Sahagún, Historia general — Libro VI: retórica y filosofía moral (parte 2 de 3)

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro VI: De la retórica y filosofía moral (parte 2 de 3)

Texto: Bernardino de Sahagún; capítulos I–XL según la edición de Bustamante (México, 1829), prólogo y capítulos XLI–XLIII según la de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

Segunda parte: capítulos XVII a XXII, los consejos de los señores a sus hijos e hijas, y de la madre a la hija.

Sobre esta edición. Los capítulos I a XL siguen la edición de Carlos María de Bustamante (México, 1829, tomo II, págs. 33–232); el prólogo y los capítulos XLI a XLIII siguen, como el resto de la serie, la de Lord Kingsborough (Londres, 1830). Kingsborough había dejado fuera de su volumen VII los cuarenta primeros capítulos, por eso los tomamos de Bustamante. Conservamos la ortografía de cada edición («lenguage», «muger», «ecsortar» en 1829; «quatro», «ivan» en 1830). Bustamante suprimió dos pasajes «por decencia», en los capítulos XXV y XXVII; lo dice en sus notas, que reproducimos. Sus notas, señaladas «Nota de Bustamante», son del editor de 1829 y a menudo expresan opiniones suyas, no de Sahagún.

Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830), salvo los capítulos I a XL de este Libro VI, tomados de Bustamante. El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua.

Textos: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Carlos María de Bustamante, tomo II (México, 1829), dominio público, vía Internet Archive; y en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción: Grok Bot (IA), revisada por Orlando Santos, a partir del reconocimiento óptico de caracteres de Internet Archive, cotejado con un segundo reconocimiento hecho sobre las imágenes de página y corregido a mano en los pasajes dudosos. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: primera página del «Libro sesto» en la edición de Bustamante (México, 1829), vía Internet Archive (dominio público).

Índice del Libro VI
  • Prólogo (parte 1)
  • Parte 1: oraciones a los dioses y discursos de los señores
  • Capítulo I — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca, en tiempo de pestilencia para que se las quitase: es oracion de los…
  • Capítulo II — De la oracion conque oraban al dicho Tezcatlipuca y Toalliehecatl, demandándole socorro contra la pobreza.
  • Capítulo III — Del lenguage y afectos que usaban, cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca Yautlnecociautlmonenequi, demandándole favor en tiempo de guerra…
  • Capítulo IV — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca, Teiocoiani Tehimatini 1.° proveedor de las cosas necesarias,…
  • Capítulo V — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al mayor de los dioses llamado Tezcatlipuca-Titlacaoamoquequeloa, despues de muerto el señor, para que los…
  • Capítulo VI — Del lenguage y afectos que usaban orando á Tezcatlipuca, demandándole tuviese por bien quitase del señorio, por muerte, ó por otra via, al señor que no…
  • Capítulo VII — De la confesion auricular que estos naturales usaban en tiempo de su infidelidad, una vez en la vida.
  • Capítulo VIII — Del lenguage y afectos que usaban orando al dios de la lluvia llamado Tlaloc, el cual tenian que era señor y rey del paraiso terrenal, con otros muchos…
  • Capítulo IX — Del lenguage y afectos que usaba el señor despues de electo para dar gracias á Tezcatlipuca, por haberle elegido en señor, y demandarle favor y lumbre para…
  • Capítulo X — Del lenguage y afectos que usaban para hablar y avisar al señor recien electo. Es plática de alguna persona muy principal, ó de algun pilli, ó tecutli, el…
  • Capítulo XI — De lo que dice otro orador en acabando el primero, mostrando brevemente la alegria de todo el reino por su eleccion, y mostrando el deseo que todos sus…
  • Capítulo XII — De lo que responde el señor á sus oradores humillándose, y dándoles gracias por lo que han dicho.
  • Capítulo XIII — De los afectos y lenguage que usa el que responde por el señor á los oradores cuando el señor no se halla para responder: es oracion de algun principal,…
  • Capítulo XIV — En que se pone una larga plática conque el señor habla á todo el pueblo por la primera vez, ecsortándolo á que nadie se emborrache ni hurte, ni cometa…
  • Capítulo XV — Despues de la plática del señor, se levanta otro principal y hace otra al pueblo en presencia del mismo rei, encareciendo las palabras que este dijo,…
  • Capítulo XVI — De la respuesta que hacia un viejo principal y sábio en el árte de bien hablar respondiendo de parte del pueblo, y agradeciendo la doctrina que contenia el…
  • Parte 2 (esta página): los consejos de padres y madres
  • Capítulo XVII — Del razonamiento lleno de muy buena doctrina en lo moral, que el señor hacia á sus hijos cuando ya habian llegado á los años de la discrecion, ecsortándolos…
  • Capítulo XVIII — Del razonamiento que los señores hacian á sus hijas cuando ya habian llegado á los años de discrecion, ecsortandolas á muchas cosas: háblanlas muy tiernas…
  • Capítulo XIX — En acabando el padre de ecsortar á la hija, luego delante de él tomaba la madre la mano, y con muy amorosas palabras la decia, que tuviese en mucho lo que…
  • Capítulo XX — Del lenguage y afectos que usaba el padre principal ó señor, para amonestar á su hijo á la humildad y conocimiento de sí mismo, para ser acepto á los dioses…
  • Capítulo XXI — Del lenguage y afectos que el padre, señor y principal usaba para persuadir á su hijo al amor de la castidad, donde pone cuan amigos eran los dioses de los…
  • Capítulo XXII — En que se contiene la doctrina que el padre principal, ó señor daba á su hijo acerca de las cosas, y política esterior: conviene á saber: como se habia de…
  • Parte 3: casamiento, parto, crianza; adagios y metáforas
  • Capítulo XXIII — De la manera que hacian los casamientos estos naturales.
  • Capítulo XXIV — En que se pone lo que hacian cuando la recien casada se sentia preñada.
  • Capítulo XXV — Del lenguage que usaban dando la enhorabuena á la preñada hablando con ella: es plática de alguno de los parientes de él; avisábanla en ella muchas cosas, y…
  • Capítulo XXVI — En que se pone lo que los padres de los casados hacian cuando ya la preñada estaba en el sétimo ú octavo mes.
  • Capítulo XXVII — De como una matrona parienta del moso, hablaba á la partera para que se encargara del parto de la preñada, y de como la partera respondia aceptando el…
  • Capítulo XXVIII — De las diligencias que hacia la partera, llegada la hora del parto, para que la preñada pariese sin pena, y de los remedios que la aplicaba si tenia mal parto.
  • Capítulo XXIX — De como á las mugeres que morian de parto las canonizaban por diosas, y las adoraban como á tales, y tomaban reliquias de su cuerpo; y de las ceremonias que…
  • Capítulo XXX — De como la partera hablaba al niño en naciendo, y las palabras que le decia de alhago, regalo, ternura y amor. Tambien se ponen muy claras palabras que la…
  • Capítulo XXXI — De lo que la partera decia al niño cuando le cortaba el ombligo.
  • Capítulo XXXII — De como la partera en acabando de hacer lo arriba dicho, luego lavaba la criatura, y de la manera que hacian aquel lavatorio, y lo que la partera rezaba…
  • Capítulo XXXIII — Del razonamiento que hacia la partera á la recien parida, y de las gracias que los parientes de la parida la hacian por su trabajo, y de lo que ella respondia.
  • Capítulo XXXIV — Que entre los señores principales y mercaderes, usaban los unos á los otros dar la enhorabuena del primogenito, enviando dones, y quien de su parte hablase…
  • Capítulo XXXV — Del parlamento que hacian los embajadores enviados de los señores de otros pueblos, á saludar á la criatura, y á sus padres, y de lo que respondian de parte…
  • Capítulo XXXVI — De como los padres de la criatura hacian llamar á los adivinos, para que dijesen la fortuna que consigo traía la criatura, segun el signo en que habia nacido.
  • Capítulo XXXVII — Del bautismo de la criatura, y de todas las ceremonias que en él se hacian, del poner el nombre á la criatura, y del convite de los niños &c.
  • Capítulo XXXVIII — Del Bautismo de las niñas en cuanto toca á algunas particulares ceremonias que se hacian.
  • Capítulo XXXIX — De como los padres y madres, deseando que sus hijos, é hijas viviesen, prometian de los meter en la casa de religion, que en cada pueblo habia dos, una mas…
  • Capítulo XL — De como en llegando el tiempo de meter á su hijo, ó hija donde le habian prometido, se juntaban todos los parientes ancianos, y avisaban al muchacho ó…
  • Capítulo XLI — De algunos de los adagios que esta gente Mexicana usaba.
  • Capítulo XLII — De algunos zazaniles de los muchachos, que usa esta gente Mexicana, que son como los que cosa y cosa de nuestra lengua.
  • Capítulo XLIII — De algunas metaforas delicadas con sus declaraciones.
  • Notas de Bustamante

Capítulo XVII

Del razonamiento lleno de muy buena doctrina en lo moral, que el señor hacia á sus hijos cuando ya habian llegado á los años de la discrecion, ecsortándolos á huir los vicios y á que se diesen á los egercicios de nobleza y bondad.

