Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro VII: Del sol, la luna y las estrellas
Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.
El Libro VII trata del sol, la luna y las estrellas, de los vientos, nubes y heladas, de la cuenta de los años y de la ceremonia del fuego nuevo.
Lo que falta en esta edición. La tabla de la cuenta de los años a que remite el capítulo XIII no aparece en esta edición.
Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.
Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro VII (1577): eclipse de luna, vía Wikimedia Commons (dominio público).
- Prólogo
- Al lector
- Capítulo I — Del Sol.
- Capítulo II — De la Luna.
- Capítulo III — De las estrellas llamadas Mastelejos
- Capítulo IV — De los Cometas.
- Capítulo V — Del Viento.
- Capítulo VI — De las Nubes.
- Capítulo VII — De la Helada, Nieve, y Granizo.
- Capítulo VIII — De la manera que tenian en contar los años.
- Capítulo IX — Del temor que tenian al hambre cuando andaba la cuenta de los años en Cetochtli, y de la provision que hacian en el año anterior.
- Capítulo X — De la gavilla ó atadura de los años, que era despues que cada uno de los cuatro caracteres habia regido cada uno trece años, que son cincuenta y dos; y de lo que en este año cincuenta y dos hacian.
- Capítulo XI — Del órden que guardaban en sacar la lumbre nueva en el año cincuenta y aos, y todas las ceremonias que part sacarla hacian.
- Capítulo XII — De lo que se hacia despues de haber sacado el fuego nuevo.
- Capítulo XIII — De como toda la gente despues de haber tomado fuego nuevo renovaba todos sus vestidos y alhajas, donde se pone la figura de la cuenta de los años.
Libro septimo
El septimo libro trata del Sol, y de la Luna, y estrellas, y del año del jubileo.
Prólogo
Quan desatinados habian sido en el conocimiento de las criaturas los Gentiles nuestros antecesores asi Griegos como Latinos, está muy claro por sus mismas escrituras, por las quales nos consta quan ridiculas fabulas inventaron del Sol y de la Luna y de algunas de las estrellas, y del agua, fuego, tierra, y aire, y de las otras criaturas; y lo peor es les atribuyeron la divinidad, y adoraron, ofrecieron, sacrificaron y acataron como á Dioses. Esto provino en parte por la ceguedad en que caimos por el pecado original, y en parte por la malicia y envejecido odio de nuestro adversario Satanás, que siempre procura abatirnos á cosas viles y ridiculas y muy culpables; pues si esto pasó como sabemos entre gente de tanta discrecion y presunción, no hay porque nadie se maraville porque se hallen semejantes cosas entre esta gente tan parvula y tan facil para ser engañada, pues á proposito que se han curado de sus cegueras asi por medio de los predicadores como de los confesores, se ponen en el presente libro algunas fabulas no menos frias que frivolas que sus antepasados les dejaron del Sol y de la Luna y de las estrellas, y de los elementos y cosas elementadas. Al fin de este libro se pone la manera de contar de los antiguos y del año del Jubileo que era de cincuenta en cincuenta dos años y de las notables ceremonias que entonces hacian.
Al lector
Razon tendrá el Lector de disgustarse en la lectura de este septimo libro, y mucho mayor la tendrá si entiende la lengua Indiana juntamente con la lengua Española, porque en español el lenguage vá muy bajo, y la materia de que se trata en este septimo libro vá tratada muy bajamente; esto es, porque los mismos naturales dieron la relacion de las cosas, que en este libro se tratan, muy bajamente, segun ellos las entienden, y en bajo lenguage: y asi se tradujo en lengua Española en bajo estilo y en bajo quilate de entendimiento, pretendiendo solamente saber y escribir lo que entendian en esta materia de astrologia y filosofia natural que es muy poco y muy bajo. Otra cosa vá en la lengua que tambien dará disgusto al que la entendiere, y es, que de una cosa van muchos nombres sinonimos y una manera de decir, y una sentencia vá dicha de muchas maneras. Esto se hizo á posta por saber y escribir todos los vocablos de cada cosa y todas las maneras de decir de cada ciencia; y esto no solamente en este libro, sino en toda la obra.
Capítulo I
Del Sol.
El Soltiene propiedad de resplandecer y alumbrar, y de echar rayos de si; es caliente y tuesta, hace sudar, para hosco ó loro el cuerpo y la cara de la persona. Hacian fiesta al Sol una vez cada año en el signo que se llamaba Naviolin, y antes de la fiesta ayunaban cuatro dias como vigilia de la fiesta; y en esta fiesta del Sol ofrecian incienso y sangre de las orejas cuatro veces, una en saliendo el Sol, otra al medio dia, y otra á la hora de visperas, y cuando se ponia. Y cuando á la mañana salia, decian: ya comienza el Sol su obra, que será ? que acontecerá en este dia? la puesta del Sol, decian: acabó su obra ó su tarea el Sol. A las veces cuando sale el sol parece de color de sangre, y á las veces parece blanquecino, y á las veces sale de color enfermizo por razon de las tinieblas ó de las nubes que se le anteponen. Cuando se eclipsa el Sol, parase colorado; parece que se desasosiega ó que se turba el Sol, ó se remece ó revuelve, y amarilleeese mucho. Cuando vé la gente, luego se alborota y tomales gran temor, y luego las mugeres lloran á voces y los hombres dan grita, hiriendo las bocas econ las manos, y en todas partes se daban grandes voces y alaridos, y luego buscaban hombres de cabellos blancos y caras blancas y los sacrificaban al Sol, y tambien sacrificaban cautivos y se untaban con la sangre de las orejas, y tambien agujereaban las orejas con puntas de maguey y pasaban mimbres ó cosa semejante por las orejas por los agujeros que las puntas habian hecho, y luego por todos los templos cantaban y tañian haciendo gran ruido, y decian si del todo se acababa de eclipsar el Sol, nunca mas alumbrará; ponerse han perpetuas tinieblas, y descenderán los demonios y vendránnos á comer.
