por tales, parecióne consono á razon poner aqui los oficios y habilidades, vicios y virtudes, que de despues acá han adquirido.
En cuanto á lo primero tenemos por experiencia, que en los oficios mecanicos son habiles para deprenderlos y usarlos segun que los Españoles los saben y los usan; como son oficios de geometria, que es edificar, los entienden y saben y hacen como los Españoles: tambien el oficio de albañileria y canteria y carpinteria: tambien los oficios de sastres, Zapateros, sederos, impresores, escribanos, lectores, contadores, musicos de canto llano y de canto de organo; tañer flautas, chiremias, sacabuches, trompetas, organos; saber gramatica, logica, retorica, astrologia y teologia. Todo esto tenemos por experiencia que tienen habilidades para ello, y lo deprenden, y lo saben, y lo enseñan; y no hay arte ninguna que no tengan habilidad para deprenderla y usarla. En lo que toca á que eran para mas en los tiempos pasados, asi para el regimiento de la república como para el servicio de los Dioses, es la causa porque tenian el negocio de su regimiento conforme á la necesidad de la gente; y por esto los muchachos y muchachas los criaban con gran rigor hasta que eran adultos; y esto no en casa de sus padres porque no eran poderosos para criarlos como convenia cada uno en su casa; y por esto los criaban de comunidad debajo de maestros muy solicitos y rigurosos, los hombres á su parte y las mugeres á la suya. Alhiles enseñaban como habian de honrar á sus Dioses, y como habian de acatar y obedecer á la República y á los regidores de ella. Tenian bravos castigos para castigar á los que no eran obedientes y reverentes á sus maestros; y en especial se ponia gran diligencia en que no se bebiese Uctli. La gente que era de cincuenta años abajo, ocupabanlos en muchos exercicios de noche y de dia, y criabanlos en grande austeridad; de manera, que los brios é inclinaciones carnales no tenian señorio en ellos, asi en los hombres como en las mugeres. Los que vivian en los templos tenian tantos trabajos de noche y de dia, y eran tan abstinentes que no se les acordaban las cosas sensuales: los que eran del ejercicio militar, eran tan continuas las guerras que tenian los unos con los otros, que muy poco tiempo cesaban de la guerra y de los trabajos de ella. Era esta manera de regir muy conforme á la Filosofia natural y moral, porque la templanza y abastanza de esta tierra y las constelaciones que en ella reinan, ayudan mucho á la naturaleza humana para ser viciosa y ociosa, y muy dada á los vicios sensuales. Y la Filosofia moral enseñó por experiencia estos naturales, que para vivir moralmente y virtuosamente era necesario el rigor y austeridad, y ocupaciones continuas en cosas provechosas á la república.
Como esto cesó por la venida de los Españoles, y porque ellos derrotaron y echaron por tierra todas las costumbres y maneras de regir que tenian estos naturales, y quisióron reducirlos á la manera de vivir de España, asi en las cosas divinas como en las humanas, teniendo entendido que eran idolatras y barbaros, perdióse todo el regimiento que tenian: necesario fué destruir todas las cosas idolatricas y todos los edificios idolatricos, y aun las costumbres de la república que estaban mezcladas con ritos de idolatria y acompañadas con ceremonias idolatricas; lo cual habia: en casi todas las costumbres que tenia la república con que se regia; y por esta causa fué necesario desbaratarlo todo, y ponerles en otra manera de policia que no tuviese ningun resabio de cosas de idolatria. — Pero viendo ahora que esta manera de policia cria gentes muy viciosas, de muy malas inclinaciones y muy malas obras, las cuales les hacen á ellos odiosos á Dios y á los hombres, y aun les causan grandes enfermedades y breve vida, será menester poner remedio. Y parecenos á todos que la principal causa de esto es la borrachera, que, como cesó aquel rigor antiguo de castigar con pena de muerte las borracheras, aunque ahora se castigan con azotarlos, trasquilarlos y venderlos por esclavos por años ó por meses, no es suficiente castigo este para cesar de emborracharse, y aun tampoco las predicaciones muy frecuentes contra este vicio, ni las amenazas del infierno bastan para refrenarles. Y son estas borracheras tan destempladas y perjudiciales á la república y á la salud y salvacion de los que las exercitan, que por ellas se causan muchas muertes, porque se matan los unos á los otros estando borrachos, y se maltratan de obras y de palabras, y se causan grandes disensiones en la república; y los que la rigen se deshonran y se amenguan, y hacen grandes faltas en sus oficios, y los juzgan por indignos de ellos; y aun por este vicio son tenidos por indignos é inhabiles para el sacerdocio, y tambien porque la continencia ó castidad que es necesaria á los sacerdotes no son habiles para guardarla, en especial los borrachos. A los principios se hizo experiencia de hacerlos religiosos, porque nos parecia entonces que serian habiles para las cosas eclesiasticas y para la vida religiosa, y asi se dió el habito de San Francisco á dos mancebos Indios los mas habiles y recogidos que entonces habia, y que predicaban con gran fervor las cosas de nuestra fé Catolica á sus naturales; y pareciónos que, si aquellos, vestidos de nuestro habito y adornados con las virtudes de muestra santa religion Franciscana, predicasen con aquel fervor que predicaban, harian grandisimo fruto en las almas; mas como tuviesen el habito y los exercitasen en las cosas de nuestra santa religion, hallóse por experiencia, que no eran suficientes para tal estado, y asi les quitaron los habitos, y nunca mas se ha recibido Indio á la religion, ni aun se tienen por habiles para el sacerdocio. En este tiempo como aun los religiosos no sabian la lengua de estos naturales, como mejor podian instruian á los Indios que parecian habiles y recogidos, para que ellos predicasen delante de los religiosos al pueblo; pero despues que los religiosos supieron la lengua y comenzaron á predicar, por bajos que hallaron en ellos en mostrarse en presencia de los religiosos honestos y recogidos, no siendo tales, cosa que ellos saben muy bien hacer; y no me maravillo: tanto de las tachas y dislates de los naturales de esta tierra, porque los Españoles que en clla habitan, y mucho mas los que en ella nacen, cobran estas malas inclinaciones: los que en ella nacen, muy al propio de los Indios, en el aspecto parecen Españoles, y en las condiciones no lo son. Los que son naturales Españoles, si no tienen mucho aviso, á pocos años andados de su llegada á esta tierra, se hacen otros; y esto pienso que lo hace el clima é constelacion de esta tierra; pero es gran verguenza nuestra que los Indios naturales, cuerdos y sabios antiguos, supiéron dar remedios á los daños que esta tierra imprime á los que en clla viven, obviando á las cosas naturales contrarios exercicios, y nosotros nos vamos al agua abajo de nuestras malas inclinaciones; y cierto es, cria una gente asi Española como India, que es intolerable de regir y pesadisima de salvar. Los padres ni las madres no se pueden apoderar con sus hijos é hijas para apartarlos de los vicios y sensualidades que esta tierra cria. Buen tino tuviéron los habitantes antiguos de esta tierra en que criaban sus hijos é hijas con la potencia de la república, y no los dejaban criar á sus padres; y si aquella manera de regir no estuviera tan inficionada con ritos y supersticiones idolatricas, pareceme que era inny buena; y si limpiada de todo lo idolatrico que tenia, y haciendola del todo Cristiana, se introdujese en esta república Indiana y Española, cierto seria gran bien, y seria causa de librar, asi á la una república como á la otra, de grandes males y de grandes trabajos. Ya tampoco nosotros no nos podemos apoderar con los que se crian en las escuelas, porque, como no tienen aquel temor y sujecion que antiguamente tenian, ni los criamos con aquel rigor y austeridad que se criaban en tiempo de su idolatria, no se sujetan, ni se enseñan, ni toman lo que les enseñan como si estuvieran en aquella imprenta pasada de los viejos antiguos. A los principios, como hallamos que en su república antigua criaban los muchachos y muchachas en los templos y alli los disciplinaban y enseñaban la cultura de sus Dioses y la sujecion á su república, tomamos aquel estilo de criar los muchachos en nuestras casas, y dormian en la casa que para ellos estaba edificada junto á la nuestra, donde los enseñabamos á levantarse á la media noche, y les enseñabamos á decir los maitines de nuestra Señora, y luego de mañana las horas; y aun les enseñabamos á que de noche se acostasen y tuviesen oracion mental; pero como no se exercilaban en los trabajos corporales como solian y como demanda la condicion de su briosa sensualidad, y tambien comian mejor de lo que acostumbraban en su república antigua, porque exercilabamos con ellos la blandura y piedad que entre nosotros se usa, comenzaron á tener brios sensuales y á entender en cosas de lascivia; y asi los echamos de nuestras casas para que se fuesen á dormir á las casas de sus padres, y venian por la mañana á las escuelas á deprender á leer y escribir y contar, y esto es lo que aun ahora se usa; pero como se han venido relajando de poco en poco estos exercicios, y entre ellos casi no hay quien tenga orgullo é industria para por si enseñar estas cosas, si nosotros mismos no entendemos en ellas, no hay ya en las escuelas de nuestras casas quien á derechas enseñe á leer y escribir, ni á contar, ni á las otras cosas de musica; casi todo se va cayendo.—Tambien se hizo experiencia con las mugeres para ver si, como en el tiempo de la idolatría habia monasterios de las que servian en los templos y guardaban castidad, serian habiles para ser monjas y religiosas de la religion Cristiana y guardar perpetua castidad; y á este proposito se hicieron monasterios y congregaciones de mugeres, y fueron instruidas en las cosas espirituales, y muchas de ellas supiéron leer y escribir; y las que nos parecia que estaban bien instruidas en la Fé y eran matronas de buen juicio, las hicimos preladas de las otras, para que las rigiesen y enseñasen en las cosas de la Cristiandad y en todas las buenas costumbres. Y cierto, á los principios tuvimos opinion que cllos serian habiles para sacerdotes y religiosos, y ellas para. monjas y religiosas; pero engañónos nuestra opinion: por experiencia entendímos que por entonces no eran capaces de tanta perfeccion, y asi cesó la congregacion y monasterios queá los principios intentabanios: ni aun ahora vemos indicios que este negocio se pueda efectuar. Hizose tambien á los principios una diligencia en algunos pueblos de esta Nueva-España donde residen los religiosos, como fué en Cholula y en Vexotzingo que los que se casaban los poblaban por si junto á los monasterios y alli moraban, y de alli venian todos á misa cada dia al monasterio, y les predicaban el Cristianismo y el modo de la cohabitacion matrimonial; y era muy buen medio este para sacarles de la infeccion de la idolatria y otras malas costumbres, que se les podian apegar de la conversacion de sus padres; pero duró poco porque cllos hicieron entender á los mas de los religiosos, que toda la idolatria con todas sus ceremonias estaba ya tan olvidada y abominada, que no habia para que tener este recatamiento, pues todos eran bautizados y siervos del verdadero Dios; y esto fué falsisimo, como despues acá lo hemos visto muy claro, que ni aun ahora cesa de haber muchas heces de idolatria. y de borracheria, y de muchas malas costumbres; lo cual se hubiera mucho remediado si aquel negocio fuera adelante como se comenzó, y si como fué en pocas partes fuera en todas y perseverara hasta ahora: ya casi está imposibilitado de remediarse. Fueron grandes los trabajos y perplexidades que tuvimos á los principios para casar á los casados y que tenian muchas mugeres, para darles aquellas que el derecho manda que tomen; porque para examinar los parentescos y saber cual fué la primera para darsela, nos vimos en un laberinto de gran dificultad, porque ellos mentian en decir cual fué la primera, y hacian embustes para casarse con aquella que ellos tenian mas afeccion; y para saber con cual habian hecho la ceremonia que usaban cuando tomaban muger legitima, fué necesario revolver y saber muchas ceremonias y ritos idolatricos de la infidelidad; y como sabiamos poca lenguá, casi nunca calamos bien en la cuenta, como ahora lo habemos entendido. Acerca de los otros Sacramentos, como fué el de la Confesion y Comunion, ha habido tanta dificultad en ponerles en el camino derecho de ellos, que aun ahora hay muy pocos que vayan via recta á recibir estos Sacramentos; lo cual nos da gran fatiga y muchos conocimientos de lo poco que han aprovechado en el Cristianismo. A los principios ay udaronnos grandemente los muchachos, asi los que criabamos en las escuelas, como los que se enseñaban en el patio; porque, como al tono de lo antiguo criabamos los hijos de los Principales en nestras escuelas y les enseñabamos á leer, escribir y contar, y á los hijos de los plebeyos enseñabamosles en el patio la doctrina Cristiana, juntabanse gran copia de ellos; y despues de haberles enseñado un rato, iba un fraile con ellos ó dos, y subianse á un Cu y derrocabanlo en pocos dias; y asi se derrocaron en pocos dias todos los Cues, que no quedó señal de ellos, y otros edificios de los idolos dedicados á su servicio: estos muchachos sirviéron mucho en este oficio: los de dentro de casa ayudaron mucho mas para extirpar los ritos é idolatrias que de noche se hacian, y las borracheras y areytos que de noche y secretamente hacian á honra de los idolos; porque de dia estos espiaban en donde se habia de hacer algo de esto de noche, y de noche á la hora conveniente iban con un fraile ó con dos sesenta ó'ciento de estos criados de casa, y daban secretamente sobre los que hacian alguna cosa de las arriba dichas de idolatria, borrachera ó fiestas, y prendianlos á todos y atabanlos y llevabanlos al monasterio donde los castigaban y hacian penitencia, y los enseñaban la doctrina Cristiana, y los hacian ir á maitines á la media noche y se azotaban; y esto por algunas semanas basta que ellos estaban ya arrepentidos de lo que habian hecho y con proposito de no lo hacer mas; y asi salian de alli castigados y de ellos tomaban exemplo los otros y no osaban hacer semejante cosa, y si la hacian luego caian en el lazo y los castigaban, como dicho está. Fué tan grande el temor que toda la gente popular cobró de estos muchachos que con nosotros se criaban, que despues de pocos dias no era menester ir con ellos, ni enviar muchos cuando se hacia alguna borrachera de noche, porque enviando diez ó veinte de ellos prendian y ataban todos los de la. fiesta ó borrachera, aunque fueran ciento ó doscientos, y los traian al monasterio para hacer penitencia; y de esta manera se destruyeron las cosas de la idolatría, que nadie eu público ni de manera que se pudiese saber, osaba hacer nada que fuese de cosas de idolatria, ó de borracheria ó fiesta; y cuando ellos querian hacer alguna fiesta para su regocijo temporal, ó convidar á sus parientes y amigos, hacianlo con licencia de los religiosos, protestando primero que ninguna cosa de idolatria ni de otra ofensa de Dios habia de haber en el negocio. De despues acá cesó aquella solicitud que los religiosos tenian en las cosas ya dichas, porque publicamente no parecia cosa ninguna que fuese digna de castigo, y ellos perdiéron el temor que á los principios tenian, porque tambien los que se criaban en casa, dejaron de dormir y comer dentro de casa, y duermen y comen en casa de sus padres, y aunque ven y saben algunas cosas idolatricas ó de borracherias no las osan decir; y tambien se ha prohibido á los religiosos que á ninguno encierren ni castiguen en sus casas por ningun delito. De esta manera ellos cantan cuando quieren, y se emborrachan cuando quieren, y hacen sus fiestas como quieren, y cantan los cantares antiguos que usaban en el tiempo de su idolatria, no todos sino muchos; y nadie entiende lo que dicen por ser sus cantares muy cerrados; y si algunos cantares usan que ellos han hecho despues acá de su convertimiento, en que se trata de las cosas de Dios y de sus Santos, van envueltos con muchos errores y heregias; y aun en los bailes y areytos se hacen muchas cosas de sus supersticiones antiguas y ritos idolatricos, especialmente donde no reside quien los entienda; y entre los mercaderes mas comunmente pasa esto cuando hacen sus fiestas, convites y banquetes. Esto va adelante, cada dia se empeora, y no hay quien procure de lo remediar, porque no se entiende sino de pocos y estos no lo osan decir. Las cosas de la borracheria cada dia se empeoran, y los castigos que se hacen no son de manera que el negocio se remedie, mas antes de manera que se empeore. Bien es verdad que algunos de los muchachos que se criaban en muestras casas, á los principios, porque nos decian las cosas que sus padres hacian de idolatria, siendo bautizados, y por ellos los castigabamos, los mataban sus padres, y otros los castigaban reciamente; y aun ahora cuando habiendo sabido que pasan algunas cosas dignas de reprension y de castigo, y las reprendemos en los pulpitos, comienzan á rastrear los que las hacen, para saber quien fué el que dió noticia de aquello que se reprendio en el pulpito, y casi siempre caen con la persona, y los castigan malamente con sopalacion y disimulacion, cargandoles la mano en los servicios corporales y personales, y haciendolesotras vejaciones de que los pacientes no pueden quejarse ni saben remediar: quejansenos en secreto; y con habernos conjurado de que ninguna cosa digamos de lo que nos dicen por no padecer mayores agravios, tenemos asi necesidad decallar y encomendar á Dios los negocios para que él los remedie.
