Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España. Libro VIII: De los reyes y señores
Texto: Bernardino de Sahagún; edición de Kingsborough (Londres, 1830). Transcripción y disposición: Grok Bot (IA), revisadas por Orlando Santos.
El Libro VIII trata de los reyes y señores de México, Tlatelolco, Tezcoco y Huexotla, de sus atavíos, casas, juegos y gobierno, y de cómo se elegía a los señores y se criaba a sus hijos.
Esta serie publica la Historia general en su texto castellano. El Libro I sigue la edición de Bustamante (México, 1829); los libros II a XI siguen el texto que Lord Kingsborough imprimió en el volumen VII de sus Antiquities of Mexico (Londres, 1830). Conservamos la ortografía de 1830 («quatro», «muger», «ivan»). El Libro XII, dedicado a la Invasión española, no se incluye en esta serie, que se ocupa de la descripción del mundo nahua; tampoco se reproduce el índice del volumen.
Texto: Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, en Edward King, vizconde de Kingsborough, Antiquities of Mexico, vol. VII (Londres, 1830), dominio público, vía Internet Archive. Transcripción a partir del reconocimiento óptico de caracteres, cotejada con los facsímiles; las notas marcadas «Nota de Kingsborough» son de la edición de 1830. Para el náhuatl, véase el Códice Florentino Digital (Getty Research Institute). Imagen de portada: Códice Florentino, libro VIII, f. 27r: Moctezuma II ante la ejecución de Huitznahuatl Ecamalacotl, vía Wikimedia Commons (dominio público).
- Prólogo
- Capítulo I — De los Señores y Gobernadores que reinaron en Mexico desdel principio del reino hasta el año de 1560.
- Capítulo II — De los Señores que reinaron en el Tlatilulco antes que perdiesen el Señorio, y despues que se le tornaron los Españoles, hasta el año de 1560.
- Capítulo III — De los Señores de Tezcuco.
- Capítulo IV — De los Señores de Vexotla.
- Capítulo V — En que se suman los años que ha que fué destruida Tulla hasta el año de mil y quinientos sesenta y cinco.
- Capítulo VI — De las señales y pronosticos que aparecieron antes que los Españoles viniesen á esta tierra, ni hubiese noticia de ellos.
- Capítulo VII — De las cosas notables que aconteciéron despues que los Españoles vinieron á esta tierra hasta el año de 30.
- Capítulo VIII — De los atavios de los Señores.
- Capítulo IX — De los aderezos que los Señores usaban en sus areytos.
- Capítulo X — De los pasatiempos y recreaciones de los Señores,
- Capítulo XI — De los asentamientos de los Señores.
- Capítulo XII — De los aderezos que usaban los Señores en la guerra.
- Capítulo XIII — De las comidas que usaban los Señores
- Capítulo XIV — De la manera de las Casas Reales.
- Párrafo I — De la audiencia en las causas criminales.
- Párrafo II — De la audiencia en las causas civiles.
- Párrafo III — De la audiencia pora la gente noble.
- Párrafo IV — Del consejo de guerra.
- Párrafo V — De las trojes ó alhóndigas.
- Párrafo VI — De la casa de los mayordomos.
- Párrafo VII — De la casa de los cantores y de los atavios del areyto.
- Párrafo VIII — De la casa de los cautivos.
- Capítulo XV — De los atavios de las Señoras.
- Capítulo XVI — De los ejercicios de las Señoras.
- Capítulo XVII — De las cosas en que se ejercitaban los Señores para regir bien su reino.
- Párrafo I — Del aparato y orden que usaban para acometer en la guerra.
- Párrafo II — De la manera de elegir los Jueces.
- Párrafo III — De la manera de los areytos.
- Párrafo IV — De la vigilancia de noche y de dia sobre las velas.
- Párrafo V — De los juegos en que el Señor se recreaba.
- Párrafo VI — De la liberalidad del Rey.
- Capítulo XVIII — De la manera que tenian en elegir los Señores.
- Párrafo I — De como componian á los electos de ornamentos penitenciales y los llevaban á la casa de Vitzilopuchtli.
- Párrafo II — De como hacian penitencia los electos en el templo, sin salir de él en cuatro dias.
- Párrafo III — De como acabada la penitencia llevaban al Señor á los Palacios Reales, y los otros á sus casas.
- Párrafo IV — De como hacia el Señor un solemnisimo convite.
- Párrafo V — De como se aparejaba el Señor para dar guerra á alguna provincia.
- Capítulo XIX — De la órden que habia en el Tianquez, de la cual el Señor tenia especial cuidado.
- Capítulo XX — De la manera que tenian los Señores y gente noble de criar sus hijos.
- Capítulo XXI — De los grados por donde subian hasta hacerse Tecutlatos.
Octavo libro
De los Reyes y Señores, y de la manera que tenian en sus elecciones y en el gobierno de sus reinos.
Prólogo
Segun que afirman los viejos, en cuyo poder estában las pinturas y memorias de las cosas antiguas, los que primeramente vinieron á poblar esta tierra de esta Nueva España, vinieron de acia el Norte en demanda del Paraiso Terrenal; traian por apellido Tamoanchan, y es lo que ahora dicen Tictemoatoahan, que quiere decir, buscamos nuestra casa natural; por ventura inducidos de algun oráculo, que alguno de los muy estimados entre ellos habia recibido y divulgado de que el Paraiso Terrenal está acia el Mediodia, como es verdad segun casi todos los que escriben, que está debajo de la linea Equinoccial; y poblaban cerca de los mas altos montes que hallaban, por tener relacion que es un monte altisimo, y es asi verdad. Estos primeros pobladores, segun lo manifiestan los antiguisimos edificios que ahora están muy manifiestos, fueron gente robustisima y sapientisima y belicosisima. Entre otras cosas muy notables -que hicieron, edificaron una ciudad fortisima en tierra opulentisima, de cuya felicidad y riquezas aun en los edificios destruidos de ella hay grandes indicios. A esta ciudad llamaron Tullan, que quiere decir, lugar de fertilidad y abundancia, y aun ahora se llama asi y es lugar muy ameno y fertil. En esta ciudad reinó muchos años un Rey, llamado Quetzalcoatl, gran nigromantico é inventor de la nigromancia, y la dejó á sus descendientes, y hoy dia la usan. Fué extremado en las virtudes morales. Está el negocio de este Rey entre estos naturales, como el del Rey Artur entre los Yngleses. Fué esta ciudad destruida y este Rey ahuyentado: dicen que caminó acia el Oriente y que se fué á la ciudad del Sol llamada Tlapallan, y fué llamado del Sol; y dicen que es vivo, y que ha de volver á reinar y á reedificar aquella ciudad que le destruyeron, y asi hoy dia le esperan cuando vino Don Hernando Cortés, pensaron que era él, y por tal le recibieron y tuvieron hasta que su conversacion y la de los que con él venian les desengañó. Los que de esta ciudad huyeron, edificaron otra muy prospera ciudad que se llama Cholula, á la cual por su grandeza y edificios, los Españoles en viendola, la pusieron Roma por nombre. Parece que el negocio de estas dos ciudades llevó el camino de Troya y Roma. Despues de esto muchos años, comenzó á poblar la nacion Mexicana, y en trescientos años poco mas ó menos se enseñorearon de la mayor parte de los Reinos y Señorios que hay en todo lo que ahora se llama Nueva España, y poblaron la ciudad de Mexico que cs otra Venecia. Los Señores de ella fueron Emperadores, en especial el último que fué Motecuzuma, varon muy esforzado, muy belicoso y diestro en las armas, magnanimo y de grande habilidad y magnifico, extremado en las cosas de su policia, pero cruel. En tiempo de este llegaron los Españoles, y él tenia ya muchos pronosticos de que habian de venir en su tiempo: llegados los Españoles, cesó el imperio de los Mexicanos y comenzó el de España. Y porque hay muchas cosas notables en el modo de regir que estos infieles tenian, copilé este volumen que trata de los Señores y de todas sus costumbres.
Capítulo I
De los Señores y Gobernadores que reinaron en Mexico desdel principio del reino hasta el año de 1560.
1. ACAMAPICH fué el primer Señor de Mexico de Tenuchtitlan, el cual tuvo el Señorio de Mexico veinte y un años en paz y quietud y no hubo guerras en su tiempo.
2. Vitzilivitl fué el segundo Señor de Tenuchtitlan, el cual tuvo el Señorio veinte y un años, y él comenzó las guerras y peleó con los de Culhuacan.
3. Chimalpopoca fué el tercer Señor de Tenuchtitlan, y lo fué diez años.
4. Ytzcoalzin fué el cuarto Señor de Tenuchtitlan, y lo fué catorce años, el cual sojuzgó con guerras á los de Alzcaputzalco y á los de Suchimilco.
5. Vevemotecucoma, el primer Motecucoma, fué el quinto Señor de Tenuchtitlan, el cual gobernó á los de Mexico treinta años, y él tambien hizo guerras á los de la provincia de Chalco y á los de Quauhnaoac, y á todos los sujetó á la dicha cabezera, y á los de Mazaoacan; y en su tiempo hubo muy grande hambre por espacio de cuatro años, y se dijo Necetochviloc, por lo cual los de Mexico y los de Tepaneca y los de Aculhuacan se derramaron á otras partes para buscar su vida.
6. Axayaca fué el sexto Señor de Tenuchtitlan Mexico, y señoreó catorce años, y en su tiempo hubo guerra entre los de 'Tenuchtitlan y Tlatilulco, y los de 'Tlatilulco perdieron el Señorio por la victoria que tuvieron de ellos los de Tenuchtitlan, y por esto los de Tlatilulco no tuvieron Señor por espacio de cuarenta y seis años, y el que entonces era Señor de Tlatilulco llamóse Moquivitztli; y el dicho Axayaca ganó ó conquistó estos pueblos ó provincias: Tlacotepec, Cozcaquauhtenco, Callimaya, Metepec, Calistlaoca, Ecatepec, Teutenanco, Malinaltenanco, Tzinancantepec, Coatepec, Teuxaoalco, Tequaloia, Ocuillan.
7. Ticocicatzin fué el septimo Señor de Tenuchtitlan, y lo fué cuatro años, y no hubo guerras en su tiempo.
8. Avitzotl fué el octavo Señor de Tenuchtitlan por tiempo de diez y ocho años, y en su tiempo se anegó la ciudad de Mexico, porque él mandó que se abriesen cinco fuentes que están en los terminos de los pueblos de Coioacan y de Vitzilobuchco, y las fuentes tenian estos nombres: Acuecuexall, Tlilatl, Vizilatl, Xochcaatl, Coatl; y esto aconteció cuatro años antes de su muerte del dicho Avitzotl, y veinte y dos años antes de la venida de los Españoles; y tambien en su tiempo acaeció muy grande eclipse de sol al Mediodia; casi por espacio de cinco horas hubo muy grande oscuridad porque aparecieron las estrellas; y las gentes tuvieron muy grande miedo; y decian, que habian de descender del cielo unos monstruos que se dicen Tzitzimis, que habian de comer los hombres y mugeres. El dicho Avitzotl conquistó estas provincias: Txinhcoac, Molanco, Tlapan, Chiapan, Xaltepec, y Zoatlan, Xochtlan, Amaxtlan, Mapachtepcc, Xoconochco, Aiutlan, Mazatlan, Coioacan.
9. El noveno Rey de Mexico fué Motecuzoma, segundo de este nombre, y reinó diez y nueve años, y en su tiempo hubo grande hambre: por espacio de tres años no lluvió, por lo cual los de Mexico se derramaron á otras tierras; y en su tiempo tambien aconteció una maravilla en Mexico, en una casa grande donde se juntaban á cantar y bailar, porque una viga grande que estaba atravesada encima de las paredes, cantó como una persona este cantar: Veyanoquetztepole velzomitotia allantivetztoce, que quiere decir, guay de ti mi anca, baila bien que estarás echada en el agua; lo cual aconteció cuando la fama de los Españoles ya sonaba en esta tierra de Mexico. Eu su tiempo del mismo Motecuzoma, el diablo que se nombraba Cioacoatl, de noche andaba llorando por las calles de Mexico y lo oian todos diciendo: O hijos mios, guay de mi que yo os dejo á vosotros! Acaeció otro señal en este tiempo de Motecuzoma; que una muger vecina de Mexico Tenuchtitlan murió de una enfermedad, y fué enterrada en el patio, y encima de su sepultura pusieron unas piedras, la cual resucitó despues de cuatro dias de su muerte de noche, con grande miedo y espanto de los que se hallaron presentes alli, porque se abrió la sepultura y las piedras derramaronse lejos; y la dicha muger que resucitó fué á casa de Motecuzoma, y le contó todo lo que habia visto, y le dijo: la causa por que he resucitado es para decirte, que en tu tiempo se acabará el Señorio de Mexico y tu eres el último Señor, porque vienen otras gentes y ellas tomarán el Señorio de la tierra y poblarán en Mexico. Y la dicha muger resucitada despues vivió otros veinte y un años y parió otro hijo. El dicho Motecuzoma conquistó estas provincias: Yepatepec, Cuezcomaitlaoacan, Cogollan, Tecomaiztlaoacan, Cacatepec, Tlachquiaulico, Yolloxonecuilan, Atepec, Mictlan, Tloapan, Nopallan, Ystectlalocan, Cuextlan, Quetzaltepec, Chicltioaltatacalan. En su tiempo tambien ocho años antes de la venida de los Españoles, veiase y espantavanse las gentes porque de noche se levantaba un grande resplandor como una llama de fuego, y duraba toda la noche, y nacia de la parte de Oriente, y desaparecia cuando ya queria salir el Sol, y esto se vió cuatro años arreo siempre de noche, y desapareció despues de cuatro años antes de la venida de los Españoles. Y en tiempo de este Señor vinieron á estas tierras los Españoles que conquistaron á la ciudad de Mexico, donde ellos están al presente, y á toda la Nueva-España; la cual conquista fué en el año de 1519.