Capítulo II
De la Luna.
Cuando la Luna nuevamente nace, parece como un arquito de alambre delgado, aun no resplandece; poco á poco va creciendo; á los quince dias es llena, y cuando ya es llena sale por el Oriente á la puesta del Sol; parece como una rueda de molino grande, muy redonda y muy colorada; y cuando va subiendo, parece blanca ó resplandeciente; parece como un conejo en medio de ella, y sino hay nubes resplandece casi como el Sol asi como de dia; y despues de llena cumplidamente, poco á poco se va menguando hasta que vuelve á ser como cuando comenzó. Dicen entonces: ya se muere la Luna; ya se duerme mucho, esto es, cuando sale ya con el alba: al tiempo de la conjuncion dicen: ya es muerta la Luna. La fabula del conejo que está en la Luna es esta: dieen que los Dioses se burlaron con la Luna y dieronla con un conejo en la cara, y quedole señalado en la cara, y con esto le oscurecieron la cara como con un cardenal. Despues de esto, sale para alumbrar al mundo. Decian que antes que hubiese dia en el mundo, que se juntaron los Dioses en aquel lugar que se llama Tenutioacan (que es el pueblo de San Juan entre Chieonautlan y Otumba), y digeron los unos á los otros: Dioses, quien tendrá cargo de alumbrar al mundo? Luego á estas palabras respondió un Dios que se llamaba Teeueiztecatl, y dijo, yo tomo á cargo de alumbrar al mundo: Luego otra vez hablaron los Dioses, y digeron: quien será otro? y luego se miraron los unos á los otros, y conferian quien seria el otro, y ninguno de ellos osaba ofrecerse á aquel oficio; todos temian y se excusaban. Uno de los Dioses, de que no se hacia cuenta y era buboso, no hablaba sino oía lo que los otros Dioses decian; y los otros hablaronle y digeroule: sé tu el que alumbres, bubosito; y él de buena voluntad obedeció á lo que le mandaron, y respondió: en merced recibo lo que me habeis mandado; sea asi. Y luego los dos comenzaron á hacer penitencia cuatro dias, y luego encendieron fuego en el hogar el cual era hecho en una peña que ahora llaman Teutezcalli. El Dios llamado Tecnciztecatl, todo lo que ofrecia era precioso; en lugar de ramos, ofrecia plumas ricas que se llaman Quetzalli; y en lugar de pelotas de heno, ofrecia pelotas de oro; y en lugar de espinas de maguey, ofrecia espinas hechas de piedras preciosas; y en lugar de espinas ensangrentadas, ofrecia espinas hechas de coral colorado; y el copal que ofrecia era muy bueno. Y el buboso que se llamaba Nanaoatzin, en lugar de ramos ofrecia cañas verdes atadas de tres en tres, todas ellas llegaban á nueve; y ofrecia bolas de heno y espinas de maguey, y ensangrentabalas con su misma sangre; y en lugar de copal ofrecia las postillas de las bubas. A cada uno de estos se le edificó una torre como monte; en los mismos montes hicieron penitencia cuatro noches; ahora se llaman estos montes Tzaqualli; están ambos cerca el pueblo de San Juan que se llama Teutioacan. Desque se acabaron las cuatro noches de su penitencia, luego echaron por ahi los ramos y todo lo demas con que hicieron penitencia; esto se hizo al fin ó al remate de su penitencia. Cuando la noche siguiente á la media noche habian de comenzar á hacer sus oficios, antes un poco de la media noche dieronle sus aderezos al que se llamaba Tecuciztecatl; dieronle un plumage llamado Aztacomitl y una chaqueta de lienzo; y al buboso que se llamaba Nanaoatzin, tocaronle la cabeza con papel que se llama Amatzonili, y pusieronle una estola de papel y un maxtli de papel; y llegada la media noche, todos los Dioses se pusieron en derredor del hogar que se llama Teutexcalli: en este lugar ardió el fuego cuatro dias: ordenaronse los dichos Dioses en dos rengles; unos de la una parte del fuego y otros de la otra; y luego los dos sobredichos se pusieron delante del fuego, las caras acia al fuego, en medio de las dos rengles de los Dioses, los cuales todos estaban levantados; y luego hablaron los Dioses, y digeron á Tecuciztecatl: ea pues, Tecuciztecall, entra tu en el fuego; y él luego acometió para echarse en el fuego, y como el fuego era grande y estaba muy encendido, como sintió la gran calor del fuego hubo miedo, y no osó echarse en el fuego y volviose atras: otra vez tornó para echarse en el fuego, haciendo fuerza, y llegandose detuvose, mo osó echarse en el fuego: cuatro veces probó pero nunca se osó echar: estaba puesto mandamiento que no probase mas de cuatro veces. Desque hubo probado cuatro veces, los Dioses luego hablaron á Nanaoatzin, y digeronle: ea pues, Nanaoatzin, prueba tu; y como le hubieron hablado los Dioses, esforzose y cerrando los ojos arremetió y echóse en el fuego, y luego comenzó á rechinar y respendar en el fuego como quien se asa: y como vió Tecuciztecatl, que se habia echado en el fuego y ardia, arremetió y echóse en el fuego; y diz, que luego un aguila entró en el fuego y tambien