Sahagún, Historia general — Libro VI: retórica y filosofía moral (parte 3 de 3)

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro VI: De la retórica y filosofía moral (parte 3 de 3)

Texto: Bernardino de Sahagún; capítulos I–XL según la edición de Bustamante (México, 1829), prólogo y capítulos XLI–XLIII según la de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.

Tercera parte: capítulos XXIII a XLIII, las pláticas del casamiento, el embarazo, el parto y la crianza, la entrada al calmécac, y los adagios, adivinanzas y metáforas.

Sobre esta edición. Los capítulos I a XL siguen la edición de Carlos María de Bustamante (México, 1829, tomo II, págs. 33–232); el prólogo y los capítulos XLI a XLIII siguen, como el resto de la serie, la de Lord Kingsborough (Londres, 1830). Kingsborough había dejado fuera de su volumen VII los cuarenta primeros capítulos, por eso los tomamos de Bustamante. Conservamos la ortografía de cada edición («lenguage», «muger», «ecsortar» en 1829; «quatro», «ivan» en 1830). Bustamante suprimió dos pasajes «por decencia», en los capítulos XXV y XXVII; lo dice en sus notas, que reproducimos. Sus notas, señaladas «Nota de Bustamante», son del editor de 1829 y a menudo expresan opiniones suyas, no de Sahagún.

Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830), salvo los capítulos I a XL de este Libro VI, tomados de Bustamante. El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua.

Textos: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Carlos María de Bustamante, tomo II (México, 1829), dominio público, vía Internet Archive; y en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción: Grok Bot (IA), revisada por Orlando Santos, a partir del reconocimiento óptico de caracteres de Internet Archive, cotejado con un segundo reconocimiento hecho sobre las imágenes de página y corregido a mano en los pasajes dudosos. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: comienzo del capítulo XXIII, «De la manera que hacian los casamientos», en la edición de Bustamante (México, 1829), vía Internet Archive (dominio público).

Índice del Libro VI
  • Prólogo (parte 1)
  • Parte 1: oraciones a los dioses y discursos de los señores
  • Capítulo I — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca, en tiempo de pestilencia para que se las quitase: es oracion de los…
  • Capítulo II — De la oracion conque oraban al dicho Tezcatlipuca y Toalliehecatl, demandándole socorro contra la pobreza.
  • Capítulo III — Del lenguage y afectos que usaban, cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca Yautlnecociautlmonenequi, demandándole favor en tiempo de guerra…
  • Capítulo IV — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al principal dios llamado Tezcatlipuca, Teiocoiani Tehimatini 1.° proveedor de las cosas necesarias,…
  • Capítulo V — Del lenguage y afectos que usaban cuando oraban al mayor de los dioses llamado Tezcatlipuca-Titlacaoamoquequeloa, despues de muerto el señor, para que los…
  • Capítulo VI — Del lenguage y afectos que usaban orando á Tezcatlipuca, demandándole tuviese por bien quitase del señorio, por muerte, ó por otra via, al señor que no…
  • Capítulo VII — De la confesion auricular que estos naturales usaban en tiempo de su infidelidad, una vez en la vida.
  • Capítulo VIII — Del lenguage y afectos que usaban orando al dios de la lluvia llamado Tlaloc, el cual tenian que era señor y rey del paraiso terrenal, con otros muchos…
  • Capítulo IX — Del lenguage y afectos que usaba el señor despues de electo para dar gracias á Tezcatlipuca, por haberle elegido en señor, y demandarle favor y lumbre para…
  • Capítulo X — Del lenguage y afectos que usaban para hablar y avisar al señor recien electo. Es plática de alguna persona muy principal, ó de algun pilli, ó tecutli, el…
  • Capítulo XI — De lo que dice otro orador en acabando el primero, mostrando brevemente la alegria de todo el reino por su eleccion, y mostrando el deseo que todos sus…
  • Capítulo XII — De lo que responde el señor á sus oradores humillándose, y dándoles gracias por lo que han dicho.
  • Capítulo XIII — De los afectos y lenguage que usa el que responde por el señor á los oradores cuando el señor no se halla para responder: es oracion de algun principal,…
  • Capítulo XIV — En que se pone una larga plática conque el señor habla á todo el pueblo por la primera vez, ecsortándolo á que nadie se emborrache ni hurte, ni cometa…
  • Capítulo XV — Despues de la plática del señor, se levanta otro principal y hace otra al pueblo en presencia del mismo rei, encareciendo las palabras que este dijo,…
  • Capítulo XVI — De la respuesta que hacia un viejo principal y sábio en el árte de bien hablar respondiendo de parte del pueblo, y agradeciendo la doctrina que contenia el…
  • Parte 2: los consejos de padres y madres
  • Capítulo XVII — Del razonamiento lleno de muy buena doctrina en lo moral, que el señor hacia á sus hijos cuando ya habian llegado á los años de la discrecion, ecsortándolos…
  • Capítulo XVIII — Del razonamiento que los señores hacian á sus hijas cuando ya habian llegado á los años de discrecion, ecsortandolas á muchas cosas: háblanlas muy tiernas…
  • Capítulo XIX — En acabando el padre de ecsortar á la hija, luego delante de él tomaba la madre la mano, y con muy amorosas palabras la decia, que tuviese en mucho lo que…
  • Capítulo XX — Del lenguage y afectos que usaba el padre principal ó señor, para amonestar á su hijo á la humildad y conocimiento de sí mismo, para ser acepto á los dioses…
  • Capítulo XXI — Del lenguage y afectos que el padre, señor y principal usaba para persuadir á su hijo al amor de la castidad, donde pone cuan amigos eran los dioses de los…
  • Capítulo XXII — En que se contiene la doctrina que el padre principal, ó señor daba á su hijo acerca de las cosas, y política esterior: conviene á saber: como se habia de…
  • Parte 3 (esta página): casamiento, parto, crianza; adagios y metáforas
  • Capítulo XXIII — De la manera que hacian los casamientos estos naturales.
  • Capítulo XXIV — En que se pone lo que hacian cuando la recien casada se sentia preñada.
  • Capítulo XXV — Del lenguage que usaban dando la enhorabuena á la preñada hablando con ella: es plática de alguno de los parientes de él; avisábanla en ella muchas cosas, y…
  • Capítulo XXVI — En que se pone lo que los padres de los casados hacian cuando ya la preñada estaba en el sétimo ú octavo mes.
  • Capítulo XXVII — De como una matrona parienta del moso, hablaba á la partera para que se encargara del parto de la preñada, y de como la partera respondia aceptando el…
  • Capítulo XXVIII — De las diligencias que hacia la partera, llegada la hora del parto, para que la preñada pariese sin pena, y de los remedios que la aplicaba si tenia mal parto.
  • Capítulo XXIX — De como á las mugeres que morian de parto las canonizaban por diosas, y las adoraban como á tales, y tomaban reliquias de su cuerpo; y de las ceremonias que…
  • Capítulo XXX — De como la partera hablaba al niño en naciendo, y las palabras que le decia de alhago, regalo, ternura y amor. Tambien se ponen muy claras palabras que la…
  • Capítulo XXXI — De lo que la partera decia al niño cuando le cortaba el ombligo.
  • Capítulo XXXII — De como la partera en acabando de hacer lo arriba dicho, luego lavaba la criatura, y de la manera que hacian aquel lavatorio, y lo que la partera rezaba…
  • Capítulo XXXIII — Del razonamiento que hacia la partera á la recien parida, y de las gracias que los parientes de la parida la hacian por su trabajo, y de lo que ella respondia.
  • Capítulo XXXIV — Que entre los señores principales y mercaderes, usaban los unos á los otros dar la enhorabuena del primogenito, enviando dones, y quien de su parte hablase…
  • Capítulo XXXV — Del parlamento que hacian los embajadores enviados de los señores de otros pueblos, á saludar á la criatura, y á sus padres, y de lo que respondian de parte…
  • Capítulo XXXVI — De como los padres de la criatura hacian llamar á los adivinos, para que dijesen la fortuna que consigo traía la criatura, segun el signo en que habia nacido.
  • Capítulo XXXVII — Del bautismo de la criatura, y de todas las ceremonias que en él se hacian, del poner el nombre á la criatura, y del convite de los niños &c.
  • Capítulo XXXVIII — Del Bautismo de las niñas en cuanto toca á algunas particulares ceremonias que se hacian.
  • Capítulo XXXIX — De como los padres y madres, deseando que sus hijos, é hijas viviesen, prometian de los meter en la casa de religion, que en cada pueblo habia dos, una mas…
  • Capítulo XL — De como en llegando el tiempo de meter á su hijo, ó hija donde le habian prometido, se juntaban todos los parientes ancianos, y avisaban al muchacho ó…
  • Capítulo XLI — De algunos de los adagios que esta gente Mexicana usaba.
  • Capítulo XLII — De algunos zazaniles de los muchachos, que usa esta gente Mexicana, que son como los que cosa y cosa de nuestra lengua.
  • Capítulo XLIII — De algunas metaforas delicadas con sus declaraciones.
  • Notas de Bustamante

Capítulo XXIII

De la manera que hacian los casamientos estos naturales.

Aquí se trata de la manera que hacian los casamientos en estas partes los padres de algun mancebo. Cuando ya le veían que era idóneo para casarse, juntaban á todos los parientes, y estando juntos decia el padre del mancebo. «A este pobre de nuestro hijo, ya es tiempo de que le busquemos su muger, porque no haga alguna travesura, porque no se revuelva por ahí acaso con alguna muger, que ya es hombre.» Dicho esto llamaban al moso delante de todos, y decia el padre. «Hijo mio aquí estás en presencia de tus parientes, habemos hablado sobre tí, porque tenemos cuidado de tu persona, pobrecito, ya eres hombre, parécenos que será bien buscarte muger con quien te cases: pide licencia á tu maestro, para apartarte de tus amigos los mancebos con quienes te has criado: oígan esto los que tienen cargo de vosotros que se llaman Telpuchtlatoque:» oido esto el mancebo, respondia. «Tengo en gran merced y beneficio, eso que se me ha dicho habeis hecho conmigo misericordia, en haber tenido cuidado de mí: dadoos habré pena y fatiga, hágase lo que decis, porque tambien lo quiere así mi corazon: ya es tiempo que yo comienze á esperimentar los trabajos y peligros del mundo, ¿pues qué tengo de hacer? Hecho esto luego aparejaban de comer, haciendo tamales, moliendo cacao, y haciendo sus guizados que se llaman molli, y luego compraban una hacha conque cortan leña y maderos: luego embiaban á llamar á los maestros de los mancebos, que se llamaban Telpuchtlatoque, y dábanlos á comer, y regalábanlos cañas de humo. Concluido esto y terminada la comida, sentábanse los viejos parientes del mancebo, y los del barrio, y ponian delante de todos la hacha, de que los mancebos usan estando en poder del maestro. Luego comenzaba á hablar uno de los parientes del mancebo, y decia. «Aquí estais presentes señores y maestros de los mancebos, no recibais pena, porque vuestro hermano N. nuestro hijo, se quiere apartar de vuestra compañia: ya quiere tomar muger: aquí está, esta hacha, és señal de como se quiere apartar ya de vuestra compañia, segun es la costumbre de los mexicanos, tomadla y dejad á nuestro hijo.» Entónces respondia el maestro de los mancebos llamado Telpuchtlatoque, diciendo. Aquí hemos oído todos nosotros, yo y los mancebos con quien se ha criado vuestro hijo algunos dias, como habeis determinado de casarle, y de aquí adelante se apartará de ellos para siempre; hágase como mandais.» Luego tomaban la hachuela y se iban y dejaban al moso en su casa de su padre: hecho esto juntábanse los parientes del moso, viejos y viejas, y conferian entre sí, cual mosa le vendria bien, habiendo determinado la que le habian de demandar aquellas matronas viejas, que tenian por oficio intervenir en los casamientos, habiéndolas rogado los parientes del moso, que fuesen á hablar de su parte, á la que tenian señalada ya sus parientes. A otro dia de mañana iban á la casa de la mosa, y hablaban á los parientes de ella, para que diesen su hija al moso: esto hacian con mucha retórica, y con gran parola. Habiendo oído los parientes de la mosa la mensageria de las viejas, respondian escusándose, como haciéndose de rogar, que la mosa aun no era para casar, ni era digna de tal mancebo. En esto pasaban pláticas de mucha ronceria: acabada su plática, los de parte de la mosa con las viejas despedíanse diciendo que vendrian otro dia, que mirasen de espacio lo que les cumplia; y así el dia siguiente iban muy de mañana á la casa de la mosa, y hacian sus pláticas acerea del negocio, y tambien las despedian con roncerias de los padres de la joven, y como se iban las viejas, decian los parientes de ella que viniesen otra vez. Al cuarto dia volvian las viejas, á oír la respuesta y determinacion de los padres de la mosa, los cuales hablaban de esta manera. «Señoras mias, esta mosuela os dá fatiga puesto que la buscais con tanta importunacion para muger de ese mancebo, que habeis dicho: no sabemos como se engaña ese moso en la demanda, porque ella no es para nada, y es una bobilla; pero pues que con tanta importunacion hablais de este negocio, es necesario que teniendo la muchacha tios, tias, parientes y parientas, será bien que todos juntos vean lo que les parece: veamos lo que dirán, y tambien será bien que la muchacha entíenda esto; venios pues mañana y llevareis la determinacion y conclusion de este negocio.» El dia siguiente despues de haberse ido las viejas, júntanse los parientes de la muchacha, y háblanse sobre el negocio sosegada y pacificamente,[1] y los padres de la niña, despues de haber concluido el negocio, entre todos dicen. «Está bien; pues, concluyese que el moso será muy contento de oír lo que se ha determinado, será gustoso de casarse con ella aunque sufra por esto pobreza y trabajo, pues que parece que está aficionado á esta muchacha, aunque no sabe aun hacer nada, ni es esperta en hacer su oficio mugeril. Y luego despues de esto los padres de la mosa hablaban á los padres del mancebo diciéndoles. «Señores: Dios os dé mucho descanso, el negocio está concluido, conciértese el dia en que se han de juntar.» Despues de apartados los unos de los otros, los parientes ancianos del moso, preguntaban á los adivinos cual era un dia bien afortunado para el negocio: decian que cuando reinaba el caracter que se llama Acatl, ó el otro que se llama Ozomatli, ó el otro que se llama Cipactli, ó el otro que se llama Quauhtli, ó el otro que se llama Calli, cualquiera de estos era bien acondicionado para este negocio. Despues de esto, luego comenzaban á preparar las cosas necesarias para el dia de la boda, que se habia de hacer en algun signo de los arriba dichos. Aparejábanse las ollas para cocer el maíz y el cacao molido que llaman cacaoapinolli,[2] las flores que eran menester, las cañas de humo que se llaman yetlilli, y los platos que se llaman molcaxitl, y los vasos que se llaman zoquitecomatl, y los chiquivitl [ó canastas]. Comenzaban á moler el maíz y ponerlo en los apaztles ó lebrillos: luego hacian tamales toda la noche y todo el dia por espacio de dos ó tres; no dormian de noche sino muy poco, trabajando en lo arriba dicho. El dia antes de la boda, convidaban primero á la gente honrada y noble, y despues á la otra gente como eran los maestros de los mancebos, y á los mancebós de quien tonian cargo, y luego á los parientes del novio y de la novia. El dia de la boda, de mañana entraban los convidados en la casa de los que se casaban. Primeramente entraban los maestros de los mancebos con su gente, y bebian solamente cacao y pulcre, y todos los viejos y viejas entraban á comer al medio dia: entónces habia gran número de gente que comian y servian dando comida, flores, y cañas de perfumes. Muchas de las mugeres llevaban mantas y las ofrecian: otras que eran pobres ofrecian maíz: todo esto ofrecian delante del fuego, y los viejos y viejas bebian uctli ó pulcre, y lo hacian en unos vasos pequeñitos templadamente. Algunos bebian tres ó cuatro, otros cinco de aquellos vasos, y de allí no pasaban. Los viejos y viejas con tantos como vasos se emborrachaban, y este vino era adobado. A la tarde de este dia, bañaban á la novia y labávanla los cabellos, y componianla los brazos y las piernas con pluma colorada, y ponianla en el rostro margagita pegada. A las que eran mas muchachas ponianlas unos polvos amarillos que se llaman tecozahuitl, y despues de compuesta de esta manera, ponianla cerca del hogar en un petate como estrado, y allí le iban á saludar todos los viejos de parte del moso, y decian de esta manera. «Hija mia que estas aquí, por vos son honrados los viejos y viejas y vuestros parientes: ya sois del número de las mugeres ancianas: ya habeis dejado de ser mosa, y comenzais á ser vieja, ahora dejad ya las mocedades y niñerias. No habeis de ser desde aquí adelante como niña ó como mosuela, conviene que hableis y saludeis á cada uno como es regular. Habeis de levantaros de noche, barrer la casa, poner fuego antes que amanezca: os habeis de levantar cada dia. Mira hija que no avergonzeis ni deshonreis á los que somos vuestros padres y madres; vuestros abuelos que ya son difuntos, no os han de venir á decir lo que os cumple porque son ya muertos; nosotros lo decimos en su nombre. Mira pobrecita que te esfuerzes, ya te has de apartar de tu padre y madre, mira que no se incline tu corazon mas á ellos;[3] no has mas de estar con tu padre ni con tu madre, ya los has de dejar del todo: hija nuestra deseamos que seas bienaventurada y próspera.» Oído esto la novia, respondia con lágrimas[4] al que la habia hablado.,Señor mio, persona de estimacion: haveisme hecho merced todos los que habeis venido, se ha mostrado vuestro corazon benigno, y por mi causa habeis recivido pena y trabajo por honrarme. Las palabras que se me han dicho, téngolas por cosa preciosa y de mucha estima: habeis hecho como verdaderos padres y madres en hablarme y aconsejarme: agradezco mucho el bien que se me ha hecho.» Cuando ya era á la puesta del sol, venian los parientes del moso á llevar á la nuera con muchas viejas honradas y matronas, y en entrando en la casa donde estaba la novia, decian luego: «Por ventura os seremos causa de temor con nuestro tropel: sabed que venimos por nuestra hija, queremos se vaya con nosotros, y luego se levantaban todos los parientes de la mosa, y una matrona que para esto iba preparada, aparejaba una manta grande que se llama tlilquemitl tomándola por las esquinas, tendiala en el suelo, y sobre ella se ponia de rodillas la novia, luego la tomaba acuestas y encendian hachones de teas que para esto estaban aparejados, y esta era la señal que ya la llevaban á casa de su marido. Iban todos ordenados en dos rencles ó filas, como cuando van en procesion acompañándola; pero los parientes de la moza iban en torno de ella en grupo, y todos llevaban los ojos puestos en la novia, y los que estaban á la mira por las calles, decian á sus hijas: ¡Oh bienaventarada mosa![5] mírala, mírala cual vá.... Bien parece que ha sido obediente á sus padres, y ha tomado sus consejos; tu nunca los tomas y las palabras que se te dicen para tu provecho: las amonestaciones que se te dan, todas las entiendes al reves, y no las pones por obra. Esta mosa que ahora se casa con esta honra, parece que es bien criada y bien doctrinada, y tomó bien los consejos y doctrinas de sus padres y madres honrándolos, no los desobedeció, sino que antes los ha honrado como parece ahora.» Habiendo llegado la novia á la casa del novio, luego ponian á los dos juntos al hogar, la muger á la mano izquierda del varon, y este á la mano derecha de la muger, y la suegra de la novia luego salia para dar dones á la nuera: vestiala un vipilli y poniala á los pies un cueitl (saya ó enaguas) todo muy labrado, y la suegra del novio luego daba tambien dones á su yerno; cubriale una manta añudada sobre el hombro, y poniale un maxtle junto á sus pies. Hecho esto las casamenteras ataban la manta del novio, con el vipilli de la novia, y la suegra de la novia iba y lavaba la boca á su nuera, y ponia tamales en un plato de madera junto á ella; y tambien uno con molli, que se llama tlatonilli. Luego daba á comer á la novia cuatro bocados, los primeros que comian;[6] despues daba otros cuatro al novio, y luego á ambos juntos los metian en una cámara, y las casamenteras los echaban en la cama y cerraban las puertas, y dejábanlos á ambos solos: salíanse todos de la cámara, y las viejas casamenteras que se llaman titizi, que eran como ministras del matrimonio, estábanlos guardando, y allí bebian, no sé iban á sus casas, y toda la noche estaban allí. Habiendo hecho esto cuatro dias arreo, (ó continuos) hacian una ceremonia, y era que la estera sobre que habian dormido, que se llamaba petatl, la sacaban al medio del patio, y allí la sacudian con cierta ceremonia, y despues tornaban á ponerla en el lugar donde habian de dormir. En este tiempo comian, y bebian dentro de casa, los parientes de la novia, con los de el novio, y allí se trataban todos como cuñados y afines, y como tales se hablaban y conocian. Despues de esto íbanse todos á sus casas muy contentos, y las viejas parientas del novio, hablaban á la novia diciendo de esta manera. «Hija mia, vuestras madres que aquí estamos, y vuestros padres os quieren consolar: esforzaos hija,[7] y no os aflijais por la carga del casamiento que tomais acuestas. Áunque es pesada, con la ayuda de nuestro señor la llevareis. Rogadle que os ampare; plegue á él que vivais muchos dias, y subais por la cuesta arriba de los trabajos; quizás hija mia llegareis á la cumbre de ellos sin ningun impedimento ni fatiga que Dios os envie, no sabemos la que S. M. tendrá por bien de hacer: esperad en él. Veis aquí cinco mantas que os dá vuestro marido, para que con ellas trateis en el mercado, y con ellas compreis el chilli, la sal, el ocote y la leña con que habeis de guisar la comida. Esta es la costumbre que dejaron los viejos y viejas; trabajad hija y haced vuestro oficio mugeril sola: ninguno os ha de ayudar: ya nos vamos; sed bien aventurada y próspera como te deseamos.» Despues de esto la suegra del recien casado, hablábale de esta manera. «Aquí estais hijo mio, que sois nuestro tigre, águila, pluma rica y nuestra piedra preciosa: ya sois nuestro hijo muy tiernamente amado. Entended que ya sois hombre casado, y tienes por muger á nuestra hija: no os parezca esto cosa de burla, mirad que ya es otro mundo en donde ahora os hablais: ya estais en vuestra libertad:[8] otra manera de vivir habeis tomado de la que habeis tenido hasta ahora. Mirad que seais hombre, y que no tengais corazon de niño: no os conviene de aquí adelante ser moso travieso, ni andar en los buréos que andan los mancebos, ni en los amancebamientos y burlerias de mosos y chocarrerias, porque ya sois del estado de los casados [que es tlapalivi.] Comenzad á trabajar en llevar cargas acuestas por los caminos, de chilli, sal salitre y peces, andando de pueblo, en pueblo. Enseñaos á los trabajos y fatigas que habeis de sentir en el corazon y cuerpo, durmiendo en los rincones, en las habitaciones agenas, y en las portadas de las casas que no conoceis. Haceos á los peligros de pasar los arroyos, de subir las cuestas, y de atravesar los páramos: haceos tambien á los trabajos de pasar los soles y frios; dó habeis menester de templar el calor del sol con el aventadero de plumas que habeis de llevar en la mano. Acostumbraos á comer pan seco, con maíz tostado: no penseis en lujo, ni que de aquí adelante habeis de vivir en regalo y en delicadez, porque habeis con vuestro sudor de ganar la comida: á nadie se le viene á casa lo que ha de comer y beber, á nadie se le cae delante lo que ha de menester: no se junta la hacienda sin trabajo: es menester trabajar con todas las fuerzas, para alcanzar la misericordia de Dios. No hay otra cosa que os decir, quedad en buena hora,»

Capítulo XXIV

En que se pone lo que hacian cuando la recien casada se sentia preñada.

