Sahagún, Historia general — Libro IV: la astrología judiciaria

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro IV: De la astrología judiciaria

Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

El Libro IV trata «de la astrología judiciaria ó arte adivinatoria»: los veinte signos de la cuenta de los días y la fortuna de quienes nacían en cada uno. Se cierra con un apéndice en que Sahagún discute la cuenta.

Lo que falta en esta edición. Faltan en esta edición las tablas de los signos a que remite el texto («Esta tabla que está frontera»); la nota de Kingsborough explica que no estaban en el manuscrito.

Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.

Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro IV, capítulo IX, vía Wikimedia Commons (dominio público).

Índice
  • Prólogo
  • Al sincero lector
  • Libro quarto
  • Capítulo I — Del primer signo llamado Cecipactli, y de la buena fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, sino la perdian por su negligencia ó floxura.
  • Capítulo II — Del segundo signo llamado Ceocelutl, y de la mala fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, si con su buena diligencia no se remediaban. Los que en este signo nacian, por la mayor parte eran esclavos.
  • Capítulo III — Del signo tercero llamado Cemazatl, y de la buena fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, sí por su negligencia no la perdian.
  • Capítulo IV — De la segunda casa de este signo que se llamaba Ometochtli, en la qual nacian los borrachos.
  • Capítulo V — De diversas maneras de Borrachos.
  • Capítulo VI — De las demas casas de este signo, unas prósperas, otras adversas, y otras indiferentes.
  • Capítulo VII — Del quarto signo llamado Cesuchitl. Los hombres que nacian en él, decian que eran alegres, ingeniosos, inclinados á la musica y á placeres y decidores; y las mugeres grandes labranderas y liberales de su cuerpo. Si se descuidaban, decian que este signo era indiferente, á dien y á mal.
  • Capítulo VIII — Del quinto signo llamado Ceacatl, mal afortunado. Decian que los que nacian en él, especialmente si nacian en la nona casa que llaman Chiconavicipacili, eran grandes murmuradores, noveleros, malsines, testimoneros &c. -Decian ser este el signo de Quetzalcoatl, donde la gente noble hacia muchos sacrificios y ofrendas á honra de este Dios.
  • Capítulo IX — Del sexto signo llamado Cemiquiztli y de su próspera fortuna. Decian que este signo era de Tezcatlipuca. Por una reverencia hacian en particular muchas ofrendas y sacrificios, y hacian fiesta y regalos á los esclavos, cada uno á los suyos en sus casas.
  • Capítulo X — De las demas casas de este signo, de las quales algunas son mal afortunadas y otras bien.
  • Capítulo XI — Del septimo signo llamado Cequiavitl, y de su desastrada fortuna. Decian que los que en este signo nacian, eran nigromanticos, brujos, hechizeros, embaydores. Ls de notar que este vocablo Tlacateculotl propiamente quiere decir nigromantico ó bruxo; impropiamente se usa por Diablo, Casi todas las casas de este signo eran de mala digestion, pero la decima y la terciodecima casa, universalmente en todos los signos eran felices.
  • Capítulo XII — De las demas casas de este signo, algunas de las quales eran indiferentes, otras del todo malas,
  • Capítulo XIII — Del mal agüero que tomaban si alguno en este dia tropezaba, ó se lastimaba en los pies, ó caia; y de las malas consecuencias de los que nacian en la octava casa, que se llama Chicuimiquiztli, donde hay mucho lenguage de los mal acondicionados, hombres ó mugeres.
  • Capítulo XIV — De las postreras quatro casas de este signo, las quales tenian por dichosas; y de las buenas condiciones del que en ellas nacía.
  • Capítulo XV — Del octavo signo llamado Cemallinalli, y de su adversa fortuna. La segunda casa de este signo tenianla por buena, y universalmente todas las casas de nueve arriba; conviene á saber, decima, undecima, duodecima, decimotercia las tenian por buenas.
  • Capítulo XVI — Del noveno signo llamado Cecontl y de su buena fortuna, si los que nacian en él no la perdiesen por su floxedad. Los mercaderes tenian á este signo por muy propicio para su oficio.
  • Capítulo XVII — De la platica ó razonamiento que uno de los mercaderes viejos hacia al que estaba de partida para ir á mercadear á provincias longinquas ó extrañas quando era la primera vez.
  • Capítulo XVIII — De otro razonamiento que los mismos decian á los que yá otras veces habian ido á mercadear lejos.
  • Capítulo XIX — De las ceremonias que hacian los que quedaban por el que iba, si vivia, y otras quando oian que yá era muerto.
  • Capítulo XX — De las demas casas de este signo.
  • Capítulo XXI — Del decimo signo llamado Cetecpatl, y de su felicidad. Decian que este era el signo de Vitzilopuchtli, Dios de la guerra, y de Camaxtle. En el dia que comenzaban este signo, hacian gran fiesta Vitzilopuchtli; y por todos los trece dias, los quales decian ser todos prosperos.
  • Capítulo XXII — Del undecimo signo llamado Ceoçumatli, y de su fortuna.
  • Capítulo XXIII — Del duodecimo signo llamado Cecuetepalli, y de su desventura.
  • Capítulo XXIV — Del decimotercio signo llamado Ceollin.
  • Capítulo XXV — Del decimoquarto signo llamado Ceitscuintli, y de su prospera fortuna.
  • Capítulo XXVI — De como en este signo los Señores se aparejaban para dar guerra á sus enemigos, y en el mismo sentenciaban á muerte á los que por algun gran crimen sentenciaban á muerte.
  • Capítulo XXVII — Del decimoquinto signo llamado Cecalli, y de su muy adversa fortuna.
  • Capítulo XXVIII — De las malas condiciones de las mugeres que nacian en este signo.
  • Capítulo XXIX — Del signo decimosexto llamado Cochcaquauhtli, y de su buena fortuna.
  • Capítulo XXX — Del signo decimoseptimo llamado Ceatl, y de su desastrada fortuna.
  • Capítulo XXXI — Del signo llamado Ceecatl, y de su desgraciada fortuna.
  • Capítulo XXXII — De los lloros y lastimas que hacian y decian aquellos quienes robaron los nigromanticos, y de las demas casas de este signo.
  • Capítulo XXXIII — Del signo decimonono que se llama Cequauhtli, y de su adversa fortuna.
  • Capítulo XXXIV — De la supersticion que usaban los que iban á visitar la recien parida, y de otros ritos que se guardaban en la casa de la recien parida.
  • Capítulo XXXV — De las ceremonias que hacian quando bautizaban la criatura, y del convite que hacian á los niños quando le ponian el nombre, y de la platica que los viejos hacian á la criatura y á la madre.
  • Capítulo XXXVI — Del convite que se hacia por razon de los bateos, y de la órden del servicio, y de la borrachera que alli pasaba.
  • Capítulo XXXVII — De lo que ahora se hace en los bateos, que és casi lo mismo que antiguamente hacian, y del modo de los banquetes que hacian los Señores y principales y mercaderes, y del que ahora hacen; y de las demas casas de este signo.
  • Capítulo XXXVIII — Del signo vigesimo y ultimo llamado Cesuchitl.
  • Capítulo XXXIX — Que habla generalmente de todos los signos.
  • Capítulo XL — De las restantes casas de este signo, y de la tabla y numero de todos los signos.
  • Apendice del quarto libro
  • Introduccion y declaracion ahora nuevamente sacada, que és el Calendario de los Indios de Anaoac, esto és, de la Nueva-España
  • Confutacion de lo arriba dicho
  • Sigue adelante en el Tratado aquel Religioso
  • Confutacion de lo arriba dicho
  • Al lector
  • La cuenta de los tiempos que tenian estos naturales, és la que sigue

Quarto libro

De la astrologia judiciaria ó arte adivinatoria indiana.

Prólogo

Cosa muy sabida és que los astrologos llamados Genethliaci tienen solicitud en saber la hora y punto del nacimiento de cada persona, lo qual sabido, adivinan y pronostican las inclinaciones naturales de los hombres por la consideracion del signo en que nacen y del estado y aspecto que entonces tenian los planetas entre si y en respecto del signo. Estos astrologos ó adivinos fundan su adivinanza, y permitese en los repertorios que el vulgo usa, con tal condicion que nadie piense que la influencia de la constelacion hace mas que inclinar á la sensualidad, y que ningun poder tiene sobre el libre albedrio. Estos naturales de toda esta Nueva España tuvieron y tienen gran solicitud en saber el dia y hora del nacimiento de cada persona para adivinar las condiciones, vida y muerte de los que nacian. Los que tenian este oficio se llamaban Tonalpouhque, á los quales acudian como profetas qualquier que les nacia hijo ó hija para informarse de sus condiciones, vida y muerte. Estos adivinos no se regian por los signos ni planetas del cielo, sino por una instruccion que segun ellos dicen se la dejó Quetzalcoatl, la qual contiene veinte caracteres multiplicados trece veces por el modo que en el presente libro se contiene. Esta manera de adivinanza en ninguna manera puede ser licita, porque ni se funda en la influencia de las estrellas ni en cosa ninguna natural; ni su circulo és conforme al circulo del año, porque no contiene mas de doscientos sesenta dias, los quales acabados tornan al principio. Este artificio de contar, ó és arte de nigromancia, ó pacto ó fabrica del Demonio, lo qual con toda diligencia se debe desarraigar,

Al sincero lector

Tienes en el presente volumen, amigo Lector, todas las fiestas movibles del año por su órden, y las ceremonias, sacrificios, y regocijos y supersticiones que en ellas se hacian, donde se podrá tomar indicio y aviso para conocer si ahora se hacen del todo ó en parte, aunque por no saber el tiempo en que se hacen por ser movibles, será dificultoso de caer en ellas: tienes tambien mucha copia de lenguage tocante á esta materia, entre ellos bien trillada y á nosotros bien oculta. Hay ocasion en esta materia de congeturar la habilidad de esta gente, porque se contienen en ella cosas bien delicadas, como en la tabla que está al fin del libro se parece.

Libro quarto

De la astrologia judiciaria, ó arte de adivinar que estos Mexicanos usaban para saber quales dias eran bien afortunados.

Capítulo I

Del primer signo llamado Cecipactli, y de la buena fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, sino la perdian por su negligencia ó floxura.

Aqui comienzan los caracteres de cada dia que contaban por trecenas, eran trece dias en cada semana, y hacian un circulo de doscientos y sesenta dias y despues tornaban al principio. El primer caracter se llamaba Cecipactli, que quiere decir. un espadarte, que és pez que vive en la mar, y és principio de todos los caracteres que hacen y cuentan cada dia hasta que hacen un circulo de doscientos sesenta dias, y comienza la cuenta de los dias dando á cada caracter trece dias que se llama año de los caracteres. El primer dia de los trece és del primer caracter que se llama Cipactli: El segundo, de otro caracter que se llama Acatl, que quiere decir caña: el tercer dia és de otro caracter que se llama Calli, que quiere decir casa: el quarto dia és de otro caracter que se llama Cuezpalin, que quiere decir lagartija: el quinto dia és de otro caracter que se llama Coatl, que quiere decir culebra: el sexto dia és de otro caracter que se llama Miquiztli, que quiere decir muerte: el septimo dia és de otro caracter que se llama Macatl, que quiere decir ciervo: el octavo dia és de otro caracter que se llama Tochtli, que quiere decir conejo: el noveno dia és de otro caracter que se llama Atl, que quiere decir agua: el decimo dia és de otro caracter que se llama Ozomatli, que quiere decir mona: el undecimo dia és de otro caracter, que se llama Yzcuintli, que quiere decir perro: el duodecimo dia és de otro caracter que se llama Malinali, que quiere decir heno: el decimotercio dia és de otro caracter que se llama Acail, que quiere decir caña: estos trece dias decian que eran bien afortunados, que és que nacia en qualquiera de los trece dias, que si era hijo de principal, que seria Señor ó senador y rico, y si era hijo de baja suerte y de padres pobres, seria valiente y honrado, y acatado de todos, y tendria que comer; y si era hija la que nacia en qualquiera de los trece dias, seria rica y tendria todo quanto era menester para su casa, para gastar en comida y bebida, para hacer convites, para bailar y danzar en su casa, y dar comida y bebida á los pobres viejos y huerfanos que no tienen que comer y beber, y seria todo prospero lo que hiciere por su trabajo para ganar la vida, y no se le perderia cosa ninguna del trabajo, y seria habil para vender todas las mercaderias, y ganar todo quanto pudiere. Y mas decian que aunque en naciendo una criatura tuviese caracter bien afortunado, si no hacia penitencia y si no se castigaba, y si no sufria los castigos que se le hacian, y las palabras celosas que se le daban, y si era de mala crianza, ni andaba en camino derecho, perdia todo quanto habia merecido por el buen signo en que nació. El mismo se menosprecia y se ciega, y aun si és mancebo pierde la buena fortuna que tenia, y asi se empobrece y no tiene que comer y beber; y tendrá gran trabajo toda su vida, porque él mismo busca la mala ventura por su bellaqueria, siendo desobediente y soberbio y descuidado; y en ninguna parte hallará contento, y siempre tendrá pobreza y mala ventura, y todos le menospreciarán, y todos le tendrán en nada, y nadie le tendrá por amigo, y andará solo, y nadie le querrá bien y en todo lugar le querran mal, y todos le maldirán y será odioso á todos, y mirarle han con malos ojos por ser publico pecador, y todos le maldecirán por ser soberbio y vagamundo, y por andar perdido y desobediente á lo que se le mandaba y aconsejaba, y porque no curaba de la buena crianza. Y la criatura que nacia en buen signo, decian los padres y madres, nuestra criatura és bien afortunada, y tiene el buen signo que se llama Cipacili. Luego le bautizaban y le daban el nombre del signo llamandole Cipac, ó le daban otro nombre de los abuelos &c.; y si les parecia, pasaban el bautismo á otro dia que fuese de mejor fortuna dentro del mismo signo; y si la criatura que nacia era varon, quando le bautizaban hacianle una rodela pequeña con quatro saetillas, y ataban á ellas el ombligo, y dabanle todo junto á los hombres soldados para que lo llevasen al lugar de la pelea y alli lo enterraban. Y si la criatura que nacia era muger, quando la bautizaban le ponian en el lebrillo todas las alhajas de muger con que hilan y tejen, porque la vida de la muger és criarse en casa, y estar y vivir en ella; el ombligo, enterrabanle junto al hogar. Y esta astrologia ó nigromancia fué tomada y hubo origen de una muger que se llamaba Oxomoco, y de un hombre que se llamaba Apactonal, y los maestros de esta astrologia ó nigromancia que contaban estos signos que se llamaban Tonalpouchque, pintaban á esta muger Oxomoco y á este hombre Apactonal, y los ponian en medio de los libros donde estaban escritos todos los caracteres de cada dia, porque decian, que eran Señores de esta astrologia ó nigromancia, como principales astrologos, porque la inventaron é hicieron esta cuenta de todos los caracteres.

Capítulo II

Del segundo signo llamado Ceocelutl, y de la mala fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, si con su buena diligencia no se remediaban. Los que en este signo nacian, por la mayor parte eran esclavos.