10. El decimo Señor que fué de Mexico se decia Cuitlaoa, y tuvo el Señorio ochenta dias. Cuando ya los Españoles estában en Mexico, y en tiempo de este, acacció une mortandad ó pestilencia de viruelas en toda la tierra, la cual enfermedad nunca habia aconiccido en Mexico ni en otra tierra de esta Nueva-España segun decian los viejos, y á todos afeó las caras porque hizo muchos hoyos en ellas, y eran tantos los difuntos que morian de aquella enfermedad, que no habia quien los enterrase, por lo cual en Mexico los echaban en las acequias, porque entonces habia muy grande copia de aguas; y era muy grande hedor el que salia de los cuerpos muertos.
11, El undecimo Señor de Tenuchtitlan se dijo Quauhtemoc, y gobernó á los de Mexico cuatro años, y en su tiempo los Españoles conquistaron á la ciudad de Mexico y á toda la comarca; y tambien en su tiempo llegaron y vinieron á Mexico los dece frailes de la órden del Señor San Francisco, que han convertido á los naturales a la Santa Fé Catolica; y ellos y los demas ministros han destruido á los idolos y plantado la Fé Catolica en esta Nueva-España.
12, El duodecimo Gobernador de Tenuchtitlan se dijo Don Andres Motclchiuh, y gobernó tres años en tiempo de los Españoles, con los cuales se halló en las conquistas de las provincias de Cuextlan y de Honduras y Anaoac. Despues fué con Nuño de Guzman á conquistar las tierras de Culhoacan, y alli acabó su vida.
13. El decimotercio Gobernador de Tenuchtitlan se dijo Don Pablo Xochiquen, y gobernó á los de Mexico tres años.
14. El decimocuarto Gobernador de Tenuchtitlan se llamó Don Diego Vanitl, y fué Cobernador cuatro años.
15. El decimoquinto Gobernador de Tenuchtitlan se nombró Don Diego Tevetzquiti, y gobernó trece años; y en tiempo de este fué la mortandad y pestilencia muy grande en la Nueva-España, y salia como agua de las bocas de los hombres y mugeres naturales gran copia de sangre, por lo cual moria y murió infinita gente; y porque en cada casa no habia quien tuviese cargo de los enfermos, muchos murieron de hambre. Y cada dia en cada pueblo se enterraban muchos muertos. Y tambien en tiempo del dicho Don Diego fué la guerra con los Chichimecas de Xuchipilla, que hizo Don Antonio de Mendoza que fué el primer Virey de esta Nueva-España.
16. El decimosesto Gobernador de Mexico se dijo Don Cristobal Cecepatic, y gobernó cuatro años.
Capítulo II
De los Señores que reinaron en el Tlatilulco antes que perdiesen el Señorio, y despues que se le tornaron los Españoles, hasta el año de 1560.
1. Er primer Señor de Tlatilulco se dijo Quaquapitzaoac, y gobernó á los de Tlatilulco sesenta y dos años, y conquistó á los de Tenayocan y á los de Coacalco y á los de Xaltocan, y gobernó siendo Señores de Tenuchtitlan los ya dichos en el primer Capitulo, Acamapichtli y Vitzilivitl.
2. El segundo Señor de Tlatilulco se dijo Tlacateutl, y gobernó á los de Tlatilulco treinta y ocho años, y en tiempo de este se conquistaron las tierras de Aculyoacan y de Coioacan.
3. El tercer Señor de Tlatilulco se dijo Quauhtlatoa, y gobernó treinta y ocho años, y gobernó en tiempo de dos Señores de Tenuchtitlan arriba nombrados, Ytzcoatl y Vevemotecuzoma; y en tiempo de este se conquistaron las provincias de Azcaputzalco y de Coaistlaoacan y de Cuetlaxtan y de Quauhtinchan y de Xochmilco y de Quaunaoac.
4. El cuarto Señor de Tlatilulco se llamó Moquivisili, el cual gobernó nueve años, y en tiempo de este se perdió el Señorio de los de Tlatilulco por el odio y enemistad que fué entre él y su cuñado Señor de Tenuchtitlan llamado Axayaca; y al cabo siendo vencido y desesperado el dicho Moquivistli subió por las gradas del Cu de sus idolos que era muy alto, y desde la cumbre del dicho Cu se despeñó acia abajo, y asi acabó su vida.
5. Don Pedro Temil despues en tiempo de los Españoles y despues de la conquista de Mexico fué Gobernador de Tlatilulco, y asi los dichos de Tlatilulco tornaron á cobrar su Señorio; y este Don Pedro hallóse con los Españoles en las conquistas de las provincias de Cuextlan y de Honduras y de Quauhtlimala.
6. Don Martin Ecatl fué el segundo Gobernador de los de Tlatilulco, despues de la conquista de los de Mexico, y fué gobernador tres años; y en tiempo de este el diablo en figura de muger andaba y aparecia de dia y de noche, y se llamaba Cioacoal; comió un niño que estaba en la cuna en el pueblo de Azcaputzalco; y tambien en tiempo de este acaeció una maravilla en el dicho pueblo de Tlatilulco, porque en él estában dos águilas cada una por si en jaulas, y al cabo de ocho años pusieron, y cada una de ellas puso dos huevos.
7. Don Juan Avelitoc fué el tercer Gobernador de Tlatilulco, y gobernó cuatro años.
8. Don Juan Quaviconoc hijo del dicho, fué el cuarto Gobernador de Tlatilulco y gobernó siete años, siendo gobernador de Tenuchtitlan Don Pablo Suchiquen; y en tiempo de este se hizo la representacion del juicio en el dicho pueblo de Tlatilulco, que fué cosa de ver.
9. Don Alonso QuauhnochUli fué el quinto Gobernador de Tlatilulco, y gobernó dos años.
10. Don Martin Tlacatecatl fué el sexto Gobernador de Tilatilulco, y gobernó seis años; y en tiempo de este fué la dicha pestilencia segun fué arriba declarado, y la guerra que tuvo Don Antonio de Mendoza con los Chichimecas de Nochtlan y Suchipillan y Tototlan, y de los de Cibola.
11. Don Diego Vitznaoallailotlac fué el septimo Gobernador de Tlatilulco, y en tiempo de este fué otra pestilencia de las paperas con que se murieron muchos; y fué gobernador diez años.
Capítulo III
De los Señores de Tezcuco.
El primer Señor de Tezcuco se llamó Tlaltecalzin, y gobernó á los de Tezcuco ochenta dias no mas; y en su tiempo no se hizo cosa digna de memoria, y se dice Señor de los Chichimecas.
El segundo Señor de Tezcuco se dijo Techotlala Chichimeca, y poseyó el Señorio setenta años; ho se hizo tampoco en su tiempo cosa digna de memoria.
El tercer Señor de Tezcuco ó de Aculhoacan se llamó Yxtlisuchitl, y tuvo el Señorio sesenta y cinco años, y en sus dias no se hizo cosa digna de memoria.
El cuarto Señor de Tezcuco se llamó Necaoalcoiotzin, y reinó setenta y un años; y en tiempo de este se comenzaron las guerras, y tuvo el Señorio de Tezcuco, siendo Señor de los de Mexico Ytzcoatzin, y estos entrambos hicieron guerra á los de Tepineca ó de Azcaputzalco, y á otros pueblos y provincias, y él fué fundador del Señorio de Tezcuco ó Aculhoacan.
El quinto Señor de Tezcuco se llamó Neçaoalpilli, y reinó cincuenta y tres años, y en tiempo de este se hicieron muchas guerras y se conquistaron muchas tierras y provincias, y en tiempo de este y de otro ya nombrado antes de este, los de Tlaxcala y los de Vexotzingo tenian guerra con los de Mexico y con los de Tezcuco, y tambien en su tiempo se comenzó á aparecer la señal que se veia en el cielo, que era un resplandor grande y como llama de fuego en cada noche, y resplandeció cuatro años arreo, porque comenzó á verse en la cuenta de los años que se dice Chicumetecpatl, y cesó en la cuenta de Matlactlozetecpatl; y en muchas partes se abrieron y se quebraron muchas sierras y peñas; y cesó de aparecer el dicho resplandor ó señal cuatro años antes de la venida de los Españoles, y entonces murió el dicho Neçaoalpilli.
El sexto Señor de Tezcuco se llamó Cacamatzin; reinó cuatro años, y durante su reinado llegaron los Españoles á esta tierra.
El septimo Señor de Tezcuco se llamó Coanacohtzin; reinó cinco años, y fué Señor cuando era Señor en Mexico Quauhtemoctzin. En este tiempo se destruyó la ciudad de Mexico,
El octavo Señor de Tezcuco se llamó Tecocoltzin; reinó un año, estando ya los Españoles enseñoreados en esta tierra.
El noveno Señor de Tezcuco se llamó Ytzilisuchitl; reinó ocho años, y hallóse presente en la conquista de Mexico antes que fuese Señor; y despues que lo fué siempre ayudó al Marques, y fué con él á Honduras.
El decimo Señor de Tezcuco se llamó Joionizin, y reinó un año.
El undecimo Señor de Tezcuco se llamó Tetlavevetzquiti; reinó cinco años.
El duodecimo Señor de Tezcuco se llamó Don Antonio Tlaviltoltzin; reinó seis años.
El decimotercio Señor de Tezcuco se llamó Don Hernando Pimentel, y reinó cerca de veinte años. Todo el tiempo que reinaron los de Tezcuco hasta que vinieron los Españoles, fueron trescientos años poco mas ó menos.
Capítulo IV
De los Señores de Vexotla.
Dicen que los primeros Chichimecas que vinieron á la provincia de Tezcuco ó Aculhoacan asentaron en el lugar que ahora se llama Vexotla.
1. El primer Señor de Vexotla se llamó Macatzintecutli, y reinó setenta y ocho años.
2. El segundo Scñor de Vexotla se llamó Tochinteculli, y reinó treinta y ocho años.
3. El tercer Señor se llamó Ayotzintecutli, y reinó setenta y cuatro años.
4. El cuarto Señor se llamó Quatlacicetecutli, y reinó cincuenta y cinco años,
El quinto Señor se llamó Totomochtzin, y reinó cincuenta y dos años. Estos cinco Señores reinaron en Vexotla trescientos años que nunca echaron tributo, y todos los mazeguales eran libres.
6. El sexto Scñor se llamó Yaotzinteculli, y reinó cincuenta y tres años. Este echó tributo á los que se llaman Tepanoaiantlaca: este fué el primer tributo.
7. El septimo Señor se llamó Xilotzitecutli, y reinó veinte y ocho años.
8. El octavo Señor se llamó Ytlacauhizin, y reinó veinte y ocho años.
9. El noveno Señor se llamó Tlaculiantezin, y reinó cincuenta y tres años, En tiempo de este fué elegido Señor en Tezcuco Necaoalcotzin, y reinaron ambos juntos algun tiempo, el uno en Vexotla y el otro en Tezcuco.
10. El decimo Señor se llamó Tzontemoctzin, y reinó quince años.
11. El undecimo Señor se llamó Cuitlaoatzin, y reinó cuarenta y un años.
12. El duodecimo Señor se llamó Tzapocuetzin, y reinó trece años.
13. El decimotercio Señor se llamó tambien Cuitlaoatzin el menor, y reinó trece años. Todos estos Señores de Vexotla reinaron cuatrocientos ochenta años poco mas ó menos.
Capítulo V
En que se suman los años que ha que fué destruida Tulla hasta el año de mil y quinientos sesenta y cinco.
La ciudad de Tulla fué una muy grande poblacion y muy famosa: en ella habitaron hombres muy fuertes y sabios: de estos se dirá á la larga en el Libro Tercero y en el Libro Decimo Capitulo XXIX., y tambien se dirá como fué destruida: en este capitulo solamente se trata del tiempo que ha que fué destruida: hallase que desde la destruccion de Tulla hasta este año de mil y quinientos sesenta y uno, han corrido[1] mil ochocientos noventa años muy poco menos. Veinte y dos años despues de la destruccion de Tulla vinieron los Chichimecas á poblar la provincia de Tezcuco, y el primer Señor que tuvieron fué elegido el año del nacimiento de N.S. Jesu Cristo de mil doscientos cuarenta y seis; y el primer Señor de los de Azcaputzalco, el cual se llamó Teçoçomoctli, fué elegido el año de mil trescientos cuarenta y ocho; y el primer Señor de Mexico, que se llamó Acamapictli, fué electo en el año de mil trescientos ochenta y cuatro; y el primer Señor de Tlacuba, que se llamó Chimalpupuca, fué electo en el año de mil y cuatrocientos ochenta y nueve.
Capítulo VI
De las señales y pronosticos que aparecieron antes que los Españoles viniesen á esta tierra, ni hubiese noticia de ellos.
Diez años antes que llegasen los Españoles á esta tierra, y segun otros once ó doce, apareció un gran conta en el cielo en la parte del Oriente, que parecia como una gran llama de fuego muy resplandeciente, y que echaba de si centellas de fuego. Este cometa era de forma piramidal, ancho de abajo, é ibase aguzando acia arriba hasta acabarse en una punta: parecia en medio del Oriente: comenzaba á aparecer un poco despues de la media noche, y llegaba hasta á la mañana; y la luz del sol lo encubria de manera, que saliendo el sol no parecia mas: Segun algunos vióse un año entero, y segun otros cuatro años arreo: Cuando aparecia de noche este cometa'todos los Indios daban grandisimos alaridos y se espantaban, esperando que algun mal habia de venir.
Otro mal agüero aconteció aqui en Mexico, que el Cu de Vitzilopuchtli se encendió, sin haber razon alguna humana para ello; parece que milagrosamente se encendió; y salian las llamas de dentro los maderos acia fuera, y de presto se quemó: diéron voces los Satrapas para que tragesen agua para matarlo, y cuanto mas agua echaban tanto mas ardia: del todo se quemó.
El tercer mal agüero aconteció que cayó un rayo casi sin proposito y sin tronido sobre el Cu del Dios del fuego llamado Xiuhtecutli. Este Cu tenia un capitel de paja, y sobre él cayó el rayo y lo encendió y se quemó. Tuviéronlo por milagro porque no hubo tronido, bien que llovia un poco menudo.