Despues que ya la recien casada se siente preñada, hacelo saber á sus padres, y estos luego aparejan comida, bebida, flores olorosas y cañas de humo. Luego convidan y juntan á los padres y madres del casado y de la casada, con los principales del pueblo, y todos reunidos comen y beben. Despues de haberlo así hecho pónese en medio de todos un viejo de parte del casado asentado en cuclillas, y dice de esta manera. «Oíd todos los que estais presentes por el mandamiento de nuestro señor que está en todo lugar: quiero deciros algunas palabras rústicas y groseras, á vosotros nuestros afines, pues que aquí os ha juntado nuestro señor el cual se llama Yoalliehecatl, que quiere decir tiniebla y aire, y que está en todo lugar, el cual os ha dado vida hasta estos dias: vosotros que sois sombra, abrigo y como un árbol que se llama puchotl, que hace gran sombra, ó como el árbol que se llama abebetl, que así mismo á su sombra se abrigan los animales. De esta manera sois señores amparadores, y abrigadores de todos los menores, y gente baja, que moran en las montañas y en los paramos. Abrigáis así mismo á los pobrecitos soldados y gente de guerra, porque os llaman y tienen por padres, y por sus consoladores, por ventura teneis trabajos, y algunos desasociegos y os damos pena, y os embarazamos para entender en muchos negocios, en que os ocupa nuestro señor, y tambien os ocupan en los oficios de la república de que estais encargados. Quizás os seremos penosos con nuestras palabras con que os queremos saludar, y hablar acerca de vuestros oficios y gobierno. Oíd pues señores que estais presentes, y todos los demas que tambien aquí estais, viejos y viejas: sabed pues todos, que nuestro señor ha hecho misericordia, porque á la señora N. mosa, y recien casada, ha puesto dentro de ella una piedra preciosa, y una pluma rica, puesto que ya está preñada la mosuela. Parece que nuestro señor ha colocado dentro de ella una criatura, pues que será ahora la voluntad de Dios si merecerá este mancebo gozar de la merced de S. M. y vuestra hija N., será merecedora por ventura de que venga á luz lo que ha concebido; y los viejos de adonde ellos vienen que ya son difuntos, que vivieron en este mundo algunos pocos dias, y los viejos y viejas que ya están en su recogimiento en la cueva, y en el agua, en el infierno donde están descansando, y no se acuerdan de lo que acá pasa, porque fueron para nunca mas volver, ni tarde, ni temprano, nunca mas los veremos. Pluguiera á Dios que esto aconteciera en su presencia, para que oyeradeis las palabras de vuestra salutacion de su boca, pues ahora no hay viejos que autoricen, ni canas que resplandezcan ¿quién os podrá saludar? ¿quién pronunciará en vuestra presencia algunas palabras dignas de ser oídas? ahora lo que se dice en vuestra presencia, señores, es una manera de tartamudear, y hablar sin órden ni concierto que se ofrece á vuestras orejas. No dudamos sino que nuestro señor quiere dar un hijo ó hija, á vuestros hijos pobrecitos: solo esto he dicho, y solo esto habeis oído, descansad y holgad en prosperidad y buenaandanza.[9]

Cuando arengan siempre son oradores los que hablan: el segundo orador dice lo siguiente.

Hijos mios y señores, no queremos daros fastidio, ni causaros dolor de cabeza y de estómago: no queremos daros ocasion de alguna mala disposicion: ya habeis oído y entendido dos ó tres palabras, y es que nuestro señor Dios que en todo lugar reside, quiere dar fruto de generacion á la mozuela recien casadilla. Hágase la voluntad de S. M. esperemos lo que quiere hacer. Reposad y holgad hijos mios.

Aquí responde el que es saludado, ó alguno en su nombre, y dice así.

«Seais muy dichosos y prósperos los que aquí habeis venido siendo enviados por nuestro señor Dios que está en todo lugar; diré algunas cosas que no son de regocijo, sino de lloro y lágrimas, aqui donde nos ha juntado nuestro Dios. Aquí hemos oído ahora cosas muy delicadas y muy preciosas, dignas de ser tenidas en mucho, y que no somos dignos de oírlas ni verlas. Por cierto mas convenia que las oyeran los viejos y viejas, ¿mas como los podremos traer aquí cuando ya son muertos é idos á la cueva del agua? nuestro señor los llevó para sí, estos fueron nuestros antepasados, los cuales fueron tambien sombra y abrigo, y como unos grandes árboles que se llaman puchotles y abebetl, debajo ve cuya sombra se ampararon los que entónces vidian, los cuales nos escondieron sus manos y sus pies debajo de sus mantas, y que estendieron sus álas para amparar con diligencia á sus súbditos y vasallos, parientes y amigos, y estos fueron el señor N, y la señora N.; ¡pluguiera á Dios que este negocio se tratará en su presencia y viviendo ellos! Ojalá que ellos hubieran oído y sabido esta obra tan maravillosa que nosotros oímos y entendimos ahora que nuestro señor quiere hacer en nuestra presencia, demostracion de que nos quiere dar una piedra preciosa y una pluma rica: esto és, la criatura que nuestro señor ha comenzado á poner en el vientre de la mozuela recien casada; y si ellos esto vieran y oyeran, no hay duda sino que lloraran de placer, é hicieran muchas gracias por este gran beneficio. Pero nuestro señor que está en todas partes nos ha dejado de esta manera en pobreza, que ni hay viejos ni personas que puedan satisfacerse con semejantes casos. ¿Quien pues podrá llorar y dolerse? ¿Y quien podrá suficientemente admirarse de lo que pasa? No hay otros sino los que ahora tenemos cargo y gobernamos, que somos como muchachos de poco saber y de poco valer, que no hacemos cosa á derechas,[10] todo lo desperdiciamos, y todo lo dañamos. ¿Quien nos podrá responder? ¿Quien podrá orar en respuesta de lo que habeis dicho? Si fuera en presencia de vuestros padres que aquí hemos nombrado y acordadonos de su antiguedad y saber, ellos por cierto hubieran suficientemente respondido á lo que habeis dicho, y no con pocas lágrimas se maravillaran de lo que habeis orado; pero por falta de ellos nosotros pobres, y menguados de saber, diremos algunas pocas palabras imperfectas y bárbaras como balbutiendo, sin orden ni modo, para responder á lo que habeis dicho. Lo que ahora al presente se ofrece decir és, que nuestro señor que está en todo lugar, ha abierto el cofre y la caja de sus misericordias, que solo él la posee. ¿Por ventura merecemos ó merecerían nuestros padres que ya son pasados de este mundo, que los ha quitado el señor de sobre la tierra, y les ha puesto en el lugar de la obscuridad que no tiene ventana ni por donde le entre luz? ¿Por ventura florecerá y brotará lo que ellos dejaron plantado, así como maguéy profundamente, que fué el deseo que tuvieron que se multiplicase su generacion? no sabemos la joya, ó precioso sartal de flores conque ha adornado nuestro señor á esta mozuela, porque la merced que nos ha hecho, está en ella escondida como en un cofre; acaso no mereceremos ni seremos dignos de verla y gozarla, y será como delirio que se pasa en vano: ¡Oh si nuestro señor ahora tendrá por bien de sacar á luz esta fiesta y esta maravilla! ¿si saldrá al mundo, y será posible que le veamos, ó se pasará como sueño? y porque pienso que con mi proligidad ofendo vuestras cabezas y estómagos dandoos pena, paréceme lo mas acertado que calle; oremos á Dios, y esperemos en su misericordia. Tal vez merecemos que venga á luz esta criatura, ó acaso en su edad tierna, ó quizás la perderemos antes de salir al mundo; y así no quiero decir mas, sino rogar á nuestro señor que está en todo lugar, que dé reposo á vuestros huesos, y á vuestro ánimo todo contento. Despues de esto, el orador endereza sus palabras á la preñada, y si es muger noble, dicela de esta manera.

Capítulo XXV

Del lenguage que usaban dando la enhorabuena á la preñada hablando con ella: es plática de alguno de los parientes de él; avisábanla en ella muchas cosas, y acabándola de hablar, hablaba luego á sus padres de los mozos, y alguno de ellos responde á los oradores: tambien la preñada habla á su suegro y suegra.

¡Nieta mia muy amada y preciosa como chalchivite y zafiro, noble y generosa! ya es cierto ahora que nuestro señor se ha acordado de vos, el cual está en toda parte, y hace mercedes á quien quiere: ya está claro que estais preñada, y que Dios os quiere dar fruto de generacion, y poneros un joyel y daros una pluma rica: y acaso lo han merecido vuestros suspiros y lágrimas, y el haber estendido vuestras manos delante de nuestro señor Dios, y las peticiones y oraciones, que habeis ofrecido en presencia de S. M., el cual es llamado tiniebla y aire en las vigilias de la media noche. Por ventura habeis velado y trabajado en barrer y ofrecer incienso en su presencia; por estas buenas obras ha hecho con vos misericordia, y esta fué la causa porque se determinó en los cielos y en el infierno, antes del principio del mundo, que se os hiciese esta merced. Por tales motivos nuestro señor Quetzalcoatl que es criador y hacedor, os ha hecho esta merced; así lo ha determinado el que reside en el cielo, un hombre y una muger que se llama Ometecutli, Omeciatl: mirad hija mia que no os ensobervezcais por la merced que se os ha hecho, ni digais dentro de tí, ya estoy preñada por mi merecimiento: no atribuyais esta merced á ellos, porque si esto hiciéredes, no se le podrá esconder á nuestro señor lo que dentro de vos pensáreis, porque no se le oculta ninguna cosa, aunque esté dentro de las piedras y de los árboles, y por esto se enojará contra vos, y os enviará algun castigo, de manera que perdámos lo que dentro de vos está, quitándole la vida, ó permitiendo que nazca sin sazon, ó muera en su ternura; ó por ventura os dará nuestro señor alguna enfermedad á vos para que murais; porque el cumplimiento del deseo que tenemos del hijo y generacion, por sola la misericordia de Dios se nos cumple; y si nuestros pensamientos son contrarios á esta verdad, pensando que se hace por nuestros merecimientos, nosotros nos defraudamos de la merced que nos está hecha. Quizás entónces hija por tu soberbia, no merecerás que salga á luz lo que ya está principiado, lo que viene yá. Esta es lá voluntad de Dios, que hace brotar en tí la generacion de tus visabuelos y tatarabuelos, y tus padres que te echaron acá: voluntad de Dios es que engendre y produzca fruto el maguéy que ellos plantaron hondamente, para que lo que naciere sea imágen de ellos, á los cuales el mismo señor los escondió y llevó para sí: él quiere que levanten la cabeza, y en alguna manera resuciten los que nacerán de la posteridad. Lo que ahora hija muy tierna es necesario que hagas és, que te esfuerzes, que hagas cuanto quepa en tu posibilidad acerca de pedir, llorar y suspirar, delante de nuestro señor: trabaja tambien en barrer, en desembarazar, componer, y limpiar los altares y oratorios de vuestra casa, á honra de nuestro señor Dios: procura asimismo de ofrecer le incienso que se llama tenamactli: vela de noche, mira que no durmais demasiado, ni te des á la dulzura del sueño, mayormente procura suspirar de corazon y decir: ¿qué será de mí desde aquí á cuatro ó cinco dias? porque somos flacos y muy quebradisos. Oye otra cosa hija mia que te encomiendo mucho, mira que guardes mucho la criatura de Dios que está dentro de vos, que no seais causa de alguna enfermedad por vuestra culpa, que impida la merced que nuestro señor os ha hecho en haberos dado un hijo que es como un joyel conque os ha adornado: guardaos de tomar alguna cosa pesada en los brazos, ó de levantarla con fuerza, porque no empezcais á vuestro hijo: no useis el baño demasiadamente, para que no la mateis con el calor escesivo de él. Otra cosa os aviso, y esta quiero que la oiga nuestro hijo, vuestro marido N. que está aquí, porque somos viejos sabemos lo que conviene. Mirad los dos que no os burleis el uno con el otro, porque no estropeis á la criatura, ni useis mucho del matrimonio porque podrá ser que hagais daño al feto; y así es que saldrá cuando naciere, manco, ó liciado de los pies, de las manos ó de los dedos[11]........ Apartaos hija de mirar cosas que espantan ó dan asco; este es consejo de los viejos y viejas que nos precedieron. ¡Oh hijita mia, chiquitita palomita! estas pocas palabras he dicho, para esforzaros y animaros; son palabras de los viejos antiguos vuestros antepasados, y de las viejas que aquí están presentes, con las cuales os enseñan todo lo que es necesario, para que sepais y veais que os aman mucho, y que os tienen como una piedra preciosa y pluma rica: ninguna cosa os han escondido, y en esto hacen como sábios y esperimentados. Seais hija muy bienaventurada y próspera, y vivais con mucha salud y contento, y viva tambien con sanidad y con salud, lo que teneis dentro en vuestro vientre: esperemos todos en nuestro señor, lo que sucederá mañana ú otro dia, y lo que de vos determinará. Seais muy bienaventurada, y ruego venga á luz lo que está en vuestro vientre.[12]

Despues de haber acabado el orador, vuelve la plática ú los padres y madres de los casados diciendo.

Aquí estais presentes señores y señoras, de quienes son estas preciosas y ricas plumas, cuales son estos recien casados, los cuales fueron cortados de vuestras entrañas, y de vuestros cuellos y gargantas. Aquí están presentes N. y N. que nacieron de vuestros cuerpos como uñas y cabellos. Hemos recibido de nuestro señor Dios un tesoro y una riqueza, porque hemos sabido lo que está en el cofre y en el arca encerrado: esta es la criatura que está en el vientre de la mosa, la cual no nos es dado ver: por ventura no somos merecedores de que nuestro señor nos publique á nosotros este negocio; porque aquellos que fueron dignos de él, ya nuestro señor los quitó de sobre la tierra, que fueron los viejos sábios y antiguos que fallecieron, y ahora en su presencia los que vivimos, decimos y hacemos boberias y niñerías, porque no nos es posible tornarlos acá, pues ni están en lugar donde pueden volver, ni los esperamos en ningun tiempo, y sabemos que no han de venir mas; no harán mas el oficio de padres y madres entre nosotros, porque para siempre se fueron; ya los puso nuestro señor en sus cajas y cofres; para siempre desaparecieron y nunca mas volverán; y los que ahora vivimos gozamos por ellos en su ausencia, aquello que ellos habian de gozar y oír. Ahora empero al presente ¿qué querrá nuestro señor hacer pues que de nuestra parte no hay ningun merecimiento? ¿Por ventura otorgársenos há esta merced que ahora estamos soñando? ¿Hablamos una cosa muy obscura y muy dudosa, y no sabemos que merced se le ha hecho á esta vuestra piedra preciosa, á esta vuestra pluma rica que es nuestra nieta ¡y vuestra hija? ¡plegue á Dios que en vuestro tiempo y en vuestra presencia, gocemos de la luz y del alba del dia, que nuestro señor hará cuando pareciere! ¡plega á Dios que veamos y conozcamos que cosa es aquella que nos dará nuestro señor! Pero es mucho menester que vosotros, señores y señoras, que aquí estais, hagais vuestro oficio de padres y madres con mucha diligencia; conviene que exhorteis mucho á vuestros hijos aunque son ya adultos, pero él es joven y ella muchacha, no saben aun de cuanta importancia sea este negocio, por que aun se burlan y juegan como niños segun la costumbre del mundo, es mucho menester que sean exhortados y avisados. Por eso os ruego señores y señoras, que hagais vuestro deber en informarlos con toda diligencia, con palabras eficaces, para que lloren, y se entristezcan y suspiren. ¿Por ventura verificarse há en nos esta merced que Dios nos quiere hacer? ¿Saldrá como sueño, ó nuestro señor se enojará y mudará su disposicion? No sabemos lo que querrá hacer, perseverad en hablarlos para que hagan lo que les conviene.

Aquí responden al orador, el padre y la madre de la mosa.

Señores: gran merced nos habeis hecho, pues habeis trabajado con vuestro corazon y cuerpo: habeis fatigado vuestro estómago y cabeza. ¡Quiera Dios que este trabajo que por nosotros habeis tomado ahora, no os sea causa de enfermedad, ó de alguna mala disposicion! habeis hecho oficio de padres y madres, en haber dicho lo que habeis espresado, antes que nuestro señor os saque de esta vida, y que dejeis el oficio de doctrinar é informar á los que poco saben; y entre tanto que teneis el de hacer sombra y amparar á la gente, como hace el árbol llamado puchotl, y el llamado abebetl, á cuya sombra se acogen no solamente los hombres, sino tambien los animales; y entre tanto que os dura la posesion del mando que tomasteis de vuestros antecesores y lo llevais acuestas, como quien lleva una carga muy pesada ó un lio de ropa, la cual os dejaron aquellos que nuestro señor llevó para si, y nuestros señores y mayores que ya fallecieron y dejaron su carga sobre vuestras espaldas y vuestros hombros, que es el regimiento muy pesado de la república que se ha de llevar á brazos, como la madre lleva á su niño. Hemos aquí oído y visto como habeis abierto vuestra caja y cofre, y habeis sacado las palabras que hemos oído como de padres y madres, que hubisteis de los antiguos y viejos nuestros señores antecesores y padres, y habeislo guardado y atesorado en vuestras entrañas y garganta, donde está cogido, doblado y ordenado, como vestiduras preciosas, y ahora lo habeis sacado para avisar y enseñar á vuestros hijos, que tienen necesidad de esa doctrina y crianza, los cuales están aquí presentes: muchos son de poco saber, y estos aun ignoran todo lo que les cumple, y aun viven en este mundo pareciendo que son personas y no lo son, sino que como han venido nuevamente al mundo, piensan que en él hay placeres sin peligro, y hay seguridad sin engaños, y que tranquilamente pueden dormir, que no tienen necesidad de ningunos trabajos, ni de buscar á Dios para que los ayude ofreciendo incienso de noche, y levantándose á barrer; no piensan nada de lo de adelante, ni dice su corazon ¿qué será de nosotros mañana ó ese otro dia? ¿ni que dispondrá de nosotros muestro señor que está en todo lugar? y así viven descuidados; ni curan de saber si serán dignos de gozar del don de Dios que ahora parece como sueño. Tal semeja el preado de esta mosa, y á este propósito la habeis hablado, y dicho maravillosas doctrinas, tocando todas las cosas necesarias de saber, sin dejar ninguna; y no solamente ellos han oído tan gran doctrina, sino nosotros los que somos viejos, y ancianos, hemos recibido de nuevo los consejos y advertencias de nuestros padres y madres, y otra vez nos habeis doctrinado como á vuestros propios hijos. Tenémoslo por muy gran merced, y hemos recibido en ello muy gran beneficio, y tendremos guardadas estas observaciones tan maravillosas, como quien tiene en la mano, y en el puño apretados los consejos de sus padres y madres: así habeis dicho vuestra plática, y para oírla nos hemos aquí juntado, mediante nuestro señor por amor de esta muchacha de poca edad, la cual estimais como piedra preciosa, y pluma rica, y como vuestras propias barbas, uñas, y como á rosa que ha brotado de vuestros antepasados que ya fallecieron, y nuestro señor los ha puesto escondido, y ausentado de este mundo; porque S. M. os quiere hacer merced de daros una piedra preciosa, y pluma rica, cual es una criatura que quiere perfeccionar, y acabar en el vientre de esta muchacha. Esta es la causa porque nuestro señor por quien todos vivimos os ha traído aquí, y esto ya lo teneis muy bien entendido: señores no tenemos mas que decir, porque todavia aun ahora este negocio está como cosa de sueño. Por ventura merecerán estos nuestros muchachos que aquí están, gozar lo que deseamos. Acaso lo sacará nuestro señor á luz á este mundo, aunque estamos á obscuras, y hablamos en tinieblas; esperamos en Dios que es lo que tendrá por bien de hacer, pues él es el que rige y gobierna todas las cosas que á todos nosotros convienen. Señores nuestros, deseamos vuestra prosperidad como á hijos, descansad ya: nuestro señor os dé todo contento.

Aquí habla la preñada, respondiendo á lo que los viejos oradores dijeron.