El segundo caracter que se llama Ocelutl, que quiere decir tigre, el qual reinaba por otros trece dias, decian que era signo mal afortunado en todos los trece dias que gobernaba. Este Ocelutl tenia la primera casa ó dia: la segunda tenia Quauhtli, que quicre decir aguila: la tercera tenia Cozquacauh, que quiere decir otro paxarote que asi se llama: la quarta tenia Olin, que quiere decir movimiento: la quinta tenia Tecpatl, que quiere decir pedernal: la sexta tenia Quiavitl, que quiere decir lluvia: la septima tenia Suchitl, que quiere decir flor: la octava tenia Cipacili, que quiere decir espadarte: la novena tenia Ehecatl, que quiere decir viento: la decima tenia Calli, que quiere decir casa: la undecima tenia Cuctzpalli, que quiere decir lagartija: la duodecima tenia Coatl, que quiere decir culebra: la decimotercia tenia Miquiztli, que quiere decir muerte. Qualquiera que nacia, ora fuese noble ora fuese plebeyo, en alguna de las dichas casas, decian que habia de ser captivo en la guerra, y en todas sus cosas habia de ser desdichado y vicioso, y muy dado á mugeres, y aunque fuese yá hombre valiente, al fin se vendia él mismo por esclavo, y esto hacia porque era nacido en tal signo. Mas decian, que aunque fuese nacido en tal signo mal afortunado, remediabase por la destreza y diligencia que hacia por no dormir mucho y hacer penitencia de ayunar y punzarse, sacando la sangre de su cuerpo, y barriendo la casí donde se criaba, y poniendo lumbre, y si en dispertando iba luego á buscar la vida, acordandose de lo que adelante habia de gastar si enfermase, ó con que sustentase á sus hijos, ó si fuese canto en las mercaderias que tratase; y tambien se remediaba si era entendido y obediente, y si sufria los castigos ó injurias que le hacian, sin tomar venganza de ellas. Lo mismo decian de la muger que nacia en este signo que seria mal afortunada; si era hija de principal seria adultera, y moriria estrujada la cabeza,entre dos piedras, y viviria muy necesitada y trabajosa en extremada pobreza; y no seria bien casada, porque decian, que nació en signo mal afortunado que se llamaba Ocelutl. La quarta casa de este signo se llamaba Olin, decian que era signo del Sol, y le tenian en muchio los Señores porque le tenian por su signo, y le mataban codornices, y ponianle lumbre é incienso delante de la estatua del Sol, y le vestian un plumaje que se llama Cuetzaltotiameiutl, y al medio dia mataban captivos; y el que nacia en este dia era indiferente su ventura, ó buena ó mala, si era varon seria hombre valiente y captivaria los enemigos, ó moriria en la guerra, porque decian que en tal signo nació, y todos hacian penitencia chicos hombres y mugeres, y cortaban las orejas y sacaban la sangre á honra del Sol, y decian que con esto se recreaba el Sol. La septima casa de este signo se llama Suchill, decian que era indiferente, bien afortunado y mal afortunado, y especialmente los pintores honraban este signo que se llama Suchitl, y le hacian una estatua y le daban ofrendas, y tambien las mugeres labranderas honraban este signo; y ayunaban antes ochenta, ó quarenta, ó veinte dias que llegasen á la fiesta de este signo Suchitl, por razon que le pedian que les diese y favoreciese en sus labores de buen pintar, y las mugeres de bien labrar y bien tejer, y ponian lumbre é incienso y mataban codornices delante de la estatua, y en pasando el ayuno todos se bañaban para celebrar la fiesta del dicho signo Chicomesuchitl; y decian que este signo era tambien mal afortunado, que qualquiera muger labrandera que quebrantaba el ayuno le acaecia y merecia que fuese mala muger publica. Y mas decian que las mugeres labranderas eran casi todas malas de su cuerpo por razon que hubieron el origen de labrar de la Diosa Suchiquetzatl, la qual les engañaba, y esta Diosa tambien les daba sarnas, bubas, y otras enfermedades contagiosas; y la que hacia la penitencia á que era obligada, merecia ser muger de buena fama y honra, y seria bien casada. Y mas decian que qualquiera que nacia en el dicho signo Suchitl seria habil para todas las artes mecanicas si fuese diligente y bien criado; y si no fuese bien criado y entendido, tampoco no merecia buena fortuna, sino malas venturas y deshonras. La novena casa de este signo Ehecatl és mal afortunada, que qualquiera que nacia en aquel dia era mal afortunado, porque su vida seria como viento que lleva consigo todo quanto puede, quiere ser algo y siempre és menos, y quiere medrar y siempre desmedra, y tienta de tomar oficio y nunca sale con nada, aunque sea hombre valiente no hay quien se acuerde de él, todos le menosprecian, y ninguna cosa que intente tiene buen suceso y con ninguna cosa sale.

Capítulo III

Del signo tercero llamado Cemazatl, y de la buena fortuna que tenian los que en él nacian asi hombres como mugeres, sí por su negligencia no la perdian.

El tercer caracter se llama Mazatl, el qual gobernaba por otros trece dias. Este signo Mazatl tenia la primera casa ó dia; la segunda tenia Tochtli; la tercera tenia Atl; la quarta tenia Ytzcuintli; la quinta tenia Ocomatli; la sexta tenia Malinali; la septima tenia Acatl; la octava tenia Ocelutl; la novena tenia QuauchUli; la decima tenia Cozcaquauhbtli; la undecima tenia Olin; la duodecima tenia Tecpatl la decimotercia tenia Quiavitl. Todos los dichos trece dias decian que unos eran bien afortunados y otros mal afortunados como parecerá por la declaracion de ellos. Decian que qualquiera que nacia, siendo hijo de principal, en el dicho signo, seria tambien noble y principal y tendria que comer. y beber y con que dar vestidos á otros y otras joyas y atavios; y si nacia un hijo de hombre de baja suerte aquel dia, decian que seria bien afortunado y que mereceria ser hombre de guerra y sobrepujaria á todos los de su manera, y seria hombre de mucha gravedad y no cobarde ni pusilanimo; y si nacia hembra en aquel dia, siendo hija de noble ó de hombre de baja suerte, lo mismo mereceria ser bien afortunada, varonil y animosa, y no daria pesadumbre á sus padres. Y mas decian, que qualquiera que nacia en este signo Cemacatl era temeroso y de poco animo y pusilanime, quando oia tronidos, relampagos y rayos no los podia sufrir sin gran miedo, y se espantaba, y alguna vez le acontecia que moria del rayo aunque no lloviese ni hubiese nublado, ó quando se bañaba ahogabase y le quitaban los ojos algunos animales del agua, porque decian que nació en tal signo Cemacall, porque és su natural del ciervo ser temeroso, y el que nacia en este signo era temeroso demasiadamente, y los padres como sabian el signo donde habia nacido no tenian cuidado por tener por averiguado que habia de parar en el mal. Y en este dicho signo decian que las Diosas que se llamaban Cioateteu decendian á la tierra y les hacian fiesta y les daban ofrendas, y vestian con papeles á sus estatuas.

Capítulo IV

De la segunda casa de este signo que se llamaba Ometochtli, en la qual nacian los borrachos.

La segunda casa ó dia de este signo se llamaba Ometochtli. Decian que qualquiera que nacia en este signo seria borracho, inclinado á beber vino, y no buscaba otra cosa sino el vino, y en dispertando á la mañana bebe el vino, no se acuerda de otra cosa sino del vino, y asi cada dia anda borracho y ann lo bebe en ayunas, y en amaneciendo luego se vá á las casas de los taberneros pidiendoles por gracia el vino, y no puede sosegar sin beber vino, y no le hace mal ni le dá asco, aunque sean heces del vino con morcal y pajas asi lo bebe, y si no tiene con que comprar el vino, con la manta ó con el maxilatl que se viste merca el vino, y asi despues viene á ser pobre, y no puede dejar de beber vino ni lo puede olvidar, ni un solo dia puede estar sin emborracharse, y anda cayendose lleno de polvo y bermejo y todo espeluzado y descabellado y muy sucio y no se lava la cara. Aunque se caiga, lastimandose é hiriendose en la cara, ó en las narices, en las piernas ó rodillas, ó se le quiebran las manos ó los pies &c., no lo tenia en nada; aunque esté lleno de golpes y heridas de caerse por andarse borracho, no se le dá nada, y tiemblanle las manos, y quando habla no sabe lo que habla, habla como borracho, y dice palabras afrentosas é injuriosas, reprendiendo y disfamando á otros y dando ahullidos y voces, y diciendo que és hombre valiente, y anda bailando y cantando á voces, y á todos menosprecia, y no teme cosa ninguna, y arroja piedras ó palos y todo lo que se le viene á las manos, y anda alborotando á todos, y en las calles impide y estorba á los que pasan, y hace ser pobres á sus Itijos y los espanta y auyenta, y no se echa á dormir quietamente, sino anda inquieto hasta que se há cansado, y no se acuerda de lo que será necesario en su casa para hacer lumbre y para las otras cosas que son mchester, mas solamente procura de emborracharse, y asi está su casa muy sucia y llena de estiercol y polvo ó salitre, y no hay quien la barra y haga lumbre: su casa está oscura, con pobreza, y no duerme en su casa sino en casas agenas, y no se acuerda de otra cosa sino de la taberna, y quando no halla vino y no lo bebe siente gran pesadumbre y tristeza y anda de acá y de allá buscando el vino, y si en algunas casas entrando están algunos borrachos bebiendo vino, huelgase mucho y reposa su corazon, y asientase reposando y holgandose con los borrachos y no se acuerda de salir de aquella casa, y si le convidan á beber el vino en alguna casa luego se levanta, y de buena gana vá corriendo porque ya há perdido la verguenza y és desvergonzado, no teme á nadie. Por esta causa todos le menosprecian por ser hombre infamado publicamente, y todos le tienen astio y aborrecimiento, nadie quiere su conversacion porque confunde todos los amigos, y auyenta los que estaban juntos, y dejanle solo porque és enemigo de los amigos; y decian que nació en tal signo que no se podia remediar, y todos desesperan de él diciendo, que se habia de ahogar en algun arroyo ó laguna, ó se habia de despeñar en alguna barranca, ó le habian de robar algunos salteadores todo quanto tenia, y estaba desnudo. Y demas de esto hace el borracho muchas desverguenzas de echarse con mugeres casadas, ó hurtar cosas agenas, ó saltar por las paredes, ó hacer fuerza á algunas mugeres ó retozar con ellas; y hace todo esto porque és borracho y está fuera de su juicio. Y en amaneciendo quando se levanta el borracho tiene la cara hinchada y disforme, y no parece persona, anda siempre voceando, y el que no és muy dado al vino, hacele mal quando se emborracha, y hacele mal á los ojos, á la cabeza, y no se levanta, mas duerme todo el dia, y no tiene gana de comer, mas tiene astio de ver la comida y con dificultad vuelve en si.

Capítulo V

De diversas maneras de Borrachos.

Mas decian que el vino se llama Centzontotochti, que quiere decir quatro cientos conejos, porque tienen muchas y diversas maneras de borracheria. Algunos borrachos por razon del signo en que nacieron, el vino no les és perjudicial ó contrario; en emborrachandose luego caense dormidos ó ponense cabizbajos, asentados y recogidos; ninguna travesura hacen ni dicen. Y otros borrachos comienzan á llorar tristemente y á sollozar, y correule las lagrimas por los ojos como arroyos de agua; y otros borrachos comienzan á cantar, y no quieren parlar ni oir cosas de burlas, mas solamente reciben consolacion en cantar; y otros borrachos no cantan, sino luego comienzan á parlar y hablar consigo mismos, ó á infamar á otros, y decir algunas desverguenzas contra otros, y á entonarse y decirse ser unos de los principales honrados, y menosprecian á todos y dicen afrentosas palabras, y alzanse y mueven la cabeza, diciendo ser ricos, y reprendiendo á otros de pobreza, y estimandose mucho como soberbios y rebeldes en sus palabras, y hablando recia y ásperamente moviendo las piernas y dando de coces; y quando en su juicio, son como mudos, y temen á todos y son temerosos, y excusanse con decir, estaba borracho y no sé lo que me dije; y otros borrachos sospechan mas y hacense sospechosos y mal acondicionados, y entienden las cosas al reves, y levantan falsos testimonios á sus mugeres diciendo, que son malas mugeres, y luego comienzan á enojarse con qualquiera que habla á su muger &c., y si alguno habla piensa que murmura de él, y si alguno rie piensa que se rie de él, y asi riñe con todos sin razon y sin porque; esto hace, porque está trastornado del vino. Y si és muger la que se emborracha luego se cae sentada en el suelo, encogidas las piernas, y algunas veces extiende las piernas en el suelo; y si está muy borracha desgreñase los cabellos y está toda descabellada, y duermese revueltos los cabellos Todas estas maneras de borrachos yá dichas, decian que aquel borracho era su conejo, ó la condicion de su borrachez ó el demonio que en él entraba. Si algun borracho se despeñó ó se mató, decian, aconejóse. Y porque el vino és de diversas maneras le llaman Centzontotochti, que son quatro cientos conejos, como si dijesen que hacen infinitas maneras de borrachos. Y mas decian que quando entraba el signo Ometochtli, hacian fiesta al Dios principal de los Dioses del vino, que se llamaba Yzquitecatl. Tambien hacian fiesta á todos los Dioses del vino, y ponianle una estatua en el Cu, y dabanle ofrendas y bailaban y tañianle flautas, y delante de la estatua una tinaja hecha de piedra, que se llamaba Ometochtecomatl, llena de vino con unas cañas con que bebian el vino los que venian á la fiesta, y aquellos eran viejos y viejas, y hombres valientes y soldados y hombres de guerra, bebian vino de aquella tinaja por razon que algun dia serian captivos de los enemigos, ó ellos estando en lugar de la pelea tomarian captivos de los enemigos, y asi andaban holgandose bebiendo vino, y el vino que bebian nunca se acababa, porque los taberneros cada rato echaban vino en la tinaja; los que llegaban al Tianquez donde estaba la estatua del Dios Yzquitecatl, y tambien los que nuevamente horadaban los magueyes ó hacian vino nuevo que se llamaba Vitztli, traian el vino con cantaros y echaban en la tinaja de piedra; y no solamente hacian esto los taberneros en la fiesta, sino cada dia lo hacian asi porque era tal costumbre de los taberneros.

Capítulo VI

De las demas casas de este signo, unas prósperas, otras adversas, y otras indiferentes.

La tercera casa de este signo se llama Eyatl. Decian que era indiferente, ó bien ó mal afortunada, porque qualquiera que nacia en este dia seria rico y próspero y tendria mucha hacienda que ganaria por su trabajo, y que lo perderia presto, y se desharia como agua ó como cosas que lleva el rio, y nunca saldria con nada, ni tendria reposo ni contento: todo se desharia entre las manos, y todo su trabajo saldria en vano. La quarta casa de este signo se llama Naviitzcuintli. Decian que qualquiera que nacia en esta casa seria rico y venturoso, y tendria que comer y beber aunque no trabajase un solo dia, ni sabria donde le venia lo que comia en qualquiera casa, se hallaria comento en todo el dia, y aun ganaria algo para sustentacion de sus hijos, y asi estando descuidado se le viene lo que ha de comer, y no sabe de donde y de que manera se hace esto: aunque trabaje poco, gana algo para sustentarse. Y mas decian, que si el que nacia en este signo se daba á criar perritos, todos quantos quisiere criar se multiplicarian, y los gozaria, y seria rico con ellos, porque era grangeria que se usaba, y decian que era de un mismo signo él y ellos, y unos vende y otros se le nacen, y con ellos ganaba ropas que se llaman Quachtli, y se hacia rico del precio de los perros, porque era costumbre antiguamente comer los perros y venderlos en el mercado; y los que los criaban traian al mercado muchos perros, y los compradores á su placer y contento buscaban el que era mejor y de pelo chico ó de pelo largo. Quando vendian estos perros en el tianquez, unos ladraban y otros carleaban y los ataban los hocicos para que no mordiesen, y quando los mataban hacian un hoyo en la tierra y metian en él las cabezas de los perros y los ahogaban, y el dueño del perro que le vendia poniale un hilo de algodon floxo en el pescuezo y alagabale, trayendole la mano por el cuerpo diciendole, aguardame allá, porque me has de pasar los nueve rios del Infierno; y algunos ladrones mataban estos perros armandolos con lazos. La quinta casa de este signo se llama Macuiloçomatli. Decian que el que nacia en esta casa era inclinado á placeres y regocijos y chocarrerias, y con sus donaires y truhanerias daria contento y alegria á los que le oian, y decia donaires y gracias sin pensarlos; y decian, que esto tenian por razon del signo en que habia nacido. La sexta casa de este signo se llama Chicucenmalinalli. Decian que era casa mal afortunada, porque los que en ella nacian vivian siempre en pobreza y trabajos, y sus hijos todos morian y ninguno se lograba, y venian á tanta bajeza estos, que se vendian por esclavos. La septima casa de este signo se llama Chicomeacatl. Decian que era bien afortunada, y los que en ella nacian serian ricos y que qualquiera cosa que emprendiesen tendria próspero suceso. La octava casa de este signo se llama Chicueyoçelutl, y la novena Chiconaviquiavitl, y la decima Matlactliolin, y la undecima Matlactliocecozcaquahtli, y la duodecima Matlaciliomometecpatl. Todas estas casas decian que eran mal afortunadas, y los que en ellas nacian ninguna buena ventura tendrian. A la decimotercia casa de este signo llamaban Matlaclliomeyquiavitl. Decian que era casa venturosa por ser la casa postrera de todas las de este signo, y decian que todos los que en ella nacian, asi hombres como mugeres, serian ricos y muy abastados de las cosas necesarias, y que tendrian larga vida, y llegarian á la vejez por haber nacido en la casa postrera del signo.