Él cuarto agüero fué que de dia estando el sol muy claro, vino de acia el Occidente de Mexico un cometa que corrió acia el Oriente é iba echando de si como brasas ó grandes centellas: Ilevaba una cola muy larga, y luego toda la gente comenzó á dar alaridos juntamente, que parecia cosa de espanto, y por tal le tuviéron.
El quinto fué que la laguna de Mexico sin hacer viento ninguno se levantó: parecia que hervia y saltaba en alto el agua, é hizose gran tempestad en la laguna, y las olas batieron en las casas que estaban cerca y derrocaron muchas de ellas. Tuviéronlo por milagro, porque ningun viento corria.
El sexto agüero fué que en aquellos dias oyeron voces en el aire como de una muger que andaba llorando, y decia de esta manera: O hijos mios, ya estamos á punto de perdernos: otras veces decia: O hijos mios, á donde os llevaré!
El septimo agüero fué que los pescadores ó cazadores del agua tomaron en sus redes un ave del tamaño y color de una aguila, la cual tenia en medio de la cabeza un espejo. Esta fué cosa nunca hasta entonces vista, y asi lo tuviéron por milagro; y luego la llevaron á Motecuzoma que estaba en su palacio en una sala que llaman Tlillan Calmecac. Esto era despues del medio dia, y Motecuzoma miró al ave y miró al espejo que tenia en la cabeza, el cual era redondo y muy pulido; y mirando en él vió las estrellas del cielo los Mastelejos, que se Naman Mamaloaztli; y Motecuzoma espantóse de esto y apartó la vista, haciendo semblante de espantado; y tornando á mirar al espejo que estaba en la cabeza del ave, vió en él gente de á caballo que venian todos Juntos en gran tropel y todos armados; y viendo esto se espantó mas, y luego envió á llamar á los adivinos y astrologos y á los sabios en cosas de agüeros, y preguntóles; Que es esto que aqui me ha aparecido? que quiere decir? y estando asi todos espantados desapareció el ave, y todos quedaron espantados y no supieron decir nada.
El octavo agüero fué que aparecióron en muchos lugares hombres con dos cabezas: tenian no mas de un cuerpo y dos cabezas: llevabanlos á que los viese Motecuzoma en su palacio, y en viendolos luego desaparecian sin decir nada.
Capítulo VII
De las cosas notables que aconteciéron despues que los Españoles vinieron á esta tierra hasta el año de 30.
En el año de mil y quinientos diez y nueve llegó el Capitan Don Hernando Cortés á esta tierra con muchos Españoles y muchos navios. Supo esto Motecuzoma por relacion de las guarniciones que tenia á la orilla de la mar, que luego le enviaron mensageros. En sabiendo Motecuzoma que eran venidos aquellos navios y gente, luego envió personas muy principales para que los viesen y hablasen, y llevaron un presente de mucho valor, porque pensaron que venia Quetzalcoatl, al cual ellos estaban esperando muchos años habia, porque fué Señor de esta tierra y fuese diciendo que volveria, y nunca mas pareció, y hasta hoy le esperan. Tomó Don Hernando Cortés el presente que le llevaban los mensageros de Motecuzoma: despues de haber pasado muchas cosas á la orilla de la mar, comenzaron los Españoles á entrar la tierra á dentro: salieronlos á recibir de guerra gran muchedumbre de gente de Tlaxcala, á los cuales llamaban Otomies por ser valientes en la guerra, que son como los Tudescos que mueren y no huyen: comenzaron á pelear con los Españoles, y como no sabian el modo de pelear de los Españoles muriéron casi todos, y algunos pocos huyeron: espantaronse mucho de este negocio los de Tlaxcalla, y luego despacharon sus mensageros, gente muy principal, con mucha comida y con todas las cosas necesarias para la recreacion de los Españoles; y fueron luego los Españoles acia Tlaxcalla, donde fueron recibidos de paz; y alli descansaron algunos dias y se informaron de las cosas de Mexico y del Señor de ella Motecuzoma; y de ahi se partiéron los Españoles para Cholula, y llegados, hicieron gran matanza en los de Cholula: como oyó estas cosas Motecuzoma y los Mexicanos hubieron gran temor, y luego Motecuzoma envió sus mensageros al capitan Don Hervando Cortés; y los que fueron fué gente muy principal y llevaron un presente de oro: encontraronse con ellos en el medio de la Sierra-Nevada y del Volcan, donde ellos llaman Ytoalco: en este lugar dieron al capitan el presente, y le hablaron de parte de Motecuzoma lo que él les mandó. Vinieron los Españoles camino derecho hasta Mexico, y por sus jornadas entraron en Mexico, todos aparejados á punto de guerra. Cuando llegaron cerca de las casas de Mexico salió Motecuzoma á recibir al capitan y á todos los Españoles de paz. Juntarouse en un lugar que se llama Xoloco, un poco mas acá que es cerca de donde está ahora el hospital de la Concepcion, y fué á ocho de Diciembre del dicho año. Despues de haber recibido al capitan como ellos suelen con flores y otros presentes, y despues de haber hecho una platica el dicho Motecuzuma al capitan, luego se fueron todos juntos á las Casas Reales de Mexico, donde se aposentaron todos los Españoles, y estuvieron muchos dias muy servidos, y dende á pocos dias que llegaron echaron preso á Motecuzoma. En este tiempo vino una nueva como habian llegado otros Españoles al puerto, y el capitan Don Hernando Cortés fuélos al encuentro con muchos Españoles, dejando acá por capitan á Don Pedro Albarado con los demas Españoles: tenian las Casas Reales por fortaleza. Estando ausente Don Hernando Cortés, y Don Pedro Alvarado en la ciudad de Mexico con parte de los Españoles, vino la fiesta de Vitzilopuchtli, y haciendo esta fiesta los Indios con gran solemnidad, como siempre la solian hacer, determinó Don Pedro de Alvarado y los Españoles que con él estaban, de dar en ellos en el mismo patio del Cu de Vitzilopuchtli, donde estaban en grande areyto, y salieron de guerra; unos se pusieron á las puertas del patio, y otros entraron á caballo y á pie, y mataron gran numero de principales y de la otra gente. De aqui se comenzó la guerra entre los Españoles y Mexicanos. Despues que volvió el Marques del puerto, despues de haber vencido á Panfilo de Narvaez, trajo consigo todos los Españoles que con él venian, y vino á Mexico y halló que estaban todos puestos en guerra. En el año de mil quinientos y veinte murió Motecuzoma en poder de los Españoles, de una pedrada que le dieron sus mismos vasallos. En este mismo año despues de haber peleado muchos dias los Indios y los Españoles, salieronse los Españoles de Mexico huyendo de noche, donde mataron los mas de ellos y á todos sus amigos Indios é Indias, y les tomaron todo el fardage: escapóse el capitan con algunos Españoles, y fueronse huyendo á Tlaxcalla. En el año de mil y quinientos veinte y uno vinieron los Españoles otra vez contra Mexico, y aposentaronse en Tezcuco, y comenzaron á dar guerra á los Mexicanos por agua y por tierra, y vencieronlos en el mes de Agosto de este dicho año, el dia de San Hipolito. De esto se trata á la larga en el XII Libro. En el año de mil y quinientos veinte y dos los Mexicanos que se habian huido de la ciudad por temor de la guerra se tornaron á la ciudad. En el año de mil y quinientos veinte y cuatro vinieron á esta ciudad de Mexico doce frailes de San Francisco, enviados para la conversion de los Indios de esta Nueva-España.
Capítulo VIII
De los atavios de los Señores.
En este capitulo se ponen cinco ó seis maneras de mantas que usaban los Señores para su vestir.
1. Usaban los Señores una manera de mantas muy ricas que se llamaban Conjayacaiotilmatli. Era toda la manta leonada y tenia una cara de monstruo ó de Diablo dentro del circulo plateado en un campo colorado: estaba toda ella llena de estos circulos y caras, y tenia una franja todo al rededor: de la parte de adentro tenia una labor de unas letras S contrapuestas en unos campos cuadrados, y de estos campos unos van ocupados y otros vacios: de la parte de á fuera, esta franja tenia unas esferuelas macizas no muy juntas. Estas mantas usaban los Señores, y dabanlas por librea á las personas notables y señaladas en guerra..
2. Usaban tambien otras mantas que se llamaban Tecuciziotilmatli. Llamabanse de esta manera, porque tenian tejidos dibujos de caracoles mariscos de Tochomitl colorado, y el campo era de unos remolinos de agua azules claros: tenian un cuadro que las cercaba todo de azul, la mitad oscuro y la mitad claro; y otro cuadro despues de este de pluma blanca, y luego una franja de Tochomitl colorado; no deshilada sino tejida y almenada.
3. Otra manera de mantas usaban los Señores, que se llaman Temalacaio Tilmatlitenisio. Esta manera de mantas era leonada, oscuro todo el campo, y en este campo estaban tejidas unas figuras de rueda de molino: en la circunferencia tienen un circulo negro, y dentro de este otro circulo blanco mas ancho, y el centro era un circulo pequeño leonado, rodeado con un circulo negro: estas figuras eran doce, de tres en tres en cuadro. Tenia esta manta una franja por todo el rededor llena de ojos en campo negro, y por eso se llama tenisio, porque tiene ojos por todas las orillas.
4. Usaban tambien otras mantas que se llamaban Ytzcoaiotilmatli, que tenian seis sierras como hierros de aserrar, dos en el un lado, otros dos en el otro, y otros dos en el medio, todas contrapuestas en un campo leonado: entre cada dos estaban unas letras S sembradas con unas letras O entrepuestas: tenian dos bandas del campo leonado mas desocupadas que las demas: tenian una franja por todo el rededor con unos lazos de pluma en unos campos negros.
5. Usaban tambien otras mantas que se llamaban Ometochtecomaiotilmatli. Estaban sembradas de unas xicaras muy ricas y muy hermosas, que tenian tres pies y dos alas como de mariposa; el vaso era redondo, colorado y negro; las alas verdes, bordadas de amarillo con tres esferuelas amarillas en cada una; el cuello de esta xicara era hecho como una marquesota de camisa, con cuatro cañas que salian arriba labradas de pluma azul y colorada; y estaban sembradas estas xicaras en un campo blanco. Tenian en las dos orillas delanteras dos bandas de colorado con unas bandas atravesadas de blanco, de dos en dos.
No se explican mas mantas que las dichas, porque comunmente las demas las usan todos; pero es de notar la habilidad de las mugeres que las tejen, porque ellas pintan las labores en la tela cuando las van tejiendo, y ordenan los colores en la misma tela conforme al dibujo; y asi la tejen como primero la han pintado, diferenciando colores de hilos como lo demanda la pintura,
Usaban otras mantas que se llamaban Papaloiotilmatlitenisio: tienen el campo leonado y en él unas mariposas sembradas tejidas de pluma blanca, con un ojo de persona en el medio de cada una; estaban ordenadas en rengle de esquina en esquina: tiene esta manta una flocadura de ojos por todo el rededor en campo negro, y despues una franja colorada almenada.
Usaban tambien otras mantas de leonado, sembradas de unas flores que llaman Ecacozcatl, puestas de tres en tres por todo el campo, y en medio de cada dos, dos trocitos de pluma blanca tejidos. Tiene una franja de pluma por todo el rededor, y despues una flocadura de ojos por todo el rededor; y esta manta se llamaba Xaoalquauhiotilmatlitenisio.
Usaban otras mantas que llamaban Ocelotentlapalliyiticycacocelutl. Estaba en el medio pintada como, cuero de tigre, y tenia por flocadura de una parte y de otra unas fajas coloradas con unos trozos de pluma blanca acia la orilla. Todas estas mantas arriba dichas son sospechosas: la manta que se llama Yxnestlaciulolli, y otra manta que se llamaba Olin, que tenia pintada la figura del Sol con diversos colores y labores.
Capítulo IX
De los aderezos que los Señores usaban en sus areytos.
Uno de los aderezos y el primero que usaban los Señores en los areytos se llamaba Quetzalalpiloni, que eran dos borlas hechas de plumas ricas guarnecidas con oro y muy curiosas; y traianlas atadas á los cabellos de la coronilla de la cabeza, que colgaban hasta el pescuezo por la parte de las sienes; y traian un plumage rico á cuestas que se llamaba Tlauhquecholtzonili muy curioso. Llevaban tambien en los brazos unas ajorcas de oro que todavia las usan, y unas orejeras de oro que ya no las usan. Traian tambien atada á las muñecas una correa gruesa negra sobada con balsarno, y en ella una cuenta gruesa de Chalchivitl ú otra piedra preciosa. Tambien traian barbote de Chalchivitl engastonado en oro metido en la barba: ya tampoco usan esto. Tambien traian estos barbotes hechos de cristal largos, y dentro de ellos unas plumas azules metidas que les hacen parecer zafiros: Otras muchas maneras de piedras preciosas traian por barbotes: Traian el bezo agujereado, y por alli las traian colgadas como que salian de dentro de la carne: traian tambien unas medias lunas de oro colgadas de los bezotes: Traian tambien agujereadas las narices los grandes Señores, y en los agujeros metidas unas turquesas muy finas ú otras piedras preciosas, una de la una parte y otra de la otra de la nariz. Traian tambien unos sartales de piedras preciosas al cuello. Traian una medalla colgada de un collar de oro, y en el medio de ella una piedra preciosa llana y por la circunferencia colgaban unos pinjantes de perlas. Usaban tambien unos brazaletes de musaico hechos de turquesas, con unas plumas ricas que salian de ellos que eran mas altas que la cabeza, y bordados con plumas ricas y con oro, y con unas bandas de oro que subian con las plumas. Usaban tambien traer en las piernas, de la rodilla abajo, grebas de oro muy delgadas. Usaban tambien. traer en la mano derecha una banderilla de oro, y en lo alto un remate de plumas ricas, Usaban tambien traer por guirnalda un ave de plumas ricas hecha que traia la cabeza y el pico acia la frente y la cola acia el cogote con unas plumas muy ricas y muy largas, y las alas de esta ave venian acia las sienes como cuernos hechas de plumas ricas. Usaban traer unos moscaderos en la mano, que llamaban QuetzallicaoazUli, cor unas bandas de oro que subian con las plumas. Usaban tambien traer en la mano izquierda unos brazaletes de turquesas muy buenas sin plumage ninguno. Traian un collar de oro hecho de cuentas de oro y entrepuestos unos caracolitos mariscos, entre cada dos cuentas uno. Tambien usaban traer collares de oro hechos á manera de eslabones de viboras. Tambien usaban los Señores en los areytos traer flores en la mano, juntamente con una caña de humo que iban chupando. Tenian tambien un espejo en que se miraban cuando se componian, y despues de compuestos mirabanse bien al espejo, y luego lo daban á un page para que lo guardase. Traian tambien unas cotaras los calcaños de las cuales eran de cuero de tigre y las suelas de cuero de ciervo, hechas de muchos dobleces y cosidas con pinturas. Usaban de atambor y de atamboril: el atambor era alto como hasta la cinta, de la manera de los de España en la cobertura: era el atamboril de madera hueco y tan grueso como un cuerpo de un hombre, y tan largo como tres palmos, unos poco mas y otros poco menos, y muy pintado. Este atambor y este atamboril ahora lo usan de la misma manera. Usaban tambien unas sonajas de oro, y las mismas ahora usan de palo; y usaban de unas conchas de tortuga hechas de oro, en que iban tañendo; y ahora las usan estos naturales de la misma tortuga. Tambien usaban de caratulas ó mascaras labradas de musaico, y de cabelleras como las usan ahora; y unos penachos de oro que salian de las caratulas.
