El juego de pelota en Mesoamérica

El Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá: dos muros paralelos de piedra y la cancha entre ellos, con el Templo Norte al fondo
El Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá, la cancha más grande conocida de Mesoamérica. Foto: Ricardo Navarro, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

por Orlando Santos
Crónica, 18 de octubre de 2026

La noticia: un catálogo para el Teotlachco

El 15 de octubre, el INAH presentó en el Museo del Templo Mayor el catálogo de la exposición El juego de pelota en Tenochtitlan. Según el director del Programa de Arqueología Urbana (PAU), Raúl Barrera Rodríguez, el libro reúne ocho artículos y un par de dossiers, e incluye un texto de Eduardo Matos Moctezuma sobre la cancha sagrada de la ciudad, el Teotlachco, «juego de pelota de los dioses». Escriben también investigadores de la UNAM como Emily Ana Carrillo y Guilhem Olivier.1

En la presentación, el coordinador nacional de Arqueología, Francisco Mendiola Galván, dio dos cifras: el juego tiene cerca de 3,500 años de antigüedad y se extendió desde Arizona hasta Centroamérica; y el INAH tiene un registro nacional de 1,233 canchas de juego de pelota.1 Es decir, no hablamos de un monumento raro, sino de una de las construcciones más comunes del México antiguo.

La exposición se inauguró el 8 de julio, dentro del programa Mundial Social, con más de un centenar de piezas y lotes, en su mayoría recuperados del Teotlachco a lo largo de más de un siglo.2 El INAH anunció entonces que estaría abierta hasta septiembre; en la presentación del catálogo, a mediados de octubre, los investigadores todavía invitaban al público a visitarla.1,2

Lo que se ha encontrado bajo la calle Guatemala

La cancha de Tenochtitlan no se ve: yace bajo la calle Guatemala, en el Centro Histórico, y se ha ido encontrando a pedazos. Leopoldo Batres registró los primeros restos a principios del siglo XX, durante las obras de un colector de agua, cuando todavía se creía que el Templo Mayor estaba bajo la Catedral. En 1967–1968, durante la construcción de la Línea 2 del Metro, Jordi Gussinyer ubicó el centro de la cancha. Otra sección apareció con la recimentación de la Catedral, y desde 2009 se registran hallazgos en el predio de Guatemala 16, donde en 2014 el PAU detectó la esquina norte de la cancha y parte de las escalinatas.1,2

Junto a esas escalinatas apareció en 2014 la ofrenda que motivó la exposición: un depósito de 32 conjuntos de vértebras cervicales humanas. Los hallazgos de 2014 y 2017 revelaron además varias etapas de construcción y ofrendas dedicadas a Xochipilli y Macuilxóchitl, deidades de la música, el baile y el juego.1,3 Para Barrera Rodríguez, el Teotlachco se relaciona directamente con el Templo Mayor, el Coateocalli y el Tzompantli, «articulados con el mito del nacimiento de Huitzilopochtli y la batalla cósmica donde se inicia el sacrificio humano, según las fuentes históricas».1

La muestra también trajo dos pelotas de hule de El Manatí, sitio olmeca de Veracruz, que con unos 3,700 años se consideran las más antiguas del mundo.2 Olivier recordó en la presentación dos relatos: el de Tezcatlipoca convertido en jaguar durante una contienda contra Quetzalcóatl, y el partido en que Nezahualpilli, señor de Texcoco, venció a Moctezuma II poco antes de la llegada de los españoles. Y documentos del Archivo General de Indias muestran que, después de la caída de Tenochtitlan, el juego fue prohibido y castigado por idolátrico.1

Cómo se jugaba

Dos jugadores de pok ta pok con taparrabos de colores y protecciones de cuero; uno golpea la pelota de hule con la cadera
Jugadores de pok ta pok en una exhibición actual en México. Foto: Sputnik, CC BY-SA 2.5, vía Wikimedia Commons.