Capítulo VII

Del quarto signo llamado Cesuchitl. Los hombres que nacian en él, decian que eran alegres, ingeniosos, inclinados á la musica y á placeres y decidores; y las mugeres grandes labranderas y liberales de su cuerpo. Si se descuidaban, decian que este signo era indiferente, á dien y á mal.

El quarto signo se llama Cesuchitl y tiene trece casas. Este Cesuchitl tenia la primera casa; la segunda tenia Omecipactli; la tercera tenia Yehecatl; la quarta Navicalli; la quinta Macuillicuetzpalli; la sexta Chicucencoatl; la septima Chicomemiquiztli; la octava Chicuimacatl; la novena Chiconavitochtli; la decima Matlactliatl; la undecima Matlactlioceytzcuintli; la duodecima Matlaciliomomeozomatli; la decimotercia Matlactliomeimalinali. Todas estas casas tenian por mal afortunadas. Tambien decian que eran indiferentes; decian que qualquiera que nacia en estas casas en alguna de ellas, ora fuese noble ora fuese popular, seria truhan y chocarrero y decidor, su ventura era su consolacion, y recibiria gran contento en estas casas si fuese devoto á su signo, y si no tenia en nada su signo, aunque fuese cantor ú oficial y tuviese de comer, haciase soberbio y desdeñoso y mal acondicionado y presumptuoso, y no tenia en nada á los mayores, ni á los iguales, ni á los viejos, ni á los mozos, con todos hablaba con soberbia y con desden. A este tal todos le tienen por desatinado, y dicen que Dios le há desamparado, y que por su culpa perdió su ventura, y asi todos le menosprecian; y él viendose menospreciado de todos, de pena y congoja cae en alguna enfermedad, y con ella se empobrece, y se hace solitario, olvidado de todos, y desea su muerte, y desea salir de esta vida porque nadie le vé, ni visita, ni hace cuenta de él, y todo quanto tiene se le deshace como la sal en el agua, y muere en pobreza que apenas tiene con que se amortajar; y esto le acontece por ser indevoto y mal agradecido á su signo, y por ir trás sus malas inclinaciones, desgarrandose y despeñandose por sus vicios. decian que esto le acontecia por haber perdido la ventura de su signo. Y si alguna muger nacia en este signo que se llama Cesuchitl, decian que seria buena labrandera, pero era menester para gozar de esta habilidad que fuese muy devota á su signo, hiciese penitencia todos los dias que reinaba. Y si esto no hacia, su signo le era contrario, y vivia en pobreza y en desecho de todos, y tambien era viciosa de su cuerpo, y vendiase publicamente, y decian que aquello hacia por razon del signo en que habia nacido, porque era ocasionado á bien y á mal. Tambien decian que los Señores bailaban en este signo por su devocion los dias que les parecia, y quando habian de comenzar esta solemnidad ponian dos varales con flores á la puerta del palacio, y aquello era señal que habian de bailar á honra de este signo algunos dias. Y el cantar que habian de decir mandaba el Señor que dijesen el que se llama Cuexteeaiutl, ó Tlaoaneacuextecaiull, ó Vexotzincavitl, ó el que se llama Anaoacaiutl, ó alguno de los otros que estan aqui señalados; y tambien los que tenian cargo de guardar los plumajes con que bailaban, sacaban todos los plumajes que tenian para que tomase qual quisiese el Señor, y conforme á aquel daban sus divisas é plumajes á los principales y hombres valientes y soldados y toda la otra gente de guerra. Y tambien daban mantas y maxtles á los cantores y á los que tañian Tepunaztli y atambor, y á los que silbaban, y á todos los otros bailadores y cantores, y dabanles de comer á lodos estos diversas maneras de tamales y diversas maneras de moles como aqui se declara; y quando yá estaban enfadados de este baile, quitaban los varales que habian puesto en señal que el baile yá se habia acabado; y quemabanlos, y luego todos cesaban de bailar en el palacio, pero los principales en sus casas podian bailar,

Capítulo VIII

Del quinto signo llamado Ceacatl, mal afortunado. Decian que los que nacian en él, especialmente si nacian en la nona casa que llaman Chiconavicipacili, eran grandes murmuradores, noveleros, malsines, testimoneros &c. -Decian ser este el signo de Quetzalcoatl, donde la gente noble hacia muchos sacrificios y ofrendas á honra de este Dios.

El quinto signo se llama Ceacatl. De este signo se dice que todo és mal afortunado: la segunda casa se llama Omeoçelotl; la tercera casa se llama Eyquaulitli; la quarta casa Navieozeaquauhtli; la quinta Macuiliolin; la sexta Clicuacentecpatl. De todas estas casas decian, que eran mal afortunadas, porque eran de Quetzalcoatl el qual era Dios de los vientos. Quando comenzaba á reinar este signo los Señores y principales hacian ofrendas en la casa de Quetzalcoatl que se llamaba Cal. mecae, donde estaba la estatua de Quetzalcoatl, á la qual estos dias componian con ricos ornamentos y delante de ella ponian flores y cañas de humo é incienso, y comida y bebida. Decian que este era el signo de Quetzalcoatl, y decian que los que en él nacian, ora fuesen nobles ora fuesen populares, siempre vivian desventurados y todas sus cosas se las llevaba el aire. De esta misma manera decian de las mugeres que nacian en este signo; y para remediar el mal de los que nacian en estos dias, los adivinos que entendian en esta arte mandaban que fuesen bautizados en la septima casa de este signo que se llama Chicomequiavitl. Bautizandose en esta casa decian, que se remediaba el mal del dia en que babia nacido y cobraba la buena fortuna, porque decian que esta casa de Chicomequiavitl, era casa clemente; y los que nacian en esta casa luego los bautizaban el mismo dia. De la misma calidad decian ser la casa que se sigue, que és Chieuisuchitl. La octava casa de este signo se llama Chicuisuehitl: decian que eran bien acondicionados los que nacian en ella: luego se bautizaban el mismo dia. La que era novena casa, se llamaba Chiconavieipactli; la tenian por mal afortunada. Los que en esta casa nacian, decian, que eran mal acondicionados y revoltosos y amigos de riñas y sembradores de discordias y mentirosos que ningun secreto guardaban, y eran pobres y mal aventurados todos los dias de su vida La decima casa de este signo se llama Matlactliccatl: decian que era bien afortunada con las otras tres que se siguen, que son Matlactliocecalli, y Matlaciliomomecuetzpalli, y Matlactliomeicoatl. Todas estas eran de una misma condicion: decian que los que nacian en estas casas serian honrados y ricos y reverenciados de todos, ora fuese muger, ora fuese hombre.

Capítulo IX

Del sexto signo llamado Cemiquiztli y de su próspera fortuna. Decian que este signo era de Tezcatlipuca. Por una reverencia hacian en particular muchas ofrendas y sacrificios, y hacian fiesta y regalos á los esclavos, cada uno á los suyos en sus casas.

El sexto signo se llamaba Cemiquiztli. Decian que este era bueno y en parte malo; esto és que algunas cosas tenia buenas y otras malas, como parecerá abajo. Decian que este signo era de Tezcatlipuca. Los Señores y principales eran muy devotos de este signo; hacian ofrendas por sus horas, y derramaban sangre de codornices y hacian otras ceremonias cada uno en el oratorio de su casa y en los oratorios de los Calpules. Esto hacian por ser este signo de Tezcailipuca al qual tenian por Criador universal. Todos en este dia oraban con devocion, y pedian serles hecha alguna misericordia, no solamente los Señores, mas los hombres de guerra y los mercaderes y hombres ricos, y todos los que sabian que entonces reinaba el signo de Tezcallipuca. Y decian que era malo, porque aquellos á quienes Tezcatlipuca habia dado riquezas, tambien entonces se las quitaba por algun desagradecimiento, ó soberbia que por ellas habian tomado; y dabalas á los que le rogaban humildemente y suspiraban y lloraban por ellas; y por eso en todo lugar le rogaban, porque decian que sus dones no permanecian, sino que los mudaba de uno en otro; y decian que los que nacian en este signo eran bien afortunados, eran honrados si eran devotos á su signo y si hacian penitencia por él; y si esto no hacian perdian su ventura; y por esto el mismo dia que nacian les bautizaban y les ponian nombre, y convidaban á los niños y les daban de comer para que supiesen el nombre del que habia nacido, y lo divulgasen á voces por las calles; y si era varon el que nacia, ponianle por nombre Miquizoyautl, ó Ceyautl, ó Tlecociantl, ó Chicoyautl, ó Yaumavill. Dabanle uno de estos nombres yá diclos que eran todos de Tezcallipuca; y decian que al tal nadie le podia aborrecer, y nadie le podia desear la muerte, y si alguno le deseaba la muerte, él mismo moria, reinante este signo. Nadie osaba reñir, ni maltratar á sus esclavos. Un dia antes que comenzase á reinar este signo les quitaban las prisiones ó colleras con que estaban presos, y les jabonaban las cabezas, y los bañaban y regalaban como si fueran hijos muy amados de Titlacaoan; y los dueños de los esclavos mandaban con gran rigor á los de su casa, que no riñiesen ni diesen pena á ningun esclavo; y decian que si alguno reñia á los esclavos en estos dias, que él mismo se procuraba pobreza, enfermedad y desventura, y merecia ser esclavo, pues que trataba mal al muy amado hijo de Tezcatlipuca; porque decian, que de nadie era amigo fiel Tezcatlipuca, sino que buscaba ocasiones para quitarle lo que le habia dado; y algunos quando perdian su hacienda, con desesperacion reñian á Tezcatlipuca, y decianle, Tu Tezcailipuca eres un puto, y hasme burlado y engañado. Y de la misma manera hacian quando se les ausentaba algun esclavo ó captivo; y si acontecia que el esclavo se libertaba, y venia á prosperidad, y el que era señor de él venia á ser esclavo, todo lo echaban á Tezcatlipuca, porque decian que él habia hecho misericordia al esclavo porque se lo habia rogado, y habia castigado al que era señor porque era duro con sus esclavos; y el que de la servidumbre venia á prosperidad hacia banquetes y daba mantas á sus convidados; y decian que esto le venia por haber nacido en este signo.

Capítulo X

De las demas casas de este signo, de las quales algunas son mal afortunadas y otras bien.

La segunda casa de este signo se llamaba Omemacatl. Decian que era mal afortunada y desventurada. El que en. esta casa nacia, ninguna buena fortuna tenia: era temeroso y cobarde y espantadizo; de qualquier cosa se espantaba y temblaba. La tercera casa de este signo se llamaba Yetochtli. Decian que esta casa era bien afortunada, y los que en ella nacian tenian de comer con muy poco trabajo. Decian que como los conejos se mantienen de cosas del campo, y no trabajan por lo que han de comer y beber, sino que en todo lugar lo hallan á la mano, asi decian que los que nacian en este signo sin mucho trabajo son ricos. La quarta casa de este signo se llamaba Naviatl. Decian que era mal afortunada, y los que en ella nacian que siempre vivian en pobreza y afliccion y tristeza, y nunca tenian contento ni alegria, y si alguna cosa ganaban todo se les iba entre las manos. La quinta se llamaba Macuillitzcuintli, — Decian que era mal afortunada, porque era casa del Dios del Infierno que le llamaban Mictlantecutli. La sexta casa se llamaba Chicuacenogomalli. Decian que era mal afortunada. Los que nacian en estas casas no los bautizaban en cllas, mas diferianlos para la septima casa que se llamaba Chicomemalinali, y decian que la septima casa de todos los signos era bien afortunada por causa del numero siete. En cesta casa los bautizaban y les ponian los nombres. La octava casa se llamaba Chicuiacatl, y la novena casa Chiconaviocelutl. Decian que estas casas eran mal afortunadas, y los que en ellas nacian eran desventurados, y no los bantizaban lista otra casa siguiente, que se llamaba Matlatliquauhtli. — Esta casa diz que remediaba la desventura de las pasadas, pero habia de hacer mucha penitencia para remediarse. Decian que la decima casa era bien afortunada, y los que en ella nacian eran venturosos, y en cosas de guerra y valentia, eran osados y animosos. La undecima casa se llamaba Matlatliocecozcaquaultli, — Decian que era bien afortunada, y los que nacian en ella tenian larga vida y morian viejos. La duodecima casa se llamaba Matlaciliomomeolin, y la decimotercia se llamaba Matlaciliomeitecpatl. Todas estas decian, que eran de buena fortuna en todos los signos, y les que en ellas nacian decian que eran bien afortunados. Desde la decima casa ar- Tiba decian que todas eran bien afortunadas, y los que en ellas nacian decian que eran dichosos.

Capítulo XI

Del septimo signo llamado Cequiavitl, y de su desastrada fortuna. Decian que los que en este signo nacian, eran nigromanticos, brujos, hechizeros, embaydores. Ls de notar que este vocablo Tlacateculotl propiamente quiere decir nigromantico ó bruxo; impropiamente se usa por Diablo, Casi todas las casas de este signo eran de mala digestion, pero la decima y la terciodecima casa, universalmente en todos los signos eran felices.

El septimo signo se llamaba Cequiavitl. Decian que era de la mala ventura, porque en esta casa decian que las Diosas que se llamaban Cioatetcu descendian á la tierra y daban muchas enfermedades á los muchachos y muchachas; y los padres con todo rigor mandaban á sus hijos que no saliesen fuera de sus casas. Decianles, no salgais de casa, porque si salis os encontrareis con las Diosas llamadas Cioateteu que descienden ahora á la tierra. Tenian temor los padres y las madres que no diese perlesia á sus hijos si saliesen á alguna parte reinante este signo. Ofrecian en los oratorios de las Diosas, porque habia muchos en muchas partes y cubrian con papeles las estatuas de las Diosas. Tambien reinante este signo mataban á los que estaban encarcelados por algun pecado criminal digno de muerte. Tambien mataban á los esclavos por la vida del Señor para que viviese muchos años. Y á los que nacian en este signo no les bantizaban, sino diferianlos hasta la tercera casa que se llamaba Yccipactli. Decian que aquella casa mejoraba la ventura de. aquel que se bautizaba; y decian que los que nacian en este signo serian nigromanticos, ó embaidores, ó hechiceros, y se transfiguraban en animales, y decian palabras para hechizar á las mugeres, y para inclinar los corazones á lo que quisiesen y para otros maleficios; y para esto se alquilaban á los que querian hacer mal á sus enemigos y les deseaban la muerte. Hacian sus encantamentos de noche, quatro noches; escogianlas en signo mal afortunado; iban á las casas de aquellos á quienes querian empecer de noche, y á las veces allá los prendian, porque aquellos á quienes iban á maleficiar, si eran animosos, asechabanlos y arrancabanles los, cabellos de la coronilla de la cabeza; y con esto en llegando á su casa morian, y algunos decian que se remediaban si tomasen prestado algo de aquella casa, agua, ó fuego, ó algun vaso. Y aquel que habia arrancado los cabellos, si era avisado, velaba todo aquel dia para que nadie sacase cosa ninguna de su casa, ni prestada ni de otra manera, y asi moria aquel nigromantico. Estos tales nunca tenian placer ni contento. Siempre andaban mal vestidos y de mal gesto. Ningun amigo tenian, ni entraban en casa de nadie, ni nadie les queria bien. Y si era muger la que nacia en este signo, aunque fuese principal, nunca se cusaba ni medraba; siempre andaba de casa en casa; y todos decian que el signo en que habia nacido, le habia dado aquella mala condicion.