Hijos mios, escuchad lo que os quiero decir, porque yo soy vuestro padre, tengo cuidado y rijo esta provincia, ciudad ó pueblo, por la voluntad de los dioses, y aun lo que hago es con muchas faltas y defectos delante de dios, y de los hombres que morirán. Tú que estás presente, que eres el primogénito y mayor de tus hermanos, y tú que tambien estás presente, que eres el segundo, y tú que eres el tercero, y tú que estás allá á la postre, que eres el menor, sabed: que estoy triste y aflijido, porque pienso que alguno de vosotros ha de salir inutil y para poco, y alguno ha de salir de tan poca habilidad, que no sepa hablar, y que ninguno de vosotros ha de ser hombre, ni ha de servir á dios: ¡ah! no sé si alguno de vosotros ha de ser hábil, y ha de merecer la dignidad y señorio que yo tengo,[1] ó si por ventura ninguno de vosotros lo será, ó si en mí se ha de acabar este oficio y dignidad que yo poseo. Acaso nuestro señor ha determinado que esta casa en que vivo, la cual edifiqué con muchos trabajos, se caíga por tierra, y sea como muladar y lugar de estiercol, y que la memoria se pierda, y no haya quien se acuerde de mi nombre, ni haya quien haga mencion de mí; sino que en muriendo me olviden todos. Oídme pues ahora que os quiero decir, como os sepais valer en este mundo, como os habeis de llegar á Dios para que os haga mercedes: para esto os digo que los que lloran, se afligen, suspiran, oran y contemplan, y los que de su voluntad con todo corazon velan de noche, y madrugan de mañana á barrer las calles y caminos, á limpiar las casas y componer los petates é ycpales, y aderezar los lugares donde dios es servido con sacrificios y ofrendas, y aquellos que tienen cuidado luego muy temprano de ofrecer incienso á dios; los que hacen esto se entran á la presencia de dios, y se hacen sus amigos, y reciben de él mercedes: el les abre sus entrañas para darles riquezas, dignidades y prosperidad; como es que sean varones esforzados para la guerra. En estos egercicios, y en estas obras conoce dios quienes son sus amigos, y quien oró con devocion, y les pone en las manos oficios y condecoraciones de la milicia, para derramar sangre en la guerra, ú honrar la judicatura donde se dan las sentencias, y los hace madres y padres del sol, para que ellos le den de comer y beber, no solamente al sol, que está encima de nosotros; sino tambien á los dioses del infierno, que estan debajo, y estos tales son reverenciados de los soldados, y gente de la guerra: á ellos todos los tienen por madres y padres, y esto porque tuvo por bien nuestro señor dios de hacerlos esta merced y no por sus merecimientos,[2] ó bien los dá habilidad para merecer la silla y estrado del senorio, y regimiento del pueblo, ó provincia, y pone en sus manos el cargo de regir y gobernar la gente con justicia y rectitud, y los coloca al lado del dios del fuego, que es el padre de todos los dioses, que reside en el albergue de la agua, y entre las flores, que son las paredes almenadas, envuelto entre unas nubes de agua. Este es el contiguo dios que se llama Ayamictlan, y Xiuhtecutli, ó por ventura los hace señores que se llaman Tlacatecutli y Tlacochtecutli, ó los pone en otra dignidad alguna mas baja. Segun que está la órden de la república en diversos grados, les da alguna dignidad para que sean honrados y acatados; ó les dá á merecer alguna cosa preciosa entre los senadores y señores, como es el oficio y dignidad que ahora yo tengo, y uso como soñado y sin merecimiento mio; no mirando nuestro señor cuan poco yo merezco. No tengo esta dignidad de mio, ni por mis merecimientos, y por mi querer: nunca yo dige, quiero ser esto, quiero tener esta dignidad, sino que lo quiso así nuestro señor, y esta es misericordia que se ha hecho conmigo, pues todo es suyo y todo lo dá, y todo viene de su mano, porque ninguno conviene que diga, quiero ser esto ó quiero tener esta dignidad, porque ninguno escoge la que quiere; solo dios dá lo que gusta, á quien le place, y no tiene necesidad de consejo de nadie sino solo su querer. Oíd otra tristeza y angustia que me aflige á la media noche cuando me levanto á orar y hacer penitencia. Mi corazon piensa diversas cosas, y anda subiendo y bajando como quien sube á los montes, y desciende á los valles, porque ninguno de vosotros me dais contento, ni ninguno de vosotros me satisface. Tu N. que eres el mayor, no muestras en tus costumbres ninguna mayoría ni mejoría: no veo en tí sino niñerías y puerilidades: no aparece en tí disposicion ninguna de hijo mayor ó de primogénito; y tu N. que eres el segundo, y tu N. que eres el tercero, tampoco veo en vosotros ninguna cosa de cordura, ni teneis cuidado de ser hombres, sino que parece que por ser menores, y porque dios os hizo el segundo y tercero, no cuidais de vosotros. ¿Qué será de vosotros en este mundo? mirad que descendeis de parientes generosos y de señores: y no de hortelanos ó leñadores. ¿Qué será, repito, de vosotros? ¿Quereis ser mercaderes que traen en la mano un báculo, y acuestas su carga? ¿Quereis ser labradores ó cabadores? ¿Quereis ser hortelanos ó leñadores? quieroos decir lo que habeis de hacer, oídlo y notadlo. Tened cuidado del areito, del atabal, y de las sonajas; cuidad de cantar, con esto despertareis á la gente popular, y dareis placer á nuestro señor dios, que está en todo lugar: con esto, le solicitareis para que os haga mercedes: con esto metereis vuestra mano en el seno de sus riquezas, porque el que se ejercita en tañer y cantar, solicita á nuestro señor dios para que le haga mercedes. Procurad de saber algun oficio honroso, como és el hacer obras de pluma y otros oficios mecánicos; tambien porque estas cosas sirven para ganar de comer en tiempo de necesidad. Mirad que mayormente tengais cuidado de lo tocante á la agricultura, porque la tierra cria todas las cosas, y no demanda que la den de comer ó beber, pues ella tiene el cuidado de criarlas: todos estos ejercicios procuraron saber y hacer vuestros antepasados; porque aunque eran hidalgos y nobles, siempre tuvieron cuidado de que sus heredades fuesen labradas y cultivadas, y nos dejaron dicho que de esta manera lo hicieron sus antepasados; porque si solamente tuviereis cuidado de vuestra hidalguia y nobleza, y no quisiereis entender en las cosas ya dichas, en especial en las de la agricultura, ¿con qué mantendreis á los de vuestra casa? ¿y con qué te mantendras á tí mismo? En ninguna parte he visto que alguno se mantenga, por su hidalguia ó nobleza: solamente conviene que tengais cuidado de las cosas necesarias al cuerpo, como son los mantenimientos, porque esto es el fundamento de nuestro vivir, y mas no sin mucha razon se llama tonacaiutltomio, que quiere decir nuestra carne, y nuestros huesos, porque con él vivimos, nos esforzamos, andamos, y trabajamos. Esto nos da alegria y regocijo, porque los mantenimientos de nuestro cuerpo hacen á los señores, y á los que tienen cuidado de la milicia; no hay hombre en el mundo que no tenga necesidad de comer, y beber, porque tiene estómago y tripas; ni hay ningun señor y senador que no coma y beba; ni hay soldados y peleadores, que no tengan necesidad de llevar su mochila. Los mantenimientos del cuerpo, tienen en peso á cuantos viven, y dan vida á todo el mundo, y con esto está poblado todo. Los mantenimientos corporales son la esperanza de todos los que viven para ecsistir. Mirad pues hijos que tengais cuidado de sembrar los maizales, de plantar maguéyes y tunas frutales, porque segun lo que digeron los viejos, la fruta es regocijo de los niños, que alegra, refrigera y mata la sed á los niños. ¿Y tú muchacho no deseas fruta? ¿pues de donde la has de haber si no la plantas, y crias en tus heredades?. Notad ahora pues hijos el fin de mi plática, y escribidlo en vuestra memoria y corazon: muchas cosas mas habia que decir; pero sería nunca acabar, solas dos palabras quiero añadir que son muy dignas de notar, y que los viejos nos las dejaron dichas y encomendadas. La una es que tengais gran cuidado de haceros amigos de dios que está en todas partes, y es invisible é impalpable, y os conviene darle todo el corazon y el cuerpo: mirad que no os desvieis de este camino: mirad que no presumais: mirad que no seais altivos en vuestro corazon, ni tampoco os desespereis, ni os acobardeis en vuestro ánimo; sino que seais humildes de vuestro corazon y tengais esperanza en Dios, porque si os faltare esto, enojarse ha contra vosotros porque ve todas las cosas secretas, y os castigará como á él le pareciere y quisiere. Lo segundo que habeis de notar es, que tengais paz con todos, con ninguno os desvergonzeis, y á ninguno desacateis: respetad á todos, tened acatamiento á todos, no os atrevais á nadie, por ninguna cosa afrenteis á persona, ni deis á entender á nadie todo lo que sabeis: humillaos á todos aunque digan de vosotros lo que quisieren; callad, y aunque os abatan cuanto gustaren no respondais palabra: mirad que no seais como culebra, descomedidos con nadie, ni á nadie arremetais, ni os atrevais: sed sufridos y reportados, que Dios bien os vé y responderá por vosotros, y él os vengará[3] sed humildes con todos, y con esto os hará Dios merced y tambien honra. Lo tercero que debeis de notar és, que no perdais el tiempo que Dios os da en este mundo: no perdais dia ni noche, porque nos es muy necesario, tanto como el mantenimiento para el cuerpo. En todo tiempo suspirad y orad á Dios, demandándole lo que habeis menester: ocupaos en cosas provechosas todos los dias, y todas las noches: no os defraudeis del tiempo ni lo perdais, básteos lo dicho y con esto hago mi deber. ¿Por ventura se os olvidará, y se os perderá, ó lo gastareis de valde? haced como os pareciere: yo he hecho lo que debia ¿cual de vosotros lo tomará para sí? ¿por ventura tú que eres el mayor, y el primogenito, ¿ó tú que eres el segundo ó tercero, ó por ventura tú que eres el menor de todos serás avisado, remirado y entendido, ó como dicen serás adivino, y entenderás los pensamientos de los otros, y serás como quien vé de lejos las cosas, y las entiende, guarda y escribe en su corazon sin decirlas á nadie? Cualquiera de vosotros que esto hiciere, hará gran bien para sí, y vivirá sobre la tierra largo tiempo.

Capítulo XVIII

Del razonamiento que los señores hacian á sus hijas cuando ya habian llegado á los años de discrecion, ecsortandolas á muchas cosas: háblanlas muy tiernas palabras y en cosas muy particulares.