Señores nuestros y padres muy amados, por mi causa habeis recibido trabajo en el camino, porque hay caidas y tropiesos, viniendo con tener muchos negocios y ocupaciones que nuestro señor os ha encargado. Por mi causa los habeis dejado por darme contento, descanso y placer con vuestras palabras, consejos y avisos muy preciosos y raros, que aquí he yo oído, como de padres y madres muy amados, las cuales teneis atesoradas en vuestras entrañas y en vuestra garganta, como cosa muy preciosa y deseable. No las olvidaré, ni yo ni mi marido, el cual aquí está, que es vuestro siervo y criado N., á los cuales ambos, nuestro señor nos ha juntado: ¿por ventura con descuido lo olvidará, y la razon porque habeis venido? Es verdad que ya nuestro señor tiene por bien de nos querer dar una piedra preciosa, y pluma rica, y que tendrá por bien de sacar á luz lo que está comenzado si le place, ó quizás perderé este beneficio, y no gozaré de mi criatura: no sé lo que nuestro señor habrá determinado de hacer en este negocio. Por cierto unicamente sé que en mí no hay merecimiento para que venga á luz, y nazca al mundo: ignoro si la verá para que se conozca la merced que se me ha hecho. Aquí está presente vuestro siervo y criado: él y yo, siempre andamos juntos, como travados de las manos; quien sabe si lo verá y conocerá la cara, de lo que de su sangre se ha hecho, que es lo que tengo en el vientre: no sé si verá á su imágen que es la criatura que está en mí, ó si el señor que está en todo lugar se reirá de nosotros, deshaciéndole como agua, ó dándole alguna enfermedad en su edad tierna, ó nacerá sin tiempo, y nos dejará con el deseo de sucesion, porque ni nuestro lloro, ni nuestra penitencia merece otra cosa; esperemos sin embargo en nuestro señor aunque no lo merecemos. Padres mios, y señores mios muy amados, deseoos todo reposo y todo contento.

Capítulo XXVI

En que se pone lo que los padres de los casados hacian cuando ya la preñada estaba en el sétimo ú octavo mes.

Cuando ya la preñada estaba en dias de parir, juntábanse la segunda vez los parientes, viejos y viejas, y aparejaban la comida y bebida: despues que habian comido y bebido, llamaban á la partera que les parecia ser tal; y para este efecto, primero se hablaban los padres de los casados, y levantábase á hablar un viejo de la parte del moso ó de la mosa, y decia de esta manera. «Señores padres y madres de estos casados que aquí estais presentes, ya esta muchacha está en dias de parir, y anda fatigada con su preñado, porque ya llega el tiempo donde se manifestará lo que fuere la voluntad de Dios: ¿qué sabemos si morirá? Conviene pues señores, que la ayudeis: conviene que reciba algunos baños; que entre en nuestra madre el horno del baño, que se llama Yoalticitl, (que és la diosa de los baños,) sabedora de los secretos, en cuyas manos todos nos criamos: ya és tiempo, y conviene que la pongais en las manos, y sobre las espaldas de alguna buena partera, diestra en su oficio, que se llama ticitl, y sea rogada y hablada, como es costumbre. Los que sois padres y madres de la mosa, que oiga vuestras palabras conque como padres y madres, la rogueís para que tome este negocio á su cargo, pues que estais presentes, y sois los padres y madres de estas piedras preciosas, y plumas ricas, y no os ha apartado Dios de ellos: despues de vuestra vida, y en vuestra ausencia no teneis obligacion de mirar por ellos; y despues de vuestra muerte, despues que nuestro señor os haya llevado, ¿donde os irán á buscar? Y pues que Dios os hace merced en que seais vivos, haced vuestro deber.» Dicho esto luego salia allí la partera, que al efecto estaba buscada, y poníanse junto á ella los viejos y viejas, y luego una de estas comenzaba á hablar á la partera de esta manera.

Capítulo XXVII

De como una matrona parienta del moso, hablaba á la partera para que se encargara del parto de la preñada, y de como la partera respondia aceptando el ruego, y de los avisos que daba á la preñada para que su parto no fuera dificultoso.

Señora aquí estais presente, y os ha traido nuestro señor que está en todo lugar, persona honrada y digna de veneracion; tambien aquí están presentes los viejos y viejas vuestros mayores: sabed pues señora que esta mosuela está preñada, la cual es muger casada con N. y tambien está aquí vuestro siervo. Sus padres y sus parientes os la presentan y encomiendan, porque nuestro señor que rige el mundo, quiere hacer con ellos misericordia en darles una piedra preciosa, y una pluma rica, que es la criatura que ya tiene dentro del vientre de la madre que está aquí, que es esta mosa vuestra sierva que se llama N., la cual está casada con vuestro siervo y criado N. Este la pone en vuestras manos, en vuestro regazo, y sobre vuestras espaldas; y tambien los viejos y viejas, parientes, padres y madres de ella, os encomiendan esta su hijita ahora. Señora, metedla en el baño como sabeis que conviene, que es la casa de nuestro señor llamado Xuchicaltzin, adonde se arrecian y esfuerzan los cuerpos de los niños, por la madre y abuela, que es la señora diosa llamada Yoalticitl. Entre pues esta moza en el baño por vuestra industria, porque ya ha llegado al tiempo de tres ó cuatro meses que ha concebido.

¿Qué os parece, señora, de esto? No queremos que por nuestro poco saber la pongamos en ocasion de enfermedad: ¿por ventura aun no es tiempo de enderezarle la criatura ni llegar á ella? Estas palabras habeis oído en obsequio de nuestra muy amada. Deseo contento á vuestro corazon y á vuestro cuerpo con toda salud: no hay otra persona mas hábil pata hablaros con aquella cortesia y concierto de palabras que vos señora mereceis; y si la hubiera, no las escondieran estos viejos y viejas, padres y madres de los casados que aquí están, que han brotado y procedido de los abuelos y antepasados, señores y progenitores de esta señora N., y de su marido vuestro siervo y criado N. Ellos ignoran lo que en su ausencia se hace, porque ya están en el recogimiento y encerramiento que nuestro señor los puso: son ya idos á reposar á la casa donde todos hemos de ír, la que está sin luz y sin ventanas, donde ya están dando descanso á su dios, y padre de todos nosotros, que es el dios del infierno Mictlantecutli: ¡ojalá estuvieran ellos presentes á este negocio, pues ellos lloraran y se afligieran por lo que ahora tenemos nosotros como sueño, que es la fiesta grande, y la maravilla que nuestro señor les quiere dar! Si ellos vivieran, os hablaran y rogaran segun vuestro merecimiento; pero por estar ausentes, nosotros sus succesores hacemos niñerias y muchachadas, en pronunciar palabras tartamudeando aquí en vuestra presencia, sin órden ni concierto, trabajando de presentaros nuestra necesidad. Así pues os rogamos señora que tengais compasion de esta jóven, y que hagais tambien con ella vuestro oficio y facultad, pues que nuestro señor os ha hecho maestra y médica, y por su mandado ejercitais este oficio. Señora, no tenemos que decir mas de lo que habeis oído: déos Dios muchos dias de vida, para que le sirvais y ayudeis en este oficio que os ha dado.

Aquí habla la partera que apareja á las mugeres preñadas, para que paran con facilidad, y la partea al tiempo del parir y dice.

Aquí estais presentes señores y señoras, y aquí os ha juntado nuestro señor que rige todo el mundo. Aquí estais vosotros viejos y viejas, padres, madres, y parientes de estas piedras preciosas y ricas plumas, que han tenido principio de vuestras personas, como la espina del árbol, como los cabellos de la cabeza, como las uñas de los dedos, como los pelos de las cejas, y de la carne que esta sobre el ojo. Tambien estais aquí presentes señores los que sois padres de la república, y nuestros señores que teneis las veces de Dios sobre la tierra por ordenacion del mismo Dios, y teneis las personas y oficio de Xumotl y de Cipactli, teniendo cargo de declarar las venturas de los que nacen. He oído y entendido vuestras palabras, vuestro lloro, y la angustia conque estais fatigados, llorosos, y angustiados, por causa de vuestra piedra preciosa y de vuestra pluma rica, que es ésta niña que es pedazo de vuestro cuerpo y primogénita, ó por ventura la postrera que habeis engendrado, por cuya causa ahora llamaís y dais voces á la madre de los dioses, que es la de las medicinas y médicos, y es madre de todos nosotros, la cual se llama Yoalticitl que tiene poder y autoridad sobre los temascales que se llaman Xuchicalli, lugar en que esta diosa vé las cosas secretas, y adereza las desconcertadas en los cuerpos de los hombres, y fructifica las cosas tiernas y blandas, en cuyas manos, regazo y espaldas, poneis y echais esta vuestra piedra preciosa, y esta vuestra pluma rica; y tambien lo que tiene en el vientre, es la merced que Dios le ha hecho, que es hembra ó varon que le ha dado, el cual ordena todas las cosas y sabe que es lo que está en su vientre. Esto solo digo ahora, yo que soy una vieja miserable y malaventurada: no sé que os ha movido á escogerme á mí, que ni tengo discrecion ni saber, ni sé hacer nada agradable á nuestro señor, pues soy boba y tonta:[13] y viven hoy, y florecen muchas siervas de nuestro señor, muy sábias, prudentes, esperimentadas y muy amaestradas, á las cuales ha enseñado nuestro Dios con su espíritu é inspiraciones, y las ha dado autoridad para ejercitar este oficio, y ellas tienen discípulas enseñadas que son como ellas y su imágen, y estas lo saben y lo ejercitan, de lo cual me habeis aquí hablado. No sé como habiendo copia de las que tengo dicho, me habeis señalado á mí. Pienso que esto ha sido por mandamiento de nuestro señor que está en todo lugar y es un abismo, y se llama tiniebla y viento: ¿por ventura es por mi mal para que acabe mi vida? ¿por ventura ya tengo enfadado á nuestro señor y á los hombres, y por esto me quiere acabar? y aunque se dice que soy médica, ¿acaso por mi saber ó por mi experiencia podré curar y partear á esta piedra preciosa y á esta pluma rica? ¿ó podré saber como es la voluntad de Dios, ó que son nuestros merecimientos de darnos y de hacernos merced que salga á luz lo que está dentro de vuestra hija preciosa y bella como pluma rica? y aunque soy partera y médica ¿podré yo por mi esperiencia ó industria poner mano en este negocio que és lo secreto del cuerpo de esta mi hija muy amada que está aquí presente, y por cuya causa estais penados y congojados? ¿por ventura Dios no me ayudará aunque haga lo que es de mí, aunque haga mi oficio? quizás lo haré con presuncion y al revés, poniéndola de lado ó de soslayo, ó romperé la bolsa en que está la criatura. ¡Oh desventurada de mí! ¿por ventura será esto causa de mi muerte? Por todo lo cual ¡oh hijos mios, señores y señoras, preciosos y nietos mios! muy acaso esto no sale de vosotros, sino de nuestro señor Dios por vuestros lloros! y pues así es, ahora cumplámos la voluntad de nuestro señor Dios, y hágase lo que vosotros mandais, pongámos el hombro á este negocio, comenzemos á obrar en el servicio de esto que Dios ha enviado, de esto que nuestro señor nos ha dado, de lo cual ha recibido don y merced esta señora mosita, y nuestra regaladita: ¿pues qué hemos de decir? No podemos asegurar que ya tenemos la merced, sino que nuestro señor nos la quiere otorgar porque hablamos de cosa muy obscura como el infierno. ¿Qué podemos pues decir determinadamente? esperemos en aquel por quien vivimos: esperemos lo que sucederá adelante: esperemos lo que está determinado en el cielo y en el infierno desde antes del principio del mundo. Veamos que es lo que se determinó y que se dijo de nosotros, que suerte nos cupo, si por ventura será próspera como es la luz y la mañana cuando nuestro señor amanece. Por ventura veremos la cara de esta criatura preciosa como una rica pluma que nuestro señor nos quiere dar, ó si tamañito como está perecerá, tal vez en su ternura morirá, ó por ventura irá juntamente con él mi hija regalada y muy amada que lo tiene en su vientre. Yo creo que os doy pena, señores y señoras mias, y con mi prolijidad os causo dolor de estómago y de cabeza. ¡Oh señores mios y señoras é hijos mios! comenzemos á responder á lo que quiere nuestro señor que está en todo lugar: caliéntese el baño que es la casa florida de nuestro Dios, entre en él mi hija, entre en el seno de nuestra madre, la cual se llama Yoalticitl.[14]

Aquí responden la madre y parientes de la casada á la partera.

«Muy amada señora y madre nuestra espiritual:[15] haced señora vuestro oficio, responded á la señora y diosa nuestra que se llama Luylaztli, y comenzad á bañar á esta muchacha: metedla en el baño que es la flor de nuestro señor que le llamamos temazcalli, donde está, y donde cura y ayuda la abuela, que es diosa del temazcalli que se llama Yoalticitl». Oído esto la partera, al punto ella misma comenzaba á encender fuego para calentar el baño, y luego metia en él á la mosa preñada y la palpaba con las manos en el vientre para enderezar la criatura; y si por ventura estaba mal puesta, volviala de una parte á otra; y si la partera se hallaba mal dispuesta, ó era muy vieja, otra por ella encendia el fuego del baño. Despues de sacada, la palpaba la barriga, y esto hacia muchas veces, aun fuera del baño, y esto se llamaba palpar á secas; y porque es costumbre que á los que se bañan los hieran las espaldas con ojas de maíz cocidas en la misma agua del baño, esto mandaba algunas veces la partera, que no se hiciese cuando se bañaba la preñada. Tambien mandaba otras veces, que no se calentase mucho el agua, porque decia habia peligro de escalentarse ó tostarse el feto, si estaba la agua muy caliente, y así se pegaria de tal manera, que no podria nacer bien: por esta causa mandaba que no golpeasen en las espaldas, ni el agua fuese muy caliente porque no peligrase la criatura. Tambien mandaba la partera que no se calentase mucho la preñada al fuego ni la barriga ni las espaldas, ni tampoco al sol, por dicho peligro de que no se tostase la criatura: prevenía tambien á la preñada que no durmiese entre dia, porque no fuese disforme en la cara el niño que habia de nacer. Otros mandamientos ó consejos daba la partera á la embarazada, para que los guardase entretanto que duraba la preñez; por ejemplo, que no comiese aquel betun negro que se llama tzictli [ó chicle] porque la criatura por esta causa no incurriese en el peligro que se llama netentzoponiliztli, y que no se hiciese el paladar duro, y las encias gruesas, porque no podria mamar, y se moriría. Tambien mandaba que no tomase pena ú enojo, ni recibiese algun espanto, porque no abortase ó recibiese daño la criatura: asímismo prevenia á los de la casa que lo que quisiese ó se le antojase á la preñada luego se lo diesen porque no recibiese daño la criatura, sino se le diese luego lo que se le habia antojado. Mandaba igualmente á la preñada que no mirase lo colorado, porque no naciera de lado la criatura: que no ayunase la preñada, porque no causase hambre á la criatura: que no comiese tierra ni tampoco tizatl porque naceria enferma la criatura ó con algun defecto corporal, porque lo que come y bebe la madre, aquello se incorpora en la criatura, y de aquello toma la sustancia. Decia asimismo la partera á la preñada, que cuando estuviese recien preñada de un mes, ó de dos ó de tres, que tuviese cuenta con su marido templadamente, porque si del todo se abstuviese del acto carnal, la criatura saldria enferma y de pocas fuerzas cuando naciese. Ordenaba tambien que cuando se aprocsimaba el tiempo de parir, que se abstuviesen del acto carnal[16]........

Digamos aquí una cosa digna de saber, que tiene dependencia de cuando el niño muere dentro de su madre, que la partera con una nabaja de piedra que se llama itztli, (ú obsidiana) corta el cuerpo muerto dentro de la madre, y á pedazos le saca; con esto libran á la madre de la muerte. Tambien manda la partera á la madre que no llore, ni tome tristeza, ni nadie le dé pena porque no reciba detrimento la criatura que tiene en el vientre: igualmente mandaba que á la preñada la diesen de comer suficientemente y buenos manjares, calientes y bien guisados, con especialidad cuando á la preñada le viene su purgacion, ó como dicen la regla, y esto llaman que la criatura se laba los pies, porque no se halle ésta en vacio, ó haya alguna vaciedad ó falta de sangre ó humor necesario, y así reciba algun daño. Tambien mandaba la partera á la preñada, que no trabajase mucho ni presumiese de diligente, ni hacendosa, mientras que estaba preñada, ni tampoco levantase alguna cosa pesada, ni corriese, ni temiese, ni se espantase de nada, porque estas cosas causan aborto. Estas cosas dichas son los mandamientos ó consejos que daba la partera á la preñada.

Aquí habla la partera.

¡O hijos mios muy amados, y señores que aquí estais presentes! no sois niños ni muchachos, sois personas sábias y prudentes, y todos somos entendidos los que aquí nos hablamos, y veis cuantos y cuan grandes peligros de muerte hay en lo interior de las mugeres. Esta mosuela preñadilla, aun no sabe ni tiene esperiencia de las cosas; mirad que tengais mucho cuidado de ella, que no haya negligencia: mirad mucho por ella, tened mucho cuidado para que no caiga en algun peligro, y para que no le acontezca alguna cosa por donde le venga algun mal á la criatura que tiene en su vientre. Aquí estoy yo que me llamo médica y para esto lo soy, para informar de las cosas que son peligrosas en este caso; y si por ventura alguno de estos peligros nos aconteciere ¿tengo yo acaso algun remedio para evitarlo? ¿podré hacer algo para remediarlo? ¿tengo por ventura poder absoluto para librar de la muerte? Solamente podemos ayudar á nuestro señor con avisos y medicinas, y conformarnos con su voluntad. Lo que nosotros podemos hacer es, como ojear las moscas con mosqueadero al que tiene calor. ¿Podremos mandar, hágase esto ó aquello? ¿Podrémos decir nazca bien la criatura, y diciéndolo será luego hecho? ¿Podremos tomar por nuestro querer la misericordia de Dios que está en todo lugar? Esto por cierto nos es imposible, y que las cosas se hagan segun nuestro querer. Pues resta ahora que todos nosotros roguemos á nuestro señor, y esperemos en él para que se haga su voluntad, la cual ignoramos y no tenemos merecimientos para que se haga lo que queramos: ninguna otra cosa nos es mas necesaria que llorar y derramar lágrimas. Señores y nietos mios muy amados, seais muy bienaventurados, no tengo mas que decir.

Capítulo XXVIII

De las diligencias que hacia la partera, llegada la hora del parto, para que la preñada pariese sin pena, y de los remedios que la aplicaba si tenia mal parto.

Llegado el tiempo del parto, llamaban á la partera los hijos é hijas de los señores nobles, y de los ricos y mercaderes. Cuatro ó cinco dias antes que pariese la preñada, estaba con ellos la comadre aguardando á que llegase la hora del parto. Cuando comenzaban los dolores del parto, ellas mismas segun dicen, hacian la comida de la parida, ó para la preñada; y cuando ya esta sentia los dolores del parto, luego le daban un baño, y despues la daban á beber la raiz de una yerba molida que se llama cioapactli, que tiene virtud de empeller, ó rempujar ácia fuera la criatura; y si los dolores eran recios, aun todavia dábanla á beber tanto como medio dedo, de la cola del animal que se llama tlaquatzin[17] molida, con esto paria facilmente, porque la cola de este animal tiene gran virtud para empeller. Una vez un perro á hurto comió uno de estos animales que se llaman tlaquatzin, y luego echó el perro por el sieso todas las tripas y los higados que no le quedó nada en el cuerpo; de la misma manera si alguno comiere ó bebiere molido una cola entera de uno de dichos animales, luego echará por debajo todos los estantinos; y si despues de haber bebido la preñada las dos cosas arriba dichas no paria, luego la partera, y los que estaban con ella tomaban congetura que habia de morir la que estaba de parturienta y comenzaban á llorar, y la partera comenzaba á decir: hijos mios, é hijas, ¿qué es la voluntad de nuestro señor que nos ha de acontecer ahora? Muy peligroso está este negocio, roguemos á nuestro señor que está en todo lugar, que ninguna cosa nos suceda» y luego la partera lebantaba en alto á la preñada tomándola con ambas manos por la cabeza, meneandola, y dábala en las espaldas con las manos, ó con los pies, y deciala de esta manera. «Hija mia esfuerzate, ¿qué te haremos? no sabemos ya que te hacer: aqui están presentes tu madre y parientes, mira que tú sola has de hacer este negocio: haz fuerza con el caño de la madre, para que salga la criatura. Hija mia muy amada, mira que eres muger fuerte, esfuerzate, y haz como muger varonil; haz como hizo aquella diosa que parió primero, que se llamaba Cioacoatl, y Quilaztli [esta es Eva, que es la muger que primero parió.] Y si pasaba una noche y un dia, y no paria la paciente, luego la metian en el baño, y en él la palpaba la partera y le enderezaba la criatura. Si por ventura se habia puesto de lado ó atravezada, enderezábala para que saliese derechamente; y si esto no aprovechaba, y con todo esto no podia parir, luego ponian á la paciente en una cámara cerrada, con sola la partera que estaba con ella, y allí la partera oraba y decia muchas oraciones, llamando á la diosa que se llama Cioacoatl, y Quilaztli, que decimos ser Eva, y tambien llamaba á la diosa, que se llama Yoalticitl, é invocaba tambien á otras no se que diosas. La partera que era hábil, y bien diestra en su oficio, cuando veía que la criatura estaba muerta dentro de su madre porque no se meneaba, y que la paciente estaba con gran pena, luego metia la mano por el lugar de la generacion á la parturienta, y con una navaja de piedra, cortaba el cuerpo de la criatura y sacábalo á pedazos.[18]

Capítulo XXIX

De como á las mugeres que morian de parto las canonizaban por diosas, y las adoraban como á tales, y tomaban reliquias de su cuerpo; y de las ceremonias que hacian antes que las enterrasen, donde hay cosas que los confesores hay harta necesidad que las sepan. A éstas que así morian de parto llamaban MOCIOAQUEZQUE, y de estas sale el llamar al occidente Cioatlampa.