Capítulo XII

De las demas casas de este signo, algunas de las quales eran indiferentes, otras del todo malas,

La quarta casa de este signo se llamaba Nauhecatl. Decian que era indiferente, ó á bien ó á mal. Reinante este signo mataban á los adulteros de noche, y en amaneciendo echabanlos en el agua. Tambien mataban á los captivos por la vida del Señor para que viviese muchos años como está susodicho en otro signo llamado Cequiavitl. Tambien reinante este signo los nigromanticos hacian sus maleficios y encantamentos; y tenian gran temor de este signo Navecatl, por esto ponian y metian cardos en las ventanas; decian que con aquello se huian los hechiceros. Y los mercaderes ricos que se llaman Aczotec honraban este signo, y por su honra sacaban todas las cosas preciosas que tenian en sus casas, piedras preciosas y joyas, y todos los plumajes ricos de todos colores, y los cueros de animales labrados, y mercadurias de cacao, y alapadores de galapago para tecomates, y todas las alhajas que tenian. Todo lo qual ponian ordenadamente en el patio de su iglesia, que se llama Calpulco, sobre una manta rica, y quemaban incienso y ofrecian sangre de codornices. Decian que lo hacian á honra de este signo, como si calentasen todo lo susodicho al sol, y despues de haber hecho sus devociones comenzaban á comer y á beber todos los mercaderes y convidados, y dabanles á cada uno las cañas de humo y flores, y parecia como niebla el humo que habia; y á la noche juntabanse los mercaderes viejos y viejas y emborrachabanse, y alli cada uno se jactaba de lo que habia ganado, y de las tierras que habia andado, y de las partes remotas á que habia llegado y por donde habia discurrido, y de los peligros en que se habia visto en las tierras de los enemigos. Con estas cuentas afrentaban á otros que no habian ido á lejas tierras; decianles que siempre habian estado tras el fuego, y que no sabian otros mercados sino el Tianquez que está junto á su casa. En esto gastaban toda la noche, parlando y voceando los unos con los otros, los unos despreciaban á los otros, y cada uno se loaba á si mismo.

Capítulo XIII

Del mal agüero que tomaban si alguno en este dia tropezaba, ó se lastimaba en los pies, ó caia; y de las malas consecuencias de los que nacian en la octava casa, que se llama Chicuimiquiztli, donde hay mucho lenguage de los mal acondicionados, hombres ó mugeres.

Mas decian, que esta quarta casa de este signo era de mal agüero. Todos se guardaban de reñir y tropezar. Tenian temor si alguno tropezaba, ó se lastimaba, ó reñia. Decian que siempre le habia de acontecer, porque aquel signo asi lo demandaba. Mas decian, que los que nacieran en este signo serian prósperos y venturosos y animosos, y no se bautizaban luego, mas diferianlo hasta la septima casa de otro signo llamado Chicomecoatl. Decian los maestros de esta arte que mejoraba la ventura del que habia nacido por ser mas próspera, porque este Chicomecoatl era signo. de todos los mantenimientos, y bien afortunado, y era septimo, el qual numero era bien afortunado. La quinta casa de este signo se llamaba Macuilicalli, y la sexta Chicuacencuetzpalin. Decian que eran mal afortunadas, porque estas dos eran casas del Dios Macuilsuchitl y Mitlantecutli. Qualquiera que nacia en estas dos casas de estos signos, siendo varon ó muger, era mal afortunado y mal acondicionado, y desventurado y revoltoso, pleitista y alborotador, al qual quando reprendian, decian de él, és bellaco y mal acondicionado, porque nació en tal signo; y los maestros de esta arte decian, que mejorarian la mala ventura de los que habian nacido, si no se bautizaban luego en este signo en que nació, mas diferian hasta la septima casa de este signo, que se llamaba Chicomecoall; porque se remediaria si hiciese penitencia, pues decian que el septimo numero de todos los signos era bien afortunado y prospero, porque siempre lo atribuian á Chicomecoatl. La octava casa de este signo se llamaba Chicuimiquihtli. Decian que era de mala fortuna; y tambien la novena que era Chiconavimaçatl, porque decian que todas las nonas casas y los que nacian en algunas de estas casas eran malquistos y mal afortunados y aborrecidos de todos, y tenian todas las malas inclinaciones y vicios que hay; y para remediar esta su desventura decian los maestros de esta arte, que se bantizase en la casa siguiente que se llama Matlactlitochtli, para que de alli se le pegase alguna buena ventura, porque todas las decimas casas tienen algun bien.

Capítulo XIV

De las postreras quatro casas de este signo, las quales tenian por dichosas; y de las buenas condiciones del que en ellas nacía.

La decima casa de este signo que se llama Matlactli, decian que era muy bien afortunada y dichosa. Los que nacian en este sigho, ora fuesen varones, ora lembras, serian prosperos y dichosos, porque decian que el numero diez de todos los signos era bien afortunado como está yá dicho arriba, y no se bautizaban luego, mas diferianlos hasta la postrera casa de este signo que se llamaba Matlactliomeioçomatli, porque mejoraria la ventura del que habia nacido. Decian que todas las postreras casas de todos los signos eran bien afortunadas. La undecima casa de este signo se llamaba Matlacilioceatl, y la duodecima Matlactliomomeitzcuintli, y la decimotercia Matlactliomeioçomatli. Todas estas quatro casas son bien afortunadas y dichosas. Los que nacian en alguna de estas casas serian muy prosperos, y honrados y acatados de todos, y ricos y liberales y valientes y habiles y entendidos, y poderosos para persuadir y provocar á lagrimas. Y si era hembra la que nacia en alguna de estas casas, tambien decian seria prospera y rica &c. Y si alguno de los que nacian en este signo era mal afortunado, decian que era por su culpa, porque no tenia devocion á su signo, ni hacia penitencia á honra de él. La razon por qué decian que las quatro casas postreras de cada signo eran bien afortunadas, és porque decian que aquellas quatro casas postreras de todos los signos, se atribuian á quatro Dioses prosperos; el primero de los quales se ¡lamaba Tlaciuhcalpantecutli, y el segundo Citallicue, y el tercero Tonatiuh, y el quarto Tonacatecutli. Por esto decian los astrologos que los que nacian en estas casas, serian prosperos y tendrian larga vida si se bautizasen en la postrera.

Capítulo XV

Del octavo signo llamado Cemallinalli, y de su adversa fortuna. La segunda casa de este signo tenianla por buena, y universalmente todas las casas de nueve arriba; conviene á saber, decima, undecima, duodecima, decimotercia las tenian por buenas.

El octavo signo se llamaba Cemallimalli, Decian que este signo era mal afortunado, y era temeroso como bestia fiera. Los que en él nacian tenian mala ventura: eran prosperos en algun tiempo, y presto caian de su prosperidad: nacianles muchos hijos, y presto se les morian todos, y en muriendo el primero luego le seguian los otros; mayor era la angustia y pena que recibian de la muerte de sus hijos, que fué el placer de haberlos tenido; y por esto se decia que era como bestia fiera este signo. Los que nacian en. esta primera casa no se bautizaban hasta la tercera que se llamaba Yeioçelutl. Decian los astrologos que las terceras casas de todos los signos eran bien acondicionadas. La segunda casa de este signo se llamaba Omeacatl. Decian que esta casa era bien afortunada, porque decian que era de Tezcatlipuca, porque tenia la cara pintada como la imagen de Tezcatlipuca, y algunos por su devocion llevaban á sus casas la imagen de Omeacatl, y tenianla allá doscientos dias, y llevabanla á su casa en la misma casa de Omeacail. La quarta casa se llamaba Naviquauhtli, y la quinta Macuilicozquauhtli, y la sexta Chicuacenolin. Decian que todas estas casas eran infelices, y que los que en ellas nacian serian desdichados, y mal acondicionados y revoltosos y malquistos, y decian los astrologos que los que nacian en estas casas convenia que los bautizasen en la casa siguiente que se llamaba Chicometecpatl, para que alli tomasen alguna buena ventura; porque decian que todas las casas del septimo numero eran buenas, porque eran de la Diosa Chicomecoatl, que és Diosa de los mantenimientos. La octava casa de este signo se llamaba Chicuiquihuitl, y la novena que ús Chiconavisuchtli. Yá se dijo arriba que estas casas octava y novena siempre son infelices: los que en ellas nacian son ladrones y salteadores y adulteros. La decima casa que és Matlacili, decian era bien afortunada; que los que en ella nacian vivian prosperos y alegres en este mundo, ora fuesen hombres ora mugeres. Lo mismo decian de las casas siguientes que son Matlactlioceecatl, y Matlactliomomecalli, y Matlactliomeycuetzpalli. Decian que las llevaba tras si en bondad la decima casa, porque en todos los signos la decima casa hace buenas á las otras tres que se siguen.

Capítulo XVI

Del noveno signo llamado Cecontl y de su buena fortuna, si los que nacian en él no la perdiesen por su floxedad. Los mercaderes tenian á este signo por muy propicio para su oficio.

El noveno signo llamado Cecoall, decian que era bien afortunado y prospero. Los que nacian en esta primera casa eran felices y prosperos. Decian que serian dichosos ó venturosos en riquezas, y tambien en las cosas de guerra serian señalados, y si fuese muger seria rica y honrada. Pero si, como yá está dicho, fuese negligente en hacer penitencia, y no tomase bien los consejos de sus mayores, perderia su ventura, y seria perezoso y dormilon y desaprovechado, pobre y mal aventurado. Este signo era muy favorable á los mercaderes y tratantes, y ellos eran muy devotos de este signo. Quando habian de partirse á provincias remotas, para entender en sus tratos y mercaderias, aguardaban á que reinase este signo, y entonces se partian, y antes que partiesen yá tenian á punto sus cargas; hacian un convite á los mercaderes viejos y á sus parientes, haciendoles saber las provincias á donde iban y á que iban, y esto hacian para cobrar fama entre los mercaderes, para que supiesen que, estando ausentes de ellos, andaban ganando de comer por diversas provincias.

Capítulo XVII

De la platica ó razonamiento que uno de los mercaderes viejos hacia al que estaba de partida para ir á mercadear á provincias longinquas ó extrañas quando era la primera vez.

Acabada la comida ó convite, yá que estaba de partida el que habia convidado, si era mercader novelo, que era la primera vez que iba á mercadear, cada uno de los viejos le hacia razonamientos, esforzandole para los trabajos en que se habia de ver. El primero le decia de esta manera: Hijo, aqui nos habeis ayuntado y allegado á todos los que aqui estamos que somos vuestros padres y mercaderes como vos; és bien que os avisemos y hagamos el oficio de viejo para con vos, esforzandoos y avisandoos: yo el primero como hijo os quiero decir mi parecer, pues yá estais de partida para lejas tierras y dejais vuestro pueblo y á vuestros parientes y amigos y Á vuestro descanso y reposo, y habeis de ir por largos caminos, por cuestas y valles y despoblados, esforzaos hijo, no és razon que acabeis vuestra vida ni que murais aqui, sin que hagais alguna cosa loable, para que ganeis honra como nosotros vuestros padres lo deseamos, y asi con lagrimas pedimos que sea asi, y vuestras obras seal conformes á nuestros deseos: vuestros antepasados en estos trabajos se exercitaron en caminos, y en esto ganaron la honra que tuvieron, como la ganan los hombres valientes en la guerra. Con estos trabajos alcanzaron de Nuestro Señor las riquezas que dejaron: és menester que os esforzeis y tengais animo para sufrir los trabajos que os estan aparejados, que son, hambre, sed, y cansancio, y falta de mantenimientos; habeis de comer el pan duro, y los tamales mohosos; y habeis de beber el agua turbia y de mal sabor; habeis de llegar Á rios que van impetuosos con avenidas, y que hacen espantable ruido, y que no se pueden vadear: por esta causa habeis de estar detenido algunos dias, habreis de padecer hambre y sed. Mirad, hijo, no os desmayeis con estas cosas, ni volvais atrás del trabajo comenzado, porque no nos afrenteis á nosotros vuestros padres; por este camino fueron los viejos antepasados, y pusieron sus vidas muchas veces á riesgo; y por ser animosos vinieron á ser valerosos, honrados y ricos: finalmente, pobrecito mancebo, si alguna ventura os ha de dar Nuestro Señor, si Nuestro Señor te tiene en algo, primero te conviene que experimentes trabajos y pobreza, y sufras fatigas intolerables, como se ofrecen á los que andan de pueblo en pueblo, que con grandes cansancios, y grandes sudores, y grandes frios, y grandes calores, andareis lleno de polvo, fatigaros ha el Mecapal en la frente, ireis limpiando el sudor de la cara con las manos, augmentarse há Vuestro trabajo en que sereis compelido á dormir al rincon y detras las puertas de casas agenas, y alli estareis cabizbajo y avergonzado, y tendreis la barriga pegada á las costillas de hambre, y andareis de pueblo en pueblo descurriendo, y demas de esto os afligirá la duda de la venta de vuestras mercaderias, que por ventura no se venderán, y de esto tendreis tristeza y lloro: antes que alcanzeis algun caudal ó buena ventura habeis de ser afligido y trabajado hasta lo ultimo de potencia; y allende de esto, muchas veces os será necesario dormir en alguna barranca, en alguna cueba, ó debajo de alguna capa, ó cabe alguna piedra grande; si por ventura Nuestro Señor os matare en alguno de estos lugares, no sabemos, y quizas no volvereis mas vuestra tierra: quien sabe esto ?: por cesos caminos conviene que devotamente vayais llamando á Dios, y haciendo penitencia, y sirviendo humildemente á los mayores en las cosas humildes, como és dar agua á manos y barrer: mirad que no desmayeis; mirad que no volvais atrás de lo comenzado; mirad que no os acordeis de las cosas que acá dejais; continuad y perseverad en vuestro camino, en sufrir los trabajos; por ventura Nuestro Señor os hará merecedor que volvais con prosperidad; que os veamos vuestros padres y vuestros parientes; mirad que tengais en lugar de mantenimientos estos avisos que aqui os damos nosotros que somos vuestros padres y vuestras madres, para que con ellos os esforceis y animeis: hijo muy amado, esforzaos y andad con Dios, aqui os enviamos vuestros padres para que hagais vuestro negocio, apartandoos de vuestros parientes &c. De esta manera los mercaderes viejos, á los mancebos que nuevamente iban con otros mercaderes, los hablaban y esforzaban, y ponian delante los trabajos y dificultades en que se habian de ver, asi en los poblados como en los desiertos, en la prosecución de su oficio de mercancia.

Capítulo XVIII

De otro razonamiento que los mismos decian á los que yá otras veces habian ido á mercadear lejos.