Tú hija mia preciosa como cuenta de oro y pluma rica, salida de mis entrañas, á quien yo engendré, y que eres mi sangre y mi imágen: tú que estás aquí presente, oye con atencion lo que te quiero decir, porque ya tienes edad de discrecion. Dios criador te ha dado uso de razon y habilidad para entender, el cual Señor está en todo lugar, y es criador de todos; y pues que es así que ya entiendes y tienes uso de razon, para comprender como son las cosas del mundo, y que en él no hay verdadero placer, ni verdadero descanso; mas por el contrario, hay trabajos, aflicciones, cansancios estremados, abundancia de miserias y pobrezas. ¡Oh hija mia! que éste mundo es de lloros, aflicciones, y descontentos, donde hay frios, destemplanza de aire y grandes calores del sol que nos aflige, y es lugar de hambre y de sed. Esto es muy gran verdad y por esperiencia lo sabemos: nota bien lo que te digo hija mia, que este mundo es malo y penoso, donde no hay placeres sino desazones: hay un refran que dice que no hay placer solo sin que no esté junto con mucha tristeza: que no hay descanso, que no esté junto con mucha afliccion acá en la tierra: este es dicho de los antiguos que nos dejaron, para que nadie se aflija con demasiados lloros, y con excesiva tristeza. Nuestro señor nos dió la risa, el sueño, el comer, y el beber conque nos criamos y vivimos: diomos tambien el oficio de la generacion conque nos multiplicamos en el mundo: todas estas cosas dan algun contento á nuestra vida por poco espacio, para que despues nos aflijamos con continuos lloros y tristezas. Aunque esto es así, y este es el estilo del mundo donde están algunos placeres mezclados con muchas fatigas, no se echa de ver, ni aun se teme, ni aun se llora, porque vivimos en él, y hay reinos, señorios, dignidades y oficios de honra, unos cerca de los señorios y reinos, otros cerca de las cosas de la milicia. Esto que está dicho es muy gran verdad que pasa entre nosotros; mas nadie lo considera, nadie piensa en la muerte, solamente se considera lo presente, que es ganar de comer, beber, y buscar la vida, edificar casas, trabajar para vivir, y buscar mugeres para casarse, y las mugeres cásanse pasando del estado de la mocedad al de la vejéz; esto hija mia es así como lo he dicho. Pues nota ahora y oye con sosiego, que aquí está tu madre y señora, de cuyo vientre saliste como una piedra que se corta de otra, y te engendró como una yerba que engendra á otra; así tu brotaste y naciste de tu madre. Has estado hasta aquí como dormida, ahora ya has despertado; mira y oye y sábete, que el negocio de este mundo, es como tengo dicho. Ruego á Dios que vivas muchos dias; pero es menester que sepas como has de vivir, y como has de andar tu camino, porque el de este mundo es muy dificultoso; y mira hija querida, palomita mia, que el camino de este mundo no es poco dificultoso, sino que es espantablemente dificultoso. Ten entendido hija primogénita, que vienes de gente noble, hidalga y generosa: eres de sangre de señores y senadores, que há ya muchos años que murieron, y reinaron, y pusieron el trono y estrado del reino, y dejaron fama y honra á las dignidades que tuvieron y engrandecieron su nobleza: hija mia, quiérote declarar lo que digo. Sábete que eres noble y generosa, considérate y conócete como tal: aunque eres doncellita, eres preciosa como un chalchivite y como un zafiro, y fuiste labrada y esculpida de noble sangre, de generosos parientes. Vienes de deudos muy principales é ilustres, y esto que te digo hija mia bien lo entiendes, porque ya no andas amontonando la tierra y jugando con las tejuelas y con el barro con otras niñas: ya entiendes, y disciernes, y usas de razon. Mira que no te deshonres á tí misma: mira que no afrentes á nuestros antepasados los señores y gobernadores: mira no hagas alguna vileza: mira repito que eres noble y generosa. Ves aquí la regla que has de guardar para vivir bien en este mundo, entre la gente que en él vive: mira que eres muger. Nota lo que has de hacer: de noche y de dia debes orar muchas veces, y suspirar al dios invisible é impalpable, que se llama Yoalliehecatl: demándale con clamores, y tendidos los brazos en el secreto de tu recogimiento: mira que no seas dormilona; despierta y levántate á la media noche, y póstrate de rodillas y de codos delante de él; inclínate y cruza los brazos; llama con clamores de tu corazon á nuestro señor dios invisible é impalpable, porque denoche se regocija con los que le llaman: entónces te oirá, y entónces hará misericordia contigo, entónces te dará lo que te convenga, y aquello de que fueres digna; y si por ventura antes del principio del mundo te fué dada alguna siniestra ventura algun hado contrario en que naciste, orando y haciendo penitencia como está dicho, se mejorará, y nuestro señor dios la abonará, Mira hija [repito] que de noche te levantes y veles, y te pongas en cruz: echa de tí de presto la ropa, lávate la cara, manos y boca: toma de presto la escoba para barrer, barre con diligencia, no te estés perezosa en la cama; levántate á lavar las bocas á los dioses, y á ofrecerles incienso, y mira no dejes esto por pereza, que con estas cosas demandamos á dios y clamamos á él, para que nos dé lo que cumple. Hecho esto comienza luego á hacer lo que es de tu oficio, á hacer cacao, ó moler el maíz, ó á hilar ó á teger: mira que aprendas muy bien como se hace la comida y bebida para que sea bien hecha; quiero decir aquella comida y bebida para los señores, y que á solos ellos se dá, y por esto se llama tetonaltlatocatlacualli. Obrando de este modo serás enriquecida donde quiera que dios te diere la suerte de tu casamiento; y si por ventura vinieres á necesidad de pobreza, mira que aprendas muy bien y con gran advertencia el oficio de las mugeres que es hilar y teger. Abre bien los ojos para ver como tienen una manera de tejer, y de labrar y de hacer las pinturas en las telas, como ponen las colores, y como juntan las unas con las otras para que digan bien.[4] Las que son señoras y habiles en esta arte, aprenden bien como se urde la tela, y como se ponen los lizos en ella, como las cañas entre la una tela y otra, para que pase por enmedio de la lanzadera. Mira que seas en esto muy avisada y muy diligente: no dejes de saber esto por negligencia ó por pereza, porque ahora que eres mozuela, y tienes buen tiempo para entender en ello, tu corazon está simple y hábil, y es como chalchivite fino y como zafiro, y tiene habilidad pues no está aun mancillado con algun pecado, sino puro, simple y limpio, sin mezcla de alguna mala afeccion; y tambien porque aun vivimos los que te engendramos, pues que tú no te hiciste á tí ni te formaste; yo y tu madre tuvimos este cuidado y te hicimos, porque esta es la costumbre del mundo: no es invencion de alguno, es ordenacion de nuestro señor Dios que haya generacion por via de hombre y de muger para hacer multiplicacion y poblacion, y entre tanto que somos y vivimos; y en nuestra presencia antes que muramos y que nos llame nuestro señor, conviénete mucho hija mia muy amada, mi paloma, mi primogénita, que entiendas en estas cosas dichas, y las sepas muy bien, para que despues de nuestra muerte, puedas vivir honrada y entre personas de honor; porque andar á coger yerbas, y vender leña, ó á vender axi verde, ó sal, ó salitre á los cantones (ó esquinas) de las calles, en ninguna manera te conviene, pues eres generosa, y desciendes de gente noble é hidalga. Por ventura acontecerá lo que no pensamos, y lo que nadie piensa, que alguno se aficionará á tí y te mandará, y si no estás esperta en las cosas de tu oficio mugeril ¿qué sucederá entónces? ¿no nos darán con ello en la cara, y nos zaherirán:¿nos dirán que no te enseñamos lo que era menester que supieses; y si por ventura entónces ya fuéremos muertos yo y tu madre, murmurarán de nosotros porque no te enseñamos cuando viviamos, y dirán.... mal siglo hayan porque no enseñaron á su hija, y tú provocarás contra tí riñas y maldiciones, y serás causa de tu mal. Y si ya fueres diestra en lo que has menester y has de hacer, no habrá ocasion entónces de que nadie te riña: no tendrá lugar la reprension, entónces con razon serás loada y honrada, y tendrás presuncion, y te estimarán como si estuvieras en los estrados de los que por sus hazañas en la guerra merecieron honra: presumirás de la rodela como los buenos soldados; y si por ventura ya fueres diestra en tu oficio, como el soldado en el ejercicio de la guerra, entónces donde estuvieres, acordarse hán de nosotros, y nos bendecirán y honrarán por tu causa: y si por ventura no hicieres nada bien de lo que has de hacer, maltratarte hán, y apalearte hán, y por tí se dirá, que con dificultad te labarás, ó que no tendrás tiempo para razcarte la cabeza.[5] De estas dos cosas solo Dios sabe cual te ha de caber, y para cual de ellas te tiene, ó que siendo diligente y sábia en tu oficio, seas amada y temida, ó que siendo perezosa, negligente y boba, seas maltratada y aborrecida. Mira hija mia que notes muy bien lo que ahora te quiero decir: mira que no deshonres á tus pasados, ni siembres estiercol y polvo encima de tus pinturas que significan sus buenas obras, y buena lóa: mira que no los infames ni te dés al deleite carnal: mira que no te arrojes sobre la inmundicia y hediondez de la lujuria; y si has de venir á esto, mas valía que te murieras luego. Mira hija mia que muy poco á poco vayas aprovechando en las cosas que te tengo dichas; porque si pluguiere á nuestro señor que alguno te quiera y pida, no le deseches[6] no menosprecies la voluntad de nuestro señor, porque él le envia; recíbele, tómale, no te escuses, no le deseches ni menosprecies, no esperes á tres veces que te lo digan: no te hurtes, no te escabullas burlando. Aunque eres nuestra hija y vienes de parientes nobles y generosos, no te jactes de ello, porque ofenderás á nuestro señor, y apedrearte han con piedras de estiercol y de suciedad; quiero decir que permitirá que caígas en verguenza y confusion por tu mala vida; y tambien él se burlará de tí, y dirán de tí, ya quiere, ya no quiere.... Mira que no escojas entre los hombres el que mejor te parezca, como hacen los que van á comprar las mantas al tianguiz ó mercado: recibe el que te manda, y mira que no hagas como se hace cuando se crian las mazorcas verdes que son xilotes ó elotes, que se buscan las mejores y mas sabrosas. Mira que no desees algun hombre por ser mejor dispuesto, ni te enamores de él apasionadamente. Si fuere bien dispuesto el que te demandare, recíbele, y si fuere mal dispuesto y feo, no le deseches, toma aquel porque lo envia dios,[7] y si no le quisieres recibir, él burlaráse de tí, deshonrarte há trabajando á ver tu cuerpo por mala via, y despues te pregonará por mala muger. Mira hija que te esfuerzes, y mira muy bien que nadie se burle de tí: mira que no te des á quien no conoces, que es como viandante que anda tuneando, y es bellaco. Mira hija que no te juntes con otro, sino con solo aquel que te demandó: persevera con él hasta que muera: no le dejes aunque el te quiera dejar, aunque sea un pobrecito labrador ú oficial, ó algun hombre comun de bajo linage. Aunque no tenga que comer no le menosprecies, no le dejes, porque poderoso es nuestro señor de proveeros y honraros, y porque es sabedor de todas las cosas, y hace mercedes á quien quiere. Esto que he dicho hija mia, te doy por tu doctrina para que te sepas valer, y con esto hago contigo lo que debo delante de Dios; si lo perdieres y lo olvidares, sea á tu cargo que yo ya hice mi deber. ¡Oh hija mia y muy amada primogénita! seas bienaventurada, y nuestro señor te tenga en paz y reposo.