Y si por ventura los padres de la paciente no permitian á la partera que despedazase la criatura, la partera la cerraba muy bien la puerta de la cámara donde estaba; y la dejaba sola; y si esta moria de parto llamábanla Mocioaquezque, que quiere decir muger valiente. Despues de muerta lavábanla todo el cuerpo, y jabonábanla los cabellos y la cabeza, y vestíanla de las vestiduras nuevas y buenas que tenia; y para llevarla á enterrar, su marido la llevaba acuestas adonde la habian de sepultar. La muerta llevaba los cabellos tendidos, y luego se juntaban todas las parteras viejas, y acompañaban el cuerpo: iban todos con rodelas y espadas, y dando voces como cuando vocean los soldados al tiempo de acometer á los enemigos, y salianlas al encuentro los mancebos que se llaman telpupuchtin, y peleaban con ellas por tomarlas el cuerpo de la muerta, y no peleaban como de burla ó como por via de juego, sino deveras. Iban á enterrar esta difunta á la hora de la puesta del sol, como á las avesmarias; enterrábanla en el pátio del Cú de unas diosas, que se llamaban mugeres celestiales ó Cioapipiltin, á quienes era dedicado el Cú; y en llegando al pátio, metianla debajo de tierra, y su marido con otros amigos, guardábala cuatro noches arreo ó continuas, para que nadie hurtase el cuerpo, y los soldados visoños velaban por hurtar aquel cuerpo, porque le estimaban como cosa santa ó divina. Si estos soldados cuando peleaban con las parteras vencian y le tomaban el cuerpo, luego cortaban el dedo de enmedio de la mano izquierda, y esto en presencia de las mismas parteras; y si de noche podian hurtar el cuerpo, cortaban el mismo dedo y los cabellos de la cabeza de la difunta, y guardábanlo como unas reliquias. La razon porque los soldados trabajaban en tomar el dedo y los cabellos de esta difunta, era, porque yendo á la guerra, los cabellos ó el dedo metianlo dentro de la rodela, y decian que con esto se hacian valientes y esforzados, para que nadie osase tomarse con ellos en la campaña, para que nadie tuviese miedo, para que atropellasen á muchos, y para que prendiesen á sus enemigos. Decian que para esto daban esfuerzo los cabellos y el dedo de aquella difunta que se llamaba Macioaquezque, y que tambien cegaban los ojos de los enemigos. Tambien procuraban unos hechiceros que se llamaban tomamacpalitotique de hurtar el cuerpo de esta difunta, para cortarle el brazo izquierdo con la mano, porque para hacer sus encantamientos decian, que tenia virtud el brazo y mano, para quitar el ánimo de los que estaban en la casa donde iban á hurtar, pues de tal manera los desmayaban, que ni podian menearse ni hablar, aunque veían lo que pasaba; y aunque la muerte de estas mugeres que se llamaban Macioaquezque daba tristeza y lloro á las parteras cuando moria, pero los padres y parientes de ella alegrábanse, porque decian que no iba al infierno sino á la casa del sol, y que este por ser valiente la habia llevado para sí. Lo que decian los antiguos acerca de las que iban á la casa del sol es, que todos los valientes hombres que morian en la guerra, y todos los demas soldados que en ella morian, todos iban á dicha casa del sol, y todos habitaban en la parte oriental de él, y cuando salia este astro, luego de mañana se aderezaban con sus armas, y le iban á recibir haciendo estruendo y dando voces. Con gran solemnidad iban delante de él peleando, con pelea de regocijo, y llevábanlo asi hasta el puesto de mediodía que llaman nepantlatonatiuh. Lo que acerca de esto dijeron los antiguos de las mugeres que morian en la guerra, y las que del primer parto fallecian, que se llaman macioaquezque, que tambien se cuentan con los que mueren en la guerra; todas ellas van á la casa del sol, y residen en la parte occidental del cielo, y asi aquella parte occidental, la llamaron los antiguos cioatlampa [ú ocaso] que es donde se pone el sol, porque allí es la habitacion de las mugeres: y cuando este sale á la mañana, ibanle haciendo fiesta los hombres hasta llegado habia el mediodia, y luego las mugeres se aparejaban con sus armas, y de allí comenzaban á guiarle haciéndole regocijo, todos á punto de guerra: dejábanle los hombres en compañia de las mugeres, y de allí se esparcian por todo el cielo y los jardines de él, á chupar flores hasta otro dia. Las mugeres partiendo de mediodia, iban haciendo fiesta al sol, descendiendo hasta el occidente: llevábanle en unas andas hechas de quetzales ó plumas ricas, llamadas quetzales apanecaiutl: marchaban delante de él dando voces de alegria, y peleando haciéndole fiesta, dejábanle donde se pone el sol, y allí le salian á recibir los del infierno, y llevaban al mismo. Dijeron los antiguos que cuando comienza la noche, comenzaba á amanecer en el infierno, y entónces despertaban y se levantaban de dormir los muertos que están allí, y tomando al sol los del infierno, las mugeres que le habian llevado hasta allí, luego se esparcian y descendian acá á la tierra, y buscaban husos para hilar, y lanzaderas para tejer, petaquillas, y todas las otras alhajas qué son propias para tejer y labrar. Esto hacia el demonio para engañar, porque muchas veces aparecian á los de acá del mundo, en forma de aquellas mugeres que se llaman mocioaquezque, y se representaban á los maridos de ellas, y les daban enaguas y vipiles, y así á las que mueren de parto las llaman mocioaquetza despues de muertas, y dicen que se volvieron diosas; por lo que cuando una de tal muere, luego la partera la adora como diosa antes que la entierren, y dice de esta manera: «¡Oh hija mia muy amada! valiente, hermosa, y tierna palomita, señorita mia: os habeis esforzado y trabajado como valerosa, habeis vencido y hecho como vuestra madre la señora Cioacoatl ó Quilaztli: habeis peleado denodadamente: habeis usado de la rodela y de la espada como terrible y esforzada, la cual os puso en la mano vuestra madre la señora Cioacoatlquilaztli. Despertad pues, y levantaos hija mia, que ya es de dia, ya ha amanecido, ya han salido los albóres de la mañana, ya las golondrinas andan cantando, y todas las otras aves. Levantaos hija mia y componeos: id á aquel buen lugar, que es la casa de vuestro padre y madre el sol, que allí todos están regocijados, contentos y gozosos: idoos para vuestro padre [el sol,] y que os lleven sus hermanas las mugeres celestiales, las cuales siempre están contentas, regocijadas, y llenas de gozo con el mismo, á quien ellas dan placer, pues es madre y padre nuestro. Hija mia muy tierna, señorita mia, habeis trabajado y vencido varonilmente, no sin gran trabajo habeis obtenido la gloria de vuestra victoria y valentia; gran pena habeis sufrido, y gran penitencia habeis hecho. La buena muerte que tuviste, se tiene por bienaventurada y por muy bien empleada en vos: ¿porque por ventura tuviste muerte infructuosa y sin gran merecimiento y honra? no por cierto, sino de mucha honra y provechosa: ¿quien recibe tan gran merced? ¿quien recibe tan dichosa victoria como vos, porque habeis ganado con vuestra muerte la vida eterna, gozosa y deleitosa con las diosas que se llaman Cioapipiltin, diosas celestiales? Pues idoos ahora, hija mia muy amada, poco á poco para ellas, y sed una de las mismas: id para que os reciban y esteis siempre en su compañía, para que regocijeis con vuestras voces, y alegreis á nuestro padre y madre el sol: acompañadle siempre adonde quiera que fuere á recrear. ¡Oh hija mia muy amada y mi señora! ya nos has dejado, y por indignos de tanta gloria nos quedamos acá los viejos y viejas: arrojaste por ahí á vuestro padre y madre, y fuisteos. Esto cierto no fué de vuestra voluntad, sino que fuiste llamada, y siguiendo la voz del que os llamó ¿que será de nosotros en vuestra ausencia? ¡hija mia, perdernos hemos como huérfanos y desamparados! permaneceremos como viejos desventurados y pobres! la miseria se glorificará en nosotros. ¡Oh señora mia! dejaisnos acá para que andemos de puerta en puerta, y por esas calles con pobreza y miseria. ¡Oh señora nuestra! rogámoste que os acordeis de nosotros allá donde estuviéredes, y tengais cuidado de proveer la pobreza en que estamos, y padecemos en este mundo. El sol nos fatiga con su gran calor, el aire con su frialdad, y el yelo con su tormento: todas estas cosas aquejan y augustian nuestros miserables cuerpos hechos de tierra: enseñorease de nosotros la hambre, y no podemos valernos con ella. ¡Hija mia muy amada! ruégote que nos visites desde allá, pues que sois muger valerosa y señora; pues que ya estais para siempre en el lugar del gozo y de la bienaventuranza, donde eternamente habeis de vivir y estais con nuestro señor: ya le veis con vuestros ojos, y le hablais con vuestra lengua: rogadle ahora por nosotros, habladle para que nos favorezca, y con esto quedamos descansados.»

Capítulo XXX

De como la partera hablaba al niño en naciendo, y las palabras que le decia de alhago, regalo, ternura y amor. Tambien se ponen muy claras palabras que la ventura, ó buena fortuna conque cada uno nace, antes del principio del mundo, le está por los dioses asignada ó concedida, y la partera gorgeando con la criatura pregúntale que suerte de ventura le ha cabido.

Llegada la hora del parto, que se llama hora de muerte, cuando ya queria parir la preñada, lavábanla toda, y jabonábanla los cabellos de la cabeza; luego aparejaban una sala, ó cámara donde habia de parir, y padecer afliccion y tormento; si la preñada era muger principal ó rica, estaban con ella dos ó tres parteras para hacer lo que fuera menester, y ella mandase. Cuando ya los dolores apretaban mucho á la parturienta, luego la metian en el baño, y hacian todas las demas cosas, como arriba se dijo, hasta que le daban á beber el pedazuelo de cola del tlaquatzin, ó tlaquatl, con la cual paria, y nacia la criatura facilmente, y entónces ya tenian preparado todo lo que habia menester la criatura, como son pañales, y otro paño para recibirla cuando naciese. Nacida esta, luego en el acto la partera daba unas voces á manera de los que pelean en la guerra, y en esto significaba la partera que la paciente habia vencido varonilmente, y que habia cautivado un niño:[19] luego hablaba la partera á la criatura, si era varon, de este modo. «Seais muy bien llegado, hijo mio muy amado; [y si era hembra decia] señora mia muy amada, seais muy bien llegada, trabajo habeis tenido, haos embiado acá vuestro padre humanísimo, que está en todo lugar, criador y redentor: habeis venido á este mundo donde vuestros parientes viven en penas y fatigas, donde hay calor destemplado, frios y aires, donde no hay placer, ni contento, pues que es lugar de trabajos, fatigas y necesidades. Hija mia, no sabemos si vivireis mucho en este mundo, quizá no os merecemos tener, ni sabemos si vivireis hasta que vengas á conocer á tus abuelos y abuelas, ni si ellos te gozarán algunos dias. No sabemos la fortuna que te ha cabido, ni que son los dones y mercedes que os ha hecho vuestro padre y madre el gran señor y la gran señora, que están en los cielos. No sabemos que traes, ni que tal es vuestra fortuna, si traes alguna cosa con que nos gocemos: ignoramos si te lograrás, si nuestro señor te prosperará y te engrandecerá, el cual está en todo lugar. Tampoco sabemos si teneis algunos merecimientos, ó si por ventura habeis nacido como mazorca de maíz aneblada, que no es de ningun provecho, ó si traes alguna mala fortuna contigo que te incline á suciedades y á vicios ó sí serás ladrona ¿Qué es aquello con que fuiste adornada? ¿qué es aquello que recibiste como cosa atada en paño antes que el sol resplandeciese? Seais muy bien venida hija mia, gozámonos con vuestra llegada muy amada doncella, piedra preciosa, pluma rica, cosa muy estimada: ya habeis llegado, descansad y reposad, porque aquí estan vuestros abuelos y abuelas, que os están esperando. Habeis llegado á sus manos, y á su poder; no suspireis ni lloreis, pues que sois venida: ya habeis llegado tan deseada: con todo eso tendreis trabajos, cansancios y fatigas, porque esto es ordenacion de nuestro señor, y su determinacion, que las cosas necesarias para nuestro vivir, las ganemos y adquiramos con trabajos y sudores, que comamos y bebamos con fatigas y penas. ¡Hija mia! estas cosas, si Dios os da vida, por esperiencia las sabreis. Seais muy bien venida, [repito] seais muy bien llegada, guárdeos y ampáreos, adórneos y provéaos el que está en todo lugar, el que es vuestro padre y madre, que es padre de todos; aunque sois nuestra hija, no os merecemos por cierto; por ventura tamañita como sois, os llamará el que os hizo; acaso sereis como cosa que de repente pasará por delante de nuestros ojos, y que en un punto os veremos, y os dejaremos de vér, ¡hija mia muy amada! esperemos en nuestro señor.» Habiendo dicho estas cosas la partera, cortaba al instante el ombligo á la criatura, y luego tomaba las pares en que venia envuelta, y enterrábalas en un rincon de la casa, y el ombligo de la misma guardábanle, y poníanlo á secar, y llevábanlo á enterrar al lugar donde peleaban, si era varon.

Capítulo XXXI

De lo que la partera decia al niño cuando le cortaba el ombligo.

Hijo mio muy amado, y muy tierno: cata aquí la doctrina que nos dejaron nuestro señor Yoaltecutli, y la señora Yoalticitl, tu padre y madre. De medio de tí cortó tu ombligo: sábete y entiende, que no es aquí tu casa donde has nacido, porque eres soldado,[20] y criado: eres ave que llaman zaquan, (ó sea tzacua)[21] y tambien eres ave y soldado del que está en todas partes; pero esta casa donde has nacido, no es sino un nido, es una posada donde has llegado, es tu salida para este mundo: aquí brotas y floreces, aquí te apartas de tu madre, como el pedazo de la piedra donde se corta: esta es tu cuna, y lugar donde reclines tu cabeza, solamente es tu posada esta casa: tu propia tierra otra es: para otra parte estás prometido; que es el campo donde se hacen las guerras, donde se traban las batallas, para allí eres enviado, tu oficio y facultad es la guerra, tu obligacion es dar á beber al sol sangre de los enemigos, y dar de comer á la tierra, que se llama Tlaltecutli, con los cuerpos de tus contrarios: tu propia tierra, tu heredad y tu suerte, es la casa del sol en el cielo: allí has de alabar, y regocijar á nuestro señor el sol que se llama Totonametlinmanye: por ventura merecerás, y serás digno de morir en este lugar y recibir en él muerte florida.

Y esto que te corto de tu cuerpo, y de en medio de tu barriga, es cosa suya, es cosa debida á Tlaltecutli, que es la tierra y el sol; y cuando se comenzare la guerra á bullir, y los soldados á se juntar, ponerla hemos en las manos de aquellos que son soldados valientes, para que la den á tu padre, y madre, la tierra y el sol: enterrarla han enmedio del campo, donde se dan las acciones de guerra, y esto es la señal de que eres ofrecido, y prometido al sol y á la tierra, esta es la señal que tú haces de tu profesion de hacer este oficio en la guerra, y tu nombre estará escrito en el campo de las batallas, para que no se eche en olvido ni tampoco tu persona: esa es la ofrenda de espina de maguéy, y caña de humo y de ramos de acxoatl, la cual se corta de tu cuerpo y es cosa muy preciosa: con esta ofrenda se confirma tu penitencia y tu voto, y ahora resta que esperemos el merecimiento, dignidad y provecho, que nos vendrá de tu vida y de tus obras: hijo mio muy amado, vive y trabaja: deseo que te guie, te provea y te adorne, aquel que está en todo lugar. Si la criatura era hembra, hablaba la partera de esta manera cuando le cortaba el ombligo. «Hija mia y señora mia, ya habeis venido á este mundo, acá os há enviado nuestro señor, el cual está en todo lugar: habeis venido al lugar de cansancios, de trabajos y congojas, donde hace frio y viento. Notad hija mia, que del medio del cuerpo corté y tomé tu ombligo, porque así lo mandó y ordenó tu padre y madre Yoaltecutli, que es señor de la noche, y Yoalticitl que es la diosa de los baños. Habeis de estar dentro de casa, como el corazon dentro del cuerpo; no habeis de andar fuera de ella; no habeis de tener costumbre de ír á ninguna parte:[22] habeis de ser la ceniza conque se cubre el fuego en el hogar: habeis de ser las traudes donde se pone la olla: en este lugar os entierra nuestro señor: aquí habeis de trabajar, y vuestro oficio ha de ser traer agua, y moler el maíz en el metate: allí habeis de sudar junto la ceniza y el hogar.» Dicho esto, la partera enterraba junto este el ombligo que habia cortado á la niña: decian que esta era señal que la infantita no saldria de casa, solamente habia de vivir en ella, y no convenia que fuese á ninguna parte. Tambien esto significaba que habia de tener cuidado de hacer la comida, bebida, y las vestiduras como mantas &c., y que su oficio habia de ser hilar, y tejer.

Capítulo XXXII

De como la partera en acabando de hacer lo arriba dicho, luego lavaba la criatura, y de la manera que hacian aquel lavatorio, y lo que la partera rezaba mientras que lavaba la criatura: eran ciertas oraciones enderezadas á la diosa del agua que se llama CHALCHIUHTLIYCUE.

Acabando la partera su principal operacion cortaba el ombligo á la criatura, luego la lavaba, y lavándola hablaba con ella y decia si era varon: «hijo mio, llegaos á vuestra madre la diosa del agua llamada Chalchiuhtliycue: tenga ella por bien de os recibir y de lavaros, y de apartar de tí la suciedad que tomaste de tu padre y madre: tenga por bien de librar tu corazon, y de hacerle bueno y limpio: tenga por bien de te dar buenas costumbres.» Luego la partera hablaba con la misma agua y [apostofando] decia. «Piadosísima señora nuestra Chalchiuhtliycue, aquí ha venido á este mundo este vuestro siervo, al cual ha enviado nuestra madre, y nuestro padre que se llaman Ometecutli, y Omecioatl que vive sobre los nueve cielos, que és el lugar de la habitacion de estos dioses. No sabemos cuales son los dones que trae: no sabemos que le fué dado antes del principio del mundo: no sabemos cual es la ventura conque viene envuelta: no sabemos si es buena ó si es mala, ni que tal sea su mala fortuna: no sabemos que daño ó que vicio trae consigo esta criatura contrahido de su padre y madre: ya está en vuestras manos, lavadla y limpiadla como sabeis que conviene, porque en vuestras manos se deja: purificadla de la suciedad que ha sacado de sus padres, y las mancillas y excrecencias llévelas el agua, y deshálas, y limpia toda inmundicia que en ella hay. Tened por bien señora, que sea purificado y limpio su corazon y su vida, para que viva pacífica y sosegadamente en este mundo: lleve el agua toda la suciedad que en ella está, porque esta criatura se deja en vuestras manos, que sois madre y hermana de los dioses: en vuestras manos se queda, porque vos sola sois la que mereceis y sois digna del don que teneis, para limpiar desde antes del principio del mundo. Tened por bien señora, de hacer lo que os rogamos, pues ha venido á vuestra presencia.» Síguense otras oraciones conque la partera oraba á la diosa del agua, y decia así. «Señora nuestra, venido há á vuestra presencia esta criatura: ruegoos que la recibais.» Dicho esto la partera tomaba el agua, y echaba sobre ella su resuello[23] y luego la daba á gustar á la criatura, y tambien la tocaba el pecho con ella, y el cerebro de la cabeza, á manera de cuando se pone el óleo y crisma á los niños, y deciale de esta manera. «Hijo mio muy amado, [y si era muger decia: hija mia muy amada] llegaos á vuestra madre y padre la señora Chalchivitlycue, y Chalchiuhtlatonac: tómeos ella, porque ella os ha de llevar acuestas y en los brazos en este mundo:» y luego metia en la agua á la criatura, y decia: «entra hijo ó hija mia en la agua que se llama metlalac y tuspalac: láveos ella, límpeos el que está en todo lugar, y tenga por bien de apartar de vos, todo el mal que traes contigo desde antes del principio del mundo. Váyase fuera, apártese de vos el mal que os han pegado vuestro padre y vuestra madre;»[24] y acabando de labar á la criatura la partera, luego la envolvia, y cuando esto hacia decia lo que se sigue. «¡Oh piedra preciosa! ¡oh pluma rica! ¡oh esmeralda, ó zafiro! fuiste formada en el lugar donde están el gran Dios y la gran Diosa, que son sobre los cielos: formoos y crioos vuestra madre y vuestro padre que se llama Ometecutli y Omeciatl, muger celestial y hombre celestial: has llegado á este mundo, lugar de muchos trabajos y tormentos, donde hay calor y frio destemplado, y vientos, donde es lugar de hambre, sed y de cansancio, de frio y de lloro: no podemos decir con verdad que es otra cosa sino lugar de llanto, y de tristeza y de enojo. Veis aquí tu oficio que es el lloro, las lágrimas, tristeza y el cansancio: venido habeis ¡hijo mio muy amado, ó hija mia muy amada! descansad, reposad en este suelo, remédieos, y provéaos nuestro señor que está en todo lugar.» Cuando la partera decia estas cosas, no hablaba recio, sino como rezando bajo, y luego hablando alto, llamaba á la parida y deciala.

Capítulo XXXIII

Del razonamiento que hacia la partera á la recien parida, y de las gracias que los parientes de la parida la hacian por su trabajo, y de lo que ella respondia.