En náhuatl la cancha era el tlachtli, y el juego, ōllamaliztli; en las inscripciones mayas del Clásico, el juego se dice pitz. Fray Bernardino de Sahagún la describe en el Libro VIII de su Historia general: dos paredes «muy encaladas», separadas veinte o treinta pies, con una raya en medio, y a mitad de cada pared «dos piedras como muelas de molino agujereadas por medio». La pelota era de ulli, el hule, «muy liviana y salta como pelota de viento».4 Y lo esencial:

«El que metía la pelota por allí ganaba el juego: no jugaban con las manos, sino con las nalgas herían la pelota: traían para jugar unos guantes en las manos, y una cincha de cuero en las nalgas para herir la pelota.»
Sahagún, Historia general, Libro VIII, cap. X (ed. Bustamante, 1829–1830)

Los señores apostaban oro, chalchihuites, esclavos, mantas, casas y maizales, cuenta el mismo capítulo, y para entonces «hanlo dejado, por ser sospechosos de algunas supersticiones idolátricas».4 Meter la pelota por el aro debió de ser rarísimo: casi siempre se contaban los puntos de otras maneras.5

Aro de piedra empotrado en el muro del Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá
Uno de los aros del Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá, decorado con serpientes emplumadas entrelazadas. Foto: Kåre Thor Olsen, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Seis canchas para entender el juego

  • Paso de la Amada (Soconusco, Chiapas). La cancha más antigua identificada, de hacia 1400 a. C.: un pasillo de tierra de unos 80 por 8 metros entre dos montículos.5
  • Monte Albán (Oaxaca). Cancha zapoteca de piedra en forma de I, con un solo marcador en el centro; su pasillo mide unos 26 por 5 metros.5
  • Copán (Honduras). Una de las canchas de la gran ciudad maya del Clásico, cuyas plazas, templos y juegos de pelota protege la UNESCO.6
  • El Tajín (Veracruz). Diecisiete canchas en una sola ciudad, según la UNESCO.7 En los muros de las canchas Norte y Sur hay relieves con escenas del juego, entre ellas escenas de sacrificio.5
  • Xochicalco (Morelos). Sus aros están sobre un talud a unos 3 metros del suelo. Se ha sugerido que el sol del equinoccio pasa por uno de ellos.5
  • Chichén Itzá (Yucatán). La ciudad tiene trece juegos de pelota; el mayor mide 168 por 70 metros.8 Sus aros, a unos 8 metros sobre la cancha, son del Posclásico Temprano (900–1250).9 En la base de los muros, los relieves muestran escenas del juego y del sacrificio. Se ha sugerido que en algunos partidos se sacrificaba a jugadores, y que el juego representaba el movimiento de los astros, pero ni los relieves ni las crónicas permiten saber con qué frecuencia ni con qué sentido exacto.
La cancha de juego de pelota de Monte Albán, en forma de I, con sus taludes de piedra
El juego de pelota de Monte Albán, Oaxaca. Foto: LBM1948, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
La cancha de juego de pelota de Copán, Honduras, entre dos edificios con taludes
El juego de pelota de Copán, Honduras. Foto: Charles J. Sharp, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

El juego en los códices de Amatl

Los libros pintados dibujan la cancha como una gran I vista desde arriba, a veces con sus aros. En el Códice Borgia hay una cancha roja con dos aros y jugadores en plena acción.10 En el Códice Zouche-Nuttall, Ocho Venado aparece de pie en un extremo de un tlachtli y, más adelante (p. 80), sentado en una cancha frente a otro señor, con escudo y dardos delante.11 En el Códice Mendoza, la cancha es un signo de escritura: unida al huso (malacatl) forma el nombre del pueblo de Tlachmalacac.11 Y el juego tiene un papel central en el Popol Vuh, donde los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué vencen a los señores de Xibalbá en su propia cancha.

Códice Borgia: cancha de juego de pelota roja en forma de I con dos aros y jugadores
Una cancha con sus dos aros y jugadores en el Códice Borgia (Biblioteca Apostólica Vaticana). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Notas de Orlando

El juego de pelota era un ritual sagrado, un espectáculo político y un deporte. Se jugaba con una pelota de caucho sólido, impulsada únicamente con las caderas, los muslos y, a veces, los antebrazos o yugos de piedra, en una cancha larga y estrecha en forma de I con paredes inclinadas.