Capítulo XIX

En acabando el padre de ecsortar á la hija, luego delante de él tomaba la madre la mano, y con muy amorosas palabras la decia, que tuviese en mucho lo que su padre la habia dicho, y lo guardase en su corazon como cosa muy preciosa; y luego comenzaba ella á advertirla de los atavios que ha de usar, y de como ha de hablar, mirar y andar, y que no cure de vidas agenas, y que el mal que de otros oyere, nunca lo diga. Mas aprovecharian estas dos pláticas dichas en el púlpito, por el lenguage y estilo en que están, [mutatis mutandis] á los mozos, y mozas, que otros muchos sermones.

Hija mia muy amada, muy querida palomita:[8] ya has oído y notado las palabras, que tu señor padre te ha dicho: ellas son palabras preciosas, y que raramente se dicen ni se oyen, las cuales han procedido de las entrañas y corazon en que estaban atesoradas, y tu muy amado padre bien sabe que eres su hija engendrada de él, eres su sangre y su carne, y sabe Dios nuestro señor que es así: aunque eres muger, é imágen de tu padre,[9] ¿qué mas te puedo decir, hija mia, de lo que ya está dicho? ¿qué mas puedes oír de lo que has oído de tu señor y padre el cual te ha hablado copiosamente lo que te cumple hacer y guardar, ni ninguna cosa ha quedado de lo que te conviene que no la haya tocado? pero por hacer lo que soy obligada para contigo, quiérote decir algunas pocas palabras. Lo primero que te encargo mucho és, que guardes, y que no olvides lo que tu señor padre ya dijo, porque son todas cosas muy preciosas; y las personas de su suerte, raramente publican tales cosas, y que son palabras de señores, y sábias, apreciables como piedras ricas, y muy labradas: mira pues que las tomes y guardes en tu corazon, y las escribas en tus entrañas. Si Dios te diere vida, con aquellas mismas palabras has de doctrinar á tus hijos é hijas, si Dios te los diere. Lo segundo que te quiero decir és, que mires que te amo mucho, que eres mi querida hija: acuérdate que te truje en mi vientre nueve meses, y de que naciste, y te criaste en mis brazos: yo te ponia en la cuna, y de allí en mi regazo, y con mi leche te crie.[10] Esto te digo porque sepas, que yo, y tu padre somos los que te engendramos, y ahora te hablamos doctrinándote. Mira que tomes nuestras palabras, y las guardes en tu pecho: Cuida que tus vestidos sean honestos y como conviene: mira que no te atavies con cosas curiosas y muy labradas, porque esto significa fantasía, poco seso y locura. Tampoco conviene que tus atavios sean muy viles, sucios ó rotos, como son los de la gente baja, porque estos andrajos son señal de gente víl, y de quien se hace burla. Tus vestidos sean honestos y limpios, de manera que ni parezcas fantástica, ni víl. Cuando hablares no te apresurarás en el hablar con desasosiego, sino poco á poco, y sosegadamente: cuando hablares no alzarás la voz, ni hablarás muy bajo, sino con mediano sonido,[11] ni adelgazarás mucho cuando hables, ni cuando saludes, ni hablarás por las narices, sino has que tus palabras sean honestas, y de buen sonido y la voz mediana. No seas curiosa en tus palabras. Mira hija que en el andar has de ser honesta: no andes con apresuramiento ni con demasiado espacio, porque és señal de pompa andar despacio, y el andar de prisa, tiene resabio de desasosiego y poco asiento. Andando llevarás un medio, que ni andes muy de prisa ni muy despacio; y cuando fuere necesario andar de prisa hacedlo así, por eso tienes discrecion. Para cuando fuere menester saltar algun charco, saltarás honestamente, de manera que ni parezcas pesada, torpe ni liviana. Cuando fueres por la calle, ó por el camino no lleves inclinada mucho la cabeza, ó encorbado el cuerpo, ni tampoco vayas muy levantada la cabeza; porque es señal de mala crianza: irás derecha y la cabeza poco inclinada. No lleves la boca cubierta, ó la cara con vergüenza: no vayas mirando á manera de cegatona, ni hagas con los pies meneos de fantasia por el camino: anda con sosiego, y con honestidad por la calle. Lo otro que debes notar hija mia és, que cuando fueres por la calle no vayas mirando acá, ni acuyá, ni volviendo la cabeza á mirar á una parte ni á otra, ni irás mirando al cielo, ni tampoco irás mirando la tierra. Á los que encontrares no los mires con ojos de persona enojada, ni hagas semblante de persona incomoda, sino que mira á todos con cara serena; haciendo esto no darás á nadie ocasion de enojarse contra tí. Muestra tu aspecto y disposicion como conviene, de manera que ni lleves el semblante como enojada, ni tampoco como risueña. Mira tambien hija, que no se te dé nada por las palabras que oyeres yendo por el camino, ni hagas cuenta de ellas, digan lo que dijeren los que van ó vienen. No cures de responder ni de hablar, mas haz como que no los oyes ni lo entiendes; porque haciendo de esta manera, nadie podrá decir con verdad que dijiste tal cosa. Mira tambien hija que nunca te acontesca afeitar la cara, ó poner colores en ella ó en la boca por parecer bien, porque esto es señal de mugeres mundanas y carnales. Los afeites y colores son cosas que las malas mugeres usan, las desvergonzadas que ya han perdido el pudor y aun el seso, que andan como locas y borrachas: estas se llaman rameras, y para que tu marido no te aborrezca, ataviate, lávate, y lava tus ropas,[12] y esto sea con regla y con discrecion, porque si cada dia te lavas y tambien tus ropas, decirse há de ti que eres relimpia y que eres demasiado regalada; llamarte han tapepetzon tinemaxoch. Hija mia, este es el camino que has de llevar, porque de esta manera nos criaron tus señoras antepasadas de donde vienes. Las señoras nobles, ancianas, canas y abuelas &c. no nos dijeron tantas cosas como yo te he dicho; no nos decian sino algunas pocas palabras y nos hablaban de esta manera. «Oíd hijas mias: en este mundo es menester vivir con mucho aviso y recato: oye esta comparacion que ahora te diré y guárdala, y de ella toma ejemplo y dechado para bien vivir. Acá en este mundo vamos por un camino muy angosto, muy alto, y muy peligroso, el cual es como una loma altísima, y que por lo empinado de ella vá un camino muy estrecho: á la una mano está gran profundidad y hondura sin suelo, y si te desviares del camino á una ú otra mano, caerás en aquel profundo; por tanto conviene con mucho tiento seguir el camino. Hija muy tiernamente amada y palomita mia, guarda este ejemplo en tu corazon, y mira que no te olvides, que este será como candela y como lumbre por todo el tiempo que vivieres en este mundo. Solo una cosa hija mia me resta por decirte para acabar mi plática: si Dios te diere vida, si vivieres algunos años sobre la tierra, mira que no des tu cuerpo á algun hombre: mira que te guardes mucho que nadie llegue á tí ni tome tu cuerpo: si perdieres tu virginidad, y despues de esto te demandare por muger alguno, y te casares con él, nunca se habrá bien contigo ni te tendrá verdadero amor, siempre se acordará de que no te halló virgen, y esto será causa de grande afliccion y trabajo: nunca estarás en paz, siempre estará tu marido sospechoso de tí. ¡Oh hija mia mi muy amada palomita! si vivieres sobre la tierra, mira que en ninguna manera te conozca mas que un varon; y esto que ahora te quiero decir, guárdalo como mandamiento estrecho. Cuando fuere Dios servido de que tomes marido, estando ya en su poder no te altivezcas, mira que no le menosprecies ni des licencia á tu corazon para que se incline á otra parte: no te atrevas á él: mira que en ningun tiempo ni en ningun lugar le hagas traicion que se llama adulterio: mira que no des tu cuerpo á otro, porque esto hija mia muy querida y muy amada, es una caida en una sima sin suelo, que no tiene remedio ni jamás se puede sanar. Segun es el estilo del mundo, si fuere sabido, y si fueres vista, por este delito matarte hán, echarte han en una calle para ejemplo de toda la gente, donde serás por justicia machucada la cabeza y arrastrada; de estas dice un refran... Probarás la piedra, serás arrastrada, y tomarán ejemplo de tu muerte: de aquí succederá infamia y deshonra á nuestros antepasados, señores, y senadores de donde venimos y de donde naciste: ensuciarás su ilustre fama y su gloria, con la inmundicia y polvo de tu pecado. Asímismo perderás tu fama, tu nobleza y tu generosidad: tu nombre será olvidado y aborrecido: de tí se dirá el refran, que fuiste enterrada en el polvo de tus pecados; y mira bien hija mia, que aunque nadie te vea, ni tu marido sepa lo que pasa, te vé Dios que está en todo lugar, enojarse há contra tí, y tambien despertará la indignacion del pueblo contra tí, y se vengará como él quisiere, ó te tullirás por su mandado, ó cegarás, ó se te podrirá el cuerpo, ó vendrás á la última pobreza porque te atreviste y arrojaste á obrar contra tu marido, que por ventura te dará la muerte, ó te pondrá debajo de sus pies envíandote al infierno. Nuestro señor misericordioso es; pero si hicieres traicion a tu marido, aunque no se sepa, aunque no se publique, Dios que está en todo lugar, tomará venganza de tu pecado, y permitirá que nunca tengas contento, ni reposo, ni vida sosegada, y él provocará á tu marido que siempre estará enojado contra tí, y que siempre te hablará con enojo. Mira hija mia muy amada á quien amo tiernamente, mira que vivas en el mundo con paz, reposo y contento los dias que vivieres; mira que no te infames, que no amancilles tu honra, que no ensucies el lustre y fama de nuestros señores antepasados de los cuales vienes: mira que á mí y á tus padres nos honres, y nos des fama con tu buena vida. Hágate Dios muy biénaventurada, hija mia primogénita, y llégate á Dios, el cual está en todo lugar.

Capítulo XX

Del lenguage y afectos que usaba el padre principal ó señor, para amonestar á su hijo á la humildad y conocimiento de sí mismo, para ser acepto á los dioses y á los hombres; donde pone muchas consideraciones al propósito con maravillosas maneras de hablar, y con delicadas metáforas, y propísimos vocablos.