Hemos recibido ya y aun recibimos en la plantacion de la Fé en estas partes grande ayuda y mucha lumbre de aquellos á quienes hemos enseñado la lengua Latina. Esta gente no tenian letras ni caracteres algunos, ni sabian leer ni escribir: comunicabanse por imágenes y pinturas, y todas las antiguallas suyas y libros que tenian de ellas estaban pintados con figuras é imágenes, de tal manera, que sabian y tenian memoria de las cosas que sus antepasados habian lecho y habian dejado en sus anales por mas de mil años atras, antes que viniesen los Españoles á esta tierra. De estos libros y escrituras los mas de ellos se quemaron al tiempo que se destruyeron las otras idolatrias; pero no dejaron de quedar muchas escondidas, que las hemos visto y aun ahora se guardan, por donde hemos entendido sus antiguallas. Luego que vinimos á esta tierra á plantar la Fé, juntamos los muchachos en nuestras casas como está dicho, y les comenzamos á enseñar á leer y escribir y cantar, y como salimos bien con esto procuramos luego de ponerlos en el estudio de la Gramatica, para el cual exercicio se hizo un Colegio en la Ciudad en la parte de Santiago del Tlatilulco, en el cual de todos los pueblos comarcanos y de todas las provincias se escogiéron los muchachos mas habiles, y que mejor sabian leer y escribir; los cuales dormian y comian en el mismo Colegio sin salir fuera sino pocas veces. Los Españoles y los otros religiosos que supieron esto, reianse mucho y hacian burla, teniendo muy por averiguado que nadie seria poderoso para poder enseñar Gramatica á gente tan inhabil; pero trabajando con ellos dos ó tres años, viniéron á entender todas las materias del arte de la Gramatica, y hablar Latin y entenderlo, y á escribir en Latin, y aun á hacer versos heroicos. Como viéron esto por experiencia los Españoles seglares y eclesiasticos espantaronse mucho como aquello se pudo hacer. Yo fui el que los primeros cuatro años con ellos trabajé, y los puse en todas las materias de la Latinidad. Como viéron que esto iba adelante y aun que tenian habilidad para mas, comenzaron asi los seglares como los eclesiasticos Á contradecir este negocio y á poner muchas objeciones contra el para impedirle. Porque yo me hallé presente en todas estas cosas, y porque leí la Gramatica á los Indios del Colegio, podré decir con verdad las objeciones que ponian y las respuestas que se les daban. Decian que pues estos no habian de ser sacerdotes, de que servia enseñarles la Gramatica? que era ponerlos en peligro de que hereticasen, y tambien que viendo la Sagrada Escritura entenderian en ella, como los Patriarcas antiguos tenian juntamente muchas mugeres, que era conforme á lo que ellos usaban, y que no querrian creer lo que alora les predicasemos de que no pueden tener mas quc una muger, casando con ella in facie Ecclesie. Otras objeciones de esta calidad ponian á las cuales se les respondia: que puesto caso que uo hubiesen de ser sacerdotes, queriamos tener sabido á cuanto se extiende su habilidad; lo cual sabido por experiencia, podriamos dar fé de lo que en ellos hay; y que conforme á su habilidad se haria con ellos lo que pareciese justo, segun proximidad. A lo que decian, que les dabamos ocasion de hereticar; que con no pretender aquello sino lo contrario, conviene saber, que pudiesen entender mejor las cosas de la Té, y con estar sujetos á Principe Cristianisimo, estaba muy en la mano, cuando algo de esto pareciese, remediarlo. A lo de las mugeres; como está en el Evangelio la correccion que nuestro Redentor hizo acerca de lo que antiguamente se usaba, de que un hombre tenia muchas mugeres, son obligados á hacerlo, predicandoseles como ordinariamente se les predica, y siendo en esto rebeldes castigarles como á hereges, pues hay autoridad de poder eclesiastico y seglar para hacerlo. Muchas otras altercaciones se tuviéron acerca de este negocio, las cuales seria cosa prolija ponerlas aqui.
Ha ya mas de cuarenta años que este Colegio persevera, y los colegiales de él en ninguna cosa han delinquido, ni contra Dios, ni contra la Iglesia, ni contra el Rey, ni contra su república; mas antes han ayudado en muchas cosas á la plantacion y sustentacion de nuestra Santa Fé Catolica; porque si sermones y postillas y doctrinas se han hecho en la lengua Indiana, que puedan parecer y sean limpios de toda heregia, son precisamente los que con ellos se han compuesto; y ellos, por ser entendidos en la lengua Latina, nos dan á entender las propiedades de los vocablos y las propiedades de su manera de hablar; y las incongruidades que hablamos en los sermones ó las que decimos en las doctrinas, ellos nos las enmiendan; y cualquiera cosa que se haya de convertir en su lengua, si no va con ellos examinada, no puede ir sin defecto sin escribir congruamente en la lengua Latina, ni en romance ni en su lengua; por lo que toca á la ortografia y buena letra, no hay quien lo escriba, sino los que aqui se crian. lnseñaron los frailes á los colegiales, y estuviéron con ellos mas de diez años, enseñandoles toda la disciplina y costumbres que en el Colegio se habian de guardar; y ya que habia entre ellos quien leyese y quien al parecer fuese habil para regir el Colegio, hicieronles sus ordenaciones y eligiéronse Rectores y Consiliarios para que rigiesen el Colegio, y dejaronlos que leyesen y se rigiesen á ellos á sus solas por mas de doce años; en el cual tiempo se cayó todo el regimiento y buen concierto del Colegio, parte por el mayordomo que tenia cargo del Colegio, que era Español, parte por la negligencia y descuido del Rector y Consiliarios: tambien por descuido de los frailes, que no curaban de mirar como iban las cosas hasta que todo dió en tierra. Cuarenta años despues de la fundacion del Colegio, tornóse á examinar el estado en que estaban las cosas del Colegio, y hallóse estar perdido, y fué necesario dar otro corte y hacer otras ordenaciones de nuevo sobre las primeras, para que el Colegio fuese adelante, como parece por las mismas ordenaciones que se hiciéron de nuevo. Yo que me.hallé en la fundacion del Colegio, me hallé tambien en la reformacion de él; la cual fué mas dificultosa que la misma fundacion. La pestilencia que hubo ahora ha treinta y un años dió gran basque al Colegio, y no le ha dado menor esta pestilencia de este año de mil quinientos setenta y seis, en que casi no está ya nadie en el Colegio; muertos y enfermos, casi todos han salido.
Recelo tengo muy grande que este se ha de perder del todo; lo uno, porque ellos son pesados de regir, y mal inclinados á deprender; lo otro, porque los frailes se cansan de poner con ellos el trabajo, de que tienen necesidad, para llevarles adelante; lo otro porque veo, que ni entre los seglares ni entre los eclesiasticos no hay nadie que los favorezca ni con solo un tomin. Si el Señor Don Antonio de Mendoza, que en gloria sea, Vicerey que fué de esta Nueva-España, no los hubiera proveido de su hacienda de una poca de rentilla que tienen con que se sustentar pocos y mal, ya no hubiera memoria del Colegio ni colegial, y pudierase haber hecho gran bien á toda esta república Indiana, y el Rey N. S. tuviera mas vasallos en ella de los que tiene y tendrá, porque siempre van en disminucion, y la causa, que yo he visto con mis ojos, es que en la pestilencia de ahora ha treinta años, por no haber quien supiese sangrar ni administrar las medicinas como conviene, murieron los mas que murieron, y de hambre; y en esta pestilencia presente acontece lo mismo, y en todas las que se ofrecieren será lo mismo hasta que se acaben; y si se hubiera tenido atencion y advertencia á que estos Indios hubiesen sido instruidos en la gramatica, lógica, filosofia natural y medicina, pudieran haber socorrido á muchos de los que han muerto; porque en esta Ciudad de Mexico vemos por nuestros ojos que aquellos que acuden á sangrarlos y purgarlos como conviene con tiempo sanan y los demas mueren; y como los medicos y sangradores Españoles que lo saben hacer son pocos, socorren á pocos; ya casi están cansados y enfermos y muertos los sangradores y medicos, y no hay quien pueda ni quiera acudir ni ayudar á los Indios pobres, y asi se mueren por no tener remedio ni socorro.
Capítulo XXVIII
De las Enfermedades del cuerpo humano y de las Medicinas contra ellas.
Párrafo I
El primer parrafo es de las enfermedades de la cabeza, ojos, oidos, dientes y narices.
Contra la dolencia y enfermedad de la horquilla que suele dar en los cabellos, es menester cortarlos muy á raiz y rasparse muy bien la cabeza y lavarla con orines y untarla con una yerba que se dice Nanacaxi; y para quitar la yerba háse de lavar con orines, y sino se cortasen los cabellos se han de lavar con orines y untarse con axin, que es un unguento amarillo mezclado con el cisco de la chiminea, y despues se ha de poner en la cabeza cierto barro negro, que se usa para teñir de negro, y encima poner ciertos polvos de una corteza del palo que en la lengua Mexicana se dice Quauhtepuzili, que es como el Alcornoque, salvo que es pesado.
Contra la caspa será necesario cortar muy á raiz los cabellos y lavarse la cabeza con orines, y despues tomar las hojas de ciertas yerbas que en Indio se llaman Coioxochitl y Amolli ó Iztauiatl, que es el ajenjo de esta tierra, ó con el cuesco del Aguacate molido y mezclado con el cisco que está dicho arriba, y sobre esto se ha de poner el barro negro que está ya referido con cantidad de la corteza ya dicha.
Contra la enfermedad de postillas y sarnas que suelen nacer en la cabeza, se ha de usar del mismo remedio de rasparse la cabeza, y castrarse con orines y moler el cuesco del Aguacate y ponerlo en la cabeza, ó untarla con el agua que haya estado con la resina llamada Oxitl, mezclada con la semilla del algodon molida, ó con el ajenjo de la tierra, calentandolo primero y poniendolo en la cabeza.
Contra las postemas y nacidos de la cabeza, se han de poner estos remedios: poner una poca de cal mezclada con la yerba del Piciete que sea en cantidad, ó abrirlas á manera de cruz y sacar la materia de la dicha postema y lavarse con orines, y despues poner un Vilma Ocotzotll ó de Oxitle con su pluma.
Contra los continuos dolores de la cabeza, usarémos de estos remedios: oler cierta yerba llamada Ecuxo, ó la yerba del Picicie siendo verde, y apretarse la cabeza con un paño y saliumarse con algunos sahomerios; y si se empeorase se molerá cierta yerba nombrada Zozoiatic, y oler los polvos de ella, de suerte que entren en las narices; y si arrecieren los dichos dolores, tomarás y mezclarás los con una poca de agua y echarás ciertas gotas en las narices; y si con esto no se acabare el dolor, se ha de tomar una punta de navaja de la tierra y punzar la cabeza ó sangrarse de ella.
Contra las heridas y descalabraduras de la cabeza, el remedio es que se han de lavar con orines, y sacarse zumo de la penca del maguey y cocido ponerselo en la herida; y viendo que la herida cria materia, será necesario moler la hoja de la yerba que se llama en la lengua Chipilli, ó de la yerba llamada Joloa y mezclarla con clara de huevo y ponerla encima de la herida, y si viesemos que el casco está quebrado, tomarás un huesecito sutil, y juntarás el casco uno con otro, y pondrás encima el zumo de la penca del maguey cocido ó crudo.
Contra la dolencia ó enfermedad de oidos: cuando sale materia, los remedios serán tomar el zumo tibio de la yerba llamada en la lengua Coioxochitl, mezclado con Chile, y echar tres veces al dia algunas gotas del zumo de la dicha yerba y por consiguiente otras tantas de noche; y asi saldrá el humor é materia de los oidos; é raspar los polvos de un cierto marisco llamado Cuechtli, y mezclarlos con agua tibia y sal, y echar algunas gotas en los oidos.
Contra las llagas que están fuera de los oidos se toman estos remedios; que se ha de tomar la hoja de Coioxochitl, molerla y mezclarla con Veogote y ponerla en la llaga, ó molerla y mezclarla con el axi ya dicho, y ponerla en la propia llaga; ó tomar la yerba llamada en la lengua Cigimatic y mezclarla con clara de huevo y ponerla en la llaga. A todas las demas yerbas que son contra las llagas putridas, como es la yerba llamada Chipilli, y cuesco de Aguacate contra las hinchazones del rostro que proceden del dolor de los oidos, que en Indio se dice Nacazqualiztli, se ha de poner la hoja de cualquier yerba que queme, molida y mezclada con el Oxili y con el cisco arriba dicho.
Para los que tienen el rostro aboetado é hinchado se usarán de los remedios siguientes: que se toma un animalejo llamado en la lengua Tupaiaxiu, y cocerlo muy mucho y comerlo el enfermo con el cual espelerá la dicha enfermedad. Y para la misma dolencia tambien aprovechará cualquier purga que se bebiese, mayormente la purga de la raiz dicha en la lengua Ololtic, con la cual por arriba y por abajo saldrá la enfermedad. Si al enfermo se le revolviere el estomago demasiadamente, beberá cierto género de Atulli que en la lengua se llama Zollatolli, ó el caldo de gallina cocida; y para que el enfermo vaya convaleciendo ha de beber algunos dias el agua cocida del palo Tlatlanhqui, con tal que se quite la corteza. La enfermedad del paño del rostro, ó manchas que suelen proceder de las almorranas, ó de las bubas, ó de alguna llaga interior, ó del mal de las ingles, se suele curar con cierta yerba llamada en Indio Tletlemaitl, moliendose y revolviendose el zumo con agua, y bebiendose; y habiendose tomado este brebage cuatro veces, el enfermo tomará despues algunos baños, con los cuales sanará tomando la yerba molida que en Indio se dice Yichcayo; y poniendose sobre las dichas enfermedades. Esta dicha enfermedad del paño ó de las manchas del rostro, la suelen tener las mugeres recien paridas, especialmente habiendo lecho algun excesivo trabajo, para cuyo remedio usarás de las yerbas arriba nombradas, cociendose todas juntas en una vasija con agua, y despues de cocidas, la cantidad del agua que quedare cocida se ha de beber, y tomar algunos baños, y con las mismas yerbas y raices, saliendo del baño, moliendose se ha de untar todo el cuerpo, Tlatlauhquipatli, Tlacogagalic, Coztomatl.
Los hoyos y asperezas del rostro, que suelen proceder de las viruelas ó de otras semejantes enfermedades, se curan, tomandose los orines calientes y lavandose el rostro, y despues untandose con Chile amarillo molido; y despues de esto se ha de tornar á lavar con orines, ó con el zumo de los inciensos de la tierra, y lavarse siempre con el Zumo caliente de la yerba nombrada Azpa; y despues beberá el zumo de la yerba llamada Tlatlauhqui, mezclada con agua, con todo lo cual se expelerá por la orina, sangre ó materia ó arenas. Aprovechará tambien mucho el purgarse y guardarse del vino y de grosura y de pescado y de otras cosas que pueden dañar,
Cuando comience el dolor de los ojos, será provechoso moler la yerba nombrada Yztecauhtic mixitl y ponerla á la redonda de ellos, ó echar en los ojos ciertas gotas de pulcre trasnochado ó serenado, ó el zumo de las hojas del cerezo, ó la leche de la yerba ó cardo llamado en la lengua Chicalotl, ó el zumo do los grumos del árbol del Mizquite; y dende á pocos dias echar algunas gotas del zumo de la yerba llamada Tonalchichicaquititl, ó la leche de la yerba nombrada Tlachinoltetzmitl. — Aprovechará tambien purgarse y beber cierto brebage llamado Xoxouhtapatli, y mojarse con él la cabeza, y no será malo sangrarse. Las cataratas de los ojos se han de raspar y raer con la raiz que se llama en Indio Cocostic, y de noche sacar el zumo de ella y echarlo en los ojos, ó rarparse lo interior de los parpados con cierta yerba aspera llamada Cacamalinalli, que es á manera de espartillo, y echar incontinenti algunas gotas del pulcre serenado, y untarse á la redonda con cierta resina ó bálsamo llamado en la lengua Acauxitl. Aprovechará tambien beber el agua del árbol que se llama Yziacquavitl, que se cria en tierra caliente. Aprovechará tambien sangrarse y purgarse. Lo enramado de los ojos se ha de procurar cortar la telilla alzandola con alguna espina, y echar en los ojos despues ciertas gotas de leche de muger, mezclada con el zumo de la yerba que se llama Chichicaquilitl, y echar tambien ciertas gotas del zumo de la raiz de cierta yerba nombrada Yztaquiltic, y asi se deshace.