se quemó, y por eso tiene las plumas hoscas ó negrestinas: á la postre entró un tigre y no se quemó, sino chamuscose, y por eso quedó manchado de negro y blanco. De este lugar se tomó la costumbre de llamar á los hombres diestros en la guerra Quauhtlocelotl, y dicen primero Quaulitli, porque el aguila primero entró en el fuego, y dicese á la postre Ocelotl, porque el tigre entró en el fuego á la postre del aguila. Despues que ambos se hubieron arrojado en el fuego y despues que se hubieron quemado, luego los Dioses se sentaron á esperar de que parte vendria el Nanaoa. Despues que estuvieron gran rato esperando, comenzóse á parar colorado el ciclo, y en toda parte apareció la luz del alba; y dicen, que despues de esto, los Dioses se hincaron de rodillas para esperar á donde saldria Nanaoalzin hecho Sol. A todas partes miraron volviendose en derredor, mas nunca acertaron á pensar ni á decir á que parte saldria; en ninguna cosa se determinaron: algunos pensaron que saldria de la parte del Norte y pararonse á mirar acia él; otros acia al Mediodia; á todas partes sospecharon que habia de salir, porque á todas partes habia resplandor del alba: otros se pusieron á mirar acia al Oriente, y digeron; aqui, de esta parte ha de salir el Sol: El dicho de estos fué verdadero. Dicen que los que miraron acia al Oriente fueron Quetzalcoatl, que tambien se llama Ecatl, y otro que se llama Totec, y por otro nombre Anaoall y Tecu, y por otro nombre Tlatavictezcatlipuca, y otros que se llaman Mimizcoa que son innumerables; y cuatro mugeres, la una que se llama Tiacapan, la otra Teicu, la tercera Tlacocoa, la cuarta Xocoiotl. Y cuando vino á salir el Sol pareció muy colorado; parecia que se cantoneaba de una parte á otra; nadie lo podia mirar porque quitaba la vista de los ojos; resplandecia y echaba rayos de si en gran manera y sus rayos se derramaron por todas partes. Y despues salió la Luna en la misma parte del Oriente á par del Sol; primero salió el Sol, y tras él salió la Luna; por el órden que entraron en el fuego, por el mismo salieron hechos Sol y Luna. Y dicen los que cuentan fabulas ó hablillas, que tenian igual luz con que alumbraban; y desque vieron los Dioses que igualmente resplandecian, hablaronse otra vez, y digeron: O Dioses, como será esto? será bien que vayan ambos á la par? será bien que igualmente alumbren ? Y los Dioses dieron sentencia y digeron: Sea de esta manera, hagase de esta manera. Y luego uno de ellos fué corriendo y dió con un conejo en la cara á Tecuciztecatl, y oscurecióle la cara, y ofuscole el resplandor, y quedó como ahora está su cara. Despues que hubieron salido ambos sobre la tierra, estuvieron quedos sin mudarse de un lugar el Sol y la Luna, y los Dioses otra vez se hablaron y digeron: como podemos vivir? no se menea el Sol? hemos de vivir entre los villanos? muramos todos y hagamosle que resucite por nuestra muerte; y luego el aire se encargó de matar á todos los Dioses y matólos; y dicese, que uno llamado Xolotl rehusaba la muerte, y dijo á los Dioses: O Dioses, no muera yo, y lloraba en gran manera, de suerte que se le hincharon los ojos de llorar; y cuando llegó á él el que mataba, echó á huir y escondióse entre los maizales, y convirtióse en pie de maiz que tiene dos cañas, y los labradores le llaman Xolotl; y fué visto y hallado entre los pies del maiz: otra vez echó á huir y se escondió entre los magueyes, y convirtióse en maguey que tiene dos cuerpos, que se llama Mexolotl: otra vez fué visto, y echó á huir y metióse en el agua é hizose pez que se llama Axolotl; y de alli le tomaron y le mataron. Y dicen, que aunque fueron muertos los Dioses, no por eso se movió el Sol; y luego el viento comenzó á soplar y ventear reciamente, y él le hizo moverse para que anduviese su camino; y despues que el Sol comenzó á caminar, la Luna se estubo queda en el lugar donde estaba. Despues del Sol comenzó la Luna á andar: de cesta manera se desviaron el uno del otro, y asi salen en diversos tiempos: NN el Sol dura un dia, y la Luna trabaja en la noche ó alumbra de noche. De aqui parece lo que se dice, que el Tecuciztecall habia de ser Sol, si primero se hubiese echado en el fuego, porque él fué el primero nombradó y ofreció cosas preciosas en su penitencia. Cuando la Luna se eclipsa parece casi oscura, ennegrecese, parece hosca; y luego se oscurece la tierra. Cuando esto acontecia las preñadas temian de abortar: tomabales gran temor que lo que tenian en el cuerpo se habia de volver raton; y para remedio de esto tomaban un pedazo de Yzili en la boca, ó ponianlo en la cintura sobre el vientre, para que los niños que en el vientre estaban no saliesen sin bezos, ó sin narices, ó boquituertos ó bizcos, ó para que no naciesen monstruos. Los de Xaltoca tenian por Dios á la Luna, y le hacian particulares ofrendas y sacrificios.