Capítulo X
De los pasatiempos y recreaciones de los Señores,
Cuando los Señores salian de su casa y se iban á recrear, llevaban una cañita en la mano, y movianla al compas de lo que iban hablando con sus principales, que iban de una parte y de otra del Señor. Llevabanle en medio é iban algunos delanie apartando la gente que nadie pasase delante de él ni cerca de él; y nadie de los que pasaban por el camino osaba mirarle á la cara, sino luego bajaban la cabeza y echaban por otra parte. Algunas veces por su pasatiempo el Señor cantaba y deprendia los cantares que se suelen decir en los areytos: otras veces por darle recreacion, algun truhan le decia truhanerias ó gracias: otras veces por su pasatiempo jugaba á la pelota; y para esto tenianle sus pelotas de Ulli guardadas: estas pelotas eran tamañas como unas grandes bolas de jugar á los bolos: eran macizas de una cierta resina ó goma que se llama Ulli, que es muy liviana y salta como pelota de viento; y tenia de ellas cargo algun page; y tambien traia consigo buenos jugadores de pelota que jugaban en su presencia, y por el contrario otros principales, y ganabanse oro, chalchuites y cuentas de oro, y turquesas, y esclavos, y mantas ricas, y maxiles ricos, y maizales, y casas, y grebas de oro, y ajorcas de oro, y brazaletes hechos con plumas ricas, y pellones de pluma, y cargas de cacao. El juego de la pelota se llamaba Tlaxili ó Tlachtli, que eran dos paredes que habia entre la una y la otra veinte ó treinta pies, y serian de largo hasta cuarenta ó cincuenta pies: estaban muy encaladas las paredes y el suelo; y tendrian de alto como estado y medio; y en medio del juego estaba una raya que hacia al proposito del juego, y en el medio de las paredes en la mitad del trecho del juego estaban dos piedras como muelas de molino agujereadas por medio, frontera la una de la otra, y tenian sendos agujeros tan anchos que podia caber la pelota por cada uno de ellos, y el que metia la pelota por alli ganaba el juego: no jugaban con las manos, sino con las nalgas herian la pelota: traian para jugar unos guantes en las manos, y una cincha de cuero en las nalgas para herir la pelota. Tambien los Señores por su pasatiempo jugaban un juego que se llama Patolli, que es como el juego del castro ó alquerque ó casi, ó como el juego de los dados; y son cuatro frisoles grandes que cada uno tiene un agujero, y arrojanlos con la mano sobre un petate como quien juega á los carnicoles donde está hecha una figura. A este juego solian jugar y ganarse cosas preciosas, como cuentas de oro y piedras preciosas, turquesas muy finas. Este juego y el de la pelota hanlo dejado, por ser sospechosos de algunas supersticiones idolatricas que en ellos hay. Tambien solian jugar á tirar con el arco al blanco ó con los dardos; y á esto tambien se ganaban cosas preciosas: Tambien usaban tirar con cerbatanas, y traian sus bodoquitos hechos en una brujaquilla de red; y tambien lo usan ahora que andan á matar pájaros con esta cerbatana: tambien usaban tomar pajaros con red. Tambien para su pasatiempo plantaban vergeles ó florestas, donde ponian todos los árboles de flores. Tambien usaban de truhanes que les decian chocarrerias para alegrarlos. Tambien el juego del palo jugaban delante de ellos para darles recreacion. Tambien tenian pages que los acompañaban y servian; y tambien usaban de enanos y corcobados y otros hombres monstruosos. Tambien criaban bestias fieras, aguilas y tigres, osos y gatos cervales, y aves de todas maneras.
Capítulo XI
De los asentamientos de los Señores.
Usaban los Señores de unos asentamientos hechos de juncias y de cañas con sus espaldares que llaman Tepotzoicpalli, que tambien los usan ahora. Pero en el tiempo pasado para demostracion de su magestad y gravedad, aforrabanlos con pellejos de animales fieros, como son tigres y leones, y onzas y gatos cervales y osos, y tambien de ciervos adobado el cuero. Tambien unos asentamientos de ruelos pequeños cuadrados y de altor de una mano con su pulgada, ó un palmo, que llaman Tollicpalli: los aforraban con estos mismos pellejos dichos para asentamientos de los Señores. Tambien usaban por estrados sobre que estaban los asentamientos, de los mismos pellejos ya dichos tendidos. Usaban tambien por estrados unos petates muy pintados y muy curiosos que llamaban Alaoacapetatl. Tambien usaban de hamacas hechas de red, para llevarse á donde querian ir como en litera. Tambien usaban de los Icpales arriba dichos pintados, sin pellejo ninguno.
Capítulo XII
De los aderezos que usaban los Señores en la guerra.
Usaban los Señores en la guerra un casquete de plumas muy coloradas, que se llaman Tlauhquechol, con oro, y al rededor del casquete una corona de plumas ricas, y del medio de la corona salia un manojo de plumas ricas que se llaman Quetzal, como penachos, y colgaba de este plumage acia las espaldas un atambor pequeñuelo puesto en una escaleruela como para llevar carga, y todo esto era dorado: llevaban un cosete de pluma bermeja que les llegaba hasta á los medios muslos, todo sembrado de caracolitos de oro; y llevaban unas faldetas de pluma rica: llevaban una rodela con un circulo de oro en toda la orilla, y el campo de la orilla era de pluma rica colorada, verde, azul y de la parte de abajo, del medio abajo por la circunferencia, llevaba colgados unos rapacejos hechos de pluma rica, con unos botones y unas borlas todo de pluma: llevaban un collar de piedras preciosas muy finas y todas iguales y redondas; eran chalchuites y turquesas muy finas: Y llevaban unas plumas verdes en lugar de cabellera, con unas bandas de oro entrepuestas, ó llevaban un cogote de plumas verdes, y á cuestas llevaban el atambor tambien verde en un Caxtli: tambien el atambor llevaba unas faldetas de plumas ricas y de oro, y llevaban unos rayos hechos de oro, sembrados por el cogote. Llevaban otra manera de divisas y armas que se llama Ocelototec, que era hecho de cuero de tigre con unos rayos de oro sembrados, y el atambor que llevaban á cuestas era pintado como cuero de tigre, y las faldetas del atambor eran de plumas ricas con unas llamas de oro en el remate; y otra manera de rodela con pluma rica, que se llama Xiuhtototl, y en el medio de ella estaba un cuadro de oro. Llevaban tambien á cuestas unas plumas verdes á manera de mariposa, y traian una manera de chamarra hecha de pluma amarilla, que se llama Tocivitl, porque son de papagayo; y llegaba esta chamarra hasta la rodilla, con unas llamas de oro sembradas. Usaban otra manera de rodela hecha de plumas ricas, y el centro de ella era de oro y redondo, labrada en él una mariposa. Otra manera de armas solian usar los Señores hechas de plumas verdes, que se llaman Quetzatl, á manera de choza, y en toda la orilla tenian unas flocaduras de pluma rica y con oro. Llevaban tambien una chamarra de plumas amarillas. Usaban tambien los Señores en la guerra una manera de capacete de oro y con dos manojos de Quetzatl puestos á manera de cuernos, y con este capacete usaban la chamarra que arriba se dijo. TUsaban tambien otra manera de capacete de plata, y tambien traian otra manera de divisas de pluma rica y de oro. Llevaban tambien con este capacete una chamarra hecha de la misma pluma ya dicha, y con unas llamas de oro. Tambien solian traer los Señores en la guerra una manera de banderilla hecha de Quetzatl, entrepuestas unas bandas de oro; y en lo alto de la banderilla iba un manojo de Quetzatl como penacho. Otra manera de banderillas hechas de plata, y en lo alto de las banderillas sus penachos. Tambien usaban otra manera de banderillas hechas de unas bandas de oro, y en lo alto de estas sus penachos. Tambien los Señores llevaban á cuestas unas maneras de divisas que se llaman YtzpapaloU: es esta divisa hecha de manera de figura del Diablo, hecha de plumas ricas, y tenia las alas y cola á manera de mariposa de plumas ricas, y los ojos y uñas y pies y cejas y todo lo demas era de oro, y en la cabeza de esta ponian dos manojos de Quetzatl, que eran como cuernos. Otra manera de divisas solian traer
cuestas los Señores, que se llama Sochiquetzalpapalotl, tambien hecha á manera de la imágen del Diablo, porque tenia la cara y manos y pies y ojos y uñas y nariz como del Diablo, hechos de oro, y las alas y cola de la misma pluma ya dicha, y el cuerpo era hecho de diversas plumas ricas, verdes, azules, &c., y con oro; y tenia sus cuernos de pluma rica como de mariposa. Usaban tambien de otra divisa, que se llama Quetzalpacatztli, con una chamarra hecha de plumas verdes, con una rodela tambien de pluma verde, vestida con una plancha de oro redonda en el medio. Otras divisas usaban, que se llaman Tozquaxolotl; eran como un cestillo hecho de plumas, y en el medio de él un perrillo, el cual tenia un plumage en la cabeza, largo: tenia este perrillo los ojos de oro, y las uñas de oro, 8. Con esto llevaban una chamarra de pluma amarilla con unas llamas de oro sembradas. Usaban de otra divisa como la arriba dicha, salvo que la pluma era azul y llevaba mucho oro mezclado; y tambien la chamarra era de pluma azul. Usaban de otras divisas de la misma manera de las ya dichas sino que la pluma era blanca; y otras de la misma manera de pluma colorada. Usaban otras divisas que se llamaban Zacatzontli, de plumas ricas amarillas, con su chamarra de pluma amarilla. Usaban otras divisas que se llamaban Tozizitzimitl, hechas de plumas ricas con oro, y el Tzitzimitl era como un monstruo hecho de oro, que estaba en medio de la divisa: llevaba este Tzitzimitl un penacho de pluma rica. Usaban tambien otra divisa que se llamaba Xoxouhquitzitzimitl: era un monstruo como Demonio, hecho de plumas verdes con oro, y encima de la punta de la cabeza llevaba un penacho de plumas verdes. Usaban tambien de otra divisa que se llamaba Yztactzitzimitl: es como las arriba dichas, salvo que los plumages eran blancos. Usaban tambien de unos capillos que llamaban Cuzticcuestecatl, con un penacho que salia de la punta del capillo: llevaban en este capillo una medalla de oro atada con un cordon al mismo capillo como manera de guirnalda: la chamarra que era compañera de esta divisa era de pluma amarilla con unas llamas de oro. Llevaban una media luna de oro, colgada de las narices: llevaban unas orejeras de oro, que colgaban hasta los hombros, hechas á manera de mazorcas de maiz. A otra divisa de la manera ya dicha llamaban Yztaccuextecall. A otra divisa como las dichas llamaban Chictlapanquicuextecatl, porque la mitad era verde y la mitad amarilla, asi el capillo como la chamarra. A otras divisas de estas llamaban Cuzticteucuitlacopilli, porque el capillo era todo de oro con un vaso con plumas encima de la punta del capillo. A otras divisas de estas llamaban Yztacteucuitlacopilli: era como la de arriba sino que era de plata. Usaban tambien llevar eu la guerra unos caracoles mariscos, para tocar al arma, y unas trompetas. Tambien usaban de unas banderillas de oro, las cuales en tocando al arma las levantaban en las manos, para que comenzasen á pelear los soldados. Usaban tambien estandarte hecho de pluma rica, como una gran rueda de pluma rica: llevaba este estandarte en el medio la imágen del Sol hecha de oro. Tambien usaban otras divisas, que llamaban Xiloxochipatzacili, hechas á manera de almete con muchos: penachos y dos ojos de oro. Usaban tambien de espadas de madera, y el corte era de piedras de navaja pegadas á la madera, y era en forma de espada roma. Otras divisas usaban tambien, que llamaban Quelzalaztatezonili, hechas de plumas y de oro. Usaban de otras divisas que llamaban Otelotlachicomitl, que es un cantaro aforrado con cuero de tigre, del cual sale un clavel lleno de flores, hecho de pluma rica.