El cegajoso se debe guardar de la demasiada claridad y del sol, del viento y del frio. Para la enfermedad de los ojos anublados se han de echar algunas gotas del zumo de la yerba llamada Azcatzontecomatl, y si escociese mucho han de echarse en los ojos algunas gotas de la yerba llamada Tlallayolli; y será bueno sangrarse.
La enfermedad de las nubes de los ojos que se crian sobre las niñas de ellos, se ha de curar con la freza de la lagartija, y mezclarse con el cisco y con agua, y echarse dentro de los ojos algunas gotas de esta mezcla, ó tomar el cardenillo y mezclarle con el tomate, y echarse algunas gotas de ello.
Contra la enfermedad del romadizo ó catarro se ha de tomar la yerba llamada en Indio Yecuxoton ó Piciete y olerle estando verde ó hecha polvo, y frotarse con el dedo todo el interior de la boca para provocar á echar la reuma fuera y guardarse de comer ó beber cosa fria, y ni mas ni menos del aire y del frio y del sol. El romadizo de los niños recien nacidos curarse ha con el rocio de la mañana, echando algunas gotas de él en las narices de los dichos niños, ó la leche de sus madres, ó el zumo de cierta raiz que en la lengua se llama Cimatl, ó frotarlos con el. dedo mojado en el tomate, ó en sal de Ococote sobre las propias narices, y guardarse de los inconvenientes arriba dichos.
La aspereza ó sequedad de las narices, curarse ha ni mas ni menos como la aspereza y paños que arriba digimos; y sino fuere muy grande ó grave esta dicha aspereza y sequedad, bastará tan solamente que se lave con los ormes ó con el agua caliente de cierta yerba llamada Azpan, ó derritir un poco de Ulli mezclado con sal, y puesto sobre las narices; y por el consiguiente será bueno lavarse con el agua caliente de los inciensos de la tierra.
Contra la enfermedad de las postillas de las narices, que proceden del caminar y del demasiado sol, se ha de tomar la raiz llamada Yztacpatli, y mezclarse con cierta yerba llamada Chichipiltic, y con los inciensos de la tierra echadas en agua, é incorporadas; y lavarse con el agua las narices, los labios y los dientes, ó tomar un poco de miel de abejas ó de maguey ó axcin, que es un unguento amarillo, y untarse las narices con él.
La ronquera se suele curar con frotarse la garganta con Ulli, y beber la miel de abejas, y hacer echar algunas gotas de la dicha miel en las narices.
La cortadura y herida de las narices, habiendose derribado por alguna desgracia, se ha de curar cosiendose con un cabello de la cabeza, y poner encima de los puntos y herida miel blanca mezclada con sal; y despues de esto si se cayesen las narices y sino hubiese aprovechado la cura, las pondrás postizas de otra cosa.
Las heridas de los labios se han de coser con un cabello de la cabeza, y despues derritir un poco de zumo de maguey que se llama Menlli y echarlo en la herida; y si despues de sano quedase alguna 'señal fea, para cerrarla se ha de sajar y quemarse, y tornarse á Coser con el cabello de la cabeza y echar encima el Ulli derritido.
Cuando se levantan los pieles de los labios por demasiado frio y calor, se han de curar con la miel blanca, ó la miel de maguey; untandose, ó con el Ulli derritido, pero si procediere de calor del higado, pondranse en los labios los polvos de la raiz nombrada Tlatlauhcapatli, y lavarse con ella los dientes y beber el agua.
La hinchazon de las encias se curará con punzarse y echar encima un poco de sal, y con el dedo frotarse.
Para la enfermedad del dolor de las muelas, será necesario buscar el gusano revolton que se suele criar en el estiercol y molerle, juntando con Ucucote, y ponerle en las mejillas acia la parte que está el dolor, y calentar un Chille, y asi caliente apretarlo con la misma muela que duele y apretar un grano de sal en la propia muela y punzar las. encias y poner encima cierta yerba llamada Tlancacaotl, y si esto no bastase sacarse la muela y poner en el lugar vacio un poco de sal. Para que no suceda esta enfermedad de las muelas susodicha, será bueno guardarse de comer cosas muy demasiadamente calientes, y si se comiesen no beberán por esto agua muy fria; y limpiarse los dientes y las muelas despues de haber comido; y quitarse la carne de entremedio con un palito porque se suele podrir y dañarse la dentadura.
Para la enfermedad de la toba de los dientes y muelas, será necesario para que no la tengamos lavarnos la dentadura con agua fria y limpiarse con un paño y con carbon molido y lavarse con sal. Tambien lavarse ó limpiarse con cierta raiz llamada Tlatlauhcapati y mezclar la grana con Chille y sal y ponerse en los dientes. Tambien ponerse cierta medicina llamada Tliltictlamiaualli, aunque esto ces para los dientes prietos, ó enjuagarse con orines los dientes, ó lavarse con los asencios de la tierra, ó con el agua de cierta corteza de árbol nombrado Quauhtepuztli, y poner los polvos de esta corteza en los dientes; y será bueno quitar la toba endurecida de los dientes con algun hierro, y luego ponerse un poco de alumbre molido y grana, sal y Chille.
Los nacidos hinchazones de la lengua, será necesario que se punzen, y asi saldrá la sangre ó materia, y sobre lo que se punzare ponerse algunas hilas con sal, y beber el agua del palo llamado Yztacquavitl, con la cual agua saldrá sangraza ó aguadija con alguna arena por la orina. Cuando se engrozase ó hinchase la lengua, será necesario lavarse con algunos lavatorios de cosas agrias, y sangrarsela por debajo.
Para las ampollas ó calor de la lengua, será necesario curarse tomando un poco de alumbre crudo y traerlo en la lengua, y lavarla con cierta agua llamada en la lengua Xavatl; y tambien lavarse con el zumo de tomates dulces que en la lengua se dicen Miltomates.
Para cuando se cuelga la lengua fuera de la boca, será necesario frotar la misma lengua con Ulli. El tartamudear de los niños procede de que siendo grandes maman, y para esto conviene los destetar y los hacer comer. Las mordeduras de la lengua se curarán con el agua de Chille cociendose y echando una poca de sal, y untarla con la miel blanca ó con la de maguey.
Párrafo II
De las enfermedades y medicinas del pescuezo y garganta.
Para la enfermedad de las paperas é hinchazones de la garganta, será necesario frotar con la mano la garganta y sangrarse, y untar la garganta con cierta yerba llamada Cococxivitl, mezclada con cisco de la olla, y beber el agua de la yerba llamada Ahacaxilotic. Cuando estuviere embarazado el pescuezo, será bueno tomar algunos baños y apretarse con la mano el pescuezo, y sino aprovechase este remedio, será necesario buscar todas las yerbas desusonombradas, molerlas y ponerlas al pescuezo, Taomasuchitl, Coioxochitl, Quimichpatli, Tzitzicaztli.
La enfermedad de las seguillas de la garganta se cura abriendose el lugar donde están con alguna navaja, y despues de sacada la raiz de ellas se ha de echar Picicte molido y mezclado con la yerba llamada Yiell y con sal, todo caliente; y puesto en aquel lugar, y cuando la carne se fuere pudriendo, se ha de tomar la penca del maguey y desmenuzarla y ponerla al sol; y despues de muy seca hacerla polvos, y ponerla en el dicho lugar.
Las postemas del pescuezo se han de curar lavandose con orines, y ponerle las yerbas de sobre nombradas, moliendose, en las dichas apostemas, y al rededor de ellas ponerse cantidad de sal, Yztauhyall, Calcuechtli Yapaçivitl.
Para la enfermedad de la tós, será necesario frotarse la garganta con el dedo, y beber el agua de la raiz llamada Tlacopopotl, ó beber el agua que haya estado con cal, mezclada con Chille, ó beber el agua cocida de los axenjos de la tierra, ó el agua de la raiz que se llama Pipitzaoac. De estas bebidas en los grandes se entiende que han de beber un cuartillo de esta agua, y á los niños se les dará la cuarta parte de un cuartillo, con la cual expelerá las flemas por abajo ó por la boca; ó beberse el agua de la yerba llamada Yiztaquiltic; y para las criaturas se tendrá este aviso, y es el de empapar tanto algodon como medio huevo en la propia agua de la dicha yerba una vez ó dos, exprimiendose el agua que tomasen con los algodones y dandola á beber al niño; y no será malo que el ama de la criatura la beba. En los grandes se ha de entender que han de beber la dicha agua como está dicho, y despues de esto se frotarán como está dicho; y beber agua herbida con Chille que se llana Chilpoconalli, y comer cosas asadas ó las tortillas tostadas, y guardarse de cosas frias, y beber el agua de la yerba nombrada Chipille ó del palo nombrado Coatli, ó un poco de vino, y guardarse de beber cacao y comer fruta, y guardarse de beber el pulcre amarillo que llaman Auctli, y guardarse del aire y del frio, y arroparse y tomar baños.
Párrafo III
De las enfermedades y medicinas contrarias de los pechos, costados y espaldas.
Para el dolor de los pechos será bueno tomar las raices aqui nombradas, y molerse y cocerse, y beber el agua de ellas siendo tibia, y esto dos ó tres veces; ó beber el agua del Ezpatli hecho de diversas yerbas, cociendose mucho y mezclandose con pepitas y Chille; y procure de comer siempre tarde; y los correos y mensageros que van muy de priesa suelen beber esta agua caminando, para que no se les abra el pecho. Para las mugeres que tienen poca leche en las tetas, será necesario moler la raiz llamada Caianalquiltic, y beberla dos ó tres veces, saliendo del baño, y lavandose primero los pechos con el Sequixquite, con la cual primera leche que sobreviniere de esta cura, la criatura se corromperá algun tanto; y para acabarla de purgar será bueno darle dos ó tres gotas de esta agua, empapando algun poco de algodon como está dicho. El ama no coma aguacates, y beba del agua cocida de calabazas blancas ó de la yerba llamada Cuetlaxsuchitl, y coma asado el vergajo de los perrillos ó coma el Yzcavitli.
La hinchazon de las tetas para curarse, será necesario moler la yerba que se llama Yxiayaoal mezclada con otra yerba nombrada Eeloquiltic, y ponerla al rededor de aquella hinchazon ó dureza, y con esto vendrá á madurar ó se resolverá la hinchazon; y si no aprovechase este remedio se sajará y se pondrán al rededor las dichas yerbas mezcladas; y cuando se fueren pudriendo las tendas de las sajaduras, se echará una bizma de las dichas yerbas y de los polvos de la yerba llamada Chichicaquilitl y el Ococote, y beberá el agua de la yerba nombrada Tetetzmitic. Cuando se tuviese dolor en los pechos ó en las espaldas ó en las costillas, ó molimiento en todo el cuerpo, molerse han las yerbas y raices aqui nombradas, y revolverse y mezclarse con el cisco y el axin, y untarse lavandose primero con el agua caliente de los inciensos de la tierra; y cuando sintiere alguna comezon, tomar algunos baños, y despues de haberlos tomado beber el agua de estas yerbas aqui nombradas, y asi expelerá el mal, Tlalquequetzal, Tonalxivitl.
Las niguas que nacen en las espaldas, que en la lengua se llaman Qualocatl, curarse han no lavandose ni bañandose. Algunos se curan con la yerba que llaman Toloa secada al sol, y hecha polvos puesta en los dichos nacidos; y si con esta se ablandase echarse han los polvos de la raiz que se llama Yztacpatli; y si con esto no sanare cortarlo en cruz y sacarse han de dentro ciertas sabandijas á manera de eradores, y juntarse han las yerbas aqui nombradas molidas, mezclandolas con el cisco y cal, y poniendolas encima: sobre todo se ha de poner una bizma de Ococote, y algunos curan esto con la penca del maguey, y cortando un pedazo á manera de parche y poniendola en el nacido, y abriendola por medio para que quede descubierta la boca del nacido y tomar un poco de Axile y ponerlo en la propia boca del nacido, de suerte que poniendo fuego sobre el Axile quede quemado el nacido, y hecho esto se pondrá una bizma del Ococote, mezclado con la yerba nombrada Yiauthtli; y su comida del enfermo será tortillas tostadas, y guardarse de comer Chille y carne, y de beber el Atolli caliente, y cacao y vino; su bebida será agua fria y el agua del Aguaican.
Las quebraduras del hueso del espinazo y de las costillas ó de los pies ú otro cualquier hueso del cuerpo, se curarán tirandose y poniendole en su lugar. Despues de esto se ha de poner encima de la quebradura la raiz molida que se llama Cacacili, y ponerse á la redonda algunas tablillas y atarse bien para que no se torne á desconcertar. Y si á la redonda de la tal quebradura estuviese hinchada la carne, se ha de punzar ó poner la raiz que se llama Cacalic molida, y mezclarla con la raiz nombrada Tememetlatl, y con el agua de esta raiz postrera lavarse el cuerpo ó beberla en vino y tomar algunos baños, y cuando sintiese alguna comezon untarse con la yerba llamada Xipetziuh mezclada con la raiz llamada Yztaccacalic. Si con esto no sanare se ha de raer y legrar el hueso de encima de la quebradura; cortar un palo de tea que tenga mucha resina y encajarlo con el tuetano del hueso para que quede firme, y atarle muy bien y cerrar la carne con el patle arriba dicho.
Las hinchazones que proceden de los huesos desconcertados, se curarán con los polvos de ciertas mazorcas de maiz que nacen anchas y jaspeadas ó leonadas, y que en la lengua se llaman Tzatzacallijochizintliquappachintli, quemadas y molidas, y puestos los polvos en la hinchazon, y apretarla con la mano.
Para los que siempre andan tosiendo, que tienen una tos perpetua y echan mucha flema, materia de sangraza cuajada, será necesario beber el agua de la yerba que se llama Teubaxin mezclada con Chille y sal, cociendose muy bien; con beber el agua de cierta raiz que se nombra Yztacchichicquavitl, cociendose primero con el pulcre; y cuando bebiere esta agua no coma luego y no coma fruta ni cosas muy frias, aunque puede beber algun trago de pulcre. Tambien aprovechará que cueza el agua del palo nombrado Chichioalquavitl, mezclado con agua y puesto al sol; y tambien beber el agua del palo nombrado Tlapolezquavitl, cociendose primero y echando en el agua un poco de Tequixquite colorado. Entiendese que un dia ha de beber el agua de un palo y otro dia la del otro.
Los que escupen sangre se curarán bebiendo el cacao hecho con aquellas especies aromaticas que se llaman Tlilxochitl, y Mecaxochitl, Veinacaztli, y con cierto género de Chille llamado Chiltecpin muy tostado y mezclado con Ulli; y tambien esto que está dicho, se podria beber en el vino, pero no ha de llevar Ulli. O beberá el agua del palo llamado Zlapalequavitl, ó el panecico que se llama Ezpalli, que se hace de diversas yerbas, moliendolo y revolviendolo con el agua.
Párrafo IV
De las enfermedades del estómago, vientre y vexiga.
Para el dolor del estómago será necesario purgarse comiendo dos ó tres piñones tostados que en la lengua se llaman Quauhtlallatz; y para estomacar las camaras beberá Yollatolli, ó el zumo de los tomates amarillos mezclado con Chille, y pepitas y tomates, ó beberá el agua del palo llamado Chichicquavitl, ó el agua que ha estado con cal. Será bueno tambien echarle al enfermo alguna melecina de la yerba llamada Xoxocoioltic, mezclada con otra yerba nombrada Xococoll, la cual melecina limpiará todo el estómago, y echará algunos gusanillos ó lombrices, con los cuales remedios, por la orina expelerá tambien el mal; y á la postre beberá el brebage que se llama Yamanquipalli, y con esto se asentará el estómago.
La enfermedad de la colica pasion será bueno curar con el Ollin mezclado con el Tequisquite y el Ulli y Chille, y haciendo algunas calas de esto y poniendolas al enfermo, con las cuales echará lo que tuviese en el estómago, y hará camaras.