Capítulo III
De las estrellas llamadas Mastelejos
Hacia esta gente particular reverencia y particulares sacrificios á los Mastelejos del ciclo que andan cerca de las Cabrillas, que es el signo del toro. Hacian estos sacrificios y ceremonias cuando nuevamente parecian por el Oriente, despues de la fiesta del Sol. Despues de haberles ofrecido incienso, decian: ya há salido Yioalteculli y Sacavitztli, que acontecerá esta noche? éó que fin habrá la noche, prospero ó adverso? Tres veces ofrecian incienso; y debe de ser porque ellas son tres estrellas: la una vez á prima noche; la otra á hora de las tres; la otra cuando comienza á amanecer. Llaman á estas tres estrellas Mamalhoazili; y por este mismo nombre llaman á los palos con que sacan lumbre, porque les parece que tienen alguna semejanza con ellas, y que de alli les vino esta manera de sacar fuego. De aqui tomaron por costumbre de hacer unas quemaduras en la muñeca los varones, á honra de aquellas estrellas: decian, que el que no fuese señalado de aquellas quemaduras, cuando se muriese, que allá en el Infierno habian de sacar fuego de su muñeca, barrenandola como cuando acá sacan el fuego del palo. A la estrella de Venus, la llamaba esta gente Citlapuli Veycitlalin; estrella grande: y decian, que cuando sale por el Oriente hace cuatro arremetidas, y á las tres luce poco y vuelvese á esconder, y á la cuarta sale con toda su claridad y procede por su curso; y dicen de su luz que parece á la de la Luna: en la primera arremetida tenianla de mal agüero, diciendo, que traia enfermedad consigo, y por esto cerraban las puertas y ventanas para que no entrase su luz; y á las veces la tomaban por buen agüero segun el principio del tiempo en que comenzaba á aparecer por el Oriente.
Capítulo IV
De los Cometas.
Llamaba esta gente al Cometa Citlalimpopoca, que quiere decir, estrella que humea. Tenianle por pronostico de la muerte de algun principe ó Rey, ó de guerra ó de hambre: la gente vulgar decia: esta es nuestra hambre. A la inflamacion del Cometa, llamaba esta gente Citlalintlamina, que quiere decir: la estrella tira saetas; y decian, que siempre que aquella sacta caia sobre alguna cosa viva, liebre ó conejo, ú otro animal, donde heria luego se criaba un gusano, por lo cual aquel animal no era de comer: por esta causa procuraba esta gente abrigarse de noche para que la inflamacion del Cometa no cayese sobre ellos. A las estrellas que están en la boca de la Bocina, llama esta gente Citlalsunecuilli: pintan á manera de un S revueltas siete estrellas: dicen que están por si apartadas de las otras que son resplandecientes: llamanlas Citlalxunecuilli, porque tienen semejanza con cierta manera de pan que hacen á manera de la letra S, al cual llaman Xunecuilli; el cual pan se comia en todas las casas un dia del año que se llama Suchilhuitl. A aquellas estrellas que en algunas partes llaman el Carro, esta gente las llama Escorpion, porque tienen figura de escorpion ó alacran, y asi se llaman en muchas partes del mundo.
Capítulo V
Del Viento.
Esta gente atribuia el viento á un Dios que llamaban Quetzalcoatl, bien casi como Dios de los vientos. Sopla el viento de cuatro partes del mundo por mandamiento de este Dios, segun ellos decian; de la una parte viene de acia el Oriente, donde ellos dicen estar el Paraiso terrenal, al cual llaman Tlalocan; á este viento lc llamaban Tlalocavill; no es viento furioso; cuando él sopla no impide las canoas andar por el agua: el segundo viento sopla de acia el Norte, donde ellos dicen estar el Infierno, y asi le llaman Mictlampaecatl, que quiere decir, el viento de acia el Infiero; este viento es furioso, y por eso le temen mucho; cuando él sopla no pueden andar por el agua las canoas, y todos los que andan por el agua se salen por temor cuando él sopla, con toda la prisa que pueden, porque muchas veces peligran con él: el tercer viento sepla de acia el Occidente, donde ellos decian que era la habitacion de las Diosas que llaman Cioapipilti; llamabanle Ciotlampachecatl ó Cioaehecatl, que quiere decir, viento que sopla donde habitan las mugeres; este viento no es furioso pero es frio; hace temblar de frio; con este viento bien se navega: el cuarto viento sopla de acia el Mediodia, y llamanle Vitztlampacchecall, que quiere decir, viento que sopla de aquella parte donde fueron los Dioses que llaman Vitznaoa: este viento en estas partes es furioso y peligroso para navegar: tanta es su furia, que algunas veces arranca los árboles y trastorna las paredes, y levanta grandes olas en el agua: las canoas que topa en el agua echalas á fondo, ó las levanta en alto: es tan furioso como el cierzo é Norte.