Se cree que los jugadores eran nobles y guerreros. Pensamos que se jugaba por prestigio político, para resolver disputas o en ceremonias. Algunos de los jugadores eran atletas altamente entrenados que actuaban para espectadores. En ciertas culturas, particularmente la maya, a prisioneros de guerra de alto estatus a veces se les obligaba a jugar versiones rituales y mortales del juego, donde los perdedores eran sacrificados a los dioses.

El juego se originó con la civilización olmeca (c. 1600-400 a.C.), a quienes se considera sus inventores. Luego fue central para todas las culturas principales en Anáhuac y sus alrededores, incluyendo:

  • Los mayas (con elaboradas canchas en ciudades como Copán y Chichén Itzá)
  • Los zapotecas (en Monte Albán)
  • Los teotihuacanos
  • La cultura de El Tajín (Veracruz, conocida por intrincados relieves del juego)
  • Los aztecas (quienes lo llamaban ōllamaliztli), y muchos otros.

Fue una tradición cultural unificadora en toda la región durante casi 3.000 años. En Chichén Itzá, la escritura maya destaca su saliente realidad ritual y su naturaleza de espectáculo de la élite.

Para obtener información más completa con referencias a crónicas y narraciones de fuentes indígenas y españolas: Orlando Santos en Substack.

Notas

  1. INAH, «Presentan el catálogo editorial de la exposición El juego de pelota en Tenochtitlan, en el Museo del Templo Mayor», boletín, 15 de octubre de 2026, inah.gob.mx.
  2. INAH, «El juego de pelota en Tenochtitlan reúne los hallazgos en torno a la principal cancha de la capital mexica», boletín, 8 de julio de 2026, inah.gob.mx.
  3. Mediateca INAH, ficha de la exposición El juego de pelota en Tenochtitlan, repositorio.inah.gob.mx.
  4. Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, Libro VIII, cap. X, ed. Carlos María de Bustamante (México, 1829–1830). Ortografía modernizada en las citas. Texto completo en Amatl, Libro VIII.
  5. «Mesoamerican ballcourt» y «Mesoamerican ballgame», Wikipedia (consultado el 18 de octubre de 2026), que remite a Hill, Blake y Clark, Nature 392 (1998), y a Quirarte, Taladoire y Uriarte. en.wikipedia.org.
  6. UNESCO, «Maya Site of Copan», Lista del Patrimonio Mundial, whc.unesco.org.
  7. UNESCO, «El Tajin, Pre-Hispanic City», Lista del Patrimonio Mundial, whc.unesco.org.
  8. INAH, Dirección de Patrimonio Mundial, ficha de Chichén Itzá, patrimoniomundialmexico.inah.gob.mx.
  9. INAH, «Final de juego: El aro del juego de pelota de Chichén Itzá», Foto del día, inah.gob.mx.
  10. Códice Borgia (Biblioteca Apostólica Vaticana); detalle publicado en Wikimedia Commons.
  11. Zelia Nuttall, introducción al Codex Nuttall (1902), en Amatl, Códice Zouche-Nuttall. Traducción: Grok Bot (IA), revisada por Orlando Santos.
Fuentes
  • INAH: boletines del 8 de julio y del 15 de octubre de 2026; ficha de la exposición en la Mediateca; Patrimonio Mundial (Chichén Itzá); Foto del día (aro de Chichén Itzá).
  • Sahagún, Historia general, Libro VIII, cap. X (ed. Bustamante, 1829–1830).
  • UNESCO, Lista del Patrimonio Mundial: Copán; El Tajín.
  • Wikipedia, «Mesoamerican ballcourt» (con sus referencias: Hill, Blake y Clark 1998; Quirarte; Taladoire; Uriarte).
  • Códice Borgia; Zelia Nuttall, Codex Nuttall (1902).
  • Imágenes: Wikimedia Commons. Chichén Itzá, Ricardo Navarro (CC BY-SA 3.0); aro de Chichén Itzá, Kåre Thor Olsen (CC BY-SA 3.0); Monte Albán, LBM1948 (CC BY-SA 4.0); Copán, Charles J. Sharp (CC BY-SA 4.0); Códice Borgia, dominio público.
Anterior
Anterior

Garabatos en una escuela maya: los cuartos de Xunantunich