Las camaras de materia blanca ó materia revuelta con sangre, curarse han tomando las hojas de una mata llamada Cioapatli y cocerlas revolviendose primero con el cisco y con la clara de huevo, y despues de esto asi cocido se ha de beber esta agua ó beber el cacao mezclado con el agua de cal; pero el agua de esta cal ha de ser hecha de un dia para otro, y echar tambien en el propio cacao un poco de Chille tostado: comerá el enfermo las tortillas de granos de maiz cocidos, no muy lavados, ó tortillas tostadas: guardarse de todas carnes cocidas y asadas; y si le diere muy gran deseo podrá sorber el caldo, echandole alguna sal.
Para la enfermedad de la estangurria será necesario beber el agua de la raiz nombrada Amaxila. Esta agua se beberá tambien en cacao, ó el vino mezclado con Chille y pepitas, ó el agua tan solamente.
Para la enfermedad de la vexiga, molerse han estas raices aqui nombradas, y el agua de los polvos que se sacase se ha de beber y revolverse tambien en el cacao ó en el vino, pero será necesario primero que beba esta agua, que sea el enfermo xeringado con los polvos de la raiz que se llama Cacamotic; ó beberá el agua del palo Yztacquavitl, que se usa en Quauhtitlan; ó beberá el agua de los polvos de la cola de cierto animalejo nombrado Tlaquatzin, que sea un poco de la cola del macho y otro poco de la hembra, todo mezclado; ó beberá el agua de la raiz nombrada Yztacaxixpatli, y esto en vino.
La enfermedad de las almorranas se curará con el agua de la yerba llamada Tletlemaitl, bebiendose y tomando los baños; ó echarse tambien una melecina de la propia yerba; y esto entiendese estando dentro las almorranas, pero si estuvieren fuera, será necesario moler la dicha yerba, y ponerse los polvos sobre ellas.
Párrafo V
De las enfermedades y medicinas contrarias.
Las enfermedades de las bubas se curarán bebiendo el agua de la yerba nombrada Tletlemaitl, y tomando algunos baños, y echando encima de ellas los polvos de la yerba nombrada Tlacuecuetzal, ó las limaduras del cobre. Estas bubas son en dos maneras; las unas son muy sucias, y se dicen Tlacacolnanaoatl, y las otras son de menos pesadumbre, y se llaman Teupilnanaoatl, y por otro nombre Puchonanaoatl; y estas lastiman mucho con dolores, y tullen las manos y los pies, y están arraigadas en los huesos; y cuando salieren fuera beberá el Atolli, mezclado con cierta semilla nombrada Michinauhtli; ó beberá el agua de la raiz que se llama Quaulitepatli, cuatro ó cinco veces cada dia, y tomará algunos baños; y si se tullese el enfermo beberá el agua de la raiz nombrada Tlatlapanaltic, y sangrarse ha á la postre. De los cuales dichos remedios se usará para el otro género de bubas ya dichas.
Para la enfermedad de los empeines, cuando no son muy grandes, será necesario hacer un pegote de Ococote, pegandolo muchas veces para que salga la raiz, y poner encima cierto animalejo carraleja, que en la lengua se dice Tlalxiquipilli, y exprimirlo encima del empeine, y despues echar una bizma de Ococote mezclado con la raiz que se llama Tlelamail, ó poner la yerba molida, verde que se llama Atlepatli, y ponerse sobre el empeine; y cuando tomase algunos baños lavarse ha con el agua de la hoja de cierta yerba llamada Ytzcuinpatli.
A los que tienen la enfermedad de la lepra, les suele acaecer pelarseles las cejas y tener gran hambre; y para curarla será necesario tomar los baños dos tres veces; y saliendo de los baños será tambien bueno untarse con las yerbas y raices de sobre nombradas, molidas; y beber el agua de cierta raiz que se llama Tecpatli; y cuando no aprovecharen estos remedios, apartarlos de la conversacion de la otra gente para que no se les pegue,
La correncia de las camaras sucede á los niños ó á los ya grandes; la cual se remedia con el agua cocida de cierta raiz llamada Tzipipatli, bebiendose; y tambien será bueno que la beba el ama que cria á la criatura ó niño que tuviese esta enfermedad; y si fuese en los grandes beberá el Atolli hecho de cierta semilla que se nombra Chiantzotzol, mezclado con la torta de cierta semilla que se llama Chian, y despues para que el enfermo lo pueda beber con algun gusto, echará encima algunas gotas de Chille molido, pero si fuere niño beberlo ha sin Chille, ó beberá el agua de una corteza de un árbol que se llama Yztacquavitl, el cual árbol se dá y cria en el pueblo Quatitlan, cociendose con un poco de cacao molido; y si esto no bastare para estancar la correncia y camaras, hacerse ha en cantidad como tres onzas ó cuatro de axin, y echarle han una melecina al enfermo, ó beber esta agua del axin muy bien cocida, y sino la quisiere beber, beberá á lo menos el caldo de una gallina.
Para las hinchazones ó lobanillos de las rodillas será necesario que se punzen, y asi saldrá la sangraza ó aguadija, ó ponerse ha despues una bizma hecha de la hoja molida de cierta yerba que se llama Toloa.
Para las hinchazones de los pies será bueno punzarse como está dicho y echarse una bizma de Ococote mezclado con los polvos de unos granillos ó semilla de la yerba nombrada Coalxoxouhqui.
Los humores de los pies. El adormecimiento de los pies curarse ha cociendose los inciensos de la tierra, y con el agua y un paño empapar el pie, estando caliente el agua; ó cocer la yerba llamada Tlatlaucoaxivil, y lavarse con el agua de ella el pie ó untar los pics con el Axin mezclado con los polvos de las ortigas.
Acontece taparse el caño de la orina por la mala digestion del estómago, y por algunas materias gruesas que tapan el caño, y al que esto sucediere echarle han una medicina de la raiz que se llama Cocozpatli, y de otra nombrada Tzontecomacochitl, y esto se hará dos ó tres veces. Esta medicina de estas raices ya dichas, aprovecha tambien cuando alguna criatura chiquita por alguna caida se le revienta alguna tripa y cuando de gran tos se amortece; y entonces se han de mascar y chupar el zumo y tragarlo. Aprovecharán tambien estas dichas raices para el dolor de la cabeza, echando el zumo de ellas por las ventanas de las narices, con lo cual salen muchos mocos ó sangre cuajada; y si esto no aprovechare no habrá remedio ninguno.
Para los que son muy calorosos, será necesario beber el agua de la raiz de la yerba que se llama Chichipille, y la raiz de otra yerba tambien llamada Chichicaquilitl, mezclada con el agua nombrada Yocoall. Será tambien bueno que se purgue, y despues de purgado beba el agua de la raiz de los tomates que se dice Xaltotomale, mezclada con la raiz de la yerba que se llama Tacanalquilitl, y la raiz de tomates escuesa, y cocerse ha en tanta cantidad de agua como un azumbre; y los grandes pueden beber de ella como cantidad de un cuartillo, y los muchachos como cantidad de medio cuartillo. Beberá tambien la mata llamada Aitztolin molida y mezclada con el agua que se dice Xocoatl.
Los humores de los pies que se llaman Xoteuconaviliztli, se curan con cierta yerba que se llama Veipatli, que se cria en Tepepulco: molerse y ponerse sobre los pies; y tambien aprovechará esto para la hinchazon de las ingles. Las heridas curarse han con polvos de un palo que se dice Chichicquavill, y con una clara de huevo, mojados en ella y puestos en las heridas.
Párrafo VI
De las medicinas para heridas y huesos quebrados y desconcertados.
Las quebraduras de los huesos de los pies curarse han con los polvos de la raiz que se llama Acocotli y de la raiz de la Tuna, y ponerse en la quebradura del pie, y envolverse y atarse con algun lienzo ó paño, y despues de puesto el paño se han de poner cuatro palitos ó tablillas á la redonda de la quebradura, y atarse han fuertemente con algun cordelejo para que de esta manera salga la sangraza, y tambien se sangrará de las venas que vienen á juntarse entre el dedo pulgar del pie y el otro, porque no se pudra la herida. Y los palillos ó tablitas se han de tener atados por espacio de veinte dias, y despues de este tiempo se ha de echar una bizma de Ococote con polvos de la raiz del maguey con alguna poca de cal; y sintiendose alguna mejoria se podrán tomar algunos baños.
Las desconcertaduras de las manos ó de los pies se curan apretando con la mano el lugar donde son, y despues estirandose el pie ó mano para que el hueso se vuelva á su lugar; y molerse han las raices que se llaman Cucucpatli, y mezclarse han con algun cisco, y ponerse ha esto dos ó tres ó cuatro veces; y si se fuere hinchando la desconcertadura y estuviere muy inflamada, sangrarse ha en el mismo lugar.
Las torceduras de las cuerdas del pescuezo, frotarse han blandamente con la mano y no será malo beber el agua de la yerba que es muy fria que se llama Coaxivitl, con la cual se desparce y no se congela la sangre que en aquel lugar se podria recoger, y sangrar el lugar donde se torció la vena de la misma cuerda ó vena.
Las descalabraduras de la cabeza se han de curar con orines calientes y exprimir una penca del maguey asada sobre la propia herida, y que el zumo que se sacare sea caliente. Despues sobre este tal se ha de echar otro poco del zumo de la misma penca asada, con tal que sea mezclado con la yerba llamada Matlalxivill, y con un poco del cisco y sal, y puesto en la herida, y atarse con un paño porque no se le pasme, y con esto se encarna la herida; y para el que fuese muy caloroso sele pondrá esta medicina postrera dos ó tres veces, y al que no, una vez solamente; y cuando fuere curandose la tal descalabradura se pondrá un parche para acabar de sanar.
Las heridas de estocada, puñalada ó cuchillada hechas con palo ó con hierro curarse han de la misma manera que está dicho.
Los cardenales ó señales hechos con azote ó con vara, hinchandose, curarse han untandose con el patle que se nombra Pocabalizpadi, y esto una vez; y despues tomará algunos baños y beberá el agua de la raiz que se llama Yztacpalli mezclada con Chille, ó beberá el agua con el vino blanco de la tierra. Con esto quedará sano.
Cuando alguno tropezare cayendo y que hace golpe en los pechos, beberá luego los orines calientes con tres ó cuatro lagartijas molidas y echadas en los propios orines, y veces tambien echar un poco de cisco, y despues beberá el agua de las raices y yerbas aqui nombradas siendo bien cocidas; y sangrarse ha de la vena del corazon porque no se empeore y vaya el enfermo secandose poco á poco, ó se le haga alguna hinchazon en la barriga, escupa sangre ó ande tosiendo; y para esta tos ó el escupir sangre, beberse ha el agua de la raiz llamada Cocavicpatli, cociendose muy bien, y hase de dejar entibiar, y asi beberse dos ó tres veces; y cuando esto no bastare, purgarse ha el enfermo, ó echarle han alguna melecina.
Capítulo XXIX
Que trata de todas las Generaciones que á esta tierra han venido á poblar.
Párrafo I
Que trata de los Tulanos ó de los Tultecas, primeros pobladores de esta tierra, que fueron como los Troyanos.
Primeramente los Tultecas, que en romance se pueden llamar Oficiales Primos, segun se dice, fueron los primeros pobladores de esta tierra, y los primeros que vinieron á estas partes, que llaman tierras de Mexico, ó tierra de Chichimecas, y vivieron primero muchos años en el pueblo de Tullantzingo, en testimonio de lo cual dejaron muchas antiguallas alli, y un Cu, que llamaban en Indio Vapalcalli, el cual está hasta ahora, y por ser tajado en piedra y peña ha durado tanto tiempo; y de alli fueron á poblar á la ribera de un rio junto al pueblo de Xicotitlan, el cual ahora tiene nombre de 'Tulla, y de haber morado y vivido alli juntos hay señales de las muchas obras que alli hicieron, entre las cuales dejaron una obra que está alli y hoy en dia se vé aunque no la acabaron, que llaman Coatlaquetzalli, que son unos pilares de la hechura de culebra, que tienen la cabeza en el suelo por pic, y la cola y los cascabeles de ella tienen arriba. Dejaron tambien una sierra ó un cerro que los dichos Tultecas comenzaron á hacer y no lo acabaron; y los edificios viejos de sus casas y el encalado parece hoy dia. Hallanse tambien hoy en dia cosas suyas primamente hechas, conviene á saber, pedazos de olla ó de barro y vasos ó escudillas y ollas: sacanse tambien de debajo de tierra joyas y piedras preciosas y esmeraldas y turquesas finas.
Estos dichos Tultecas todos se nombraban Chichimecas, y no tenian otro nombre particular sino el que tomaron de la curiosidad y primor de las obras que hacian que se llamaron 'Tultecas, que es tanto como si dijesemos, oficiales pulidos y curiosos como ahora los de Flandes; y con razon, porque eran sutiles y primos en cuanto ellos ponian la mano, que todo era muy bueno, curioso y granoso, como las casas que hacian muy curiosas, que estaban de dentro muy adornadas de cierto género de piedras preciosas muy verdes por encalado, y las otras que no estaban asi adornadas tenian un encalado muy pulido que era de ver, y piedras de que estaban hechas tan bien labradas y tan bien pegadas que parecia ser cosa de mosaico; y asi con razon se llamaban casas de primos y curiosos oficiales, por tener tanta lindeza de primor y labor. Habia tambien un templo que era de su Sacerdote llamado Quetzalcoatl, mucho mas pulido y precioso que las casas suyas, el cual tenia cuatro aposentos; el uno estaba acia el Oriente y era de oro, y llamabanle aposento ó casa dorada, porque en lugar de encalado tenia oro en planchas y muy sutilmente enclavado; y el otro aposento estaba acia el Poniente y á este le llamaban aposento de esmeraldas y de turquesas, porque por de dentro tenia pedreria fina de toda suerte de piedras, todo puesto y juntado en lugar de encalado como obra de mosaico, que era de grande admiracion; y el otro aposento estaba acia el Mediodia, (que llaman Sur) el cual era de diversas conchas mariscas, y en lugar del encalado tenia plata, y las conchas de que estaban hechas las paredes, estaban tan sutilmente puestas, que no parecia la juntura de ellas. El cuarto aposento estaba acia el Norte, y este aposento era de pedreria colorada y de jaspes y conchas muy adornado. Tambien habia otra casa de labor de pluma, que por de dentro estaba la pluma en lugar de encalado, y tenia otros cuatro aposentos; y el uno estaba acia el Oriente, y este era de pluma rica amarilla que estaba en el lugar del encalado, y era de todo género de pluma amarilla muy fina; y el otro aposento que estaba acia el Poniente se llamaba aposento de plumas, el cual tenia en lugar del encalado toda pluma riquisima que llaman Xiuhtotol, pluma de un ave que es azul fino, y estaba toda puesta y pegada en mantos y en redes muy sutilmente por las paredes de dentro á manera de tapiceria, por lo cual le llamaban Quetzalcalli, que es aposento de plumas ricas; y el otro aposento que estaba acia el Sur, llamabanle la casa de pluma blanca porque toda era de pluma blanca por de dentro á manera de penachos, y tenia todo género de rica pluma blanca; y el otro aposento que estaba acia el Norte, le llamaban el aposento de pluma colorada de todo género de aves preciosas por de dentro entapizado. Fuera de estas dichas casas hicieron otras muchas muy curiosas y de gran valor.
La casa ú oratorio del dicho Quetzalcoatl, estaba en medio de un rio grande que pasa por alli por el pueblo de 'Tulla, y alli tenia su lavatorio el dicho Quetzalcoatl, y le llamaban Chalchiuapan. Alli hay muchas casas edificadas debajo de tierra donde dejaron muchas cosas enterradas los dichos Tultecas; y no solamente en el pueblo de Tulla y Xicocotitlan se han hallado las obras tan curiosas y primas que dejaron hechas, asi de edificios viejos como de otras cosas &c., pero en todas partes de la Nueva España donde se han hallado sus obras asi ollas como pedazos de tejuelas de barro de todo género de servicio, y muñecas de niños, y joyas y otras muchas cosas por ellos hechas, y la causa de esto es, porque casi por todas partes estuvieron derramados los dichos Tultecas.