Hijo mio muy amado y muy querido, nota lo que te diré. Nuestro señor te ha traido en esta hora y lugar donde te quiero hablar acerca de lo que debes guardar todos los dias de tu vida. Esto lo hago porque eres mi hijo muy amado y muy estimado, mas que toda piedra preciosa, y mas que toda pluma rica que no tengo mas que á tí: tú eres el primero, el segundo, el tercero y el postrero. He pensado decirte algunas cosas que te cumple saber por la obligacion que tengo, pues que soy tu padre y madre; quiero hacer mi deber porque mañana ú otro dia Dios me llevará, y me quitará de sobre la tierra, porque es todo poderoso, porque estamos sujetos á la flaqueza humana y á la muerte, y nuestra vida sobre la tierra es muy incierta. Pues hijo mio, nota y entiende lo que te diré; vivas muchos dias sobre la tierra en servicio de Dios, y seas bienaventurado: mira que seas avisado, porque este mundo es muy peligroso, dificultoso, desasosegado, cruel y muy trabajoso. Por esta causa los viejos con mucha razon dijeron, que no se escapa nadie de las bajadas y subidas de este mundo, de los torbellinos y tempestades que en él hay: muy engañoso es el mundo, sí, riese de unos, gózase con otros, búrlase de todos; todo está lleno de mentiras, no hay verdad en él, y de todos escarnece. Quiérote decir hijo lo que te conviene mucho notar y poner por obra, que es cosa digna de ser estimada y guardada como oro en paño, y como piedras preciosas en cofre, porque lo dejaron como tal los viejos y viejas: los canos y ancianos, nuestros antepasados, que vinieron á este reino y señorio, conversaron entre la gente de este pueblo, y tuvieron dignidad y principados. Estos que fueron muy grandes señores, y tuvieron la dignidad del reino y senado, no se ensoberbecieron ni engrieron; mas antes se humillaron y anduvieron encorbados, é inclinados ácia la tierra, con lloros, lágrimas y suspiros: no se estimaron como señores, sino como pobres y peregrinos. Estos mayores de quienes desciendes, vinieron á grande humildad, y no en presuncion, soberbia, altivez, y deseo de honras; y á pesar de esto fueron reverenciados y tenidos en mucho, y poseyeron las dignidades del reino, fueron señores y capitanes, y tuvieron autoridad para matar y para hacer guerras, y mantuvieron al sol y á la tierra, con carne y sangre de hombres; y aunque por la misericordia de Dios fueron grandes, y reinaron sobre la tierra, y rigieron la república, que nuestro señor que está en todo lugar los encomendó, y juzgaron, y trataron las causas de la república, y consolaron y favorecieron á la gente popular; no por eso perdieron su humildad, ni se desvanecieron, ni hicieron cosas poco dignas de sus personas. No obstante que eran ricos y poderosos, y poseyeron muchos bienes que nuestro señor los dió, y gozaban de flores, de perfumes, y de mantas ricas de todas maneras, y tenian grandes cosas, y gustaron de manjares y bebidas de todas maneras, y poseyeron armas, atavios muy ricos y gloriosos, como son barbotes, ricas borlas para la cabeza, y orejeras muy ricas; de manera que hacian temblar á todos con su autoridad ¿por esto perdieron por ventura algo de su humildad y gravedad? ¿por ventura desvaneciéronse y ensalzáronse? ¿por ventura por esto menospreciaron á los que eran sus inferiores ó tuviéronlos en poco? ¿por ventura por esta causa se les alteró el seso, ó perdieron el juicio? No por cierto; antes eran bien hablados, muy humildes, y de gran crianza: respetaban á todos, y se abajaban hasta la tierra, y se mantuvieron como nada: cuanto mas eran honrados y estimados, tanto mas lloraban, se entristecian, suspiraban, y se inclinaban y humillaban. De esta manera hijo mio vivieron en el mundo los viejos de quien descendemos tus abuelos, visabuelos y tatarabuelos, que nos dejaron acá y de quienes descendiste. Pon los ojos en ellos, mira sus virtudes, contempla su fama, y el resplandor y claridad que nos dejaron: mira el espejo y dechado que ellos nos legaron, ponlo delante de tí, y tenlo delante de tus ojos: mírate en él y verás quien eres: mira que tu vida la hagas semejante á la suya: ponla delante de tus ojos, y luego conocerás las faltas que tienes y las manchas que hay en tí. Otra palabra quiero que oigas de mí, hijo muy amado, y tambien nótala con gran diligencia: sábete que has nacido en un tiempo muy trabajoso, y en tiempo de mucha pobreza; porque yo tu padre estoy muy alcanzado, y tengo mucha penuria. Aunque nuestros antepasados fueron grandes y ricos, no heredamos de ellos aquella riqueza ni valor; mas antes tenemos gran falta de todas las cosas: la pobreza es la que se enseñorea y tiene sobre nosotros su principado: somos tus padres ancianos y viejos, y estamos muy necesitados. Hijo mio, si quieres ver que esto es así, mira el hogar de esta casa, mira donde se hace el fuego, y verás que no hay sino pobreza y grande necesidad, pues apenas alcanzamos abastanza de comida y bebida, y asímismo padecemos necesidad de vestuario, y por todas partes padecemos frio:[13] no tenemos conque nos cubrir; míranos, y verás que todos los huesos se nos parecen de flaqueza y necesidad de mantenimientos, y esto por la bondad de nuestro señor y por nuestros pecados. Mira á tus primos menores y á tus primas: mira si tienen abundancia, mira si están gordos y reacios, si tienen las cosas necesarias y si les sobran los mantenimientos y las vestiduras: ¿no los ves cuales andan en su pobreza? todos están llenos de cumplida miseria. En tal estado, en tanta desdicha, no hay oportunidad de levantar la cabeza ni tener brio, porque esto sería cosa de borrachos y de gente vil, tener presuncion ó altivez enmedio de tanta pobreza y miseria como hay dentro de esta casa, y como la tienen los que en ella moran. Es pues esta ocasion de humildad y de tristeza, y de traer la cabeza baja porque en tal tiempo has nacido; y para que te lo diga todo, escúchame en tu primer hermano el cual es mayor que tu N.: ¿no le ves? ¿no tomas de él ejemplo de la manera que Dios le ha ensalzado, que ya usa del regimiento del pueblo, ya está en dignidad, ya tiene poder para juzgar las causas de la gente popular, y de sentenciar y castigar á los delincuentes; ya tiene autoridad para matar á los criminosos, y para reprehender y castigar, porque ya está en la dignidad y estrado, y tiene ya el principal lugar donde le puso nuestro señor? ya le llaman por estos nombres tecactlato, tlacatecutli, por estos nombres le nombran todos los populares. ¿Este acaso está puesto en la dignidad por la falta de personas mas prudentes y mas sábias para regir este señorio ó pueblo? ¿No hay personas nobles, de gran caudal, y de ilustre genealogia? ¿Ya todos han faltado? si hubiera uno tan solamente de aquellos, hubiera nuestro señor señalado uno de ellos, y alguno de estos tomado de la república por rey y señor. No sé en que ha de parar aquel mancebillo que está llorando por el oficio: por ventura en él se perderá, ó por ventura le ha puesto nuestro señor hasta que parezca otro que mejor lo desempeñe. No tiene por cierto falta de amigos y conocidos nuestro señor: á este tu primo hermano, antes que tomase el cargo, bien viste como vivia, ¿andaba burlando ó haciendo niñerias? ¿andaba como desvergonzado y desvaratado? ¿andaba muy erguido? ¿no era muy humilde? ¿no era muy reverente? cierto andaba inclinado, y sin muestra de ninguna pompa ni fantasía: oraba á nuestro señor Dios con gran devocion: velaba de noche, y se postraba de rodillas á la mediania de ella, á orar y á suspirar delante de Dios, y así está ahora en esta costumbre. Levantábase luego de mañana, y tomaba la escoba y barría, y limpiaba con el aventadero los oratorios, y ahora ¿que te parece como vive? ¿como anda? ¿anda soberbio ó fantástico? ¿acuérdase por ventura que es señor? tan humilde es ahora y tan obediente como antes, y así llora y suspira, y ora con gran devocion: ¿no ves ahora que jamás dice, yo soy Señor, yo soy Rey? y así vela de noche ahora, y así barre, y así ofrece incienso como de antes. Aunque tú eres primer hermano mayor, sobrepújate hijo mio á este tu primo hermano mayor en todas las buenas costumbres. Nota hijo esta palabra: que lo que te tengo dicho te sea espina y aire frio que te aflija para que te haga humillar, y volver en tí. Mira que has nacido en tiempo de trabajos y aflicciones,[14] y te ha enviado Dios al mundo en tiempo de gran pobreza: mira que yo soy tu padre, y que vida pasamos yo y tu madre, que no somos tenidos en nada, ni hay memoria de nosotros. Áunque nuestros antepasados fueron grandes y poderosos, ¿dejáronnos aquella grandeza y potencia? no por cierto. Mira á tus parientes y afines, que no tienen ser ninguno en la república, sino que tambien viven en pobreza y como desechados; y aunque tú seas noble, generoso y de claro linage, conviene que tengas delante de tus ojos el modo como has de vivir. Nota que la humildad, el abajamiento de cuerpo y del alma, el lloro, las lágrimas y el suspirar; esta es la nobleza, este es el valer y la honra. Mira hijo que ningun soberbio, ni erguido, ni presuntuoso, ni bullicioso, ha sido electo por señor: ningun descortés, malcriado, deslenguado, ni atrevido en hablar: ninguno que habla lo que se le viene á la boca, ha sido puesto en el estrado y trono real; y si en algun lugar hay algun señor que dice chocarrerias, ó algun senador habla palabras de burla, luego le ponian un nombre, tecucuecuechtli, que quiere decir truan. Jamás á ninguno fué dado algun cargo noble de la república, que fuese atrevido, ó disoluto en hablar, ó en burlar. Estos tales se llamaban guaquachictin, que es nombre de hombres alocados, pero valientes en la guerra; tambien los llamaban á estos otomiotlaotonxinti, que quiere decir, otomis trasquilados y alocados. Estos eran grandes matadores; pero teníanlos por inhabiles para cosa de regir. Aquellos que dirigieron en los tiempos pasados la república, y los egércitos en las guerras, todos fueron gente muy dada á la oracion y devocion, á las lágrimas y suspiros, muy humildes y obedientes, muy pacíficos y reposados. Ya sabes hijo mio, y bien tienes en la memoria, que el señor és como corazon del pueblo:[15] á este le ayudaban dos senadores para lo que toca al regimiento del pueblo: uno de ellos era pilli, y otro criado en las guerras: el uno de ellos se llamaba Tlacatecutli, y el otro Tlocochtecutli. Otros dos capitanes ayudaban al señor para las cosas de la milicia, el uno de ellos era pilli, y criado en la guerra, y el otro no era pilli: el uno de ellos se llamaba Tlacateccatl, y el otro se llamaba Tlacochcalcatl. De esta manera hijo mio va el regimiento de la república, y estos cuatro ya dichos Tlacatecutli, Tlacochtecutli, Tlacateccatle, y Tlacochcalcatl, no tenian estos oficios por heredad, ó propiedad, sino que eran electos, por la inspiracion de nuestro señor dios, porque eran mas habiles para ellos. Nota bien lo que te digo, muy amado y muy estimado hijo, que no te ensoberbezcas, ni te altivezcas, si por ventura fueres tomado para alguno de los oficios ya dichos, (quizás Dios te llamará para alguno de ellos) ó te quedarás sin ninguno, y vivirás como hombre comun y popular; y si fueres llamado y elegido para alguno de dichos oficios, otra, y otra vez te encargo, que no presumas de tí, ni te estimes por grande, valeroso y principal, porque esto es cosa con que Dios mucho se enoja. Si acaso merecieres alguna dignidad, ó ser algo: si merecieres ser electo para algun oficio de los ya dichos, sé humilde, anda muy inclinado, baja la cabeza y recogidos los brazos: date al lloro, á la devocion, á la tristeza, suspiros, y á la voluntad de todos: sé sugeto y humilde. Nota hijo mio, que esto que te he dicho de la humildad, sujecion y menosprecio de tí mismo, ha de ser de corazon delante de nuestro señor Dios. Cuida que no sea fingida tu humildad, porque entónces decirse ha de tí titoloxóchton que es hipócrita. Decirse ha de tí tambien, titlanixiquipile que quiere decir hombre fingido y simulado: mira que nuestro señor dios vé los corazones y todas las cosas secretas por muy escondidas que esten, y tambien oye lo que revolvemos en nuestro corazon todos nosotros, cuantos vivimos en este mundo; mira en fin que sea pura tu humildad, sin mezcla de ninguna soberbia, y que aquella delante de Dios sea pura como una piedra preciosa muy fina, y que no seas hombre de dos caras.