Tambien los mercaderes viejos hacian algunas exorlaciones á los mancebos que iban á mercadear que tenian yá experiencia de los caminos y de los trabajos; y con brevedad les hablaban de las cosas que se siguen, diciendoles: Mancebo, aqui estais presente, no sois niño, yá teneis experiencia de los caminos y de los trabajos de caminar, y de los peligros que hay en este oficio de andar de pueblo en pueblo mercadeando; yá habeis andado los caminos, y habeis andado por los pueblos donde ahora quereis otra vez ir; m0 sabemos lo que sucederá, no sabemos si os veremos mas; por ventura allá se os acabará la vida en alguno de esos pueblos y de esos caminos; acordaroseis que qualquiera cosa que os acontezca de los avisos y lagrimas de nosotros vuestros padres, que os amamos como á hijo, deseamos merecer lograr de vuestra vuelta y de veros acá con salud y prosperidad: ahora hijo esforzaos é id en hora buena: bien sabemos que en vuestro camino no os han de faltar trabajos, que el camino de suyo és trabajoso y fatigoso: tened cuidado de los que van con vos, no los dejeis ni desampareis ni aparteis de su compañia: tenedlos y tratadlos como á hermanos menores; avisadlos en lo que han de hacer quando llegaredes á los descansaderos, para que cogan heno y hagan asentaderos para que se asienten los mas viejos: yá hemos avisado á esos vuestros compañeros que no han ido otra vez á mercadear y andar cesos caminos á que aliora vais, y por eso no és menester alargarnos en palabras: esto, hijo mio, os hemos dicho con brevedad: idos en paz y haced vuestro oficio y esforzaos. in habiendo acabado de hablar los viejos, el mancebo respondia brevemente, diciendo: En mucho tengo, Señores, la consolacion que se me ha dado, sin ser yo digno de ella: habeis hecho como padres y madres, y como si fuera salido de vuestras entrañas, en haberos desentrañado conmigo: habcisme dicho palabras, sacadas del tesoro que teneis guardado en vuestro cora Zon, que son preciosas como oro y piedras preciosas y plumas ricas, y por tales las recibo y estimo; no me olvidaré de estas palabras tan preciosas; en mi corazon y en mis entrañas las llevaré atesoradas: lo que os ruego és que en mi ausencia no haya falta en mi casa de quien barra y haga fuego; en ella queda mi padre, madre ó hermana, ó mi tia, ruegoos que tengais cargo de favorecerlos, para que nadie les haga ningun agravio; y si Nuestro Señor tuviere por bien de acabar mi vida en este camino, sea lo dicho, y con esto voy consolado. Acabadas estas palabras, todos los que estaban presentes comenzaban á llorar, asi hombres como mugeres, despidiendose el que se partia, y despues comian y bebian todos.

Capítulo XIX

De las ceremonias que hacian los que quedaban por el que iba, si vivia, y otras quando oian que yá era muerto.

Habiendose partido el mercader que se habia despedido de sus parientes, ó de su casa, ó padre, ó madre, ó muger, ó los hijos, todo aquel tiempo que estaba ausente no se lavaban la cabeza ni la cara sino de ochenta en ochenta dias: en esto daban á entender que hacian penitencia por su hijo, ó por su marido, ó por su padre que estaba ausente. Bien se lavaban el cuerpo en este tiempo, pero no la cabeza hasta la venida de aquel que esperaban, y si por ventura moria allá, primero lo sabian los mercaderes viejos, y ellos lo iban á decir á la casa del muerto para que llorasen y para que le hiciesen sus obsequias y honras como ellos acostumbraban; y entonces iban todos los parientes del muerto á visitar y á consolar á la muger, ó padre, ó madre del muerto, y despues de quatro días, hechas las obsequias, lavaban la cara y jabonaban la cabeza; decian que quitaban la tristeza. Y si por ventura aquel mercader le habian muerto sus enemigos, en sabiendolo los de su casa, hacian su estatua de teas atadas unas con otras y aderezabanla con los atavios del muerto, con que le habian de aderezar á el si muriera en su casa, que eran diversas maneras de papeles, con que acostumbraban aderezar á los muertos, y ofrecianle delante otros papeles, y llevaban la estatua asi compuesta al Calpulco, que era la iglesia de aquel barrio, y alli estaba un dia, y delante de la estatua lloraban al muerto, y á la media noche llevaban la estatua al patio del Cu, y alli la quemaban en un lugar del patio que llamaban Quahxicalco, ó Tezonpatinilan; y si el tal mercader moria de su enfermedad, hacianle la estatua como yá está dicho, pero su estatua quemabanla en el patio de su casa á la puesta del sol. Tambien decian que era este prospero signo para partirse para la guerra los soldados. Decian que los que nacian en este signo tendrian buena fortuna y serian ricos si hiciesen penitencia por reverencia de su signo, y si fuesen descuidados en hacer penitencia, perderian la ventura que habian de haber; y el que nacia en este signo no le bautizaban luego, sino al tercer dia, que era la casa de Eymacatl, y entonces le ponian el nombre, porque, como está dicho, todas las terceras casas de los signos son bien afortunadas. La segunda casa de este signo se llamaba Omemiquihtli: decian que era casa mal afortunada. La tercera casa se llama, Eymacatl; era casa bien afortunada, por la causa arriba dicha. La quarta casa de este signo se llamaba Navitochtli; era casa mal afortunada, porque decian que todas las quartas casas de todos los signos eran mal afortunadas. La quinta casa de este signo se llamaba Macuilliatl, y era mal afortunada porque decian que todas las quintas casas de todos los signos eran mal afortunadas; y asi que los que nacian en la quarta y en la quinta eran mal acondicionados; pero decian que los que nacian en la quinta casa, si tenian cuidado de criarlos bien, venian á ser bien acondicionados y prosperos; y decian que esto les venia por haberse llegado á los consejos de los viejos.

Capítulo XX

De las demas casas de este signo.

La sexta casa de este signo se llamaba Chicuacenitzcuintli. Decian que és mal afortunada, porque todas las sextas casas de todos los signos son mal acondicionadas. Los que nacian en estas casas eran mal acondicionados, murmuradores, y malsines, y cautelosos, y doblados, y testimonieros; y decian los astrologos que estos tales serian enfermizos y moririan presto, y si viviesen, vivirian con diversas enfermedades. Los que en este signo nacian bantizabanles el dia siguiente que se llama Chicomeoçomatli: decian que por esto se enmendarian algo de la mala fortuna de su signo. Decian que si liciese penitencia por amor de este signo Chicomeoçomatl, que la mala ventura se le volveria en buena. A la septima casa llamaban Chicomeocomatl: és de buena fortuna como queda dicho, y los que en ella nacian serian placenteros, decidores, chocarreros, truhanes, amigos de todos y que con todos caben. Decian que si fuese muger la que nacia en esta casa, seria rica, y vividora, y tratante, y nunca perderia su caudal. A la octava casa llamaban Chicueimallinalli; decian que era de mala condicion, por ser mal afortunada. La novena casa se llamaba Chiconaviacatl; decian que era mal afortunada, porque en ella reinaba la Diosa Venus, que le llamaban Tlaçulteotl. Los que nacian en esta casa siempre eran desdichados y de mala vida. La decima casa se llamaba Matlac- Uioçelutl: esta casa era bien afortunada como queda dicho, porque en ella reinaba siempre Tezcatlipuca, que és el mayor Dios; y los que en esta casa nacian, decian, que si viviesen serian prosperos, y luego los bautizaban en este dia; algunos los dejaban para bautizarlos en la decimotercia casa, porque les mejoraban la fortuna bautizandolos en ella. A la undecima casa llamaban Mataciocequanhtli, y á la duodecima llamaban Matlaciliomomecozcaquauhtli. Estas dos casas decian que en parte eran buenas y en parte eran malas. A los que en ellas nacian bautizabanlos en la decimotercia casa que llamaban Matlaciliomeiolin, para mejorarles la fortuna como queda dicho.

Capítulo XXI

Del decimo signo llamado Cetecpatl, y de su felicidad. Decian que este era el signo de Vitzilopuchtli, Dios de la guerra, y de Camaxtle. En el dia que comenzaban este signo, hacian gran fiesta Vitzilopuchtli; y por todos los trece dias, los quales decian ser todos prosperos.

El decimo signo se llama Cetecpatl. El primero dia de este signo atribuian á Vitzilopuchtli, Dios de la guerra, y á Camaxtle que era Dios del Huexotzingo. En este dia hacian en su Cu, que se llamaba Tlacatecco, gran solemnidad delante de su estatua: sacaban todos los ornamentos y tendianlos delante de ella, é incensabanla; los ornamentos eran de plumas ricas, uno se llamaba Quetzalquemitl, que quiere decir capa de quetzales verdes y resplandecientes; otro se llamaba Xiuhtotoquemitl, que quiere decir capa de plumas azules y resplandecientes; otro se llamaba Tochquemitl, que quiere decir capa de plumas amarillas y resplandecientes; otro se llamaba Vitzitcilquemitl, que quiere decir capa hecha de plumas resplandecientes de Cintzones; y otras muchas capas no tan preciosas como las yá dichas. Todas estas capas tendian sobre mantas ricas al sol delante de la imagen todo un dia, y á esto decian que calentaban ó asoleaban: y ofrecianle delante comidas preciosas de muchas maneras, asi los principales como la gente comun, y despues de un poco las apartaban, y los ministros de aquella iglesia las dividian entre si, y las comian todos juntamente. Aquellos eran ministros de Vitzilopuchtli, y su Rey ó Señor ofrecia muchas y diversas maneras de flores delante de la imagen de Vitzilopuchtli, de todo genero de flores compuestas de diversas maneras y con diversas labores; todas flores de muy suave olor; y de los olores y suavidades de flores estaba llena aquella iglesia. Tambien ofrecian cañas de humo en manojos de veinte en veinte: alli se estaban humeando y quemando delante de la estatua, y el humo que salia estaba como niebla. Los Señores de los magueyes ó taberneros que vendian el pulcre cortaban y agujereaban los magueyes para que manasen miel en este signo. Tenian que por agujerearlos en este signo no manarian mucho, y ofrecian el primer pulcre delante de Vitzilopuchtli, como por primicias; y á este primer pulcre llamaban Vitzitli; echabanlo en unos vasos que llamaban Acatecomatl, sobre los quales estaban unas cañas con que bebian los viejos que tenian licencia para beber octli: y decian que los que nacian en este signo, si eran hombres, serian valientes y honrados y ricos, y si fuese muger seria muy habil y para mucho, y seria abundosa de todas las cosas de comer, y muy varonil, y seria bien hablada y discreta &c. La segunda casa de este signo se llamaba Omequiavitl; la tercera Eisuchitl; la quarta Navicipactli; la quinta Macuilliecatl; la sexta Chiquacencalli; la septima Chicomectezpallin; la octava Chicueicoatl; la novena Chiconavimiquihtli; la decima Matlactlimacatl; la undecima Matlaciliocetochtli; la duodecima Matlactliomomeatl; la decimotercia Matlaciliomeitzcuinli. Todas estas casas son prosperas como la primera.

Capítulo XXII

Del undecimo signo llamado Ceoçumatli, y de su fortuna.

El undecimo signo se llamaba Ceoçumatli. Decian que este signo era bien afortunado; y decian que en él descendian las Diosas que se llamaban Cioateten, que empecen á los niños, á los quales encerraban como queda dicho porque no empeciesen ó hiriesen con alguna enfermedad; y al que reinante este signo caia en alguna enfermedad, luego era desauciado de los medicos y medicas, diciendo, que no escaparia porque las Diosas le habian herido; y si alguno que era bien dispuesto enfermaba en estos dias, decian, que le habian deseado la hermosura y se la habian quitado. A los que nacian en este signo, varones, decian que serian bien acondicionados, y regocijados, y amigos de todos, y que serian cantores, y bailadores, ó pintores, ó deprenderian algun buen oficio por haber nacido en este signo. La segunda casa de este signo se llamaba Omemalinalli; era mal afortunada. Los que nacian en este signo engendraban muchos hijos y ninguno de ellos se lograba; todos se morian antes de tiempo. La tercera casa de este signo se llamaba Eyacatl; la quarta Navioçelull; la quinta Macuilliquauhbtli; la sexta Chicuacencochcaquautli; la septima Chicomeolin; la octava Chicueitecpatl; la novena Chiconaviquiavill; la decima Matlactlisuchitl; la undecima Matlaciliocecipactli; la duodecima Matlactliomomeecall; la decimotercia Matlaciliomeicalli. Todas las otras casas de este signo tienen las condiciones de los numeros en que caen como yá está dicho arriba: las quartas, quintas y sextas malas, y las septimas buenas, y las octavas y nonas malas; las undecimas, duodecimas y decimotercias buenas.

Capítulo XXIII

Del duodecimo signo llamado Cecuetepalli, y de su desventura.

El duodecimo signo llamado Cecueizpalli, que quiere decir lagartija, decian, que los que nacian en este signo serian muy esforzados y nervosos y sanos del cuerpo, y que las caidas no les empecerian como no empecen á la lagartija quando cae de alto abajo que ningun daño siente sino que luego vá corriendo. Estos tales serian muy grandes trabajadores, y con facilidad allegarian riquezas. La calidad de todas las otras casas yá queda dicho arriba segun el numero de cada una. La segunda casa de este signo és Omecoatl, la tercera Eimiquiztli, la quarta Navimacatl, la quinta Macuillitochli, la sexta Chicuacenatl, la septima Chicomeitzcuintli, la octava Chicucioçumatli, la novena Chiconavimalinalli, la decima Matlactliacatl, la undecima Matlactlioceocelutl, la duodecima Matilaciliomomequahtli, la decimotercia Matlaciliomeicozcaquauhtli.

Capítulo XXIV

Del decimotercio signo llamado Ceollin.

Al decimotercio signo llaman Ceollin. Decian que era indiferente, en parte bueno y en parte malo; y los que nacian en este signo si eran diligentes en hacer penitencia, y si sus padres eran diligentes en criarlos bien en buenas costumbres, serian bien afortunados, y si no, serian pobres y para poco. La segunda casa de este signo és Omctecpatl, la tercera Eiquiavitl, la quarta Navisuchitl, la quinta Macuilicipactli, la sexta Chiquacenecall, la septima Chicomecalli, la octava Chicueycuitzpalin, la novena Chiconavicoail, la decima Matactlimiquiztli, la undecima Matlactlimacatl, la duodecima Matlactliomometochili, la decimotercia Matlactliomeiatl.

Capítulo XXV

Del decimoquarto signo llamado Ceitscuintli, y de su prospera fortuna.

Al decimoquarto signo llamaban Ceitzcuintli. Este signo decian que era bien afortunado. En este signo reinaba el Dios del fuego llamado Xiuhtccutli, y por eso sacaban su imagen en publico al Cu, y delante de ella ofrecian codornices y otras cosas, y componianla con sus ornamentos, que le cortaban los maestros que eran oficiales de cortar papeles para este negocio; y ponian plumas ricas en los papeles y tambien Chalchuites, y le ofrecian muchas maneras de comidas, y las echaban en el fuego; y toda la gente rica y mercaderes en sus casas hacian lo mismo estas ofrendas al fuego y daban de comer y beber á sus convidados, y cerca de la mañana quemaban las ofrendas de papel y copal. Decian que con estas cosas daban de comer al fuego, y descabezaban codornices y andaban revoleando cerca del hogar, y despues á las quatro esquinas del hogar derramaban el pulere. Los pobres ofrecian un incienso que llaman Copalxalli en su mismo logar; y los muy pobres ofrecian una yerba molida que se llama Yauhili en sus mismos hogares. Decian tambien que los Señores que acontecian ser electos en este signo que serian felices en su oficio, y luego hacian gran convite á los Señores de la comarca, y el convite comenzaba en la quarta casa de este signo Naviacatl. Todos los convidados venian en este signo á dar la enorabuena al Señor y le traian algun presente, y le hacian un razonamiento muy elegante y muy honroso; y él estaba asentado en su trono, y todos sus principales estaban sentados por su órden. En acabando la oracion que le hacia el orador, luego se levantaba otro orador por parte del mismo Señor y hacia otra oracion responsiva al proposito de lo que habia dicho aquel orador primero: y quando hacia la fiesta el Señor electo daba muchas mantas y maxtiles ricos á los mismos Señores que habian venido; de manera, que mas cargados iban de lo que recibian del, que no habian venido de lo que le habian traido: las mantas que llevaba el Señor eran todas preciosas hechas en su casa y tejidas ó labradas de muchas maneras, conforme las personas á quienes se habian de dar. Tambien les daban mucha abundancia de comidas, é iban cargados de las sobras para sus casas.

Capítulo XXVI

De como en este signo los Señores se aparejaban para dar guerra á sus enemigos, y en el mismo sentenciaban á muerte á los que por algun gran crimen sentenciaban á muerte.