Tor diversos nombres nombran al relampago ó rayo: atribuianlos á los Tlaloques ó Tlamacazques: decian que ellos hacian los rayos y relampagos y truenos, y que herian con ellos á quien querian.
Capítulo VI
De las Nubes.
Las nubes y las pluvias atribuianlas cestos naturales á un Dios que llamaban Tlalocatecutli, el cual tenia muchos otros debajo de su dominio, á los cuales llamaban Tlaloques y Tlamacazques. Estos pensaban que criaban todas las cosas necesarias para el cuerpo, como maiz y frisoles &c., y que ellos enviaban las pluvias, para que naciesen todas las cosas que se crian en la tierra; y cuando hacian la fiesta este Dios y á sus sujetos, antes de la fiesta ayunaban cuatro dias aquellos que llaman Tlamacazques, los cuales moraban en la casa del templo que se llama Calmecac; y acabado el ayuno, si algun defectuoso entre ellos habia, por honra de aquellos Dioses le maltrataban en la laguna, arrastrandole y acoceandole por el cieno y por el agua hasta que casi lo ahogaban: á los que en la casa llamada Calmecac hacian algun defecto, como es quebrar alguna vasija ó cosa semejante, los prendian y tenian guardados para castigarlos en aquel dia; y algunas veces los padres de aquel que estaba preso daban gallinas, ó mantas, ú otras cosas á los Tlamacazques para que lo soltasen y no lo ahogasen: á los que maltrataban de esta manera, ni sus padres ni parientes osaban favorecerlos ni hablar por ellos, si antes uo les habian librado estando presos; y tanto los maltrataban que los dejaban casi muertos, arrojados á la orilla del agua; entonces los tomaban sus padres y los llevaban á sus casas. En esta fiesta de estos Dioses todos los Maceguales comian maiz cocido hecho como arroz, y los Tlamacazques andaban bailando y cantando por las calles: en una mano traian una caña de maiz verde y en otra una olla con asa: De este modo andaban demandando que les diesen maiz cocido, y todos los Maceguales les echaban en las ollas que traian de aquel maiz cocido. Estos Dioses decian que hacian las nubes y las pluvias y el granizo y las nieves y los truenos y los relampagos y los rayos.
El arco del cielo es á manera de arco de canteria; tiene apariencia de diversos colores: cuando aparece es señal de serenidad; y cuando el arco del cielo se pone sobre algun maguey, decian, que lo hace secar ó marchitar; y tambien decian, que cuando espesas veces se aparecia el arco del cielo era señal de que ya querian cesar las aguas.
Capítulo VII
De la Helada, Nieve, y Granizo.
Señalaban cierto tiempo de helada, diciendo, que en termino de ciento veinte dias en cada un año helaba, y que comenzaba el hielo desdel mes que llamaban Ochpaniztli, hasta el mes llamado Tititl, porque cuando venia este mes ó fiesta toda la gente vulgar decia, que ya era tiempo de beneficiar y labrar la tierra y sembrar maiz y cualquier género de semillas; y asi se aparejaban todos para trabajar. La nieve cuando cae casi como agua ó lluvia, llamanla Ceppaiavitl, casi hielo blando como niebla; y cuando asi acontecia, decian que era pronostico de la cosecha buena, y que el año que venia seria muy fertil. Las nubes espesas cuando se veian encima de las sierras altas, decian, que ya venian los Tlaloques, que eran tenidos por Dioses de las aguas y de las lluvias. Esta gente cuando veia sobre las sierras nubes muy blancas, decia que era señal de granizos, los cuales venian á destruir las sementeras, y asi tenian muy gran miedo; y para los cazadores era de gran provecho el granizo, porque mataba infinito número de cualesquier aves y pajaros; y para que no viniese el dicho daño en los maizales andaban unos hechiceros que llamaban Teciuhtlazques, que es casi estorbadores de granizos; los cuales decian que sabian cierta arte ó encantamiento para quitar los granizos, ó que no empeciesen los maizales, y para enviarlos á las partes desiertas y no sembradas ni cultivadas, ó á las lagunas donde no hay sementeras ningunas.
Capítulo VIII
De la manera que tenian en contar los años.