Capítulo XXI

Del lenguage y afectos que el padre, señor y principal usaba para persuadir á su hijo al amor de la castidad, donde pone cuan amigos eran los dioses de los castos con muchas comparaciones y ejemplos muy aproposito; tratando esta materia ofrece tocar otras muchas cosas gustosas de leer.

Hijo mio muy amado: nota bien las palabras que quiero decir, y ponlas en tu corazon, porque las dejaron nuestros antepasados viejos y viejas, sábios y avisados que vivieron en este mundo. Es lo que nos dijeron, y lo que nos avisaron y encomendaron, que lo guardásemos como en cofre, y oro en paño. Mira hijo que los viejos nos dejaron dicho, que los niños, las niñas, ó mancebitos y doncellas son muy amados de Dios: aprecialos mucho nuestro señor que está en toda parte, huélgase con ellos, y tiénelos por amigos; por esto los viejos que eran muy dados al culto divino, á la penitencia, á los ayunos, y á ofrecer incienso á los dioses, tuvieron en gran estima á los niños y niñas que oraban; despertábanlos de noche al mejor sueño, y desnudábanlos, rociábanlos con agua, y hacianlos barrer y ofrecer copalli á los dioses: lavábanles las bocas, y les decian que Dios recibia y oía de buena gana sus oraciones y servicios, sus lágrimas, su tristeza y sus suspiros, porque tenian corazon limpio y sin mezcla de pecado, perfectos y sin mancilla, como piedras preciosas, chalchivites ó zafiros: decian que por estos sustentaba Dios al mundo,[16] y que ellos eran nuestros intercesores para con Dios. Otra manera de gente hay que son agradables á Dios y á los hombres, y son los buenos Sátrapas que viven castamente, y tienen corazon limpio, puro, bueno, lavado, y blanco como la nieve: ninguna mancilla tiene su manera de vivir, ninguna suciedad, ningun polvo de pecado hay en sus costumbres; y porque son tales, son aceptos á Dios, y le ofrecen incienso y oraciones, y le ruegan por el pueblo. El señor decia: estos son los siervos de mis dioses, porque eran de buena vida y de buen ejemplo; y los ancianos, sábios, y entendidos en los libros de nuestra doctrina,[17] dejaron dicho, que los que son de limpio corazon, son muy dignos de ser amados, porque son apartados de toda delectacion carnal y sucia; porque son preciosos los que de esta manera viven, los dioses los desean, los procuran, y los llaman para sí, y tambien los que son puros de toda mancilla y mueren en la guerra. Dijeron los viejos que el sol los llama para sí, y para que vivan con él allá en el cielo; para que lé regocijen, canten en su presencia, y le hagan placer. Estos están en continuos placeres con el sol, viven en continuos deleites, gustan y chupan el olor y zumo de todas las flores sabrosas y olorosas: jamás sienten tristeza, ni dolor, ni disgusto, porque viven en la casa del sol[18] donde hay riquezas de deleites, y estos de esta manera que viven en las guerras, son muy honrados acá en el mundo; y este género de muerte es deseada de muchos, y no pocos tienen envidia á los que así mueren, y por ésto todos desean esta muerte, porque los que así fallecen son muy alabados. Dícese que un mancebo generoso de Vetxotzingo[19] el cual se llamaba Mixcoatl, murió en la guerra de los mexicanos y ellos le mataron: un cantar hecho en su loor dice: «¡Oh bienaventurado Mixcoatl! bien mereces ser loado en cantares, y que tu fama viva en el mundo, y que los que bailan en los areitos te traigan en la boca en derededor de los atabales y tamboriles de Vetxotzingo, para que regocijes y aparezcas á tus amigos los nobles y generosos tus parientes.» Sigue otro cantar del loor de este mancebo, en que le alaban de la virginidad, limpieza, y pureza de su corazon: «¡Oh glorioso mancebo, digno de todo loor, que ofreciste tu corazon al sol, limpio como un sartal de piedras preciosas que se llaman zafiros! otra vez tornarás á brotar: otra vez tornarás á florear en el mundo: vendrás á los areitos, entre los atambores y tambien los de Vetxotzingo, parecerás á los nobles y varones valerosos, y verte han tus amigos.» Hay otro género de personas que tambien son amadas de Dios y deseadas, y estas son aquellas que son ahogadas en la agua con alguna violencia de algun animal de ella, como del avitzotl,[20] ó de la teponaztli ú otra alguna cosa. Tambien aquellos que son muertos de rayo, porque todos estos, dijeron los viejos, que porque los dioses los aman, los llevan para sí al paraiso terrenal para que viviesen con el dios llamado Tlalocatecutli que se sirve con vlli y con yauhtli, y es dios de las verduras; estos así muertos están en la gloria con el dios Tlalocatecutli, donde siempre hay verduras, maizales verdes, y toda manera de yerbas y flores; siempre es verano, siempre las yerbas están verdes, y las flores frescas y olorosas. Tambien de los mozuelos y mozuelas que mueren antes de tener esperiencia de pecados ningunos, y mueren en su inociencia, en su simplicidad y virginidad; dicen los viejos que estos reciben grandes mercedes de nuestro señor Dios, porque son como piedras preciosas, y porque van puros y limpios á la presencia de Dios. Oye otra manera de gente que son bienaventurados y amados, y los llevan los dioses para sí, y son los niños que mueren en su tierna niñez; son como unas piedras preciosas. Estos no van á los lugares de espanto del infierno, sino á la casa del dios que se llama Tonacatecutli que vive en los vergeles que se llaman tonacaquauhtitlan, donde hay todas maneras de árboles, flores y frutos, y andan allí como tzintzones que son avecitas pequeñas de diversas colores, que vagan chupando las flores de los árboles. A estos niños y niñas cuando mueren, no sin razon los entierran junto á las troxes, donde se guarda el maíz y los otros mantenimientos; porque esto quiere decir que están sus ánimas en lugar muy deleitoso y de muchos mantenimientos, porque murieron en estado de limpieza y simplicidad, como piedras preciosas y muy finos zafiros.[21] Tambien tendrás entendido, que los niños muy bonitos, hermosos y amables, cuando están en su simplicidad, y en su inocencia, son preciosos como piedras turquezas, y zafiros. Tambien otro género de personas son amadas y deseadas de los dioses, y son los hombres, y mugeres de buena condicion, y de buena vida, y de quien todos se confian, y á quien todos honran, que no hay en ellos ninguna cosa reprensible, y viven pacificamente,[22] de todas partes son amados de todos, y pacificos con todos. Nota pues ahora amado hijo, por si Dios te diere vida en este mundo, la manera en que has de vivir en él; mira que te apartes de los deleites carnales, y en ninguna manera los desees. Guárdate de todas las cosas sucias, que manchan y tiznan á los hombres, no solamente en los ánimos, pero tambien en los cuerpos, causando enfermedades y muertes corporales: dejáronnos dicho los antiguos que en la niñez, y en la juventud hace dios mercedes, y dá dones: en este mismo tiempo señala, á los que han de ser señores, reyes, gobernadores ó capitanes. Tambien en el tiempo de la niñez y adolescencia, dá Dios sus riquezas y delectaciones: en el tiempo de la adolescencia y simplicidad, se merece la buena muerte. Nota hijo mio lo que te digo, mira que el mundo ya tiene este estilo de engendrar y multiplicar, y para esta generacion y multiplicacion, ordenó Dios que una muger usase de un varon, y un varon de una muger; pero esto conviene se haga con templanza, y con discrecion: no te arrojes á la muger, como el perro se arroja á lo que ha de comer: no te hagas á manera de perro en comer y tragar lo que le dán, dándose á las mugeres antes de tiempo. Aunque tengas apetito de muger resístete, resiste á tu corazon hasta que ya seas hombre perfecto y recio; mira que el maguéy, si lo abren de pequeño para quitarle la miel, ni tiene sustancia, ni dá miel, sino piérdese. Antes de que lo abran para sacarle la miel, le dejan crecer, y venir á su perfecion, y entonces se saca la miel en sazon oportuna; de esta manera debes hacer tú, que antes que llegues á muger, crezcas y embarnezcas, y seas perfecto hombre, y entónces estarás hábil para el casamiento, y engendrarás hijos de buena estatura, recios, ligeros, hermosos y de buenos rostros,[23] y tú serás recio, y hábil para el trabajo corporal, y serás ligero y diligente; y si por ventura destempladamente, y antes de tiempo te dieres al deleite carnal, en este caso dejaron dicho nuestros antepasados, que el que se arroja así al deleite carnal queda desmedrado, nunca és perfecto hombre, y anda descolorido, y desainado. Andarás como cuartanario descolorido, y enflaquecido, serás como un muchacho mocoso, desvanecido, enfermo y de presto te harás viejo arrugado; y cuando te casares, serás así como el que coge miel del maguéy, que no mana porque le ahugeraron antes de tiempo, y el que chupa para sacar la miel de él, no saca nada, y aborrecerle hán y deshecharle hán; así te hará tu muger, que como estás ya seco, acabado y no tienes que darle, dices no puedo mas, y aborrecerte há, y desecharte há, porque no satisfaces á su deseo, y buscará otro porque ya tú estás agotado; y aunque no tenia tal pensamiento, por la falta que en tí halló, hacerte ha adulterio; y esto porque tú te destruiste dándote á las mugeres, y antes de tiempo te acabaste. Nota otra cosa hijo mio, que ya que te casen en buen tiempo, y en buena sazon tomes muger, mira que no te des mucho á ella, porque te echarás á perder. Aunque sea tu muger, y és tú cuerpo, convienete tener templanza en usar de ella, bien así como el manjar, que es menester tomarlo con sobriedad; quiero decir que no seas destemplado para con tu muger, sino que tengas templanza en el.... Mira que no sigas al deleite carnal, porque pensarás que no te deleitas en lo que haces, y que no hay otro mal en ello; sábete que te matas, y te hace gran daño, en frecuentar aquella obra carnal. Dijeron los viejos que serás en este caso, como el maguéy chupado que luego se seca, y serás como la manta, que cuando la laban hínchase de agua; pero si la tuerces reciamente luego se seca: así serás tú, que si frecuentas la delectacion carnal, aunque sea con tu muger solamente, te secarás y así te harás mal acondicionado, y mal aventurado, y de mal gesto; ni á nadie querrás hablar, ni nadie querrá hablar contigo, y andarás afrentado. Nota un ejemplo cerca de este negocio. Un viejo muy viejo, y muy cano, fué preso por adulterio, y fuele preguntado ¿como era que siendo tan viejo, no cesaba del acto carnal? Respondió que entónces tenia mayor deseo y habilidad para ello, porque en el tiempo de su juventud no llegó á muger, ni tampoco en aquel tiempo tuvo esperiencia del acto carnal, y que por haberlo comenzado despues de viejo, estaba mas potente para esta obra. Quiérote dar otro ejemplo, y nótale muy bien para que te sea todo como mochila, para que vivas castamente en este mundo. Siendo vivo el señor de Tezcoco, llamado Netzahualcoyotzin, fueron presas dos viejas, que tenian los cabellos blancos como la nieve de viejas, porque adulteraron, é hicieron traicion á sus maridos, que eran tan viejos como ellas, y unos mancebillos sacristanejos, tuvieron acceso á ellas. El señor Netzahualcoyotzin, cuando las llevaron á su presencia para que las sentenciase, preguntólas diciendo: abuelas nuestras: ¿Es verdad que todavia teneis deseo del deleite carnal? ¿aun no estais hartas siendo tan viejas como sois? ¿qué sentiais cuando serais mosas? decídmelo pues que estais en mi presencia, por este caso.» Ellas respondieron. Señor nuestro y rei, oiga vuestra alteza: «vosotros los hombres, cesais de viejos de querer la delectacion carnal, por haber frecuentádola en la juventud, porque se acaba la potencia, y la simiente humana; pero nosotras las mugeres nunca nos hartamos ni nos enhadamos de esta obra, porque es nuestro cuerpo como una sima, y como una barranca honda, que nunca se hincha, recibe todo cuanto le echan, y desean mas, y demanda mas; y si esto no hacemos, no tenemos vida". Esto te digo hijo mio, para que vivas recatado, y con discrecion, y que vayas poco á poco, y no te des prisa en este negocio tan feo, y tan perjudicial.