En acabando de hacer la fiesta de la dedicacion de su Señorío los Señores que se elegian en este signo, luego mandaban apregonar guerra, y esta era la primera en que habia de mostrar la grandeza de su Señorío en la guerra, y por esta causa luego escogian los hombres valientes y soldados fuertes. Todos los que eran tales, llegabanse al Señor á porfia, porque cada uno deseaba que le eligiesen para aquel negocio, para tener ocasion de mostrarse y de ganar de comer y honra, y por mostrarse que deseaba morir en la guerra. Tambien decian que en este signo sentenciaban á los que estaban presos por algun crimen de muerte, y sacaban á los que no tenian culpa de la carcel, y tambien libraban á los esclavos que injustamente eran tenidos por tales: aquellos que libraban de la injusta servidumbre, luego se iban á bañar en la fuente de Chapultepec, en testimonio que eran ya libres. Y los que nacian en este signo decian que serian bien afortunados serian ricos y tendrian muchos esclavos; y hacian banquetes, y bantizabanlos y ponianlos nombres en la quarta casa que se llama Naviacall. Entonces convidaban los muchachos para el bautismo y para el nombre del bautizado. ambien tenian una ceremonia en este signo los que criaban los perrillos, que vivian de esto, los almagraban las cabezas. La segunda casa de este siglo se llamaba Omeocumatl; la tercera Eimalinalli; la quarta Naviacatl; la quinta Macuilliocelutl; la sexta Chicuacenquauhtli; la septima Chicomecohcaquauhtli; la octava Chicueiolin; la novena Chiconavitecpatl; la decima Matlactliquiavitl; la undecima Matlactliocesuchitl; la duodecima Matlac- Uiomomecipactli; la decimotercia Matlaciliomeiecatl. Estas casas todas siguen la bondad ó maldad de sus numeros como está arriba dicho.

Capítulo XXVII

Del decimoquinto signo llamado Cecalli, y de su muy adversa fortuna.

El decimoquinto signo se llama Cecalli. Decian que este signo era mal afortunado, y que engendraba suciedades y torpedades. Quando reinaba, descendian las Diosas que se llaman Civateen, y hacian los daños que arriba en otras partes se há dicho. Todos los medicos y parteras eran muy devotos de este signo, y en sus casas le hacian sacrificio y ofrendas. Los que nacian en este signo decian que habian de morir mala muerte, y todos esperaban su mal fin: decian, que ó moriria en la guerra ó seria en ella cautivo, ó moriria acuchillado en la piedra del desafio, ó le quemarian vivo, ó le estrujarian con la red, ó le achocarian, é le sacarian las tripas por el ombligo, ó le matarian en el agua á lanzadas, ó en el baño asado; y si no moria alguna de estas muertes, caería en algun adulterio, y asi le matarian juntamente con la adultera machacandoles las cabezas á ambos juntos; y si esto no, decian que seria esclavo, que él mismo se venderia, y comeria y beberia su precio; yá que ninguna de estas cosas le aconteciese, siempre que viviera triste y descontento, y seria ladron, ó salteador ó robador, ó arrebatador, ó gran jugador, y seria engañador en el juego, ó perderia todo quanto tenia en el juego, y aun hurtaria á su padre y madre todo quanto tenian para jugar, y no tendria con que se cubrir, ni alhaja ninguna en su casa; y aunque tomase en la guerra algunos cautivos, y por esto le hiciesen Tequioa, todo le saldria mal; y por mucho que haga penitencia desde pequeño, no se podrá escapar de mala ventura,

Capítulo XXVIII

De las malas condiciones de las mugeres que nacian en este signo.

Y si era muger la que nacia en este signo tambien era mal afortunada: no era para nada, ni para hilar, ni para tejer, y boba y tocha, risueña, soberbia, vocinglera, anda comiendo Tzictli, y será parlera, chismosa, infamadora; salenle de la boca las malas palabras como agua, y escarnecedora y holgazana, perezosa, dormilona, y con estas obras viene siempre á acabar en mal y a venderse por esclava; y como no sabe hacer nada, ni moler maiz, ni hacer pan, ni otra cosa ninguna, su amo vendiala á los que trataban en esclavos, para comer, y asi venia á morir en el tajon de los idolos. Remediaban la maldad de este signo, en que los que nacian en él los bautizaban en la tercera casa que se llamaba Eicoatl, ó en la septima casa que se llamaba Chicomeatl por ser buenas. La segunda casa de este signo se dice Omecuetzpali; la tercera Eicoatl; la quarta Navimiquibtli; la quinta Macuillimacatl; la sexta Chicuacentochtli; la septima Chicomeatl; la octava Chicueiitzcuintli; la novena Chicunaviocumatli; la decima Matlachtlimalinali; la undecima Matlacilioçeacatl; la duodecima Matlactliomomeocelotl; la decimotercia Matlactliomeiquautli.

Capítulo XXIX

Del signo decimosexto llamado Cochcaquauhtli, y de su buena fortuna.

Al decimosexto signo llamabanle Cochcaquauhili. Este signo decian que era bien afortunado, y que era el signo de los viejos. Decian que los que nacian en este signo vivian larga vida y eran prosperos, y vivian alegres en esta vida. No empero todos los que nacian en él eran tales, y los que nacian en este signo los padres si se tenian en que gastar con sus amigos, luego les bautizaban en este signo Cohcaquautli, y los que no tenian que gastar, para buscar lo que era menester, diferian el bautismo hasta la septima casa. La segunda casa de este signo se llamaba Omeolin; la tercera Eitecpatl; la quarta Naviquiavitl; la quinta Macuillisuchitl; la sexta Chicuacencipacili; la septima Chicomeecatl la octava Chicuicalli; la novena Chiconaviquetzpalli; la decima Matlactlicoatl; la undecima Matlactliocemiquihtli; la duodecima Matlactlionomemacatl; la decimotercia Matlaciliomeitochtli. Todos estos tienen la calidad segun el numero de cada casa.

Capítulo XXX

Del signo decimoseptimo llamado Ceatl, y de su desastrada fortuna.

El decimoseptimo signo se llamaba Ceatl. Decian que este signo era indiferente. En este signo decian reinaba la Diosa que se llama Chalchuihtliycue, y los que tenian trato en el agua hacian ofrendas y sacrificios á honra de esta Diosa en el Calpulco delante de su imagen, y decian, por ser este signo indiferente, que qual ó qual de los que nacian en él tenia buena ventura, y todos los demas de los que en él nacian eran mal afortunados y morian mala muerte, y si á los que bienes de este mundo tenian, poco tiempo los gozaban, al mejor tiempo se les acababa la ventura, y por esta causa se levantó el refran que dicen, que en el mundo un dia bueno y otro malo, y los que son prosperos en un tiempo acaban en pobreza, y los que tienen pobreza en la vida, antes de la muerte tendrian algun descanso; y á los que nacian en este signo no los bautizaban luego, diferianlos para el tercero ó septimo dia, ó para el decimo, ó para alguno de los que se siguen. La segunda casa de este signo se llama Omeitzcuintli, la tercera Eioqumatli, la quarta Navimalinalli, la quinta Macuilliacall, la sexta Chicuacenocelutl, la septima Chicomequauhtli, la octava Chicueicohcaquahtli, la novena Chiconaviolin, la decima Matlactlitecpall, la undecima Matlactliocequiavitl, la duodecima Matlactliomomesuchitl, la decimotercia Matlaciliomeicipactli.

Capítulo XXXI

Del signo llamado Ceecatl, y de su desgraciada fortuna.

El decimoctavo signo se llama Ceecatl. Decian era mal afortunado, porque en él reinaba Quetzalcoatl, que és Dios de los vientos y de los torbellinos. Decian que el que nacia en este signo, si era noble, seria traidor y que se trasfiguraria en muchas formas, y que seria nigromantico y hechicero y malefico, y que sabria todos los generos de hechicerias y maleficios, y se trasfiguraria en diversos animales; y si fuese hombre popular ó macegual, seria tambien hechicero y encantador y embaidor de aquellos que llaman Temacpalitotique; y si fuese muger seria hechicera de aquellas que se llaman Momomelzpopinque; y estos hechiceros aguardaban algun signo favorable para hacer estas hechicerias, uno de los quales era Chicunaviitzcuintli y otro Chicunavimalinalli; y todas las casas novenas de todos los signos les eran favorables para estas sus obras, las quales son contrarias á toda buena fortuna. Los que eran de este oficio siempre andaban tristes y pobres, ni tenian que comer, ni casa en que morar. Solamente se mantenian de lo que les daban los que les mandaban hacer algun maleficio; y quando yá habian acabado de hacer sus maleficios, y era tiempo de que acabasen su mala vida, alguno los prendia y les cortaba los cabellos de la corona de la cabeza, por donde perdian el poder que tenian de hacer hechicerias y maleficios: con esto acababa su mala vida, muriendo. Aquellos hechiceros que se llaman Temacpalitotique, ó por otro nombre Tepupuxaquavique, quando querian robar alguna cosa hacian la imagen de Ceecatl ó de Quetzalcoatl, y ellos eran hasta quince ó veinte los que entendian en esto, é iban todos bailando á donde iban á robar, iba los guiando uno que llevaba un brazo desdel codo á la mano de alguna muger que hubiese muerto del primer parto; las cortaban á hurto el brazo izquierdo, y estos ladrones llevaban un brazo izquierdo de estas delante de si para hacer su hecho, y uno de los que iban guiando lo llevaba en el hombro, y en llegando á la casa donde habian de robar, antes que entrasen dentro de la casa, estando en el patio de la misma casa, daban golpes en el suelo con el mismo brazo de la muerta, y en llegando á la puerta de la casa daban otros golpes en el umbral de la misma casa con el mismo brazo; y hecho esto, dicen que todos los de casa se adormecian ó se amortecian, que nadie podia hablar ni moverse; estaban todos como muertos, aunque entendian y veian lo que se hacia: otros estaban dormidos roncando, y los ladrones encendian candela y buscaban por la casa lo que habia que comer, y comian todos muy de reposo, que nadie de los de casa los impedia ni hablaba: todos estaban atonitos y fuera de si: en habiendo muy bien comido y consoladose, entraban en los silleros y bodegas, y arrebañaban quanto hallaban, mantas y otras cosas, y lo sacaban todo fuera, oro, plata, y piedras y plumas ricas, y luego hacian de todo cargas y se las echaban á cuestas y se iban con ellas; y antes de esto dicen hacian muchas suciedades y deshonestidades en las mugeres de aquella casa, y quando yá se iban, luego se iban corriendo para sus casas con lo que llevaban hurtado; y dicen que si alguno de ellos se asentaba en el camino para descansar, no se podia mas levantar, y quedabase alli hasta la mañana, y tomabanle en el hurto, y él descubria á los demas.

Capítulo XXXII

De los lloros y lastimas que hacian y decian aquellos quienes robaron los nigromanticos, y de las demas casas de este signo.

Todos los ladrones, los de la casa comenzaban á volver en si y á levantarse de á donde estaban echados, y comenzaban á mirar por casa por los silleros y bodegas, y por las petacas y cajas y cofres, y no hallaban nada de quanto tenian, que hallaban robado todo quanto tenian, oro, plata, y piedras y plumas ricas, y mantas, y naoas, y vipiles, y todo quanto tenian; y comenzaban luego todos á llorar y dar gritos, y á dar palmadas de angustia, y las mugeres comenzaban á decir á voces: Que cannel ocuenguen neloenen, que quiere decir: O desventuradas de nosotras; y daban consigo tendidas en el suelo, y dabanse de puñadas y bofetadas en la cara, diciendo: todo quanto teniamos nos han llevado; y decian otras muchas lastimas. De esta manera lloraban aquellos que estaban robados. A estos robadores tambien llamaban Tetezotzomme, porque en tomandolos, luego los apedreaban, y les tomaban todo quanto tenian en sus casas. De las demas casas de este signo, no hay que decir mas de lo que está dicho atras. La segunda casa de este signo se llamaba Omecalli, la tercera Eicuetzpalli, la quarta Navicoatl, la quinta Macuillimiquihtli, la sexta Chicuacenmacatl, la septima Chicometochtli, la octava Chicueiall, la novena Chiconaviitzcuintli, la decima Matlactliocumatli, la undecima Matlactliocemalinalli, la duodecima Matlactliomomeacatl, la decimotercia Matlaciliomeiocelutl.

Capítulo XXXIII

Del signo decimonono que se llama Cequauhtli, y de su adversa fortuna.

El signo decimonono se llama Cequauhtli. Decian que este signo era mal afortunado, y que en él descendian las Diosas Cioateteu á la tierra, y no descendian todas sino las mas mozas, y aquellas eran las mas empecibles y las mas temerosas y hacian mayores daños á los muchachos y á las muchachas, y se invertian en ellos y les hacian hacer viages; y por esto en este signo adornaban los oratorios de las Diosas con espadañas y flores, y los que habian hecho algun voto en reverencia de ellas cubrian las imagenes de ellas con papeles esté dia, y ofrecian los papeles manchados con Ulli, y otros que no cubrian sus imagenes ofrecian comida y bebida y copal blanco y menudo. Estas comidas tomaban para si los ministros de aquellos oratorios. Despues de haber comido, cada uno bebia en su casa el pulcre solas, y daban el pulcre á los viejos y á las viejas y visitaban unos á otros en sus casas. Decian que los que nacian en este signo, si eran hombres, serian valientes y osados y atrevidos, y desvergonzados y presumptuosos, y soberbios y decidores de palabras soberbias y afrentosas, y presumen de bien hablados y corteses y son jáctanciosos y lisonjeros, y al cabo venian á morir en la guerra; y si era muger la que nacia en este signo, era deslenguada y maldiciente; su pasatiempo era decir mal y avergonzar á todos, y tambien era atrevida para apuñear y arañar las caras á otras mugeres, y para remesar á todos, y para rasgar los vipiles de las otras mugeres.

Capítulo XXXIV

De la supersticion que usaban los que iban á visitar la recien parida, y de otros ritos que se guardaban en la casa de la recien parida.

Aqui se pone la ceremonia que hacian las mugeres á las recien paridas. En sabiendo que alguna parienta habia parido, luego todas las vecinas, amigas y parientas iban á visitarla para ver la criatura que habia nacido, y antes que entrasen en aquella casa fregabanse las rodillas con ceniza, y tambien fregaban las rodillas á sus niños que llevaban consigo, no solamente las rodillas, mas todas las coyunturas del cuerpo. 'Decian que con esto remediaban las coyunturas que no se aflojasen. Tambien hacian otra supersticion, que quatro dias arreo ardia el fuego en la casa de la recien parida, y guardaban estos quatro dias con mucha diligencia que nadie sacase fuera el fuego, porque decian que si sacaban fuego fuera, quitaban la buena ventura á la criatura que habia nacido.

Capítulo XXXV

De las ceremonias que hacian quando bautizaban la criatura, y del convite que hacian á los niños quando le ponian el nombre, y de la platica que los viejos hacian á la criatura y á la madre.

Siguese la ceremonia que hacian quando bantizaban á sus hijos é hijas. Este bautismo se hacia quando salia el sol y convidaban á todos los niños para entonces y dabanles de comer. La criatura que nacia en buen signo luego la bantizaban, y si no habia oportunidad de bautizarla luego, diferianlo para la tercera ó septima ó decima casa; y esto hacian para proveerse de las cosas necesarias para el convite de los bateos. Llegado el dia de los bateos comian y bebian los viejos y viejas, y saludaban al niño y á la madre; al niño le decian: nieto mio, has venido al mundo, donde hás de padecer muchos trabajos y fatigas, porque estas cosas hay en el mundo: por ventura vivirás mucho tiempo, y te lograremos y gozaremos, porque eres imagen de tu padre y de tu madre; eres proven y broton de tus abuelos y antepasados, los quales conocimos viviendo en este mundo; con esto y otras cosas semejantes alagaban á la criatura, trayendole la mano sobre la cabeza en señal de amor; y luego comenzaban á saludar á la madre, diciendo de esta manera: hija mia, ó Señora mia, habeis sufrido trabajos en parir á vuestro hijo, que és amable como una pluma rica, ó piedra preciosa: hasta ahora erades uno, vos y la criatura, ahora yá sois dos distintos: cada uno há de vivir por si, y cada uno há de morir por si: por ventura os gozarémos y lograrémos algun tiempo á vuestro hijo, y lo tendrémos como á sartal de piedras preciosas: esforzaos hija, y tened cuidado de vuestra salud; mirad no caigais en enfermedad por vuestra culpa, y tened cuidado de vuestro hijito; mirad que las madres mal avisadas matan á sus hijus durmiendo, ó quando maman, sino les quitan la teta con tiento, suelense agujerear el paladar y mueren; mirad pues que nos le há dado Nuestro Señor, no le perdamos por vuestra culpa; y no és menester fatigaros con mas palabras.