Hija mia muy amada, muger valiente y esforzada, habeislo hecho como águila y como tigre: esforzadamente habeis usado en vuestra batalla de la rodela, é imitado á vuestra madre Cioacoatl y Quilaztli, por lo cual nuestro señor os há puesto en los estrados y sillas de los valientes soldados. ¡Oh hija mia! águila valerosa, habeis hecho todo vuestro poder, y puesto todas vuestras fuerzas, para salir con la empresa de madre; esforzaos poco á poco: esperemos lo que disponga nuestro señor que está en todo lugar. Ignoramos si por ventura vuestra muerte y la de vuestra criatura distarán la una de la otra durando mas el hijo que la madre; ó tal vez vivirá vuestro hijo y vos ireis delante, este chiquito como és, lo llamará para sí el que lo hizo. Mira hija, que no te engrias porque tienes hijo:[25] teneos por indigna de haberlo recibido, rogad siempre á Dios con lloros que le dé vida. Habiendo ya acabado su obra la partera, sentábase luego junto las viejas, y luego una de estas parienta de la parida, sentábase frente de ella, y comenzaba á saludarla, dándola plácemes porque habia salido bien con su obra, y decia de esta manera:[26] «señora é hija muy amada, y persona muy preciosa, prósperamente habeis obrado y ayudado á la señora Cioacoatl y Quilaztli: todos estamos muy contentos y gozosas, porque ha venido á luz, ha salido al mundo la criatura de nuestro señor, que ya ha muchos dias estamos esperando que nos la diese, y deseábamos saber que fin habria este negocio, y en que manera obraria Cioacoatl y quilaztli ¿qué hiciéramos si no hubiera sucedido prósperamente vuestro parto, ó hija mia? ¿qué hiciéramos si ahora hubieras muerto juntamente con lo que tenias en el vientre? ¿qué pudiéramos decir, ó que pudiéramos hacer, ó á quien nos pudiéramos quejar? Y pues que nuestro señor Dios nos ha hecho grandes mercedes en que el parto fuese bueno, ya vemos con nuestros ojos la piedra preciosa y la pluma rica: ya ha llegado como de lejos pobrecita y fatigada, no sabemos si vendrá á colmo, ni si vivirá algunos dias, porque esto nos está tan dudoso, como lo que soñamos durmiendo. Sea pues cualquiera cosa lo que nuestro señor haga de la criatura, vos habeis hecho bien el oficio, descansad y tomad placer; haga Dios su voluntad; esperémos lo que querrá hacer por la mañana ú otro dia: no sabemos lo que será de nosotros ni de la criatura que nació. Seais muy dichosa, señora preciosa, no quiero mas alargarme en palabras, por no dar fastidio á vuestra cabeza ni á vuestro estómago, vivais muchos dias y en mucho contento: nuestro señor os dé todo contento y paz.» Responde la partera y dice: «señoras nuestras de gran valor, aquí estais sentadas por la voluntad de nuestro señor que está en todo lugar. Bien he visto el trabajo que habeis tenido todos estos dias pasados, pues que ni habeis dormido ni reposado, esperando con mucha angustia el suceso del parto, y lo que nuestra madre y señora Cioacoatl, y Quilaztli, haria en este negocio. Asímismo esperábades con angustia y trabajo como se esforzaria y se habria varonilmente vuestra hija tiernamente amada: esperábades tambien con mucha angustia ver como saldria, y echaria fuera, lo que tenia en el vientre, cosa á la verdad muy pesada, y muy lastimosa, y aun cosa mortal; por cierto este negocio es una batalla en que peligramos las mugeres, porque es como tributo de muerte, que nos echa nuestra madre Cioacoatl, y Quilaztli. Pero doy muchas gracias ahora á nuestro señor, pues ha tenido por bien que medianamente esta mosa haya dado á luz su niño é hijo muy amado; y porque nuestra hija valerosamente se ha esforzado, nuestro señor echó aparte este negocio prósperamente por su voluntad: dichosa ha sido vuestra hija joven tierna, y tambien su marido mozuelo. Aquí en vuestra presencia ha nacido la criatura de nuestro señor, que es como una cosa preciosa, y una pluma rica, y en su cara habeis puesto vuestros ojos. Es por cierto este niño, como una planta, que dejaron echada sus abuelos y abuelas: es como un pedazo de piedra preciosa, que fué cortada de los antiguos, y ha muchos dias que murieron; hánosla dado nuestro señor; pero no tenemos certidumbre de su vida; sino como un sueño que soñamos: ya ven nuestros ojos que lo que ha nacido es como una piedra preciosa y pluma rica, que ha brotado en nuestra presencia. Lo que puedo ahora decir es, que nuestro señor Quetzalcoatl, que es criador, ha puesto una piedra preciosa y pluma rica en este polvo, en esta casa pobre hecha de cañas; y puedo tambien decir, que ya ha adornado vuestra garganta, cuello y mano con un joyel de piedras preciosas, y de plamas ricas de rara preciosidad, y que raramente se hallan, ni aun cuando se solicitan para comprar: tambien puedo decir que ha puesto en vuestras manos un manojito de plumas ricas, que se llaman quetzalli, de perfecta hechura y color. Y en agradecimiento de este tan gran beneficio, conviene que respondais con lloros, y oraciones devotas á nuestro señor, que está en todo lugar: suspirad y llorad, hasta saber su voluntad; si por ventura vivirá esta piedra preciosa, y esta pluma rica, de que ahora hablamos como soñando, la cual pues ignoramos si crecerá, si se criará, si vivirá algunos dias, y años, ó si será imágen y retrato, honra y fama de los viejos y viejas que ya pasaron, de los cuales desciende: tampoco sabemos si por ventura resucitará la suerte, y levantará la cabeza de sus abuelos y abuelas. Deseo señores mios que vivais, y que en vuestra presencia acontezca, y con vuestros ojos contempleis en qué estado le pondrá nuestro señor: ignoramos si S. M. nos ha dado una mazorca de maíz aneblada de que no hay prevecho ninguno, ni si es una cosa inútil, lo que hoy nos ha dado, ni si tamañito y tiernecito como agua lo llevará para sí, y lo llamará y vendrá por el que lo hizo. ¡Señores mios bienaventurados! orad con todas vuestras fuerzas, y suspirad, y presentaos á nuestro señor que está en todo lugar: no plegue á Dios que os acontezca alguna presuncion, ó altivez interior, en que penseis que por vuestros merecimientos os ha sido dado este niño; si esto fuere así, nuestro señor verá vuestros pensamientos, y os privará de lo que os ha dado, y os desatará de la garganta la piedra preciosa conque os habia adornado. Seais señores é hijos mios muy prósperos, y bienaventurados; solamente balbutiendo y tartamudeando, y con desorden, he dado esta respuesta á las palabras paternales y maternales conque me habeis hablado: deseoos mucho descanso y reposo: nuestro señor tenga por bien de os dar, y de haceros muy bienaventurados, como pido y deseo, ó señores mios de gran valor.

Capítulo XXXIV

Que entre los señores principales y mercaderes, usaban los unos á los otros dar la enhorabuena del primogenito, enviando dones, y quien de su parte hablase á la criatura, saludándola, y á la madre, padre y abuelos: enviaban á hacer esto á algun viejo honrado, sábio y bien hablado, el cual principalmente hablaba al niño con lenguage muy tierno y amoroso, lleno de mil diges. Esto hacian por dar contento á los padres del niño.

Despues de que ya se sabe que la señora N. parió, luego los amigos y parientes de los pueblos circunstantes, van á visitar al niño y á la madre, y á los parientes, y primeramente en la visitacion hablan al niño recien nacido, y para saludarle, descúbrele la madre para que esté patente al que le habla si es hijo de señor, ó persona muy principal de genealogia, de grandes señores, ó si es generoso, dícele de esta manera, (si es varon el que habla y viejo principal.) «¡Oh nieto mio, y señor mio, persona de gran valor, precio y de gran estima! ó piedra preciosa, esmeralda, zafiro ó pluma rica, y uña de alta generacion! seais muy bien venido, y bien llegado: habeis sido formado en el lugar mas alto, donde habitan los dos supremos dioses, que es sobre los nueve cielos: os echó S. M. de vaciadiso, como una cuenta de oro: haos ahugerado como una piedra preciosa muy rica y labrada, vuestro padre y madre, el gran señor y señora, y juntameute con ellos nuestro hijo Quetzalcoatl: ¡ay dolor! que habeis sido enviado á este mundo, lugar de cansancios, fatigas, dolores y descontentos, y donde está el sumo trabajo y afliccion, donde los dolores y angustias se enseñorean y se glorifican: ¡ay dolor! que has venido á este mundo no para gozarte, ni tener contento, sino para ser atormentado y aflijido, en los huesos y en la carne. Habeis de trabajar, afanaros y cansaros: para esto habeis sido enviado á este mundo: bien sabemos que fuiste adornado, y compuesto de dones antes de la creacion, para ser estimado, honrado y amado. Muchos dias ha señor mio, que habeis sido deseado, y no solamente dias sino años: todo este tiempo pasado, lloraron y suspiraron por vos, vuestros vasallos y siervos, y los de vuestro reino: por ventura el pueblo, señorio ó reino, no merecerá gozaros algun tiempo; á dicha verá y reverenciará algunos dias ó años vuestra cara, y os poseerá como de prestado: acaso habeis sido enviado para llevar acuestas la república, para guardar y concertar el reino de aquel que está en todo lugar: ó tomareis señor vos la carga que dejaron nuestros señores los príncipes, senadores y personas que pasaron, rigieron, gobernaron y pacificaron este reino á nuestro señor. Vos habeis señor de poner el hombro y las espaldas, para llevar sobre vos al pueblo y á la república, y habeis de sufrir el trabajo y cansancio de esta carga, porque la habeis de llevar acuestas: vos habeis de hacer sombra y amparo, y debajo de vuestro gobierno y á vuestra sombra ha de estar toda la república, ó reino. ¡Oh señor nuestro serenísimo, persona de gran valor! ¿por ventura serémos dignos, y mereceremos teneros como prestado algun dia? ¿por ventura merecerá el pueblo, ó señorio, ó reino gozar de vos? Quizás no tiene merecimiento alguno, ni es digno de gozaros; acaso así tamaño como estais os hareis pedazos como piedra preciosa, ú os quebrareis como pluma rica! ¿vendrá por vos vuestro padre el que os crió? ¿será esta su voluntad? ¿por ventura quedará el reino en soledad y en tinieblas, ó acaso quedará yermo y desolado? si esto ya dicho hace nuestro señor: ¡oh señor nuestro muy precioso, persona de gran valor, seais en hora buena venido! seais muy bien llegado, reposad, descansad, pues habeis sido tan deseado.»[27] Y luego el orador enderezaba su plática y oracion á la señora recien parida, y decia de esta manera. «¡Oh señora nieta é hija mia, paloma muy tierna y muy amada! ¿como estais? como os sentís? ¡gran fatiga habeis padecido! ¡gran trabajo habeis tenido! habeios igualado é imitado á vuestra madre la señora Cioacoatlquilaztli: muchas gracias damos á nuestro señor en este momento, porque ha tenido por bien que viniese y saliese á luz esta preciosa piedra y este rico quetzatl, llegado á la uña y al cabello de nuestros señores que ya fallecieron y se fueron: brotado há y florecido su planta, y la generacion de los señores cónsules y reyes: salido há y se ha manifestado la espina de maguéy y caña de humo, que dejaron plantada profundamente nuestros señores y reyes pasados que fueron famosos valientes. De vos señora se ha cogido una piedra preciosa: de vos ha tomado un plumage rico nuestro hijo Quetzalcohuatl: sea nuestro señor alabado, porque con prosperidad apartó de vos el peligro, y os libró en la batalla en que peleasteis contra la muerte en el parto: afortunadamente os sobrepujará en dias el niño recien nacido: ¿por ventura será la voluntad de nuestro señor que viva, ó morirá él primero? ¿tierno como está hará pedazos el señor del mundo á esta piedra preciosa, á este sartal de joyas? ¿nos le vendrá á tomar y á llevar el que le crió? ¿por ventura pasará de repente delante de los ojos de su reino ó señorio, y nos dejará como burlados, porque por nuestros pecados no le mereceremos gozar? ¡Oh! hágase la voluntad de nuestro señor! haga él lo que fuere servido; pongamos en él toda nuestra esperanza. Pienso señora que os doy fatiga, y causo pesadumbre; no querria motivaros alguna mala disposicion ó accidente, dolor ó trabajo, como que aun estais enferma y delicada. Deseo señora, vuestra vida y prosperidad por muchos tiempos, porque sois señora mia de gran valor: esto poquito tartamudeando y como quien balbute, he pronunciado con desorden y desconcierto para saludaros y para daros el parabien: seais muy bienaventurada y próspera, señora nuestra muy amada.» Dicho esto, el orador luego enderezaba su oracion á los que tenian cargo del niño, viejos y viejas, y decia de esta manera: «señores y señoras los que aqui estais y tenéis por bien de tener cargo de nuestro nieto que es nuestra piedra preciosa y nuestra pluma rica que ahora nuevamente ha llegado, y se ha manifestado un sartal de cuentas de oro, el cual es cabello y uña de sus antepasados. Por algunos dias tiene necesidad este niño de vuestra ayuda y servicio; trabajad con todas vuestras fuerzas para servirle; mirad que es gran negocio el que teneis entre manos: ¿quien pensais que os ha puesto en este trabajo? por cierto ninguno otro sino nuestro señor que está en todo lugar: á vosotros se os da licencia para que le veais, tengais y goceis de él como de una gran fiesta y de una gran maravilla, que con lloros y suspiros desearon ver aquellos que pasaron de este mundo, y los llevó nuestro señor para sí, que ni le vieron ni le gozaron, y el es el cabello y uña de sus antecesores, y ahora nosotros vemos y en nuestra presencia nuestro señor hace la fiesta y el milagro que ellos desearon. Vosotros gozais de la piedra preciosa y de la pluma rica que desearon los antiguos, que hoy es vuestra gloria, vuestro regocijo, el precioso sartal y collar de zafiros gruesos y redondos que de chalchivites muy finos, y largos como cañutos, y otros de otra manera muy verdes y muy finos gozais. Así mismo poseis, un manojito de plumas ricas muy perfectamente adornadas, y de bellísimo color. Aquí estais estimados como padres de estos niños: gozad pues, y sea esta piedra preciosa vuestra riqueza: sealo este manojito de plumas ricas, un pedazo de piedra preciosa cortada de sus antepasados nobilísimos, ésta su uña y su cabello que de aquellos procede: teneos vosotros por padres de tal hijo, tened cuidado de noche de llorar y orar para que se crie: importunad á nuestro señor con vuestras lágrimas: llamad devotamente á nuestro Dios que está en todo lugar, el cual hace todo lo que quiere, y se burla con nosotros: ¿qué será si nuestro señor envia sobre nosotros eclipse ó truenos? ¿qué será si nos le viene á tomar? ¿qué será si el señor Dios por quien vivimos nos envia lloro y tristeza? Aunque somos indignos, esperemos lo que ahora soñamos que nuestro nieto vivirá: esperémos pues lo que sucederá mañana ó ese otro dia, ó que és lo que querrá hacer el que lo crió, cuyo él es con brevedad. Antes que pase mucho tiempo, sabremos que es lo que nuestro señor querrá hacer de él. Tambien aquí está presente nuestra hija y señora, piedra de mucho valor y muy amada, la cual pasó gran trabajo y temible batalla con la muerte, y ella salió con victoria de la misma, que está muy flaca. Mirad que tengais mucho cuidado de ella, y os lo suplico para que arrecie y se fortalezca con vuestro cuidado: mirad que no reciba algun detrimento su salud, pues que para esto estais aquí puestas en su servicio. ¡Oh señores é hijos mios! deseo que seais dichosos y vivais mucho tiempo.» Despues de esto el orador endereza su oracion al padre del niño y le dice. «¡Oh señor nuestro y nieto mio, persona valerosa y preciosa! acaso os ofenderé y seré embarazo para vuestras ocupaciones y ejercicios, importunandoos con unas pocas palabras conque os quiero saludar. Entendido tengo señor, que sois el trono ó espaldar de la silla, y la flauta de nuestro señor que está en todo lugar, que se llama noche y viento: vuestros trabajos señor de gran peso, son los estrados de la judicatura y gobierno de la república, en los cuales trabajaron con un afán intolerable vuestros antecesores, cuya carga despues que la dejaron, vos la llevais acuestas dejándola en vuestras manos, y vos sois ahora el que teneis cargo de regir este pueblo, señorio ó reino, en persona de nuestro señor. Al presente vos sois el que gobernais y residis en los estados y estrados donde se honra Dios; con unas pocas palabras mal concertadas y mal pronunciadas, os vengo á saludar, y por mejor decir vengo á resbalar, tropezar, y caer en vuestra presencia, con deseo de dar contento y esforzar vuestro corazon, vuestra cara, vuestros pies y vuestras manos, porque ha tenido por bien y ha hecho misericordia nuestro piadoso Dios que está en todo lugar, y por quien vivimos; en enviar á este mundo una piedra preciosa y una pluma rica, que es vuestra imágen, cabellos, uñas, y pedazo cortado de vos mismo. ¡Oh señor nuestro! verdaderamente ha nacido vuestra imágen y retrato, habeis brotado, habeis florecido. ¡Sea bendito nuestro señor por ello! nació y vino á vivir á este mundo: descendió y fué enviado del lugar de los supremos dioses, que residen sobre los nueve cielos, para que lleve acuestas el pueblo de nuestro señor, y sin falta que trae merecimientos para ello. Por ventura vivirá, se criará, y tendrá larga vida, servirá á Dios mucho tiempo, y será conocido de todo el pueblo, reino ó señorio; y quizás merecerá la república gozarle, y se amparará debajo de su sombra ó abrigo. ¡Oh señor nuestro humanísimo é hijo mio muy amado, persona de gran valor! si fuera mas prolijo en mis palabras, daría fastidio á vuestra cabeza y estómago, y seria impedimento y embarazo para vuestras ocupaciones de la república: deseo que vivais muchos años en el oficio superior que teneis. Con estas pocas palabras he saludado, y dado el parabien á vuestra real persona y oficio: vivid pues ¡oh nieto mio y sugeto de gran valor!

Capítulo XXXV

Del parlamento que hacian los embajadores enviados de los señores de otros pueblos, á saludar á la criatura, y á sus padres, y de lo que respondian de parte de los saludados.

¡Oh señor nuestro, persona valerosa y nieto mio muy amado! teneis vida y ser, y obrais: ¡ah! no querria embarazaros en vuestras ocupaciones; he venido á vuestra presencia, delante de quien estoy aquí en pie: hame enviado, y me ha encaminado acá vuestro hermano el señor N. que rige tal pueblo, y dijome:::: anda vé á N. mi hermano que vive y gobierna, salúdale de mi parte porque he oído que nuestro señor ha hecho misericordia con él en darle un hijo, que es su hechura: dile que desde acá le saludo[28] porque ha nacido y ha llegado á este mundo su piedra preciosa, y su pluma rica, que es planta y generacion de nuestros señores y reyes, que pasaron y dejaron raza como pedazos de sí mismos, que son sus cabellos y sus uñas, y es su sangre é imágen: ha brotado, ha florecido la fama y gloria que ha de resucitar la memoria y la gloria de sus antepasados abuelos y visabuelos, y les ha dado nuestro señor su imágen y retrato; no sabemos lo que querrá hacer nuestro señor; ignoramos lo que piensa ó lo que dice, no sabemos si le prosperará, ni si tenemos meritos para gozar de esta piedra preciosa, y de este sartal de zafiros, ni tampoco si se creará, si vivirá algun tiempo, si servirá á nuestro señor algunos años, si llegará á regir el pueblo, si la república le merecerá; tampoco sabemos si antes que llegue á edad lo llamará y llevará Dios para si, pues que es su señor y su padre; lo que ahora conviene es que esperemos la determinacion de Dios por quien vivimos que está en todo lugar" estas pocas palabras habeis oído con que os saluda N. ¡Oh señores nuestros! señor nuestro, persona valerosa y rey! deseo que vivais mucho tiempo, y ejerciteis vuestro oficio.» Habiendo dicho esto el mensajero, levantábase luego uno de los viejos que estaban presentes, y respondia por el niño y por los padres del niño, tambien por los viejos que estaban presentes, y por las viejas, y decia de esta manera: «señor mio[29] seais muy bien venido: habeis venido á hacer misericordia, con el trabajo de nuestro corazon: habeis venido á traer mensage de salutacion de padre y madre, segun era la costumbre de los antiguos, viejos y viejas, el cual está atesorado y muy bien doblado en vuestras entrañas y garganta; cosa cierto rara, pues habeis dicho palabras de salutacion al niño recien nacido, el cual aunque no habla, enderezais vuestras palabras á nuestro señor y á él orais, el cual está en todo lugar, y es el padre y criador, y el señor de este niño. Cual sea su voluntad no lo sabemos, ignoramos si le lograremos y si tendremos merecimientos para ello: no sabemos si se criará ni si vivira, ni si nuestro señor le dará algun tiempo para que le sirva, y para que sea imagen y retrato, y para que levante la fama y el loor de nuestros señores sus progenitores los señores y senadores sus antepasados, ni sabemos si carecerá de merecimiento y dignidad. No sabemos si chiquito como es le llevará nuestro señor, porque no solamente los viejos y viejas mueren, mas antes todos los dias de esta vida mueren aquellos á quien llama nuestra madre, y nuestro padre el dios del infierno que se llama Mictlantecutli. Unos que están en la cuna, otros que ya son mayorcillos, y andan burlando con las tejuelas, otros que ya quieren andar, otros que ya saben bien andar; tambien van mugeres de media edad, y hombres de edad perfecta, y de esta manera no tenemos certidumbre de la vida de este niño, soñárnosla, y deseamos que la goze dilatada esta piedra preciosa. ¿Por ventura tenemos merecimientos para que nos sea dado este niño? ¿vino acaso de paso por delante de nosotros? ¡Señor mio! habeis usado de humanidad y cortesia, en haber dicho las palabras de madre y padre, preciosas y maravillosas que hemos oído; y tambien habeis saludado y consolado á los que están presentes, que son padres, madres, viejos y viejas de canas venerables, en cuya presencia ha nacido esta criaturita, que es cabellos y uñas de nuestros señores antepasados, los cuales llevó para sí nuestro señor. Todos los que aquí estamos hemos oído vuestra oracion, maravillosa, rara y preciosas palabras, ciertamente de padre y madre: habeis abierto en nuestra presencia el cofre de vuestro pecho, sacando de él, y derramando piedras preciosas y muy raras, las cuales nuestro señor puso en vuestro pecho y en vuestra boca, ¡plega á Dios que no las perdamos, siendo como son cosas de nuestro señor, porque somos olvidadizos, y perdemos las cosas preciosas; y tambien el señor N. [que aquí está presente persona de gran valor, que rige y gobierna, por algunos dias le tiene nuestro señor, puesto que entre tanto que parece otro que lo haga mejor] ha oído y entendido vuestro razonamiento adornado de piedras preciosas y muy maravillosas, de madre y padre que habeis dicho, y que dentro de vos las ha puesto el señor Dios que está en todo lugar, y por eso no me maravillo de lo que habeis dicho, porque ya ha muchos dias que pronunciais las maravillas que os dá nuestro señor en este oficio y en este egercicio, os habeis hecho viejos y canos, venerables con estos dones suyos; el que está en todo lugar, os ha hecho singulares y de sabiduria rara: habeis hecho merced á nuestro señor muy tiernamente amado N. ¿quien será ahora bastante para responder á la salutacion maternal y paternal que habeis pronunciado? No hay viejos, no tiene nuestro señor entre nosotros algunos antiguos, todos los há nuestro señor yermado y acabado, no hay sino muchachos que ahora viven. Estas pocas palabras que no tienen ni principio ni cabo concertado, sino muy desbaratadas, he dicho yo que no debiera, respondiendo á la oracion de madre y padre que habeis hecho. Descansad señor nuestro, y reposad; descansen vuestros pies y aun vuestras manos, porque habeis muy bien trabajado.» Aquí habla otra vez el orador que fué enviado á saludar y á dar el parabien con su oracion, demandando perdon de las faltas de las palabras de antes que habia dicho, y dice de esta manera. «Con mis proligidades y palabras bajas pienso que os fuí penoso y os he causado alguna indisposicion; por tanto no quiero deciros mas: deseoos todo contento y descanso señores nuestros.» Despues de esto uno de los viejos que allí están presentes, ó alguno de los mas honrados y principales, responde y ora por el señor que fué saludado y dice: «señor mio muy noble: haos enviado acá el señor, persona muy valerosa, el que rige y gobierna en tal pueblo, y trugistes sus palabras y su salutacion, la cual hemos oído es muy maravillosa, muy preciosa, y de mucha erudicion: trugistes guardado y apretado en vuestro puño una cosa muy rara y muy curiosamente compuesta, donde ninguna falta ni fealdad hay; es como cosa preciosa sin tacha ni raza; es como un zafiro muy fino, con la cual habeis saludado y orado, delante de estos señores y principales, y la causa ha sido, porque ha nacido una piedra preciosa, y una pluma rica que nuestro señor ha enviado, porque ha nacido un chalchivite, y ha crecido una rica pluma de nuevo, y tambien el señor N. que aquí está presente nuestro señor, desde acá besa los pies y las manos del señor N., y se postra en su presencia, deseando que haga todo su deber en el oficio de su gobierno y reino, y en el negocio de regir la república, que se ha de llevar acuestas, como carga muy pesada, desea que con todas sus fuerzas haga su deber. Con estas pocas palabras se ha respondido á la salutacion que se ha hecho de parte de nuestros señores que acá os enviaron.» Habla otra vez el mensagero y dice: «Ya he dicho y pronunciado aquí la salutacion de nuestros señores que me enviaron acá, por ventura olvidé algo, ó se me pasó de la memoria que no dije; ahora ya he oído y entendido la respuesta, conque nuestros señores que están presentes responden; quiero llevar sus palabras á la presencia de mi señor.»