Capítulo XXII

En que se contiene la doctrina que el padre principal, ó señor daba á su hijo acerca de las cosas, y política esterior: conviene á saber: como se habia de haber en el dormir, comer, beber, hablar y en el trage, y en el andar, mirar, oír; y que se guarde de comer comida de mano de malas mugeres, porque dan hechizos.

Hijo mio: ya te he dicho muchas cosas que son necesarias para tu doctrina y buena crianza, para que vivas en este mundo como noble, hidalgo y persona que viene de mayores, ilustres y generosos; réstame el decir otras algunas, que te conviene mucho saber y encomendar á la memoria, las cuales recibimos de nuestros antepasados, y porque esto seria hacerlos injuria, no te las he de decir todas. Lo primero es, que seas muy cuidadoso de despertar y velar, y no duermas toda la noche, porque no se diga de tí que eres dormilon, perezoso y soñoliento. Mira que te levantes á la media noche á orar, suspirar, y á demandar á nuestro señor que está en todo lugar, que es invisible é impalpable, y tendrás cuidado de barrer el lugar donde estan las imágines, y de ofrecerlas incienso. Lo segundo, tendrás cuidado de cuando fueres por la calle ó por el camino que vayas sosegadamente, ni con mucha prisa, ni con mucho espacio, sino con honestidad y madurez; á los que no lo hacen así, llámanlos ixtotomaccuecuetz, que quiere decir persona que vá mirando á diversas partes como loco, y persona que vá andando sin honestidad y sin gravedad, como libiano y bullicioso. Asimismo dicen de los que van muy despacio vivilaxpulxocotezpulheticapuc, que quiere decir persona que vá arrastrando los pies, que anda como persona pesada, y que no puede andar de gordo, ó como muger preñada que vá andando haciendo meneos con el cuerpo. Por el camino ni irás cabizbajo, ni tampoco irás inclinada la cabeza de lado, ni mirando ácia los lados, porque no se diga de tí que eres bobo, tonto, mal criado, y mal disciplinado, y que andas como muchacho. Lo tercero que debes notar es acerca de tu hablar; conviene que hables con mucho sosiego, ni hables apresuradamente ni con desasosiego, ni alzes la voz, porque no se diga de tí que eres vocinglero y desentonado, bobo, alocado ó rústico: tendrás un tono moderado, ni bajo ni alto en hablar, y sea suave y blanda tu palabra. Lo cuarto que debes notar es, que en las cosas que vieres ú oyeres, especialmente si son malas, las disimules y calles como si no las oyeras, y no mires curiosamente á alguno á la cara, ni notes con curiosidad los atavios que trae, y la manera de su disposicion: tampoco mires con curiosidad el gesto y disposicion de la gente principal, mayormente de las mugeres, y sobre todo de las casadas, porque dice el refran que el que curiosamente mira á la muger adultéra con la vista,[24] y algunos fueron punidos con pena de muerte por esta causa. Lo quinto que debes notar es, que te guardes de oír las cosas que se dicen que no te cumplen, especialmente vidas agenas y nuevas; dígase lo que se dijere, no tengas cuidado de ello, haz como si no lo oyeras, y si no te puedes apartar de donde se oyen estas cosas ó de donde se hablan, no respondas ni hables otras semejantes, oye, y no cures de hablar. Cuando algunos hablan de vidas agenas, y dicen algunos pecados que son dignos de castigo, y tú llegas á oírlos, en especial si tú tambien hablares alguna palabra acerca de aquel negocio ó pecado, á tí te será achacado y atribuido: lo que se dice á tí, te lo pondrán acuestas, y serás preso y aun castigado por ello, y segun dice el refran, pagarán justos por pecadores; á tí te lo echarán todo, todos se escusarán, y á tí solo echaran la culpa; todos los otros que oyeron y dijeron aquellas palabras ó que les toca, quedarán en paz, y tú serás llevado á juicio. Por lo ya dicho hijo mio muy amado, conviene que abras muy bien los ojos, y andes con mucho aviso, para que no mueras por tu necedad y por tu poco saber; mira muy bien por tí. Lo sesto hijo mio en que debes ser avisado es, que no esperes á que dos veces te llamen: á la primera responde luego y levántate, y vé á quien te llama; y si alguno te enviare á alguna parte, vé corriendo: si te mandaren tomar alguna cosa, tómala de presto sin tardanza. Sé muy diligente y muy ligero; no seas perezoso; has de ser como el aire ligero; mira que en mandándote la cosa luego la hagas, no esperes á que dos veces te lo manden, porque esperar á dos veces ser mandado ó ser llamado, es cosa de bellacos y perezosos, de personas viles y de ningun valor, y por tal serás tenido y por mal mandado, y por soberbio, y por el mismo caso conviene que te quiebren en la cabeza ó en las espaldas lo que habias de traer. Lo sétimo de que te advierto hijo es, que en tus atavios seas templado y honesto, no seas curioso en tu vestir ni demasiado fantástico: no busques mantas curiosas ni muy labradas, ni tampoco traigas atavios rotos y viles porque es señal de pobreza y de bajeza, y personas á quien nuestro señor tiene desechadas, y son sin provecho y miserables, que andan por las montañas y por las cabañas buscando yerbas para comer, y leña para vender. No conviene que imites á estos tales porque son burladores, y su manera de vivir es cosa de burla: traete honestamente y como hombre de bien: ni traigas la manta arrastrando de manera que vayas tropezando en ella por via de fantasía; tampoco añudarás la manta tan corta que quede muy alta, en esto tendrás el medio, ni tampoco traigas la manta añudada por el sobaco; y aunque estas cosas veas que otros las hacen, no los imites. Los soldados que se llaman cuahicque, son tenidos en mucho en la guerra, porque pelean como desatinados, y no tienen en nada la vida, sino que buscan la muerte por via de valentía; y tambien los truhanes y chocarreros, y los bailadores y los locos, luego toman cualquier trage nuevo que ven, traen las mantas arrastrando, y andan tropezando en ellas, añúdanlas debajo del sobaco, y traen el brazo desnudo y andan de fantasía, haciendo desaires, arrastrando los pies y requebrándose en el andar: traen unas cotaras tambien de fantasía mas anchas y largas que son menester, y con las correas muy anchas y muy copiosamente atadas. Mira hijo que tú seas avisado, templado, y honesto en las mantas y en los maxtles, de manera que todo sea de buena manera y bien puesto. Lo octavo que quiero que notes hijo mio es, la manera que has de tener en el comer y en el beber: seas avisado hijo, que no comas demasiado á la mañana y á la noche; sé templado en la comida y en la cena, y si trabajares, conviene que almuerzes antes que comienzes el trabajo; la honestidad que debes tener en el comer es esta. Cuando comieres no comas muy aprisa ni con demasiada desenvoltura, ni des grandes bocados en el pan, ni metas mucha vianda junta en la boca, porque no te añuzques ni tragues lo que comes como perro: comerás con sosiego y con reposo, y beberás con templanza cuando bebieres, No despedazes el pan ni arrebates lo que está en el plato: sea sosegado tu comer porque no des ocasion de reir á los que están presentes: si te añuzcares con el manjar, é hicieres alguna cosa deshonesta para que burlen de tí los que comen contigo, adrede te darán cosas sobradas por tener que reir contigo, porque eres gloton y tragon. Al principio de la comida labarte has las manos y la boca, y donde te juntares con otros á comer, no te sientes luego; mas antes tomarás el agua y la jícara para que se laben los otros, y echarles has agua á las manos, y despues de esto, cojerás lo que se ha caido por el suelo y barrerás el lugar de la comida, y tambien despues de comer lavaraste las manos y la boca, y limpiarás los dientes. Hete dicho hijo estas pocas palabras, aunque hay mucho que decir acerca de la honestidad que se ha de tener en el bien vivir, de lo cual hablaron muchas cosas los antiguos, así hombres comugeres, nuestros antepasados; pero no lo podrás tener todo en la memoria. Una cosa te quiero decir que te conviene mucho tener presente, porque es mucho digna de notar, que es sacada de los tesoros y cofres de nuestros mayores, dijeron: el camino seguro por donde debemos caminar en este mundo, es muy alto, muy estrecho y desviado, á cual quiera parte de este camino no podemos sino caer en una profunda barranca,[25] y despeñarnos de una gran altura. Esto quiere decir que es necesario que todas las cosas que hiciéremos y dijéremos, sean regladas por la providencia; lo mismo hemos de guardar en lo que oyéremos y en lo que pensáremos &c