Capítulo XIII
De las comidas que usaban los Señores
Las tortillas que cada dia comian los Señores, se llamaban Totanquitlaxcallitlaquelpacholi; quiere decir, tortillas blancas y calientes y dobladas compuestas en un Chicuitl, y cubiertas con un paño blanco. — Otras tortillas comian tambien cada dia, que se llamaban Veitlaxcalli; quiere decir, tortillas grandes: estas son muy blancas y muy delgadas, y anchas y muy blandas. Comian tambien otras tortillas que llaman Quauhtlaqualli; son muy blancas y gruesas, y grandes y asperas. Otra manera de tortillas comian, que eran blancas, y otras algo pardillas de muy buen comer, que llamaban Tlaxcalpacholi. Tambien comian unos panecillos uo redondos sino largos, que se llaman Tlaxcalmimilli; son rollizos y blancos, y de largor de un palmo ó poco menos. Otra manera de tortillas comian, que llamaban Tlacepoalli Tlascalli, que eran ahojaldradas, y eran de delicado comer. Comian tambien tamales de muchas maneras: unos de ellos son blancos á manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados; tienen en lo alto un caracol que le pintan los frisoles con que está mezclado: otros tamales comian que son muy blancos y muy delicados; como digamos pan de bamba ó de la guillena: Otra manera de tamales comian blancos, pero no tan delicados como los de arriba algo mas duros: otros tamales comian que son colorados y tienen su caracol encima; hacense colorados porque despues de hecha la masa, la tienen dos dias al sol ó al fuego, y la revuelven, y asi se para colorada: otros tamales comian simples ú ordinarios, que no son muy blancos sino medianos, y tienen en lo alto un caracol como los de arriba dichos: Otros tamales comian que no eran mezclados con cosa ninguna. Comian los Señores estas maneras de pan ya dichas con muchas maneras de gallinas asadas y cocidas: una de ellas en empanada, en que está una gallina entera: tambien otra manera de empanada de pedazos de gallina, que llaman empanadilla de carne de gallina ó del gallo, con chille amarillo: otras maneras de gallinas asadas comian: tambien otra manera de asado, que eran codornices asadas, comian: usaban tambien muchas maneras de tortillas para la gente comun. Tambien comian los Señores muchas maneras de cazuelas; una manera de cazuela de gallina hecha á su modo con chille bermejo y con tomates y pepitas de calabaza molidas, que se llama ahora este manjar, Pipian: otra manera de cazuela comian de gallina hecha con chille amarillo. Otras muchas maneras de cazuelas y de aves asadas comian, que están en la letra explicadas. Comian tambien muchas maneras de potages de chilles; una manera hecho de chille amarillo; otra manera de chilmule hecho de chilteepitl y tomates; otra manera de chilmule hecho de chille amarillo y tomates. Usaban tambien comer peces en cazuela; una de peces blancos hechos con chille amarillo; otra cazuela de peces pardos hecha con chille bermejo y tomates, y con unas pepitas de calabaza molidas, que son muy buenas de comer. Otra manera de cazuela comian de ranas con chille verde: otra manera de cazuela de aquellos peces, que llaman AxoloHl, con chille amarillo. Comian tambien otra cazuela de renacuajos con chilteepitl. Comian tambien una manera de pececillos colorados hechos con chilteepitl. Tambien comian otra cazuela de unas hormigas aludas con chilteepitl. Tambien otra cazuela de unas langostas, y es muy sabrosa comida. Tambien comian unos gusanos que son del maguey con chilteepinmolli. Tambien otra cazuela de camarones hecha con chilteepitl y tomates y algunas pepitas de calabaza molidas. Tambien otra cazuela de una manera de peces que les llaman Topoli, hecha con chilteepitl como las arriba dichas. Otra cazuela comian de pescados grandes, hecha como las arriba dichas: otra cazuela comian hecha de ciruelas. no maduras con unos pececillos blanquecillos, y con chille amarillo y tomates. Usaban tambien los Señores comer muchas maneras de frutas; una de ellas se llama Tzapotes, colorados de dentro y por defuera pardillos y asperos. Otra manera de frutas, que son una manera de ciruelas, y son coloradas; y otra manera de ciruelas, que son amarillas: otra manera de ciruelas que son bermejas ó naranjadas. Usaban tambien comer muchas maneras de Tzapotes, unos que son cenicientos por á fuera ó anonas, y tienen por dentro unas pepitas como frisoles, y lo demas es como manjar blanco, y es muy sabroso: otra manera de Tzapotes pequeños ó peruétanos: otros Tzapotes hay amarillos por defuera y por de dentro son como yemas de huevo cocidas. Otra fruta se llama Quanhcamotli; son unas raices de árboles; Camotli, una cierta raiz que se llama batata. Otras muchas maneras de frutas se dejan de decir. Usaban tambien comer unas semillas que tenian por fruta; una se llama Xilotl, que quiere decir, mazorcas tiernas comestibles y cocidas; otra se llama Elotl, tambien mazorcas ya hechas tiernas y cocidas. Exotl, quiere decir, frisoles cocidos en sus vainas. Comian tambien unas ciertas maneras de tamales hechos de los penachos del maiz, revueltos con unas semillas de bledos y con meollos de cerezas molidos. —Comian unas ciertas tortillas hechas de las mazorcas tiernas del maiz; y otra manera de tortillas hechas de las mazorquillas pequeñas y muy tiernas. Otra manera de tamales comian hechos de bledos. Usaban tambien comer unas ciertas maneras de potages hechos á su modo. Una manera de bledos cocidos y con chille amarillo y tomates y pepitas de calabaza ó con chilteepitl solamente. Otra hecha de semilla de bledos y con chille verde. Tambien comian unas ciertas yerbas no cocidas sino verdes. Usaban tambien comer muchas maneras de puchas ó mazamorra: una manera se llamaba Totonquiatulli, mazamorra ó Atolli caliente; Nequautulli, Atolli con miel; Chilneguatolli, Atolli con chille amarillo y miel; Quauhnexatolli, que es hecho con harina muy espesa y muy blanca hecha con Tequizquitl. Otras muchas maneras de puchas ó mazamorras hacian, las cuales se usaban hacer en casa de los Señores; y los Calpizques tenian cargo de las cosas necesarias para los Señores: traian para comer siempre á casa de los Señores muchas maneras de comida, hasta número de cien comidas; y despues que habia comido el Señor, mandaba á sus pages ó servidores que diesen de comer á todos los Señores y embajadores que habian venido de algunos pueblos; y tambien daban de comer á los que guardaban en palacio; tambien daban de comer á los que criaban los mancebos, que se llaman Telpuchilatoques, y á los Satrapas de los Idolos; y tambien daban de comer á los cantores y á los pages y á todos los de palacio; tambien daban de comer á los oficiales como los plateros y los que labran plumas ricas, y los lapidarios y los que labran de mosaico, y los que hacen cotaras ricas para los Señores, y los barberos que trasquilaban á los Señores. Y en acabando de comer, luego se sacaban muchas maneras de cacaos, hechos muy delicadamente, como son; cacao hecho de mazorca tierna de cacao, que es muy sabroso de beber; cacao hecho con miel de abejas; cacao hecho con Veinacaztli; cacao hecho con Tlilxochitl tierno; cacao hecho colorado; cacao hecho bermejo; cacao hecho naranjado; cacao hecho negro; cacao hecho blanco; y dabanlo en unas xicaras con que se bebia, y son de muchas maneras; unas son pintadas con diversas pinturas y sus atapaderos muy ricos, con sus cucharas de tortuga para revolver el cacao: otras maneras de xicaras pintadas de negro, y tambien sus rodes hechos de cuero de tigre ó de venado, para sentar ó poner esta calabaza ó xicara. Usaban tambien traer una red hecha á manera de bruxaca, en que se guardaban estas xicaras ya dichas. Usaban tambien unas xicaras agujeradas para colar el cacao. Usaban tambien de unas xicaras mas grandes en que se alzaba el cacao. Usaban tambien guardar unas xicaras pintadas tambien grandes para lavar las manos. Usaban tambien unas grandecillas xicaras pintadas con ricas pinturas con que se bebia mazamorra. Usaban tambien unos cestillos en que se guardaban ó se ponian las tortillas. Usaban tambien de unas escudillas en que se bebian potages, y de salseras y otras escudillas de palo.
Capítulo XIV
De la manera de las Casas Reales.
Párrafo I
De la audiencia en las causas criminales.
El Palacio de los Señores ó Casas Reales tenia muchas salas; la primera era la sala de la Judicatura, donde residian el Rey, los Señores, Consules á Oidores, y principales nobles oyendo las cosas criminales, como pleitos y peticiones de la gente popular; y alli juzgaban y sentenciaban á los criminosos á pena de muerte, ó á horca, ó apedrear, ó achocarlos con palos, de manera, que los Señores usaban dar muchas maneras de muerte por justicia; y tambien alli juzgaban á los principales nobles ó consules cuando caian en algun crimen condenandolos á muerte, ó á destierro, ó á ser trasquilados, ó les hacian maceguales, ó les desterraban perpetuamente del palacio: echaban los presos en unas jaulas recias y grandes. Tambien alli los Señores libertaban á los esclavos injustamente hechos: En tiempo de Motecuzuma hubo muy grande hambre por espacio de dos años, por lo cual los principales vendieron muchos, asi sus hijos como hijas por no tener que comer, y oyendo Motecuzuma que los Señores vendiéron sus hijos é hijas por el hambre hubo gran misericordia, y mandó á sus vasallos que juntasen todos los esclavos hidalgos que se habian comprado; y luego el Señor mandó dar á sus dueños, á cada uno su paga ó sus dones, como mantas de cuatro piernas y delgadas, y Quachtles que son como de campeche, y tambien les dieron maiz por los que habian comprado los principales, y fué la paga doblada del precio que habian dado. Y en esta primera sala que se llamaba Tlacxitlan, los Jueces no diferian los pleitos de la gente popular, sino que procuraban de determinarlos presto: ni recibian cohechos ni favorecian al culpado, sino que administraban la justicia derechamente.
Párrafo II
De la audiencia en las causas civiles.
Otra sala del Palacio se llamaba Teccalli ó Teccalco: en este lugar residian los Senadores y los ancianos para oir los pleitos y peticiones que les ofrecia la gente popular; y los Jueces procuraban de hacer su oficio con mucha prudencia y sagacidad, y presto los despachaban, porque primeramente demandaban la pintura en que estaban escritas ó pintadas las causas como hacienda ó casas ó maizales, y despues cuando ya se queria acabar el pleito buscaban los Senadores los testigos, para que se afirmasen en lo que habian visto ú oido: con esto se acababan los pleitos; y si oia el Señor que los Jueces ó Senadores que tenian de juzgar, dilataban mucho sin razon los pleitos de los populares que pudieran acabar presto, y los detenian por los coliechos ó paga, por amor de los parentescos, luego el Señor mandaba que los echasen presos en unas jaulas grandes hasta que fuesen sentenciados á muerte; y por esto los Senadores y Jueces estaban muy recatados y avisados en sus oficios. En el tiempo de Motecuzuma echaron presos muchos Senadores ó Jueces en unas jaulas grandes á cada uno de por si, y despues fueron sentenciados á muerte porque dieron relacion á Motecuzuma que estos Jueces no hacian justicia derecha ó justa, sino que injustamente la hacian, y por eso fueron muertos, y eran estos que se siguen: el primero se llamaba, Mixcoatlailotlac; el segundo, Teicnoctlamachtli; el tercero, Tlacuchcalcatl; el cuarto, YzUacaznizcoatlailocatl; el quinto, Umaca; el sexto, Toqual; el septimo, Vicilolinqui. Estos eran todos del Tlatilulco.
Párrafo III
De la audiencia pora la gente noble.
Otra sala del palacio se llamaba Tecpilcalli: en este lugar se juntaban los soldados nobles y hombres de guerra; y si el Señor sabia que alguno de ellos habia hecho algun delito criminal de adulterio, aunque fuese mas noble ó principal, luego le sentenciaban á muerte; matabanle á pedradas. En tiempo de Motecuzuma fué sentenciado un gran principal que se llamaba Vitznaoallecamalacatl, el cual habia cometido adulterio; y le mataron á pedradas delante de toda la gente.
Párrafo IV
Del consejo de guerra.
Otra sala del palacio se llamaba Tequioacacalli, y por otro nombre Quauhcalli: en este lugar se juntaban los capitanes que se nombraban Tlatlacochcalca y Tlatlacatecca, para el consejo de la guerra. Habia tambien otra sala del palacio que se llamaba Achcauhcalli: en este lugar se juntaban y residian los Achcacanhti que tenian cargo de matar á los que condenaba el Señor, y si no cumplian lo que les mandaba el Señor, luego les condenaba á muerte. Habia otra sala en el palacio que se llamaba Cuicacalli: en este lugar se juntaban los maestros de los mancebos, que llamaban Tiachcaoan y Telpuchtlatoques, para aguardar lo que les habia de mandar hacer el Señor, para hacer algunas obras publicas; y cada dia á la puesta del sol tenian por costumbre de ir desnudos á la dicha casa de Cuicacalli para cantar y bailar; solamente llevaba cada uno una manta hecha á manera de red, y en la cabeza ataban unos penachos de plumages con unos cordones hechos de hilo de algodon colorado, porque se llamaba Tochacatl, con que ataban los cabellos; y en los agujeros de las orejas ponian unas turquesas, y en los agujeros de la barba traian unos barbotes de caracoles mariscos blancos; y asi todos los mancebos que se criaban en las casas del Telpuchcalli iban á bailar cada noche, y cesaban como á las once; y luego los sacerdotes y ministros de los Idolos comenzaban á tañer á maitines con unos caracoles mariscos grandes, por razon que era hora de salir á hacer penitencia segun su costumbre de esta manera: en cesando de bailar todos los mancebos luego iban á dormir en las casas del Telpuchcalli, y nadie se iba á dormir á su casa, y todos dormian desnudos, sino con aquellas mantillas con que bailaban se cubria cada uno por si, y en durmiendo un poco luego se levantaban para ir al palacio del Señor; y si el Señor sabia que alguno de ellos habia echado algunas derramas de tributo ó de comida ó bebida, que comiesen los maestros de los mancebos, luego el Señor los mandaba prender y echarlos en la carcel de las jaulas grandes por si cada uno, ó si sabia el Señor que alguno de ellos se habia emborrachado, ó amancebado, ó habia hecho adulterio, mandabale prender y sentenciabale á muerte; ó le daban garrote, ó le mataban á pedradas, ó á palos delante de toda la gente, para que tomasen miedo de no atreverse A hacer cosas semejantes.
Párrafo V
De las trojes ó alhóndigas.