Capítulo XXXVI

Del convite que se hacia por razon de los bateos, y de la órden del servicio, y de la borrachera que alli pasaba.

Siguese la manera del convite que se hacia en los bateos. — Llegado el dia de los bateos, juntabanse los convidados en la casa del que hacia el bateo, y luego se sentaban por su órden, porque tenian sus asientos cada uno segun su manera. Luego comenzaban los que tenian el cargo de servir las cosas del convite; los que habian elegido para esto ponian luego cañas de humo con sus platos delante de cada uno de los convidados; luego dabanles flores en las manos, y ponianles guirnaldas en las cabezas, y echabanles sartales de flores al cuello, y luego todos los convidados comenzaban á chupar el humo de las cañas y á oler las flores. — Despues de esto venian los servidores de la comida y traian comida á cada uno segun su comida, y ponian delante del que estaba sentado una órden de Chicuites, con diversas maneras de pan, y pareados con los Chicuites otros tantos Caxetes con diversas maneras de cazuelas con carne ó pescados; y antes que comenzasen á comer los convidados la comida que les habian puesto, tomaban un bocado de la comida y arrojabanlo al fuego á honra del Dios Tlaltecutli, y luego comenzaban á comer. Habiendo comido daban las sobras á sus criados y tambien los Caxetes y Chicuites. Luego venian los que servian el cacao, y á cada uno le ponian una xicara de cacao, y á cada uno le ponian su palillo que llaman Aquavitl; y las sobras del cacao daban á sus criados despues de haber ellos bien bebido: estabanse en su asiento un ratillo reposando, y algunos á quienes no les contentaba la comida y bebida levanta- -banse luego enojados, é ibanse murmurando del convite y del que les convidó, y entrabanse en su casa enojados; y si alguno de parte del que convidó via aquello, decialo al Señor del convite, el que los hacia llamar para el dia siguiente, y les daba de comer y consolaba. -A este dia llamaban Apeoalco, porque en él se acababa todo el convite. A las mugeres que comian en otra parte no les daban cacao á beber, sino ciertas maneras de mazamorra sembrada con diversas maneras de Chilmolli por encima; y los viejos y viejas juntabanse á la noche, y bebian pulcre y emborrachabanse. Para hacer esta borrachera ponian delante de ellos un cantaro de pulcre, y el que servia echaba una xicara, y daba á cada uno á beber por su órden hasta el cabo. A las veces daban pulcre que llaman Yztacuctli, que quiere decir pulcre blanco, que és lo que mana de los magueyes; y otras veces daban pulcre hecho de agua y miel cocido con la raiz, al qual llaman Ayuctli, que quiere decir pulcre de agua, lo que tenia guardado y aparejado el Señor del convite de algunos dias antes; y el servidor quando via que no se emborrachaban, tornaba á dar de beber por la parte contraria á la mano izquierda, comenzando de los de mas abajo. En estando borrachos comenzaban á cantar: unos cantaban y lloraban, y otros cantaban y habian placer, cada uno cantaba lo que queria, y por el tono que se le antojaba; ninguno concertaba con otro, unos de ellos cantaban á voces, y otros cantaban bajito como dentro de si: otros no cantaban, sino parlaban y reian y decian gracias, y daban grandes risadas quando oian á los que decian gracias. De esta manera se hacian los convites quando alguno convidaba por alguna causa.

Capítulo XXXVII

De lo que ahora se hace en los bateos, que és casi lo mismo que antiguamente hacian, y del modo de los banquetes que hacian los Señores y principales y mercaderes, y del que ahora hacen; y de las demas casas de este signo.

De la misma manera convidan ahora para los bautismos que convidaban antiguamente, excepto, que los Señores y principales y mercaderes y hombres ricos, cada uno segun su manera, hacian convite y convidaban mucha gente, y ponian oficiales y servidores para que sirviesen á los que venian convidados, para que á todos se les hiciese honra conforme á la calidad de sus personas, asi en darles flores como en darles comida, como en darles mantas y maxtles. Para este proposito juntaban mucha copia de comida y mantas y maxtles, flores y cañas de humo, para que todos sus convidados tuviesen copiosamente todo lo necesario, y no recibiese afrenta ni verguenza el Señor del convite, sino que recibiese gloria de la órden y de la abundancia de todas las cosas que se habian de dar; y sabiendo esto los convidados estaban con esperanza que no les faltaria nada de las cosas del convite; y tambien deseaban que no hubiese falta para que el que convidaba no cayese en alguna afrenta, ni nadie con razon se pudiese quejar de él ni del convite, ni murmurar. — Llegado el dia del convite, todos los servidores y oficiales del convite andaban con gran solicitud aparejando las cosas necesarias, y poniendo espadañas y flores en los patios y caminos, y barriendo y allanando los patios y caminos de la casa donde se hacia el convite: unos traian agua, otros barrian, otros regaban, otros echaban arena, otros colgaban espadañas donde se habia de hacer el areyto, otros entendian en pelar gallinas, otros en matar perros y chamuscarlos, otros en asar gallinas, otros en cocerlas, otros metian los perfumes en las cañas. Las mugeres viejas y mozas entendian en hacer tamales de diversas maneras: unos tamales se hacian con harina de frisoles, otros con carne; unas de ellas lavaban el maiz cocido; otras quitaban la coronilla del maiz, que és aspera, para que el pan fuese mas delicado; otras traian agua; otras quebrantaban cacao; otras lo molian; otras mezclaban el maiz cocido con el cacao; otras hacian potages; y en amaneciendo ponian petates por todas partes y asentaderos, y echaban heno, entretejiendo la orilla, que parecian mantas de heno. Todas las cosas se ponian en órden como eran menester, sin que el Señor entendiese en nada: todas estas cosas hacian los servidores y oficiales, aquellos que dan las cañas de humo y las flores, y aquellos que hacen el cacao, y lo levantan al aire, y dan á los que hán de beber; y tambien hay personas diputadas para el servicio particular de los convidados. Esto acontece entre los Señores y principales y mercaderes y hombres ricos; pero la gente baja y pobre hace sus convites como pobres y rusticos que tienen poco y saben poco, y dan flores de poco valor, y dan cañas de humo que yá hán servido otra vez. Las demas casas de este signo tienen la fortuna conforme á los lugares de sus numeros. La segunda casa se llama Omecozcaquauhtli, la tercera Etollin, la quarta Navitecpatl, la quinta Macuilliquiavitl, la sexta Chicuacensuchitl, la septima Chicomecipactli, la octava Chicuciecatl, la novena Chiconavicalli, la decima Matlactlicuetzpalli, la undecima Mailactliocecoatl, la duodecima Matlactliomomemiquihtli, la decimotercia Matlactliomeimacatl.

Capítulo XXXVIII

Del signo vigesimo y ultimo llamado Cesuchitl.

El signo veinte se llama Cesuchitl: és el ultimo de todos. —Decian que este signo era bien afortunado. Los que en él nacian eran prosperos y ricos y abundantes de todos los mantenimientos, y esto por ser grandes trabajadores y grandes grangeadores, y muy aprovechadores del tiempo, y que miran á las cosas de adelante; y son grandes atesoradores para sus hijos, y son circumspectos en guardar su honra y hacienda; y si era labrador el que en este signo nacia, era muy diligente en labrar la tierra y en sembrar todas maneras de semillas, y en labrarlas y en regarlas; y asi abundantemente coge de todas maneras de legumbres é hinche su casa de todas maneras de maiz. Todas las cosas aprovechan, las hojas de maiz, y las cañas, y las camisas de mazorcas, y los redrojos del maiz; y con estos trabajos y diligencias se enriquecen.

Capítulo XXXIX

Que habla generalmente de todos los signos.

Aqui brevemente se dice de todo lo susodicho, de las calidades y condiciones de todos los signos de cada dia, quales son bien afortunados y quales son infelices. Ya se há dicho largamente atrás, y se há replicado muchas veces, que todos los signos que hacen y cuentan cada dia, los quales se andan mudando de unos lugares á otros de sus numeros, y son todos los mismos, que cada uno de ellos tiene principio cada vez llevando trás si á los otros; alguna vez és bien afortunado, y alguna vez mal aventurado, y alguna vez indiferente conforme á sus numeros. Yá esto está dicho, que los que nacian en buenos signos luego se bantizaban, y los que nacian en infelices signos no se bautizaban luego, mas diferianlos para mejorar y remediar su fortuna; por esto los viejos caducos y necios que eran practicos en esta arte, buscaban el signo que era mejor: por tanto aqui decimos sumariamente lo que resta que decir, y hacer mencion de todo lo susodicho por no dar astio á los lectores con palabras demasiadas y superfluas, y mas paraque en esto no seamos estimados por importunos, de tornar á decir lo que está yá dicho; porque poniendo comparacion que asi como si fuese comida muy sabrosa, ni mas ni menos la platica ó razonamiento pierde su sabor quando se repite muchas veces una cosa, y en esta yá se dijo todo muy delicada y suavemente, asi lo que era blando y caliente y sabroso y suave y gracioso y donoso. Tambien está ya dicho que asi como si fuese el pan duro y frio y aspero, ó asi como el pan de maiz cocido, no bien molido ni bien lavado que hiede á la cal, asi és la platica que és molesta á los oyentes; y asi como si fuese tamal muy caliente, el qual quando se come quema el paladar y echa de si humo porque és demasiado caliente: otrosi, está yá dicho, que asi como si fuese el tamal frio y mohoso y podrido, asi la platica desabrida ofende al oido; por lo qual brevemente concluimos con pocas palabras lo que se dijo yá arriba, porque no será razon tornar á decir y replicar lo que está yá platicado: és como una pared que se hace y edifica con los materiales muy bastantes poco á poco, asi la platica se hizo poco á poco: unas platicas están muy bien cumplidas y juntadas y puestas hasta el cabo, asi como si fuese la pared que se labra bien: dentro de la pared, y dentro de las piedras grandes que se ponen fuera, se le meten con mucha diligencia piedrecillas chicas y menudas con piedras mas pequeñas y con barro bastante, asi está la platica; y otras platicas están abreviadas y atajadas ó cortadas como parece en lo susodicho.

Capítulo XL

De las restantes casas de este signo, y de la tabla y numero de todos los signos.

Al presente con este signo llamado Ccetochlli, se acaba la obra con las demas casas de este signo que se siguen; porque yá no hay que decir mas de este signo postrero y ultimo para concluir esto, sino poca cosa que resta que decir; y si algo despues se ofreciere y saliere á luz, que ahora se esconde y se oculta, los lectores hán de congeturarlo de lo que está dicho; y ponemos y ordenamos aqui juntamente las demas casas de este signo, como si fuese un sartal de piedras preciosas; y dejamos de decir mas de la calidad y condicion de ellas, porque yá se dijo arriba largamente, y con esto concluimos asi como si fuesemos corriendo para acabar esta obra. La segunda casa de este signo se llama Oemeatl, la tercera Eiitzcuintli, la quarta Naviocumall, la quinta Macuillimalinalli, la sexta Chiquacenacall, la septima Chicomeocelutl, la octava Chicueyquauhtli, la novena Chiconavicohcaquauhtli, la decima Matlactliolin, la undecima Matlactliocetecpail, la duodecima Matlactliomomequiavitl, la decimotercia Matlactliomeisochitl.

Apendice del quarto libro

En romance, y es una apologia en defension de la verdad que en él se contiene.

Porque algunos se han engañado y aun todavia dura el engaño acerca de ciertas cuentas que estos naturales usaban antiguamente, tengo por cosa trabajosa poner aqui la declaracion de tres maneras de cuentas que usaban, y aun en algunas partes las usan. Es la primera cuenta la division del año por sus meses. Es el caso que ellos repartian el año en diez y ocho partes, y á cada parte le daban veinte dias: estas se pueden llamar meses, de manera que su año tenia diez y ocho meses, los quales contienen tres cientos sesenta dias; y los cinco que sobran para ser año cumplido no entran en cuenta, sino llamabanlos dias valdios y aciagos, porque á ningun Dios eran dedicados. El fin á que enderezaban esta division, és que cada mes ó cada veinte dias los dedicaban á un Dios, y en ellos hacian fiestas y sacrificios, excepto que en dos meses hacian fiesta á quatro Dioses, dedicando diez dias al uno y otros diez al otro; y asi con ser los meses diez y ocho, las fiestas que celebraban en ellos eran veinte. Esta cuenta se llama Calendario, donde todos los dias del año se dedican á los Dioses, excepto los cinco que, como está dicho, tenian por valdios y aciagos. Esta cuenta que és el Calendario que estos naturales tenian de tiempo sin memoria, no tiene que hacer con las otras dos cuentas que luego se diran. La segunda cuenta que estos naturales usaban, se llama cuenta de los años, porque contaban cierto numero de años por la forma que sesigue. Tenian quatro caracteres puestos en quatro partes, en respecto de un circulo redondo. Al uno de estos caracteres llamaban Ceacall, que quiere decir una Caña. Este caracter era como una caña verde pintada, y en respecto del circulo estaba hacia Oriente. Al segundo caracter llamaban Cetecpatl, que quiere decir un pedernal, hecho á manera de hierro de lanza, teñido la mitad de él con sangre. Este estaba puesto hacia la parte del Septentrion en respecto del circulo. El tercer caracter era una casa pintada, que ellos llaman Cecalli; está puesto hácia la parte del Occidente en respecto del circulo. El quarto caracter és la semejanza del conejo, que ellos llaman Cetochtli; está puesto hacia la parte del Medio dia en respecto del circulo. Contaban por estos caracteres cinquenta y dos años, dando á cada uno de los caracteres trece años, y contaban de esta manera: Ceacatl, Ometecpatl, Eicalli, Navitochtli, y asi dando vueltas por estos caracteres hasta que en cada uno se cumpliesen trece años; los quales todos juntos son quatro veces trece, que son cinquenta y dos años. El fin ó intencion de esta cuenta és renovar cada cinquenta y dos años el pacto, ó concierto, ó juramento de servir á los idolos; porque al fin de los cinquenta y dos años hacian una muy solemne fiesta y sacaban: fuego nuevo y apagaban todo el viejo, y tomaban todas las provincias de esta Nueva España fuego nuevo. Entonces renovaban todas las estatuas de los idolos y todas las alhajas, y el proposito de servirlos otros cinquenta y dos años; y tambien tenian profecia ú oraculo del Demonio, que en uno de estos periodos se habia de acabar el mundo.