Esto quiero que notes mucho, que no comas de presto la comida que te dieren, sino mira primero lo que se te dá á comer, porque hay muchos peligros en el mundo, y hay muchos enemigos que aborrecen á la persona de secreto. Guárdate que no te den á comer ó á beber alguna cosa ponzoñosa; mayormente te debes guardar de esto, de los que te quieren mal, y mas de las mugeres, en especial de las que son malas. No comerás ni beberás lo que te dieren, porque muchas veces dan hechizos en las comidas y en las bebidas para provocar á la lujuria; y esta manera de hechizos, no solamente empeze al cuerpo y al alma; pero tambien mata, porque se desaina el que lo bebe ó lo come, frecuentando el acto carnal hasta que muere.[26] Dícese que los que toman de su voluntad la carne del mazacoatl, que es una culebra con cuernos,[27] tómanla muy templado y muy poco, y si la toman destempladamente, podrán tener acceso á cuatro, cinco y á mas mugeres, á cada una cuatro ó cinco veces, y los que esto hacen mueren, porque se vacían de toda la sustancia de su cuerpo y se secan, y se mueren deshechos, chupados, y andando; de esta manera al fin mueren en breve tiempo con gran fealdad, y desemejanza de su cuerpo y de sus miembros. Nota bien hijo, que si alguno te diere algo de comer ó beber de quien tienes sospecha, no lo comas ni lo bebas, hasta que primero coma y beba de ello quien te lo dá:[28] sé avisado, mira por tí en este mundo. Ya has oído lo que te he dicho, guarda en todas las cosas el medio.

Notas de Bustamante

  1. Nota de Bustamante: El que fuere padre y supiere amar á sus hijos, entenderá que á todo padre de familia le ocurren estas reflecciones atormentadoras... ¿Qué será de vosotros? ¿Quien saldrá inútil y desaprovechado? ¿Quien será criminal? ¿En quien de mis hijos tendrá su Patria un enemigo que la oprima y afrente? Estas son reflecciones del corazon que sabe amar, y preveer. ↩
  2. Nota de Bustamante: Non ex operibus justitiæ quæ fecimus nos, sed secundum misericordiam suam salvos nos fecit. Todo es gratuito en Dios, nada de justicia y merecimiento. ↩
  3. Nota de Bustamante: Mihi vindicta, et ego retribuam. ↩
  4. Nota de Bustamante: Es menester refleccionar que las mugeres mexicanas no se limitaban á ejecutar las haciendas domesticas, tenian ademas otros nobles oficios como el de plateras de obra muy fina, en cuyo arte sobresalian, singularmente las de Cholula y Atzcapotzalco cerca de México: de sus manos salieron de vaciadiso y cincel las obras maestras que remitió Hernan Cortés, á España, y hoy llaman la admiracion las pocas que han quedado en Europa. ↩
  5. Nota de Bustamante: De muchas de nuestras preciadas cortesanas se dice hoy esto: no cuidan mas que de lo exterior, su interior está como los sepulcros de los fariseos, blancos por de fuera, y engusanados por dentro. No se cuida del aseo de los hijos ni del marido: el bodegon suple por la cocina de la casa; así es que comen porcajos, se gasta mucho dinero, el marido no lo sufre, y la muger lo busca por la prostitucion... la muger es á la vez causa de la ruina de la casa, porque ó no tuvo buena educacion, ó no se aprovechó de la que le dieron.... Medítese mucho sobre el razonamiento del Indio viejo. ↩
  6. Nota de Bustamante: En esta parte pocos consejos necesitan las señoritas del dia; hoy se usa poco dar calabazas y que penen mucho los amantes; apenas abren la boca cuando es otorgada su solicitud. Los casamientos son pocos, porque la inmoralidad general enseña por dogma que solo los bobos se casan.... Ya tengo ganas de que haya un casamiento, decia no ha muchos años (que yo lo oí) un sacristán de la parroquia de Veracruz, porque de los casamientos tienen sus adeálas. ↩
  7. Nota de Bustamante: En esto hay mucho que decir. Si se presenta un feo y honrado, y un hermoso pero bribon, yo diré á la niña que prefiera al primero; pero si se reunen ambas cualidades, entónces tomarlo sin vacilar; mas cuidese mucho de que el matrimonio sea á gusto de los padres, que pocas veces se equivocan en la calificacion y la hacen con la imparcialidad que no puede tener la novia pretensa. ↩
  8. Nota de Bustamante: No cabe espresion mas dulce en el lenguage de los afectos de un corazon maternal. ↩
  9. Nota de Bustamante: Este último concepto encierra la apologia de la honradez y fidelidad de la madre que habla.... Eres imágen de tu padre; tal vez esta señora probaria la amargura de los zelos, y supo aprovechar la vez de sincerarse. ↩
  10. Nota de Bustamante: ¡Que recuerdos tan dulces! Mexicanos, gloriaos porque teneis la misma sensibilidad que los decantados Atenienses: bajo este lindo cielo no nacen sino seres sensibles, humanos y compasivos.... La discordia, el espíritu de partido, la ambicion de puestos ha venido á inutilizar tan bellas disposiciones.... ¡Llorad! ↩
  11. Nota de Bustamante: Sobre esto poco tiene que aconsejar esta buena madre: la voz de las mexicanas es como la de Cleopatra, de quien dice la historia que parecia el resultado de muchos instrumentos músicos, que hacen un horríble estrago en el corazon del que las escucha. Aquí naturaleza prodigó sus gracias sobre este secso noble y encantador. La voz y los ojos los terribles tiranos de las Mexicanas. ↩
  12. Nota de Bustamante: La muger compuesta quita al marido de la otra puerta (adagio.) Aun la muger propia debe conservar cierta ilusion agradable: los hombres aman por representacion, y los angeles por conceptos: aun á los animales mostramos mas cariño en los aseados y limpios como en los perros, despreciando los sucios y carlanguientos que andan por la calle. ↩
  13. Nota de Bustamante: Pero poseían virtudes, efectiva riqueza superior al oro, plata y piedras que los indios tenian en grande estima. ↩
  14. Nota de Bustamante: Estas refleciones vienen hoy mejor que nunca á los mexicanos, en esto de revolucion en que del trono del poder al patibulo hay menos de un paso. Cuantos hombres de intriga vemos levantados, y enorgullecidos que mirán á los hombres de bien con orgullo y desprecio.., ¡Miserables! ↩
  15. Nota de Bustamante: Igual definicion hace una ley de partida del Rey. ↩
  16. Nota de Bustamante: Hoc substineo propter electos.... Propter decem, non delebo. ↩
  17. Nota de Bustamante: El P. Mier nota que los Sátrapas estaban encargados de escribir la historia de su pueblo, y eran depositarios de la Sabiduria. ↩
  18. Nota de Bustamante: El Himno de la gloria que S. Pedro Damiano compuso de los dichos de S. Agustin, abunda en estas mismas ideas, leese traducido en liras en el primer tómo del Diario de México número 31 del año de 1804, de que fuí primer Editor, y es obra del sábio P. Sartorio. ↩
  19. Nota de Bustamante: Hoy Huexocingo: ↩
  20. Nota de Bustamante: Especie de perrillo marino. ↩
  21. Nota de Bustamante: Mis lectores no estrañen las repetidas comparaciones que los Indios hacian de lo bello, útil y hermoso, con los chalchivites ó esmeraldas, zafiros &c. porque estas producciones de la naturaleza formaban sus grandes tesoros, así como hoy lo forman principalmente en la Europa el oro y la plata. Fulano, decimos, es como un oro... Fulana es hermosa como una plata... Fulano tiene un talento claro como un brillante. ↩
  22. Nota de Bustamante: Jesucristo formó un gran panegírico de esta gente privilegiada, llamándola bienaventurada en el sermon de la Montaña conque abrió su predicacion. ↩
  23. Nota de Bustamante: Estas mácsimas las redujeron á práctica los Espartanos, y su generacion fué la mas hermosa que honró la especie humana. ↩
  24. Nota de Bustamante: Es doctrina del evangelio. ↩
  25. Nota de Bustamante: De esta comparacion se usa en diversas partes de esta Obra, es de las comparaciones clásicas y comunes de los mexicanos, de que hay muchas repetidas y monotonas. ↩
  26. Nota de Bustamante: No es crimen desconocido entre nosotros este, pues sabemos el abuso que se hace de las cantáridas de que no usaban (segun parece los americanos) aunque las hay en Misantla tan activas como las de Asia. Sin duda usaban de yerbas cuyas averiguacion toca á los Botánicos. ↩
  27. Nota de Bustamante: Mazocoatl en el diccionario del padre Molina, es culebra gorda y grande, no se como traduzca esta palabra el padre Sahagun con cuernos: suspendamos cljuicio, y respetemos sus profundos conocimientos en la lengua mexicana para cuya inteligencia escribió un calepino. ↩
  28. Nota de Bustamante: Es precaucion muy justa, y medio el mas aproposito para averiguar el veneno. ↩
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