Otra sala del palacio se llamaba Petlacalco: en este lugar posaba un mayordomo del Señor que tenia cargo y cuenta de todas las trojes de los mantenimientos de maiz que se guardaban para proveimiento de la ciudad y república, que cabian á cada dos mil fanegas de maiz, en las cuales habia maiz de veinte años sin dañarse: tambien habia otras trojes en que guardaban mucha cantidad de frisoles: habia tambien otras trojes en que se guardaban todos los géneros de bledos y semillas: habia otras trojes en que se guardaba la sal gruesa para moler, que la traian por tributo de tierra caliente: tambien habia otras trojes en que se guardaban fardos de Chille y pepitas de calabaza de dos géneros, unas medianas y otras mayores. En estas alhóndigas estaban tambien de aquellos que hacian algunos delitos, por los cuales no merecian la muerte.
Párrafo VI
De la casa de los mayordomos.
Otra sala se llamaba Calpixcacalli, y por otro nombre Texancalli: en este lugar se juntaban todos los mayordomos del Señor, trayendo cada uno la cuenta de los tributos que tenia á su cargo para dar cuenta y razon de ellos al Señor cuando se la pidiese, y asi cada dia tenia cada uno aparejado el tributo que era á su cargo; y si el Señor sabia y tenia averiguado de alguno de los mayordomos que habia tomado y aplicado para si alguna parte del tributo que era á su cargo, luego mandaba el Señor prenderle y echarle en una jaula hecha de viguetas gruesas; y tambien mandaba y proveia el Señor que todas las mugeres amancebadas con el tal mayordomo é hijos ó hijas ó deudos les echasen fuera de su casa, y les desposeyesen de la casa con toda la hacienda que antes tenia el mayordomo delincuente, y asi la casa con toda la hacienda se aplicaba al Señor, y luego mandaba cerrarla, y condenabale á muerte. Habia otra sala que se llamaba Coacalli: en este lugar se aposentaban todos los Señores forasteros que eran amigos ó enemigos del Señor, y dabales muchas joyas ricas, como mantas labradas y maxtles muy curiosos, y barbotes de oro que usaban poner en los agujeros de la barba, y las orejeras de oro que ponian en las orejas agujereadas, y otros barbotes de piedras preciosas de chalchuites engastadas en oro, y unas cuentas de chalchuites, y otras cuentas de las mismas piedras para las muñecas que usaban traerlas. Lo que dice de los enemigos, era que con salvo conducto venian á ver la magestad del Señor de Mexico, y los edificios del templo y la cultura de los Dioses, y el servicio ó policia que el Rey ó Señor de Mexico tenia en su república.
Párrafo VII
De la casa de los cantores y de los atavios del areyto.
Habia otra sala que se llamaba Miscoacalli: en este lugar se juntaban todos los cantores de Mexico y Tlatilulco, aguardando lo que les mandase el Señor, si quisiese bailar, ó probar á vir algunos cantares de nuevo compuestos, y tenian á la mano aparejados todos los atavios del areyto, atambor y atamboril con sus instrumentos para tañer el atambor, y unas sonajas que se llaman Ayacachtli y Tetzilacatl y Omichicaoatzili, y flautas, con todos los maestros tañedores y cantores y bailadores, y los atavios del areyto para cualquier cantar. Si mandaba el Señor que cantasen los cantares de Vexotzincajutl ó Anaoacaiull, asi los cantaban, y bailaban con los atavios del areyto de Vexotzincaiutl y Anaoacaiutl; y si el Señor mandaba á los maestros y cantores que cantasen y bailasen el cantar que se llama Cuextecaiutl, tomaban los atavios del areyto conforme el cantar, y se componian con cabelleras y mascaras pintadas con narices agujereadas y cabellos bermejos, y traian la cabeza ancha y larga como lo usan los Cuextecas, y traian las mantas tejidas á manera de red, de manera que los cantores tenian muchas y diversas maneras de atavios de cualquier areyto, para los cantares y bailes.
Párrafo VIII
De la casa de los cautivos.
Otra sala se llamaba Malcalli: en este lugar los mayordomos guardaban los cautivos que se tomaban en la guerra, y tenian gran cargo y cuenta de ellos, y dabanles la comida y bebida, y todo Jo que se les pedia á los mayordomos. Otra sala se llamaba Totocalli, donde estaban unos mayordomos que guardaban todo género de aves; y tambien en este lugar se juntaban todos los oficiales como plateros ó herreros, y oficiales de plumas y pintores, y lapidarios que labran chalchuites y entalladores; y tambien en este lugar residian unos mayordomos que tenian cargo de guardar tigres, leones, y onzas y gatos cervales.
Capítulo XV
De los atavios de las Señoras.
Usaban las Señoras vestirse los vipiles labrados y tejidos de muy muchas maneras de labores: usaban tambien las Señoras de poner mudas en la cara con color colorado, ó amarillo, ó prieto hecho de incienso quemado con tinta; y tambien untaban los pies con el mismo color prieto; y tambien usaban traer los cabellos largos hasta la cinta, y otras traian los cabellos hasta las espaldas, y otras traian los cabellos largos de una parte y otra de las sienes y orejas, y toda la cabeza trasquilada, y otras traian los cabellos torcidos con hilo prieto de algodon y los tocaban á la cabeza, y asi lo usan basta ahora haciendo de ellos como unos cornezuelos sobre la frente, y otras tienen muy largos los cabellos y cortan igualmente el cabo de los cabellos por hermosearse, y en torciendolos y atandolos parecen ser todos iguales, y otras trasquilan toda la cabeza. Usan tambien las mugeres teñir los cabellos con lodo prieto, ó con una yerba verde que se llama Xiuhquilitl, por hacer relucientes los cabellos á manera de color morado; y tambien limpian los dientes con color colorado ó grana: usaban tambien pintar las manos con todo el cuello y pecho. Tambien las Señoras usaban el bañarse y enjabonarse; y enseñabanlas á ser vergonzosas y hablar con reverencia y tener acatamiento á todos, y ser diestras y diligentes en las cosas necesarias á la comida és.
Capítulo XVI
De los ejercicios de las Señoras.
Las Señoras usan tener muy muchas maneras de alhajas é instrumentos para sus oficios de hilar y urdir y tejer y labrar y cardar algodones y tener otras cosas necesarias tocantes á los ejercicios de sus labores como se van declarando en la lengua. Mas, son obligadas á hacer y guisar la comida y bebida delicadamente, y tienen amas que las guardan y crian. Mas tienen criadas corcobadas, cojas y enanas, las cuales por pasatiempo y recreacion de las Señoras cantan y tañen un tamboril pequeño que se llama Veveil.
Capítulo XVII
De las cosas en que se ejercitaban los Señores para regir bien su reino.
Párrafo I
Del aparato y orden que usaban para acometer en la guerra.
El mas principal oficio del Señor era el ejercicio de la guerra, asi para defenderse de los enemigos como para conquistar provincias agenas; y cuando queria emprender guerra contra algun Señor ó provincia, juntaba sus soldados y dabales parte de lo que queria hacer, y luego enviaban espias á aquella tal provincia que querian conquistar para que mirasen la disposicion de la tierra y llanura y espesura de ella, y los pasos peligrosos y los pasos por donde seguramente podian entrar; y todo lo traian pintado y lo presentaban al Señor para que viese la disposicion del terreno. Visto esto el Señor mandaba llamar á los capitanes principales que siempre eran dos, el uno se llamaba Tlacochcalcati y el otro Tlacatecatl, y mostrandoles la pintura señalabales los caminos que habian de llevar, por donde habian de ir los soldados, y en cuantos dias habian de llegar, y en donde habian de asentar los reales, y señalabales los maestros de campo que habian de llevar. Luego mandaba hacer provisiones asi de armas como de viandas, y para esto enviaba á llamar á todos los mayordomos de las provincias que llamaban Calpixques de las provincias, que eran sus sujetos, y mandabales traer á su presencia todos los tributos asi de mantas como de plumages y oro y armas y mantenimientos; y desque todo estaba traido y junto, luego el Señor repartia las armas á todos los soldados y á los capitanes y hombres fuertes y valientes. Habiendo distribuido las armas á todos, mandaba luego á los Calpixques que llevasen armas á todos los principales de las provincias que habian de ir á la guerra, para si y para sus soldados; y entonces lo notificaba á sus gentes y les daban armas. Juntado todo el ejercito comenzaban á caminar por este órden: iban los Sacerdotes de los Idolos delante de todos con sus Idolos á cuestas; iban un dia delante de todos: tras estos iban todos los capitanes y hombres valientes, un dia mas adelante que el otro ejercito: tras estos iban los soldados Mexicanos: tras estos iban los Tezcucanos, un dia mas atras: tras estos iban los de Tlacuba, otro dia mas atras: tras estos iban los de las otras provincias, otro dia mas atras: todos iban con gran concierto por el camino, y cuando ya estaban cerca de la provincia que iban á conquistar, luego los Señores del campo trataban como habian de asentar el real, dando sitio á cada una de las provisiones ya dichas, y el que no queria estar por lo que ordenaban los Señores del campo hacianle luego: habiendose todos alojado, antes que comenzasen á combatir, esperaban á que los Satrapas hiciesen señal, sacando fuego nuevo, y que tocasen las bocinas: habiendo hecho este señal los Satrapas, luego comenzaban á dar gritos todos, y luego comenzaban á pelear esa misma noche de su llegada; y los primeros cautivos que cautivaban luego los entregaban á los satrapas, para que los sacrificasen y sacasen los corazones delante de las estatuas de sus Dioses que llevaban á cuestas: despues de esto habiendo hecho la victoria y sujetado aquella provincia contra que iban, luego contaban los cautivos que habian tomado y los que habian sido muertos de los suyos: tomada esta minuta, luego iban á dar relacion al Señor de lo que habia pasado, y tambien daban relacion de los que habian muerto que eran personas de calidad en sus casas, para que les hiciesen las obsequias, y tambien daban relacion de los que habian hecho alguna cosa notable en el combate para que fuesen remunerados con honra y con dones, en especial si eran de noble linage: y en acabando la guerra, luego se hacia inquisicion en todo el campo de los que habian traspasado los mandamientos de los Señores del campo, y luego los mataban aunque fuesen capitanes; y tambien los Señores del campo averiguaban los pleitos que habia entre los soldados, cuando quiera que dos porfiaban sobre cual de ellos habia cautivado algun cautivo. Oianlos primeramente, y despues daban sentencia por el que mejor probaba su intencion, y si el caso no se podia probar de una parte ni de otra, tomabanles el cautivo y aplicabanle á alguno del barrio de aquellos, ó al Cu general para que fuese sacrificado sin titulo de cautivador. Habiendo pacificado la provincia, luego los Señores del campo repartian tributos los que habian sido conquistados, para que cada un año los diesen al Señor que les habia conquistado; y el tributo era de lo que en aquella provincia se criaba y se hacia; y luego elegian gobernadores y oficiales que presidiesen en aquella provincia, no de los naturales de ella, sino de los que la habian conquistado.
Párrafo II
De la manera de elegir los Jueces.
Tambien los Señores tenian cuidado de la pacificacion del pueblo y de sentenciar los litigios y pleitos que habia en la gente popular; y para esto, elegian Jueces de personas nobles y ricas y ejercitadas en las cosas de la guerra y experimentadas en los trabajos de las conquistas, personas de buenas costumbres que fueron criadas en los monasterios del Calmecac, prudentes y sabias y tambien criadas en el palacio. A estos tales escogia el Señor para que fuesen Jueces en la república: mirabase mucho en que estos tales no fuesen borrachos, ui amigos de tomar dadivas, ni fuesen aceptadores de personas, ni apasionados; encargabales mucho el Señor que hiciesen justicia en todo lo que á sus manos viniese: tambien les eñalaba el Señor las salas donde habian de ejercitar sus oficios: señalabales una sala que era debajo de la sala del Señor que llamaban Tlaxitlan: en esta oian y juzgaban las causas populares tomandolas por escrito primeramente por sus pinturas, y averiguado y escrito el negocio, llevabanlo á los de la sala mas alta, que se llamaba Tlaxitla, para que alli se sentenciase por los mayores consules, y los casos muy dificultosos y graves llevabanlos al Señor, para que los sentenciase juntamente con trece principales muy calificados que con él andaban y residian: estos tales eran los mayores Jueces, que ellos llamaban Tecutlatoque: estos examinaban con gran diligencia las causas que iban á sus manos, y cuando quiera que en esta audiencia, que era la mayor, sentenciaban á alguno á muerte, luego lo entregaban á los ejecutores de la Justicia, los cuales segun la sentencia, ó los ahogaban ó daban garrote, é los apedreaban ó los despedazaban.
Párrafo III
De la manera de los areytos.
Lo tercero de que los Señores tenian gran cuidado, era de los areytos y bailes que usaban para regocijar á todo el pueblo. Lo primero, dictaba el cantar que se habia de decir, y mandaba á los cantores que lo pusiesen en el tono que quería y que lo proveyesen muy bien. Tambien mandaba hacer aquellas macetas de ulli con que tañen el Teponazili, y que el Teponaztli tambien fuese muy bueno. Tambien mandaba los mencos que habia de haber en la danza, y los atavios y divisas con que se habian de componer los que danzaban. Tambien señalaba los que habian de tañer el atambor y el Teponazi, y los que habian de guiar la danza ó baile; y señalaba el dia del baile para alguna fiesta señalada de los Dioses. Para entonces él se componia con los aderezos que se siguen: en la cabeza se ponia unas borlas hechas de pluma y oro atadas á los cabellos de la coronilla; poniase un bezote de oro ó de piedra preciosa; poniase tambien unas orejeras de oro en las orejas; poniase al cuello un collar de piedras preciosas de diversos géneros; poniase en las muñecas unas ajorcas ó sartalejos de piedras preciosas, de chalchuites ó turquesas; tambien se ponia en los brazos en los morcillos unas ajorcas de oro, y un brazalete con un plumage que sobrepujaba la cabeza, y otro plumage en la mano. Cubriase de mantas ricas añudadas sobre el hombro; poniase unos ceñidores muy ricos que ellos llaman Mastlatl que sirve de cinta y de cubrir las partes vergonzosas. Dec esta misma Jibrea arrcaba todos los principales y hombres de guerra y capitanes y todas las otras gentes que habian de entrar en la danza ó baile; y tambien á todos daba copiosamente de comer y beber; y andando en el baile, si alguno de los cantores hacia falta en el canto, ó si los que tañian el Teponaztli y atambor faltaban en el tañer, ó si los que guiaban crraban en los meneos y contenencia del baile, luego cel Señor les mandaba prender y al otro dia los mandaba matar.