Los que eran Amantecas, que son los que hacian obras de pluma, eran muy curiosos y primos en lo que hacian, y tanto que ellos fueron inventores del arte de hacer obra de pluma, porque hacian rodelas de plumas y otras insignias que se decian Apanecayotl; y asi todas las demas que antiguamente se usaban fueron de su invencion hechas á maravilla y con gran artificio de plumas ricas; y para hacerlas muy pulidas primero antes que saliesen á luz trazaban y tanteabanlas, y al cabo hacianlas con toda curiosidad y primor. Tenian asimismo grandisima experiencia y conocimiento los dichos Tultecas que sabian y conocian las calidades y virtudes de las yerbas, que sabian las que eran de provecho y las que eran dañosas y mortiferas, y las que eran simples; y por la gran experiencia que tenian de cllas, dejaron señaladas y conocidas las que ahora se usan para curar, porque tambien eran medicos, y especialmente los primeros de este arte que se llamaban Oxomococipactonal, Tlatetecuiu, Xochicaoaca, los cuales fueron tan habiles en conocer las yerbas, que ellos fueron los primeros inwentores de medicina, y aun los primeros medicos herbolarios. Ellos mismos por su gran conocimiento hallaron y descubrieron las piedras preciosas, y las usaron ellos primero, como son las esmeraldas y turquesa fina y piedra azul fina, y todo género de piedras preciosas. Y fué tan grande el conocimiento que tenian de las piedras, que aunque estuviesen dentro de alguna gran piedra y debajo de la tierra, con su ingenio natural y filosofi las descubrian. Sabian donde las habian de hallar en esta mancra: que madrugaban muy de mañana y se subian á un alto puesto el rostro acia donde sale el sol; y en saliendo tenian gran cuidado de ver y mirar á unas y otras partes para ver donde y en que lugar y parte debajo de la tierra estaba habia alguna piedra preciosa, y buscabanla mayormente en parte donde estaba humeda ó mojada la tierra; y en acabando de salir el sol, y especialmente empezando á salir haciase un poco de humo sutil que se levantaba en alto, y alli hallaban la tal piedra preciosa debajo de la tierra y dentro de alguna piedra por ver que salia aquel humo. Ellos mismos hallaron y descubrieron la mina de las piedras preciosas que en Mexico se dicen Xivitl, que son turquesas, la cual, segun los anti guos, es un cerro grande que está acia el pueblo de Teputzotlan, que tiene por nombre Xiuhtzoni, donde hallaban y sacaban las dichas piedras preciosas, y despues de sacadas las llevaban á lavar á un arroyo que llaman Atoiac; y como alli las lavaban y limpiaban muy bien, por esta causa le llamaron á este arroyo Xippacoian, y ahora se llama de este nombre el propio pueblo que alli está poblado junto al pueblo de Tulla. Y tan curiosos eran los dichos Tultecas, que sabian casi todos los oficios mecanicos, y en todos ellos eran únicos y primos oficiales, porque eran pintores, lapidarios, carpinteros, albañiles, encaladores, oficiales de pluma, oficiales de loza, hilanderos, tejedores. Ellos mismos tambien, como eran de buen conocimiento, con su ingenio descubriéron y alcanzaron á sacar y descubrir las dichas piedras preciosas, y sus calidades y virtudes, y lo mismo las minas de plata y oro, y de metales de cobre y plomo y oropel natural y estaño y otros metales, que todo.lo sacaron y labraron, y dejaron señales y memoria de ello; y lo mismo el ambar y el cristal, y las piedras llamadas amatistas y perlas y todo género de ellas, y todas las demas que traian por joyas que ahora se usan y traen asi por cuentas como por joyas, y de algunas de ellas su beneficio y uso está olvidado y perdido.
Eran tan habiles en la astrologia natural los dichos Tultecas, que ellos fueron los primeros que tuvieron cuenta, y la compusieron de los dias quc tiene el año y las noches y sus horas y la diferencia de tiempos, y que conocian y sabian muy bien los que eran sanos y los que eran dañosos, lo cual dejaron compuesto por veinte figuras caracteres. Tambien ellos inventaron el arte de interpretar los sueños; y eran tan entendidos y sabios que conocian las estrellas de los cielos y las tenian puestos nombres, y sabian sus influencias y calidades, y sabian los movimientos de los cielos, y esto por las estrellas. Tambien conocian y sabian y decian que habia doce cielos, donde en el mas alto estaba el gran Señor y su muger. Al gran Señor le llamaban Ometecultli, que quiere decir dos veces Señor, y á su compañera le llamaban Omecioatl, que quiere decir dos veces Señora: los cuales dos asi se llamaban para dar á entender que ellos dos señoreaban sobre los doce cielos y sobre la tierra; y decian que de aquel gran Señor dependia el ser de todas las cosas, y que por su mandado de allá venia la influencia y calor con que se engendraban los niños ó niñas en el vientre de sus madres; y estos dichos Tultecas eran buenos hombres y allegados á la virtud, porque no decian mentiras, y su manera de hablar y saludarse unos á otros, era Señor, y Señor hermano mayor, y Señor hermano menor, y su habla en lugar de juramento era, es verdad; es asi; asi es: está averiguado, y si por si, y no por no. Su comida de ellos era el mismo mantenimiento que ahora se usa del maiz, y le sembraban y beneficiaban, asi el blanco como el de los demas colores de maiz con que se sustentaban; y compraban y trataban con ello por moneda; y su vestir era ropa ó manta que tenia alacranes. pintados de azul. Su calzado eran cotaras tambien pintadas de azul, y de lo mismo eran sus correas. Y tambien eran altos de mas cuerpo que los que ahora viven, y por ser tan altos corrian y atrancaban mucho, por lo cual les llamaban Tlanquacemilhuicque, que quiere decir, que corrian un dia entero sin descansar. Eran buenos cantores, y mientras cantaban ó danzaban usaban atambores y sonajas de palo que llaman Ayacachtli. Tañian y componian y ordenaban de su cabeza cantares curiosos: eran muy devotos y grandes oradores; oraban á un solo Señor que tenian por Dios, al cual le llamaban Quetzalcoatl, cuyo Sacerdote tenia el mismo nombre porque tambien le llamaban Quetzalcoatl, el cual era muy devoto y aficionado á las cosas de su Señor y Dios, y por esto tenido en mucho entre ellos; y asi lo que les mandaba lo hacian y cumplian y no excedian de ello; y les solia decir muchas veces, que habia un solo Señor y Dios que se decia Quetzalcoatl, y que no queria mas que culebras y mariposas que le ofreciesen y diesen en su sacrificio; y como los dichos Tultecas en todo le creian y obedecian, y no eran menos aficionados á las cosas divinas que su Sacerdote, y muy temerosos de su Dios, finalmente fueron persuadidos y convencidos por el dicho Quetzalcoatl para que saliesen del pueblo de Tulla, y asi salieron de alli por su mandado, aunque ya estaban alli mucho tiempo poblados y tenian hechas lindas y suntuosas casas de su templo y de sus palacios que habian sido edificados con harta curiosidad en el pueblo de Tulla, y en todas partes y lugares donde estaban derramados y poblados y muy arraigados alli los dichos Tultecas con muchas riquezas que tenian; al fin se hubiéron de ir de alli dejando sus casas, sus tierras, su pueblo, y sus riquezas; y como no las podian llevar todas consigo, muchas dejaron enterradas, y aun ahora algunas de ellas se sacan debajo de tierra, y cierto no sin admiracion de primor y labor; y asi creyendo y obedeciendo á lo que el dicho Quetzalcoatl les mandaba, hubieron de llevar por delante aunque con trabajo sus mugeres é hijos y enfermos y viejos y viejas; y no hubo ninguno que no le quisiese obedecer, porque todos se mudaroncual él salió del pueblo de Tulla para ir á la region que llaman Tlapalan, donde nunca mas pareció el dicho Quetzalcoatl; y estos dichos Tultecas eran ladinos en la lengua Mexicana que no eran barbaros aunque no la hablaban tan perfectamente como ahora se usa. Eran ricos y por ser vivos y hábiles en breve tiempo con su diligencia tenian riqueza que decian que les daba su Dios y Señor Quetzalcoatl; y asi se decia entre ellos, que el que en breve tiempo se enriquecia, que era hijo de Quetzalcoatl; y la manera de cortarse el cabello era segun su uso pulido que traian los cabellos desde la media cabeza atrás, y traian el celebro atusado como á sobre peine; y estos tambien por su nombre se llamaban Chichimecas; y no se dice aqui mas de en suma su manera y condicion de los que primero viniéron a poblar esta tierra que llaman Mexico. Resta por decir otro poco de los dichos Tultecas, y es que todos los que hablan claro la lengua Mexicana que les llaman Naoas, son descendientes de los dichos Tultecas que fueron de los que se quedaron y no pudieron ir y seguir á Quetzalcoatl, como eran los viejos y viejas ó enfermos ó paridas, ó los que de su voluntad se quedaron.
Párrafo II
En el que se ponen cuantas maneras de Chichimecas ha habido en esta tierra.
Los que se nombran Chichimecas eran de tres géneros; los unos eran los Otomies; los segundos eran los que se llamaban Tamimes, y los terceros son los que se decian Teuchichimecas por otro nombre Cacachichimecas. La condicion y vida de los Otomies se dirá despues. Este vocablo que dice Tamime, quiere decir tirador de arco y flechas; y los de este género de Tamimes son deudos y de la géneracion de los que se llamaban Teuchichimecas y fueron algo republicanos, y aunque por la mayor parte vivian en cuevas y peñascos, algunos de ellos hacian chozas ó casillas de paja; hacian tambien alguna sementerilla de maiz y venian despues á tratar y vivir con algunos Mexicanos ó Naoas y con algunos Otomies, y con intento de oir el lenguage de los unos y de los otros, y asi hablaban en alguna manera la lengua Mexicana y la de los Otomies; venian tambien á ver y deprender la policia de su vivir. Cuanto á su vestir, se ponian algunas ropillas viejas y hechas pedazos, y algunos trapos rotos. Cuanto á su mantenimiento hacian algunas sementerillas, donde cogian lo que era necesario para su sustentacion; y la causa de sn nombre que es Tamimes, que quiere decir tiradores, es porque de ordinario traian sus arcos y flechas por todas partes para tirar y cazar con ellos; y estos tales Tamimes eran vasallos de Señores ó de principales en cuyas tierras ellos vivian; y les daban y contribuian en lugar de tributo la caza que cazaban de conejos, venados y culebras; y eran grandes conocedores de muchas yerbas y raices, y de sus virtudes y calidades, y de las muy ponzoñosas con que se morian luego las gentes, ó se secaban poco á poco hasta que se morian. Tambien conocian cierto género de sierpes que llaman Mazacoatl; y solian andar con unas petaquillas á cuestas, y entre las casas andaban vendiendo las yerbas medicinales que llaman Mampatli; y no andaban trasquilados, antes traian el cabello criado largo y tendido asi hombres como mugeres.
Los que se llamaban Teuchichimecas, que quiere decir del todo barbaros, que por otro nombre se decian Cacachichimecas, que quiere decir hombre silvestre, eran los que habitaban lejos y apartados del pueblo en campos y cabañas, montes y cuevas, y no tenian casa cierta sino que de unas partes á otras andaban vagando, y donde les anochecia si habia cueva se quedaban alli á dormir; y tenian su Señor y caudillo que los regia y gobernaba, y la caza que mataban se la daban; y si acertaban a matar algun leon ó tigre, galo montés, conejos ó venados, le presentaban el pellejo y la carne; y la caza que le daban asi en reconocimiento, era para el sustento del tal Señor. Todo se lo presentaban y daban como tributo, y tambien arcos y flechas; y tenia palacios que eran unas casas de paja ó las mismas cuevas. Y tenia este tal Señor una sola muger, y lo mismo tenian todos estos Teuchichimecas, cada uno una sola muger, ninguno podia tener dos; y cada uno andaba y vivia de por si con su muger sola, buscando lo necesario para la sustentacion de su vida. Y decian que estos tales no comctian adulterio unos á otros, y tarde ó casi nunca se hallaba algun adulterio; y cuando se hallaba alguno lo tomaban, y llamaban á toda la gente que tenia á su cargo el tal Señor, y lo llevaban delante de él y á la muger, y lo sentenciaban y daban por sentencia, que todos sus vasallos cada uno de ellos emplease cuatro flechas en los tales adulteros, y estando vivos los flechaban. Y este Señor traia una manta puesta de pellejo de gatos monteses, ó de pellejos de tigre ó leon, ó hecha de pellejos de ardillas; y poniase en la cabeza una guirnalda hecha de pellejo de una ardilla, de manera que la cabeza venia sobre la frente, y la cola al colodrillo, y un plumage á manera de un aventadorico redondo de pluma encarnada; y su muger traia unas naoas y camisa de los mismos pellejos; y tambien las demas mugeres traian faldellin y vipil de pellejos; y de ordinario traian consigo sus arcos y carcaxes de flechas; cuando caminaban y cuando comian los tenian consigo, y cuando dormian ponian los arcos en sus cabeceras y decian que les guardaban. Traian por calzado unas cotaras de hojas de palma. Y la cama en que dormia el Señor y su silla y su asiento era de pellejos de los dichos leones y tigres; todo muy curioso. Llevaba consigo muchos Teuchichimecas de guarda; y lo mismo andaban los demas Teunchichimecas vestidos de otros pellejos de venados ó de addives, y no traian ninguno de los pellejos de leones. La condicion y calidad de estos tales Teuchichimecas es que eran lapidarios, porque conocian y labraban los pedernales y navajas para las puntas de las flechas. Tambien traian espejos consigo colgando en la cintura, y cuando caminaban iban en rencle é iban siguiendo al guia, el cual y los demas llevaban cada uno un espejo colgado de la cintura á las espaldas, en que se iban mirando los que iban detras. Tambien labraban y aderezaban muy bien las piedras azules, desbastandolas, y se llaman en Indio Teuxivitl, que son turquesas, y hacian de ellas joyas, cuentas, sarcillos y orejeras de muchas maneras. Tambien tenian gran conocimiento de las yerbas y raices, y conocian sus calidades y virtudes: ellos mismos descubriéron y usaron primero la raiz que llaman Peyotl; y los que la comian y tomaban, la tomaban en lugar del vino. Y lo mismo hacian de lo que llaman Nanacatl, que son los hongos malos que emborrachan tan bien como el vino; y se juntaban en un llano despues de haberlo comido, donde bailaban y cantaban de noche y de dia á su placer; y esto el primer dia, porque al dia siguiente lloraban todos mucho, y decian que se limpiaban y lavaban los ojos y caras con sus lagrimas.
Tambien eran oficiales de pluma y hacian obras de pluma pulida, como los plumages á manera de aventadericos hechos de pluma encarnada. Tambien habia zurradores, que aderezaban los pellejos de venados que les servian de faldellines y ropa. Hacian las mugeres la comida para los hombres, asi asados como guisados, y no los hombres para las mugeres; la causa de lo cual era, que los hombres decian que eran obligados á guardar la vista de los ojos para poder cazar, y que el humo se los echaba á perder; y asi estos tales Teuchichimecas tenian muy larga vista, y veian muy de lejos, y eran muy certeros, porque á lo que tiraban, del primer flechazo lo derribaban y acertaban, y por muy pequeña cosa que fuese y estuviese lejos lo acertaban. La comida y sustentacion de estos Teuchichimecas eran hojas de tunas, y las mismas tunas, y la raiz que llaman Cimatl, y otras que sacaban de debajo de tierra que llaman Tzioactli Nequametl y Mizquites y palmitos y flores de palmas que llaman Ycgotl, y miel que ellos sacaban de muchas cosas, miel de palmas, miel de maguey y miel de abejas; y otras raices que conocian y sacaban de debajo de la tierra; y todas las carnes de conejo, de liebre, de venado y de culebras, y de muchas aves; y por comer de estas comidas que no iban guisadas con otras cosas vivian mucho, y andaban sanos y recios, y por maravilla moria uno, y el que moria moria ya tan viejo y cano que de viejo moria; y si á alguno le daba alguna enfermedad y dentro de tres ó cuatro dias no sanaba, hacian junta todos los Teuchichimecas y lo mataban, metiendole por la olla de la garganta una flecha; y los que ya eran muy viejos y viejas los mataban asi mismo con flechas, diciendo, que con aquello les despenaban para que ya no penasen mas en el mundo y para que no tuviesen ya lastima de ellos; y los enterraban con muy gran regocijo y les duraba la fiesta del entierro dos ó tres dias con gran baile y canto. Tambien por causa de su poco comer y poco vestir, allende de ser sanos y recios y tener grandes fuerzas, eran tambien muy ligeros; subian por las sierras arriba muy recia y ligeramente, que parece que volaban por su gran ligereza, que no criaban bazo ni grosura demasiada que se lo impidiese. Y traia consigo cada uno á su muger como ya está dicho; y cuando ella estaba preñada el marido le daba calores con fuego por las espaldas, y le echaba agua diciendo que le servia aquello por baño; y despues que ella habia parido, dabale el marido dos ó tres coces en las espaldas para que acabase luego de salir la sangre. Hecho esto tomaban la criatura y metianla en un guacalejo, y tomabala luego á cuestas la muger, y caminaban hasta donde les anochecia y alli dormian; y lo mismo hacian cada dia hasta que llegaban á su viage. Y si era hija despues que ya era de cuatro ó cinco años, la daban luego á otro muchacho de su edad, el cual la recibia y andaba con ella. si paria hijo, en siendo de un año le ponian en las manos un arco con que le enseñaban á tirar, y no le enseñaban ningun juego sino solamente el tirar. Sabian y usaban maleficios para encchizar. Traian tambien el cabello largo, crecido, trenchado, y no se trasquilaban asi hombres como mugeres.