La tercera cuenta que estos naturales usaban era el arte para adivinar la fortuna ó ventura que tendrian los que nacian, hombres y mugeres. Era de esta manera, que tenian veinte caracteres: al primero llamaban Cipactli, al segundo Ecatl, al tercero Calli, al quarto Cuetzpalli, al quinto Coatl, &c. hasta veinte como está pintado en la figura que está al fin del Apendice. Decian que cada uno de los caracteres reinaba trece dias, que todos juntos son doscientos sesenta dias. Algunos dicen que todos los trece dias son semanas del mes, y o és asi, sino numero de dias en que reina el signo ó caracter. Las semanas de los meses son cinco dias, y asi hay en cada mes quatro semanas, y los mercados y Tianquez por este numero se señalaban. De cinco en cinco dias echaban los mercados ó ferias, y asi no tenian semana sino quintana; y aora en muchas partes echan los mercados y ferias por nuestra semana de siete en siete dias. En esta cuenta adivinatoria, y no licita, entreponense los caracteres de la cuenta de los años; conviene á saber, aquellos quatro caracteres de que arriba se hizo mencion, que és caña, pedernal, conejo, casa, por donde contaban la hebdomada de sus años que son cinquenta y dos. Esta cuenta muy perjudicial y muy supersticiosa y muy llena de idolatria, como parece en este libro quarto, algunos la alabaron mucho, diciendo, que era muy ingeniosa y que ninguna macula tenia. Esto dijeron, por no entender á, que fin se endereza esta cuenta, el qual és muy malo é idolatrico. De poco entendieron la muchedumbre de supersticiones y fiestas y sacrificios idolatricos que en ella se contienen, y llamaron á esta cuenta el Calendario de los Tdios, no entendiendo que esta cuenta no alcanza á todo el año, porque no tiene mas que doscientos sesenta dias de circulo y luego torna á su principio; y asi no puede ser Calendario, y nunca lo fué; porque el Calendario como está dicho y está pintado err el principio del segundo libro, contiene todos los dias del año y sus fiestas del año; y esto ignoraron los que dicen que esta arte adivinatoria és Calendario; y cierto fué grande inadvertencia y culpable ignorancia loar por palabra y por escrito una cosa tan mala y tan llena de idolatria. El zelo de la verdad y de la Fé Catolica me compele á poner aqui las mismas palabras del tratado que un Religioso escribió en loor de esta arte adivinatoria, diciendo que és Calendario, para que donde quiera que alguno le vicre, sepa que és cosa muy perjudicial á nuestra Fé Catolica, y sea destruido y quemado. Sigue la introduccion del tratado sobredicho.

Introduccion y declaracion ahora nuevamente sacada, que és el Calendario de los Indios de Anaoac, esto és, de la Nueva-España.

“Por las ruedas aqui antepuestas cuentan los Indios sus dias, semanas, meses, y años ú olimpiadas, lustros, indicciones y hebdomadas, comenzando su año con el nuestro desde principio de Enero; en las quales se hallan las maneras de contar los tiempos que tuvieron todas las naciones; y segun parece, los Indios que las compusieron y sabian ciertamente, se mostraron filosofos naturales; solamente faltaron en el bisexto, pero tambien pasó al gran filosofo Aristoteles, y su maestro Platon, y otros muchos sabios no lo alcanzaron; y és de: saber que en este Calendario no hay cosa de idolatria, y esto se puede alabar por muchas razones, pero bastará decir na, y és, que en esta tierra no há muchos años que comenzaron las idolatrias, y este Calendario és antiquisimo; y si los nombres de los dias, semanas, y años, y sus figuras son de animales y de bestias y de otras criaturas, no se deben maravillar, pues si miramos los nuestros tambien son de planetas y de los Dioses que los gentiles tuvieron; y pues que aqui se escriben muchos ritos y ficciones y antiguos sacrificios, una cosa tan buena y de tanto primor y verdadera, que estos naturales tuvieron, no és razon de reprobarla; pues sabcinos que todo bien y verdad, quien quiera que la diga, és del Espiritu Santo.”

Confutacion de lo arriba dicho.

En lo primero que dice, que por esta cuenta los Indios contaban sus semanas, meses y años, és falsisimo, porque esta cuenta no contiene mas que doscientos sesenta, y faltale ciento y cinco dias para ser cuenta del año entero; ni tampoco contaban sus meses por esta cuenta, porque sus meses son diez y ocho en un año, y cada uno tiene veinte dias que son trescientos sesenta dias, al qual numero no llega esta cuenta; ni tampoco cuentan por esta cuenta sus semanas, porque aquello que dice tenian trece dias por semana és falso, porque de esta manera seria una semana de trece dias, y otra semana entraria con tres dias en el mes siguiente, y asi cada mes no tendria dos semanas enteras, mayormente que sus semanas eran de cinco dias, las quales mejor se llamaran quintanas que no semanas, y hay en cada mes quatro de estas quintanas. Lo que dice de olimpiadas y lustros é indicciones, por la misma razon és falso y mera ficcion. Lo que dice, que el año comenzaba en Enero como el muestro, és falsisimo, porque lo que llaman un año por esta cuenta, no son mas de doscientos sesenta dias, y de necesidad se habia de acabar ciento y cinco dias antes de nuestro año, sino alguna vez y muy raro. En lo que dice, que los Indios que compusieron esta cuenta se manifestaron filosofos naturales, és falsisimo, porque esta cuenta no la llevaban por un órden natural, porque fué invencion del Demonio y arte de adivinacion. En lo que dice, que faltaron en el bisexto, és falso, porque en la cuenta que se llama Calendario verdadero cuentan trescientos sesenta y cinco dias, y cada quatro años contaban tres cientos sesenta y seis dias en fiesta que para esto hacian de quatro en quatro años. En lo que dice, que en este Calendario no hay cosa de idolatria, és falsisima mentira, porque no és Calendario sino arte adivinatoria, donde se contienen muchas cosas de idolatria, y muchas supersticiones, y muchas invocaciones de los demonios tacita y expresamente, como parece en todo este quarto libro precedente; de manera que ninguna verdad contiene aquel tratado arriba puesto que aquel Religioso escribio, mas antes contiene falsedad y mentira muy perniciosa.

Sigue adelante en el Tratado aquel Religioso.

Los Indios que bien entendian los secretos de estas ruedas y Calendario no los enseñaban ni descubrian sino á muy pocos, porque por ello ganaban de comer, y eran estimados y tenidos por hombres sabios y entendidos; empero sabian casi todos los Indios adultos y tenian noticias del año, asi del numero como de la casa en que andaba; mas de los nombres de los dias y semanas; y otros muchos secretos y cuentas que tenian, solo aquellos maestros computistas los alcanzaban á saber. Ahora para entender la cuenta que estos naturales tenian para saber como contaban los tiempos por las ruedas y figuras aqui escritas, se ponen reglas que son las infraeseritas.?

Confutacion de lo arriba dicho.

Ya está dicho que el Calendario és distinto de esta cuenta y no tiene nada que ver con ella; y el Calendario trata de todos los meses del año, y de los dias de todo el año, y de las semanas de todo el año, y de las fiestas fijas de todo el año. Sabianle todos los Satrapas y todos los ministros de los idolos, y toda la otra gente popular, porque és cosa facil y toca á todos. Empero la cuenta de la arte adivinatoria, á la qual falsamente llaman Calendario, és cuenta por si, porque su fin se endereza á adivinar las condiciones y sucesos de los que nacen en cada signo ó caracter. sta cuenta sabianla solamente los adivinos, y los que tenian habilidad para deprenderla, porque contiene muchas dificultades y oscuridades; y á estos que sabian esta cuenta llamabanlos Tonalpouhque, y tenianlos en mucho y honrabanlos mucho: tenianlos como profetas y sabidores de las cosas futuras, y asi acudian á ellos en muchas cosas, como antiguamente los Hijos de Israel acudian á los profetas. Dice este que los meses son veinte en un año, y no és verdad, porque no son mas de diez y ocho: dice asi mismo que las semanas son de trece dias, y no és verdad, porque no son mas de cinco dias, y asi son quatro semanas, ó por mejor decir, quintanas en un mes. Los trece dias á que falsamente llama semana, no son sino el numero de dias que reinaba cada uno de los veinte caracteres de esta arte adivinatoria, como está claro en el quarto libro precedente que trata de esta arte adivinatoria. Siguese la tabla y manera de contar que tenian los adivinos en esta arte.

Al lector.

Esta tabla que está frontera[1], amigo lector, és tabla ó cuenta de los caracteres ó signos de que en este quarto libro habemos tratado, la qual procede por esta órden; que primeramente se ponen veinte caracteres, y junto á ellos sus nombres, y despues de ellos se ponen los dias en que reinan por cifras del guarismo; y comienza, uno, dos, tres El caracter que está junto al uno, ó frontero de él, és el que reina aquellos trece dias, y comienzase á contar desde arriba hácia abajo, y llegando á trece luego vuelve á uno, y el caracter en frente de quien está aquel uno, és el que reina los trece dias que se siguen, y asi de todos los demas numeros y caracteres; de manera que cada un caracter viene á reinar trece dias, y el numero de todos estos dias son doscientos sesenta; y de alli vuelve otra vez al principio. Tambien en el principio de esta cuenta se pone la manera de contar de los años, porque estas dos cuentas andan vinculadas ó pareadas.

La cuenta de los tiempos que tenian estos naturales, és la que sigue.

La mayor cuenta de tiempo que contaban, era basta ciento y quatro años, y á esta cuenta llamaban un siglo. A la mitad de esta cuenta, que son cinquenta y dos años, llamaban una gavilla de años. Este tiempo de años traianlo abantiguo contado; no se sabe quando comenzó, pero tenian por my averiguado y como de fé, que el mundo se habia de acabar en el fin de una de estas gavillas de años, y tenian pronostico ú oraculo, que entonces habia de cesar el movimiento de los cielos, y tomaban por señal al movimiento de las Cabrillas. La noche de esta fiesta, que ellos llamaban Toximmolpilia, de tal manera caia, que las Cabrillas estaban en medio del cielo á la media noche, en respecto de este orizonte Mexicano. En esta noche sacaban fuego nuevo, y primero que lo sacasen, a pagaban todo el fuego en todas las provincias, pueblos, y casas de toda esta Nueva-España, é iban con gran procesion y solemnidad todos los satrapas y ministros del templo. Partian de aqui del templo de Mexico á media noche, é iban hasta la cumbre de aquel cerro que está cabe Ytztapalapan, que ellos llaman Vixachtecatl, y llegaban á la cumbre á la media noche ó casi, donde estaba un solemne Cu, edificado para aquella ceremonia. Llegados alli, miraban á las Cabrillas si estaban en el medio, y si no estaban esperaban hasta que llegasen; y quando vian que yá pasaban del medio, entendian que el movimiento del cielo no cesaba, y que no era alli el fin del mundo, sino que habian de tener otros cinquenta y dos años seguros que no se acabaria el mundo. En esta hora, estaban en los cerros circumstantes, que cercaban toda esta provincia de Mexico, Tezcuco, y Suchimilco, y Quauhtitlan, gran cantidad de gente, esperando á ver el fuego nuevo, que era señal que el mundo iba adelante; y como sacaban el fuego los satrapas con gran ceremonia en el Cu de aquel cerro, luego se parecia que todos los circumstantes de los cerros y los que estaban alli á la mira, levantaban luego un alarido que le ponian en el cielo, de alegria que el mundo no se acababa, y que tenian otros cinquenta y dos años por ciertos. La ultima solemnidad que hicieron de este fuego nuevo, fué el año de mil quinientos y siete; hicieronle con toda solemnidad, porque no habian venido los Españoles á esta tierra. El año de mil quinientos cinquenta y nueve, se acabó la otra gavilla de años, que ellos llaman Toximmolpilia. En esta no hicieron solemnidad publica, porque yá los Españoles y religiosos estaban en esta tierra; de manera que este año de mil quinientos sesenta y seis, anda en quince años de la gavilla de años que corre. Quando sacaban fuego nuevo y hacian esta solemnidad, renovaban el pacto que tenian con el Demonio de servirle, y renovaban todas las estatuas del Demonio que en su casa tenian, y todas las alhajas de su servicio y las de sus casas, y hacian grandes alegrias por saber que yá tenian el mundo seguro, y que no se acabaria en cinquenta y dos años. Consta claramente que este artificio de contar fué invencion del Demonio, para hacerles renovar el pacto que con él tenian, de cinquenta en cinquenta y dos años, amenazandoles con el fin del mundo y haciendoles entender que él alargaba el tiempo y les hacia salir de él pasando el mundo adelante. Demas de esta cuenta tenian, que de ocho en ocho años hacian un ayuno de pan y agua por espacio de ocho dias, y hacian al cabo una fiesta, donde hacian solemne areyto de diversos personages, donde decian que descubrian ventura ó que la merecian, y llamabanla Atamalqualiztli. Otra fiesta hacian de quatro en quatro años á honra del fuego, donde agujereaban las orejas á todos los niños y niñas, y la llamaban Pillananaliztli; y en esta fiesta és verosimil, y hay congetura, que hacian su bisexto, contando seis Nemontemis.

La otra cuenta del tiempo és de un año, el que repartian en diez y ocho meses, y á cada mes le daban veinte dias; y cada uno de estos meses era dedicado á uno ó dos Dioses, y hacian en él sus fiestas. Cada uno de estos meses lo repartian de cinco en cinco dias, y hacian las ferias el ultimo dia de estos cinco en un pueblo, y dende á cinco dias en otro; de manera que el quarto quintanario era la fiesta del Dios que se celebraba en el mes que se seguia. Los cinco dias que son mas de los trescientos sesenta de todo el año, tenianlos por valdios y aciagos, y asi no hacian cuenta de ellos para ninguna; pero cuenta tenian con todos los dias del año, y con todos los meses del año, y con todas las quintanas del año que son quatro en cada mes.

Otra cuenta tenian estos naturales, que ni sigue la cuenta del año, ni de los meses, ni de las quintanas que impropiamente se pueden decir semanas. Esta cuenta tiene veinte caracteres, como está pintada en la tabla detras de esta hoja. A cada uno de los caracteres atribuian trece dias, en los quales reinaba uno de estos caracteres; de manera, que cada uno reinaba trece dias; y el circulo que estos caracteres con sus dias hacian, son doscientos y sesenta dias; el qual circulo tiene ciento y cinco dias menos que un año. Esta cuenta se usaba para adivinar las condiciones y sucesos de la vida que tendrian los que naciesen. Es cuenta delicada y muy mentirosa, y sin ningun fundamento de astrologia natural; porque el arte de la astrologia judiciaria que entre nosotros se usa, tiene fundamento en la astrologia natural, en los signos y planetas del cielo, y en los cursos y aspectos de ellos; pero esta arte adivinatoria siguese ó fundase en unos caracteres y numeros, en que ningun fundamento natural hay, sino solamente artificio fabricado por el mismo Demonio; ni és posible que ningun hombre fabricase ni inventase esta arte, porque no tiene fundamento en ninguna ciencia, ni en ninguna razon natural; mas parece cosa de embuste y embaimiento para encandilar y desalinar á gente de poca capacidad y de poco entendimiento: no obstante esto, era tenida en mucho esta arte adivinatoria, ó mas propiamente hablando, embuste ó embaimiento diabolico; y tambien los que lo sabian y usaban eran muy honrados y tenidos, porque decian las cosas por venir; y del vulgo eran tenidos por verdaderos, aunque ninguna verdad decian, sino acaso y por yerro. Esta arte ni sigue años ni meses ni semanas, ni las tres olimpiadas, como algunos soñando dijeron y afirmaron falsamente,

Porque la tabla precedente del arte adivinatoria está dificultosa de entender y contar, puse esta tabla que se sigue, porque está muy mas clara, y la cuenta mas facil y conforme á como ellos contaban; y no piense nadie que esta tabla és Calendario, porque como está dicho no és sino arte adivinatoria. El Calendario de estos naturales se puso en el principio del segundo libro. Está muy claro de entender por las letras del A. B.C. que tiene. De una parte se cuentan los meses suyos que son de veinte en veinte dias, y de la otra parte se cuentan los nuestros meses que son de treinta días, uno mas ó menos; y por estar esta cuenta de esta manera, facil cosa és saber sus fiestas en que mes de los nuestros caian, y á quantos dias de cada mes, La otra cuenta que és de los años se pone en el septimo libro de esta Historia. Alli se podrá ver si pluguiese á Nuestro Señor que salga á luz.

Notas de Kingsborough

  1. Nota de Kingsborough: Nota. Esta tabla y la otra que se menciona en la pag. 158, lin. 2, faltan en el MS. original; pero se hallarán en el Codice Vaticano, Vol. II. La explicacion de ambas en el Vol. V., desde la pag. 173. ↩
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