Párrafo IV
De la vigilancia de noche y de dia sobre las velas.
Lo cuarto en que el Señor tenia gran diligencia, era en poner velas de noche y de dia para que velasen asi en la ciudad como en los terminos de ella, para que no entrasen los enemigos sin sentirlos y conocerlos; y por esto tenian sus velas los satrapas concertadas por los espacios de la noche, y tambien otros soldados que llamaban Teachcaoan; y velaba el Señor en que estas velas no hiciesen falta, y salia muchas veces disimuladamente para ver si estaban velantes en sus estancias, ó si dormian ó se emborrachaban; y castigabanlos reciamente si dormian ó se emborrachaban. Tambien tenian otras velas de otros principales de mas calidad, los cuales velaban de noche y de dia en los terminos de los enemigos, para ver si los enemigos se aparejaban de guerra ó venian de guerra, ó si estaban espias de los enemigos para saber de cllos si se aparejaban de guerra ó lo que hacian; y estas espias todas las mataban, y tambien aquellos en cuya casa se aposentaban. Usaban tambien los mancebos que se criaban en el Telpuchcalli cantar de noche gran parte de la noche, porque si algunos de los enemigos venian de noche, oyesen de lejos que velaban y no dormian, y los satrapas velaban de noche tocando sus bocinas y respondianlos en todas partes y en todos los del Telpuchealli, tocando las bocinas y Teponazili y atambores: esto hacian muchas veces hasta la mañana. Tambien habia velas perpetuamente en las casas de los Señores, y en toda la noche no se apagaba el fuego asi en los palacios de los Señores como en las casas particulares y en los templos, y en el Telpuchcalli, y en el Calmecac.
Párrafo V
De los juegos en que el Señor se recreaba.
Tenian los Señores sus ejercicios de pasatiempos: el primero era el juego de pelota de viento; era este ejercicio muy usado entre los Señores y principales; tenian un juego de pelota edificado solo para aquel ejercicio; eran dos paredes tan altas como dos estados, distantes la una de la otra como de veinte pies: estaba en medio de cada una de estas paredes una rueda como de piedra de molino pequeña, que tenia un agujero en el medio que podia caber justamente la pelota con que jugaban por él: estaban tan altas como un estado del suelo, igualmente distaban de los cabos de las paredes: el que jugando metia la pelota por aquellos agujeros de las piedras ó ruedas, ganaba todo el juego: jugaban desnudos y ceñidos de la cintura con unas cintas anchas, y de ellas colgaba un pedazo de cuero de venado labrado, que cubria las nalgas, y cuando jugaban no herian con mano ni con pie sino con las nalgas. A este juego perdian y ganaban muchas mantas ricas y joyas de oro y piedras y esclavos. El segundo pasatiempo que tenian era un juego como dados: hacian en un petate una cruz pintada, llena de cuadros semejantes al juego del alquerque ó castro, y puestos sobre el petate sentados, tomaban tres frisoles grandes, hechos ciertos puntos en ellos, y dejabanlos caer sobre la cruz pintada, y de alli tenian su juego, con que perdian y ganaban joyas y otras cosas como arriba se dijo.
Párrafo VI
De la liberalidad del Rey.
Procuraban los Señores ser liberales y tener tal fama, y asi hacian grandes gastos en las guerras y en los areytos.— Tambien jugaban cosas muy preciosas; y á la gente baja asi hombres como mugeres que se atrevian á saludarlos, y les decian algunas palabras que les daban contento, dabanles ropa para vestir y para dormir, y comida y bebida; y si alguno les hacia algun cantar que les diese contento, hacianle dar dones conforme á lo que habia hecho, y al contento que ellos habian tomado de su obra.
Capítulo XVIII
De la manera que tenian en elegir los Señores.
Cuando moria el Señor ó Rey, para elegir otro juntabanse los Senadores, que llamaban Tecutlatoque, y tambien los viejos del pueblo, que llamaban Achcacaulti, y tambien los capitanes, soldados viejos de la guerra, que llamaban Yautequioaque, y otros capitanes que eran principales en las cosas de la guerra, y tambien los satrapas que llamaban Tlenamacaque ó Papaoaque: todos estos se juntaban en las Casas Reales, y alli deliberaban y determinaban quien habia de ser Señor; y escogian uno de los mas nobles de la linea de los Señores antepasados, que fuese hombre valiente, ejercitado en las cosas de la guerra, osado y animoso, y que no supiese beber vino, que fuese prudente y sabio, que fuese criado en el Calmecac, que supiese bien hablar, fuese entendido, recatado, y animoso y amoroso; y cuando todos ó los mas concurrian en uno, luego lo nombraban por Señor: no se hacia esta eleccion por escrutinio ó por votos, sino que todus juntos confiriendo los unos con los otros venian á concretarse en uno. Elegido el Señor, luego elegian otros cuatro que eran como Senadores, que habian siempre de estar al lado del Señor, y entender en todos los negocios graves del reino: estos cuatro tenian en diversos lugares diversos nombres; y al tiempo de la eleccion muchos que tenian sospechas de que los eligieran se escondian por no ser electos, por no tomar tan gran carga. -Electos los cinco, escogian un dia que por la astrologia judiciaria fuese bien afortunado, y llegado aquel dia, sacabanlos en público y llevabanlos á la casa de Vitzilopuchtli.
Párrafo I
De como componian á los electos de ornamentos penitenciales y los llevaban á la casa de Vitzilopuchtli.
Llegado aquel dia señalado que era bien afortunado, los principales satrapas iban á buscar al Señor electo y á los otros electos, y tomabanlos y desnudos los llevaban al Cu de Vitzilopuchtli, y delante del Cu vestian al Señor de las vestiduras con que los satrapas solian ofrecer incienso á los Dioses, que era una xaqueta de verde oscuro y pintada de huesos de muertos, que es á manera de Vipil de muger: llamabanle Xicolli: luego le ponian á cuestas colgada de las espaldas una calabazuela llena de Pizietl, con unas borlas verdes oscuras, y ponianle delante de la cara una manta verde oscura atada á la cabeza, pintada de huesos de muerto, y ponianle en la mano izquierda una talega con copal ó incienso blanco; era tambien de lienzo verde oscuro y pintado de huesos de muerto; y calzabanle unas cotaras tambien verdes oscuras; y ponianle en la mano derecha un incensario de los que ellos usaban pintado de cabezas de muerto, y en el cabo del astil llevaba colgados unos papeles como borlas. Luego le tomaban los satrapas y le subian por las gradas del Cu, hasta llegar delante de la estatua de Vitzilopuchtli, y en llegandole luego tomaba el incienso y echabalo sobre las brasas que llevaba en el incensario y comenzaba á incensar la estatua, y haciendo esto tenia la cara cubierta con el velo arriba dicho. Estaba abajo todo el pueblo mirando como incensaba el Señor nuevo, y los ministros de los Idolos tocaban las cornetas y otros instrumentos cuando el Señor incensaba. De la misma manera hacian con los otros electos, que los adornaban como arriba se dijo, y los llevaban á incensar despues del Señor. Los atavios con que á estos ataviaban eran negros y pintados de huesos de muerto.
Párrafo II
De como hacian penitencia los electos en el templo, sin salir de él en cuatro dias.
Despues que el Señor y los electos hubiéron incensado delante de la estatua de Vitzilopuchtli, luego los satrapas los descendian llevandolos del brazo por el mismo órden que los habian subido, delante el Señor, y luego el que era mas principal de los otros, asi por órden segun la dignidad de su eleccion, y llevabanlos á una casa, donde habian de hacer la penitencia cuatro dias, que se llamaba Tlacochcalco, que estaba dentro del patio de Vitzilopuchtli. Alli estaban cuatro dias sin salir del patio, y ayunaban todos los cuatro dias que no comian sino una vez al medio dia, y todos los dias iban á incensar y ofrecer sangre al medio dia y á la media noche delante de la estatua de Vitzilopuchtli: llevabanlos los satrapas del brazo con los ornamentos ya dichos y por el órden ya dicho, y tambien los volvian por el mismo órden á su aposento; y todos estos cuatro dias á la media noche, despues de haber incensado y ofrecido sangre, se bañaban en un albergue por hacer penitencia, como siempre la hacian los satrapas todas las medias noches.
Párrafo III
De como acabada la penitencia llevaban al Señor á los Palacios Reales, y los otros á sus casas.
Acabada la penitencia de los cuatro dias, llevaban al Señor y á los cuatro Senadores á las Casas Reales, y tambien los cuatro Senadores de alli se iban á sus casas. Luego el Señor consultaba á los adivinos ó astrologos para que le señalasen un dia bien afortunado en que hiciesen la fiesta de su eleccion que llaman Motlatoapaca, y luego mandaba á sus mayordomos ó Calpixques que se aparejasen todos los plumages y aderezos del areyto que para entonces eran menester.
Párrafo IV
De como hacia el Señor un solemnisimo convite.
Despues de señalado el dia donde habian de hacer la fiesta de la eleccion, si el electo era Señor de Mexico, enviaba sus embajadores á todos los reinos circumstantes desde Quauhtimalan hasta Michoacan y desde mar á mar, y venian los mismos Señores ó enviaban á sus presidentes para asistir en el convite y fiesta de la eleccion. Todos los convidados estaban juntos algun dia antes de la fiesta, y el Señor tenia aparejados plumages y mantas y maxtles y otras joyas para dar á los convidados, cada uno segun su manera de dignidad, para entrar en la fiesta y en el baile: á todos daba plumages y joyas y atavios para el baile. Y á su hora daban comida á todos los convidados, muchos platos y diferencia de guisados, y muchas maneras de tortillas muy delicadas, y muchas maneras de cacaos en sus xicaras muy ricas, y á cada uno segun su manera: tambien les presentaban cañas de humo de muchas maneras en sus platos, y muchas maneras de flores muy preciosas; y despues de todo esto, muchas mantas ricas y muchos maxtles ricos, á cada uno segun su persona; y á cada uno ponian en su aposento muy adornado y muy poblado de sillas que ellos usaban y de esteras; todo nuevo donde estaba el principal y todos los que habian venido con él para acompañarle, En esta fiesta bailaban de noche y de dia con gran pompa y aparato y con cantares de gran solemnidad: esto duraba una noche y un dia, ó dos noches y dos dias, ó tres noches y tres dias, ó mas. Acabada esta solemnidad, despedianse los convidados é ibanse á sus tierras.
Párrafo V
De como se aparejaba el Señor para dar guerra á alguna provincia.
Despues de algunos dias que el Señor habia hecho la fiesta de su eleccion, mandaba luego apregonar guerra para ir á conquistar alguna provincia, y luego juntaba sus capitanes y gente de guerra y les daba armas y divisas: el mismo Señor iba con ellos por su Capitan General, ordenando su campo como arriba se dijo; y despues que habia hecho la victoria de aquella provincia que babia ido á conquistar, y despues que habia hecho lo que arriba se dijo acerca de la pacificacion de aquella provincia, volviase á su ciudad trayendo gran número de cautivos, á los cuales todos mataban, sacrificandolos á Vitzilopuchtli que es Dios de la guerra, y haciendole gran fiesta por la victoria que les habia dado; y luego daba dones á todos los soldados nuevos; especialmente á los que habian hecho cosas notables, dabales mantas y maxtles labrados, y licencia para que de alli adelante los usasen, y tambien les daba licencia para traer barbotes y piedras ricas, y plata y oro, á cada uno como se habia señalado en la guerra, y dabales nombres de nobles, y divisas ó armas para que fuesen honrados y conocidos por valientes. Tambien les daba licencia para traer borlas de oro y plumas en las cabezas andando en los areytos.
Capítulo XIX
De la órden que habia en el Tianquez, de la cual el Señor tenia especial cuidado.
El Señor tenia cuidado del Tianquez y de todas las cosas que en él se vendian por amor de la gente popular y de toda la gente forastera que alli venia, para que nadie noles hiciese fraude ó sinrazon en el Tianquez. Por esta razon ponian por órden todas las cosas que se vendian, cada cosa en su lugar, y elegian por esta causa oficiales que se llamaban Tianquizpantlalacaque, los cuales tenian cargo del Tianquez, y de todas las cosas que alli se vendian; de cada género de mantenimientos ó mercaderias tenia uno de estos cargo, para poner los precios de las cosas que se vendian y para que no hubiese fraudes entre los que vendian y compraban. Estaban en una parte del Tianquez los que vendian oro y plata, y piedras preciosas y plumas ricas de todo género, de las cuales se hacian las divisas ó armas para la guerra y tambien las rodelas. En otra parte se ordenaban los que vendian cacao y especias aromaticas, que ellos llaman Veinacaztli Tlilsuchitl Mecasuchitli. En otra parte se ordenaban los que vendian mantas grandes, blancas ó labradas, y maxtles, que entonces usaban unas blancas y otras labradas y otras ricas; y tambien alli mismo se vendian las vestiduras mugeriles labradas y por labrar, medianas y ricas; y tambien las mantas comunes que ellos llaman Quauhiliayatl. En otra parte estaban por órden los que vendian las cosas de comer, como son maiz blanco y maiz azul, oscuro ó negro y colorado y amarillo; y frisoles amarillos y blancos y negros y colorados y jaspeados, y unos frisoles negros grandes como habas; y semilla de bledos pardos ó cenicientos, y colorados y amarillos; y Chian blanca y negra y otra que llaman Chiantzotzotl. En este mismo lugar se ordenaban los que vendian sal, y gallinas y gallos, y codornices y conejos, y liebres y carne de venado, y aves de diversas maneras, como son ánades y lavancos, y otras aves del agua. Tambien los que vendian miel de maguey y de abejas. De esta órden eran los que vendian Chille de diversas maneras; los mismos vendian tomates que llaman Miltomatl y Chiltomatl. En otra parte se ordenaban los que vendian fruta, como son cerezas y aguacates, ciruelas silvestres, bayadas, balatas, y batatas de raices que se llaman Quauhcamutli, y Zapotes de diversas maneras y otras muchas frutas. Tambien con estos se ordenaban los que vendian turrones de Chian, castañas de raices de yerba, raices como regaliz, erizos que es una fruta que se come, pepitas grandes y pequeñas de calabaza. Tambien con estos se ordenaban los que vendian peces y ranas y otros pescadillos que son como lagartillos, y otras sabandijas que se crian en agua. Tambien con estos se ordenaban los que venden papel que se hace de cortezas de árboles, é incienso blanco y goma negra que se llama Ulli, y cal y navajas, y leña para quemar y maderos para techar las casas, unos cuadrados, otros rollizos, y tablas y pandillas que son tablas delgadas, y coas y palancas y palas y remos y barrales y tomizas y neguen y cuero labrado, y cotaras y hachas de cobre para cortar maderos, y punzones y escoplos y otras herramientas para labrar madera. Tambien estaban por su órden los que venden yerbas para comer, como son cebollas y otras yerbas que usan comer. Tambien estos venden xilotes y elotes cocidos y pan hecho de los penachos del maiz y pan hecho de elotes y todas las maneras de pan que se usan. Tambien estaban por su órden los que venden cañas de humo de muchas maneras; y tambien aqui se vende Suchiococotl, y los platos para poner las cañas cuando se queman, y otras maneras de vasos de barro y lebrillos y ollas y tinajas para hacer Ucitli, y todas las otras maneras de loza. Y los que tenian cargo de las cosas del Tianquez, sino hacian fielmente sus oficios, privabanlos de ellos y desterrabanlos de los pueblos. Y los que vendian algunas cosas hurtadas, como mantas ricas ó piedras preciosas, cuando se sospechaba que aquello era hurtado, sino daba la persona que se lo habia vendido, prendianle y sentenciabanle á muerte los Jueces y Señores; y con esto se ponia temor á la gente para que nadie osase comprar cosa hurtada.