De estos Chichimecas unos habia que se decian Nahoas Chichimecas, porque hablaban algo la lengua de los Nahoas ó Mexicanos y la suya propia Chichimeca. Otros habia que se decian Otonchichimecas, los cuales tenian este nombre de Otomis y Chichimecas, porque hablaban la lengua suya y la Otomie. Otros habia que se llamaban Cuextecachichimecas, porque hablaban la lengua Chichimeca y Guaxteca. Todos los cuales vivian en policia y tenian sus repúblicas, Señores, Caciques y Principales, poblados con sus casas, abundantes en el victo y vestido, cuyo oficio era tambien traer y usar flechas y arco.
Párrafo V
Donde se declara quienes eran y se llamaban Nahoas.
Los Nahoas eran los que hablaban la lengua Mexicana, aunque no la hablaban ni pronunciaban tan clara como los perfectos Mexicanos; y aunque eran Nahoas tambien se llamaban Chichimecas, y decian ser de la generacion de los Tultecas que quedaron cuando los demas Tultecas saliéron de su pueblo y se despoblaron, que fué en tiempo cuando el dicho Quetzalcoatl se fué á la region de Tlapallan; y no eran inhabiles estos Nahoas, porque tenian su república con Señor y Caciques y Principales que los regian y gobernaban y procuraban de engrandecer y aumentar su república. Tenian su manera de regocijo de cantar y bailar con que regocijaban su república, y toda la gente tenian bien de comer y beber: tenian oficios, eran prosperos y ricos en tener ropas, joyas, plumas ricas y otras riquezas y casas, sementeras'y troxes llenas. Tenian Dios á quien adoraban, invocaban y rogaban pidiendo lo que les convenia, y le llamaban Yoalliehecatl, que quiere decir noche y aire, ó Ops invisible, y le eran devotos y grandes oradores; y la noche que le velaban se pasaban en cantar con un atamboril que llaman Teponaztli; y hacianle sacrificio punzando y cortando con espinas ó puntas de maguey con que se sangraban; y para ello tocaban un caracol grande en lugar de trompeta porque sonaba muy lejos. Lavabanse tambien á la media noche por mas que hiciese frio. Hacian fiesta cada veinte dias y sacrificio á su Dios. Eran habilisimos, de grandes trazas, sutiles y curiosos, mecanicos porque eran oficiales de pluma, pintores, encaladores, plateros, doradores, herreros, carpinteros, albañiles, lapidarios; muy primos en desbastar y pulir las piedras preciosas; hiladores, tejedores, platicos y elegantes en su habla; curiosos en su comer y en su trage; muy aficionados á ser devotos y á ofrecer á su Dios, é incensarle en sus templos; valientes en la guerra, animosos, de muchos ardides y que hacian grandes presas. Esto solamente en suma se dice de estos Nahoas, porque habia mucho que decir de su república y manera de vivir,
Párrafo VI
De quien son los Otomies y de su manera de vivir.
El vocablo Otomitl, que es el nombre de los Otomies, tomaronlo de su caudillo el cual se llamaba Oton; y asi sus hijos y sus descendientes y vasallos que tenian á cargo, todos se llamaron Otomites, y cada uno en particular se decia Otomill; y no carecian de policia. Vivian en poblado, y tenian su república. Los hombres traian mantas y sus maxtles con que se cubrian las partes secretas, y andaban calzados con cotaras; y las mugeres traian naoas y vipiles, que son sus camisas. Las mantas que traian los hombres eran buenas y galanas, y el calzado pulido. Ni mas ni menos las mugeres traian muy buena ropa de naoas y camisas. Entre ellos habia Señores y mandones, que mandaban á sus subditos; habia principales personas conocidas, como los que llaman Calpixques que regian á los demas. Habia otros que les llamaban Otontlamacazque. Habia un supremo y gran sacerdote que se decia Tecutlato. Habia entre ellos adivinos que se decian Tlacinhque, que quiere decir allegados y semejantes á su Dios; los cuales, decian, sabian y alcanzaban lo que su Dios disponia y determinaba de las cosas, porque los tales le hablaban y él les respondia; y asi á estos como á sabios les preguntaban cuando y como habian de ir á guerras los Otomies, y el suceso que en ellas habria; y si habia aquel año de llover bien ó no; y si habia de haber hambre ó enfermedad ó mortandad, y otras muchas preguntas de esta suerte se hacian á los tales adivinos; y por las respuestas que les daban, que eran como oraculos, si salian alguna vez verdades, los adoraban y tenian por Dioses; y por esta fama concurrian gentes de muchas y lejas partes á verlos.
Tambien los dichos Otomies tenian sementeras y troxes; comian buenas comidas y bebian buenas bebidas. Su Dios se llamaba Yocipa, al cual le tenian hecho muy buen Cu, que era un xacal hecho de paja muy atusada, cuya hechura solamente á su Cu era dedicada, y nadie hacia casa de aquella manera ni forma, porque sus xacales en que vivian eran de paja no muy pulida; ni á estos tales Otomies se les daba nada tener sus casas ó xacales con sobrados. En su Cu habia los sacerdotes que llamaban Tlamacazque, los cuales criaban y doctrinaban alli muchachos. Hacian alli penitencia por todos: velaban toda la noche en tiempo de los sacrificios: punzabanse ó sangrabanse de los labios ó muslos con las puntas de maguey; y á la media noche se lavaban en tiempo de los frios: ayunaban y tañian su atamboril ó Teponaztli encima del Cu; y decian que guardaban y velaban con aquel instrumento de tañer. Estos tales, cuando muchachos, se rapaban las cabezas, dejando unos pocos de cabellos en los colodrillos ó colodrillo, que llaman Piochtli; y solian agujerear el labio de abajo y las orejas juntamente. En el labio asi agujereado ponian por ornamento un bezote, y en los agujeros de las orejas piedras preciosas ó joyas, y otras cosas á manera de sarcillos ú orejeras. Y los hombres ya de edad traian el celebro atusado como á sobre peine hasta la media cabeza, y lo demas dejaban con cabellos largos; y llamaban á estos tales Piocheque. Los que eran Señores ó principales traian en el labio un bezote de Chalchivitl, que es la esmeralda, ó de caracol, ó de oro, ó de cobre. Y los que eran hombres valientes en la guerra, traian orejeras de oro, ó de cobre, ó de caracol, ó de la piedra de que se hacen los espejos, ó de turquesas labradas de obra de mosaico. Y la demas gente traian bezotes hechos de piedra de cristal, ó de la piedra de las navajas, ó Chalchiuites fingidos; y en las orejas traian orejeras de lo mismo, ú orejeras hechas de barro cocido bien bruñidas, ó de caña que eran las mas bajas y viles entre todo género de orejeras. Y las mugeres cuando niñas tambien se rapaban la cabeza, y cuando ya mozas dejaban criar los cabellos, y los traian largos 'sueltos, nunca los tocaban; y los de la frente se los cortaban á manera de los hombres. Y cuando alguna era ya muger hecha y habia parido, tocabase el cabello. Tambien traian zarcillos ú orejeras y se pintaban los pechos y los brazos con una labor que quedaba de azul muy fino, pintada en la misma carne, cortandola con una navajuela. Su comida y mantenimiento era el maiz y frisoles y axi, sal y tomates. Usaban tambien por comida los tamales colorados que llaman Xocotamales, y frisoles cocidos; y comian perritos, conejos, venados y topos.
Párrafo VII
De los defectos y faltas de los Otomies.
Los Otomies de su condicion eran torpes, toscos é inhabiles: riñendoles por su torpedad les suelen decir en oprobio; ah! que inhabil eres; eres como Otomite que no se te alcanza lo que te dicen ! Por ventura eres uno de los mismos Otomites? Cierto no le eres semejante, sino que eres del todo puro Otomite. Todo lo cual se decia por injuriar al que era inhabil y torpe, reprendiendole de su poca capacidad y habilidad. Y estos tales suelen ser codiciosos de dijes; y asi las cosas que les parecen bonitas y graciosas codieianlas tanto, que aunque no las hayan menester las compran. Estos dichos Otomies eran pulidos en sus trages, y cuanto veian traer á otros se ponian; aunque perteneciese solamente á los Señores y principales, lo tomaban y se lo vestian, y ponianselo tan mal y al desgaire, que por aquello les llamaban por injuria Otomites. Y lo mismo hacian las mugeres, que indiferentemente se ponian cualquier cosa que vicesen de ropa; y con todo esto no sabian ponerse bien las naoas ni el vipil; y tanto querian pulirse las mugeres, que las mozas por galania se emplumaban con plumas coloradas los pies y piernas y brazos; y el rostro se afeitaban con un betun amarillo que llaman Teeozavitl, y teñianse los dientes de negro; y sobre el betun ya dicho se ponian color; y las viejas se cortaban el cabello un poco de la frente como los hombres, y lo componian como las mozas. Tambien se emplumaban los pies y piernas y brazos con las dichas plumas; y tambien se teñian los dientes de negro, y en el rostro ponian colores, todo al uso y costumbre de las miozas; y aunque viejas tratabanse y vestianse como mozas de ropas galanas y pintadas naoas y vipiles. Los mismos Otomies eran muy perezosos, aunque eran recios y para mucho y trabajadores en labranza; no eran muy aplicados á ganar de comer y usar de continuo el trabajo ordinario; porque, en acabando de labrar sus tierras, andaban lechos unos holgazanes, sin ocuparse en otro ejercicio de trabajo, salvo que andaban cazando conejos, liebres, codornices y venados con redes ó flechas ó con liga, ó con otras corcherias que ellos usaban para cazar. Tambien agujereaban los magueyes para que manasen la miel para bchber ó para hacer pulere ó emborracharse cada dia ó andar visitando las bodegas de los taberneros; y todo esto era pasatiempo de ellos. Y al tiempo que el maizal estaba crecido y empezaba á dar mazorcas, comenzaban luego á coger de las menores para comer ó para comprar carne ó pescado, y el vino de la tierra para beber. Y de lo mismo servian las calabazas y los chiles verdes que se daban en tiempo de verano. Y cuando el maiz estaba ya sazonado, gastaban lo que podian de las mazorcas grandes para comprar con ellas lo que habian menester, y para comerlas cocidas y hacer de ellas tortillas y tamales; y asi al tiempo de la cosecha no cogian sino muy poco por haberlo gastado y comido antes que se sazonase; y luego que habian cogido lo poeó compraban gallinas y perrillos para comer; y hacian muchos tamales colorados del dicho maiz; y hechos hacian banquetes y convidabanse unos á otros; y luego que habian comido bcebian su vino, y asi se comian en breve lo que habian cogido de su cosecha; y decian unos á otros, gastese todo nuestro maiz que luego daremos tras yerbas, tunas y raices; y decian que sus antepasados habian dielilo que este mundo era asi, que unas veces lo habia de sobra, y otras veces faltaba lo necesario; y asi del que en breve se comia lo que tenia, se decia por injuria, que gastaba su hacienda al uso y manera de los Otomies, como si dijeran de él que bien parecia ser animal. Estos Otomies comian los zorrillos que hieden, y culebras y lirones, y todo género de ratones, y las comadrejas y otras sabandijas del campo y del monte, y lagartijas de todas suertes, y abejones y langostas de todas maneras. Y de las mugeres habia muchas que sabian hacer lindas labores en las mantas, naons y vipiles que tejian, y tejian muy curiosamente; pero todas ellas labraban lo dicho de hilo de maguey que sacaban y beneficiaban de las pencas de los magueyes, porque lo hilaban y lo tejian con muchas labores; y lo que tejian no era de mucha labor, aunque tejian de muchas y diferentes labores y maneras de ropas, y vendian barato.
Estos Otomies adoraban dos Dioses; al uno llamaban Otontecutli, el cual es el primer Señor que tuvieron sus antepasados, y al otro llamaban Yocippa. Y á este Yocippa celebraban mayor fiesta que al otro; y para hacerla iban al campo á dormir y á holgarse, y comian alli cuatro dias; y cada vez que la celebraban aparejaban para aquellos dias todo genero de comida y bebida; y no se gastaban pocos tamales colorados y tortillas hechas de masa mezclada con miel. Y esta era la mayor fiesta que celebraban estos Otomies, y al dia de la fiesta llamabanle Totopaina ó Yocippatotoca; y tenian por sus Dioses mayores á estos dos que se han dicho atras; y tras estos dos tenian otro que llamaban Atetein. Y siempre iban á hacer oraciones y sacrificios á las alturas de las sierras. Tenian uso y costumbre los dichos Otomies, que los varones siendo muy muchachos y tiernos se casaban; ni mas ni menos las mugeres; y asi á los muchachos les daban muchachas de la misma edad y se las buscaban por mugeres; y á los que regian y gobernaban y eran principales les pedian sus hijas; y si alguna de cllas era ya muger hecha y no se la habian pedido, para que no se le pasase la vida sin dejar hijos, la daban como en don los principales sin ser pedida, ó le pedian marido con quien casarla. Y segun dicen, si cuando dormia el hombre con la muger, no tenia cuenta con ella diez veces, descontentabase la muger, y apartabase el uno del otro; y si la muger era flaca para sufrir hasta ocho ó diez veces, tambien se descontentaba de ella y la dejaba muy en breve. Esta es en suma la vida y costumbres de los Otomies.
Párrafo VIII
De los Quaquatas, Matlatzincas y Toloques.
El nombre Matlatzincall, tomóse de Matlail, que es la red con la cual desgranaban su maiz y hacian otras cosas los que se llamaban Matlatzincas. Y asi para desgranar el maiz echan los dichos Matlatzincas en una red las mazorcas, y alli las aporrean para desgranar; y tambien lo que se cargan no lo llevan en costal sino en red que tenga dentro paja, para que no se salga por la red lo que llevan, ú otra cosa. Tambien se llaman Matlatzincas de hondas que se dicen Tlematlatl, y asi Matlatzincas por otra interpretacion quiere decir honderos ó fondibularios, porque los dichos Matlatzincas cuando muchachos, usaban mucho de traer las hondas y de ordinario las traian consigo, como los Chichimecas sus arcos; y siempre andaban tirando con ellas. Tambien les llamaban del nombre de red por otra razon que es la mas principal, porque cuando á su Idolo le sacrificaban alguna persona, por sacrificio le echaban dentro en una red, y alli le retorcian y estrujaban con la dicha red hasta que le hacian echar los intestinos. La causa de llamarse Quata cuando es uno y Quaquatas cuando son muchos, es porque siempre traian su cabeza ceñida con la honda, por lo cual el vocablo se dice qua por abreviatura, que quiere decir Quaitl, que es la cabeza, y ta que quiere decir Tematlatl, que es la honda; y asi quiere decir Quatlatl hombre que trae la honda en la cabeza por guirnalda. Tambien se interpreta de otra manera, que quiere decir hombre de cabeza de piedra. Estos dichos Quaquatas, como en su tierra de ellos, que es en el valle que llaman Mallatzingo, hace grandisimo frio, suelen ser recios y para mucho trabajo; y como usaban de las hondas, con que desde lejos hacian mal con ellas, eran muy atrevidos, determinados y mal mirados asi en la paz como en la guerra; por lo cual al que es mal mirado y de poco respeto, para injuriarle le dicen; bien pareces Quata; como quien dice mal criado y atrevido, ni mas ni menos el vino recio que luego se les subia á la cabeza de la fuerza y les emborrachaba y les sacaba de su juicio, era llamado Quatlatl, como si dijesen, que aquel vino hacia al hombre mal mirado y desativado.