Cuando pare alguna muger de la gente comun, saludan al niño, á la madre, á los viejos y viejas, y al padre del niño por el mismo estilo que queda dicho atrás: salvo que, á los unos saludan como á señores y gente principal, y á los otros como á gente comun, y al niño hablan como á quien ha de regir, gobernar, y ser señor, teniendo la edad cumplida para semejantes cargos necesaria; y á los niños de la gente comun, como á quien ha de buscar lo necesario con trabajo, sudor, y afan, diciéndolos á los unos y á los otros, á cada uno en su grado, muchas cosas segun su estado respectivo. En este negocio de saludar á los niños que están en la cuna y á sus padres, no tienen medida, porque dura diez, y veinte dias el saludarlos, cuando los niños felicitados son principales y señores. Los que saludan dan los presentes de mantas ricas, y si la criatura es hembra, dan enaguas ó vipiles hasta veinte ó cuarenta, y esto llaman ixquemitl, que quiere decir ropa para envolver al niño. Entre los que no son señores sino gente honrada ó rica, llevan una manta y un maxtli, ó unas enaguas y un vipil si es hembra la que nació: y los que son de baja suerte, usan hacer esta salutacion presentando comida y bebida.

Capítulo XXXVI

De como los padres de la criatura hacian llamar á los adivinos, para que dijesen la fortuna que consigo traía la criatura, segun el signo en que habia nacido.

Despues de haberse dado á luz la criatura, luego procuraban de saber el signo en que habia nacido, para saber la ventura que habia de tener; á este propósito iban luego á buscar y á hablar al adivino que se llama Tonalpouhqui, que quiere decir, el que sabe conocer la fortuna de los que nacen. Primeramente este adivino preguntaba la hora en que habia nacido,[30] y el que iba á buscarle se la decia: luego el adivino revolvia los libros y buscaba el signo, segun la relacion del que iba á informarle: luego preguntaba si habia nacido de noche ó de dia, ó si habia nacido á la media noche: si habia nacido antes de ella, contaba el signo que reinaba en el dia pasado; y si habia nacido despues de la media noche, se atribuía al signo que decian regia en el dia siguiente despues de aquella media noche; pero si nacia en el punto de ella, atribuía el nacimiento de la criatura á ambos caracteres del dia pasado, y al dia que venia partian por el medio, y si nacia cerca del dia ó despues de nacido el sol, atribuía el nacimiento al caracter que regia en aquel dia, y á los demas que llevaba consigo. Despues que el adivino era informado de la hora en que nació la criatura, miraba luego en sus libros el signo en que nació, y todas las casas ó caracteres de dicho que son trece, y si el signo es mal afortunado, por ventura alguna de las trece casas que están contiguas á este signo. Si es de buena fortuna ó la señala buena, hablaba á los padres de la criatura, y á los viejos y viejas, y deciales: «En buen signo nació vuestro hijo: será señor ó senador, rico ó terrible hombre, ó será belicoso, y en la guerra valiente y esforzado: tendrá dignidad entre los que mandan la milicia: será matador y vencedor» ó por ventura les decia: «No nació en buen signo el niño, nació en signo desastrado; pero hay alguna razonable casa que es de la cuenta de este signo, la cual templa y abona la maldad de su principal, y luego les señalaba el dia en que se habia de bautizar, y decia: «De aquí á cuatro dias se bautizará:» y si del todo el signo no es contrario, y no tiene alguna casa que le abone, anunciábalos de la fortuna que tendría el niño, porque le nació en signo mal afortunado, y que su fortuna mala no se podia remediar, y decia: «Lo que acontecerá á esta criatura és, que será vicioso, carnal, y ladron: su fortuna es desventurada: todos sus trabajos y ganancias se volverán en humo, por mucho que trabaje, se afane y atesore: ó será perezoso y dormilon; ó les decia que sería gran borracho; ó les decia, poco vivirá sobre la tierra: ó les decia mirad, que está su signo indiferente, medio bueno y medio malo: luego buscaba un dia que fuese favorable, y no le bautizaban al cuarto dia: hecho todo esto se hacia el bautismo, en algun dia que fuese favorable, ó en uno de los doce que se cuentan en el primer caracter. Al adivino por esta adivinanza le daban á comer y de beber, y algunas mantas y muchas cosas, como gallinas, y una carga de comida.

Capítulo XXXVII

Del bautismo de la criatura, y de todas las ceremonias que en él se hacian, del poner el nombre á la criatura, y del convite de los niños &c.

Al tiempo de bautizar la criatura, luego aparejaban las cosas necesarias para el bateo (ó bautismo:) hacianle una rodelita y un arquito, y sus saetas pequeñitas en número de cuatro, una de las cuales miraba al oriente, otra al occidente, otra al mediodia, y la otra al norte ó septentrion: hacianle tambien una rodelita de masa de bledos, y encima ponian un arco y saetas, y otras cosas hechas de la misma masa. Hacian tambien comida de mulli, [hoy mole] ó potage con frisoles y maíz tostado, y su mastelejo y su manteca, y á los pobres no les hacian mas del arco y las saetas, su rodelilla, algunos tamales y maíz tostado; y si era hembra la que se bautizaba, aparejábanla con todas las alhajas mugeriles, que eran aderezos para tejer é hilar, como huso, rueca, lanzadera, su petaquilla y vaso para hilar &c.: tambien su vipilejo y sus enaguas pequeñitas. Despues de haber aparejado todo lo necesario para el bautismo, luego se juntaban todos los parientes y parientas del niño, viejos y viejas, y llamaban á la partera que era la que bautizaba á la criatura que habia parteado, y juntábanse todos muy de mañana antes que saliese el sol, y en saliendo este astro, ya que estaba algo altillo, la partera demandaba un apaxtle ó lebrillo nuevo lleno de agua, y luego tomaba el niño entre ambas manos, y los circunstantes tomaban todas las alhajuelas que estaban aparejadas para el bautismo, y ponianlas en el medio del pátio de la casa. Para bautizar el niño, poniase la partera con la cara acia el occidente, y luego comenzaba á hacer sus ceremonias y á decir: «¡oh águila! ¡oh tigre! ¡oh valiente hombre nietó mio! has llegado á este mundo, y te ha enviado tu padre y madre el gran señor y la gran señora: tu fuiste criado y engendrado en tu casa, que es el lugar de los dioses supremos que están sobre los nueve cielos: hízote merced nuestro hijo Quetzalcoatl que está en todo lugar; ahora júntate con tu madre la diosa del agua que se llama Chalchivitlycue.» Dicho esto, luego le daba á gustar del agua, llegándole los dedos mojados á la boca, y decia de esta manera. «Toma, recibe, ves aquí con lo que has de vivir sobre la tierra, para que crezcas y reverdezcas: esta es por quien tenemos y nos mereció las cosas necesarias, para que podamos vivir sobre la tierra, recívela:» despues de esto, tocábala los pechos con los dedos mojados en la agua, y deciale: «Cata aquí el agua celestial: cata aquí el agua muy pura, que laba y limpia vuestro corazon, que quita toda suciedad, recívela: tenga ella por bien de purificar y limpiar tu corazon.» Despues de esto echábale el agua sobre la cabeza diciendo. «¡Omictomx! ¡oh hijo mio! recibe y toma el agua del señor del mundo que es nuestra vida, y es para que nuestro cuerpo crezca y reverdezca: es para labar y para limpiar: ruego que entre en tu cuerpo y allí viva esta agua celestial azul, y azul clara. Ruego que ella destruya y aparte de tí, todo lo malo y contrario que te fué dado antes del principio del mundo, porque todos nosotros los hombres somos dejados en su mano, porque es nuestra madre Chalchivitlycue.» Despues de esto lavaba la criatura con el agua por todo el cuerpo, y decia de esta manera. «Adonde quiera que estes, tu que eres cosa empecible (ó cosa que puede dañar)[31] déjale, que eres cosa empecible al niño, déjale y vete, apártate de él, porque ahora vive de nuevo, y nuevamente nace este niño: ahora otra vez se purifica y se limpia, y otra vez le forma[32] y engendra nuestra madre Chalchivitlycue.» Despues de hechas las cosas arriba dichas, tomaba la partera al niño con ambas manos, y levantábalo ácia el cielo y decia. «Señor, veis aquí vuestra criatura que habeis enviado á este lugar de dolores, de aflicciones, y de penitencia, que es este mundo; dadle señor vuestros dones y vuestras inspiraciones, pues vos sois el gran Dios, y tambien con vos la gran diosa». Cuando esto decia estaba mirando ácia el cielo, tornaba un poco á poner el niño en el suelo, y volvia la segunda vez á levantarle ácia el cielo y decia de esta manera. Señora que sois madre de los cielos y os llamais Citlalatonac, á vos se enderezan mis palabras y mis voces, y os ruego imprimais vuestra virtud: cualquiera que ella sea dadla, é inspiradla á esta criatura» y luego la tornaba á poner; y despues por tercera vez tornábala á levantar ácia el cielo y decia: «¡O señores dioses celestiales que estais en los cielos! aquí está esta criatura, tened por bien de infundirle vuestra merced y vuestro soplo, para que viva sobre la tierra» y luego la tornaba á poner y de aí á un poquito la volvia á levantar ácia el cielo la cuarta vez, y hablaba al sol y decia: «¡Señor sol y Tlaltecutli, que sois nuestra madre y nuestro padre! veis aquí esta criatura que es como una ave de pluma rica, que se llama Zaquan ó Quechotl: vuestra es, y he determinado de os la ofrecer á vos señor sol, que tambien os llamáis totonametl y pintado como tigre de pardo y negro, que sois valiente en la guerra: mirad que és vuestra criatura y es de vuestra hacienda y patrimonio, que para esto fué criada para os servir, para os dar comida y bebida: es de la familia de los soldados y peleadores, que pelean en el campo de las batallas:» y luego tomaba la rodela, el arco y el dardo que estaban allí aparejados, y decia de esta manera: «Aquí están los instrumentos de la milicia conque sois servido, conque os alhagais y deleitais. Dadle el don que soleis dar á vuestros soldados, para que pueda ir á vuestra casa llena de deleites, donde descanzan y se gozan los valientes soldados que mueren en la guerra, que están ya con vos alabandoos. ¿Será por ventura este pobrecito macehuatl uno de ellos? ¡Oh señor piadoso! haced misericordia con él. Y todo el tiempo que estas ceremonias se están haciendo, está ardiendo un hachon de teas grandes grueso. Acabadas todas estas ceremonias, ponen nombre al niño de alguno de sus antepasados, para que levante la fortuna y suerte de aquel cuyo nombre le dan. Este nombre le pone la partera ó sacerdotiza que le bautizó; pongo por caso que le pone por nombre yautl, comienza á dar voces y habla como varon con el niño, y dícele de esta manera. «Yautl (que quiere decir) ¡oh hombre valiente! recibe, toma tu rodela, toma el dardo, que estas son tus recreaciones, y regocijos del sol:» y luego le ponia la mantilla atada sobre el hombro y le ceñian un maxtle. En este tiempo que estas cosas se hacian, juntábanse los mosuelos de todo aquel barrio, y acabadas todas estas ceremonias, entran en la casa del y toman la comida que allí les tenian aparejada, y á esta llaman el ombligo del niño[33] y salian huyendo con ella, é iban comiendo la comida que habian arrebatado, y luego comenzaban á voces, á decir el nombre del niño, y si era su nombre youtl iban diciendo ¡oh yautl, oh yautl! vete ácia el campo de las batallas, ponte en el medio donde se hacen las guerras, ¡oh yautl oh yautl! tu oficio es regocijar al sol y á la tierra, y darlos de comer y de beber: ya eres de la suerte de los soldados que son águilas y tigres, los cuales murieron en la guerra, y ahora están regocijando y cantando delante del sol: é iban tambien diciendo: «¡oh soldados! ¡oh gente de guerra, venid acá, venid á comer el ombligo de yautl!» Estos muchachos representaban á los hombres de guerra, porque robaban y arrebataban la comida que se llamaba el ombligo del niño. Despues que la partera ó sacerdotiza, habia acabado todas las ceremonias del bautismo, metian al niño en casa, é iba delante de él el hachon de teas ardiendo, y así se acababa el bautismo.

Capítulo XXXVIII

Del Bautismo de las niñas en cuanto toca á algunas particulares ceremonias que se hacian.

El bautismo de las hembras es conforme á lo que arriba se dijo de los varones, salvo que á las hembras aparejan las vestiduras y alhajas de mugeres, y conforme á ellas hacen sus oraciones, como arriba en los aderezos de varones se hicieron; y cuando lava las manos, el cuerpo y los pies, á cada cosa hace su oracion, á las manos porque no hurte, y al cuerpo, é ingles, porque no séa carnal, y así de las demas partes; y cuando dice las oraciones habla muy bajo, que casi no se entiende lo que dice. En acabando de hacer todas sus ceremonias, envuelbe á la niña con sus mantillas, y luego la meten en casa, y la echan en la cuna que ya esta aparejada, y la partera habla á la cuna, y dice de esta manera. «Tú que eres madre de todos, que te llamas Yoalticitli, que tienes regazo para recibir á todos! ya ha venido á este mundo esta niña, que fué criada en lo alto, donde residen los dioses soberanos sobre los nueve cielos: ha venido porque la embió nuestra madre y padre, el gran señor y señora, á este mundo para que padezca fatigas y trabajos: en tus manos se encomienda y se pone, porque tú la haz de criar, porque tienes regazo, así es que la han enviado nuestra madre y nuestro padre los dioses celestiales, Yoaltecutl, Iacuviztli, Iamamializtli.» Habiendo dicho esto con baja voz, luego dice á la cuna, «¡Oh tu que eres su madre! recíbela ¡oh vieja! mira que no empezcas [ó dañes] á esta niña: tenla en blandura».[34] Dicho esto pone luego á la niña en la cuna, y los padres de la niña, toman aquellas palabras para cuando la echan en la cuna que dice: ¡oh madre suya! recibe á esta niña que te entregamos. Hecho esto, luego se regocijan, comen y beben el uctli, ó vino de esta tierra, y á esto llaman pillaoano, y tambien le llaman tlacoculaquilo, que quiere decir posicion ó colocacion de la criatura en la cuna

Capítulo XXXIX

De como los padres y madres, deseando que sus hijos, é hijas viviesen, prometian de los meter en la casa de religion, que en cada pueblo habia dos, una mas estrecha que otra, así para hombres, como para mugeres, donde los metian en llegandó á edad convenible.

Despues que el niño se iba criando, los padres que tenian deseo de que viviese; para que su vida se conservase, prometíanlo al templo donde se servian los dioses, y esto á la voluntad de los padres, ó los prometian de meter en la casa que se llamaba Calmecac, ó en la otra que se llamaba Telpuchcalli; si le prometian á la casa Calmecac, era para que hiciese penitencia, sirviese á los dioses, viviese en limpieza, en humildad y castidad, y para que del todo se guardase de los vicios carnales. Si era muger era servidora del templo que se llamaba Cioatlamacazque, y habia de ser sugeta á las que regian esta religion, y vivir en castidad, guardarse de todo deleite carnal, y vivir con las virgenes religiosas que se llamaban las hermanas, que moraban en el monasterio dicho Calmecac, donde vivian encerradas: cuando el niño ó niña era prometido de meterle en el monasterio, los padres hacian fiesta á los parientes, y dábanlos de comer y beber. Si el padre y la madre querian meterlo en el monasterio que llamaban Telpuchcali, embiaban á llamar al que allí era mayor que le llamaban Telpuchtlatoque, comian y bebian, y daban dones como maxtles, mantas y flores por via de amistad. El principal de aquella religion despues de haber comido, bebido y recibido dichos dones, tomaba en brazos á la criatura hembra ó varon en señal que ya era su súbdito todo el tiempo que estuviese por casar, y de que ya era de aquella religion, ó manera de vivir: ahugerábanle el bezo de abajo, y allí le ponian una piedra preciosa por barbote, y la niña que ya estaba prometida al Telpuchpan, entregábanla á la muger que tenia cargo de las otras. Cuando ya era grandecilla, habia de aprender á cantar y danzar, para que allí sirviese al dios que se llama Moyucoya, Tezcatlipuca, y Yautli; y aunque era de esta religion la mozuela, estaba con sus padres y madres. Si era de la religion del Calmecac, metíanla en el monasterio de este nombre para que estuviese allí hasta que se casase sirviendo á Tezcatlipuca. A su entrada daban comida á las religiosas mas antiguas de aquella casa, las cuales se llamaban quaquacuiltin, que quiere decir mugeres que tenian los cabellos cortados de cierta manera. Estas tomaban la niña, ó mosuela, y hacíanlo saber al ministro del templo que se llamaba Quetzalcoatl: este nunca salia del templo, ni entraba en casa ninguna, porque era muy venerable y muy grave y estimado como dios: solamente entraba en la casa real. Sabedor éste de que la mosuela entraba en aquella religion, luego la llevaban al monasterio donde la habian prometido: conducíanla por la mano, y en brazos, y presentábanla al dicho dios Quetzalcoail, al cual servian las de esta órden, y decian de esta manera cuando se la ofrecian. «¡Oh señor humanísimo amparador de todos! aquí están estas siervas, que os traen una nueva sierva vuestra la cual prometen y ofrecen su padre y madre para que os sirva; bien conoceis á la pobrecita que es vuestra: tened por bien de recibidla, para que algunos dias barra y atavie vuestra casa de penitencia y lloro, donde las hijas de los nobles meten la mano en vúestras riquezas, orando y llamandoos con lágrimas y con gran devocion, y donde con oraciones demandan vuestras palabras y vuestra virtud. Tened por bien señor de hacerla merced y de recibirla, ponedla señor en la compañia, y número de las mugeres virgenes que se llaman Tlamacazqui, que hacen penitencia, y sirven en el templo, y traen cortados los cabellos. ¡Oh señor humanísimo, y amparador de todos! tened por bien de hacer con ella aquello que sea vuestra santa voluntad, hacíendola las mercedes que vos sabeis que la convienen.» Dicho esto, si la mosuela era grandecilla, sajábanla las costillas y el pecho en señal de que era religiosa, y si era aun pequeña echábanle un sartal al cuello, que se llama yacualli. Y la niña hasta tanto que llegaba á la edad convenible para entrar en el monasterio, traía aquel sartal en señal del voto que habia de cumplir. Todo este tiempo estaba en la casa de sus padres; pero de que llegaba á la edad para entrar en el monasterio, metíanla en aquella religion del Calmecac, [ó casa de penitencia:] y tambien la mosuela en siendo de edad, la ponian entre las religiosas de esta misma religion.[35]

Capítulo XL

De como en llegando el tiempo de meter á su hijo, ó hija donde le habian prometido, se juntaban todos los parientes ancianos, y avisaban al muchacho ó muchacha del voto que sus padres habian hecho, y del lugar donde habia de entrar, y vida que habia de hacer.