Capítulo XX
De la manera que tenian los Señores y gente noble de criar sus hijos.
La manera de criar á sus hijos que tenian los Señores y gente noble es, que despues que las madres ó sus amas los habian criado por espacio de seis años ó siete, ya que comenzaban á regocijarse, dabanles uno ó dos ó tres pages para que se regocijasen y burlasen con ellos, á los cuales avisaba la madre que no les consintiesen hacer ninguna fealdad ó suciedad ó deshonestidad cuando fuesen por el camino é calle. Instruian al niño estos que andaban con él para que hablase palabras bien criadas y buen lenguage, y que no hiciese desacato á nadie y reverenciase á todos los que topaba por el camino que eran oficiales de la republica, capitanes ó hijosdalgos, aunque no fuesen sino personas bajas, hombres y mugeres, como fuesen ancianos; y si alguna persona, aunque fuese de baja suerte les saludaba, inclinabanse y saludabanla tambien, diciendo, vais en hora buena abuelo mio, y el que oia la salutacion tornaba á replicar, diciendo, nieto mio, piedra preciosa, pluma rica, hasme hecho gran merced, vé prospero en tu camino. Y los que oian al niño hablar de la manera dicha, holgabanse mucho y decian: si viviere este niño, será muy noble porque es generoso, por ventura algun gran oficio merecerá tener. Y cuando el niño llegaba á diez doce años metianle en la casa del regimiento que se llamaba Calmecac: alli lo entregaban á los Sacerdotes y satrapas del templo, para que alli fuese criado y enseñado, como arriba en el sexto libro se dijo; ysi no, lo metian en la casa de los cantores y encomendabanlo á los principales de ellos, los cuales les imponian en barrer en el templo ó en deprender á cantar, y en todas las maneras de penitencia que se usaban. Cuando ya llegaba el mancebo á quince años, entonces comenzaba á deprender las cosas de la guerra, y en llegando á veinte años llevabanle á la guerra. Antes de esto su padre y parientes convidaban á los capitanes y soldados viejos; hacianles un convite y dabanles mantas y maxtles labrados, y rogaban que tuviesen mucho cargo de aquel mancebo en la guerra, enseñandole á pelear y amparandole de los enemigos, y luego le llevaban consigo en ofreciendose alguna guerra. Tenian mucho cuidado de él, enseñandole todas las cosas necesarias asi para su defension como para la ofension de los enemigos, y trabandose la batalla no lo perdian de vista y enseñabanle, mostrandole á los que cautivaban los enemigos para que asi lo hiciese él. Y por ventura en la primera guerra cautivaba alguno de los enemigos con el favor de los que le llevaban á cargo: habiendo cautivado alguno, luego los mensageros que se llamaban Tequipantitlanti venian á dar las nuevas al Señor de aquellos que habian cautivado á sus enemigos, y de la victoria que habian habido los de su parte. En llegando á las Casas Reales entraban á hablar al Señor, y saludandole decian: Señor nuestro, vive muchos años: sabe que el Dios de la guerra Vitzilopuchtli nos ha favorecido y que con su ayuda vuestro ejercito ha vencido á sus contrarios y tomó la provincia sobre que iba: vencieron los Tenochcas, y los de Tlatilulco, y los de Tlacuban y los Tezcucanos y los Otomies, y los Matlatzincas, y los de las Chinampas, y los de la tierra seca. Y el Señor les respondia, diciendoles: Seais muy bien venidos: huelgome de oir esas nuevas: sentaos y esperad, porque me quiero certificar mas de ellas; y asi los mandaba aguardar; y si hallaba que aquellas nuevas eran mentirosas, hacialos matar. Despues de haber conquistado la provincia contra que iban, lo primero que hacian era contar los cautivos que habian cautivado, cuantos habian cautivado los de Tenuchtitlan, y cuantos los de Tlatilulco, y asi por las demas capitanias Los que contaban los cau- - tivos eran los que se llamaban Tlacochcalcas y Tlatlacatecas, que es como decir, capitanes y maestros de campo y otros oficiales del ejercito: habiendo sabido el número cierto de los cautivos, luego enviaban mensageros al Señor. Los mensageros eran capitanes; aquellos llevaban la nueva cierta al Señor, dandole noticia de los cautivos que se habian cautivado y quienes los habian cautivado, para que á cada uno se diese el premio conforme á lo que habia trabajado en la guerra. Oidas. las nuevas el Señor holgabase mucho porque sus nobles y soldados habian tomado cautivos: entonces mandaba sacar á los que habia mandado encerrar, que habian llevado las primeras nuevas de la guerra, y haciales mercedes como á los otros. Estos quc habian prendido cautivos, si despues se trataba guerra con los de Atlisco ó Vexotzingo, si alli cautivaban otros ó prendian otros cautivos eran estimados en mucho del Señor, y les daba suma honra haciendoles Piles, y dandoles nombres de valientes, que ya estaban en grado de poder ser electos por Señores, y sentarse con ellos, y comer con el Señor, y el Señor les daba insignias de valientes, como eran bezotes de piedras preciosas de diversos colores, y borlas para ponerse en la cabeza con tiras de oro entretejidas á las plumas ricas, y orejeras de cuero, y mantas ricas de Señores de diversas divisas, y les daban maxtles preciosos y bien labrados que usaban los Señores, y dabanles otras muchas divisas, de las cuales podian usar por toda su vida; y les daban oficios honrosos como Calipixcaiotl, que es como Mayordomo mayor; y muriendo el Señor, á uno de estos elegian por Señor y Rey. Tambien á estos elegian por Senadores que llaman Tlacxitlantlalilco, los cuales determinaban las causas graves de la república, y les daban estos nombres que eran muy honrosos, conviene á saber: Tlacochcalcatltecutli, ó Ticocioacatltecutli, ó Cioacoatltecutli, ó Tlillancalquitecutli.
Capítulo XXI
De los grados por donde subian hasta hacerse Tecutlatos.
Los grados y tramites por donde subian los que habian de llegar á las mayores dignidades, eran estos que se siguen: cuando eran pequeñuelos andaban motilados ó rasurada la cabeza, y llegando á diez años dejabanles crecer una bedija de cabellos en el cogote, á lo cual ellos llamaban Mocuexpaltico: á los quince años tenian ya aquella bedija larga, y llamabanlos Cuexpalchicacpul, porque aun ninguna cosa notable habian hecho en la guerra; y si en la guerra acontecia que él y otros, ó él y otros cinco ó seis ó mas cantivaban alguno de los enemigos, quitabanle la bedija de los cabellos, y aquella era señal de honra: cuando entre dos ó tres ó mas cautivaban á uno de los enemigos, dividianle de esta manera: el que mas se habia señalado en este negocio, tomaba el cuerpo del cautivo y el muslo y pierna derecha; y el que era segundo, tomaba el muslo y pierna izquierda; y el tercero, tomaba el brazo derecho; y el cuarto, el izquierdo; esto se entiende desdel codo arriba; el que era quinto, tomaba el brazo derecho desdel codo abajo; y el que era sexto tomaba el brazo izquierdo desdel codo abajo; y cuando le quitaban la bedija del colodrillo, dejabanle una bedija sobre la oreja derecha que le cubria la oreja á solo un lado que era el derecho, y con esto parecia que tenia otra presencia mas honrada, que era señal que en compañia de otros habia cautivado á alguno, y por haber cautivado sus compañeros y haberle dejado la bedija en señal de honra, le saludaban sus abuelos ó sus tios, diciendole: Nieto nuestro, hate lavado la cara el Sol y la tierra, ya tienes otra cara porque te atreviste y te esforzaste á cautivar en compañia de otros; mira que te valdria mas perderte y que te cautivasen tus enemigos, que no que otra vez cautivases en compañia de otros, porque si esto fuese, pondriante otra bedija de la parte de la otra oreja que parecieses muchacha, y mas te valdria morir que acontecerte esto. Y el mancebo que aun teniendo bedija en el cogote iba á la guerra dos Ó tres veces, cuando volvia sin cautivar por si ni en compañia, llamabanle por afrenta Cuexpalchicacpul, que quiere decir, bellaco que tiene bedija en el cogote, que no ha sido para nada en las veces que ha ido á la guerra, y esto era grande afrenta para el tal, y con esto se esforzaba á arrojarse contra sus enemigos para si quiera en compañia cautivar alguno; y cuando estos tales en compañia de otros cantivaban, quitabanles la bedija y echabanles un casquete de pluma pegado á la cabeza; y los que no cautivaban ni en compañia ni de otra manera, no les quitaban la bedija ni les echaban casquete de pluma, sino hacianles una corona en medio de la cabeza que era suma afrenta; y si este á quien hicieron la corona por afrenta tenia que comer, tenia maizales ú otra hacienda, vivia de su hacienda y no curaba de la guerra, sino quitabase la bedija: á este tal no le era licito traer manta de algodon mi maxtle de algodon, sino manta de Ychili y maxtle de Ychtli sin ninguna labor; esto era señal de villano. El mancebo que la primera vez que entraba en la guerra por si solo cautivaba á alguno de los enemigos, llamabanle Telpuchyiaquitlamani, que quiere decir, mancebo guerrero y cautivador, y llevabanle delante el Señor á palacio, para que fuese conocido por fuerte: entonces dabale licencia el Señor para que se pudiese teñir el cuerpo con color amarillo, y la cara con color colorado toda la cara, y las sienes con color amarillo: esto hacian la primera vez los mayordomos del Señor en señal de honra. Desque este mancebo estaba teñido como arriba se dijo, el Señor lc daba dones, que eran una manta con unas listas labradas de color morado y otra manta labrada de otras ciertas labores, y tambien le daba un maxitle labrado de colorado largo que estuviese. bien largo, y otro maxtle labrado de todos colores: esto le daban por insignia de honra y de alli adelante tenia licencia de traer mantas y maxtles labrados siempre. Al que por si cautivaba dos, tambien le llevaban delante del Señor á la Casa Real, y dabanle dones como arriba está dicho; y al que prendia por si tres, dabanle dones como está dicho, y dabanle tambien autoridad para tener cargo en la guerra de otros; y tambien daban autoridad á sus semejantes para que fuesen elegidos para criar los mancebos en el Telpuchcalli: tambien tenian autoridad para mandar á los mancebos que fuesen á cantar á la casa donde deprendian á cantar de noche. Y á los que por si prendian cuatro cautivos mandaba el Señor que les cortasen los cabellos como á capitan: Llamabanle capitan, diciendo: el capitan Mesxicatl, é el capitan Tolnaoacatl, ú otros nombres que cuadraban á los capitanes. De alli adelante se podian sentar en los estrados que ellos usaban de petates é iepales en la sala donde se sentaban los otros capitanes y otros valientes hombres, los cuales son primeros y principales en los asientos, y tienen barbotes largos y orejeras de cuero y borlas en las cabezas con que están compuestos. Y aquellos que cautivaban por si seis ó siete ó diez de los enemigos, si estos cautivos eran Cuextecas ó Cuimes, no por eso los ponian con los mas principales arriba dichos; solamente los llamaban capitanes, y para subir á la honra de los arriba dichos era menester que cautivasen de Atlixco, ó de Vexotzingo, ó de Tlilinquitepec. Cualquiera que de estos dichos cautivaba hasta cinco, ponianle entre los mayores y mas honrados capitanes, por valientes y esforzados capitanes, que se llamaban Quaubiacatl, que quiere decir, aguila que guia; y el Señor á este tal le daba un barbote largo verde y borla para ponerse en la cabeza con nas listas de plata entrepuestas en la pluma de la borla; y tambien le daba orejeras de cuero y una manta rica que se llamaba Cuechintli: tambien lc daban una manta que llamaban Chicoapaluacazninqui, que quiere decir, manta teñida de dos colores, la mitad de un color y la mitad de otro de esquina á esquina, y una manta con correas colgadas y atadas sembradas por toda ella. Y si cautivaba dos de Atlixco ó de Vexotzingo, era este tal tenido por terrible y valentísimo, y dabanle un barbote de ambar amarillo y otro de chalchuitl verde, y usaba de entrambos.
Notas de Kingsborough
- Nota de Kingsborough: Aunque en el manuscrito original se pone el mismo número de años, parece que se debe quitar el millar por lo que dice el Autor en el Prologo del primer libro, y reducirlo á ocho cientos y noventa años. ↩