La razon de llamarse Tolucas cuando son muchos, y Tolucatl cuando es uno, es porque dicen que en el pueblo de Toluca está una sierra que se llama Toluizin ó Tolotepetl, de la cual toman el nombre los Tolucas y otros, y aun los mismos del pueblo dicen, que se llaman del mismo pueblo que por su nombre se dice Toluca. Tambien se dicen Tolucas del tulli, que es la juncia de que se hacen petates, porque en el dicho pueblo se dan mucho las juncias. Estos Tolucas, y por otro nombre Matlatzincas, no hablaban la lengua Mexicana, sino otra lengua diferente y oscura; aunque á la verdad tambien entre cllos hay Nahoas ó Mexicanos, y su lengua propia de cllos no carece de la letra R. Y en la tierra de estos Quaquatas solamente se dá maiz y frisoles y unas semillas que son de mantenimiento, que se llaman Quauhtli; carecen de sal y de axi: su comida es tamales y frisoles, y su bebida la mazamorra que llaman Xocoatolli. Tambien en su tierra se hace el maiz tostado que llaman Mumuchitl, que es como una flor muy blanca cada grano. Su ropa eran mantas de maguey. Estos tambien eran muy maleficos, porque usaban hechicerias.
Su idolo de estos Tolucas era llamado Coltzin. Hacianle muchas maneras de fiestas y honras; y cuando celebraban su fiesta, cllos solamente la celebraban, sin que les ayudasen para ella los Mexicanos y Tepanecas. Y cuando hacian sacrificio de alguna persona, la estrujaban retorciendola con cordeles puestos á manera de red, y dentro de ellos la estrujaban tanto que por las mallas de la red salian los huesos de los brazos y pies, y derramaban la sangre delante de su Idolo.
La bondad ó virtud de estos ya dichos era, que eran grandes trabajadores que labraban sus sementeras; y recios y para mucho, y cargabanse grandes cargas. Tenian costumbre de bañarse por las mañanas.
Párrafo IX
De los Ocuiltecas, Macuoaques y Totonaques.
Estos que se llaman Ocuiltecas viven en el distrito de Toluca, en tierras y terminos suyos. Son de la misma vida y costumbres que los de Toluca, aunque su lenguage es diferente del de los de Toluca. Usaban tambien muy mucho de los maleficios ó hechizos. Estos Macaoaques son diferentes de los otros aunque están y viven en una comarca de Toluca, y están poblados en pueblo de Xocotitlan, y su lenguage es diferente; empero son de la misma calidad y costumbres de los de Toluca, aunque son tambien inhabiles y toscos; porque las muy viejas como mozas se afeitan con el dicho betun Tecocozavitl con color, y se empluman los brazos y las piernas; y tambien bailan con las sonajas llamadas Ayacachili; y los hombres de aquesta tierra de ordinario traen las dichas sonajas, y cuando se les ofrece hacer alguna fiesta, atanse la cabeza con alguna correa, y alli ponen una de las dichas sonajas. Son dados mucho al trabajo de labrar sementeras. Tambien son recios y para mucho. Hacen en su tierra grandisimos frios porque están poblados debajo de una sierra nevada á la cual llaman Xocotepetl; y este nombre de Maçaoas se les quedó de su primer y antiguo caudillo, que se llamaba Maçalltecutli. Los mismos tambien se llaman Chichimecas.
Estos Totonaques están poblados á la parte del Norte, y estos se dicen ser Guastecas; tienen la cara larga y las cabezas chatas, y en su tierra hacen grandisimos calores. Hay en ellos muchos bastimentos y frutas, y no se dá alli cacao ni el Veinacaztli, sino liquidambre, ó la resina olorosa que llaman SuchiocoçoU; y al presente se dan alli en gran abundancia las frutas de Castilla; alli se dá algodon, y se hacen petates y asientos de palma pintados de color; y el otro género de algodon que llaman Quauhichcatl, que se hace en arboles. stos viven en policia, porque traen ropas buenas los hombres y sus maxtles: andan calzados y traen joyas y sartales al cuello, y se ponen otros diges, y andan rapados curiosamente: miranse en espejos, y las mugeres se ponen naoas pintadas y galanas, y camisas ni mas ni menos. Son pulidas y curiosas en todo; y porque decian ser ellas de Guastecas, solian traer las naoas ametaladas de colores, y lo mismo las camisas; y algunas de ellas traian un vestuario que se llamaba Canitli, que es Vipille, como de red; y esto que está dicho traian los principales y sus mugeres; y toda la demas gente traia otro trage diferente, porque las mugeres plebeyas traian naoas ametaladas de azul y blanco, y las trenzas de que usaban para tocar los cabellos eran de diferentes colores, y torcidas con pluma. Cuando iban al mercado se ponian muy galanas, y eran grandes tejedoras de labores. Todos, hombres y mugeres, son blancos, de buenos rostros, bien dispuestos, buenas facciones: su lenguage muy diferente de otros, aunque algunos de ellos hablan el de los Otomies, y otros el de los Nahoas Mexicanos, y otros hay que entienden la lengua Guasteca; y son curiosos y buenos oficiales de cantares; bailan con gracia y lindos meneos; usaban buenos guisados y limpios; de alli se traen las buenas empanadas de gallinas, nacatamalli; sus tortillas eran del grandor de un codo redondas; su comida ordinaria y mantenimiento principal era el axi, con el cual despues de haber sido molido, mojaban las tortillas calientes sacadas del comal, y comianlas todos juntos.
Párrafo X
Quienes son los Guestecas y Toveiomes y Pantecas ó Panotecas.
El nombre de todos estos tomase de la provincia que llaman Guestlan, donde los que están poblados se llaman Guestecas si son muchos, y si uno Guestecatl; y por otro nombre Toveiomes cuando son muchos, y cuando uno Toveio; el cual nombre quiere decir nuestro projimo. A los mismos llamaban Pantecas ó Panotecas, que quiere decir hombres de lugar pasagero; los cuales fueron asi llamados, porque viven en la provincia de Panuco, que propiamente se llama Pantlan ó Panotlan, casi Panoaia, que quiere decir, lugar por donde pasan que es á orillas ó ribera de la mar. Y dicen que la causa porque le pusieron el nombre de Panoaia, es que diz que los primeros pobladores que viniéron á poblar á esta tierra de Mexico, que se llama ahora India Occidental, llegaron á aquel puerto con navios con que pasaron aquella mar, y por llegar alli y pasar de alli, le pusieron el nombre de Pantlan; y de antes le llamaban Panotlan, casi Panoayan, que quiere decir como ya está dicho, lugar de donde pasan por la mar; y en este lugar hacen grandisimos calores, y se dan muy bien todos los bastimentos, y muchas frutas que por acá no se hallan, como es la que dicen Quequexquic, y otras muchas frutas admirables y las batatas. Hay tambien todo género de algodon y arboledas de flores ó rosas, por lo cual le llaman Tonacatlanpan, lugar de bastimentos; y por otro nombre Suchitlalpan lugar de rosas. La manera de su trage y la disposicion de su cuerpo, es que son de la frente ancha y las cabezas chatas; y los cabellos traianlos teñidos de diferentes colores, unos de amarillo, otros de colorado, y otros de otros colores diferentes; y unos traian los cabellos largos en el colodrillo, y otros los diferenciaban. Tenian los dientes todos agudos, porque los aguzaban á posta. Tenian por ornamento brazaletes de oro en los brazos, y en las piernas unas medias calzas de pluma, y en las muñecas de las manos unas muñecas de Chalchuites; y en la cabeza junto á la oreja, ponianse plumages hechos á manera de aventadoricos, y á las espaldas unos plumages redondos á manera de grandes moscadores de hojas de palma, ó de plumas coloradas largas puestas á manera de rueda; y en las espaldas unos aventadores tambien de plumas coloradas. Tambien suelen traer arcos y flechas delgadas y pulidas, que en las puntas tenian unos casquillos de pedernal ó de guijarros ó de piedras de navajas; y á cuantos tomaban en las guerras les cortaban las cabezas, y dejando los cuerpos se las llevaban y las ponian con sus cabellos en algun palo, puestas en órden en señal de victoria. Estos andan bien vestidos, y sus ropas y mantas muy pulidas y curiosas con lindas labores, porque en su tierra hacen las mantas que llaman Centzontilmatli, Centzonquachtli, que quiere decir mantas de mil colores: de allá se traen las mantas que tienen unas cabezas de monstruos pintadas, y las pintadas de remolinos de agua engeridos unos con otros, en las cuales y en otras muchas se esmeraban las tejedoras. Tienen muchas joyas, esmeraldas y turquesas finas, y todo género de piedras preciosas. Las mugeres se galanean mucho y ponense bien sus trages; andan muy bien vestidas. Traen sus trenzas en las cabezas con que se tocan de colores diferentes y retorcidas con pluma.
Los defectos de los Guestecas son que los hombres no traen maxtles con que cubrir sus verguenzas, aunque entre ellos hay gran cantidad de ropa. Traen las narices agujereadas, y con hojas de palma las ensanchan, y en el agujero de ellas ponian un cañuto de oro, y dentro del cañuto atravesaban un plumage colorado; y aguzaban sus dientes á posta, y los teñian de negro y otros colores.
Párrafo XI
De los que llaman Tlalhuicas.
Estos Tlalhuicas son los que están poblados en tierras calientes y son Nahoas de la lengua Mexicana. Dáse en su tierra mucho algodon y axi y todos los demas bastimentos, y al presente se da en grandisima abundancia todo género de frutos de Castilla; y están poblados acia al Mediodia, y los Totonaques y Toveiomes están poblados acia al Norte: y estos vocablos ya dichos Tlalhuicatl, Totonac, Toveio, denotan en si poca capacidad ó habilidad; y asi al que es inhabil ó tosco le llaman de Tlalhuicatl, ó Totonac, ó Cuextecatl, ó Toveio; de manera que por injuriarle le dicen estos tales nombres, y aun uotanle de Otomite, diciendole eres Otomite.
Sus defectos que tienen son que andan demasiadamente ataviados y con rosas en las manos; y eran muy timidos y toscos ó torpes.
Estos Covixcas y Tlapanecas son unos que á uno solo le llaman Covixcatl y Tlapanecatl; y están poblados en Tepequacuilco y Tlachimalacac en la provincia de Chilapan, los cuales hablan lengua Mexicana y son ricos.
Estos Yopimes y Tlapanecas son de la comarca de Yopitzinco. Llamanles Yopes porque su tierra se llama Yopitzinco; y llamanles tambien Tlapanecas, que quiere decir hombres almagrados, porque se embijaban con color. Y su Idolo se llama Totec, Tlatlauhqui, Tezcatlipuca, que quiere decir, Idolo colorado, porque su ropa era colorada; y lo mismo vestian sus Sacerdotes; y todos los de aquella comarca se embijaban con color. Estos tales son ricos; hablan lengua diferente de la de Mexico, y son los que llaman propiamente Tenime, Pinome Chinquime, Chochonti; y á uno solo llaman Pinotl, Chinquitl, Chocon. A estos tales en general llaman Tenime, que quiere decir, gente barbara; y son muy inhabiles é incapaces y toscos; y eran peores que los Otomies; y viven en tierras esteriles y pobres con grandes necesidades, y en tierras fragosas y asperas; pero conocen piedras ricas y sus virtudes.
Párrafo XII
De los Olmecas, Vitotis y Mixtecas.
Estos tales asi llamados están acia al nacimiento del Sol, y llamanles tambien Tenime porque hablan lengua barbara, y dicen que son Tultecas, que quiere decir oficiales de todos oficios primos y sutiles en todo, y que son descendientes de los Tultecas de que arriba se ha hecho mencion; y son muy ricos, porque sus tierras son muy ricas, fertiles y abundantes, donde se da todo género de bastimento en abundancia. Alli se da mucho cacao, y la rosa ó especie aromática llamada Teunacaztli, y el otro género de cacao que llaman Quapatlachtli. Dáse tambien allá el Ulli, que es una goma negra de un árbol que se llama Ulli, y la rosa que llaman Yolosuchitl, y todas las demas rosas que son muy preciadas. Alli es la madre de las aves que crian pluma muy rica y papagayos grandes y chicos, y el ave que llaman Quetzatltototl. Tambien se traen de allá las piedras muy ricas de Chalchiuites y las piedras turquesas. Alli se halla tambien mucho oro y plata; tierra cierto fertilisima, por lo que la llamaban los antiguos Tlalocan, que quiere decir, tierra de riquezas, ó paraiso terrenal, El trage de ellos era de diversas maneras; unos traian mantas, otros como unas chaquetas, y otros los maxiles con que cubrian sus vergüenzas. Sus mugeres son grandes tejedoras, muy pulidas en hacer labores en la tela, y con razon lo son, pues son de tan buena y Tica tierra: traen y usan ajorcas muy anchas de oro y sartales de piedras á las muñecas, y joyeles de piedras al cuello, y joyeles de oro: traen tambien cotaras como los hombres, pero las que traen los hombres son mas pulidas: usaban asi tambien cotaras hechas de Ulli. De estos, porque eran ricos y no les faltaba nada de lo necesario, se decia antiguamente que eran hijos de Quet- Zalcoatl; y asi creian los antiguos que el que era prospero, rico y bien afortunado, que era conocido y amigo del dicho Quetzalcoatl. Traian ni mas ni menos como los demas arcos y flechas y hachas para defenderse de las bestias fieras que veian en las montañas. Muchos de estos hay que son Nahoas ó Mexicanos.
Párrafo XIII
De los de Michoacan, y por otro nombre Quaochpanme.
Michoacaque cuando son muchos, y cuando uno Michoa, y quiere decir, hombre ú hombres abundantes de peces, porque en su provincia de ellos alli es la madre de los pescados, que es Michoacan. Llamanse tambien Quaochpanme, que quiere decir, hombres de cabeza rapada ó rayada, porque antiguamente estos tales no traian cabellos largos, antes se rapaban todos la cabeza, asi los hombres como las mugeres, aunque fuesen ya viejas, sino era tal y cual que traia cabellos largos. En su tierra se dan muy bien los bastimentos, maiz, frisoles, pepitas y fruta, y las semillas de mantenimiento llamadas Qauhtli y Chian. El trage de ellos era que traian unas chaquetillas sin mangas á manera de vipiles, con las cuales de continuo traian sus arcos y flechas y carcajes de saetas. Su vestido era el pellejo de gatos monteses, ó de tigre, ó de leon, ó de venados, ó de ardillas; y por atavio ó aderezo traian plumages redondos á manera de aventadoricos de pluma encarnada metida en la guirnalda que traian en la cabeza hecha de pellejo de ardilla. Sus casas eran lindas, aunque todas eran de paja. Los hombres lindos y primos oficiales, carpinteros, entalladores, pintores y lapidarios, y buenos oficiales de cotaras; y sus mugeres lindas tejedoras, buenas trabajadoras, y lindas labranderas de mantas galanas, y de las grandes que traen dobladas. Hacian su comida para dos ó tres dias, y aun para ocho dias por no hacerla cada dia.
La falta que tenian es que antiguamente los hombres no traian con que tapar sus vergüenzas, sino las chaquetillas con que las encubrian, y todo el cuerpo; las cuales llegaban hasta las rodillas, y llamabanse Cicuiloxicolli, que son á manera de vipiles, que son camisas de las mugeres de Mexico. Agujereaban tambien el labio de abajo y las orejas: en el labio ponian sus bezotes, y en las orejas sus orejeras por via de galania. Las mugeres traian sus naoas, mas eran angostas y cortas que llegaban hasta las rodillas y no traian vipiles. Y en la comida ni los unos ni los otros eran curiosos hi limpios. Su Dios que tenian se llamaba 'Taras, del cual tomando su nombre los Michoaques tambien se dicen Tarascos; y este Taras en la lengua Mexicana se dice Mixcoatl, que era Dios de los Chichimecas, ante el cual sacrificaban culebras, aves y conejos, y uo los hombres aunque fuesen cautivos, porque se servian de ellos como de esclavos. A su Rey todos le tenian reverencia y respeto y le obedecian en todo, conociendole por su Señor los demas Señores y principales de su provincia, y dandole tributo todos los Indios en reconocimiento del vasallage; y no era menor que el Rey de Mexico.
Párrafo XIV
De los Mexicanos.
Este nombre Mexicatl se decia antiguamente Mecitli, componiendose de Me que es Metl, por el maguey, y de Citli por la liebre; y asi se debia de decir Mecicatl, y mudando la c en x, corrompese y dicese Mexicail; y la causa del nombre, segun lo cuentan los viejos, es que cuando vinieron los Mexicanos á estas partes, traian un caudillo y Señor que se llamaba Mecitl, al cual luego despues que nació le llamaron Citli liebre, y porque en lugar de cuna le criaron en una penca grande de un maguey, de ahi adelante llamóse Mecitli, como quien dice, hombre criado en aquella penca del maguey. Y cuando ya era hombre fué Sacerdote de Idolos, que hablaba personalmente con el Demonio, por lo cual era tenido en mucho, y muy respetado y obedecido de sus vasallos, los cuales, tomando su nombre de su Sacerdote, se llamaron Mexicas ó Mexicac, segun lo cuentan los antiguos. Estos tales son advenedizos, porque viniéron de las provincias de los Chichimecas. Lo que hay que contar de estos Mexicas es lo siguiente.