El padre del mosuelo ó de la mosuela, despues de haverle llevado al Calmecac delante de los maestros, y maestras, que le habian de criar, hablábanle de esta manera. «Hijo mio, ó [hija mia] aquí estas presente donde te ha traído nuestro señor que está en todo lugar, y aquí están tu padre y madre que te engendraron; y aunque es así que son tu padre y madre, que te dieron ser, mas verdaderamente son tus padres los que te han de criar, y enseñarte las buenas costumbres, y te han de abrir los ojos y oídos para que oígas y veas: ellos tienen autoridad para castigar, para herir, y para reprender á sus hijos que enseñan.[36] Oye pues ahora, y sábete que cuando eras tierno y muy niño, te prometieron y ofrecieron tus padres, para que morases en esta casa del Calmecac, para que aqui la barrieras y la limpiaras por amor de nuestro señor é hijo nuestro Quetzalcoatl, y por esta causa ahora tu padre y madre que aquí estamos, te venimos á poner en este lugar donde has de estar, y de donde eres hijo propio. Oye hijo mio muy amado: has nacido y vives en este mundo, donde te embió nuestro señor: no veniste como estas ahora, ni sabias andar, hablar ni hacer alguna cosa antes de ahora. Hate criado tu madre, y por tí padeció muchos trabajos, guardábate cuando dormias, y limpiabate las suciedades que echabas de tu cuerpo, y manteniate con su leche; y ahora que eres aun pequeñuelo, ya vas entendiendo y creciendo. Ahora vas á aquel lugar á que te ofrecieron tu padre madre, que se llama Calmecac, casa de lloro y tristeza, donde los que allí se crian son labrados y ahugerados, como piedras preciosas, y brotan y florecen como rosas. De allí salen como piedras preciosas y plumas ricas, sirviendo á nuestro señor, y allí reciben sus misericordias. En aquel lugar se crian los que rigen que son señores, senadores y gente noble, que tiene cargo de los pueblos: de allí salen los que poseen ahora los estrados, y sillas de la república, donde los pone y ordena nuestro señor que esta en todo lugar. Tambien los que están en los oficios militares que tienen poder de matar, y derramar sangre allí se criaron. Por esto conviene hijo mio muy amado, que vayas allí muy de voluntad, y que no tengas afeccion á ninguna cosa de su casa; no pienses hijo dentro de tí, ni digas vive mi padre y madre, viven mis parientes, florece y abunda en mi casa donde nací: hay riquezas y mantenimientos: tengo bien de comer y beber: el lugar donde naci, es lugar deleitoso y abundante: no te acuerdes de ninguna de estas cosas. Oye lo que has de hacer, que es barrer, y coger las barreduras, y aderezar las cosas que están en casa: haste de levantar de mañana, velarás de noche,[37] lo que te fuere mandado harás, y el oficio que te dieren tomarás; y cuando fuere menester saltar, ó correr para hacer algo, hacerlo haz: andarás con ligereza, no seas perezoso, no serás pesado; lo que te mandaren una vez hazlo luego: cuando te llamaren una sola vez, irás con diligencia, no esperes que te llamen dos veces. Aunque no te llamen á tí, vé adonde llaman luego corriendo, y harás de presto lo que te mandaren hacer, y lo que sabes que quieren se haga, hazlo tú. Mira hijo que vas, no á ser honrado, no á ser obedecido y estimado, sino á ser mandado, has de ser humilde y menos preciado y abatido; y si tu cuerpo cobrare brio ó soberbia, castígale y humillale, mira que no te acuerdes de cosa carnal. ¡Oh desventurado de tí, si por ventura consintieras dentro de tu corazon algunos pensamientos malos, ó sucios! perderias tus merecimientos y las mercedes que Dios te hiciera, si admitieras tales pensamientos: por tanto conviene hacer toda tu diligencia, para desechar de tí tales apetitos sensuales, y briosos. Nota lo que has de hacer que es cortar cada dia espinas de maguéy para hacer penitencia, y ramos para enrramar los altares, y tambien habeis de hacer sacar sangre de vuestro cuerpo, con la espina de maguéy, y bañaros de noche, aunque haga mucho frio; mira que no te hartes de comida, sé templado, ama y egercita la abstinencia y ayuno. Los que andan flacos, y se les parecen los huesos, no desea su cuerpo, ni apetece las cosas de la carne; y si alguna vez viene este deseo de presto pasa, como una calentura de enfermedad. No te cubras, ni uses de mucha ropa, endurézcase tu cuerpo con el frio, porque á la verdad vas á hacer penitencia, y á demandar mercedes á nuestro señor, á procurar sus riquezas y á meter la mano en sus cofres; y cuando fuere tiempo de ayuno, mira que no lo quiebres, has todo lo que hacen los otros, no lo tengas por pesado, apechugate con el ayuno y con la penitencia, y tambien hijo mio has de tener mucho cuidado de entender los libros de nuestro señor: allégate á los sábios y hábiles, y de buen ingenio. ¡Oh hijo muy amado! mira que ya entiendes, ya tienes discrecion no eres como gallina. Nota otro aviso conque cumplimos contigo los viejos y sábios que somos, guárdale muy bien dentro de tí, mira que no lo olvides, y si te rieres de ello, serás malaventurado. Muchas otras cosas te serán dichas, y oirás allá donde vas porque es casa donde se aprenden muchas verdades, esto que te digo lo juntarás con lo que allá oyeres que es la doctrina de los viejos: si alguna cosa oyeres, ó te fuere dicha, y no la entendieres derechamente, mira que no te rias de ella. ¡Oh hijo mio muy amado! tiempo es de que vayas á aquella casa donde estás prometido, comienza á egercitar la escoba y el incensario.» Síguese la plática conque habla á la mosuela cuando la llevaban al Calmecac. Los viejos cuando hablaban al mosuelo, no hacen pláticas prolijas, sino cortas y en buena manera; mas las viejas cuando hablan á las mosuelas, hacen las pláticas largas porque las que hablan habian estado en el monasterio y así eran bachilleras: dice de esta manera la vieja que habla á la mosuela que va á entrar en el monasterio. «¡Hija mia muy amada chiquitita, delicada palomita la mas amada! ya habeis oído y entendido las palabras de vuestros padres que aquí están: cosas singulares os han dicho, y raras como piedras preciosas muy resplandecientes, y como plumas ricas muy verdes, muy anchas y muy perfectas, que las tenian guardadas en su pecho y en su garganta: lo que yo ahora quiero hacer és, ayudar á los que han hablado antes de mi, y tomar la mano por ellos, aunque son padres y madres y como tales han hablado, y son discretos y sábios, y son como candela, lumbre, y como espejo. Oye hija mia muy amada: cuando eras chiquita y tiernecita, aquí están los que te engendraron y te ofrecieron á nuestro señor, el cual está en todo lugar, para que seas una de las perfectas hermanas de S. M., de las hermosas vírgenes que son como piedras preciosas, y como plumas ricas; ofreciéronte para que entres y vivas donde están, en su guarda y recogimiento con las religiosas vírgenes del Calmecac; y ahora que ya eres de edad de discrecion, ruégote que de todo tu corazon cumplas el voto que ellos por tí hicieron. Mira que no le desbarates, ni deshagas ó destruyas, pues que ya eres adulta y no eres niña sino que entiendes, y mira que no vienes á alguna casa de malas mugeres donde se vive mal; vienes á la casa de Dios donde es llamado y adorado con lloros y con lágrimas, y es casa de devocion, y donde nuestro señor comunica sus riquezas á sus siervas, y ellas rehinchan las manos de sus dones, y donde se demanda y se busca con penitencia su amor y su amistad. En este lugar quien llora, es devota, suspira, se humilla, y se llega á nuestro señor, hace gran bien para sí, porque nuestro señor le dará sus dones, y le adornará y hallará merecimientos y dignidad, porque Dios señor á ninguno menosprecia ni deshecha, antes por el contrario, el que menosprecia y desdeña el servicio de nuestro señor, él mismo se hace barranco y sima en que caiga, y nuestro señor le herirá y apedreará con podredumbre del cuerpo, y con ceguedad de los ojos ó con otra enfermedad, para que viva miserable sobre la tierra, y se enseñoree de él la miseria, la pobreza, la última afliccion y desventura. Por lo cual hija mia muy amada, te aconsejo, que de tu voluntad, con toda paz, vayas y te juntes con las vírgenes muy amadas hermanas de nuestro señor, que se llaman las hermanas de penitencia que lloran con devocion en aquel santo lugar: vé aquí lo que has de hacer, vé aquí lo que has de guardar. Nunca te has de acordar ni has de llegar á tu corazon, ni jamás has de revolver dentro de tí cosa ninguna carnal; ha de ser tu voluntad, deseo, y corazon, como una piedra preciosa, y como un zafiro muy fino: haste de hacer fuerza á tu corazon y á tu cuerpo, para olvidar y echar muy lejos de tí toda delectacion carnal: has de tener cuidado asimismo continuamente, de barrer y limpiar la casa de nuestro señor, y tambien has de tener cuidado de la comida y bebida de nuestro Dios, que está en todo lugar; y aunque es verdad que no tiene necesidad de comer y de beber, como los hombres mortales, tiénela solamente de ofrendas; por lo cual debes apechugarte con el trabajo de moler y de hacer cacaoatl para ofrecer. Haz de tener cuenta con la obediendia: no esperes que dos veces seas llamada: la buena doctrina y el buen aprovechamiento, en la virtud, reverencia, temor, humildad y paz, hacen la verdadera nobleza, y la verdadera generosidad: mira hija que no seas disoluta, ó desvergonzada ó desbaratada. Vivan las otras como quisieren, no sigas el mal ejemplo ni las malas costumbres de las otras, y esto debes de notar mucho, que te humilles y te encorbes: procura con todas tus fuerzas de te llegar á nuestro señor, llámale y dale voces con toda devocion. Hija mia muy amada, nota lo que te digo, no te demandarán cuenta de lo que las otras hacen en este mundo, de nuestras obras hemos de darla, hagan los otros lo que quisieren: ten cuidado de tí misma, mira que no te desvies del camino derecho de nuestro señor: mira que no tropieces en alguna ofensa suya: con lo dicho cumplen contigo tus madres y padres, y tus hermanos mayores. Hija mia vete en hora buena á la casa de tu religion.»

Nota de Amatl. Desde aquí, el texto sigue la edición de Kingsborough (Londres, 1830).

Capítulo XLI

De algunos de los adagios que esta gente Mexicana usaba.

Mensagero del Cuervo. Este refran se dice del que es enviado á alguna mensageria ó con algun recado y no vuelve con la respuesta. Tomó principio este refran, segun se dice, por Quetzalcoatl, Rey de Tulla: vió desde su casa dos mugeres que se estaban lavando en el baño ó fuente donde él se bañaba, y luego envió á uno de sus corcobados para que mirase quienes eran las que se bañaban, y aquel no volvió con la respuesta: envió otro page suyo con el propio mensage, y tampoco volvió con la respuesta: envió el tercero, y todos ellos estában mirando las mugeres que se lavaban, y ninguno se acordaba de volver con la respuesta; y de aqui se comenzó á decir, Moxoxolotitlani; quiere decir, fué y no volvió mas.

El que todo lo sabe.—Dicese este refran por via de mofa del que piensa que todo lo sabe y entiende, y en todo habla y en todo se entromete; y burlan de él y dicen: 'Toma Chizoa, como si digesen un nuestro bachiller, ó lo que se dice, Petrus in cunctis.

Entremetido en todo.—Dicese este refran del que entra donde no debia entrar á mirar, y del que echa mano de lo que no es á su cargo, y se entremete á hacer lo que otros hacen sin ser á su cargo.

Aun bay lugar de escapar de este peligro.—Este refran se dice del que estándo borracho mató á alguno, y despues que vuelve en si ya está preso por el homicidio, y diee, aun no estoy enredado del todo, porque estába borracho quando maté, y no supe lo que me hice; y por esto pienso que he de escapar de esta red ó de este lazo.

Es un merlin.—Este adagio se dice de aquel que responde con facilidad á qualquiera cosa que le preguntan, aunque sea dificultosa; y tambien que tiene medios aptos para qualquiera cosa.

Hay dias mal afortunados.—Este refran se dice quando no hay posibilidad de hacer alguna cosa, que otros dias se hace con facilidad.

Costumbre es en el mundo, que unos suben y otros descienden.—La declaracion de este refran clara está; y asi decian: florece en el mundo como el manzanillo que se llama Texoutl, que tiene manzanas maduras, y otras que van madurando, y otras que florecen. A este modo dicen del mundo.

A nadie menosprecies por vil que parezca.—Este refran se dice, porque los que parecen viles y de menosprecio, tienen algunas virtudes dignas de aprecio y honra.

La gota cava la piedra.—Este refran se dice porque los que parecian viles y debian salir con alguna cosa que parece que es muy dificultosa, asi como el que no tiene habilidad para alguno de los oficios mecanicos y queriendole deprender, porfia y sale con él; por esto dieen la perseverancia hace mucho.

Salta como granizo de albarda.—Este refran clara tiene su significacion.

Lobo en piel de oveja ó doblado.—Este refran se dice de aquellos que en su manera de hablar ó de mirar y de andar, son como simples y llanos, y dentro son maliciosos y engañadores y aborrecedores; dieen uno y hacen otro.;

Tiene algun trasgo que se ayuda.—Dicese este refran de aquellos que no parece que haben nada y están ricos, y de aquellos que trabajan poco en deprender á ganar la vida y saben mas y tienen mas.

Cara sin vergüenza ó cara de palo.—Este se diee de aquellos que no tienen empacho de hablar y parecer entre las personas sabias, siendo ellos de poco saber y de bajo quilate.

Porfiado.—Este se dice de aquellos que confian mucho de lo que dieen, y lo que los otros dicen nunca les parece bien.

Gloriase de las niñerias, ó jactase.—Este refran se dice de aquellas personas que segun la edad habiendo de haber dejado las niñerias no las dejan, sino que siempre las llevan adelante, y antes se deleitan con ellas.

Arraneo mi misma sementera, ó lo que siembro.—Este se diee de aquellos que tienen algun amigo, y por poca ofensa luego riñen y descompadran con él; y si alguna cosa sabian de sus secretos luego la echan en la plaza, ó les dán públicamente con ello en la cara.

Come otra vez lo que habia él echado de la boca ó del cuerpo.—Este refran se dice de aquel que dió algo dado á otro y despues se lo tornó á pedir.

Tiene la viga en el ojo y no la vé, ó no vé sus fealdades y suciedades.—Este se diee de aquel que tiene la cara suela y no lo vé; ó mas propiamente del que es necio y se tiene por sabio.

No se palpa á si mismo.—Es lo mismo de arriba,

No hace ni entiende cosa á derechas.—Este refran se dice de los tontos y bobos.

Arbol sin fruto ó trabajo sin provecho.—Este refran se dice de aquellos que trabajaron por alcanzar alguna cosa, ó por salir con alguna cosa, y despues de mucho trabajo no la alcanzaron ni salieron con ella.

Arrebatador ó arañador.—Este refran está claro por ladron.

Mi gozo en el pozo: donde esperaba agradecimiento, me vino confusion.—Este refran se dice quando alguno hace bien á otro, y el que recibe el beneficio responde cun desagradecimiento. Entonces se dice: mis cabellos cubrieron mi cara.

Hablar por rodeos.—Este se dice quando alguno, no queriendo decir la verdad, habla por rodeos para que no se entienda lo que quiere encubrir, y satisfaga al que le pregunta, sin decir la verdad.

Con que cara me miras ? —Este se dice de aquel que quiso engañar á otro y no pudo, y despues de descubierto su atrevimiento el que le entendió, dicele: donde está tu cara? como si digese: con que ojos me miras, desvergonzado ?

El me lo pagara.—Este se dice quando uno afrentó á otro y se huyó. Entonces dice el afrentado: Cunoiacauh, que quiere decir, no se me escapará que no me lo pague.

Nuestra espinilla ó el remedio de nuestra afliccion.—Este se dice por via de mofa de aquel que se alaba falsamente de haber hecho algunas valentias; y es como decir: blasona del arnés este fanfarron.

Todo lo sabe.—Este refran clara está su significacion, que es por el que se jacta de saber y haber visto muchas cosas.

Por mi laurea lo gané.—Este refran dice el que ganó ó mereció alguna cosa muy bien ganada y muy bien merecida, y otro le contradice ó se la quiere tomar. Dice en su defensa, Nomuch; como si digese, es mi sudor ó mi trabajo.

No pueden ser mas negras que el cuervo.—Este se dice de aquel que ha echado todo su caudal en alguna mercaduria y se le perdió todo en el mar ó de otra manera; para encarecer su perdida, dice Tenopillotl omome lauh: el mal ha venido todo junto.

Yba por lana y volvia trasquilado, y tropecé en la piedra.—Este se dice del que iba á negociar alguna merced con alguna persona de suerte, y cayó en su desgracia y no recabó nada. Pensé de ganar algo, y perdi lo que llevaba: aconteciome como á la mariposa que de noche se llega á la candela por amor de la luz que la deleita, y quemase en ella. Tambien se aplica á muchas cosas este refrán, las quales están claras.

Cara de cenizado.—Este se dice de aquel que hizo algun mal, y piensa que nadie lo sabe, y sabenlo todos.

Derrama solares, ó desbaratador de amigos ó de amistad.—Este refran se dice de aquel que es mal quisto por su mala condicion, y quando entra donde están muchos en algun regocijo, en entrando él se salen todos, unos para acá y otros para acullá.

Trabajo sin fruto.—Este refran bien clara tiene su significacion.

Gran baladron.—Tambien este tiene clara la significacion.

Malcontentadizo.—Tambien este refran la tiene clara; y á estos tales les responden: con mucho menos que eso se contenta el pajarito Tzintzon. Dicese por via de mofa.

Largo en hablar.—Dicese este refran en contrario sentido del que apenas le pueden sacar una palabra quando es menester, por ser corto en hablar, y por esto le dicen ser corto en palabras, por ser demasiadamente corto.

Boca de golondrina.—Este refran se dice por los muy parleros.

No es nudo ciego que nos une, porque se puede deshacer: flojamente está atado.—Este refran se dice de aquel que le acusan de alguna cosa, ó le arguyen de alguna cosa que con facilidad se puede responder ó remediar.

Otros no sé quantos adagios ó refranes hay, que en el lenguage Mexicano deben ser algo por la energia de los vocablos ó de la lengua, y en el nuestro son disparates y muy disgustosos y enfadosos como se verá por los que están aqui escritos; los quales son los que con menos enfado se pueden leer; y aun no sé si habrá alguno que sufra acabarlos de leer.

Capítulo XLII

De algunos zazaniles de los muchachos, que usa esta gente Mexicana, que son como los que cosa y cosa de nuestra lengua.

Que cosa y cosa una jicara azul sembrada de maices tostados, que se llaman Momochtl ?—Este es el cielo, que está sembrado de estrellas. Que cosa y cosa que vá por un valle y lleva las tripas arrastrando ?—Esta es la aguja quando cosen con ella que lleva el hilo arrastrando.

Que cosa y cosa un Teponaztli hecho de una piedra preciosa y ceñido con carne viva ?—Es la orejera hecha de piedra preciosa que está metida en la oreja.

Que cosa y cosa diez piedras que las tiene alguno á cuestas ?—Estas son las uñas que están sobre los dedos.

Que cosa y cosa que se toma en una montaña negra y se mata en una estera blanca ?—Es el piojo que se toma en la cabeza y se mata en la uña.

Que cosa y cosa, que caña hueca que está cantando ?—Es el Escabulte.

Que cosa y cosa un negrillo que vá escribiendo con vidriado ?—Son los caracolitos negros que quando van andando dejan el camino por donde van vidriado con unas habitas que dejan.

Que cosa y cosa que en todo el mundo encima de nosotros se encorva ?—Son los penachos del maiz quando se van secando y encorvando.

Que cosa y cosa una vieja monstruosa debajo de tierra que anda comiendo ó royendo ? —Es el topo.

Que cosa y cosa una cosita pequeña de plata que está atada con una hebra de hilo de color castaño ? —Es la liendre que está como atada al cabello.

Que cosa y cosa espejo que está en una casa hecha de ramos de pino?—Es el ojo que tiene las cejas como ramada del pino.

Que cosa y cosa un cerro como loma y mana por de dentro ?—Son las narices.

Que cosa y cosa que muele con pedernal, y alli tiene cuero blanco echado, y está cercado con carne?—Es la boca que tiene los dientes con que masca, y la lengua tendida en medio, está, cerrada con carne, son los labios. a

Que cosa y cosa una vieja que tiene los cabellos negros, está cerca de la puerta de casa ?—Es la troje del maiz.

Que cosa y cosa que dice, salta tu que yo saltaré?—Es la mano del Teponaztli con que lo tañen.

Que cosa y cosa pluma blanca y de ella nacen plumas verdes ?—Es la cebolla.

Que cosa y cosa que tiene los cabellos canos hasta el cabo, y cria plumas verdes?—La cebolla.

Que cosa y cosa que entramos por tres partes y salimos por una ?—La camisa.

Que cosa y cosa que rascan las costillas y está dando gritos?—Es el hueso que usan en los areytos por sonajas.

Que cosa y cosa que entra en la montaña y lleva la lengua sacada ?—Es la hacha.

Que cosa y cosa está arrimado á la azotea el bellaco cabeza de olla ?—La escalera que se arrima para subir á la azotea.

Que cosa y cosa van guiando las plumas coloradas y van tras ellas los cuervos ?—Es la chamusquina de las cabañas.

Que cosa y cosa que tiene cotaras de piedra y está levantado á la puerta de casa?—Son los postes colaterales de la puerta.

Que cosa y cosa una piedra almagrada que vá saltando ?—Es la pulga.

Que cosa y cosa que vá por un valle y vá dando palmadas con la mano como la muger que hace pan ?—Es la mariposa que vá volando.

Capítulo XLIII

De algunas metaforas delicadas con sus declaraciones.

Dañas el lustre y preciosidad de la piedra preciosa y parasla como piedra aspera ya ojada. Mahoseas ó esparpajas ó sobajas la pluma rica.—Por metafora se dice, quando alguno profana alguna Cosa santa, ó maltrata ó deshonra alguna persona honrada ó de gran valor, como los que sin debida reverencia reciben el Santisimo Sacramento; y tambien quando alguno deshonra á alguna doncella.

Por ventura atravesé por sobre la cabezera de él esinndo durmiendo, menospreciandole y teniendole en poco?—Esta metafora dicen los que se quejan de nuestro Señor Dios de que los maltrata ó aflige demasiadamente. Lo mismo dicen de alguna otra persona quejandose que le aflige injustamente y sin razon.

Defiendo que nadie pase por sobre tu cabeza estando durmiendo.—Por metafora quiere decir: zelo y defiendo tu honra para que nadie la perjudique.

Es mi comida y bebida. - Quiere decir, con esto gano de comer y de beber.

Hanme puesto un penacho de esclavo y hanme rodeado al cuerpo una soga.—Quiere decir por metafora, en este oficio ó cargo que me han dado, hanme hecho esclavo y siervo de la república ó de las personas á quienes rijo.

Hete dado la banderilla que has de llevar á la muerte, y el papel que se llama Tetevitl, que se da á los que hán de matar por justicia, y aquella es señal que se despide ya de este mundo.—Por metafora se dice del que avisa á su amigo para que se guarde de algun vicio en que anda, de que muchas veces le ha avisado: dicele, esta vez te aviso y nunca mas te avisaré.