Los de Mexico ó los de esta Nueva-España en su infidelidad solian contar los años por cierta rueda con cuatro señales ó figuras conforme las cuatro partes del mundo, de manera que cada año se contaba con la figura que era de cada una de las dichas cuatro partes: los nombres que tuvieron puestos á las cuatro partes del mundo, son estos: Vitztlampa, que es el Mediodia ó Austro: Tlapcopa, que es el Oriente: Mictlampa, que es el Septentrion: Cioatlampa, que es el Occidente ó Poniente: los nombres de las figuras dedicadas á las cuatro partes son estos: Tochtli, que es conejo, era dedicado á Vitztlampa, que es el Mediodia: Acatl, que es caña, era dedicado al Oriente: Tecpatl, que es el pedernal, era dedicado al Septentrion: Calli, que es casa, era dedicado al Occidente ó Poniente; asi que al principio de los años, era la figura de conejo. De esta manera Cetochtli un conejo, y luego Omeacatl que es dos cañas, y luego Eitccpatl que cs tres pedernales, y luego Navicalli que es cuatro casas, y asi se van multiplicando los números de cada nombre ó figura hasta los trece; y acabados los cincuenta y dos años, tornaba la cuenta á Cctochtli. Acatl, que es la caña, era figura dedicada al Oriente, que llamaban Tlapcopa Tlavilcopa, casi acia la lumbre ó al Sol: Tecpatl, que es pedernal, era figura dedicada á Mictlampa, casi acia el Infierno, porque creian que á la parte del Septentrion los difuntos se iban; por lo cual en la supersticion que hacian á los difuntos cubiertos con las mantas, á todos los cuerpos los hacian sentar vuelta la cara al Septentrion ó Mictlampa. La cuarta figura era la casa, y era dedicada al Occidente ó Poniente, al cual llamaban Cioatlampa, que es casi acia la casa de las mugeres; porque tenian opinion, que en el Poniente vivian las mugeres difuntas que son Diosas, y en el Oriente viven los hombres; y que los hombres difuntos que están en la casa del Sol, desdel Oriente le guian haciendole fiesta al Sol cada dia que sale, hasta llegar al Mediodia; y que las mugeres difuntas que llaman Cioapipiltin, que las tienen por Diosas, parten del Occidente y vanle á recibir al Mediodia, y llevanle con fiesta hasta el Occidente. Asi que cada una de las dichas cuatro figuras por el dicho órden de trece en trece años comienza la cuenta de los años, y todas las cuatro multiplicandose llegan al número treceno, diciendo: Cetochtli, Omeacall, Eitecpatl, Navicalli, Macuiltochitl, 6. Acatl, 7. Tecpatl, 8. Calli, &c., y con trece veces cuatro se concluyen los cincuenta y dos años. Acabados los cincuenta y dos años, segun dicho es, tornaba la cuenta otra vez á Cetochili, que era figura á la parte del Mediodia, que llamaban Vitztlampa; y cuando se volvia el dicho Cetochtli, todos temian del hambre, porque creían que era señal de grande hambre,
Capítulo IX
Del temor que tenian al hambre cuando andaba la cuenta de los años en Cetochtli, y de la provision que hacian en el año anterior.
Antes que llegase Cetochtli, á quien temian mucho por el hambre, todos procuraban de juntar y esconder en sus casas muchos mantenimientos y todos los géneros de semillas que se pudiesen comer, aunque eran comidas muy bajas, cuales son las que se dicen en este capitulo: Polucatl, es una semilla de unas yerbas, que no se comen sino por gran necesidad: este Popoiotl es maiz aneblado: Xilotzontli, son los cabellos que las mazorcas tienen colgados cuando están en la caña: Miaoatl, son aquellos penachos que tienen las cañas de maiz, cuando ya están grandes las mazorcas: este Metzolli, son las rayaduras ó raspas del maguey, cuando le abren para que mane: Nochsuchitl, es la flor dela Tuna: Mexcalli, son las pencas del maguey cocidas: Necutlatotonilli, es la miel reciente que sale del maguey calentada al fuego: Oauhtlipolocaio, es la semilla de los Cenizos sin limpiar con todas sus inmundicias: los frisoles los guardaban con todas las ramas y hojas y vainas, porque todo se aprovechaba en tiempo de hambre; y cuando acontecia la dicha hambre, entonces se vendian por esclavos muchos pobres, hombres y mugeres, y comprabanlos los ricos que tenian muchas provisiones allegadas; y no solamente los dichos pobres se vendian á si mismos, sino que tambien vendian á sus hijos y á sus descendientes y á todo su linage; y asi eran esclavos perpetuamente, porque decian que esta servidumbre que se cobraba en tal tiempo, no tenia remedio para acabarse en algun tiempo, porque sus padres se habian vendido por escapar de la muerte ó por librar su vida de la última necesidad; y decian que por su culpa les acontecia tal desastre, porque ellos sabiendo que venia la dicha hambre se habian descuidado, y no habian curado de remedio; y asi decian despues, que los tales esclavos habian cobrado la dicha servidumbre en el año de Cetochili, y los descendientes que han heredado tal servidumbre de sus antepasados, la cual se decia servidumbre perpetua. Pasado el año de Cetochtli, luego volvia la cuenta de los años al Omeacail, que era de la parte de Tlapcopa, que es donde nace el Sol.
Capítulo X
De la gavilla ó atadura de los años, que era despues que cada uno de los cuatro caracteres habia regido cada uno trece años, que son cincuenta y dos; y de lo que en este año cincuenta y dos hacian.