Hay años sin cuenta, que llegaron los primeros pobladores á estas partes de la Nueva-España, que es casi otro mundo; y viniendo con navios por la mar, aportaron al puerto que está acia al Norte, y porque alli se desembarcaron se llamó Panutla, casi Panaoia, lugar donde llegaron los que vinieron por la mar, y al presente se dice, aunque corruptamente, Pantlan; y desde aquel puerto comenzaron á caminar por la ribera de la mar, mirando siempre las sierras nevadas y los vulcanes hasta que llegaron la provincia de Guatemala, siendo guiados por su Sacerdote, que llevaba consigo su Dios de ellos, con quien se aconsejaban siempre para lo que habian de hacer; y fueron á poblar en Tamoanchan, donde estuvieron mucho tiempo, y nunca dejaron de tener sus sabios ó adivinos que se decian Amoxoaqui, que quiere decir, hombres entendidos en las pinturas antiguas, los cuales aunque vinieron juntos, pero no se quedaron con los demas en Tamoanchan, porque, dejandolos alli, se tornaron á embarcar y llevaron consigo todas las pinturas que habian traido de los ritos y de los oficios mecanicos; y antes que se partiesen, primero les hiciéron este razonamiento. Sabed que manda Nuestro Señor Dios que os quedeis aqui en estas tierras, de las cuales os hace Señores y os dá posesion; el cual vuelve donde vino y nosotros con él, pero váse para volver y tornar á visitaros, cuando fuese ya tiempo de acabarse el mundo; y entre tanto vosotros estareis en estas tierras esperandole y poseyendo estas tierras y todas las cosas contenidas en ellas, porque para tomarlas y poseerlas venisles por acá; y asi quedad en buenlrora, que nosotros nos vamos con Nuestro Señor Dios; y asi se partieron con su Dios que llevaban envuelto en un envoltorio de mantas, y siempre les iba hablando y diciendo lo que habian de hacer; y fueronse acia al Oriente, llevando consigo todas sus pinturas donde tenian todas las cosas de antiguallas y de los oficios mecanicos. Y de estos sabios no quedaron mas de cuatro con esta gente que quedó, que se decian Oxomoco, Cipactonal, Tlaltetecui, Suchicaoaca, los cuales despues de idos los demas sabios entraron en consulta, donde trataron lo siguiente, diciendo: Vendrá tiempo cuando haya luz para el regimiento de esta república, mas mientras estuviere ausente Nuestro Señor Dios, que modo se tendrá para poder regir bien la gente &c.? que órden habrá en todo, pues los sabios llevaron sus pinturas por donde gobernaban, por lo cual inventaron la astrologia judiciaria y el arte de interpretar los sueños: compusiéron la cuenta de los dias y de las noches y de las horas y de las diferencias de tiempos, que se guardó mientras señorcaron y gobernaron los Señores de los Tultecas y de los Mexicanos y de los Tepanccas y de todos los Chichimecas; por la cual cuenta no se puede saber qué tanto de tiempo estuvieron en Tamoanchan, y se sabia por las pinturas que se quemaron en tiempo del Señor de Mexico que se decia Ytzcoatl, en cuyo tiempo los Señores y los principales que habia entonces acordaron y mandaron que se quemasen todas, para que no viniesen á manos del vulgo y viniesen en menosprecio. Desde Tamoanchan iban á hacer sacrificios al pueblo llamado Teutioacan, donde hicieron á honra del Sol y de la Luna dos montes; y en este pueblo se elegian los que habian de regir á los demas, por lo cual se llamó Teutioacan, que quiere decir Veitioacan, lugar donde hacian Señores. Alli tambien se enterraban los principales y Señores, sobre cuyas sepulturas se mandaban hacer tumulos de tierra que se ven todavia, y parecen montecillos hechos á mano, y aun se ven todavia los hoyos de donde sacaron las piedras ó peñas de que se hicieron los dichos tumulos; y los tumulos que hicieron al Sol y á la Luna son como grandes montes edificados á mano que parecen ser montes naturales y no lo son; y aun parece ser cosa increible decir, que son edificados á mano, y cierto lo son, porque los que los hicieron entonces eran gigantes; y aun esto se vé claro en el cerro ó monte de Cholulan que se vé claro estar hecho á mano, porque tiene adobes y encalado. Y se llamó Teotiuacan el pueblo de Teutl que es Dios, porque los Señores que alli se enterraban despues de muertos, los canonizaban por Dioses, y decian que no se morian sino que dispertaban de un sueño en que habian vivido, por lo cual decian los antiguos, que cuando morian los hombres no parecia sino que de nuevo comenzaban á vivir casi dispertando de un sueño, y se volvian en espiritus ó Dioses. Les decian: Señor, ó Señora, dispiertate, que ya comienza á amanecer, que ya es el alva, que ya comienzan á cantar las aves de plumas amarillas, y que ya andan volando las mariposas de diversos colores. Y cuando alguno se moria, de él solian decir, que ya era Teull, que quiere decir, que ya era muerto para ser espiritu ó Dios, y creian los antiguos, engañandose, que los Señores cuando morian se volvian en Dioses; lo cual decian para que fuesen obedecidos ó temidos los Señores que regian; y que unos se volvian en Sol y otros en Luna, y otros en otros planetas. Y estando todos en Tamoanchan ciertas familias fueron á poblar á las provincias que ahora se llaman Olmeca Vixtoli, las cuales antiguamente solian saber los maleficios ó hechizos, cuyo caudillo y Señor tenia pacto con el Demonio, y se llamaba Olmecatl Vixtotli, de quien tomando su nombre se llamaron Olmecas Vixtoti. De estos se cuenta que fueron en pos de los Tultecas cuando salieron del pueblo de Tulla y se fueron acia el Oriente llevando consigo las pinturas de sus hechicerias, y que llegando al puerto se quedaron alli y no pudieron pasar por la mar, y de ellos descienden los que al presente se llaman Anaoaca Misteca, y fueron á poblar alli sus antepasados, porque su Señor que era escogió aquella tierra por muy buena y rica. Estos mismos inventaron el modo de hacer el vino de la tierra: era muger la que comenzó y supo primero agujerear los magueyes para sacar la miel de que se hace el vino, y llamabase Maiaoel; y el que halló primero las raices que echan en la miel, se llamaba Pantecall; y los autores del arte de hacer el pulcre, asi como se hace ahora, se decian Tepuztecatl, Quatlapanquitliloa, Papaiztac, Tzocaca; todos los cuales inventaron la manera de hacer el pulcre en el monte llamado Chichinauhia; y porque el vino lace espuma tambien llamaron al monte Popoconaltepetl, que quiere decir, monte espumoso. Y hecho el vino convidaron los dichos á todos los principales viejos y viejas en el monte que ya está referido, donde dieron de comer á todos, y de beber del vino que habian hecho; y á cada uno, estando en el banquete, dieron cuatro tazas de vino y á ninguno cinco para que no se emborrachasen; y hubo un Cuexteco que era caudillo y Señor de los Cuaxtecas que bebió cinco tazas de vino con las cuales perdió su juicio, y estando sin él echó por ahi sus maxtes, descubriendo sus vergúenzas, de lo cual los dichos inventores del vino corriendo y afrentandose mucho se juntaron todos para castigarle; empero como lo supo el Cuexteco, de pura vergienza se fué huyendo de ellos con todos sus vasallos y los demas que entendian su lenguage, y fueronse acia Panutla, de donde ellos habian venido, que al presente se dice Pantlan, y los Españoles la dicen Panuco y llegando al puerto no pudieron ir, por lo cual alli poblaron, y son los que al presente se dicen 'Toveiome, que quiere decir en Indio, Tooampohan, y en romance, nuestros prójimos; y su nombre que es Cuexteca tomaronlo de su caudillo y Señor que se decia Cuextecatl; y estos Cuextecas volviendo á Panutla llevaron consigo los cantares que cantaban cuando bailaban, y todos los aderezos que usaban en la danza ó areyto. Los mismos eran amigos de hacer embaimientos con los cuales engañaban las gentes, dandoles á entender, que se queman las casas que no se quemaban, y que hacian parecer una fuente con peces, y no era nada sino ilusion de los ojos; y que se mataban á si mismos haciendo tajadas ó pedaos sus carnes, y otras cosas que eran aparentes y no verdaderas; y nunca dejaron de ser notados de borrachos porque eran muy dados al vino, y siguiendo ó imitando á su caudillo Señor que habia descubierto sus vergüenzas por su borrachera, andaban tambien sin maxtles los hombres hasta que viniéron los Españoles; y porque el dicho su Señor habia bebido cinco tazas de vino en el monte que se dice Poconaltepetl, los vasallos suyos siempre han sido tenidos por muy borrachos, porque parecian andar casi siempre tocados del vino con poco juicio; y asi por injuriar á alguno alocado le llamaban de Cuextecatl, diciendo, que él tambien habia bebido cinco tazas de vino, y que las acabó de beber sin dejar gota, y que por esto andaba como borracho. Y como por largos tiempos se habia tenido señorio y mando en Tamoanchan, despues se traspasó al pueblo llamado Sumiltepec, donde estando los que eran Señores y ancianos y Sacerdotes de Idolos, se hablaron unos á otros, diciendo: que su Dios les habia dicho, que no habian de estar siempre en el pueblo de Sumiltepec, sino que habian de ir mas adelante para descubrir mas tierras porque su Dios no queria parar alli sino pasar adelante; y asi todos los muchachos, viejos y viejas, mugeres y hombres comenzaron á caminar y fueronse poco á poco hasta que llegaron al pueblo de Teutioacan, donde se eligiéron los que habian de regir y gobernar á los demas; y se eligiéron los que eran sabios y adivinos, y los que sabian secretos de encantamientos; y hecha eleccion de los Señores luego se partiéron todos de alli, yendo cada Señor con la gente que era de su lenguage, y guiando á cada cuadrilla su Dios: iban siempre delante los Tultecas, y luego los Otomies, los cuales llegando con su Señor á Coatepec, no fueron mas adelante con los demas, porque de alli el que era su Señor los llevó á las sierras para poblarlos alli; y por esta causa estos tales tenian por costumbre hacer sacrificios en las alturas de las sierras, y poblarse en las laderas de ellas; y las demas gentes como los Tultecas y los Mexicanos ó Nahoas y todos los otros prosiguiéron su camino por los llanos ó páramos para descubrir tierras, cada gente ó familia yendo con su Dios que les guiaba; y de cuanto tiempo hayan peregrinado no hay memoria de ello: fueron á dar en un valle entre unos peñascos, donde lloraron todos sus duelos y trabajos, porque padecian mucha hambre y mucha sed; y en este valle habia siete cuevas, que tomaron por sus oratorios todas aquellas gentes: alli iban á hacer sacrificios todos los tiempos que tenian de costumbre. Tampoco no hay memoria ni cuenta de todo el tiempo que estuviéron alli. Estando alli los Tultecas con los demas, dicen, que su Dios de ellos les habló á parte, mandandoles que volviesen alli de donde habian venido, porque no habian de permanecer alli; lo cual oido, los Tultecas antes que se partiesen de alli primero fueron á hacer sacrificios en aquellas siete cuevas; y hechos, se partiéron todos y fueron á dar en el pueblo de Tullantzingo, y de ahi despues pasaron á Xicocotitlan que es el pueblo de Tulla. Despues de estos volviéronse tambien los Michoaques con su Señor que les guiaba llamado Amimitl, y fueronse acia el Occidente, en aquellas partes donde están poblados ahora: hiciéron tambien sus sacrificios en las cuevas antes que se partiésen. Sucesivamente se volviéron los Nahoas que son los Tepanecas, los Acoloaques, los Chalcas, los Vexotzincas y los Tlascaltecas: cada familia por si viniéron á estas partes de Mexico. Despues de esto á los Mexicanos que quedaban á la postre les habló su Dios, diciendo, que tampoco habian de permanecer en aquel valle, sino que habian de ir mas adelante para descubrir mas tierras, y fueronse acia el Poniente; y cada una familia de estas ya dichas, antes que se partiese hizo sus sacrificios en aquellas siete cuevas, por lo cual todas las naciones de esta tierra, gloriandose, suelen decir, que fueron criados en aquellas siete cuevas, y que de allá saliéron sus antepasados, lo cual es falso, porque no saliéron de alli sino que iban alli á hacer sus sacrificios cuando estaban en el valle ya dicho; y asi venidos todos á estas partes, y tomada la posesion de las tierras, y puestas las mojoneras entre cada familia, los dichos Mexicanos prosiguiéron su viage acia el Poniente; y segun lo cuentan los viejos llegaron á una provincia que se dice Colhoacan Mexico, y de alli tornaron á volver, y qué tanto tiempo duró su peregrinacion, viniendo de Colhoacan, no hay memoria de ello; y antes que se partiésen de Colhoacan dicen que su Dios les habló diciendo, que volviesen alli de donde habian partido, y que les guiaria mostrandoles el camino por donde habian de ir; y asi volviéron acia esta tierra que ahora se dice Mexico, siendo guiados por su Dios; y los sitios donde se aposentaron á la vuelta los Mexicanos, todos están señalados y nombrados en las pinturas antiguas que son sus anales de los Mexicanos; y viniendo de peregrinar por largos tiempos, fueron los postreros que viniéron aqui á Mexico, y viniendo por su camino en muchas partes no los querian recibir ni aun los conocian, antes les preguntaban quienes eran y de donde venian, y los echaban de sus pueblos; y pasando por Tulla, é Ychpuchco y por Ecatepec, viniéron á estarse un poco de tiempo en el monte que se dice Chiquiuhio, que es un poco mas acá de.Ecatepec, y despues estuvieron en Chapultepec, viniendo todos juntos; y en este tiempo habia tres cabeceras las mas principales, conviene á saber Azcaputzalco, Quatlichan y Colhoacan, y entonces no habia memoria de Mexico, porque donde ahora es Mexico no habia otra cosa sino cañaverales; y estando los Mexicanos en Chapultepec dabanles guerra los comarcanos, y de ahi pasaron á Colhoacan, donde estuviéron algunos años, y de ahi viniéron á tener asiento en la parte que ahora se dice Tenuchtitlan Mexico, que cae en los terminos de los 'Tepanecas, que son los de Azcapulzalco y 'Tlacopan; y estos Tepaneeas partian terminos con los de Tezcuco; y viniéron á poblar alli entre los cañaverales, que habia muchos, porque todo lo demas estaba ya ocupado, y las tierras tomadas y poseidas todas por los que viniéron primero; y por estar en los terminos de los Tepanecas fueron sujetos y tributarios del pueblo de Azcaputzalco. Todas las dichas familias se llaman Chichimecas, y aun de tal nombre se jactan y glorian, y es porque todas anduviéron peregrinando como Chichimecas por las tierras antedichas, y de alli volviéron para estas partes, aunque á la verdad no se llaman tierras de Chichimecas por donde ellos anduviéron, sino Tleotlalpan Tlacochcalco Mictlanpan, que quiere decir, campos llanos y espaciosos que están acia el Norte. Llamaronse tierras de Chichimecas porque por alli suelen ahora habitar los Chichimecas, que son unas gentes barbaras que se sustentan de la caza que toman y no pueblan; y aunque los Mexicanos se dicen Chichimecas, empero propiamente se dicen Atlaca Chichimeca, que quiere decir, pescadores que viniéron de lejas tierras. Las gentes Nahoas, que son las que entienden la lengua Mexicana, tambien se dicen Chichimecas, porque viniéron de las tierras ya dichas donde están las siete cuevas que ya están referidas, y son las que se nombran aqui Tepanecas, Acolhoacas, Chalcas; y los hombres de tierra caliente, y los Tlateputzcas, que son los que viven tras de las sierras acia el Oriente, como son los Tlaxcaltecas y Vexotzincas y Chololtecas y otros muchos; y todos traian arcos y flechas. Los Tultecas tambien se laman Chichimecas y los Otomies y Michoacas ni mas ni menos; pero los que están acia el nacimiento del Sol, se nombran Olmecas Vixtoti Nonoalea, y no se dicen Chichimecas.