Quando estuvieres junto á la hoguera, ó al pie de la horca, te acordarás de lo que te aviso.— Quiere decir: muchas veces te he avisado que te enmiendes y no quieres; al pie de la horca ó junto á la hoguera os pesará de no haber recibido mi consejo.

Bellaeo, desgreñado, sucio.—Por metafora se dice de aquel que ha hecho alguna afrenta ó desobediencia á su padre, ó á sus mayores, ó á los que rigen en el pueblo.

Está lleno este lugar de alacranes, y de hortigas, espinas y abrojos.—Por metafora se diee, andas en pleito con el Señor, ó delante del Señor ò Juez, mira que andas en peligro entre los alacranes, &c.

Está lleno de polvo y de estiercol.—Por metafora se dice de los que han ganado el señorio que tienen ó la hacienda que poseen con engaños ó con mentiras; y asi les dicen, tu hacienda ó tu señorio no es limpiamente ganado, que está lleno de polvo y de estiercol, de engaños y hurtos.

Tienen los ojos puestos en ti todos.—Quiere decir, que los bajos y populares tienen esperanza de ser favorecidos y abrigados de sus mayores, y asi dicen del mayor y del Señor que los rige, sea Arzobispo á Obispo, ó Virey: Mitzoalixtlapaliztica, Mitzoalnacaz y Artizca.

Señor, todo el pueblo tienen puestos los ojos en vos como quien les ha de hacer mercedes y favorecer en todo. Del cielo ó de entre las nubes ha venido.—Por metafora se dice de alguna persona notable que vino á algun lugar ó reino que no le esperaban, y hace grande provecho á la república.

Aun no se ha deshecho el humo ó la niebla de él.—Quiere decir, aun no se ha perdido la memoria de su fama y de su loor.

El mar ó la chamusquina vino sobre nosotros.—Dicese de la pestilencia ó guerra quando se acaba.

Hay asientos y estrados de tigres y aguilas.—Quiere decir: hay soldados y Señores valientes de guerra que murieron por su defension.

Alas de ave y cola de ave.—Quiere decir, hay gente popular y republicana.

Ave que tiene alas y tiene cola.—Se dice por metafora por él Señor ó Gobernador ó Rey.

Cosa espinosa ó escabrosa que no osan llegar á ella por las espinas que tiene.—Quiere decir, persona venerable y digna de ser tenida y acatada como son los Señores y Consules, &c.

Cosa dulce y sabiosa de comer.—Se dice por el pueblo ó tierra que es deleitosa y abundante.

Cabellos, uñas, espina, barbas, cejas, estilla de piedra preciosa.—Se dice por él que es noble ó generoso, ó de linage de Señores.

Cara y oreja de algunos.—Se dice por los embajadores.

Retrato é imágen de alguno.—Se dice por el que sucedió á otro en oficio y dignidad.

Salió de las entrañas de la garganta.—Se dice por la oracion ó platica que hace el orador.

Su resuello ó espiritu ó su palabra.—Se dice por el razonamiento que hace el Señor ó sus principales, ó el predicador á los oyentes.

Lumbre y hacha encendida y dechado y modelo y espejo ancho.—Por el sermon que el predicador predica, y el buen ejemplo que alguno da.

Cofre y arca.—Por metafora quiere decir, persona que guarda bien el secreto que le está encomendado, ó persona muy callada.

Abeja ó abejon que coge miel de las flores.—Por el que es muchas veces convidado para comer.

Es mi madre y mi padre, es muladar y camino horeajado.—Por metafora se dice esto de las mugeres que se daban por ahi á quien quiera, ó de los hombres viciosos con muchas mugeres.

Arrojan al suelo la cara y los dientes.—Por metafora se dice de las personas venerables que dicen ó hacen alguna cosa indigna de sus personas.

No es cosa que se pueda guardar en cofre ó en arca.—Por metafora se dice de las mozas que por no estar encerradas caen en manos de quien las deshonra. Quando le dicen esto á los padres, responden: clla se tiene la culpa, que yo no la puedo meter en arca ó en cofre.

Derramaronse y esparcieronse piedras preciosas y zafiros y esmeraldas finas.—Por metafora se dice del que predicó muy bien, ó del que oró entre los Señores.

Labra casquillos de sactas de piedras de navajas y endereza cañas de saetas para tirar.—Dicese del que aborrece á alguno y busca manera para le dañar ó le matar.

Escupidera ó gargajos.—Por metafora quiere decir, mentira ó falsedad.

Están asidos los unos con los otros.—Se dice por los que están en paz y se quieren y se tratan bien.

Plumage rico y de perfecto: color.—Dicese por la oracion elegante ó muy bien compuesta.

Eres cedro y árbol de grande sombra.—Se dice por qualquier Señor ó principal que es liberal, y consuela y favorece á sus vasallos.

Nuestro muro y nuestra pared. —Se dice por el Señor que defiende y zela á sus vasallos.

Andas ondeando en el agua, ó las ondas ó el viento te traen de acá para allá.—Esto se dice por el hombre desasosegado.

Haste hecho conejo: haste hecho ciervo.—Esto se dice de aquel ó aquella que se vá de casa de su padre y anda de pueblo en pueblo y de tianquez en tianquez sin querer obedecer á sus padres,

Agua fria, agua helada envia nuestro Señor.—Por metafora se dice esto de la pestilencia ó hambre ú otras aflicciones que envia nuestro Señor para nuestro castigo.

Tu mismo te has despeñado.—Se dice por el que por su culpa cayó en algun gran peligro.

Resbalanse y deslizanse muchos en presencia del trono y del estrado y nadie se escapa.—Quiere decir, el que cae en la ira de nuestro Señor ó Rey no se puede escapar de sus manos.

Los que roen las uñas y los que traen las manos al cuello.—Por metafora se dice de los pobres hambrientos y muy necesitados; decian de esta manera: haz misericordia con los huerfanos y con los pobres que andan muertos de hambre y royendo sus uñas y traen las manos cruzadas delante de los pechos por la grande inopia, y andan demandando de puerta en puerta.

De verdad tiene ojos y tiene orejas.—Por metafora quiere decir; es persona prudente y sabia, habil y experta.

Abrojos y espinas.—Por metafora se dice de los que son reboltosos y perturban la paz de la rerepública con mentiras y con murmuraciones.

Nuestro Señor nos ha pellizcado en la oreja ó en el hombro.—Por metafora se dice, quando se hielan los mantenimientos ó por otra ocasion viene hambre.

Llevó el agua las piedras y los maderos por su gran impetu.—Por metafora se dice quando algun gran trabajo se recrece á la república con el qual son afligidos.

Esto dejaron escrito ó pintado por memoria los antiguos.—Esto se dice de las leyes y costumbres que dejaron los antiguos en la república.

A mi siniestra y debajo de mi sobaco te pondré.—Por metafora quiere decir, serás el mas allegado á mi de todos, y serás otro yo (esto decia el Señor á algun Pilli ó Teculli)—seme fiel que yo te haré mi segundo.

Abrese el cielo y rompese la tierra.—Por metafora quiere decir: una maravilla y un milagro nunca vistos.

Otras metaforas hay cuyo lenguage es mas necesario á los confesores para entender á los naturales que curioso el sentido de ellas para los curiosos en la lectura de libros; y por esta causa no puse mas de estas, pareciendome bastar para entender la platica y trato de estos naturales.

Fué traducido en lengua Española por el Padre Fray Bernardino de Sahagun despues de treinta años que se describió en lengua Mexicana en este año de 1577.

Notas de Bustamante

  1. Nota de Bustamante: Hé aquí lo que llaman en Francia junta de familia. ↩
  2. Nota de Bustamante: Hoy chocolate. ↩
  3. Nota de Bustamante: Hé aquí á tu varon por quien dejareis á vuestro padre y madre por unirte á él dice Dios en el Génesis. Vease si tenian ó no los Mexicanos idea de la union moral é indisoluble del matrimonio. ↩
  4. Nota de Bustamante: Por lo comun quieran ó no, siempre las derraman aunque sientan el mayor placer en lo que afectan negar; hácenlo por pudor, y por no parecer libianas y fáciles. Cojera de perro, juramento de tahur, y lágrimas de muger no hay que creer. (adagio) ↩
  5. Nota de Bustamante: De cuantas podria decirse ¡Oh infelíz mosa! ¿en que manos habeis caído por vuestra desventura? ¡Que pocos son los buenos matrimonios! Este albur se corre, y por lo comun se pierde. ↩
  6. Nota de Bustamante: Es menester no olvidar que el pudor de las jovenes mexicanas era tal que jámas decian sí cuando se les preguntaba si querian casarse, ellas mostraban su voluntad y deferencia con otros actos; (dice Veytia) pero jámas decian sí paladinamente. ↩
  7. Nota de Bustamante: El que hubiere visitado los conventos de monjas de México, y oído hablar á las Religiosas, notará que usan este mismo lenguage, y es igual el estilo de ellas: en nada ha cambiado en esta parte de caracter la Nacion. Esto prueba la originalidad de estos razonamientos, llenos de ternura y sensibilidad, de aquella sensibilidad peculiar y característica de las modestas, suaves, y compasivas señoritas mexicanas: palabras dulces á las que puede aplicarse aquello de.... Sobre la miel ática. ↩
  8. Nota de Bustamante: Es decir, emancipado y libre de la autoridad y sugecion de la familia. ↩
  9. Nota de Bustamante: Un banquete, una reunion de familia, y un tan largo y empalagoso razonamiento para decir que la recien casada ya está preñada, y anunciar esta nueva á sus deudos como hoy lo hacen los monarcas de Europa con sus esposas; prueba el refinamiento político de la Nacion mexicana. Cotéjese ya esta conducta con la fria insensibilidad que mostraban cuando se trataba de sacrificar á los de su especie á los dioses apurando toda la crueldad, y este contraste nos llenará de asombro. El guardar armonía en las costumbres, y ser constantemente humanos en todas circunstancias, solo es dado al verdadero cristiano. ↩
  10. Nota de Bustamante: ¡De cuantos de nuestros gobernantes pudieramos hoy decir esto mismo! mas por nosotros lo dice la nacion que llora y reciente sus estravios, locuras é ignorancia. ↩
  11. Nota de Bustamante: Consultando á la decencia, se han omitido varias espresiones, que solo pueden tolerarse en la candorosa pluma del P. Sahagun. ↩
  12. Nota de Bustamante: Es de admirar la prudencia conque los Mexicanos anunciaban y prevenian á sus hijas de ciertos peligros que nuestros padres les ocultaban por una escrupulosidad imprudente, y por la que algunos perdieron la vida. La niña que ignoraba lo que era la mestruacion, si no se cuidaba en este periodo, quedaba enferma para toda su vida, infecunda é inservible, y en cada mes se veía á la muerte. ↩
  13. Nota de Bustamante: ¡Que pocas hacen esta confesion! Las mas se tienen por entendidas, ↩
  14. Nota de Bustamante: Por lo comun todas las parteras son habladoras; pero esta echó el pie atrás á todas, y ademas son boquiflojas pues cuentan quienes paren, ó están preñadas, ↩
  15. Nota de Bustamante: No sé de donde le venga esta cualidad, será porque en el bautismo hacia de sacerdotiza. ↩
  16. Nota de Bustamante: La decencia, pudor y respeto que debo á mis lectores, no me permite presentarles las veinte y cuatro lineas que suprimo de este capítulo escritas con la franqueza y sencilléz caracteristica del padre Sahagun, á fuér de fiel historiador: bastame decir que se reducen á recomendar la partera á la preñada, la parsimonia y sobriedad que debia guardar con su esposo en el uso del matrimonio durante la preñez, y mucho mas cuando estuviese procsima al parto; ora sea para que no se le dificultase; ora porque la vista del feto no diese mal cobro de su continencia á los que lo observasen despues de dado á luz. Esto está en la naturaleza, pues vemos que los animales son contenidos y respetan á las hembras cuando las reconocen preñadas, y aun en la vaca se admira la total resistencia que muestra al becerrito para darle la teta luego que se siente gravida. ↩
  17. Nota de Bustamante: Hoy llaman Tlacuachi. ↩
  18. Nota de Bustamante: Si no sabian hacer las parteras mas de lo aquí dicho, es preciso confesar que no sabian palabra de su oficio. Hoy no estamos muy adelantados en este arte, pues el gobierno no ha hecho establecer, como debiera, una escuela de Partear que cursasen precisamente todas las parteras bajo la enseñanza de sabios cirujanos. Son muchos los infanticidios que por esta ignorancia se cometen; gran parte de las comadres publicas son unos verdugos que miran con horror las parturientas, y temen ponerse en sus manos, pues las infieren graves daños hasta arañarlas y picarlas, para irritarlas. Esto llama imperiosamente la atencion del ayuntamiento en cuyas atribuciones está esta como ramo de la Igiene, ó salud pública. ↩
  19. Nota de Bustamante: A este punto llevaban los Mexicanos la ilusion del cautiverio. ↩
  20. Nota de Bustamante: Caracter esencial de los Mexicanos. ↩
  21. Nota de Bustamante: Tzacua, de este pájaro se habla repetidas veces en esta historia, porque los Indios lo hacian miembro de comparacion ó semejanza en sus alocusiones. El es pájaro madrugador, el cual nada tiene de notable en su plumage ni en su voz, pero sí en sus propiedades. De todas las aves no diré mas (dice Clavijero) es la última que descansa por la noche, y la primera que anuncia la venida del sol. Una hora antes de amanecer un pájaro de estos colocado en la rama que pasó la noche con otros muchos de su especie, empieza á llamarlos en voz alta y sonora, y repite con tono alegre hasta que alguno le responde. La Tzacua es del tamaño del gorrion, y muy semejante en los colores á la calandria; pero es mas maravilloso en sus propiedades. Vive en sociedad: cada árbol es para ellos una poblacion, compuesta de muchos nidos que cuelgan de las ramas. Una Tzacua hace de gefe y guarda del pueblo, reside en el alto del árbol de donde vuela de un nido á otro; despues de haber cantado un poco, vuelve á su residencia, y así visita todos los nidos, mientras callan todos los que estén en ellos. Si vé venir acía el árbol algun pájaro de otra especie, le sale al encuentro, y con el pico y álas le obliga á retroceder; pero si vé acercarse un hombre ú otro objeto voluminoso, vuela gritando á un árbol inmediato, y si «entre tanto vienen del campo otras Tzacuas de la misma tribu sale á recibirlas y mudando el tono de la voz las obliga á retirarse; pero cuando observa que es pasado el peligro, vuelve á la acostumbrada visita de los nidos! En Mechoacan abundan las Tzacuas: por tales observaciones que sin duda tenian sobre ellos, los Indios les merecen grandes recuerdos y comparaciones con el soldado que está en todas partes.. El Quechotl ó Tlauhquechtl es pájaro acuático, grande, que tiene las plumas de un bellísimo color de grana, ó un blanco sonrosado, menos!as del cuello que son negras. Habita en la playa del Mar y margenes de los rios, no come mas que peces vivos, sin tocar jamás carne muerta. El Tlacuiloltototl, ó pájaro pintado, merece con razon este nombre, pues en sus hermosísimas plumas lucen el rojo, el azul turquí, el morado, el verde y el negro. Tiene los ojos negros con la iris amarilla, y ios pies cenicientos. El Tzinizcan es del tamaño de un palomo: tiene el pico encorbado, corto, y amarillo: la cabeza y cuello semejantes al palomo; pero hermoseados con visos verdes y brillantes; el pecho y vientre rojo, ecepto la parte inmediata á la cola que está manchada de blanco y azul: la cola en la parte superior es verde, en la inferior negra: las alas negras y blancas, los ojos negros con el iris amarillo rogizo. También habita cerca del mar. El Hauhtototl es muy semejante en los colores al Tlacuiloltototl; pero mas pequeño. El Huitzitzilin es el celebre y maravilloso Chupamirto admirable por su pequenez y ligereza singular, hermosura de sus plumas, corta dosis de alimento con que se nutre, y largo sueño en que se vé sepultado durante el invierno. Este sueño (dice Clavijero) ó por mejor decir inmovilidad ocasionada, por el entorpecimiento de sus miembros, está ya acreditada juridicalmente. En ellos hay el mismo fenómeno que en las golondrinas y otros animales que tienen la sangre fria, aunque en ninguno dura tanto como en el Chupamirto, que en algunos paises ésta privado de todo movimiento desde octubre, hasta abril. Sin embargo en febrero de 1828 aparecieron en México. (Yo los vi) B. He puesto estas anotaciones, que algunos las tendrán por agenas en este lugar, para que mis lectores perciban el gusto de las comparaciones de los Indios con estos animales en los elocuentes razonamientos que presenta el padre Sahagun. ↩
  22. Nota de Bustamante: Sería muy bueno repetirles este razonamiento á millares de señoritas que no dejan dia sin salir á vagar por las calles, abandonando su familia y son huéspedes en su casa. ↩
  23. Nota de Bustamante: Cotéjense estas ceremonias con las del bautismo católico, y tal vez se hallará que en él tuvieron su origen convertido, despues en abominacion. ↩
  24. Nota de Bustamante: El pecado original de nuestros padres. ↩
  25. Nota de Bustamante: Esta especie de orgullo está en la naturaleza: el hombre al considerarse autor de un hijo, naturalmente se envanece, como que ha dilatado la esfera de su ecsistencia.... ¡Padres! humillaos y temblad; acaso ese hijo que os recrea será un dia enemigo de su Dios y de su patria; para que esto no suceda ni os avergonzeis de haberle engendrado, decídios á educarlo, y alimentarlo con la sana doctrina de Jesucristo que preserva á los hombres del pecado y infierno. ↩
  26. Nota de Bustamante: Por supuesto la parida no estaria en disposicion de oír con gusto semejante razonamiento, pero los ceremoniosos y empalagosos mexicanos los hacian en todas ocasiones y circunstancias: aun hoy dia se nota que encontrándose dos indios ó indias en un camino á distancia de menos de media cuadra comienzan á saludarse, siguen andando, y no terminan sus razonamientos hasta no perderse de vista. Reducense á preguntarse por su padre, madre, hijos, parientes &c. todo insubstancial y vago.—No conocen el laconismo y precision de la lengua Malla de Yucatán. ↩
  27. Nota de Bustamante: No nos admiremos del orgullo con que son tachados los últimos reyes mexicanos por los historiadores, supuesto que desde la cuna eran saludados con este lenguage asiático y de bajeza, propio para enorgullecerlos é infatuarlos. ↩
  28. Nota de Bustamante: Esta misma formula usó Moctheuzoma cuando respondió al parabien que le dió á nombre de Maxiscatzin, su enviado, presentándose á felicitarlo por su ecsaltacion al imperio mexicano. Vease su vida. ↩
  29. Nota de Bustamante: Es de advertir que todavia se usa esta clase de cumplido y felicitacion entre los Indios, principalmente en el estado de Oaxaca donde se conserva pura la raza. Luego que nace algun hijo al juez del partido, comisionan ó vá el mismo gobernador vestido de gala y demas oficiales de república á hacer igual felicitacion llevando algun obsequio: muéstranse tan idalgos y cortesanos, como generosos. ¡Ilustres vástagos de los nobles Aztecas! yo no puedo fijar sobre vosotros mi vista sin conmoverme: en el momento me ocurren las ideas de vuestra antigua grandeza, y de vuestra esclavitud y degradacion. ¡Yo quisiera veros indemnizados de tantos ultrajes! recibid mi corazon harto condolido de vuestros infortunios! Lo mismo me pasa cuando veo sus danzas en la colegiata de Guadalupe, no puedo soportar aquel espectaculo de sensibilidad y ternura, brota un torrente de lágrimas de mis ojos, y bendigo al autor del grito de Dolores. ↩
  30. Nota de Bustamante: En México conozco á un menguado de estos que sabe de memoria el Lunario perpetuo, y algunas personas por burlarse de él, le hacen igual consulta; él se reviste de un aire de circunspeccion muy magestuoso, y hace antes de todo igual pregunta, entónces en tono de Oráculo pronuncia su fallo: cuando alguno le dice que ha nacido en octubre hace un gesto, porque de este mes tiene un pésimo concepto. ¡O míseri homines! ¡O cuantum enim est rebus inane! ↩
  31. Nota de Bustamante: Quod nocere potest dice el Diccionario de la lengua española. ↩
  32. Nota de Bustamante: Notense estas palabras, y cotéjense con las del Evangelio que hablan de la regeneracion del baustismo.... Nisi quis renatus fuerit ex aqua et Spiritu Sancto. ↩
  33. Nota de Bustamante: En México se acostumbra dar por los padrinos, medios reales nuevos que llaman dar el bolo del bautismo. ↩
  34. Nota de Bustamante: Recuerdo á mis lectores la fórmula de los Romanos, cuando hacian sufragio por los difuntos: llegábanse á su sepultura, y tomando de su superficie una poca de tierra, la esparcian diciendo... Sit vobis terra levis.... Séate la tierra leve; tan natural cosa es recomendar lo que mas amamos á la persona á quien la confiamos, aunque sea inanimada como la cuna ó el sepulcro, lugares destinados para nuestra mansion y descanso. ↩
  35. Nota de Bustamante: La oracion antecedente la trae traducida al castellano D. Carlos Sigüenza y Góngora, en su Paraiso occidental, ó sea historia de la fundacion del convento de J. M. de México, y tambien la que pronunciaba la rectora despues del Super--Intendente ó Tecuacuilli del templo. La he puesto en la obra muchas veces citada... Texcoco en los últimos ttempos de sus antiguos Reyes pág. 206. ↩
  36. Nota de Bustamante: ¡Ojalá y que nuestros preceptores la usaran hoy, no estaria nnestra juventud tan insolentada y desmoralizada: nuestros legisladores no han de ser mas humanos que Dios, y en la sagrada escritura se manda hacer uso del azote sobre el niño discolo. ↩
  37. Nota de Bustamante: Don Carlos Siguenza cuando traduce este mismo razonamiento dice hermosamente: «barrerás estos patios por donde se pasea el Dios de la magestad acompañado del silencio.... Personificar el silencio es una figura bella, atrevida y digna de Pindaro. ↩
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