Acabada la dicha rueda de los años, al principio del nuevo año que se decia Omeacatl, solian hacer los de Mexico y de toda la comarca, una fiesta ó ceremonia grande que llamaban 'Toxilmolpilia, y es casi atadura de los años, y esta ceremonia se hacia de cincuenta y dos en cincuenta y dos años, es á saber, despues que cada una de las cuatro señales habia regido trece veces á los años, Deciase aquella fiesta Toxilmolpilia, que quiere decir, atanse nuestros años; y porque era principio de otros cincuenta y dos años, decian tambien Xiuhtzitzquilo, que quiere decir, se torna el año nuevo; y en señal de esto cada uno tocaba á las yerbas para dar á entender que ya se comenzaba la cuenta de otros cincuenta y dos años, para que se cumpliesen ciento y cuatro años que hacian un siglo. Asi que entonces sacaban tambien nueva lumbre, y cuando ya se acercaba el dia señalado para sacar nueva lumbre, cada vecino de Mexico solia echar ó arrojar en el agua, ó en las acequias ó lagunas las piedras ó palos que tenia por Dioses de su casa, y tambien las piedras que servian en los hogares para cocer comida y con que molian Axies ó Chiles, y limpiaban muy bien todas las cosas, y al cabo mataban todas las lumbres. Era señalado cierto lugar donde se sacaba y se hacia la dicha nueva lumbre, y era encima de una sierra que se dice Vixachtlan, que está en los terminos de los pueblos de Ytztapalapa y Colhoaca, dos leguas de Mexico; y se hacia la dicha lumbre á media noche; y el palo de dó se sacaba el fuego estaba puesto sobre el pecho de un cautivo que fué tomado en la guerra y el que era mas generoso; de manera que sacaban la dicha lumbre de palo bien seco, con otro palillo largo y delgado como sacta, y rodeandole entre las palmas muy de presto con entrambas palmas como torciendo; y cuando acertaban á sacarla y estaba ya hecha, luego incontinenti abrian las entrañas del cautivo y sacaban el corazon y arrojabanlo en el fuego, atizandole con él, y todo el cuerpo se acababa en el fuego; y los que tenian oficio de sacar lumbre nueva, eran los Sacerdotes solamente, y especialmente el que era del barrio de Copolco tenia el dicho oficio, el mismo sacaba y hacia fuego nuevo.
Capítulo XI
Del órden que guardaban en sacar la lumbre nueva en el año cincuenta y aos, y todas las ceremonias que part sacarla hacian.
Está arriba declarado que en la sierra de Vixachtlan solian hacer fuego nuevo, y el órden que tenian en ir á aquella sierra es este: que en la vigilia de la dicha fiesta ya puesto el Sol, se aparejaban los Sacerdotes de los idolos, y se vestian y componian con los ornamentos de sus Dioses, asi que parecian que eran los mismos Dioses; y al principio de la noche empezaban á caminar poco á poco y muy despacio y con mucha gravedad y silencio; y por esto decian, Tennenemi, que quiere decir, caminan como Dioses. Partianse de Mexico y llegaban á la dicha sierra ya casi cerca de media noche, y el dicho Sacerdote del barrio de Copolco, cuyo oficio era el sacar lumbre nueva, traia en sus manos los instrumentos con que se sacaba el fuego; y desde Mexico por todo el camino iba probando la manera con que facilmente se pudiese hacer lumbre. Venida aquella noche en que habia de hacer y tomar lumbre nueva, todos tenian muy grande miedo y estaban esperando con mucho temor lo que aconteceria, porque decian y tenian esta fabula ó creencia entre si: que si no se pudiese sacar lumbre, que habria fin el linage humano, y que aquella noche y aquellas tinieblas serian perpetuas, y que el sol no tornaria Á macer ó salir, y que de arriba vendrian y descenderian los Tzitzimitles, que eran unas figuras feisimas y terribles, y que comerian á los hombres y mugeres, por lo cual todos se subian á las azoteas, y alli se juntaban todos los que eran de cada casa, y ninguno osaba estar abajo, y las mugeres preñadas en su rostro ó cara ponian una caratula de penca de maguey, y tambien encerrabanlas en las trojes, porque temian y decian que si la lumbre no se pudiese hacer, ellas tambien se volverian fieros animales y que comerian á los hombres y mugeres: lo mismo hacian con los niños, porque ponianles la dicha caratula de maguey en la cara, y no les dejaban dormir poco ni mucho, y los padres y las madres ponian muy gran solicitud en despertarles, dandoles cada rato de rempujones y voces, porque decian que si los dejasen á ellos dormir, que se habian de volver ratones; de manera que todas las gentes no entendian en otra cosa sino en mirar acia aquella parte donde se esperaba la lumbre, y con gran cuidado estaban esperando la hora y momento en que habia de parecer y se viese el fuego; y cuando estaba sacada la lumbre, luego se hacia una hoguera muy grande para que se pudiese ver desde lejos; y todos vista aquella luz, luego cortaban sus orejas con navajas, y tomaban de la sangre que salia y esparcianla acia aquella parte de donde parecia la lumbre; y todos eran obligados á hacerlo hasta los mismos niños que estaban en las cunas, porque tambien les cortaban las orejas, porque decian que de aquella manera todos hacian penitencia ó merecian; y los ministros de los Idolos abrian el pecho y las entrañas del cautivo con un pedernal agudo como un cuchillo, segun está dicho arriba.
Capítulo XII
De lo que se hacia despues de haber sacado el fuego nuevo.
Hecha aquella hoguera grande, segun dicho está, de la lumbre nueva, luego los ministros de los Idolos que habian venido de Mexico y de otros pueblos tomaban de aquella lumbre, porque alli estában esperandola, y enviaban por ella los que eran muy ligeros y corredores grandes, y llevabanla en unas teas de pino hechas á, manera de hachas; corrian todos á gran prisa y á porfia, porque muy presto se llevase la lumbre á cualquier pueblo. Los de Mexico en trayendo aquella lumbre con aquellas teas de pino, luego la llevaban al templo del Idolo Vitzilopuchtli, y ponianla en un candelero hecho de cal y canto puesto delante del Idolo; y ponian en él mucho incienso de copal, y de alli tomaban y llevaban al aposento de los sacerdotes que se dicen Mexicanos y despues á otros aposentos de los dichos ministros de los idolos; y de alli tomaban y llevaban todos los vecinos de la ciudad; y era cosa de ver aquella multitud de gente que venia por la lumbre; y asi hacian hogueras grandes y muchas en cada barrio, y hacian muy grandes regocijos. Lo mismo hacian los otros sacerdotes de otros pueblos, porque llevaban la dicha lumbre muy de prisa y á porfia, porque el que mas podia correr que otros tomaba la tea de pino, y asi muy presto casi en un momento llegaban á sus pueblos, y luego venian á tomar todos los pueblos de clla; y era cosa de ver la muchedumbre de los fuegos en todos los pueblos que parecia ser de dia, y primero se hacian lumbres en las casas donde moraban los dichos ministros de los idolos.
Capítulo XIII
De como toda la gente despues de haber tomado fuego nuevo renovaba todos sus vestidos y alhajas, donde se pone la figura de la cuenta de los años.
De la dicha manera hecha la lumbre nueva, luego los vecinos de cada pueblo en cada casa renovaban sus alhajas, y los hombres y mugeres se vestian de vestidos nuevos y ponian en el suelo nuevos petates; de manera, que todas las cosas que eran menester en casa eran nuevas, en señal del año nuevo que se comenzaba, por lo cual todos se alegraban y hacian grandes fiestas, diciendo: que ya habia pasado la pestilencia y hambre; y echaban en el fuego mucho incienso, y cortaban cabezas de codornices, y con las cucharas de barro ofrecian incienso á sus Dioses á cuatro partes del mundo, estando cada uno en el patio de su casa, y despues metian lo ofrecido en la hoguera, y despues comian Tzooatl, que es comida hecha de bledos con miel, y mandaban á todos ayunar y que nadie bebiese agua hasta mediodia. Siendo ya mediodia comenzaban á sacrificar y á matar hombres cautivos ó esclavos; y asi hacian fiestas y comian y renovaban las hogueras; y las mugeres preñadas que estuvieron encerradas y tenidas por animales fieros, si entonces acontecia parir, ponian á sus hijos estos nombres, Molpilia en memoria de lo que habia acontecido en su tiempo, y á las hijas Xiuhnenetl En tiempo de Motecuzuma hizose aquella fiesta ya dicha, el cual mandó en todo su reino que trabajasen de tomar algun cautivo que tuviese el dicho nombre, y fué tomado un hombre de Vexotzingo muy generoso, el cual se decia Xiuhtlamin, y lo tomó en la guerra un soldado de Tlatilulco que habia nombre Ytzcuin, por lo cual despues le llamaban á él Xiuhtlaminmani, que quiere decir, tomador de Xiuhtlamin, y en el pecho del dicho cautivo se hizo la lumbre nueva, y su cuerpo todo se quemó segun era costumbre.
EsTA tabla arriba puesta es la cuenta de los años, y es cosa antiguisima. Dicen que el inventor de ella fué Quetzalcoatl. Procede de esta manera, que comienza del Oriente que es donde están las cañas, y segun otros del Mediodia donde está el conejo, y dicen Ceacatl, y de alli van al Norte donde está el pedernal, y dicen Ometecpatl, luego van al Occidente donde está la casa, y alli dicen Yeycalli, y luego van al Abrego que es donde está el conejo, y dicen Navitochtli, y luego tornan al Oriente, y dicen Macuilliacall, y asi van dando cuatro vueltas hasta que llegan á trece, que se acaban donde comenzó, y luego vuelven á uno, diciendo Cetecpall, y de esta manera dando vueltas, dan trece años á cada uno de los caracteres, ó á cada una de las cuatro partes del mundo, y entonces se cumplen cincuenta y dos años, que es una gavilla de años donde se celebra el Jubileo y se saca lumbre nueva en la forma arriba puesta. Luego vuelven á contar como de principio. Es de notar que discrepan mucho en diversos lugares del principio del año: en unas partes me digeron que comenzaba á tantos de Enero; en otras á primero de Febrero; en otras á tantos de Marzo. En el Tlatilulco junté muchos viejos, los mas diestros que yo pude haber, y juntamente con los mas habiles de los colegiales se altercó esta materia por muchos dias, y todos ellos concluyeron, que comenzaba el año segundo dia de Febrero.
